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Paz y Ciencia
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jueves, 3 de febrero de 2022

Lou Andreas Salomé

 



Lou Andreas-Salomé.  (San Petersburgo, Rusia ,12 de febrero de 1861- Alemania, 5 de febrero de 1937). Escritora,  psicoanalista y pensadora rusa.

 
Famosa por su independencia y libertad. Fue  compañera y guía intelectual de artistas y escritores/as de finales del siglo XIX.

Ávida de saber, Lou busca  una educación más allá de la típica para una mujer de  esa época. A los diecisiete años, consigue que el predicador alemán Hendrik Gillot, veinticinco años mayor que ella, le enseñe teología, filosofía, religión y literatura francesa y alemana.

Más tarde viajará con su madre a Zúrich para  ingresar en la universidad donde fue una de las primeras estudiantes mujeres. Allí estudió filosofía, historia del arte y religión comparada.

Un personaje relevante en la vida de Lou será la figura del feminismo alemán Malwida Von Meysenbug, gran amiga de Wagner, a través de la cual conoce a Paul Rée y a Nietzche.

También se relacionó con  el periodista alemán Georg Lebedour, el poeta austro-húngaro Rainer Maria Rilke,  los psicoanalistas Sigmund Freud y Viktor Tausk, el dramaturgo alemán Frank Wedekind,  el medico y analista Poul Bjerre y
 Adler .

A pesar de su oposición al matrimonio y de sus relaciones abiertas con muchos otros hombres, Salomé tuvo un matrimonio célibe con el profesor de lingüística Carl Friedrich Andreas, con quien  permaneció casada desde 1887 hasta la muerte de Andreas en 1930. 

Salomé fue una escritora prolífica, escribió obras y ensayos,   varias novelas, escribió también  sobre crítica literaria, filosofía y psicoanálisis. En todos sus escritos existe una reflexión vital que gira sobre ella misma, sobre el estatus de la mujer, sobre la psicología del ser humano, sobre las costumbres y sobre la gente que conoció. Entre sus  obras están: “En la lucha por Dios” (bajo el pseudónimo de Henry Lou) . “Nietzche” (1894) .“De un alma extraña”, 1896.“Fenitschka. Una divagación” (1898).“Zona cerpuscular”, 1902.“El erotísmo”, 1910.“La hora sin Dios”, 1922.“Rainer Maria Rilke, 1928. “Mi agradecimiento a Freud”, 1931.” Mirada retrospectiva”. “Rainer Maria Rilke-Lou Andreas-Salomé; Correspondencia”.“Aprendiendo con Freud”.Fue también una creativa feminista. Por su indiferencia ante las convenciones morales y su curiosidad insaciable, Andreas-Salomé representó un desafío para la sociedad de la época. Freud más tarde diría de ella que era: “una mujer de peligrosa inteligencia”.

En la imagen Lou Andreas-Salomé parodia a Nietzche representando la frase ¿Vas con hombres? No olvides el látigo.( Nietzche solía repetir la frase de su ama de llaves : “¿Vas con mujeres? No olvides el látigo”). 
Lou  tuvo tantas proposiciones amorosas que llego a exclamar: ¿Qué les pasa a los hombres? ¿Son incapaces de sentir amistad hacia una mujer, sólo saben ser amantes o esposos?” .

Ella fue siempre una mujer libre e independiente: “El mundo no ha de ayudarte, ¡créeme! Si quieres una vida, ¡róbala!”. Llegó a decir: “Vamos a ver si no resulta que la mayoría de las llamadas barreras insuperables que el mundo traza vienen a ser inofensivas rayas de tiza!». Para ella  todas las barreras siempre fueron inofensivas rayas de tiza.

domingo, 28 de junio de 2015

Crítica: Freud y Onfray

Nos decía Rilke que no se debe hacer críticas. Nos explica que no es estético. No es bello. Es de mal gusto.
Onfray, el filósofo ateo y díscolo ha escrito un amplio ensayo que se podría resumir diciendo: "contra Freud y el freudismo". Sin mucho rigor histórico del psicoanálisis.
La obra se titula: "Freud. El crepúsculo de un ídolo".
Me quedo con los hermosos consejos de Rainer María Rilke en "Cartas a un joven poeta".

Rodrigo Córdoba Sanz
Psicólogo y Psicoterapeuta
Tel: 653 379 269

viernes, 5 de junio de 2015

Amar. Sufrir y Trabajo

La gente ha entendido mal, como tantas otras cosas, la posición del amor en la vida, lo han convertido en juego y diversión, porque pensaban que el juego y la diversión comportan más felicidad que el trabajo, pero no hay nada más venturoso que el trabajo, y el amor, precisamente por ser la ventura suprema, no puede ser otra cosa que trabajo.
Por tanto quien ama ha de intentar comportarse como si tuviese un gran trabajo...
Porque cuanto más se es, tanto más rico es lo que se vive. Y quien quiere teRilkener en la vida un amor profundo, ha de recolectar y almacenar miel.

Rilke a Friedrich Westhoff, 29 de abril de 1904. "Aprender el amor"

viernes, 29 de mayo de 2015

Apágame

Apágame los ojos puedo verte,
obtura mis oídos: puedo oírte,
y hasta sin pies podré llegar a ti,
y hasta sin boca puedo conjurarte.
Quiebra mis brazos, y te alcanzaré
con el corazón como con la mano,
deténme el corazón y latirá el cerebro,
y si prendieses fuego en mi cerebro,
te llevaré en mi sangre.

Rainer Maria Rilke: Sobre el Amor

martes, 26 de mayo de 2015

Rilke: "Sobre el Amor"



De vez en cuando al recorrer librerías nos encontramos con hallazgos. Este es uno de ellos. Aunque es bien conocida la poesia amorosa de Rilke, el libro “Sobre el amor” recientemente editado es una sorpresa. Vera Hauschild ha elaborado una selección exquisita que cuenta con poemas y relatos, extractos de “Cartas a un jóven poeta” y otras colecciones epistolarias, todas ellas con temática amorosa. Los títulos son expresivos: “Quiero hacerte un regalo de amor”, “Si alguna vez te pierdo”, o la deliciosa carta “Aprender el amor” dirigida a Friedrich Westhoff.
Relatos como “El jardincillo”, “Y sin embargo, muerte” o “Amarse de igual a igual”desvelan la profundidad de sentimientos del escritor alemán, y el estilo preciso de su prosa, donde la fuerza evocadora de las palabras sugiere, siembra y deja adivinar al lector muchos registros que no están escritos.
Es sorprendente que el mismo Rilke que en sus “Cartas a un jóven poeta”recomendara “no escribir poemas de amor” nos haya dejado el siguiente poema:
Me preguntas: ¿Qué había en tus sueños
antes de que trajese yo mi mayo?
Eran bosques. Tormentas en los árboles
y la noche venía por todos los caminos.
Eran castillos que el fuego envolvía,
eran hombres blandiendo las espadas,
eran mujeres que llorando, en duelo,
sacaban su tesoro por las puertas.
Eran niños sentados junto a fuentes,
y la noche venía y les cantaba,
cantaba para ellos, y el hogar olvidaban
por el dulce cantar”
Tanto en los versos como en los fragmentos de Cartas y relatos hay un Rilke recóndito, íntimo. Su mirada no se dirige a universos lejanos, es un viaje al interior. No construye una belleza intelectual, aunque en muchos de sus poemas se trasluce el aliento metafísico. Los ojos de su poética se vuelcan en la profundidad del alma humana. Su creación es contenida, amable pero cargada de un equipaje espiritual de gran calado, y que inicia su trayecto directamente de la densidad de los sentimientos.
En este pequeño libro destaca el excelente trabajo de Carmen Gauger, que ha sabido traducirle con una cuidada elegancia , salvando la dificultad de la complicada sintaxis de Rilke en muchas ocasiones.


lunes, 25 de mayo de 2015

Carta de Lou a Rilke


Existe un maravilloso fenómeno epistolar entre Lou Andrea Salomé y Rilke. Sus cartas son cartas de amor rotundo, sin ambages. Palabras tejidas desde el corazón, desde el amor, desde la esencia de una relación pura donde la amistad es la excusa para el apoyo y la manifestación de amor.
 Rodrigo Córdoba Sanz.

"este inquietante, desorientador fenómeno, de ordinario no se disipa completamente más que en el comportamiento amoroso de otro, y es sólo él quien legitima de manera soportable nuestro cuerpo en tanto que «nosotros-mismos»".


Göttingen, 27 de junio de 1914
sábado por la mañana



Querido Rainer, fue solo hace unos días, una vez enviada mi carta, cuando empecé a vivir con el poema mismo, pues en los primeros momentos su sentido objetivo me subyugó demasiado como para poder hacerlo. Y ahora lo leo, o mejor: no paro de recitármelo a mí misma. Hay en él como un reino recientemente conquistado, todavía no se distinguen bien sus fronteras, se extiende más allá del espacio que se puede recorrer en él; se lo adivina más amplio; se presienten muchos viajes y peregrinaciones por hacer a través de caminos en los que las brumas jamás se disipan. Y solo un poco de fulgor diurno, justo el necesario para avanzar un paso, sería —de un poema al otro— como un modo real nunca practicado de seguir asentándose en un terreno donde (al contrario que en el simple «arte») el esclarecimiento y la acción siguen siendo una y la misma cosa; esto sólo puede ser poema en la medida en que se lo vuelva a conquistar en provecho de la experiencia vivida. En alguna parte, en la profundidad, todo arte vuelve a empezar como en sus más remotos orígenes, tal la fórmula mágica, el conjuro —evocación de la vida bajo su forma humana desde el fondo de sus abismos hasta entonces impenetrables—. En efecto, en aquello en que la oración y la suprema explosión de potencia no eran todavía más que una y la misma cosa.
No me canso de reflexionar sobre esto.


Luego volví a leer, súbitamente, el poema de Narciso cuyo texto me escribiste el verano pasado. Y vi entonces en él como la prehistoria de la Muñeca. Ya que, por el efecto que produce este poema, parece que hubiera en él como una singular profundización de la tristeza de Narciso (esa tristeza emanada de la leyenda y del amor rechazado sobre sí mismo) en favor de lo inorgánico, por decirlo así, de lo no-viviente en que se contempla. («Ahora eso yace en el agua indiferente y dispersada... allí donde no hay más que la igualdad de humor de las piedras arrojadas»). 
Esta parte de él mismo que huye al exterior, no detenida por el «flexible medio», sólo adquiere su pleno efecto en virtud de lo-que-está-muerto, en lo que esta parte fugitiva se detiene, para convertirse así en lo-que-le-hace-frente. Al mismo tiempo, sin embargo, aparece alusivamente en lo-que-huye-al-exterior el por qué es así, el por qué esta experiencia llena de tristeza es talmente ineluctable: el hecho de que él mismo se disuelva también en el sentido creador («en el aire y en el sentimiento de los bosques»), el hecho de que no se enfrente a ninguna hostilidad—, el hecho de que por su parte dé vida a lo que se declaró muerto, a lo exterior, a lo-que-le-hace-frente, llegando a extinguirse su vida más allá de todo esto. Y en tercer lugar aparece, además, cómo esos dos procesos se
acrecientan imperceptiblemente en un punto determinado, transformándose así en una tristeza erótica: «Lo que se forma ahí y me es seguramente semejante, y asciende temblando entre signos ahogados en lágrimas, pudiera ser que naciera así en el interior de una mujer, esto permanecía inaccesible». El hecho de enfrentarse a lo inorgánico, el hecho de convenirse en muñeca, expresado al mismo tiempo como el hecho de enfrentarse a nuestro propio cuerpo, que (aunque sea lo orgánico viviente) no deja de ser para nosotros lo exterior y lo externo en el sentido más íntimo, la primera cosa diferenciada con relación a nosotros mismos en tanto que nosotros somos los interiorizados que habitamos en el interior del cuerpo, como la cara del erizo; y sin embargo, lo que concierne precisamente a nuestro cuerpo, nuestros pies, nuestros ojos, nuestras orejas, nuestras manos, es ciertamente lo que se dice ser «nosotros-mismos»; este inquietante, desorientador fenómeno, de ordinario no se disipa completamente más que en el comportamiento amoroso de otro, y es sólo él quien legitima de manera soportable nuestro cuerpo en tanto que «nosotros-mismos». En lugar de eso, las partes integrantes se asocian y disocian de nuevo en el «creador»: por ello lo que viene de él es una realidad nueva en vez de una simple repetición. 
Es eso lo que a ti te hace daño; a través de tu mal presiento la felicidad.


Perdóname.


Lou

lunes, 17 de diciembre de 2012

Gestalt: La via del vacío fértil



Tenga paciencia con todo lo que no está resuelto en su corazón e intente amar las preguntas mismas. No busque ahora las respuestas que no se le pueden dar porque usted no podría vivirlas. Viva ahora las preguntas.

R.M. RILKE, Cartas a un joven poeta.

He tenido suerte con mis maestros. Lograron persuadirme de que en la mejor de sus formas, la relación maestro-alumno es una alegoría del amor desinteresado.

GEORGE STEINER, Errata.

...incorporado a la terapia gestáltica como una confianza en la espontaneidad, un vivir desde adentro más bien que un vivir desde afuera (por obediencia a la obligación o preocupación por la autoimagen), un sinónimo del TAO, es decir, un curso de acción apropiada dictado más bien por dionisíaco ante las preferencias en lugar de una lucha sartreana por las opciones.+

CLAUDIO NARANJO

...uno no puede liberarse si no hay desapego. Uno necesita del desapego para dejar de hacer lo que está haciendo, para quedarse quieto, para estar simplemente sentado (como en el zen), para abandonar cualquier juego y permanecer calamadamente con la toma de conciencia de las propias perepciones del momento en lugar de sumirse en fantásías o juegos. Y uno también necesita del desapego para fluir, para rendirse a la expresión.

CLAUDIO NARANJO

martes, 6 de octubre de 2009

Canción de amor: Rilke

Reseña biográfica

Poeta y novelista austro-germano nacido en Praga en 1875.
Su infancia transcurrió en un medio familiar lleno de conflictos. En 1896, tras abandonar la escuela militar por problemas de salud, tomó cursos de literatura, historia del arte y filosofía en las Universidades de Munich y Berlín. Dedicado de lleno a la literatura, viajó por varios países de Europa, trabó amistad con importantes intelectuales y sostuvo tormentosos romances que nunca llenaron sus expectativas. Cuando fijó la residencia en Paris en 1902, ya era reconocido como el más importante escritor en lengua alemana. Allí publicó obras importantes como "Nuevos poemas" 1907, "Réquiem" 1909, y la novela "Los cuadernos de Malte Laurids Brigge" 1910.
La primera guerra mundial lo sorprendió en Munich donde se vio obligado a prestar servicios como oficinista. En 1919 logró establecerse en Suiza y terminó las famosas creaciones "Elegías de Duino", "Los sonetos a Orfeo",
"Gong" 1924 y "Mausoleo" 1926.
Víctima de leucemia, falleció en Suiza en diciembre de 1926.
http://amediavoz.com/rilke.htm

Canción de amor

¿Cómo sujetar mi alma para
que no roce la tuya?
¿Cómo debo elevarla
hasta las otras cosas, sobre ti?
Quisiera cobijarla bajo cualquier objeto perdido,
en un rincón extraño y mudo
donde tu estremecimiento no pudiese esparcirse.

Pero todo aquello que tocamos, tú y yo,
nos une, como un golpe de arco,
que una sola voz arranca de dos cuerdas.
¿En qué instrumento nos tensaron?
¿Y qué mano nos pulsa formando ese sonido?
¡Oh, dulce canto!