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Paz y Ciencia
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miércoles, 9 de agosto de 2017

Winnicott y el Grupo Independiente

Tras el fracaso de Winnicott en su análisis con Joan Rivière, fue analizado por James Strachey. En 1924 después de tres años de análisis. De, spués comenzó su carrera de psicoanalista. Supervisado con Melanie Klein, admiró su finura analítica y la respetó profundamente, siempre.
Freud se desplazó de Viena a Londres por la persecución nazi, y con él, la esencia psicoanalítica y, también, la dispersión de orientaciones.
Tras la muerte de Freud, en la Sociedad Psicoanalítica Británica se organizaron dos grupos polares; por un lado los seguidores de Melanie Kein y en el contrario Anna Freud. Esto este enfrentamiento ideológico del psicoanálisis es lo llamado "grandes controversias".
Winnicott, no quiso adherirse a ningún compartimento estanco de pensamiento uniforme.
Winnicott y otros destacados analistas como Ferenczi, Balint o Bowlby llevaron a cabo aportaciones originales y creativas sin temor a desmarcarse de la línea oficialista o al rechazo por parte de su grupo, conocido como el " Middle Group".
Curiosamente, todos ellos se orientaron, se sintieron implicados en tareas psicosociales: niños maltratados, abandonados por su familia, separados de sus padres por causas externas, o atendiendo el sufrimiento físico de los enfermos o de los propios cuidadores.
No es casual que estos importantes psicoanalistas, junto con Ferenczi, sean considerados hoy en día como los precursores del psicoanálisis relacional.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo
Agosto del 2017, Oropesa del Mar

jueves, 21 de junio de 2012

¿Existe un Narcisismo Primario?



En la lectura de Jacques Lacan, el narcisismo primario es concomitante con el estadio del espejo, es decir con el momento en que el niño ve su propia imagen en el espejo como un todo, momento en que para Lacan surge la instancia yoica. Lacan recoge la diferenciación inicial de Freud y utiliza el término "autoerotismo" para referirse a la fase previa, más temprana, de pulsiones parciales y de cuerpo fragmentado. Antes de la fase del espejo, el niño no ha visto nunca su cara ni su cuerpo completo, no ha podido sentirse como un Yo. Wikipedia

El narcisismo, por supuesto, no es exclusivo de los tiempos que corren. Ya existía en la época victoriana y ha estado presente a lo largo de toda la historia de la civlización. Tampoco es nuevo el interés de la psicología por los trastornos narcisistas. Ya en 1914, Freud hizo del narcisismo un objeto de estudio. Aunque al principio utilizó el término para designar a aquellos individuos que obtenían satisfaccción erótica a partir de la contemplación de su propio cuerpo, pronto se dio cuenta de que esta actitud se daba en mayor o menor grado en la mayoría de las personas. Incluso consideró que el narcisisismo podía ser parte del "comportamiento sexual normal de los seres humanos". Originalmente, según Freud, toda persona tiene dos objetos sexuales: ella misma y la persona que la cuida. Esta creencia se basó en la observación de que un bebé podía obtener placer erótico de su propio cuerpo y también del cuerpo de la madre. A partir de aquí, Freud postuló la existencia de un "narcisismo primario presente en todas las personas, que a la larga podía manifestarse como dominante en la elección de objeto".
La cuestión aquí es si existe un estadio normal de narcisismo primario. Si es así, se podría considerar como una consecuencia patológica el fracaso del niño en evolucionar desde el estadio de él mismo como objeto de amor (narcisismo primario) al del objeto verdadero (el amor dirigido a otra persona). Esta perspectiva que pone el acento en el fracaso evolutivo lleva implícita la idea de que hay una carencia que bloquea el desarrollo normal. Para mí, lo más importante es la idea que bloquea el desarrollo normal. Para mí, lo más importante es la idea de que el narcisismo es el resultado de una distorsión en el desarrollo. Hay que averiguar que hicieron los padres al niño, en lugar de simplemente buscar qué es lo que no le hicieron. Desgraciadamente, los niños a menudo están sujetos a ambos tipos de trauma: los padres no les proporcionan suficientes cuidados y apoyo a nivel emocional, al no reconocer y respetar la individualidad de la criatura, pero a la vez intentan seducirlo para moldearlo según la imagen que ellos tienen de cómo debe ser el niño. La falta de cuidados y reconocimiento agrava la distorsión, pero es la distorsión en sí misma la que produce el trastorno narcisista.
Yo no creo en el concepto de narcisismo primario. En lugar de eso, considero todo narcisismo como secundario y originado por dificultades en la relación padres-hijos. Esta visión difiere de la de muchos psicólogos del ego, que identifican el narcisismo patológico como el resultado de un fracaso en superar el estadio del narcisismo primario. Su creencia en un narcisismo primario se basa sobre todo en la observación de que los bebés y los niños pequeños son capaces de verse solo a sí mismos, de pensar solo en sí mismos y vivir solo para sí mismos.
Durante un corto período después del nacimiento, un niño experimenta a su madre como parte de él mismo, tal como sucedía cuando estaba en el útero. En este punto, la conciencia del recién nacido aún no se ha desarrollado lo bastante como para reconocer la existencia independiente de otra persona. Sin embargo, la conciencia se desarrolla rápidamente. Pronto el niño es capaz de reconocer a su madre como un ser independiente (por ejemplo, le sonríe), aunque sigue funcionando como si su madre estuviera allí únicamente para satisfacer las necesidades de él. Esta expectativa del bebé -que su madre siempre estará a su lado para cuidarle- es lo que se conoce como omnipotencia infantil. Sin embargo, este término es poco adecuado. Como señala el psicoanalista británico Michael Balint: "El niño da por sentado que el otro, el objeto que vive como una agradable extensión de sí mismo, tendrá automáticamente los mismos deseos, intereses y expectativas que él. Esto explica por qué a menudo se nombra tal situación como estado de omnipotenca. Esta descripción es de alguna manera discordante, porque no hay un sentimiento de poder; de hecho, no hay necesidad de poder o de esfuerzo, ya que todas las cosas están hechas en armonia".
Con todo, el tema del poder a menudo está presente en la relación padres e hijos. A muchas madres les disgusta el hecho de que el niñe de por sentado que su mamá siempre estará a su lado para satisfacerle, independientemente de los sentimientos de ella. A los niños muchas veces se les acusa de intentar ganar poder sobre sus padres, cuando lo que desean es que les entiendan y cubran sus necesidades. Los niños son totalmente dependientes y solo pueden pedir lo que desean llorando. Son realmente impotentes. De hecho, son los padres quienes pueden considerarse onipotentes con respecto al niño, porque tienen literalmente el poder sobre la vida y muerte de él. Entonces ¿por qué los adultos a menudo llaman al niño "el rey de la casa"? La idea de omnipotencia infantil sugiere una fantasía de grandeza que justificaría el concepto de narcisismo primario. Aun así, yo creo que son todo imaginaciones de los padres. Ellos proyectan su narcisismo sobre su hijo: "Yo soy especial y por tanto mi niño es especial".

Alexander Lowen: "El Narcisismo. La enfermedad de nuestro tiempo". Paidós, 2010, Barcelona. Pp.:26-29

sábado, 2 de junio de 2012

El Apego en Profundidad




[...] De los muchos analistas que, desde la época de Freud han contribuido al estudio de la teoría de las relaciones objetales, posiblemente los cuatro que han ejercido mayor influencia han sido Melanie Klein, Balint, Winnicott y Fairbairn. Aunque las versiones teóricas propugnadas por cada uno de ellos tienen mucho en común, también difieren en algunos aspectos. En cuanto al tema que nos interesa aquí, creo que al diferencia más importante entre estos autores está en hasta qué punto sus teorías se refieren -pura y exclusivamente- a las relaciones objetales o constituyen teorías más complejas en las cuales los conceptos sobre relaciones objetales se combinan con los de energía psíquica. De las cuatro teorías, la de Melanie Klein es la más compleja, debido al modo en que subraya la importancia del instinto de muerte; y la de Fairbairn es la más pura, en cuanto que rechaza explícitamente todo concepto ajeno a las relaciones objetales.
Como la teoría expuesta aquí proviene de la de las relaciones objetales, mi deuda con esos cuatro analistas británicos es inmensa. Sin embargo, yo no adopto exactamente la posición de ninguno de ellos y algunos puntos difieren bastante de lo que estos exponen. La diferencia fundamental respecto de estos cuatro autores reside en que yo parto de un nuevo tipo de teoría de los instintos. La falta de toda alternativa teórica a la teoría instintiva de Freud constituye -en mi opinión- el fallo central de las teorías vigentes sobre relaciones objetales.
El modelo de conducta instintiva empleado proviene, a semejanza del de Freud, de disciplinas afines y, como aquel, refleja también el clina científico de la época. En parte, deriva de la etología; y -también en parte- de modelos tales como los que sugieren Miller, Galanter y Pribram en Plans and the Structure of Behavior (1960) y Young en A model of the Brain (1964). En lugar de energía psíquica y descarga de esta, los conceptos fundamentales se refieren a sistemas de conducta y su control, de información, de retroalimentación negativa y a una forma conductual de homeostasis. Se considera que las formas más complejas de conducta instintiva provienen de la ejecución de planes que -según la especie- pueden resultar más o menos flexibles. La ejecución de un plan se inicia, seguramente, con la recepción de determinada información (captada por los órganos de los sentidos a partir de fuentes externas o internas, o de una combinación de ambas) que orienta y culmina -en última instancia- gracias a la recepción continua de ulteriores series de información, originadas a partir de los resultados de la acción emprendida ( y que los órganos de los sentidos captan -a su vez- de fuentes externas, internas o combinadas). Hacemos la hipótesis de que, en la concreción de los planes y de las señales que dan lugar a la ejecución de estos, intervienen componentes tanto aprendidos como no aprendidos. En cuanto a la energía necesaria para llevar a cabo toda esa actividad, no elaboro postulado alguno, excepto, por supuesto, el de la energía que se aplica en la física. Es esto lo que diferencia mi modelo del de la teoría tradicional.
Tales son, en síntesis, algunas de las características principales del modelo que empleo. Más adelante, amplío, tras considerar algunos datos empíricos, el modelo propuesto. Indiquemos, entre tanto, tres de los fallos de que adolece el modelo de energía física y que se evitarían, o al menos se reducirían, en el modelo nuevo. Tales deficiencias tienen relación con el modo en que la teoría trata la terminación de la acción, sus posibilidades de comprobación y la relación existente entre los conceptos empleados y los que son corrientes en el campo de las ciencias biológicas.

John Bowlby: "El Apego". Paidós, 1998, Barcelona.


miércoles, 21 de marzo de 2012

Balint y la "Falta Básica"




Balint se diferenció del enfoque de Klein de diversos modos. Para empezar dio preferencia a su noción relativa a la "falta básica" para explicar los fenómenos regresivos hallados en sus pacientes. Recurrió a la metáfora geológica de la "falla" porque:

Primero... ésta es exactamente la palabra usada por muchos pacientes para describirla. El paciente sabe que dentro de él falta algo, una falta que debe ser corregida. Y se siente como una falta, no como un complejo, no como un conflicto, no como una situación. Segundo, existe un sentimiento de que la causa de tal falta se debe a alguien que ha fallado o faltado al paciente... En geología la palabra falla se emplea para describir una repentina irregularidad que en circunstancias normales puede permanecer oculta, pero ante la tensión o el estrés, puede vencer, alterando profundamente la estructura global.
(Balint, 1979:21)

viernes, 19 de marzo de 2010

Winnicott, un creador esclarecedor.


La psicoterapia es un trabajo de acompañar, de apoyar, de asistir y de intervenir de tal forma que menos es más. Interviniendo poco se deja paso al gesto espontáneo. Recordemos que decía Winnicott, el gesto espontáneo deviene cuando el infans tiene la seguridad y confianza de su madre, el reaseguro y el sostén adecuado. Si la madre fuerza al infans por sus propias angustias, ideales, en fin, fantasmática, el niño se ve forzado a una impostura que, mantenida a lo largo del tiempo da origen a un falso self. Por eso es tan importante en la clínica winnicottiana la atmósfera generada entre paciente y terapeuta. Una díada propuesta para el crecimiento mental y con ello la maduración emocional (Hugo Bleichmar). La teorización respecto a respetar los tiempos del infans tiene ciertas analogías con varios conceptos, a saber:
La teoría del apego de Bowlby, el concepto cognitivista de teoría de la mente, la mentalización (versión de Peter Fonagy, de origen psicoanalítico de la teoría de la mente) y los conceptos novedosos de Winnicott de desarrollo emocional, no en relación a fases tal y como Freud o Klein proponen, sus referentes más cercanos, sino en relación a su capacidad creativa y capacidad de un jugar sin reglas, sin ceremonias, un juego libre de conflictos, sin metas, tal y como diría Freud en "El poeta y los sueños diurnos" se trata de que el poeta escribe y sueña tal y como el niño juega. Freud sin embargo le da una connotación que Winnicott no señala, y es que el poeta (dice Freud)escribe porque está insatisfecho. Winnicott considera, a la par que toca el piano y escribe poemas, que la creatividad es la forma de sentirse vivo y tener una vida plena y rica.
De esto se desprende que toda psicoterapia tiene unos tiempos que son los de la música que cada relación terapéutica establece. Los parámetros del psicoanálisis son normalmente ignorados o denostados por la clínica hospitalaria española, que en líneas generales no puede aceptar seguir con ese modelo. Estoy pensando en el libro de Piera Aulagnier "El aprendiz de historiador y el maestro brujo", donde Piera comienza un tratamiento en el hospital y finalmente le invita a acudir a su consultorio, donde no paga nada y en una de las sesiones Philippe (así le llama Aulagnier) le comenta que ella está haciendo eso por la remuneración. Piera por respeto a la persona que se encarga de que pueda desplazarse desde el hospital a su consultorio no dice nada. Esto sería impensable en la psicología o psiquiatría académica. Hay que pensar que el análisis personal del terapeuta forja un modelo, un modo de exploración y de contener el proceso primario. Es común que en ese tipo de psicologías a las que me refiere se espeten consejos, e interpretaciones salvajes, silvestres o, al decir de Winnicott, "inteligentes", para custodiar el narcisismo del terapeuta, que se erige en el saber pero nunca resultan penetrantes.
La interpretación por tanto es la técnica clave del psicoanálisis, aunque muchos como Winnicott consideremos que la mejor interpretación es la que hace por sí solo el paciente. Borrell, en un manual de Entrevista Clínica destinada a médicos de atención primaria, basado en Balint, Freud y otros teóricos de la relación médico-paciente, nos señala que las interpretaciones profundas no son propias de la medicina, no obstante si que indica la interpretación como una potente y eficaz técnica que se acerca al señalamiento como el espectro del arco iris.
Todos conocemos casos, formados teóricamente y con una dilatada experiencia profesional en consulta que, sin embargo, son capaces de referirse al paciente con expresiones del tipo: "no me veas como a un policía". Esta pseudointerpetación o interpretación inteligente, tiene sentido cuando se Estima, lo pongo con mayúsculas, que existe una cierta suspicacia en el paciente y tintes persecutorios en su discurso, en su fantasmática. Pero esa interpretación, técnicamente apropiada es desmesurada y enajenada porque distancia y penaliza al paciente. Winnicott, aunque Lacan le viera como otro terrible disidente de las normas psicoanalíticas, un hermano en la distancia, si que realizaba interpretaciones de este tipo. Lo bonito es conocer el menú y probar lo que a uno le gusta, como se dice comúnmente de otras cosas más livianas. La mejor clínica es la que el paciente nos va enseñando, Winnicott propone acompañar en un proceso creativo de creación de un espacio nuevo, el espacio transicional, un área de juego e ilusión, donde se crea lo dado. El pecho estaba allí y primero el infans lo crea, con la progresiva desilusión debida a la frustración necesaria que la madre impone, la omnipotencia del pensamiento cede y se da paso al principio de realidad. Mientras tanto se da paso al gesto espontáneo, el infans crea lo dado. Así que esto me hace pensar en que en definitiva en esa creación del gesto espontáneo hay un momento de locura que Winnicott asocia a la salud diciendo: "En verdad que pobres somos si solo estamos cuerdos". De él decían que, junto a su esposa, eran dos "loquitos" que andaban siempre jugando y divirtiendo a las visitas. En su trabajo manejaban a pacientes y niños difíciles. Juntos escribieron algún capítulo del libro "Deprivación y delincuencia" (1954) Clare Britton era la asistente social de los niños deprivados con tendencia antisocial que habían sido ubicados en centros tras la guerra por la ausencia de sus padres. Winnicott llegó a conclusiones muy parecidas a Anna Freud en relación a estos niños deprivados, según el léxico de Winnicott.

La foto es de un Winnicott joven, irredento e idealista, aquél que ingresó en la Sociedad Británica de Psicoanálisis con su trabajo "La defensa maníaca". El grupo kleiniano estuvo encantado de recibir ese homenaje a Klein. Después surgieron las disensiones.