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Paz y Ciencia
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martes, 10 de abril de 2018

Traumas Ocultos




Los "traumas ocultos" son aquellas experiencias cotidianas, que son "cosas que pasan" en todas las familias, pero no es así strictu sensu

Tiene que ver con falta de reconocimiento, con una respurspuesta inadecuada ante las emociones, manipulaciones, ausencia de apoyo en momentos sensibles de la infancia. 

Muchas de estas situaciones se relacionan con el apego: la búsqueda de protección en los cuidadores cuando somos niños, y que trasladamos en la edad adulta a las personas con las que establecemos lazos afectivos, en este contexto, se generaría según Winnicott un "falso self":
Una personalidad no integrada por cercenar el gesto espontáneo, esto es, no permitir abrir el deseo del niño sino solapar el deseo del padre/madre, destruyendo la seguridad en sí mismos.
Si hay demasiada distancia o excesiva preocupación, hablaremos de apego inseguro.

En el extremo de la inseguridad aparece el miedo, y el apego se desorganiza. Así como un estilo de apego seguro nos protege frente a lo que nos venga en la vida, los estilos inseguros o desorganizados van a interferir en nuestro modo de funcionar tanto con los demás como con nosotros mismos.

Cuando se acumulan muchas de estas experiencias adversas graves y los vínculos de apego con los cuidadores es desorganizados, se produce un fenómeno psíquico denominado disociación.
La disociación no está del todo bien definido, que incluye aspectos como la dificultad para recordar un suceso; desconexión del cuerpo, las emociones o el entorno; o síntomas corporales diversos.
Se da una fragmentación de la personalidad y de la identidad.
Pueden surgir graves problemas como:

- Lucha constante sobre sí mismo.
- Evitar recuerdos de lo sucedido.
- Rechazar aspectos de su personalidad con los que no se identifica.
- Puede pensar, sentir o hacer cosas muy distintas de lo que querría.
- Sentir cierta extrañeza respecto a sí mismo y su vivencia en el mundo.
- Permanente contradicción.
- No ha desarrollado una visión integrada de sí mismo, y muchos aspectos de su funcionamiento mental no serán aceptados, regulados y modulados adecuadamente.
:: La sintomatología disociativa se produciría por tanto en situaciones más extremas de traumatización compleja y apego desorganizado.

Sugerencia: "No soy yo". Anabel González.
Rodrigo Córdoba Sanz. 
Psicólogo y Psicoterapeuta.
Zaragoza (Zona Centro).
Teléfono: 653 379 269



sábado, 24 de marzo de 2018

Trauma. Apego. Disociación


TRAUMA. APEGO. DISOCIACIÓN




Las circunstancias externas pueden despojarnos de todo, menos de una cosa: la libertad de elegir cómo responder a esas circunstancias. Victor Frankl

Las reacciones que tenemos, a veces difíciles de explicar incluso para nosotros mismos, se generan a partir de aprendizajes acumulados de los que no somos apenas conscientes.

La desconexión emocional o la dificultad para regular nuestras emociones, la presencia de lagunas de memoria, creencias negativas muy profundas sobre nosotros mismos, los demás o el mundo, cambios marcados de personalidad, tener en la cabeza pensamientos o voces que no parecen nuestros, la necesidad extrema de control o perfección, y muchas otras situaciones, pueden derivarse de experiencias adversas o traumáticas, que configuran nuestro funcionamiento psicológico.


Estas experiencias van desde el maltrato en edades muy sensibles, el abuso o la negligencia emocional, hasta situaciones cotidianas que se generan en las relaciones con las figuras más significativas de nuestra vida. 
Cuando esto ocurre, la relación con nosotros mismos se distorsiona nuestra mente, se fragmenta y nuestra capacidad para disfrutar plenamente de la vida se ve alterada.


El trauma complejo y la disociación crónica, son variables que afectan a muchas patologías psico(pato)lógicas, tienen que ver con un apego que no resultó ser protector. 
En muchas ocasiones puede generar trastorno límite de personalidad.


Rodrigo Córdoba Sanz.
Teléfono: 653 379 269
Zaragoza (Zona Centro)

martes, 27 de febrero de 2018

Trastorno Disociativo




Poco diagnosticados, pocas herramientas. Ahora se empieza a armar técnicas, tácticas, estrategias y la indudable empatía y ojo clínico.

Pasamos a dar una muestra. Caso Clínico.


"Cuando tenía 12 años empecé a jugar con mi conciencia; la mantenía alerta cuando quería y, cuando no, la apagaba, como un botón voluntario. Yo decidía cuando ser consciente y cuando no percibir, aunque siguiera estando ahí de forma aparentemente normal, participando en una conversación como una más, aunque mi boca hablara automáticamente, como si mi mente relegara todo al hábito adquirido por mi cuerpo. Es como estar en una burbuja de cristal en mi cuerpo, el cual actúa autónomamente mientras la otra parte duerme impasible.
En mi caso ha habido malos tratos físicos y psicológicos.
Con 14 años me diagnosticaron diabetes. A los, 19 anorexia y bulimia. Más tarde, depresión y ansiedad...
Después he estado en psiquiatras y psicólogos por otras razones; soy un poco inestable. El caso es que no le dan tanta importancia a lo que ya he descrito. Nunca le han dado importancia porque dicen que es un síntoma, pero no de qué. Por lo que tal vez sea una enfermedad en sí misma, ¿o no? Si lo es, ¿tiene tratamiento?"

Paciente con trastorno disociativo.
Sugerencia: "Trastornos Disociativos". Anabel González. Ed.: Pléyades
Rodrigo Córdoba Sanz
Psicólogo. Zaragoza Centro.
653 379 269

miércoles, 2 de octubre de 2013

Disociación como defensa del Trauma



Las respuestas disociativas se generan como defensas ante el trauma, aunque con el tiempo se convertirán en patrones de respuesta ante emociones y situaciones de diverso tipo. Creemos que se trata de reacciones automáticas, y no de mecanismos de defensa en el sentido psicoanalítico, es decir, carentes de componente emocional.

Aunque la desconexión del yo del entorno que se encuentra en los síntomas de desrealización y despersonalización está claramente en el campo de la disociación, este libro se centrará menos en estos aspectos. Lo mismo ocurre con los fenómenos de inconsistencia entre conducta/percepción/expresión verbal. Estos conceptos nos resultan más familiares, ya que enlazan en parte con los conceptos de consciente/inconsciente (disociación horizontal).

En cambio, la coexistencia de sistemas mentales separados, la disociación entendida como fragmentación, es un mapa conceptual que normalmente no empleamos y, en nuestra opinión, esto es una clave fundamental para la actual confusión en el tema que nos ocupa. Por ello los próximos capítulos se centrarán sobre todo en este concepto de "vertical" de disociación. Esta concepción de la disociación como fragmentación y como fenómeno postraumático ha sido ampliamente desarrollada en la teoría de la disociación estructural.

martes, 1 de octubre de 2013

Parte Emocional y Parte aparentemente Normal (PE) y (PAN)



[...] Una o más de las partes disociadas de la personalidad del sujeto evitan los recuerdos traumáticos y desempeñan las funciones de la vida diaria, mientras que una o más partes de ella siguen fijadas a las experiencias traumáticas y a las acciones defensivas.

Las partes disociadas se manifiestan en forma de síntomas disociativos, negativos y positivos. Los síntomas negativos (ausencia de algo que debería estar presente) pueden ser somatomorfos, como la anestesia, o psicomorfos, como la amnesia. Los síntomas positivos (aparición de) también pueden ser somatomorfos, como las pseudocrisis convulsivsa, o psicomorfos, como las alucinaciones auditivas o los flash-backs.

Van der Hart et al. consideran que se producen dos "personalidades" en la disociación la parte emocional de la personalidad (PE). Esta parte contiene recuerdos traumáticos que son diferentes de la memoria autobiofráfica, en cuanto a que se trata de experiencias primariamente somatosensorial, emocionalmente intensas, fragmentarias e involuntarias.

Por el contrario, otra parte de la personalidad debe seguir con la vida cotidiana, y para ello evita los contenidos traumáticos. Dicha parte es denominada por estos autores parte de la personalidad aparentemente normal (PAN).

viernes, 27 de septiembre de 2013

Sentidos denotativos de la palabra Disociación



1. La palabra se emplea en la literatura para designar conceptos diferentes que incluyen síntomas, mecanismos psíquicos y trastornos mentales.

2. Existen términos como el de "conversión" que se mantienen en el DSM como una herencia de la tradición psicoanalítica, pero que no encajan en una clasificación ateórica no basada en el modelo psicoanalítico.

3. Las clasificaciones internacionales se basan en la descripción clínica de síntomas y no en el mecanismo etiopatogénico. Por ello hay trastornos conectados por su etiopatogenia. Por ello hay trastornos conectados por su etiopatogenia, como el trastorno de estrés postraumático, los trastornos disociativos y conversivos y los trastornos por somatización, que están clasificados en distintos capítulos. Esto no facilita a los profesionales una comprensión global de los fenómenos psíquicos.

4. La dualidad mente-cuerpo propia del pensamiento médico-científico occidental ha llevado a separar trastornos muy ligados, como los trastornos somatomorfos, conversivos y disociativos, basándose únicamente en que la sintomatología se expresa a través del cuerpo o de funciones psíquicas.

5. Algunos autores hablan de la disociación como un fenómeno normal, estableciendo un continuum que va desde la disociación cotidiana y adaptativa hasta el otro extremo, donde estaría el trastorno de identidad disociativo. Otros consideran la disociación como un mecanismo patológico.

6. El concepto de disociación que estamos acostumbrados a manejar implica una disminución o estrechamiento de la conciencia. En esta concepción nos encajan bien síntomas como el estupor disociativo o la despersonalización. Sin embargo, la psicopatología del TID, antes llamado trastorno de personalidad múltiple, se corresponde no con una disminución del nivel de conciencia, sino con una fragmentación de la misma. Para la teoría de la disociación estructural, toda respuesta ante el trauma se entiende desde este concepto de fragmentación. En el primer caso (disminución o estrechamiento de la conciencia), estamos ante una concepción horizontal de los distintos estados de conciencia. En el segundo caso (fragmentación), se trata de una concepción vertical de la disociación:  hay una escisión o separación entre distintos estados de conciencia, que no tienen por qué estar a distinto nivel.

7. También es controvertido si algunos conceptos incluidos en las escalas de evaluación, como la absorción (perderse o ensimismarse en los propios pensamientos en una película, etc,), son o no fenómenos disociativos.

Anabel González: "Trastornos disociativos". Ed. Pléyades

Rodrigo Córdoba Sanz: Hay que matizar que este concepto tiene un marcado componente cultural. Por ejemplo, en EEUU se diagnostican muchos más casos de TID, en oriente, sin embargo, la disociación se tiene como objetivo. El focalizar en una sola cosa y abstraerse del resto. El Mindfulness entraría dentro de esa corriente.

Disociado



Turkus y Kahler (2006) proponen cambiar el término "lugar seguro" por el de "lugar de curación" cuando se trabaja con pacientes disociativos. Los autores definen este lugar como un lugar imaginario al que el individuo puede ir en situaciones de crisis, cuando se siente sobrepasado o durante el trabajo terapéutico. Se le dice al paciente algo como: "Este es un momento para cuidar de ti mismo, para facilitar el proceso interno de cuidado. Es un momento para invitar a todos los aspectos del yo, todas las partes de tu mente y tu espíritu interior, a crear este lugar de cuidado. Este lugar es solo imaginario, un nuevo lugar de cuidado para tu mente, tu cuerpo y tu espíritu".

Otros autores como Twombly y Walthan (2008) proponen distintas estrategias para superar las dificultades en la instalación del lugar seguro con estos pacientes. Estas aportaciones son muy útiles, pero el gran número de intervenciones para superar las dificultades en la instalación del lugar seguro, reflejan la complejidad de esta actuación con pacientes disociativos.

Anabel González y Dolores Mosquera: "EMDR y Disociación. El Abordaje Progresivo". Ed. Pléyades

jueves, 26 de septiembre de 2013

EMDR y Trauma



Una situación frecuente que hemos encontrado es que algunos pacientes no se dan cuenta de cómo los eventos traumáticos están conectados con sus problemas actuales. Algunos tienen dificultades incluso identificando los disparadores cotidianos de sus problemas. Estos aspectos podrían ser una señal de alerta para el terapeuta EMDR, ya que el "no darse cuenta", la falta de toma de conciencia sobre el trauma es un aspecto crucial de la traumatización grave. En algunos aspectos hemos de ser cautelosos y no explorar exhaustivamente esas áreas en las primeras sesiones: graduar el proceso y adaptarnos al ritmo del paciente es fundamental en la terapia de la traumatización severa. Sin embargo, tiene gran importancia disponer de un mapa, en el que incluiremos no sólo la información dada por el paciente, sino también aquellos aspectos que el paciente no quiere (o es incapaz) de contarnos.

Anabel González y Dolores Mosquera: "EMDR y Disociación". Ed. Pléyades.

Del Prólogo de Isabel Fernández, Directora de EMDR Italia
(...)
Durante las últimas dos décadas, el EMDR se ha convertido en una opción de primera línea para el tratamiento de trastornos de estrés postraumático asociados a la exposición de eventos traumáticos, como accidentes, catástrofes naturales o desastres creados por el hombre. Mientras tanto, los clínicos han visto que la aplicación de EMDR es útil en el tratamiento de pacientes que han sufrido episodios emocionalmente traumáticos, descritos por ellos como característicos de su familia de origen, su historia personal y sus relaciones de apego. Un gran número de investigaciones y publicaciones han examinado en profundidad la eficacia de EMDR en este campo de trabajo de la psicoterapia. Por lo tanto, el EMDR está siendo utilizando cada vez más por los clínicos, trabajando con personas que sufren de traumas crónicos vinculados a relaciones interpersonales traumáticas.
Es de sobra conocido que, en los primeros años de vida, las interacciones con los demás dan lugar a conexiones importantes en el cerebro, que progresivamente influyen en la sensación interna que tenemos de nosotros mismos y la capacidad de tener relaciones sanas con el mundo exterior. Las experiencias de relaciones con las figuras de apego durante la infancia temprana pueden ayudar a desarrollar la autorregulación emocional y contribuir a la formación de patrones cognitivos, conductuales y emocionales. La investigación sobre el apego ha demostrado que son estas relaciones las que influyen en el desarrollo de la capacidad de equilibrar las emociones, establecer intimidad interpersonal, así como de la capacidad de autorreflexión y mentalización. Además, es evidente que la comunicación interpersonal y emocional dentro de la familia de origen puede sentar las bases para el desarrollo de recursos, el sentirse valioso y la resiliencia cuando uno está bajo una fuerte tensión emocional, fomentando por tanto la salud mental.
(...)

http://youtu.be/y8gN8P5XJtw

martes, 24 de septiembre de 2013

Disociación y Trauma: Sencillos Fundamentos



- El grupo diagnóstico de los trastornos disociativos puede ser definido basándonos en la exploración psicopatológica específica que nos permite hacer un diagnóstico positivo, y no por exclusión.

- Empleando los métodos de evaluación adecuados, los trastornos disociativos en general y el Trastorno de Identidad Disociativo en particular mostrarán una frecuencia importante y podrán etiquetarse como tales muchos pacientes que hasta ahora estaban recibiendo otros diagnósticos.

- Los trastornos disociativos como los trastornos de estrés postraumático complejo forman parte de un conjunto de patologías de base traumática, siendo estos dos el extremo más grave del espectro postraumático, al otro extremo del TEPT simple.

- Los trastornos disociativos son tratables y que el tratamiento presenta especificidades respecto a otro tipo de terapias. Por ello, diagnosticar a un paciente como un trastorno disociativo no es solamente una disquisición epistemológica acerca de qué nombre le ponemos a las cosas, sino que implicará un abordaje terapéutico específico y con ello una mejoría en el pronóstico de estos pacientes

http://www.youtube.com/watch?v=-nmq1h5cQdk&feature=share&list=RD02K1njYUrHkww Within Temptation

sábado, 21 de septiembre de 2013

Sobre lo postraumático

Las clasificaciones internacionales presentan la inconsistencia de defender una tipología descriptiva de las enfermedades mentales pretendidamente "ateórica" y no centrada en mecanismos causales. Pero al mismo tiempo definen entidades como los trastornos mentales orgánicos o el TEPT, definidos basándose en su etiología. Sin embargo, la predominancia de lo descriptivo en las clasificaciones contribuye a la minimización de los factores que generan y mantienen los trastornos mentales en nuestra conceptualización de los casos.

En el campo de la psicoterapia también hemos asistido a la oscilación entre el mayor peso del psicoanálisis hasta la dominancia más reciente de la terapia cognitivo conductual (TCC) . El énfasis que la TCC pone en el aquí y ahora, restabdo importancia al pasado, probablemente también cobtribuye a la minimización del papel del trauma en la psicopatología.

viernes, 20 de septiembre de 2013

La exploración psicopatológica habitual no incluye síntomas disociativos



Una buena exploración psicopatológica es la base del diagnóstico clínico, pero dentro de las evaluaciones iniciales de un paciente no incluimos aspectos relacionados con la disociación. Reflexionemos sobre qué preguntas concretas haríamos para explorar síntomas disociativos en este u otro paciente...; probablemente no vengan muchas a nuestra mente.

No indagamos con la misma minuciosidad la presencia de síntomas disociativos que la de síntomas ansioso-depresivos o psicóticos. En estos campos exploramos sistemáticamente algunos datos, no nos quedamos únicamente en el relato espontáneo del paciente. Pero con la disociación adoptamos una postura distinta, no interrogamos de modo directo: o el paciente nos lo cuenta espontáneamente o damos por sentado que no existe. Y, aunque nos den pistas, como la referencia a una hermana imaginaria en el caso que descibíamos, no "tiramos del hilo". ¿Por qué?

Es más, muchas veces el diagnóstico de disociación es un diagnóstico "por defecto", es decir, no se basa en que haya unos síntomas positivos de disociación, sino en que no encontramos otro origen claro para la clínica del paciente: por ejemplo, una amnesia sin base neurobiológica o un cuadro alucinatorio-delirante que no presenta los síntomas típicos de la esquizofrenia.

Anabel González: "La Disociación". Ed. Pléyades

sábado, 14 de septiembre de 2013

Mecanismo de respuesta ante el trauma

La disociación es una forma de defenderse de la experiencia traumática, que con el tiempo se constituye en una forma de manejar cualquier tipo de estrés.
Teóricamente, aislar las emociones intolerables podría ser un fantástico sistema defensivo, pero conlleva importantes problemas para el individuo:
- Es imposible eliminar las emociones displacenteras, como la rabia o la tristeza. Si los acontecimientos externos están muy controlados y no sucede nada imprevisto, puede que vaya funcionando. El peligro es que un acontecimiento grave dispare la rabia por la conexión con el trauma original.
- Por otro lado, prescindir de una emoción siempre trae problemas. Todo el repertorio de emociones humanas tiene una función adaptativa. Las emociones que intentamos suprimir y hará más fácil que exploten de modo incontrolado, lo cual refuerza nuevamente las distorsiones cognitivas.

Anabel González: Trastorno Disociativo. Ed.: Pléyades

Rodrigo Córdoba Sanz.
Psicólogo y Psicoterapeuta.

Culpa y vergüenza

Aquí hablamos de la culpabilización interna desproporcionada del paciente. Es frecuente que el abusador no haga autocrítica y que el niño parece absorber por compensación toda esa carga que flota en el ambiente sin que nadie la quiera asumir.
En el abuso sexual la culpa es frecuente y la vergüenza es característics e intensa. Esta vergüenza es característica e intensa. Esta vergüenza conlleva una ocultación de lo ocurrido al terapeuta, a veces durante años. En otras ocasiones genera disociación y amnesia de estos episodios. Cuando la fragmentación es muy intensa, unas partes pueden castigar al resto del sistema interno o al cuerpo, al que consideran culpable de lo ocurrudo.
Anabel González: "Trastornos disociativos". Ed. Pléyades

martes, 10 de septiembre de 2013

Trastorno Disociativo



Trastornos Disociativos

Los trastornos disociativos son uno de los grandes desconocidos en las consultas de psiquiatría y psicología, y su sintomatología puede ser tan sutil que pase desapercibida a clínicos experimentados. La opinión general es que son casos poco frecuentes y no existe un consenso entre los profesionales respecto a la base traumática de estos cuadros ni a cómo deben ser manejados. En este manual Anabel González nos muestra cómo reconocer estos trastornos y nos ayuda a entender de qué modo los factores de traumatización temprana y los problemas de apego están conectados con la sintomatología que presentan. La selección de ejemplos prácticos basados en la clínica facilita la comprensión de la teoría y es la base del dinamismo de este libro. Los testimonios y ejemplos de pacientes ayudan a entender la complejidad de estos casos y los diversos modos en que las personas sobreviven a entornos extremadamente adversos. Este libro, uno de los pocos dedicados a los trastornos disociativos en España, constituye un valioso manual informativo para los profesionales, pero también para los pacientes y familiares, y una buena introducción a este campo un tanto ignorado de la psicopatología de nuestra época. Su enfoque práctico hace que su lectura sea asequible para todas aquellas personas interesadas en este tema. Uno de los aspectos que más me gusta de Trastornos disociativos y que comparto con la autora es el protagonismo que concede a los pacientes, recuperando la tradición de la psicopatología clásica frente a las etiquetas de las clasificaciones internacionales. En la introducción Anabel González dice que este libro no es un tratado de recetas, pero la realidad es que ha conseguido recoger con gran creatividad ingredientes indispensables que cualquier clínico debe tener en su haber. En definitiva, la autora consigue explicar de modo sencillo y claro la complejidad de los trastornos disociativos, ayudándonos a aislar los elementos clave para identificar, comprender y manejar estos cuadros. Dolores Mosquera El abordaje de los trastornos disociativos no es una terapia, sino la integración de muy distintos enfoques y orientaciones, que tienen en común un esquema del proceso terapéutico. El lector no tendrá que abandonar el paradigma con el que trabaja, sino incluirlo dentro de este esquema general.
Anabel González