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Paz y Ciencia

viernes, 17 de junio de 2016

Dialéctica de la persona, Dialéctica de la situación

"El presente libro intenta establecer un proyecto para una antropología dialéctica, es decir, el concepto de persona y de situación, concebidos desde este punto de vista. El tema de la de la alienación es, una y otra vez, tratado como realidad de la dialexis de la persona en una realidad concreta. Libertad y pseudolibertad, libertad abstracta y libertad real, componen, en buena parte, el motivo director, por cuánto es más que nunca conveniente  contribuir a la precisa confrontación de estos temas con cualesquiera otras formas de planteamiento de carácter adialéctico, mitificador"

jueves, 16 de junio de 2016

Aspectos cognitivos de la esquizofrenia

La esquizofrenia constituye una de las manifestaciones más graves y enigmáticas de todo el espectro psicopatológico.
Objeto de estudio de disciplinas tan diversas como la Psiquiatría, la Psicología, la Biología, la Sociología, etc., continúa ocultando todavía claves fundamentales de  su naturaleza y su génesis sin dejar de provocar efectos devastadores en las personas que la padecen.
La difícil problemática generada por esta enfermedad en las personas que la padecen tienen problemáticas sociales sin que la investigación hayan podido dar explicaciones consistentes al respecto.
La idea es aunar todas las especialidades y colaborar en la siempre difícil tarea de buscar explicaciones y soluciones satisfactorias para el problema de la esquizofrenia.

Angustia. Castilla del Pino

La angustia, tanto cuando se presenta en forma de crisis pura, como cuando se proyecta somáticamente o psíquicamente (fobias, obsesiones), es no solo la expresión de la culpa habida, sino también, y en mayor medida, el temor a la culpa posible y reiterable. Porque lo que angustia es el temor a ser culpable, una vez que el propio sujeto es sabedor de antemano que la angustia precedente deparó. Por eso, Kierkegaard que la angustia aparece ante la decisión, como posibilidad que por ésta aparece realizar el pecado. O sea, en la medida en que, al saberse decididor de la índole en nuestro hacer, se nos ofrece la posibilidad de un hacer indebido, del cual ya somos, responsables, cuando menos respecto de las consecuencia.

Castilla del Pino. La culpa

miércoles, 15 de junio de 2016

Comorbilidad Trastorno Bipolar y TLP

Los trastornos de Inestabilidad Emocional. Algunos clínicos e investigadores nos equivocamos al distinguir el TLP con el TB. ¿Por qué? De media, pasan 8 años hasta que una persona con bipolaridad es diagnosticada. La razón es algo penosa. La persona puede llevar una vida errática, impulsiva, consumo abusibo de drogas, autolesiones, romper todo tipo de vínculos, desarrollar trastornos alimentarios, parecer "narcisista", "fría" (que no es más que una máscara); en definitiva, tener una imagen de sí distorsionada. Es un autoconcepto distorsionado. Una "difusión de identidad". El pilar identitario supone una fisura en las bases del desarrollo, contención y sostén de su personalidad.
Necesitan "una base segura" y espantan a los terapeutas por rabia y suspicacia.
El Trastorno Bipolar no se puede diagnosticar si no hay una fase, al menos, de depresión y otra de hipomanía, manía o trastorno mixto (depresión y manía).
Los síntomas son similares, auque los de la bipolaridad son menos frecuentes pero pueden suponer un cuadro psicótico. En el TLP se pueden dar episodios micropsicóticos, muy graves y molestos.
Los ciclos del TLP son más frecuentes y refractarios al tratamiento.
El TB puede controlarse mejor con medicación.
Puede ser que existan elementos comunes de tipo etiológico y cerebrales, pero esto no ayuda al tratamiento.

Rodrigo Córdoba Sanz
Experto en Trastornos de Personalidad y Bipolaridad.
Zaragoza. Núm. Col: A-1324

jueves, 9 de junio de 2016

Psicología Dinámica. Culpabilidad

La psicología dinámica reconoce, que las más de las veces, el complejo de culpabilidad emocional constituye el núcleo de tales expresiones directas o elaboradas de la angustia. La angustia, tanto cuando se proyecta somáticamente o psíquicamente, es no solo la expresión de la culpa habida, sino también, y en mucha mayor medida, el temor a la culpa posible y reiterable. Porque lo que angustia es el temor a ser culpable, una vez que el propio sujeto es sabedor de antemano de la angustia que la culpa precedente deparó. Por eso, decía Kierkegaard que la angustia aparece ante la decisión, como posibilidad que por ésta se ofrece a la persona de hacer el pecado...
La conciencia de nuestro hacer responsables, cuando menos respecto de las consecuencias.

Racionalización

Las formas de racionalización son muy variadas. La interpretación correcta, exacta, del significado de la racionalización puede alcanzarse a expensas del análisis pormenorizado del lugar donde se desenvuelve el sujeto.
Este tipo de resistencia, esconde la sombra del dolor que se cierne sobre el sujeto. Recientemente, con el aumento de la prevalencia, el cáncer se ha convertido en una forma fóbica que produce una inmensa cuota de angustia. En realidad, si lo vemos desde lo dinámico, también se dice que el sujeto tiene un monstruo en las entrañas.
Esto demuestra el carácter sociogénico que inspira la elección de los contenidos de la conciencia. Una angina de pecho puede ser, como leit motiv, en virtud de la diludidación del significado seudorracional que le es conferido por el paciente.
Wizsäker hablaba de un "lenguaje de los órganos" en el sentido de que cada órgano en un vehículo relativamente típico de la expresión de conflictos emocionales subyacentes.
Adaptación de Rodrigo Córdoba Zaragoza  al texto: La Culpa; de Carlos Castilla del Pino

Trastorno de Inestabilidad Emocional. TLP

La vivencia del TLP con respecto a cómo se piensa, se concibe, se valora y se identifica como sujeto en el mundo está distorsionada por una grave ruptura con la realidad.
El TLP transita en una "ensalada de emociones" indigestas. Estas emociones colapsan el aparato psíquico. La capacidad de digerir y metabolizar afectos, emociones y vínculos con el otro.
La desesperación no alcanza sólo al propio sujeto que vive la angustia inquietante e insostenible. La pareja, la familia, andan perdidos en esas reacciones hipersensibles. La persona con TLP y su "angustia impensable" necesita ser contenida y sostenida. No es extraña la paradoja según la cual, estas personas viven en familias con alta emoción expresada. Una "locura familiar" que no se puede discernir si es causa o efecto. Probablemente las dos cosas.
La sensación de impotencia contamina su entorno y éste refleja la desesperación.
El o la TLP es, ante todo, una persona. Algunos pacientes necesitan identificarse con un diagnóstico e investigar en busca de una maltrecha identidad, pilar fundamental del equilibrio y la tranquilidad.
Existe otro pilar que es la medicación. Esto supone, por lo general, más sedación, anergia y menos recursos energéticos para gestionar con vigor las fluctuaciones diarias, en muchos casos, horas o días.
Existe un cierto "despiste histórico" en el tratamiento de esta hipersensibilidad. Hay que realizar una firme psicoterapia, con un vínculo cálido. Apoyado con la medicación pertinente en el momento adecuado: "menos es más".
Finalmente, despejar fantasmas sobre la inconsistencia de estos pacientes en consulta: La incomprensión, la transferencia-contratransferencia negativa, los propios mitos asimilados por terapeutas y pacientes. La impulsividad, el aburrimiento, la búsqueda de sensaciones que nos indica que es difícil que se lleve su vacío. Son muchas variables, indicó un breve esquema a modo de aproximación. Esto lo tengo muy claro, el TLP, se puede curar o al menos aliviar. La esperanza está fundamentada. No lo olviden.
Rodrigo Córdoba Sanz
Núm. Col: A-1324
Zaragoza