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lunes, 31 de enero de 2022

BIOGRAFÍA DE JUNG




Biografía: 
   
 

¿Quién es Carl Gustav Jung?

¿El que ha descubierto el inconsciente colectivo a lado de Sigmund Freud? ¿El hombre quién ha levantado la primera cartografía de nuestro mundo interior, a la imagen de los primeros geógrafos? ¿El que ha esclarecido los grandes acontecimientos de nuestra historia conectándolos a nuestro mundo actual? ¿El que ha dado al hombre las llaves para acceder al sentido de la vida?

Demos unos cuantos elementos en respuesta...

Hijo de un pastor anglicano, C.G. Jung nace en Suiza el 26 de julio de 1875 a Kesswill, al borde del lago Constance. Sus años de colegio en Bâle le conduce a interesarse en las ciencias naturales, a la filosofía y a la religión. Al morir su padre en 1896 se encuentra solo con su madre y hermana, surgiendo  la dificultad de seguir con sus estudios. Conoce un período de pobreza extrema, pero consigue finalmente retomar sus estudios de medicina. Su interés por los datos biológicos a la vez que espirituales le llevará a especializarse en psiquiatría.

En 1900 es nombrado asistente en la clínica psiquiátrica de la Universidad de Zurich (Burghölzli). Sus años de aprendizaje le permiten comprender mejor el mundo de los enfermos mentales, descubriendo entonces los trabajos publicados por Sigmund Freud. Las investigaciones realizadas por Freud en cuanto a hipnosis y sueños ayudan a Jung a abordar el universo extraño de los hospitales psiquiátricos. El primer encuentro entre los dos hombres tiene lugar en febrero 1907. Pronto aparecen las divergencias que se confirmarán en 1909, fecha en la cual hicieron juntos un viaje a los Estados Unidos, invitados por la Clark University (Worcester, Mass.)

Al principio de los años 10, los dos hombres se separan. Jung pasa entonces por un período de profunda soledad, enfrentado a su propio inconsciente. Sale de la crisis en 1918 y empieza entonces para él una larga serie de estudios y de publicaciones, tantos hitos para abalizar los territorios desconocidos que acaba de encontrar.

Se casa en 1903 con Emma Rauschenbach, quién le da 5 hijos y construye su casa donde se instala definitivamente en 1909 a Kusnacht, a unos cuantos kms. de Zurich, al borde del lago. En 1923 Jung compra un terreno en la comuna de Bollingen, a unos treinta kms de su domicilio, también bordeando el lago. Construye ahí un simple torreón, lugar de refugio, de meditación, el cual después de unas cuantas modificaciones se convertirá en un verdadero “lugar de vida apartado del mundanal ruido”, particularmente de su trabajo cotidiano con sus pacientes.

Sus descubrimientos le obligan a interesarse a nuestras raíces occidentales, a todas las corrientes de pensamiento. Rehabilita el mundo cristiano, la alquimia y estudia de muy cerca el mundo oriental.  Su cultura es inmensa. Viaja mucho y descubre hombres viviendo entre dos mundos, poco tocados por la civilización, en la India, África del Norte, tribus de Kenya, Indios de Arizona, de Nuevo México.

Ya desde 1936 describe en uno de sus libros, con profusión de datos desafortunadamente proféticos, el peligro que representa Alemania, enlazando la historia del país con los mitos subyacentes que le animan. Su obra es condenada por los Alemanes y él no puede hacer nada para evitar el conflicto mundial pudiendo sobrevivir gracias a su ciudadanía suiza.

En 1944 es víctima de un infarto y es cuando hace la experiencia del paso de la vida a la muerte en una primera fase. Una fuerza invisible le obliga a volver a tierra. Publica entonces una larga serie de obras que serán cualificadas de mayores.

En 1945, funda la Sociedad Suiza de Psicología Práctica y en 1948 El Instituto que lleva su nombre en Zurich. Escribe hasta el final de sus días, testigo del hombre y de las dificultades de su tiempo. Muere le 6 de junio de 1961 a Kusnacht.

Jung estaba profundamente interesado en lo espiritual como se deduce, y a lo largo de su vida estuvo inmerso en la literatura religiosa y metafísica, como el Hermetismo y el Gnosticismo. Mantuvo un interés constante en lo oculto y él mismo experimentó muchos eventos de tipo paranormal, incluyendo una experiencia cercana a la muerte (la de su infarto), así como encuentros con “guías espirituales” como Elijah, Salome, y otro llamado Philemon.

La psicología analítica de Jung no es una simple variedad o modificación del psicoanálisis, sino que representa un concepto completamente nuevo de profundidad psicológica y psicoterapéutica. Jung era perfectamente consciente de que sus descubrimientos eran irreconciliables con el pensamiento newtoniano-cartesiano y de que exigían una profunda revisión de los supuestos filosóficos más fundamentales de la ciencia occidental. Estaba profundamente interesado en los descubrimientos de la física cuántica y de la relatividad, y mantuvo provechosos intercambios con algunos de sus fundadores.

Carl Jung es uno de los psicólogos más importantes, complejos y controvertidos de nuestro tiempo. La psicología Jungiana tiene como finalidad establecer y buscar la relación entre los procesos del consciente y del inconsciente. El diálogo entre los aspectos conscientes e inconscientes de la psique enriquecen a la persona, y Jung creía que sin este diálogo, los procesos inconscientes pueden debilitar y poner en peligro la personalidad.

Uno de los conceptos centrales de Jung es el de individuación. Por este proceso se entiende el de establecer la conexión entre el ego y el self a través del desarrollo personal. El ego es el centro de la conciencia; y el self es el centro de la psique como totalidad, incluyendo tanto el consciente como el inconsciente. Para Jung, existe una constante comunicación entre ambos. No están separados pero forman parte de un mismo sistema. La individuación es el proceso de desarrollo que lleva a la persona a integrar las diferentes partes de la psique.

El impacto de su obra lo tuvo mayormente en filósofos y escritores más que en psicólogos y psiquiatras. No obstante, el interés actual por la conciencia y el potencial humano ha provocado un resurgimiento del interés de las ideas de Jung.
 
  

domingo, 19 de julio de 2020

Claudio Naranjo: Autobiografía



Nací el 24 de noviembre de 1932 en Valparaíso, Chile. Crecí en un ambiente musical, asistí al colegio en Valparaíso y posteriormente en Santiago, y me gradué como Doctor en Medicina en 1959. Después de un comienzo muy temprano con el piano, estudié composición musical, pero dejé el Conservatorio Nacional después de mi ingreso a la Facultad de Medicina. Mis estudios en ésta no me interesaron tanto, sin embargo, como mi aprendizaje informal junto al poeta visionario chileno y escultor Totila Albert, el poeta David Rosenman Taub y el filósofo Bogumil Jasinowski.

Después de doctorarme, fui contratado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile para formar parte del personal del Centro de Estudios de Antropología Médica (CEAM) fundado por Franz Hoffman en 1960 y dedicado al estudio y reparación del efecto deshumanizante de los estudios de medicina. Al mismo tiempo, hice mi internado en psiquiatría en la Clínica Psiquiátrica Universitaria bajo la dirección de Ignacio Matte-Blanco y me sometí a un análisis didáctico en el Instituto Chileno para el Psicoanálisis.

Después de algún tiempo dedicado a la investigación y aprendizaje de la psiquiatría, viajé brevemente a los Estados Unidos con el encargo de la Universidad de Chile de explorar el campo del aprendizaje perceptual, y allí me familiaricé con el trabajo de Samuel Renshaw y de Hoyt Sherman, ambos interesados en la percepción de la totalidad en la Ohio Sate University, en Columbus.

Posteriormente, una beca Fullbright me permitió pasar una temporada en Harvard como "visiting scholar" y dividí mi trabajo allí entre el Centro para Estudios de la Personalidad (que estaba entonces bajo la dirección de David McClelland) y Emerson Hall, donde participé en el Seminario de Psicología Social de Gordon Allport y fui un estudiante de Tillich. Después de terminar la temporada académica, pasé un tiempo con Raymond Cattell de la Universidad de Illinois, quien me invitó a asociarme con él en su empresa privada (IPAT), el Instituto de Pruebas de Personalidad.

Más tarde, por una invitación de Frank Barron a participar en las actividades del Centro para la Investigación y Evaluación de la Personalidad de la Universidad de California (también un enclave de la cultura de Henry Murray) fui a Berkeley, donde tuve la ocasión de zambullirme en la atmósfera de la contracultura.

Una nueva beca, de la Fundación Guggenheim, me permitió regresar a Berkeley un año más tarde para proseguir allí investigaciones sobre valores iniciadas anteriormente, y el Institute of Personality Assessment and Research (IPAR), dedicado a la investigación de la personalidad y de la creatividad, me recibió como investigador asociado con los privilegios del precioso campus, que incluían el acceso a un gran centro de computación y a la magnífica biblioteca.

Durante esta época tuve la oportunidad de trabar una estrecha amistad con Carlos Castaneda, volverme aprendiz de Fritz Perls y formar parte de la temprana comunidad de Esalen, asistir a talleres de conciencia sensorial con Charlotte Selver y asistir a las reuniones del grupo pionero de Leo Zeff de terapia psicodélica, al que posteriormente contribuiría al intoducir el uso de la harmalina, el MDA y la ibogaína.

Tras estos aprendizajes, cuando regresé a Chile en 1967, el apoyo del Senado de la República y el permiso de mi jefe me permitieron llevar a cabo un programa de desarrollo personal (mencionado por aquel entonces en el Catálogo de Esalen como "Programa Esalen-en-Chile") donde un grupo estable de estudiantes recibió una formación más sistemática e integrada que la de Esalen en Gestalt: ejercicios psicológicos, esgrima, movimiento espontáneo y expresión corporal.

El tiempo de mi vuelta a Chile fue también el de los comienzos de mis investigaciones en psicofarmacología: primero, a través de un estudio de los efectos de la harmalina, luego (como asociado de Shulgin y Sargent), en el estudio de las fenil-isopropil aminas y también en la exploración de la terapia psicodélica individual y de grupo.

Poco después viajé brevemente a los Estados Unidos para asistir a dos congresos novedosos en la Universidad de California: la primera Conferencia sobre el LSD de 1967 (donde presenté mi investigación en la psicoterapia asistida por la ibogaína) y otra patrocinada por el Instituto Karolinska de Suecia y el Ministerio de Salud de los Estados Unidos bajo el título "Búsqueda Etnofarmacológica de Medicamentos Psicoactivos".

Después de algún tiempo trabajando para el Centro de Estudios de Antropología Médica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, volví a Berkeley como un inmigrante, y continué mis actividades en el IPAR como investigador asociado, y también comencé a conducir talleres en el Instituto de Esalen, donde algunos años después, al migrar Fritz Perls a Canadá, me convertí en uno de sus tres sucesores. También realicé viajes periódicos a Los Ángeles para recibir formación adicional y supervisión de Jim Simkin -que había sido el colaborador principal de Perls durante sus años en Esalen.

En 1969 tuve el privilegio de ser nombrado asesor para el Centro de Investigación de Política Educativa, creado por Willis Harman como parte del SRI (Stanford Research Institute). Se me asignó la investigación del conjunto de técnicas psicológicas y espirituales en uso en el seno del "Movimiento del Potencial Humano" en vista de su relevancia a la educación, y mi informe fue publicado como una monografía del SRI titulada "The Unfoldment of Man". Más tarde, formaría parte de mi primer libro: The One Quest. Durante este tiempo redacté El viaje sanador acerca de mi exploración de las substancias que había descubierto como útiles en la terapia psicodélica.

También acepté la invitación del Dr. Robert Ornstein como coautor de un libro de meditación, y otra de la Dra. Ravenna Helson para analizar las diferencias cualitativas entre libros para niños calificados como "matriarcales" y "patriarcales", respectivamente, en una investigación suya sobre las formas alternativas de creatividad que ya había comprobado anteriormente en una investigación acerca de matemáticos. Ello llevó a la redacción de mi libro El niño divino y el héroe, que sería publicado mucho más tarde.

La muerte en un accidente de mi único hijo la víspera de la Pascua de 1970 pareció ponerle un punto final a una etapa de mi vida, y la siguiente etapa comenzó con una peregrinación bajo la dirección de un maestro espiritual llamado Oscar Ichazo, que incluyó un período de aislamiento en el desierto cerca de Arica, al norte de Chile, con el que comenzó para mí el acceso a la vida contemplativa y el sentirme guiado desde dentro.

Tras abandonar Arica a fines de 1970 --después de seis meses-, comencé a dirigir las actividades de un grupo que incluía a mi madre, antiguos aprendices de gestalt y amigos; en el contacto con este grupo de chilenos adquirí la experiencia y confianza necesarias para iniciar mi trabajo posterior en Berkeley en septiembre de 1971. Este trabajo comenzó como una improvisación y acabó por convertirse en un programa en torno al cual se estableció una asociación sin fines de lucro llamada "Instituto SAT". Después de un tiempo, mi función en éste fue la de un diseñador de procesos y supervisor de un conjunto de actividades puestas en práctica por mis estudiantes y por una serie de profesores invitados: Zalman Schachter, Dhiravamsa, Chu Fang Chu, Sri Harish Johari y Bob Hoffman.

En 1976 fui durante dos semestres profesor invitado en el Campus de Santa Cruz de la Universidad de California, y posteriormente (de manera intermitente) en el Instituto de Estudios Asiáticos de California (ahora CIIS). Luego comencé a ofrecer talleres en Europa, refinando de esta manera aspectos del mosaico de actividades en el programa SAT: la terapia Gestalt y su supervisión, las aplicaciones del Eneagrama a la personalidad, la meditación interpersonal, la música como un recurso terapéutico y como extensión de la meditación, procesos de comunicación y autoconocimiento en pequeños grupos, hasta que volví a juntar las partes en un todo otra vez (y en la compañía de nuevos colaboradores) cuando en 1987 el programa SAT renació en España bajo el nombre de "SAT-en-Babia, un programa para el desarrollo personal y profesional". Desde entonces, este programa se ha extendido por Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Rusia, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Estados Unidos y Corea con gran éxito, de modo que mi agenda se repartió durante muchos años entre estas actividades y el trabajo en mis libros durante el tiempo que transcurría en mi casa de Berkeley.

A finales de los años ochenta había revisado por completo mi primer libro sobre la terapia Gestalt y publicado también dos nuevos volúmenes sobre el tema. También publiqué tres libros sobre el Eneagrama, un libro titulado La agonía del patriarcado, y un nuevo libro sobre meditación The Way of Silence and the Talking Cure, así como Cantos del despertar -una interpretación de los grandes libros de Occidente como expresiones "del viaje interior" y variaciones sobre "el mito del héroe".

Desde finales de los años noventa he asistido a muchas conferencias sobre educación y he procurado influir en la transformación del sistema educativo en varios países desde la convicción que nada es más esperanzador respecto a la evolución social que el fomento colectivo de la sabiduría individual, la compasión y la libertad. Mi libro Cambiar la educación para cambiar el mundo, publicado en español en el año 2004, fue concebido inicialmente como un estímulo para los profesores formados en el Programa SAT que comenzaban a implicarse en un "proyecto de SAT-Educación" que el programa SAT ofrecía a los educadores y maestros como "un plan de estudios suplementario" de autoconocimiento, reparación de las relaciones y cultura espiritual.

Más o menos por aquel entonces, además, el rabino Yollis me invistió con la dignidad de un rabino a pesar de mi conocimiento solo rudimentario del hebreo; y poco después mi maestro desde los años setenta -Tarthang Tulku Rinpoche- me informó que había llegado a la etapa de fruición de mi desarrollo espiritual y me hizo entrega del manto blanco de un Nakpo o yogui.

Durante los últimos 10 años escribí y publiqué muchos libros (Sanar la civilización, El ego patriarcal, El viaje interior, Hermenéutica musical, 27 personajes en busca del ser, La revolución que esperábamos, Budismo dionisiaco, y Ayahuasca) y di muchísimas conferencias. También recibí tres doctorados Honoris Causa (uno de ellos en educación de la Universidad de Udine en Italia, otro en psicología humanista de la Universidad Concordia en México, y uno de la Universidad Gestalt de la Ciudad de México, por el empeño en el campo de la educación). Fui nombrado asesor del foro global para el futuro de la educación en Rusia, fundé la Universidad Global Claudio Naranjo (con el apoyo del gobierno mexicano) y he sido recientemente nominado como candidato al Premio Nobel de la paz. Continúo, a través de la Fundación Claudio Naranjo con sede en Barcelona, a promover entre los educadores españoles un interés en una educación no solo holística sino también inspirada en el propósito de trascender la mente patriarcal, y he comenzado también a convocar educadores de otros países con el propósito de estimularlos a que hagan sentir ante las autoridades su percepción de la obsolescencia de los actuales programas y sobre todo de la visión subyacente respecto al propósito de una educación que poco ha servido hasta ahora al desarrollo personal y menos a la evolución social.

En septiembre de 2014 se me invitó a abrir la Primera Conferencia Internacional sobre la Ayahuasca, bebida chamánica sudamericana cuyos efectos fui el primero en investigar y aplicar a la psicoterapia, y como resultado de ello una editorial italiana se ha interesado en publicar mi libro El viaje sanador, en que describo mis exploraciones terapéuticas de los años sesenta con otras substancias psicoactivas. Ello a su vez ha estimulado la invitación a dar otras conferencias y entrevistas sobre este tema, que he postergado durante decenios en vista de mi intento de ser escuchado por los educadores, pero que bien puede ser oportuno que retome, ya que se está debilitando la actitud represiva de la política respecto a las drogas y nuestro mundo enfermo necesita abrir un canal para la expresión del potencial terapéutico de algunas sustancias.

Pienso que algún día reuniré una serie de artículos inéditos respecto al valor terapéutico de los psicodélicos.

Claudio Naranjo

lunes, 1 de junio de 2015

André Breton: vida y obra

 


ANDRÉ BRETON 


Nació en Tinchebray (Francia) en 1896, estudió medicina y dentro de ella se interesó por la psiquiatría. Dichos estudios influirán sobre sus escritos de manera decisiva. LA escritura automática o las enseñanzas de Freud sobre el inconsciente serán decisivas en la POESÏA SURREALISTA ( y con ello en todo el movimiento surrealista, claro), su gran creación . Él mismo comenta: “...Los productos de la actividad psíquica, por muy apartados que se hallen de la voluntad de notificar, por muy apartados que estén de las ideas de responsabilidad, siempre dispuestas a ayudar como freno, por muy independientes que sean de todo lo que no es vida pasiva de la inteligencia, esos productos, que son la escritura automática y el relato de los sueños, presentan al mismo tiempo la ventaja de ser únicos para dar elementos de apreciación importantes a una crítica que , en el dominio artístico se muestran extrañamente desamparada, para permitir una nueva clasificación general de los valores líricos y proponer una llave , capaz de abrir definitivamente esa caja de múltiples fondos que se llama hombre , le disuade de dar media vuelta , por razones de simple conservación, cuando se estrella en la sombra a las puertas exteriormente cerradas del “más allá” , e la realidad, del genio y del amor”.Que comenzó a surgir en la revista “Littérature” fundada por él mismo , Louis Aragon y Philippe Soupault. Allí aparecerán los primeros rasgos definitorios del Surrealismo, surgidos como una escisión del movimiento “dadaísta” del que Breton fue seguidor en sus inicios .En esa revista aparecerá el que es el primer texto surrealista compuesto junto con Philippe Soupault : “Los Campos magnéticos” 


 

LUNA DE MIEL (Los Campos magnéicos)


¿En qué se basan las recíprocas inclinaciones? Hay unos celos más conmovedores que otros. Me paseo con gusto entre esa oscuridad que supone la rivalidad de una mujer y un libro. El dedo en la sien no es el cañón de un revólver. Creo que nos oíamos pensar, pero el maquinal
«En nada», que es la más audaz de nuestras negativas, no lo pronunciamos en todo el viaje de bodas. No hay nada que mirar fijamente menos alto que los astros. En cualquier tren es peligroso asomarse a la ventanilla. Las estaciones estaban claramente repartidas sobre un golfo. El mar, que para la mirada humana no es nunca tan bello como el cielo, no nos abandonaba. En el fondo de nuestros ojos se perdían bonitos cálculos orientados hacia el porvenir, como los de los muros de las prisiones.
.
 

En 1924 escribirá el “Manifiesto del surrealismo” asentando las bases de lo que será y lo que no será Surrealismo. Creado como forma de poesía creativa en contra de la poesía de la destrucción , de la rotura del lenguaje y del pasado , del dadaísmo, allí definirá claramente lo que es el Surrealismo: Puro automatismo psíquico, por medio del cual se intenta expresar, verbalmente o por escrito, o de cualquier otro modo, el proceso real del pensamiento. El dictado del pensamiento, libre de cualquier control de la razón, independiente de preocupaciones morales o estéticas.” 

 

DAME JOYAS AHOGADAS
Dame joyas de ahogadas
Dos pesebres
Una cola de caballo y una manía de modista
Después perdóname
No tengo tiempo de respirar
Soy un destino
La construcción solar me ha retenido hasta ahora
Y ahora sólo tengo que dejarme morir
Pide el baremo
Al trote con el puño cerrado sobre mi cabeza que suena
Un fanal en donde se abre una mirada amarilla
También se abre el sentimiento
Pero las princesas se agarran al aire puro
Tengo necesidad de orgullo
Y de algunas gotas comunes
Para calentar la marmita de las flores enmohecidas
Al pie de la escalera
Divino pensamiento en el cristal estrellado del cielo azul
La expresión de las bañistas es la muerte del lobo
Tenme por amiga
La amiga de los hogueras y los hurones
Te mira en dos veces
Lee tus penas
Mi remo de palisandro hace cantar tus cabellos... 





EN EL HERMOSO MEDIODÏA DE 1934

En el hermoso mediodía de 1934
El aire era una espléndida rosa color salmonete
Y el bosque cuando yo me disponía a entrar comenzaba por un árbol con hojas de papel de fumar
Porque yo te esperaba
Y si tú te paseas conmigo
Por donde sea
Tú boca es intencionadamente el tizón
De donde surge sin cesar la rueda azul difusa y rota que asciende
Para palidecer el rodal
Todas las ilusiones se apresuraban a mi encuentro
Una ardilla vino a aplicar su blanco vientre sobre mi corazón
Yo no sé como se mantenía
Pero la tierra estaba llena de reflejos mas profundos que los del agua
Como si el metal hubiera por fin sacudido su cáscara
Y tú tendida sobre el horroroso mar de pedrería
Girabas
Desnuda
En el enorme sol de fuego artificial
Yo te veía descender lentamente por los radiolarios
Incluso las conchas del erizo del erizo yo estaba allí
Perdón yo no estaba allí
Había levantado la cabeza pues el vivo estuche de terciopelo blanco me había abandonado
Y estaba triste
El cielo entre las hojas resplandecía hosco y duro como una libélula
Yo iba a cerrar los ojos
Cuando los dos tabiques del bosque se habían bruscamente separado cayeron
Sin ruido
Como las hojas centrales de un lirio inmensos
De una flor capaz de contener toda la noche
Yo estaba donde me ves
En el perfume tocado al vuelo
Antes de que volvieran como cada día a la vida inconstantes
Tuve tiempo de descansar mis labios
En tus muslos de cristal.








En 1929 aparecerá el “Segundo manifiesto surrealista” y tras él , en 1930, fundará la revista “ Le surréalisme au service de la revolution” con ello dará pública expresión de su giro político a la izquierda y con él el de surrealismo. Su afinidad con el partido comunista (que dura muy poco, buscando Breton una camino propio dentro la movimientos revolucionarios) provocará una ruptura en el movimiento surrealista entre los que defendían su único valor artístico y los que apoyaban a Breton que defendía su valor político y social 


 
GUERRA

GUERRA
Yo miro a la Bestia mientras se lame
Para confundirse mejor con todo lo que le rodea
Sus ojos color de oleaje
De súbito son la charca de donde sale la ropa sucia de los detritus
La charca que detiene siempre al hombre
Con su pequeña plaza de la Opera en el vientre
Pues la fosforescencia es la clave de los ojos de la Bestia
Que se lame
Y su lengua
Asestada no se sabe nunca de antemano hacia dónde
Es una encrucijada de hoguera
Desde debajo de ellas contempla su palacio hecho de lámparas metidas en sacos
Y bajo la bóveda azul de rey contemplo
Arquillos desdorados en perspectiva uno metido en otro
Mientras corre el aliento hecho con la generalización hasta el
Infinito de uno de eso miserables con el torso desnudo
Que se presentan en la plaza pública tragando antorchas
De petróleo entre su agria lluvia de monedas
Las pústulas de la bestia resplandecen con esas hecatombes de
Jóvenes con los cuales se hacía el Número
Los flancos protegidos para las reverberantes escamas que son los ejércitos
Inclinados cada uno de los cuales gira a la perfección sobre su bisagra
Aunque ellos dependen de unos de otros no menos que los gallos
Que se insultan en la aurora de estercolero a estercolero
Se pone de relieve el defecto de la conciencia pero sin embargo
Algunos se obstinan en sostener que va a amanecer
La puerta quiero decir la Bestia se lame bajo el ala
Y convulsionándose de risa se ven a los rateros al fondo de una taberna
El espejismo con el cual se había fabricado la bondad se resuelve
En un yacimiento de mercurio
Podría muy bien lamerse de un solo golpe
He creído que la Bestia se revolvía hacia mí he vuelto a ver la suciedad del relámpago
Qué blanca es en sus membranas en el claro de sus bosques de
Abedules donde se organiza la vigilancia
En los cordajes de su barcos en cuya proa se hunde una mujer
Que el cansancio del amor ha engalanado con su antifaz verde
Falsa alarma la Bestia guarda sus garras en una corona eréctil alrededor de sus senos
Trato de no vacilar demasiado cuando ella menea la col
Que es a la vez carroza biselada y latigazo
Entre el calor sofocante de la cicindela
Desde su litera manchada de sangre negra y de oro la luna afila
Uno de su cuernos en el árbol entusiasta del agravio
Halagada
La Bestia se lame el sexo no he dicho nada.
.
 


Durante la Segunda Guerra Mundial se exilia en Estado Unidos donde dejará la semilla de movimientos artísticos futuros como el POP-ART. Tras la guerra, es infatigable su constante movimiento por el mundo tanto por la expansión de su idea de Poesía como de la política hasta su muerte en 1966. Pero detrás quedarán ajenos a su avatares públicos, políticos o sociales su poesía, expresión clave no solo en la literatura sino en cualquiera de las artes del siglo XX y de la que vendrá. Con el llegó una manera diferente de concebir no solo la composición sino también la propia mecánica de escritura, de creación y cambió la manera de entender el arte de manera drástica. 

El raso de las páginas de los libros que se hojean modela una mujer tan hermosa
Que cuando no se lee se contempla esa mujer con tristeza
Sin osar hablarle sin osar decirle que es tan hermosa
Que cuando uno está por saber no tiene precio
Esa mujer pasa imperceptiblemente entre un murmullo de flores
A veces se da vuelta en las temporadas impresas
Para preguntar la hora o mejor quizás finge contemplar atentamente las joyas
De un modo insólito en criaturas humanas
Y el mundo muere una ruptura se produce en los anillos de aire
Una herida a nivel corazón
Los diarios matutinos traen cantantes cuyas voces tienen el color de la arena en orillas tiernas y peligrosas
Y a veces los vespertinos dejan paso libre a cumplidas muchachitas que conducen fieras encadenadas
Pero lo mejor está en el intervalo de ciertas letras
Donde manos más blancas que el cuerno de las estrellas a mediodía
Saquean un nido de golondrinas blancas
A fin de que llueva para siempre
Tan bajo tan bajo que las alas no puedan entremezclarse
Manos por las que se asciende hasta brazos tan leves que el vapor de los prados en sus graciosas volutas sobre las charcas es un espejo imperfecto
Brazos que sólo se articulan al peligro excepcional de un cuerpo creado para el amor
Cuyo vientre llama a los suspiros desprendidos de las zarzas llenas de velos
Y que sólo tiene de terrestre la inmensa verdad de hielo de los trineos de miradas sobre la extensión absolutamente blanca
De lo que no veré nunca más
A causa de una venda maravillosa
Que es la que utilizo al jugar al gallo ciego de las heridas. "
"
 

 

Sus temas variarán , sus palabras variarán pero son su visiones, su imágenes , sus metáforas las que construirán unos poemas del todo imperdibles, llenos de belleza, de fealdad, de pasión , de muerte, de creaciones y roturas, de sexo y castidad, amor y odio, de senilidad y juventud, de guerra y paz..A fin de cuentas el surrealismo habla desde nuestro interior y así somos.... 



LA UNIÓN LIBRE

Mi mujer de cabellera de fuego de madera
De pensamientos de relámpagos de calor
De cintura de reloj de arena
Mi mujer de cintura de nutria entre los dientes del tigre
Mi mujer de boca de escarapela y de ramo de estrellas de última magnitud
De dientes de huellas de ratón blanco sobre la tierra blanca
De lengua de ámbar y de vidrio frotados
Mi mujer de lengua de hostia apuñalada
De lengua de muñeca que cierra y abre los ojos
De lengua de piedra increíble
Mi mujer de pestañas de palotes de escritura infantil
De cejas de borde de nido de golondrina
Mi mujer de sienes de pizarra de techo de invernadero
Y de vaho en los vidrios
Mi mujer de hombros de champaña
Y de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo
Mi mujer de muñecas de cerillos
Mi mujer de dedos de azar y de as de corazones
De dedos de heno cortado
Mi mujer de axilas de marta y de hayucos
De noche de San Juan
De ligustro y de nido de escalares
De brazos de espuma de mar y de esclusa
Y de mezcla del trigo y del molino
Mi mujer de piernas de cohete
De movimientos de relojería y de desesperación
Mi mujer de pantorrillas de médula de saúco
Mi mujer de pies de iniciales
De pies de llaveros de pies de calafanes que beben
Mi mujer de cuello de cebada no perlada
Mi mujer de garganta de Valle de oro
De cita en el lecho mismo del torrente
De pechos de noche
Mi mujer de pechos de topera marina
Mi mujer de pechos de crisol de rubíes
De pechos de espectro de la rosa bajo el rocío
Mi mujer de vientre de despliegue de abanico de los días
De vientre de garra gigante
Mi mujer de espalda de pájaro que huye vertical
De espalda de azogue
De espalda de luz
De nuca de canto rodado y de tiza mojada
Y de caída de un vaso en el que acaba de beberse
Mi mujer de caderas de barquilla
De caderas de lustro y de penas de flecha
Y de tronco de plumas de pavo real blanco
De balanza insensible
Mi mujer de nalgas de asperón y de amianto
Mi mujer de nalgas de espalda de cisne
Mi mujer de nalgas de primavera
De sexo gladiolo
Mi mujer de sexo de yacimiento de oro y de ornitorrinco
Mi mujer de sexo de alga y de bombones antiguos
Mi mujer de sexo de espejo
Mi mujer de ojos llenos de lágrimas
De ojos de panoplia violeta y de aguja imantada
Mi mujer de ojos de sabana
Mi mujer de ojos de agua para beber en la cárcel
Mi mujer de ojos de madera siempre bajo el hacha
De ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego

domingo, 31 de mayo de 2015

Sylvia Plath: morir es un arte


Nunca volveré a hablar con Dios. Esa es la respuesta que Sylvia Plath le da a su madre cuando esta le comunica que su padre ha muerto. La infancia de la poeta, hasta que su padre muere, es bastante común en la medida que las familias felices son comunes. Los padres eran personas inteligentes: Otto, un erudito bastante más preocupado por su carrera y sus publicaciones que de su familia; Aurelia, capaz de renunciar a su carrera y su intelecto, quedar en un segundo plano para tener lo que ella entiende por hogar feliz. La madre, que ayudaba en las divulgaciones científicas a su marido y se hacía cargo de la pequeña Plath, hablaba así de su primer año de matrimonio, muy diferente de lo que fue el primer año del matrimonio Hughes-Plath: Comprendí que si quería un hogar tranquilo (y así era) tendría que hacerme a la idea de ser más sumisa, aunque no iba con mi carácter. Así, el hogar Plath era tranquilo gracias a la renuncia de la madre. Otto, en cambio, se encerraba en su estudio a trabajar, con un rol mucho más autoritario y respetuoso, pero también distante: él era el centro de la familia y los miembros de esta debían adaptarse a su condición de hombre culto y académico. El primer problema con el que se enfrenta Sylvia Plath, con dos años, es que ha nacido su hermano Warren. Un bebé. Odio a los bebés. Yo, que durante dos años y medio había sido el centro de un tierno universo, sentí que el eje se torcía y que un frío polar me paralizaba los huesos. Ese tierno universo se lo debía, en parte, a sus abuelos maternos, a los que convirtió en refugio y en recuerdo perfecto a lo largo de los años. Además de que el abuelo la tenía endiosada —una diosa y una mujer en miniatura—, con las recurrentes enfermedades del hermano y, más tarde, del padre, Sylvia Plath se vio agradablemente obligada a pasar más tiempo con ellos. Entonces, Aurelia le mandaba cartas a su hija, a la casa junto al mar en la que se había instalado: Estoy muy orgullosa de lo bien que coloreas los dibujos. Procura escribir tan bien como coloreas. Procura escribir las palabras en vez de imprimirlas.
De aquellas cartas y de la importancia que le daba su madre a la perfección, Sylvia Plath dedujo que la exigencia con la que creció era materna, sobre todo porque la muerte del padre borró aquellas escenas en las que, ya muy enfermo, su hermano Warren y ella acudían una vez al día al estudio de Otto, en el que se exhibían porque el resto del día el padre no podía atenderlos. Aquellas visitas poco comunes en un ambiente familiar como el que vivía con sus abuelos, hizo que la figura del padre se convirtiera, de algún modo, en la medida de las cosas, como un juez: los hermanos mostraban sus habilidades, recitaban poemas, daban cuenta de lo que sabían. Sin embargo, la muerte de Otto a los 55 años (tras una diabetes que no quiso tratarse, la convalecencia, la amputación de la pierna y una fulminante embolia pulmonar) hizo que en su frágil memoria la perfeccionista fuera la madre, que mandaba aquellas cartas con dibujos para colorear, pidiéndole que no se saliera del contorno. La muerte del padre no solo alteró los roles, sino que produjo una inestabilidad económica y emocional. Aurelia, que quedó conmocionada cuando era pequeña al ver llorar a su madre, evitó hundirse en el duelo ante sus hijos, para ahorrarles lo que ella vivió, de modo que los niños no pudieron vivir de forma natural la desgracia y la tristeza de una pérdida tan importante, cosa que Sylvia Plath después le recriminaría a su madre. Además, tuvo que ponerse a trabajar dando clases y renunciar, en una nota que Sylvia le hizo firmar, a volverse a casar. La muerte del padre irrumpió en la vida de dos niños que, de pronto, se sintieron profundamente dependientes de Aurelia; ya habían perdido a uno. Warren, al recibir la noticia, se alegró de que su madre fuera veinte años más joven que el padre y todavía estuviera sana, pero Sylvia lo único que quería era: que su madre llorara, que no se volviera a casar, que Dios no la volviera a decepcionar de aquel modo. Ese hueco que dejó Otto fue el mismo que usó Plath para escribirle un poema a su hijo hablando de su marido, que ya no viviría con ellos: Serás consciente de una ausencia, ahora. Aun así, la paz volvió al hogar Plath: los abuelos se mudaron a su casa y, poco después, por un curso que impartiría Aurelia en la universidad, se marcharon los cinco al interior (con mejor clima para las enfermedades de todos), en el que Sylvia volvió a reconducir su pequeño mundo hacia una estabilidad. Escribía, pintaba, sacaba matrículas de honor, tocaba el piano. La mayor diferencia con respecto a la vida que habían llevado con su padre era que, de pronto, el poder estaba repartido en tres personas distintas y, sobre todo, que se estableció una especie de matriarcado al que ni Sylvia ni Warren estaban acostumbrados cuando su padre vivía. Aurelia, en unas memorias inéditas, habla del poco dinero que tenían, pero de todos modos tenía un fondo destinado a libros y teatro, a los que les daba carácter de imprescindible. En ese ambiente renovado y sano, creció una Sylvia Plath aplicada, inteligente y sensible.
La chica que quería ser Dios
En cuanto ingresa en el colegio de bachillerato superior, Sylvia Plath se divide en dos: la que escribe compulsivamente en su diario, anotándolo todo, y la que se preocupa de salir con el mayor número de chicos posible (hasta el punto de apuntar cuántas veces le habían pedido cita, cuántas veces la había pedido ella, sus correspondientes rechazos y citas en total). Se propone cambiar de actitud, no ser tan restrictiva consigo misma, y se busca un diminutivo para esa nueva Sylvia: Sherry. Aun así, la señorita Plath se abre paso entre las murallas de la enfermedad llamada adolescencia y empieza a formar parte de un grupo selecto de estudiantes del profesorCrockett. En el programa especial, estudian y leen a Hemingway, Eliot, Frost, Dickinson, Faulkner, Lawrence, Yeats, Joyce, Woolf, Dylan Thomas, Shakespeare, Platón, Dostoievski… La Sylvia Plath, bajo el estímulo del profesor y el grupo, vuelve a mostrar su lado más vital y entusiasta, y aunque en ningún momento el objetivo del profesor Crockett era volverlos competitivos, Sylvia no se relaja y acaba siendo la mejor en todo; Crockett, que la recordó años más tarde diciendo que le debía mucho, se preguntaba si se relajaría alguna vez. La respuesta era no. En aquel curso, Sylvia anotó en su diario: Nunca jamás conseguiré la perfección que anhelo con toda mi alma… mis pinturas, mis poemas, mis cuentos.
Entre artículos, diarios, cuentos y poemas, Sylvia empieza a coquetear con la literatura, que ya iba un poco más allá de la propia escritura, y se da cuenta de que todo lo que vive lo justifica, de algún modo, convirtiéndolo en ficción, reciclando todo cuanto le pasa. En casa, sobre mi escritorio, está el mejor relato que he escrito. ¿Cómo puedo decirle a Bob [Riedeman, su novio] que mi dicha se debe a haber arrancado un trozo de mi vida, un trozo de dolor y belleza, y haberlo transformado en palabras mecanografiadas sobre un papel? ¿Cómo puede saber él que justifico mi vida, mi emoción intensa, mi sentimiento, convirtiéndolos en letra impresa? Sylvia, que ha dejado atrás a Sherry y la ligereza, ingresa en la Universidad, en Smith, y eso la hace profundamente feliz. Va a convivir en una residencia femenina de estudiantes con otras (casi 50) chicas, y no hay nada que le agrade tanto como ser la protagonista del momento dulce que está viviendo. Además, procura desvincularse de la mujer común y se niega a cocinar tres veces al día, a la jaula, a la rutina, a la costumbre; La chica que quería ser Dios es lo que desearía, escribe en su diario, y olvidarse de las restricciones y las limitaciones, ya como Sylvia Plath, sin necesidad de dualizar su personalidad (Sherry no tenía apenas fuerza). Pero la felicidad de la futura poeta es siempre efímera, porque su autoexigencia la mantiene constantemente alerta y sin relajarse, como decía el profesor Crockett: Me aterra pensar que la vida se me escapa como agua entre los dedos… tan deprisa que tengo poco tiempo para parar de correr. No quiere descansar y detenerse un momento a pensar, porque le angustia no poder estar en todos los sitios que desea; sitios, por supuesto, de reino intelectual. Lo único que la calma es sacar las notas brillantes que saca y que la inviten al baile los chicos, pero no es suficiente.
La vida es soledad, pese a todos los opiáceos, pese a las máscaras risueñas que todos nos ponemos. Y cuando al fin encuentras a alguien a quien crees que podrás mostrar tu alma, te detienes asustado por tus propias palabras… palabras tan apagadas, tan feas, tan vacías y débiles… por haber permanecido tanto tiempo en tu angosto y oscuro interior. Sí, existe la alegría, la satisfacción y el compañerismo… pero la soledad del alma en su pasmosa timidez es abrumadora y espantosa.
Sylvia Plath vivía atemorizada por sus propias preguntas: ¿Para qué es mi vida? ¿Qué voy a hacer con ella? En sus diarios, que escribía metódicamente, vemos cómo se va abocando a un dramatismo poco característico para una joven de su edad, con las oportunidades y la mente brillante que poseía; todas las cualidades que tenía se volvían en su contra, hasta el mundo de angustiarse por no tener pareja, una pareja real, y creía que se volvía loca, que el sueño era negro, y el desvanecimiento, y la muerte. Igual que Alfonsina Storni vivía como un hombre (que quería decir, para la época, libremente), Sylvia Plath siente que la mujer tiene a su alrededor unos barrotes, como de cárcel, que el hombre ni siquiera ve. Y escribe:
Estoy de malas. Me disgusta ser chica porque como tal he de comprender que no puedo ser hombre. En otras palabras, tengo que canalizar mis energías en la dirección y la fuerza de mi compañero. Mi único acto libre es elegir o rechazar a ese compañero.
Mi gran tragedia es haber nacido mujer
Dick Norton y Sylvia Plath eran novios en su primer año de Smith. En las vacaciones de primavera, Sylvia aceptó un trabajo para poder estar más cerca del que creía que sería su marido. Aunque discutían y vivían momentos que a Sylvia le parecían desagradables, estaba tan angustiada por ser todavía virgen y no encontrar al hombre perfecto, que se negaba a romper con su compromiso. En aquellas vacaciones, Sylvia, resentida, se negó a visitar a Norton cuando este se lo pidió, de modo que acabó intimando con una camarera a la que había conocido en aquellos días. La traición de Norton hizo que Sylvia sintiera todavía con más pesar aquel disgusto por ser una chica, aquella importancia que se le daba a ciertas cosas porque así estaba determinado socialmente. Estaba absolutamente decepcionada e indignada: Mi gran tragedia es haber nacido mujer. La poeta se estaba reservando la virginidad para su marido, posiblemente Dick Norton, mientras él había hecho el amor con una mujer que no le importaba en absoluto. La sexualidad era un tema recurrente en los cuentos y en sus meditaciones, sobre todo por lo que leía y por lo que debía ser en aquella época una mujer ideal; además, no dejaba de tener en cuenta todo lo que se decía, como que la mujer no se siente satisfecha con el acto sexual o que se necesita tiempo y seguridad para alcanzar el placer completo. El sexo era el enemigo; el hombre, por tanto, también.
En aquel curso Sylvia leía a Ortega y Gasset o Thomas Man, pero uno de los libros más importantes fue Male and Female, de Margaret Mead, precisamente porque encontraba en él la provocación para sus propios pensamientos y vivencias. Plath subrayaba: ¿Hemos hecho algo igualmente desastroso para todos educando a las mujeres igual que a los hombres? Las mujeres verán el mundo de forma distinta que los hombresEd Cohen, un amigo con el que se escribía filosófica, literaria e íntimamente, un gran apoyo que Plath necesitaba, le mandó estas líneas:
Tienes que afrontarlo… nosotros los “radicales” creemos que la mujer debe compartir la vida y las experiencias de su marido, pero para la mayoría de la gente la mujer tiene un papel social definido en el matrimonio que no permitirá la existencia (sic) que me siento inclinado a creer que tú deseas antes de dedicarte al hogar y a los niños y todo lo demás. Si me permites ser mordaz por una vez, los buenos chicos pulidos que conoces (ya sabes, los que quieren que la madre de sus hijos sea virgen, etc.) se morirían ante la sola idea de que su esposa viviera en la selva mexicana o en la orilla izquierda de París. Lo cual significa simplemente que el tipo de individuo que cree en lo que yo llamo un tanto despectivamente moralidad convencional, llevará también un tipo de vida un tanto convencional. Y es probable que tal situación sea literariamente bastante estéril… Puedes dedicarte a tu carrera, o puedes criar una familia. Pero me extrañaría mucho que pudieras hacer ambas cosas dentro del marco social en que vives.
La elección de Sylvia la dejaba profundamente deprimida, porque no quería renunciar a nada (la imagen de la higuera en La campana de cristal). No sabía quién era, adónde quería ir, qué sentido podía encontrarle a su existencia. Tenía grandes esperanzas en convertirse en escritora y, a un tiempo, no creía poder hacerlo aunque confiaba en su trabajo y lo defendía. Por otra parte, no había otra cosa que deseara más que encontrar un buen hombre con el que casarse y tener una familia (esa sumisión que Aurelia aceptaba para tener un hogar tranquilo). Pero algo la iba a hacer desplomarse y dejar el matrimonio y todas las cosas que le preocupaban a un lado, porque estaba a punto de sucumbir a su propia oscuridad. Fue invitada cuatro semanas a Nueva York como redactora deMademoiselle, una revista femenina de moda de la que era becaria, y allí le prepararon una cita con un rico peruano sin escrúpulos, que intentó violarla, insultándola con violencia. Después de aquello, y de la relación con Dick cada vez más insignificante, arrojó toda la ropa que se había comprado para aquellas cuatro semanas, renunciando a la moda femenina, a ese lado de la mujer; sería una persona distinta a partir de entonces. Pero después de aquel forcejeo consigo misma, cayó, como tantas otras veces pero con un motivo mayor, en su propia enfermedad. Estaba tan deprimida, con (sus primeras) ganas de acabar con su vida, que su madre, al encontrarle cortes en las piernas, acabó por convencerla para que hiciera terapia de shockAlgún dios me agarraba por las raíces del pelo. Y aquel dios que le agarraba por las raíces del pelo con sus voltios azules, con aquella terapia de shock, no fue suficiente para aplacar el mal de Sylvia Plath, que acabó tomando somníferos hasta perder el conocimiento. Estuvo inconsciente dos días en el sótano de su casa, donde se escondió. Salgo a dar un paseo largo. Volveré mañana.
La bella joven de Smith
Sylvia Plath estuvo desaparecida esos dos días porque se había metido en un lugar poco accesible debajo de la casa y no daban con ella. Aurelia, su madre, denunció la desaparición: investigaciones, policías, reporteros, voluntarios, ciudadanos, noticias nacionales. La bella joven de Smith, que así fue como la llamaron, estuvo desaparecida en Wellesley hasta que Warren oyó un gemido, la buscó y la encontró semiinconsciente, con contusiones y cortes bajo el ojo derecho. Una vez en el hospital, cuando abrió los ojos y su madre le dio ánimos, diciéndole que toda la familia estaba muy contenta de hacerla encontrado, Sylvia se lamentó: Fue mi último acto de amor. Aurelia explicó que el suicidio se debía a su incapacidad para escribir, a la falta de fluidez (entonces ya tenía muchos relatos escritos, además de ser redactora de la revista), o incluso que Sylvia estaba enamorada de Perry Norton (hermano de Dick y amigo de su hija) y este se había comprometido hacía poco. Los médicos dijeron que no había síntomas de psicosis ni esquizofrenia y que, con ayuda, se recuperaría completamente; aun así, la actitud de Sylvia era incompatible con el diagnóstico esperanzado: no quería curarse y no quería avanzar hacia ninguna parte, sino de nuevo al interior, a ese abismo. Había perdido la facultad de escribir y leer, y una vez en semana su antiguo profesor Crockett la visitaba y le daba refuerzo para que volviera a ser la señorita Plath que todos conocían. En 1953, Sylvia estaba recuperada y un año más tarde estaba lista para ingresar de nuevo en Smith, ya como escritora respetada y admirada por todas sus compañeras de estudio. En cuanto a su enfermedad, que extrañaba tanto a sus amigas, la escritora decía que Duele todoEra como si ardiera bajo la piel. De la relación entre locura y escritura, que tan romántica parece, Plath dijo que no existe: Cuando estás loca, estás ocupada en estar loca… todo el tiempo… Yo cuando estaba loca, era solo eso, una loca.
Un Adán violento
En 1955 le dan una beca para que estudie en Cambridge y Sylvia parece que recupera toda la vitalidad y la energía necesaria. Por entonces, la poeta se ha despedido de aquella niña Sherry que quería liberarse y volverse algo más ligera, pero precisamente esa libertad, sobre todo sexual, tensa la relación con su madre. Sylvia mantiene relaciones con varios hombres, y para su ingreso en Cambridge sigue en pie encontrar un marido, pero como la beca financia todo lo que tendría que hacer un hombre, su despreocupación la lleva a una vida un poco menos ordenada e inmediata. Aun así, Inglaterra no iba a ser la cura a todos sus temores, porque en febrero de 1956, en su diario se puede ver cómo vuelve a analizarlo todo minuciosamente hasta el hartazgo. Lo determinante es una carta que le manda a su médico en la que le confiesa que vuelve a sentir los mismos síntomas, cuando se intentó suicidar:
Querido doctor: Me encuentro muy mal. He tenido el corazón en un puño con palpitaciones y amagos. De repente, los simples rituales del día se resisten como un caballo terco. Resulta imposible mirar a la gente a la cara. ¿Puede irrumpir de nuevo el mal? ¡Quién sabe! La conversación intrascendente es fatal.
También la hostilidad aumenta. Esa virulencia peligrosa y devastadora que surge del alma enferma. La mente enferma, también. En nuestro interior se derrumba la imagen de identidad que a diario luchamos por grabar en el mundo indiferente u hostil; y nos sentimos aplastados.
Esa inseguridad la reconduce en cólera, porque tiene 23 años y sigue soltera. Y ese pesar, sin que lo sepa todavía, estaba a punto de disolverse, porque compra un ejemplar de una revista literaria en la que vienen poemas de Ted Hughes que, como ya imaginamos, la sobrecogen. Aquella misma noche se presentó en la fiesta de la revista y conoció al poeta, que se convertiría en su marido. En una habitación aislada…
Me besó violentamente en la boca y me arrancó la cinta del pelo, mi pañuelo rojo del pelo que había soportado el sol y mucho amor y no volveré a encontrar otro igual, y mis pendientes de plata preferidos: ja, continuaré, rugió. Y me besó el cuello y yo le mordí fuerte la mejilla y cuando salimos de la habitación la sangre le caía por la cara.
Sylvia Plath se enamora y cree haber encontrado al hombre más fuerte del mundo, un Adán alto, desmañado, saludable, con voz de trueno (así se lo cuenta a su madre en una carta), un vagabundo que jamás se detendrá. Un hombre (le cuenta a su hermano) igual a ella, con la voz más rica y extraordinaria que Dylan Thomas, capaz de sacar uno de los libros de su vitrina y ponerse a leerlos como ella misma, un contador de historias. Sin embargo, también le parecía un aplastador de cosas y personas, un hombre al que le gustaba beber y conquistar mujeres. El 16 de junio de 1956, Ted Hughes y Sylvia Plath se casan.
Tiempo antes de la muerte
Aunque por fin había encontrado lo que tanto anhelada, un marido, la Sylvia Plath esposa escribe esto en su diario en el primer tiempo de su matrimonio (tan diferente a la actitud sumisa de su madre, que también se había casado con un hombre inteligente al que admiraba):
La ofensa penetrando, nítida como una navaja, y sangre oscura que mana… Sentada en el comedor con camisón y jersey contemplando la luna llena, hablando con la luna llena, iniquidad que crece hasta llenar la casa como planta antropófaga. La necesidad de salir. Todo está en silencio. Quizá él esté dormido. O muerto. Cómo saber cuánto tiempo hay antes de la muerte…
El amor que sentían el uno por el otro era devastador y fuerte. Si tenemos en cuenta el historial de Sylvia Plath, podríamos adivinar, sin saber cómo acabó finalmente el matrimonio, que no le haría ningún bien. Era la esposa de un hombre brillante al que admiraba y al que seguía donde fuera, pero su condición de casada le coartaba, como ya había reflexionado tanto en su reciente juventud, una libertad que para la poeta había sido siempre vital. Caminaba un poco por detrás de Ted y siempre le complacía lo que a él, como advertían los amigos que compartían con ellos los primeros años de noviazgo. Pero Sylvia quedó embarazada y las sombras eran menos sombras, daban menos miedo y de alargadas pasaron a insignificantes. Frieda encarnaba la luz que tanto faltaba a su madre.
Me miré el vientre y vi a Frieda Rebecca [su primera hija], blanca como harina, con la crema que cubre a los recién nacidos, con graciosos garbancitos de pelo aplastados en la cabeza, y enormes ojos azul oscuro… La comadrona la limpió con una esponja junto a mi cama en la palangana grande de pírex y la echó en la cuna bien tapadita con una botella de agua caliente; mamó unos minutos como una pequeña experta, consiguió sacar unas gotas de calostro y luego se durmió… Nunca me había sentido tan feliz.
Sylvia Plath y Ted Hughes 2
Entonces Sylvia Plath pasó a ser madre, no escritora. Y el cambio de rol le traía problemas de identidad con Ted y consigo. Estoy pensando ponerme a trabajar yo misma si Ted se ocupa de dar de comer a la niña al mediodía. Sylvia empezaba a ser, aunque lo advirtiera solamente ella, la madre de Frieda y también una escritora publicada; sus dos identidades estaban condenadas a entenderse, porque eran igual de fuertes. Después de las buenas críticas, elThe New Yorker le ofrece mandar todos los poemas para publicárselos. Por entonces, Sylvia sufre un aborto y en el poema Tulipanes aparece una mujer hospitalizada que quiere quedarse ingresada, en un momento de plenitud total (quizá porque la relación con Ted ya había estado salpicada de momentos tensos, coléricos; el hospital ofrecía a Plath un lugar sin connotaciones negativas, como un limbo).
Soy una monja ahora, nunca he sido tan pura.
No deseaba flores, querría únicamente
yacer con las palmas hacia arriba, totalmente vacía.
La campana de cristal
La novela autobiográfica que escribió Sylvia Plath tenía la intención de narrar las cuatro semanas que pasó como redactora invitada por Mademoiselle, su ruptura, su depresión, el intento de suicidio. Pero además, con la imagen de la higuera, trataba un tema que todavía le preocupaba: elegir. Una mujer tenía necesariamente que elegir, y ahora Plath era madre y escritora a la vez.
Vi mi vida desplegándose ante mí mi vida como las ramas de la higuera verde…
En la punta de cada rama, como un grueso higo morado, me hacía señas y me llamaba un futuro maravilloso. Un higo era un marido y un hogar feliz e hijos y otro higo era una famosa poeta y otro higo era una brillante profesora y otro higo era E Ge, la asombrosa editora, y otro higo era Europa y África y Sudaméricca y otro higo era Constantino y Sócrates y Atila y un montón de amantes con nombres extraños y profesionales originales y otro higo era una campeona del equipo olímpico y por encima y más allá de todos los higos había muchos más que ni siquiera podía distinguir.
Me veía sentada en la horquilla de la higuera, muriéndome de hambre, sólo porque no podía decidir qué higo quería elegir. Los quería todos y cada uno, pero elegir uno significaba perder todos los demás…
Entretanto, Sylvia y Ted tienen su segundo hijo, Nick, pero el matrimonio es cada vez más una desgracia para ambos. Ted se ausenta injustificadamente, amantes, esas mujeres a las que le gustaba conquistar como ya sospechaba Plath en el noviazgo. Sylvia es celosa y aquel primer encuentro, en el que él la besa violentamente y ella le muerde la mejilla hasta sangrar, no es más que la primera escena de una vida que los iba a conducir a la locura, a la desesperación, cuando ya no controlas nada. El forcejeo al que se vieron sometidos era más de lo que Plath podía soportar; aunque daba muestras de querer solucionar su matrimonio y convertirlo en aquel perfecto que tanto había soñado, la realidad era bien distinta. Sus hijos, Frieda y Nick, eran pequeños, y Sylvia quemaba las cartas y el manuscrito de una novela dedicada amorosamente a Ted en una pequeña pira funeraria, para horror de Aurelia, que quiso evitarlo sin éxito. Sylvia estaba desatada, encolerizada. La ruptura era inevitable. Y finalmente Ted la abandona por la poeta Assia Wevill.
Se han librado de los hombres
patanes torpes, embotados, balbucientes.
Morir es un arte
No creía en la cura. Si el corazón es frágil, como una taza de porcelana, y una gran pérdida lo hace añicos, ni todo el tiempo y la bondad del mundo podrán ocultar las feas grietas. En cuanto el precioso líquido del amor se derrama, te quedas seca. Seca y vacía.
Sylvia se había quedado seca y vacía, y además tenía un corazón frágil y ya lo sabía, como una taza de porcelana que lo único que había hecho era romperse en más pedazos, unos irreconciliables, tras una gran pérdida, como la ausencia de su padre. No, no había cura. Y la cura era devastadora. Ya en el poema Filo, la mujer alcanza la perfección cuando está muerta. Sylvia Plath tiene una gran (y oscura, tremenda) productividad que compensa la soledad, la ausencia y ese mal que volvía, como advertía en la carta que le mandó desde Cambridge a su doctor; ese mal volvía y no solo eso, sino que estaba dispuesto a quedarse, estaba dispuesto a volver el cuerpo de la mujer pura perfección, pura muerte.
Morir
es un arte, como todo.
Yo lo hago excepcionalmente bien
Tan bien, que parece un infierno.
Tan bien, que parece de veras.
Supongo que cabría hablar de vocación.
El 11 de febrero de 1963, Sylvia se despierta a las seis de la mañana y le prepara el desayuno a sus hijos, de tres y un año. En una bandeja lleva a la habitación de Frieda y Nick: pan, mantequilla, leche. Vuelve a la cocina en la que acaba de prepararlo, cierra la puerta, tapa todos los resquicios con toallas. Mete la cabeza en el horno. Abre el gas.
La mujer alcanzó la perfección.
Sylvia Plath 1
http://www.jotdown.es/2013/04/el-club-de-los-poetas-suicidas-sylvia-plath/

jueves, 18 de septiembre de 2014

Virginia Woolf: Nada Convencional



Virginia Woolf

Antes del apunte biográfico, me gustaría reseñar algunas obras que me cautivaron: "La Señora Dalloway",Al Faro", "Las Olas" y "Una Habitación Propia". Destacar también que el no recibir una educación convencional no es un impedimento para el desarrollo del talento y la creatividad. 
Rodrigo Córdoba Sanz.


Adeline Virginia Stephen, nació el 25 de enero de 1882 en Londres, Inglaterra. Su padre era Sir Leslie Stephen, un destacado crítico literario e historiador. Su madre Julia Duckworth, era miembro de una familia de importantes editores.
Virginia era la tercera de cuatro hermanos. La mayor era Vanessa, quién se dedicaría a la pintura y se casaría con el crítico literario Clive Bell. Thoby era el segundo. Virginia fue seguida por Adrian, quién se graduó como médico.


Virginia Woolf
Virginia Woolf (der.) y sus hermanas


Sus hermanos la llamaban cariñosamente "the goat" (la cabra). No fue a la escuela, sino que tuvo una educación abierta, impartida por tutores en su casa de Hyde Park Gate. La casa estaba siempre frecuentada por artistas, literatos y políticos, y en este ambiente creció Virginia. Como muestra de su temprana creatividad, a los nueve años creó un "periódico familiar" que se titulaba "The Hyde Park Gate News" y que distribuía entre la familia.
Además de sus hermanos estaban tres hermanastros, hijos del primer matrimonio de su madre, y que se llamaban George, Stella y Gerald. Al parecer Virginia tuvo que soportar la obsesión sexual de su hermanastro George hacia ella y su hermana Vanessa, y algunos apuntan que por esta razón desarrolló una excesiva desconfianza hacia los hombres y una inclinación romántica por las mujeres.
En 1895, cuando Virginia tenía 13 años de edad, su madre Julia murió de una enfermedad. A partir de este momento, Virginia empezó a sufrir estados anímicos depresivos que se hicieron crónicos, y que con frecuencia variaban del júbilo a la tristeza, lo que hoy se conoce como "trastorno bipolar de la personalidad". En adelante toda su vida estaría marcada por este vaivén emocional, que influiría decisivamente en su obra. Con frecuencia pasaría temporadas en "casas de reposo", eufemismo con el que se conocía a los hospitales psiquiátricos de entonces.


Virginia Woolf
Virginia Woolf en 1902


Virginia Woolf y su padre Sir Leslie Stephen
Virginia Woolf con su padre Sir Leslie Stephen hacia 1900


En 1904 falleció el padre, víctima de un cancer. A continuación los hermanos se trasladaron a vivir a una casa en el barrio de Bloomsbury, en la zona Oeste de Londres, y allí la vida sería mucho mejor para ella, especialmente porque la casa pronto se convirtió en lugar de reunión de destacados intelectuales y artistas ingleses, especialmente gracias a su hemano Toby que invitaba allí a sus compañeros de la Universidad de Cambridge. Este círculo de amigos sería conocido como el Grupo de Bloomsbury y entre sus miembros destacaron además de Virginia y su hermana Vanessa, escritores como E. M. Forster o Lytton Strachey, los críticos de arte Clive Bell y Roger Fry (que tambien era pintor), el pintor Duncan Grant, el critico literario Desmond MacCarthy, el economista J. M. Keynes, etc.
Precisamente en 1904 Virginia empezó a escribir artículos y críticas regularmente en The Guardian, gracias a la presentación de su amiga Violet Dickinson. Su primera crítica fue sobre el libro The Son of Royal Langbrith, de William Dean Howells, y apareció en noviembre de ese año. En 1905, empezó a escribir críticas para el suplemento literario de The Times, y lo siguió haciendo el resto de su vida. A finales de ese año también fue invitada a dar clases en el Morley College (una escuela para mujeres y hombres de la clase trabajadora) donde esporádicamente enseñó literatura e historia inglesa.
En 1906 ocurrió una nueva tragedia, la muerte de su hermano Thoby, a causa de fiebres tifoideas, con solo 25 años.


Leonard y Virginia Woolf
Leonard y Virginia Woolf en 1912


En 1912, a pesar de sus dudas sobre el matrimonio, se casó con el economista e historiador Leonard Woolf, del que se hizo amiga durante las charlas intelectuales en Bloomsbury, y de él tomó su apellido. En 1917 ambos fundaron la célebre editorial Hogarth Press, que editaría la obra de la propia Virginia y la de otros relevantes escritores, como Katherine Mansfield o T.S. Elliot.
Desde sus inicios como escritora Virginia Woolf manifiestó su determinación de ampliar las perspectivas de la novela más allá del mero acto de la narración. Los escritos de Woolf tienen un hilo conductor guiado por el proceso mental del ser humano: su pensamiento, su consciencia, sus visiones, sus deseos y sus olores. Son todos esos detalles que ocurren en cada instante de la existencia, que son invisibles ante la mayoría y que a veces terminan pareciendo extraños.
De 1908 data su primer intento serio en el campo de la literatura, con una obra de teatro titulada Melymbrosia. Posteriormente esta obra sería la base para su primera novela, publicada en 1915 (cuando ya tenía 37 años) bajo el título Fin de Viaje (The Voyage Out).
Cuatro años más tarde apareció Noche y día (Nigth and Day, 1919), una novela romántica de estilo realista y que se desarrolla a través de cuatro personajes que componen un cuarteto amoroso muy particular, con diversas relaciones cruzadas. Es una novela acerca de los cambios sociales experimentados en esos años en Inglaterra, especialmente en la situación de la mujer, y de los conflictos entre modernidad y tradición, y de como afectan a las relaciones. Las preguntas que se plantean son si es necesario que haya amor dentro de un matrimonio y si aun puede hablarse de amor en una época que ya ha dejado atrás el romanticismo.


Virginia Woolf
Virginia Woolf en 1924


De manera especial Katharine, es un personaje muy complejo. Nieta de un poeta, su familia es esencialmente literaria, pero ella quiere dedicarse a las matemáticas. Se encuentra atrapada entre su conservadora familia y la influencia de su amiga Mary Datchet, una secretaria feminista que trabaja en varias organizaciones en pro de las mujeres. Pero Katharine no es ni una cosa ni lo otra. A veces práctica, otras soñadora, es una mezcla de las contradicciones de nuestro tiempo.
En 1922 publica El cuarto de Jacob (Jacob's Room), la primera gran novela publicada por Hogarth Press, y donde Woolf comenzaría con el estilo que la caracterizó más tarde. El argumento no tiene sentido, la metáfora y el simbolismo son los sustitutos de la acción y los personajes se revelan a través de la corriente de un monólogo interior. El impresionante retrato de Jacob Flanders (un chico joven y con referencias obvias a Thoby), desde su niñez hasta su muerte en la guerra, está construido por reflexiones al azar: en su habitación, en los incidentes que revelan su caracter, en momentos con sus amigos, etc.


Vita Sackville-West
Vita Sackville-West que fue amante de Virginia (1916)


Ese mismo año su cuñado y crítico de arte Clive Bell le presentó en una cena a la escritora Vita Sackville-West, con la que trabaría amistad y con la que mantendría una relación lésbica durante varios años entre 1925 y 1929. Vita Sackville-West estaba casada con un diplomático y era madre de dos hijos pero no escondía sus tendencias lésbicas y ambas entablaron su relación sin que se disolviesen sus respectivos matrimonios. Las cartas de Virginia a Vita están incluídas en el tercer volumen de una edición completa de las cartas de Woolf.


Virginia Woolf - Portada original de La Señora Dalloway (1925)
Portada original de La Señora Dalloway (1925)


La Señora Dalloway (Marleen Gorris, 1997)
Escena de La Señora Dalloway (Marleen Gorris, 1997)


En 1925 obtinene su primer gran éxito con La señora Dalloway (Mrs. Dalloway), probablemente su obra más conocida. Los acontecimientos en La señora Dalloway abarcan un espacio de solo doce horas, con una narrativa "radial" y no "lineal" (tal y como ella describe), y que se deriva en muchas direcciones para explorar las facetas de la personalidad de la protagonista Clarissa Dalloway. La exploración está confinada a los sucesos de un día de su vida, cuando ella se prepara para la fiesta de esa noche. El transcurso del tiempo se expresa a través de los cambios que se suceden en el interior de los personajes, en la conciencia que tienen de sí mismos, de los demás y de sus mundos caleidoscópicos. Las ideas del filósofo francés Henri Bergson acerca del tiempo la influyeron notablemente, como le ocurrió al escritor francés Marcel Proust.


Virginia Woolf - Portada original de Al Faro (1927)
Portada original de Al Faro (1927)


En Al faro (The Lighthouse, 1927), un hecho trivial (una discusión familiar acerca de si realizar o no una excursión a un faro), sirve a Virginia Woolf de punto de partida para deslizar todos sus fantasmas familiares. A través de la familia protagonista (los Ramsey), revisa y exhibe los poderes que ejercen, la madre desde su femineidad y el padre desde lo masculino, así como las repercusiones que esto tiene sobre los distintos miembros que convergen en la familia.
El personaje de Lily Briscoe nos remite a la propia Virginia, pues al igual que ella se encuentra atrapada en un doloroso conflicto de sentimientos, entre la fascinación que encarna la fertilidad y el deber sagrado de atender un hogar, y su propia inclinación hacia la creación artística y la libertad. El argumento surge de la vida interior de los personajes, y los efectos psicológicos se logran a través de imágenes, símbolos y metáforas. Es una de sus obras más personales, y la propia Virginia dijo que escribirla simbolizó para ella "el entierro de sus padres".


Orlando (Sally Potter, 1992)
Cartel de Orlando (Sally Potter, 1992)


En el año 1928 escribe Orlando, una fantasía histórica parcialmente basada en la vida de su amiga Vita Sackville-West y dedicada a ella, y que es un análisis del sexo, la creatividad y la identidad. Es la biografía de un personaje ficticio que a través de cuatro siglos de historia británica va adquiriendo múltiples identidades, tanto masculinas como femeninas (Orlando es una cortesana isabelina al principio y un hombre joven y moderno al final). A otro nivel, el libro es una parodia de las biografías convencionales. En ningún momento, fue un éxito comercial. Aceptada como una novela "para intelectuales" fue y es, de hecho, divertida y fácil de leer, e incluso ha sido llevada al cine.
El interés de Virginia por el feminismo y los derechos de las mujeres se trasladó a su ensayo Una habitación propia (A Room of One's Own, 1929), elaborado a partir de dos conferencias pronunciadas en Cambridge en octubre de 1928 sobre el tema Las mujeres y la narrativa, que trata de los obstáculos y prejuicios que deben superar las mujeres escritoras. Como prefacio cuenta con la historia de cómo como mujer ha sido expulsada de las bibliotecas universitarias. En el libro describe las barreras que han de superar las mujeres escritoras, y concluye que para alcanzar la libertad intelectual se debe tener la independencia económica y "una habiación propia".


Virginia Woolf
Virginia Woolf a mediados de los años 30


En el año 1931, vendría Las olas (The Waves), una de sus creaciones literarias más difíciles, y considerada por muchos la mejor. Cuenta la vida de seis amigos, pero a través de los pensamientos de estos. La conexión entre esas seis personas, que se conocen, no se establece mediante el diálogo o las revelaciones del narrador sino a través de los monólogos y las alusiones interiores de cada uno de ellos, presentando su "flujo de conciencia", es decir, el monólogo interior de ideas tal y como aparecen en la mente, rompiendo con el sentido lógico y la linealidad del monólogo tradicional, y creando una sensación de olas que vienen y van, de ahí en título de esta novela. A medida que avanzan las páginas, la conciencia de los personajes evoluciona y se complica. La obra refleja la constante renovación de la existencia. Todo está narrado en un tono sorprendentemente impersonal y poético.
De 1933 es una de sus obras más curiosas y menos conocidas, tituladaFlush, y que es una especie de biografía de los poetas Robert y Elizabeth Browning, pero viéndolo todo desde el punto de vista de su perro, un cocker spaniel llamado Flush....
Tras la muerte en 1934 de su amigo, el pintor, crítico e historiador Roger Fry, aceptó escribir una biografía suya a requerimiento de su familia. Roger Fry: A biography se publicaría en 1940 y resultó un trabajo muy interesante y bien recibido.


Virginia Woolf - Portada de la revista Time
Portada de la revista Time (abril de 1937)


La atmósfera de guerra que predominaba en los años 30, hizo que Woolf adoptara otra actitud y otra forma de pensar, muy distinta a la que venía desarrollando. Puso a prueba sus valores y su personalidad, otorgando un nuevo énfasis a los hechos mundanos como una respuesta a las presiones de los sucesos políticos.
Comenzó a desarrollar una nueva forma de expresión, más sincronizada con la conciencia social de la época, lo cual puede verse en obras como Los años (The Years, 1937), novela escrita con una técnica más bien tradicional y que describe varias generaciones de una familia de clase media, los Pargiter, tomada desde 1880 hasta el presente. La autora se centra en la oposición entre lo material y lo subjetivo. Prevalece un tono de frustración y desesperación.
También se dedicó con esmero a escribir algunos ensayos notables sobre las condiciones de vida de la mujer en la sociedad. En Tres Guineas (Three Guineas), publicado en Inglaterra en 1938 (a pocos meses del inicio de la guerra), intenta encontrarle una posible solución a los conflictos bélicos, planteando la idea de la desigualdad de oportunidades en el trabajo y el escaso acceso a la enseñanza, lo que impediría la formación de un mundo integrado y pacífico. Tres Guineas es una categórica protesta sobre el lugar de las mujeres en la sociedad y la política inglesa contemporánea.
Entreactos (Between the Acts, 1941), la última novela de Virginia Woolf, terminada pero no corregida a causa de su muerte, es su narración más amarga. Viene a simbolizar los cambios y la inestabilidad que subyacen en todos los momentos de la vida, lo difícil que es asimilar todo lo vivido, y, en última instancia, la inutilidad de la existencia.


Nicole Kidman en Las Horas (2002)
Nicole Kidman interpretando a Virginia Woolf en Las Horas (2002)


La depresión que constantemente la invadía, no la dejaba respirar con tranquilidad. A mediados de marzo de 1941 el matrimonio había salido de Londres y se había refugiado en su cabaña de Rodmell, a pocos kilómetros del Canal de la Mancha, en busca de tranquilidad.
Cuando Virginia contaba 59 años, el día 28 de marzo de 1941 por la mañana, se suicidó ahogándose voluntariamente en el río Ouse, cerca de la casa donde vivían. Era un día frío y luminoso. Había dejado dos cartas, una para su hermana Vanessa Bell y otra para su marido Leonard Woolf, las dos personas más importantes de su vida.


Monk's House
Monk's House, la casa de Virginia y Leonard Woolf en Rodmell (Sussex, Inglaterra)
Las cenizas de Virginia fueron esparcidas en el jardín


Su correspondencia, ensayos y diarios, fueron publicados con posterioridad, a pesar del esfuerzo de Leonard Woolf porque no pasara. El legado que dejó es valioso, tanto para futuros escritores como para lectores ávidos de obras que se salgan de lo convencional.
Virginia Woolf está considerada como una de las más grandes escritoras inglesas del siglo XX, cuya técnica del monólogo interior y estilo poético se consideran entre las contribuciones más importantes a la novela moderna. Además destacó por su importante participación en la vida intelectual de su tiempo, sus ideas modernas, y de manera especial por la reivindicación de un mayor protagonismo de las mujeres en la sociedad.




Obras de Virginia Woolf:

- Fin de viaje, 1915
- Noche y día, 1919
- El cuarto de Jacob, 1922
- La señora Dalloway, 1925
- Al faro, 1927
- Orlando, 1928
- Una habitación propia, 1929
- Las olas, 1931
- Flush, 1933
- Diario de una escritora, 1931
- Carta a un joven poeta, 1931
- Los años, 1937
- Tres guineas, 1938
- Roger Fry: la biografía, 1940
- Entre actos, 1941