Y por alguna razón memorizó en esos días de encierro en el cuarto y excursiones al piso de abajo un fragmento de un poema de Esquilo: "...A aquel dios que encamina a los mortales a la sabiduría, y dispuso que en el dolor se hiciesen señores de la ciencia. Hasta en el sueño mismo el penoso recuerdo de nuestros males está destilando sobre el corazón, y aún sin quererlo nos llega el pensar con cordura".
Días de clausura y penitencia, flagelación simbólica y dolor. Días grises, tullidos. La muchacha había perdido peso, las manos amenazaban huesudas, el pelo estaba sucio, se caía y era muy difícil de manejar, "pelo de brujilla", le llamaba ella cuando se miraba en el espejo y emprendía esas dicharacheras conversaciones con su reflejo aletargado y escurrido.
Sus fuerzas menguaban, su corazón latía más despacio, sus músculos jugaban con dolores agudos y punzantes, era el momento de volver al cascarón, soñar y doblarse en la cama abrazando sus piernas, justo en medio de ese enorme lecho de sedosos tejidos exóticos.
Tanta belleza y tan desaprovechada se decía, toda la vida y todavía no sabía por qué extraña razón no era capaz de disfrutar tal y como lo hacían en el mismo medio sus hermanos, no podía decir lo mismo de su padre, quien había dado su vida al trabajo tras el fallecimiento de su madre, antes fue otro hombre, lo recordaba joven, entusiasta e idealista. Incluso justo. Todo aquello terminó, las ilusiones de ambos se desvanecieron en un terrible asidero de fantasmas y mélancolía. Allí arrancaba el trágico dolor de una muerte fugaz y el oportuno miedo. Todo aquello resultaba confuso, mareaba, el estómago vacío pero tenía ganas de vomitar.
Cerró los ojos y soñó que estaba en medio de la cúpula de cristal de la sala de la entrada y allí tumbada en la madera daba vueltas alrededor de sí misma. Despertó y tuvo que bajar a beber un poco de agua y recuperar el aliento, un poco de luz de una vela le recordó el edificio y la realidad donde estaba contenida, eso le hizo respirar con un poco de consuelo, regresó a su cuarto y allí durmió, dejándose morir, de nuevo.
martes, 29 de julio de 2008
lunes, 28 de julio de 2008
Sobre la Integración y sus excesos
Aquellos que luchan de manera agotadora por un entente cordiale entre su yo y su superyó pueden desarrollar un distanciamiento del núcleo de su self para volcarse en los otros, forjándose de este modo, los orígenes de un falso self (Winnicott), una personalidad as if(Deutsch).
En algunos casos, se construye la vida para los otros, al servicio de los demás, construyendo su identidad a partir de los pedazos de otros, en función del bienestar del otro, leit motiv de su existencia.
Coincide, con hermosa perplejidad, que dichas personas acostumbran a tener un control y dominio bastante ajustado del mundo externo, sin embargo han ido abandonándose, dejando de lado su propia vida, siendo sujetos al deseo e interés de los demás, más allá de aforismos lacanianos.
Así pues, la "sobreadaptación" (Liberman y cols, 1981) significa este fenómeno de quienes han desempeñado funciones de sostén y amarre de otros necesitados, postergando su propia madurez emocional e independencia. De esta forma podemos encontrarnos con eclosiones sintomáticas por traumas acumulativos (Masud Khan) y/o un sentimiento de futilidad y terror sin nombre (Winnicott-Bion).
Este tipo de personas suelen presentar un aparato defensivo bastante bien cimentado, sólido y voluminoso en su fría piedra, que desempeña el cometido de proteger del miedo de la irrealidad que supone no haber podido construir para sí un mundo con objetos buenos interiorizados. Haber sacrificado la existencia en una agotadora misión donde olvidar el propio dolor psíquico.
Entrar en esa fortaleza no es cosa de técnica interpretativa sino de setting (si es que van separados), un ambiente-encuadre suficientemente bueno y cálido creará las condiciones de seguridad y confiabilidad para que el puente deje pasar a ese invitador de explorador en un terreno rico, fértil y, desde luego, desguarnecido en su sala interior. De ahí, el extramuro y el vuelco sobre lo externo.
Rodrigo Córdoba Sanz, en sintonía con"simalme", inquieta investigadora.
En algunos casos, se construye la vida para los otros, al servicio de los demás, construyendo su identidad a partir de los pedazos de otros, en función del bienestar del otro, leit motiv de su existencia.
Coincide, con hermosa perplejidad, que dichas personas acostumbran a tener un control y dominio bastante ajustado del mundo externo, sin embargo han ido abandonándose, dejando de lado su propia vida, siendo sujetos al deseo e interés de los demás, más allá de aforismos lacanianos.
Así pues, la "sobreadaptación" (Liberman y cols, 1981) significa este fenómeno de quienes han desempeñado funciones de sostén y amarre de otros necesitados, postergando su propia madurez emocional e independencia. De esta forma podemos encontrarnos con eclosiones sintomáticas por traumas acumulativos (Masud Khan) y/o un sentimiento de futilidad y terror sin nombre (Winnicott-Bion).
Este tipo de personas suelen presentar un aparato defensivo bastante bien cimentado, sólido y voluminoso en su fría piedra, que desempeña el cometido de proteger del miedo de la irrealidad que supone no haber podido construir para sí un mundo con objetos buenos interiorizados. Haber sacrificado la existencia en una agotadora misión donde olvidar el propio dolor psíquico.
Entrar en esa fortaleza no es cosa de técnica interpretativa sino de setting (si es que van separados), un ambiente-encuadre suficientemente bueno y cálido creará las condiciones de seguridad y confiabilidad para que el puente deje pasar a ese invitador de explorador en un terreno rico, fértil y, desde luego, desguarnecido en su sala interior. De ahí, el extramuro y el vuelco sobre lo externo.
Rodrigo Córdoba Sanz, en sintonía con"simalme", inquieta investigadora.
viernes, 25 de julio de 2008
El Temor a la Muerte, un aporte de Klein

Melanie Klein habla en el texto "Sobre la Identificación" sobre la disociación, el splitting, la integración, la no integración, la desintegración, la identificación proyectiva, la introyección y otros fenómenos y mecanimos, esquizoides y variopintos. Transcribo un pasaje sobre el miedo a la muerte.
Copio de la siguiente edición: El Sentimiento de Soledad y otros ensayos. Ed. Hormé. Paidós. Buenos Aires. 13 de Noviembre de 1969.
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También sugerí que la internalización es de la mayor importancia para los procesos proyectivos, en particular que el pecho bueno internalizado actúa como punto focal en el yo, desde el cual pueden proyectarse sentimientos buenos en objetos externos. Fortalece al yo, contrarresta los procesos de disociación y dispersión y aumenta la capacidad de síntesis e integración. El objeto bueno internalizado constituye así una de las precondiciones de un yo integrado y estable y de buenas relaciones objetales. La tendencia a la integración, que rivaliza con la disociación es, a mi juicio, desde la más temprana infancia, un rasgo predominante de la vida mental. Uno de los principales factores que fundamentan la necesidad de integración es la sensación del individuo de que la misma implica estar vivo, amar, y ser amado por el objeto bueno interno y externo; es decir, existe una estrecha relación entre integración y relaciones objetales. Recíprocamente, el sentimiento de caos, de desintegración, de falta de emociones como resultado de la disociación, pienso que se vincula estrechamente con el temor a la muerte. Sostuve en "Schizoid Mechanisms" que el temor a la aniquilación por las fuerzas destructivas de adentro es el más intenso de todos los miedos. La disociación, en cuanto defensa primaria contra el mismo, es efectiva en la medida que produce una dispersión de la ansiedad y una supresión de emociones. Pero fracasa en otro sentido porque deriva en un sentimiento análogo a la muerte -que esto es lo que significan el sentimiento de caos y la desintegración concomitante-.
http://www.elortiba.org/mklein/melanie.klein.1.htm Biografía y Obras de Melanie Klein.
jueves, 24 de julio de 2008
La Niña de los Sueños XXV
PSEUDOEXISTENCIA. Así lo había escrito en el encabezado de la hoja. El resto quedaba en blanco. Un hálito corrupto dejaba la hoja blanca cargada de monstruosas pesadillas y aliento de ajo. Era uno de esos momentos, de despertar inquieto en los que no se encontraba, miraba para dentro y veía eso que no le gustaba, en aquellos momentos no se reconocía, no se aceptaba, no se toleraba, se daba cierto asco, repugnancia, por momentos como aquellos su vida se veía teñida de ese color gris, tan habitual en esas altitudes, en esas actitudes. Y mientras su cabeza resteñaba odio para si decidió distraerse con su próximo y reparador ascenso a la colina de la fortaleza de madera, allá donde vería todo desde arriba, con su túnica de seda y sus botas de montar a caballo, quizás allá pueda sentirse viva de nuevo. Para ello, esta vez deba sortear a la guardia que su padre ha colocado para que "esos subversivos" no acaben con "el orden necesario para gobernar este pueblo". Odio, y ese vaivén no era agradable de vivir. Afortunadamente para ella, su pseudoexistencia, aunque perenne como la acacia del bosque donde se refugió tiempo atrás con el muchacho, solía oscilar con registros más dulces y los colores vivos daban una divertida sonrisa a su rostro que hacía las delicias de las personas de "las habitaciones de abajo", donde se preparaban los manjares de Palacio y limpiaban las delicadas ropas. Bien, la tormenta llegó, cesó y la sonrisá recobró nuestra princesa, quien tomó de nuevo la pluma con cariño y pudo escribir. Quedó rendida de subir y bajar, le despertó la Institutriz con la cabeza reposando sobre el escritorio, un garabato con la tinta corrida escondía lo que había debajo, una linda princesa subida en la atalaya, con el Sol a sus espaldas, dando de comer a su pueblo, una idea loca. Afortunadamente nadie lo vio.
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Rodrigo Córdoba Sanz
Sobre la "Segunda Piel"
El sujeto puede precisar de una segunda piel, una madre medio ambiente, diría Winnicott, un continente, Bion. Alguien que ejerza la capacidad de reverie, esto es, de metabolizar los elementos beta en alpha. Para ello usa la piel, el setting terapéutico. Las normas de encuadre, tiempo, forma, modales y normas internas de la metodología de trabajo son las condiciones de seguridad, confort y respeto para que tenga ese envoltorio del yo-piel de Didier Anzieu. A mi, me resulta grato y fascinante como distintos autores, aun de corrientes teóricas distintas convergen en lo fundamental, es absolutamente fascinante. Da credibilidad y belleza a un trabajo difícil y de una gran precisión donde tenemos que estar coordinando dos psiques en continuo movimiento.
Esther Bick en el artículo "La Experiencia de la Piel en las Relaciones de Objeto Tempranas" nos habla de cómo se provisiona el analizando de las condiciones del mundo externo que le provee el analista para introyectar elementos en su mundo interno y, al mismo tiempo, generar una capa de protección en su maltrecha personalidad-cuerpo.
Meltzer, quien también investigó en esta línea, la de la identificación adhesiva, trabajó con niños autistas y llegó a conclusiones similares.
Dice Bick: <<estos trastornos de la función pueden determinar la función de una "segunda piel", mediante la cual la dependencia con respecto al objeto es reemplazada por una pseudo-independencia, y por el uso inadecuado de ciertas funciones mentales o quizás, de talentos innatos, utilizados ahora con el fin de crear un sustituto de esa función de contención que debía cumplir la piel>>.
Esther Bick en el artículo "La Experiencia de la Piel en las Relaciones de Objeto Tempranas" nos habla de cómo se provisiona el analizando de las condiciones del mundo externo que le provee el analista para introyectar elementos en su mundo interno y, al mismo tiempo, generar una capa de protección en su maltrecha personalidad-cuerpo.
Meltzer, quien también investigó en esta línea, la de la identificación adhesiva, trabajó con niños autistas y llegó a conclusiones similares.
Dice Bick: <<estos trastornos de la función pueden determinar la función de una "segunda piel", mediante la cual la dependencia con respecto al objeto es reemplazada por una pseudo-independencia, y por el uso inadecuado de ciertas funciones mentales o quizás, de talentos innatos, utilizados ahora con el fin de crear un sustituto de esa función de contención que debía cumplir la piel>>.
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miércoles, 23 de julio de 2008
La Experiencia de la Piel en las Relaciones de Objeto Tempranas, por Esther Bick
La Experiencia de la Piel en las Relaciones de Objeto Tempranas*.
en su forma más primitiva, las partes de la personalidad se vivencian como si estuvieran carentes de una fuerza capaz de unirlas, por lo cual resulta necesario asegurar su cohesión en una forma que se experimenta pasivamente, mediante el funcionamiento de la piel, que obra como un límite.
Esther Bick **
Introducción.
El tema principal de esta breve comunicación se refiere a la primera función que ejerce la piel del bebé y sus objetos primarios en relación con la unión más primitiva de las partes de la personalidad que aún no están diferenciadas de las partes del cuerpo.En el psicoanálisis resulta particularmente fructífero estudiarla en relación con el problema de la dependencia y de la separación que se lleva a cabo dentro de la relación transferencial.Sugiero que en su forma más primitiva, las partes de la personalidad se vivencian como si estuvieran carentes de una fuerza capaz de unirlas, por lo cual resulta necesario asegurar su cohesión en una forma que se experimenta pasivamente, mediante el funcionamiento de la piel, que obra como un límite.Pero esta función interna –la de contener las partes del self—depende inicialmente de la introyeccíon de un objeto externo, el cual debe ser vivenciado a su vez como capaz de cumplir esa función. Más adelante, la identificación con esta función del objeto reemplaza al estado de no integración y da origen a la fantasía del espacio interno y del espacio externo.Sólo entonces se da el marco necesario para que puedan comenzar a actuar la disociación (splitting) primaria y la idealización del self y del objeto que describe Melanie Klein. Hasta que no se hayan introyectado las funciones de contención, es imposible que aparezca el concepto de un espacio dentro del self. Y en este caso, la introyección, esto es, la construcción de un objeto en un espacio interno resulta menoscabada, por lo cual la identificación proyectiva continúa inevitablemente sin mengua y se ponen de manifiesto todas las confusiones relativas a la identidad.El estado de disociación (splitting) primitiva y la idealización del self y del objeto pueden comprenderse entonces como el resultado de este proceso previo de contención del self y del objeto dentro de sus respectivas “pieles”.Las fluctuaciones que se dan en este estado primitivo se ilustrarán mediante el material obtenido a través de la observación de niños muy pequeños, a fin de mostrar la diferencia que existe entre lano integración, tal como se da en una experiencia pasiva de desvalimiento total, y la desintegración producida por los procesos de disociación (splitting) que actúan como defensa activa al servicio del desarrollo.Nos encontramos pues, desde un punto de vista económico, frente a situaciones conducentes a ansiedades catastróficas dentro de un estado de no integración, que contrastan con las ansiedades persecutorias y depresivas de naturaleza más limitada y especifica.Parecería que, en el estado infantil no integrado, la necesidad de encontrar un objeto contenedor lleva a la frenética búsqueda de un objeto, sea este una luz, una voz, un olor, o algún otro objeto sensual que sea capaz de mantener la atención y, por lo tanto, susceptible de ser vivenciado por lo menos temporariamente, como algo que une las diversas partes de la personalidad.El objeto óptimo es el pezón dentro de la boca, junto con la madre que sostiene al bebé, le habla y de la cual emana un olor familiar.El material mostrará que este objeto que sirve como continente se vivencia concretamente como una piel. El desarrollo deficiente de esta función primitiva resulta de la inadecuación del objeto real o bien de los ataques fantaseados contra él, todo lo cual entorpece la proyección. Estos trastornos de la función pueden determinar la función de una “segunda piel”, mediante la cual la dependencia con respecto al objeto es reemplazada por una pseudo-independencia, y por el uso inadecuado de ciertas funciones mentales o quizás, de talentos innatos, utilizados ahora con el fin de crear un sustituto de esa función de contención que debía cumplir la piel. El material que sigue incluye algunos ejemplos de la formación de una “segunda piel”.
Material Clínico.
En esta breve comunicación, sólo puedo indicar los tipos de material clínico en que se basan estos hallazgos. Mi propósito actual es el de iniciar la exploración de este tema, con vistas a un examen más detallado en el futuro.
1. Observación de Bebés: Alice.
Un año de observación de una madre joven e inmadura y de su primer bebé demostraron que hubo, en las primeras doce semanas, una mejoría gradual de la función de ser “piel-continente”. A medida que la madre toleraba con mayor facilidad la intimidad con su hija, disminuía la necesidad de excitarla a fin de provocar en ella manifestaciones de vitalidad y, en consecuencia, los estados de no-integración de la niña se hicieron menos frecuentes.Dichos estados habían estado caracterizados por temblores, estornudos y movimientos desorganizados. Pero luego la familia se mudó a otra casa, aún no terminada, lo cual afectó seriamente la capacidad “contenedora” de la madre y la llevó a apartarse de su hija.Comenzó entonces a darle de comer mientras miraba la televisión, o bien por la noche, en la oscuridad y sin tenerla en los brazos. Como resultado, la niña sufrió una verdadera inundación de trastornos somáticos y un aumento de los estados de no-integración.Por esa época una enfermedad del padre empeoró aún más la situación, y la madre tuvo que volver a trabajar. Comenzó entonces a imponer a la niña una pseudo-independencia, obligándola a sentarse en el orinal e introduciendo un andador durante el día, al tiempo que se negaba a responder a su llanto durante la noche.Reapareció en la madre, además, la tendencia previa a estimular en la niña actitudes agresivas que provocaba y admiraba. A los seis meses y medio, su hija era una criatura hiperactiva y agresiva, a quien la madre llamaba “boxeadora” por su hábito de golpear a la gente en la cara. Vemos aquí la formación de un tipo muscular de contención del self; la formación de una “segunda piel” que tomará el lugar del continente-piel adecuado.
2. Análisis de una Niña Esquizofrénica: Mary.
Algunos años de análisis, que la niña inició cuando tenía tres años y medio, nos permitieron reconstruir en este caso los estados mentales reflejados en la historia de su trastorno infantil. Los hechos son los siguientes:Nació de un parto difícil, se prendió del pezón desde el comienzo, pero era perezosa para succionar. Tuvo suplemento de mamadera a las tres semanas, pero siguió mamando hasta los once meses. Un eczema infantil a los cuatro meses la obligó a rascarse hasta sangrar. Se aferraba extremadamente a la madre, mostraba gran intolerancia para esperar la comida y su desarrollo parecía atrasado y atípico en todas las áreas.En el curso del análisis, se manifestó desde el comienzo una seria intolerancia frente a las separaciones, a través del destrozo sistemático de todo el material tras de las primeras vacaciones. Se pudo observar y estudiar la dependencia total con respecto al contacto inmediato, a través de las características de no-integración que tenían sus posturas y su motilidad, por un lado, y su pensamiento y modo de comunicación, por el otro.Todo ello se manifestaba al comienzo de cada sesión, mejoraba durante el transcurso de la misma y reaparecía cuando llegaba el momento departir. En efecto, entraba a lahabitación encorvada, rígida y grotesca, como una “bolsa de papas”, tal como ella se describió a sí misma más tarde, que emitía un explosivo “Ssbick”, en lugar de un “Buenos días, señora Bick”.Esta bolsa de papas parecía estar en constante peligro de diseminar su contenido debido, en parte, a que la niña se pellizcaba constantemente la piel, la cual representaba la “bolsa” de piel del objeto que contenía las partes de sí misma, esto es, las “papas” (identificación proyectiva).El que dejara de caminar encorvada y pudiera mantenerse erguida y, asimismo disminuyera la intensidad de su dependencia total, se logró más bien mediante la formación de una segunda piel basada en su propia muscularidad que mediante la identificación con un objeto que sirviera de continente.
3. Análisis de un Paciente Neurótico Adulto.
En este caso se pudo estudiar la alternancia de dos tipos de vivencia que el paciente tenía de su self: la de ser una “bolsa de manzanas”, y la de ser un “hipopótamo”. Las dos vivencias se hallaban en relación con la cualidad con la que eran vividos el contacto y la experiencia de separación en la transferencia.Ambas estaban vinculadas con trastornos en la alimentación. En el estado correspondiente a la “bolsa de manzanas”, el paciente se mostraba susceptible, vanidoso, necesitado de atención y elogios constantes, fácilmente lastimable, y siempre a la espera de una catástrofe, tal como la de sufrir un colapso cuando se levantara del diván.En el estado de “hipopótamo”, el paciente era agresivo, tiránico, hiriente e inflexible en cuanto a hacer las cosas a su manera. Ambos estados estaban relacionados con la organización que había tenido la “segunda piel”, dominada por la identificación proyectiva. La piel de “hipopótamo” y la “bolsa” reflejaban la piel del objeto dentro del cual el paciente existía, mientras que las manzanas dentro de la bolsa de piel, delicadas y fáciles de magullar, representaban el estado de las partes de su self ubicadas dentro de ese objeto insensible.
4. Análisis de una Niña: Jill.A
Comienzos del análisis de una niña de cinco años, cuyo período de lactancia estuvo caracterizado por la anorexia, surgieron problemas relativos a la piel-continente. Por ejemplo, durante sus primeras vacaciones analíticas le exigía constantemente a la madre que le pusiera ropa ajustada y le atara fuertemente los cordones de los zapatos. El material posterior puso de manifiesto una intensa ansiedad y la necesidad de distinguirse de los juguetes y las muñecas, con respecto a los cuales decía: “Los juguetes no son como nosotros; se rompen en pedazos y no se arreglan. No tienen piel. Nosotros tenemos piel”.Resumen1. En todos los pacientes con trastornos en la formación de una primera piel, la reconstrucción analítica revela serios conflictos ocurridos durante el período de la lactancia, aunque los padres no siempre hayan podido observarlos.2. Dichos trastornos determinan una fragilidad general en las integraciones y organizaciones posteriores.3. Esta se manifiesta a través de estados de no-integración, distintos de los estados de regresión, y que incluye los tipos más básicos de no-integración, parcial o total del cuerpo, la postura, la motilidad y las funciones mentales correspondientes, en particular la comunicación.4. El fenómeno de una “segunda piel” que reemplaza a la integración de tipo primera piel, se manifiesta como una especie parcial o torradle caparazón muscular o una muscularidad verbal correspondiente.5. La investigación analítica del fenómeno de la formación de la “segunda piel” tiende a provocar estados transitorios de no-integración.6. Sólo un análisis que persevera hasta lograr una elaboración cabal de la dependencia primaria con respecto al objeto materno puede fortalecer esta fragilidad subyacente.7. Es necesario señalar que la función del continente de la situación analítica radica especialmente en su marco y, por lo tanto, constituye un área donde la firmeza de la técnica resulta esencial.·
* Publicado en el International Journal of Psychoanalysis, 1968, XLIX, 2-3.·
** Dirección: Flat 4, 36 Compayne Gardens, N.W. 6. Londres, Inglaterra.
en su forma más primitiva, las partes de la personalidad se vivencian como si estuvieran carentes de una fuerza capaz de unirlas, por lo cual resulta necesario asegurar su cohesión en una forma que se experimenta pasivamente, mediante el funcionamiento de la piel, que obra como un límite.
Esther Bick **
Introducción.
El tema principal de esta breve comunicación se refiere a la primera función que ejerce la piel del bebé y sus objetos primarios en relación con la unión más primitiva de las partes de la personalidad que aún no están diferenciadas de las partes del cuerpo.En el psicoanálisis resulta particularmente fructífero estudiarla en relación con el problema de la dependencia y de la separación que se lleva a cabo dentro de la relación transferencial.Sugiero que en su forma más primitiva, las partes de la personalidad se vivencian como si estuvieran carentes de una fuerza capaz de unirlas, por lo cual resulta necesario asegurar su cohesión en una forma que se experimenta pasivamente, mediante el funcionamiento de la piel, que obra como un límite.Pero esta función interna –la de contener las partes del self—depende inicialmente de la introyeccíon de un objeto externo, el cual debe ser vivenciado a su vez como capaz de cumplir esa función. Más adelante, la identificación con esta función del objeto reemplaza al estado de no integración y da origen a la fantasía del espacio interno y del espacio externo.Sólo entonces se da el marco necesario para que puedan comenzar a actuar la disociación (splitting) primaria y la idealización del self y del objeto que describe Melanie Klein. Hasta que no se hayan introyectado las funciones de contención, es imposible que aparezca el concepto de un espacio dentro del self. Y en este caso, la introyección, esto es, la construcción de un objeto en un espacio interno resulta menoscabada, por lo cual la identificación proyectiva continúa inevitablemente sin mengua y se ponen de manifiesto todas las confusiones relativas a la identidad.El estado de disociación (splitting) primitiva y la idealización del self y del objeto pueden comprenderse entonces como el resultado de este proceso previo de contención del self y del objeto dentro de sus respectivas “pieles”.Las fluctuaciones que se dan en este estado primitivo se ilustrarán mediante el material obtenido a través de la observación de niños muy pequeños, a fin de mostrar la diferencia que existe entre lano integración, tal como se da en una experiencia pasiva de desvalimiento total, y la desintegración producida por los procesos de disociación (splitting) que actúan como defensa activa al servicio del desarrollo.Nos encontramos pues, desde un punto de vista económico, frente a situaciones conducentes a ansiedades catastróficas dentro de un estado de no integración, que contrastan con las ansiedades persecutorias y depresivas de naturaleza más limitada y especifica.Parecería que, en el estado infantil no integrado, la necesidad de encontrar un objeto contenedor lleva a la frenética búsqueda de un objeto, sea este una luz, una voz, un olor, o algún otro objeto sensual que sea capaz de mantener la atención y, por lo tanto, susceptible de ser vivenciado por lo menos temporariamente, como algo que une las diversas partes de la personalidad.El objeto óptimo es el pezón dentro de la boca, junto con la madre que sostiene al bebé, le habla y de la cual emana un olor familiar.El material mostrará que este objeto que sirve como continente se vivencia concretamente como una piel. El desarrollo deficiente de esta función primitiva resulta de la inadecuación del objeto real o bien de los ataques fantaseados contra él, todo lo cual entorpece la proyección. Estos trastornos de la función pueden determinar la función de una “segunda piel”, mediante la cual la dependencia con respecto al objeto es reemplazada por una pseudo-independencia, y por el uso inadecuado de ciertas funciones mentales o quizás, de talentos innatos, utilizados ahora con el fin de crear un sustituto de esa función de contención que debía cumplir la piel. El material que sigue incluye algunos ejemplos de la formación de una “segunda piel”.
Material Clínico.
En esta breve comunicación, sólo puedo indicar los tipos de material clínico en que se basan estos hallazgos. Mi propósito actual es el de iniciar la exploración de este tema, con vistas a un examen más detallado en el futuro.
1. Observación de Bebés: Alice.
Un año de observación de una madre joven e inmadura y de su primer bebé demostraron que hubo, en las primeras doce semanas, una mejoría gradual de la función de ser “piel-continente”. A medida que la madre toleraba con mayor facilidad la intimidad con su hija, disminuía la necesidad de excitarla a fin de provocar en ella manifestaciones de vitalidad y, en consecuencia, los estados de no-integración de la niña se hicieron menos frecuentes.Dichos estados habían estado caracterizados por temblores, estornudos y movimientos desorganizados. Pero luego la familia se mudó a otra casa, aún no terminada, lo cual afectó seriamente la capacidad “contenedora” de la madre y la llevó a apartarse de su hija.Comenzó entonces a darle de comer mientras miraba la televisión, o bien por la noche, en la oscuridad y sin tenerla en los brazos. Como resultado, la niña sufrió una verdadera inundación de trastornos somáticos y un aumento de los estados de no-integración.Por esa época una enfermedad del padre empeoró aún más la situación, y la madre tuvo que volver a trabajar. Comenzó entonces a imponer a la niña una pseudo-independencia, obligándola a sentarse en el orinal e introduciendo un andador durante el día, al tiempo que se negaba a responder a su llanto durante la noche.Reapareció en la madre, además, la tendencia previa a estimular en la niña actitudes agresivas que provocaba y admiraba. A los seis meses y medio, su hija era una criatura hiperactiva y agresiva, a quien la madre llamaba “boxeadora” por su hábito de golpear a la gente en la cara. Vemos aquí la formación de un tipo muscular de contención del self; la formación de una “segunda piel” que tomará el lugar del continente-piel adecuado.
2. Análisis de una Niña Esquizofrénica: Mary.
Algunos años de análisis, que la niña inició cuando tenía tres años y medio, nos permitieron reconstruir en este caso los estados mentales reflejados en la historia de su trastorno infantil. Los hechos son los siguientes:Nació de un parto difícil, se prendió del pezón desde el comienzo, pero era perezosa para succionar. Tuvo suplemento de mamadera a las tres semanas, pero siguió mamando hasta los once meses. Un eczema infantil a los cuatro meses la obligó a rascarse hasta sangrar. Se aferraba extremadamente a la madre, mostraba gran intolerancia para esperar la comida y su desarrollo parecía atrasado y atípico en todas las áreas.En el curso del análisis, se manifestó desde el comienzo una seria intolerancia frente a las separaciones, a través del destrozo sistemático de todo el material tras de las primeras vacaciones. Se pudo observar y estudiar la dependencia total con respecto al contacto inmediato, a través de las características de no-integración que tenían sus posturas y su motilidad, por un lado, y su pensamiento y modo de comunicación, por el otro.Todo ello se manifestaba al comienzo de cada sesión, mejoraba durante el transcurso de la misma y reaparecía cuando llegaba el momento departir. En efecto, entraba a lahabitación encorvada, rígida y grotesca, como una “bolsa de papas”, tal como ella se describió a sí misma más tarde, que emitía un explosivo “Ssbick”, en lugar de un “Buenos días, señora Bick”.Esta bolsa de papas parecía estar en constante peligro de diseminar su contenido debido, en parte, a que la niña se pellizcaba constantemente la piel, la cual representaba la “bolsa” de piel del objeto que contenía las partes de sí misma, esto es, las “papas” (identificación proyectiva).El que dejara de caminar encorvada y pudiera mantenerse erguida y, asimismo disminuyera la intensidad de su dependencia total, se logró más bien mediante la formación de una segunda piel basada en su propia muscularidad que mediante la identificación con un objeto que sirviera de continente.
3. Análisis de un Paciente Neurótico Adulto.
En este caso se pudo estudiar la alternancia de dos tipos de vivencia que el paciente tenía de su self: la de ser una “bolsa de manzanas”, y la de ser un “hipopótamo”. Las dos vivencias se hallaban en relación con la cualidad con la que eran vividos el contacto y la experiencia de separación en la transferencia.Ambas estaban vinculadas con trastornos en la alimentación. En el estado correspondiente a la “bolsa de manzanas”, el paciente se mostraba susceptible, vanidoso, necesitado de atención y elogios constantes, fácilmente lastimable, y siempre a la espera de una catástrofe, tal como la de sufrir un colapso cuando se levantara del diván.En el estado de “hipopótamo”, el paciente era agresivo, tiránico, hiriente e inflexible en cuanto a hacer las cosas a su manera. Ambos estados estaban relacionados con la organización que había tenido la “segunda piel”, dominada por la identificación proyectiva. La piel de “hipopótamo” y la “bolsa” reflejaban la piel del objeto dentro del cual el paciente existía, mientras que las manzanas dentro de la bolsa de piel, delicadas y fáciles de magullar, representaban el estado de las partes de su self ubicadas dentro de ese objeto insensible.
4. Análisis de una Niña: Jill.A
Comienzos del análisis de una niña de cinco años, cuyo período de lactancia estuvo caracterizado por la anorexia, surgieron problemas relativos a la piel-continente. Por ejemplo, durante sus primeras vacaciones analíticas le exigía constantemente a la madre que le pusiera ropa ajustada y le atara fuertemente los cordones de los zapatos. El material posterior puso de manifiesto una intensa ansiedad y la necesidad de distinguirse de los juguetes y las muñecas, con respecto a los cuales decía: “Los juguetes no son como nosotros; se rompen en pedazos y no se arreglan. No tienen piel. Nosotros tenemos piel”.Resumen1. En todos los pacientes con trastornos en la formación de una primera piel, la reconstrucción analítica revela serios conflictos ocurridos durante el período de la lactancia, aunque los padres no siempre hayan podido observarlos.2. Dichos trastornos determinan una fragilidad general en las integraciones y organizaciones posteriores.3. Esta se manifiesta a través de estados de no-integración, distintos de los estados de regresión, y que incluye los tipos más básicos de no-integración, parcial o total del cuerpo, la postura, la motilidad y las funciones mentales correspondientes, en particular la comunicación.4. El fenómeno de una “segunda piel” que reemplaza a la integración de tipo primera piel, se manifiesta como una especie parcial o torradle caparazón muscular o una muscularidad verbal correspondiente.5. La investigación analítica del fenómeno de la formación de la “segunda piel” tiende a provocar estados transitorios de no-integración.6. Sólo un análisis que persevera hasta lograr una elaboración cabal de la dependencia primaria con respecto al objeto materno puede fortalecer esta fragilidad subyacente.7. Es necesario señalar que la función del continente de la situación analítica radica especialmente en su marco y, por lo tanto, constituye un área donde la firmeza de la técnica resulta esencial.·
* Publicado en el International Journal of Psychoanalysis, 1968, XLIX, 2-3.·
** Dirección: Flat 4, 36 Compayne Gardens, N.W. 6. Londres, Inglaterra.
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