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domingo, 12 de julio de 2020

Rousseau



Muy pocos filósofos han hablado tanto sobre su propia vida como Jean-Jacques Rousseau (1712-1778). Además de legar sus extensas Confesiones a la posteridad, una obra que aún hoy sigue vendiéndose como un auténtico best seller, el músico, pensador, dramaturgo, literato y, en definitiva, multifacético autor ginebrino nos legó una ingente cantidad de material epistolar que, en sus obras completas, reúne un total de 52 inapreciables tomos.

Lo interesante de este último dato es que, además de situarse en permanente diálogo con sus coetáneos (de la más variopinta condición), la correspondencia más cotidiana le servía a Rousseau como un auténtico tour por los más inextricables secretos del sí mismo: escribir cartas no sólo nos pone en contacto con los otros, sino también y sobre todo con nosotros mismos. El género epistolar, es pues, una forma de autoconocimiento. Las cartas facilitan la entrada a un mundo donde quedamos enfrentados, cara a cara, con nuestro yo: un escenario en el que, desde luego, pueden llegar a rendirse las más terribles batallas. Más terribles que las que libramos con los demás. Lo Otro, lo más extraño, mora en nuestro interior…

Es cierto que, a pesar de la fama que obtuvo en vida (gracias, sobre todo, a sus éxitos literarios e incluso a sus composiciones musicales), Rousseau no logró alcanzar una estabilidad vital ni emocional que le permitiría creerse feliz durante largos períodos, a pesar de que él mismo asegura en una de las misivas recogidas que “el objeto de la vida humana es la felicidad del hombre, ¿pero quién de nosotros sabe cómo se consigue?”.

En el fondo de todas las almas existe un principio innato de justicia y de verdad moral anterior a todos los prejuicios nacionales, a todas las máximas de la educación. Este principio es la regla involuntaria sobre la cual, a pesar de nuestras propias máximas, nosotros juzgamos nuestras acciones y las ajenas como buenas o malas, y es a este principio al que doy el nombre de “conciencia”.

En estas abundantes cartas, topamos con ese Rousseau tan difícil de clasificar por el que a ratos suspiraremos, al que en ocasiones detestaremos, y al que, acaso, llegaremos a admirar y amar. Y todo, además, sobre el fondo de su magnífica pluma, un encanto que ni siquiera el mismísimo Kant pudo sortear. El inmortal filósofo de Königsberg aseguraba que la “fuerza mágica de la elocuencia” de Rousseau le obligó a releer continuamente a nuestro protagonista “hasta que la belleza de su estilo no me distraiga y pueda estudiarlo ante todo con la razón”.

Una de sus convicciones más fuertes fue siempre la bondad natural del hombre. Hoy, cuando se cumple el aniversario de su nacimiento, seleccionamos algunas de sus mejores frases:

"Las cartas de amor se escriben empezando sin saber lo que se va a decir, y se terminan sin saber lo que se ha dicho".

"La falsedad tiene infinitas combinaciones, pero la verdad tiene solo una forma de ser".

"Siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas".

"La única costumbre que hay que enseñar a los niños es que no se sometan a ninguna".

"La juventud es el momento de estudiar la sabiduría; la vejez, el de practicarla".

"No conozco mayor enemigo del hombre que el que es amigo de todo el mundo".

"El hombre que más ha vivido no es aquél que más años ha cumplido, sino aquel que más ha experimentado la vida".

"El hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que lo corrompe".

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Zaragoza

N° Col.: A-1324 Psicoterapeuta

Teléfono: 653 379 269

Instagram: @psicoletrazaragoza

Página Web:www rcordobasanz.es

viernes, 26 de abril de 2013

Resumen del texto de Rousseau: "Emilio o de la Educación"



Para Rousseau “EL EMILIO “es un tratado sobre la bondad original del hombre, en el pasaje inicial de “EL EMILIO “dice que todo lo que procede del autor de las cosas es bueno, pero todo se degenera en las manos del hombre.
En relación al hombre, Rousseau tiene como máxima; los primeros movimientos de la naturaleza son siempre rectos, no existe ninguna perversidad original en el corazón humano. Nacemos como seres dotados de sensibilidad y por eso establecemos relaciones con los objetos externos, las cuales están sometidas a un proceso de maduración, estas disposiciones espontaneas, antes de ser alteradas por las costumbres y opiniones humanas, constituyen lo que Rousseau llama “naturaleza”.
La naturaleza es buena, el mal procede de la acción que el hombre ejerce contra ella; para Rousseau, el ideal de la educación natural - todo lo que no poseemos por nacimiento y de lo cual tendremos necesidad cuando seamos mayores nos lo proporciona la educación. Esta nos viene o de la naturaleza, o de los hombres, o de las cosas. Como la naturaleza es buena y origen de todo bien, el ideal educativo consiste en tomar su desarrollo inmanente como supremo criterio pedagógico, adecuando a él la educación.



LIBRO 1
LOS PRIMEROS CUIDADOS

Con el nacimiento comienza la educación que se realiza mediante la experiencia del mundo ligada al uso de la funciones y de los sentidos.
Al niño se le debe dar toda la libertad de movimiento posible sin fajas, ataduras o vestimenta que impidan cualquier movimiento natural, ya que no le causara ningún daño y además es antinatural.
Para Rousseau también es antinatural la conducta de las madres que no quieren ocuparse de sus hijos, en el cuidado y control de crecimiento, lo considera una mala costumbre. En la educación de los niños hay que seguir en todo a la naturaleza.
Ahora Rousseau se aparta de sus consejos sobre el cuidado de los niños para hablarnos de EMILIO.- es un educando imaginario con las siguientes características: - será noble, por que los nobles son los que peor educan – será rico, para poder tener la mejor educación posible – será huérfano, para que los padres no interfieran la labor del preceptor – será europeo, de un país con clima templado, sano y robusto – vivirá y será educado en el campo, porque “los hombres no han sido hechos para vivir en hormigueros, sino para cultivar la tierra que habitan” –Por ultimo rol preceptor será joven, para poder ser compañero del alumno.
Volviendo a la educación del recién nacido es importante evitar dos extremos: imponerles nuestra voluntad y que ellos nos impongan la suya , además resume 4 máximas: 1- los niños no tienen suficiente fuerza para todo lo que requiere su naturaleza 2- se les debe ayudar y suplir en los que les falta 3- al ayudarles, hay que tener en cuenta su utilidad real, sin conceder nada a la imaginación ni al deseo injustificado, porque a esa edad no es natural 4- conviene seguir atentamente sus manifestaciones ya que a esta edad disimular no es posible.
Por último se ocupa del aprendizaje de la lengua, basta con hablar claro y articulando bien, nunca se debe pronunciar de manera defectuosa.



LIBRO II
LA PRIMERA INFANCIA


En este libro trata la educación en el periodo de la infancia hasta los 12 años y lo inicia insistiendo en la idea que no se debe cuidar ni proteger a los niños de manera excesiva.
Tiene tres ideas fundamentales:- La reivindicación de un estatuto y unos derechos propios de la infancia, el concepto de la educación negativa y la educación de los sentidos

EL DESCUBRIMIENTO DE LA INFANCIA

Unas de las ideas de Rousseau que influyo mucho en nuestra pedagogía, es que el niño es un ser, no un hombre pequeño, la infancia tiene su propia razón de ser, se justifica por si mismo, tiene su propia madurez y sus propias leyes. Querer entender a un niño con los moldes de un adulto seria atentar contra el orden de la naturaleza.
Educar a un niño sacrificando la felicidad presente no evitara los dolores de hombre en el futuro por ende es preciso dar a cada uno lo suyo (hombre- niño)y hacer por su felicidad todo lo que podamos.
La felicidad de la tierra se mide por la menor cantidad de males que sufren. “más feliz es aquel que sufre menos, más miserable es quien goza de menos placeres”. La infancia es débil e infeliz no por naturaleza, sino por el hombre, que quiere exigirle lo que está por encima de sus posibilidades naturales. El hombre verdaderamente libre quiere solo lo que puede hacer, y hace lo que le agrada.
Se debe hacer sentir al niño la dependencia y la necesidad de las cosas, que es propia de la naturaleza, no humilla ni lesiona, ni genera vicios, se evitara que se sienta la dependencia de los hombres, que es propia de la sociedad.
Rousseau muestra su desacuerdo con la máxima de Locke de que es preciso razonar con los niños. No están en edad de hacerlo; si pudieran razonar no tendrían la necesidad de ser educados. Basta con que sean consientes de sus limitaciones naturales y de su dependencia con el educador pero sin hacérselo notar directamente con mandatos y prohibiciones.
La idea moral que EMILIO si debe tener es la de propiedad que habrá de inculcársela de modo grafico y practico


LA EDUCACION NEGATIVA


La primera educación debe ser puramente negativa, consiste no en enseñar la virtud la verdad, sino en preservar el corazón del vicio y el espíritu del error. Es preciso perder el tiempo para luego ganarlo. El periodo que llega hasta los 12 años es muy delicado, si se introduce en el discípulo el error y el vicio, será muy difícil sacarlo después. Lo ideal sería que el niño pasase de la lactancia a la edad de la razón. Pero como así no sucede, hay que esforzarse en que el alma del niño este lo mas inactiva posible durante ese periodo. Educar los sentidos y el cuerpo, pero evitar que entre el mal, y no tratar de inculcar el bien.
Rousseau entiende a la educación negativa como une educación indirecta, más que como una inactividad del educador; no se trata de que el alumno haga lo que quiera, sino de controlar indirectamente su ambiente. Aquí el educador será un experto en el arte de gobernar sin dar mandatos y de hacer todo sin hacer nada.



LA EDUCACION DE LOS SENTIDOS


Los primeros 12 años EMILIO recibe una educación instrumental, no ha llegado el momento de las lecciones verbales. No se le enseña ninguna materia y se evita el aprendizaje memorístico. Aprender a leer y escribir es necesario pero no conviene apresurarse.
La ocupación fundamental de EMILIO será la educación de las facultades de la sensibilidad; recogiendo y comparando datos y experiencias aprenderá a juzgar sin error por medio de los sentidos. El contenido de la educación instrumental es amplio y variado. Encerrado en un edificio por la noche EMILIO bate las manos y por el eco advierte la amplitud y características del lugar, por su sentido del tacto advierte una ligera corriente de aire y sabe así si hay una puerta abierta y donde; aprende en otra ocasión a valorar el tamaño y la lejanía de los objetos en base al sentido de le visión, comparar magnitudes, la aritmética y la geometría adquieren para EMILIO una función instrumental adaptadas por los datos de su experiencia diaria, en resumen, mediante ejercicios y juegos ideados por el preceptor, EMILIO afina al máximo todos sus sentidos y facultades físicas.
A los 12 años EMILIO es ágil, despierto, sin preocupaciones no tiene miedos a los elementos naturales, es sincero, no es vanidoso, no se inhibe ante los mayores, no emprende tareas superiores a sus fuerzas pues sabe que es libre



LIBRO III
LA SEGUNDA INFANCIA


Este periodo se extiende entre los 12 y 15 años. Dice Rousseau que el tercer estado de la vida del niño es una edad que se aproxima a la adolescencia sin ser todavía la pubertad. Esta etapa se tiene que aprovechar muy bien. Es un momento de fuerza, las energías del cuerpo y del alma exceden las necesidades y los deseos- esto desaparecerá con el inicio de la pubertad.
Se dedicara a la instrucción: exploración del ambiente natural con un método activo, adquisición del sentido de lo útil, iniciación en el trabajo y en las relaciones sociales que este lleva consigo un afinamiento de la capacidad de juzgar.
Entre todas las cosas que se puede enseñar a EMILIO en este periodo, se elegirán aquellas cuya utilidad inmediata pueda entender- no puede comprender las relaciones morales pero si tiene el sentido de lo útil. Esta noción será el punto de apoyo de la enseñanza. Con preguntas y respuestas el educador tratara de mantener despierta la curiosidad, sin satisfacerla nunca por completo. A este propósito Rousseau repite su máxima preferida “recuerda siempre que la ignorancia nunca ha hecho mal a nadie, solo el error es funesto, nadie se extravía por no saber, sino porque cree saber”

LA EXPLORACION ACTIVA DEL AMBIENTE

La primera tarea que realiza EMILIO es la exploración del ambiente natural pero siempre por un medio activo.
El preceptor procurara que los hechos naturales despierten la curiosidad de EMILIO, bastara una pregunta para que reflexione y termine por encontrar la solución; si sustituís en su espíritu la autonomía de la razón, el no razonara nunca.

ADQUISICION DEL SENTIDO DE LO UTIL

EMILIO ya es capaz de entender lo que será útil para su felicidad física. La utilidad seleccionara el contenido de la instrucción y será un buen resorte para motivar y dirigir los pasos de EMILIO, con algunos experimentos que su preceptor le hace vivir a propósito EMILIO descubre la utilidad de la astronomía y la química.
Rousseau piensa que EMILIO a esta edad solo debe conocer y manejar el libro “ROBINSON CRUSOE” ya que en el aprenderá como encontrar en la naturaleza lo útil para la vida.

EL TRABAJO Y LA SOCIEDAD

EMILIO debe conocer las artes industriales, en las que diversos sujetos se dividen el trabajo. Se introducirá de esta manera en el mundo de las relaciones sociales, pero no todavía en su aspecto moral.
Como trabajar es un deber indispensable para el hombre social EMILIO aprenderá un oficio (aunque por su patrimonio no le haga falta) será carpintero; también entenderá la función de la moneda.

EL PERFECCIONAMIENTO DEL JUICIO

Hace años EMILIO solo tenía sensaciones, ahora tiene ideas, antes sentía, ahora juzga. En la sensación el sujeto es pasivo, en el juicio es activo, y con la actividad aparece le posibilidad del error. Lo mejor sería no juzgar, como no es posible enseñaremos a EMILIO a juzgar bien, “la mejor manera de aprender a juzgar es la que tiende a simplificar mas nuestras experiencias y a permitirnos prescindir de ellas sin caer en el error”.
Termina el libro 3 con un retrato de EMILIO de 15 años “EMILIO tiene pocos conocimientos, pero los que tiene son verdaderamente suyos, porque no sabe nada a medias”.
EMILIO tiene conocimientos naturales y puramente físicos, conoce las relaciones esenciales entre los hombres y las cosas, pero no las relaciones morales entre ho.0mbre y hombre.
EMILIO es laborioso, templado, paciente, resuelto, lleno de coraje; su imaginación no esta agrandada, no sabe lo que es la muerte. No tiene vicios, o muy pocos como todos los hombres, tiene el cuerpo sano, las manos y piernas agiles, el espíritu justo y sin prejuicios.
LIBRO IV
LA ADOLESCENCIA

Casi a los 15 años EMILIO entra en la adolescencia, época de notables cambios fisiológicos y morales; con la pubertad se despiertan las pasiones y la voz de la conciencia, ha llegado el momento de la educación moral y comenzara a pensar en la formación de una futura familia.

LA CRISIS DE LA PUBERTAD

Después de los primeros 15 años los diferentes signos anuncian la pubertad: La inquietud de las pasiones; Los cambios de humor; Se altera la fisionomía, se puebla le barba, cambia la voz; por los ojos se asoma al exterior el encendimiento del alma; La cercanía de una mujer produce ahora un estado de turbación y timidez.
A Rousseau no se le escapa la importancia del periodo evolutivo que conocemos como pubertad.
Las pasiones no tienen un arraigo natural en el corazón del niño. Con la llegada de la adolescencia las pasiones están en el corazón de EMILIO y su educación ya no se podrá eludir, pero hay que tener cuidado. Se debe procurar que la inocencia infantil dure lo más posible. La pubertad se adelanta antinaturalmente cuando se pretende retrasarla. El único medio para conservar la inocencia de loa niños es que quienes los rodean la respeten y la amen. Si falta esta condición, todo disimulo será inútil. Las respuestas han de ser siempre verdaderas y simples acomodadas a su edad.
El criterio general es siempre el mismo, respetar el curso natural de las cosas.

LA EDUCACION MORAL DE LAS PASIONES

Tarde o temprano llegara el momento de afrontar la educación moral. Con este fin Rousseau hace una breve exposición de la naturaleza y las finalidades de las pasiones.
*No todas las pasiones que experimentamos son naturales.
*las pasiones naturales son muy limitadas. Pero estas se ven modificadas por causa extrañas a la naturaleza (opiniones y prejuicios sociales).
*El origen y principio natural de las pasiones es el amor de sí.
*Del amor de si surge la benevolencia hacia los que los rodean; al ampliarse las relaciones con los demás aparecen las compasiones y preferencias, y a la preferencia por alguien va unido el deseo de ser preferido por él.
*Nace el amor propio, el odio, la venganza, el engaño.
*El pensamiento de Rousseau se hace difícil y paradójico. Si las pasiones malas no vienen de la naturaleza, vienen entonces de la sociedad. Rousseau advierte que EMILIO debe conocer ambas pasiones para prepararse a la vida en sociedad.
*Frenar la imaginación es la tarea esencial para la educación de las pasiones. Los errores de la imaginación convierten a las pasiones en vicios, de ahí la necesidad de saber cuáles son las verdaderas relaciones del hombre consigo mismo y con los demás.
*Se procurara también iniciar a EMILIO en el sentimiento de la amistad y la piedad.
*Acerca de la piedad enuncia Rousseau 3 máximas: 1- “no es propio del corazón humano ponerse en lugar de aquellos que son más felices que nosotros, sino solo de aquellos que hemos de compadecer”- 2 “solo se lloran los males ajenos de los que nosotros no nos consideramos ajenos” 3- “la piedad que se siente por el mal ajeno no se mide por la entidad del mal en cuestión, sino por el sentimiento dirigido al que lo sufre”.
*Otros medios para evitar la educación de las pasiones son evitar la comparación y la emulación.

LA CONCIENCIA

La aparición de la voz de la conciencia marca en EMILIO la entrada al mundo moral. Antes bastaba con la educación negativa que conserva la inocencia natural, ahora un impulso interior empuja a EMILIO hacia los problemas Éticos y sociales.
Tendrá que aprender de la experiencia ajena y cuando esto sea peligroso, se le mostrara a través de relatos históricos y fabulas. En la educación de la conciencia se evitaran los preceptos y corregir al alumno.

RECHAZO DE LA INSTRUCCIÓN CATEQUETICA

Rousseau insiste en 4 ideas: 1- se puede ser bueno sin saber nada de Dios. 2- El conocimiento de Dios excede la capacidad de los jóvenes, nada es más inútil que enseñarles el catecismo. 3- Los niños no necesitan creer en Dios para salvarse 4- Si se les habla de Dios antes de tiempo se formaran una idea falsa.
A los 18 años EMILIO no sabe nada de Dios, sin embargo es bueno, está lleno de sentimientos sublimes, rectitud de juicio, piedad hacia sus semejantes, todo lo contrario a los alumnos de colegios religiosos.
Rousseau ataca duramente la tesis de que es necesario creer en Dios para salvarse, solo se puede llegar al conocimiento de un único Dios cuando se está en condiciones de remontarse racionalmente hasta la primera causa

COMENZANDO A PENSAR EN LA FAMILIA

Cuando el instinto sexual comienza a sentirse fuertemente hay que hacerla ver a EMILIO que tiene necesidad de una compañera. Cuando EMILIO llega a loa 20 años la continencia es un deber moral y es necesaria para reinar sobre sí mismo y para ser dueño de sus propios apetitos.

LIBRO V
LA EDAD VIRIL Y LA EDUCACION DE LA MUJER:


Rousseau comienza su pequeño tratado sobre la educación de la mujer explicando las diferencias de diversos tipos existentes entre el hombre y la mujer, que no son solo físicas sino de carácter y temperamento. Se tendrá en cuenta que deben ser fieles, modestas, reservadas y atentas.
Entre los deberes de la mujer está el de cuidar las apariencias; el honor y la reputación no son para ellas menos indispensables que la castidad. La razón de la mujer es mas practica y mas sometida a la autoridad y a la opinión de los demás, por lo tanto las ideas religiosas estén fuera del alcance en la educación de las niñas. Las mujeres tendrán la religión de la madre o el marido
DESCRIPCION DE SOFIA: Es la esposa que el preceptor a elegido para EMILIO por lo tanto representa a la mujer ideal.
Es simpática, simple, educada para ser esposa y madre, sabe llevar su casa y afrontar las ocupaciones domesticas, desea agradar, cuida su persona y su vestido, ama la limpieza.
EMILIO ENCUENTRA A SOFIA: El preceptor y EMILIO emprenden un viaje, cuando pierden el camino llegan a la casa de los padres de Sofía; y EMILIO siente que al fin encontró a la mujer que buscaba, lo mismo le pasa a Sofía, luego comienza el noviazgo; el preceptor para enseñarle la verdadera felicidad con una mujer, tiene que hacerle creer solo por unos segundos que ha muerto, solo así EMILIO aprende que no hay felicidad sin fortaleza, ni virtud sin lucha.
Después de dicho aprendizaje EMILIO decide separarse temporalmente de Sofía y emprende un viaje donde adquirir la educación política necesaria. Aquí EMILIO tiene 22 años.
LOS VIAJES DE INSTRUCCIÓN: Viaja por varios países durante 2 años. En este contexto Rousseau traza un apretado resumen de sus ideas políticas.
EL MATRIMONIO DE EMILIO Y SOFIA: Cuando contraen matrimonio llega la hora de instruir a EMILIO y Sofía sobre los deberes conyugales, instrucciones que dejan ver mucho al naturalismo existente en todas la obra de Rousseau. Considera que el ejercicio de los deberes y derechos conyugales deben regularse por el placer.

sábado, 5 de enero de 2013

El niño de nuestra fantasía



Un niño se vuelve más valioso al avanzar en edad. Al precio de su persona se une al de los cuidados que ha costado; a la pérdida de su vida se une en él el sentimiento de la muerte. Por tanto, es en el porvenir en lo que hay que pensar al velar por su conservación; es contra los males de la juventud contra lo que hay que armarle, antes de que haya llegado a ella porque si el precio de la vida aumenta hasta la edad de hacerla útil, ¿qué locura no es ahorrar algunos males a la infancia para multiplicarlos en la edad adulta? ¿Son esas las lecciones del maestro?
El destino del hombre es sufrir en todas las épocas. El cuidado mismo de su conservación está unido a la pena. ¡Afortunado si en su infancia solo conoce los males físicos! Males mucho menos crueles, mucho menos dolorosos que los otros, y que nos hacen renunciar más raramente a la vida de aquellos. Uno no se mata por los dolores de la gota; apenas hay otros en quienes los del alma no produzcan desesperación. Nos lamentamos del destino de la infancia, y es el nuestro el que habría que lamentar. Nuestros mayores males nos vienen de nosotros. Cuando nace un niño, grita; su primera infancia se pasa en llanto. Unas veces se le mece, se le mima para aplacarle; otras se le amenaza, se le pega para hacerle callar. O hacemos lo que a él le place, o exigimos de él lo que nos place a nosotros. O nos sometemos a sus fantasías, o los sometemos a las nuestras. No hay términos medio, tiene que dar órdenes o recibirlas. De ahí que sus primeras ideas sean las de dominio y la de servidumbre. Antes de saber hablar, manda; antes de poder obrar, obedece; y a veces se le castiga antes de que pueda conocer sus faltas, o, más bien, de cometerlas. Es así como desde hora temprana se vierten en su corazón pasiones que luego se imputan a la naturaleza, y cómo después de haberse esforzado por volverlo malvado, se lamentan de encontrarlo tal.
Un niño pasa de esa manera seis o siete años entre manos de mujeres, víctima del capricho de ellas o del suyo, y, después de haberle hecho aprender esto o aquello, es decir, después de haber cargado su memoria de palabras que no puede entender, o de cosas que no le sirven para nada, después de haber ahogado el natural por las pasiones que se han hecho nacer, se coloco ese ser ficticio entre las manos de un preceptor que acaba de desarrollar los gérmenes artificiales que encuentra ya completamente formados, y que le enseña todo, salvo a conocerse, salvo a sacar partido de sí mismo, salvo a saber vivir y hacerse feliz. Finalmente cuando ese niño esclavo y tirano lleno de conciencia y falto de sentido, por igual débil de cuerpo y alma, es lanzado al mundo para mostrar en él su inepcia, su orgullo y todos sus vicios, hace deplorar la miseria y la perversidad humanas. Se equivocan: ahí tenemos al hombre de nuestras fantasías: el de la naturaleza está hecho de manera muy distinta.

JEAN-JACQUES ROUSSEAU: "Emilio o De la educación"

lunes, 24 de diciembre de 2012

Rousseau: Emilio o De la Educación



La inacción, la coacción en que se retienen los miembros de un niño, no pueden sino perturbar la circulación de la sangre, de los humores, impedir al niño fortalecerse, crecer, y alterar su constitución. En los lugares en que no se toman  estas extravagantes precauciones, todos los hombres son altos, fuertes, bien proporcionados. Los países en que se envuelve a los niños en pañales son aquellos que pululan de jorobados, cojos, patizambos, agarrotados, raquíticos, gentes contrahechas de toda especie. Por miedo a que los cuerpos se deformen con movimientos libres, se apresuran a deformarlos prensándolos. De buena gana los volverían tullidos para impedirles desgraciarse.

Una violencia tan cruel ¿podría dejar de influir sobre su humor, así como sobre su temperamento? Su primera sensación es una sensación de dolor y de malestar: no encuentran más que obstáculos en todos los movimientos que necesitan hacer. Más desventurados que un criminal encadenado, hacen esfuerzos vanos, se irritan, gritan. Sus primeras voces, decís, son llanto; lo creo, les contaríáis desde su nacimiento. Los primeros dones que reciben de vosotros son cadenas; los primeros tratos que conocen son tormentos. Al no tener nada libre sino la voz, ¿cómo no van a servirse de ella para quejarse? Gritan por el daño que les hacéis; agarrotados de esa forma, vosotros gritariáis más que ellos.

¿De dónde procede esta costumbre ilógica? De una costumbre desnaturalizada. Desde que las madres, despreciando su primer deber, no han querido alimentar ya a sus hijos, han sido confiados a mujeres mercenarias que, al encontrarse de este modo madres de hijos extraños por quienes la naturaleza nada les dice, no han buscado sino ahorrarse trabajo. Habría que haber velado constantemente sobre un niño en libertad: pero, cuando está bien atado, se le arroja en un rincón sin apurarse por sus gritos. Con tal que no haya pruebas de la negligencia de la nodriza, con tal que el niño de pecho no se rompa un brazo o una pierna, ¿qué importa, por lo demás, que perezca o quede tullido para el resto de sus días? Se conservan sus miembros a costa de su cuerpo, y pase lo que pase, la nodriza queda disculpada.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Nacemos sensibles

Nacemos sensibles, y desde nuestro nacimiento somos afectados de diversas maneras por los objetos que nos rodean. Tan pronto como poseemos, por así decir, conciencia de nuestras sensaciones, estamos dispuestos a buscar o a rechazar los objetos que las producen, en primer lugar según sean agradables o desagradables, luego según la conveniencia o inconveniencia que encontramos entre nosotros y esos objetos, y, por último, según los juicios que tengamos sobre la idea de felicidad o de perfección que la razón nos da. Estas disposiciones se extienden y afirman a medida que nos volvemos más sensibles y más esclarecidos; pero, coaccionados por nuestros hábitos, se alteran más o menos con nuestras opiniones. Antes de esa alteración, esas disposiciones son lo que yo llamo en nosotros la naturaleza.
Rousseau

Educación

Desde el momento en que la educación es un arte, resulta casi imposible que triunfe, puesto que el concurso necesario para su éxito no depende de nadie. Todo lo que pueda hacerse a fuerza de cuidados es acercarse más o menos a la meta, pero se necesita suerte para alcanzarla.
Rousseau

Nacemos débiles, necesitamos fuerzas; nacemos desprovistos de todo, necesitamos asistencia; nacemos estúpidos, necesitamos juicio. Todo cuanto no tenemos en nuestro nacimiento y que necesitamos de mayores, nos es dado por la educación.
Esta educación nos viene de la naturaleza, o de los hombres, o de las cosas. El desarrollo interno de nuestras facultades y de nuestros órganos es la educación de la naturaleza; el uso que nos enseñan a hacer de tal desarrollo es la educación de los hombres; y la adquisición de nuestra propia experiencia sobre los objetos que nos afectan es la educación de las cosas.
Así pues, cada uno de nosotros es formado por tres clases de maestros. El discípulo en el que sus lecciones diversas se oponen se halla mal educado, y nunca estará de acuerdo consigo mismo. Aquel en quien todas ellas coinciden en los mismos puntos y tienden a los mismos fines, va solo a su meta y vive consecuentemente. Solo este se halla bien educado.
De estas tres educaciones diferentes, la de la naturaleza depende de nosotros, la de las cosas solo depende en ciertos aspectos; la de los hombres es la única de la que somos realmente dueños; todavía no lo somos más que por suposición: porque, ¿quién puede esperar dirigir por entero las palabras y acciones de todos cuantos rodean al niño?
Jean-Jacques Rousseau
Emilio o de la Educación

Rousseau Libro I Emilio

Todo está bien al salir de las manos del autor de las cosas: todo degenera entre las manos del hombre. Fuerza a una tierra a.nutrirr las producciones de otra; a un árbol a llevar los frutos de otro. Mezcla y confunde los climas, las estaciones. Mutila a su perro, a su caballo, a su esclavo. Transforma todo, desfigura todo: ama la deformidad, los monstruos; no quiere nada tal como lo ha hecho la naturaleza, ni siquiera al hombre [...]

Rousseau

No se conoce nada de la infancia: con las ideas falsas que de ellas se tienen, cuanto más se camina más se yerra. Lo más sabios aplican a lo que importa saber a los hombres, sin considerar que los niños están en condiciones de aprender. Buscan siempre al hombre en el niño, sin pensar en lo que es antes de ser hombre. Ese es el estudio al que más me he aplicado, a fin de que, aunque todo mi método fuera quimérico y falso, siempre pueden aprovecharse mis observaciones. Puedo haber visto muy mal lo que hay que hacer; pero creo haber visto bien el tema sobre el que hay que operar. Comenzad pues por estudiar mejor a vuestros alumnos; porque a buen seguro no lo conocéis.
Rousseau. Prólogo "Emilio o de la educación"