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Paz y Ciencia
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lunes, 13 de diciembre de 2021

Rabindranath Tagore

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta. Zaragoza Gran Vía Y Online. Teléfono: (+34) 653 379 269                Website: 🌈Nos Vemos Dentro!💜.              Instagram: @psicoletrazaragoza


¿Quién fue Rabindranath Tagore?

Rabindranath Tagore es el nombre de quien fuera uno de los poetas y pensadores más famosos de la India. Nacido en Calcuta el 6 de mayo de 1861, perteneció a una familia de brahmanes muy bien acomodada en la época colonial, que le facilitó una excelente educación. Tagore fue el menor de quince hermanos.

Desde la infancia manifestó un gran interés y amor por las letras, y con diecisiete años de edad, publicó su primer libro de poemas.

En 1878 estudiaba la carrera de Derecho en Inglaterra, donde vivió por breve tiempo. Al volver a la India, no transcurrió mucho antes de que adquiriera fama como uno de los autores más importantes del país.

Tuvo su matrimonio en 1883, con una niña de diez años; como era costumbre en aquella época. De la unión nacieron cinco hijos que murieron jóvenes. Tras el fallecimiento de su esposa en 1902, Tagore no volvió a casarse, volcándose en cambio en el arte. Escribía poesía, relatos, cuentos, obras teatrales e incluso llegó a componer canciones por cientos. También incursionó en la pintura.

Pacifista por naturaleza, fue un gran defensor del universalismo, aludiendo por el entendimiento y la tolerancia entre las culturas. Desdeñaba el nacionalismo y la separación de las castas, afirmando que los seres debían enfocarse en las similitudes que los unían, en lugar de la raza.

Durante 1901 fundó la escuela Santiniketan, institución en la que la enseñanza mezclaba conceptos orientales con occidentales y que desde el año 1921, fue conocida como la Universidad Internacional Visva-Bharati. Gracias a sus ideales esparcidos por medio de la enseñanza, consiguió atraer la atención de otros filósofos en distintos países.

Rabindranath Tagore y Albert Einstein tuvieron un diálogo en la tarde del 14 de Julio de 1930 en la Residencia del Prof. Einstein en Kaputh, Berlin.

Su aportación a las letras bengalíes causó un gran impacto no solo en la India, sino a nivel internacional.

Para 1912 ya era todo un descubrimiento en Europa, con obras como La casa y el mundo y Gora, una juventud en la India, que continúan siendo clásicos del poeta. Fue el dramaturgo irlandés William Butler Yeats, quien se ocupó de traducir la primera edición inglesa de Gitanjali, volumen para el cual escribió especialmente un prólogo.

En 1913, Tagore ganó el Premio Nobel de Literatura y en 1915, el título de caballero por parte del rey Jorge V. Renunciaría a tal distinción cuatro años después, tras enterarse del asesinato de 400 manifestantes indios por la armada británica, en Amritsar.

El 7 de agosto de 1941, Rabindranath Tagore fallecía en Santiniketan.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Cuento por y para los niños (de todas las edades)



CUENTO DE RABINDRANATH TAGORE: EL PRINCIPIO

-¿De donde venía yo cuando me encontraste? -preguntó el niño a su madre.
Ella, llorando y riendo, le respondió apretándolo contra su pecho:
-Estabas escondido en mi corazón, como un anhelo, amor mío: estabas en las muñecas de los juegos de mi infancia, y cuando, cada mañana, formaba yo la imagen de mi Dios con barro, a ti te hacía y te deshacía; estabas en el altar, con el Dios del hogar nuestro, y al adorarlo a Él, te adoraba a ti; estabas en todas mis esperanzas, y en todos mis cariños.
Has vivido en mi vida y en la vida de mi madre, tú fuiste creado siglo tras siglo, en el seno del espíritu inmortal que rige nuestra casa.
Cuando mi corazón adolescente abría sus hojas, flotabas tú, igual que una fragancia, a su alrededor; tu tierna suavidad florecía luego en mi cuerpo joven como antes de salir el sol la luz en el Oriente. Primer amor del cielo, hermano de la luz del alba, bajaste al mundo en el río de la vida y al fin te paraste en mi corazón... Qué misterioso temor me sobrecoge al mirarte a ti, hijo, que siendo de todos, te has hecho mío.
Y qué miedo de perderte! ¡Así, bien apretado contra mi pecho! ¡Ay! ¿Qué magia ha entregado el tesoro del mundo a mis frágiles brazos?

jueves, 28 de noviembre de 2013

Rabindranath Tagore: pétalos de amor

 
 
Gitanjali     ( Fragmentos )

I
No te atormentes por su corazón, corazón mío;
déjalo en la oscuridad. ¿Qué se yo si su belleza es sólo
de su cuerpo, y su sonrisa sólo de su cara? Déjame
aceptar sin preguntas este sencillo sentido
de sus miradas, y ser así feliz.

II
Igual me da si es un manto de ilusión el que sus brazos tejen
alrededor de mí, porque el manto es rico y raro;
y al engaño se le puede sonreír, y olvidarlo.


III
No te atormentes por su corazón, corazón mío; conténtate
si la música es verdadera, aunque no se pueda fiar en la palabra;
disfruta de la gracia que danza, como un lirio, sobre la mentirosa
superficie ondeante, y sea lo que fuere de lo que vive allá en el fondo.

IV
Deseaste mi amor, y, sin embargo, no me amabas.
Por eso mi vida se cuelga de ti como una cadena,
que te grita y se te aferra, más dura
cuanto más luchas por ser libre.

V
Mi desesperación ha llegado a ser tu compañera mortal,
y se agarra al más leve de tus favores, pretendiendo arrastrarte
hasta la caverna de las lágrimas.
Has destrozado mi libertad, y, con su ruina, te has
fabricado tu propia prisión.

VI
No supe lo que hacía un momento y vine.
Pero alza tus ojos que yo vea si queda aún alguna sombra
de los días pasados, una pálida nube, ya sin lluvia, en el horizonte.
Sopórtame un momento¡ aunque yo no sepa lo que hago.
VII
Las rosas están todavía en capullo, y no saben aún
cómo descuidamos coger flores este verano.
La estrella de la mañana tiene todavía el mismo
silencio palpitante; la luz primera está enredada aún
en las enredaderas que cuelgan de mi ventana,
como en aquellos días pasados.
Olvidé un momento que todo había cambiado, y vine.

VIII
Olvidé si tú me avergonzaste alguna vez, volviéndome
tu cara cuando yo te desnudaba mi corazón.
Sólo recuerdo las palabras que tropezaron en el temblor de tus labios;
las sombras de arrebatada pasión de tus ojos oscuros, como las alas
de un pájaro que busca su nido en el crepúsculo.
Olvidé que tú te acordabas, y vine.


IX
Esta mañana mi despertar fue dichoso, porque vi a mi amor.
El cielo era una sola alegría, y mi vida y mi juventud se consumaron.
Hoy mi casa es de verdad mi casa, y mi cuerpo mi cuerpo.
La suerte me ha sido amiga, y mis dudas se disipan.
¡Pájaros, cantad vuestra canción mejor!
¡Luna, derrama tu luz más bella!
¡Dispara, a millones, tus flechas, dios del amor!

martes, 26 de noviembre de 2013

Rabindranath Tagore: Gitanjali

Obstinadas son las restricciones, pero me duele el corazón cuando intento vencerlas. La libertad es lo único que quiero, pero me avergüenzo de tener esperanza de ella. Estoy seguro de que hay en ti un tesoro inmensurable, y de que eres mi mejor amigo. Pero me falta valor para deshacerme de las baratijas que abarrotan mi habitación. La mortaja que me cubre es una mortaja de polvo y muerte. La odio, pero la abrazo con amor. Mis deudas son enormes, mis fracasos mayúsculos, mi vergüenza secreta y opresiva.
Aun así, cuando voy a pedir mi bien, tiemblo de miedo de que mi oración me sea concedida.

lunes, 28 de octubre de 2013

Pensamientos

 
 
ME DA PENA LOS QUE SUEÑAN LO POSIBLE. FERNANDO PESSOA
 
Pensamientos de Rabindranath Tagore
 
Puse en mi bandeja cuanto tenía, y te lo di
¿Qué traeré a tus pies mañana?
Soy como el árbol que, huyendo el verano floreciente,
mira al cielo, levantadas sus ramas desnudas de flores.
Pero ¿no hay, entre todas mis ofrendas pasadas, una sola flor
que haya hecho inmarcesible la eternidad de las lágrimas?
¿Te acordarás, me darás las gracias con los ojos
cuando llegue yo a ti con las manos vacías,
en la despedida de mis días estivales?

Para que yo no te conozca tan pronto
Para que yo no te conozca tan pronto, juegas conmigo.
Me ciegas con tus repentinas risas para que no te vea tus lágrimas…
Conozco, conozco tu arte. ¡Nunca dices lo que quieres decir!
Por miedo a que yo no te tenga en lo que vales,
me evitas de mil modos. Te apartas de la multitud
para que yo no te confunda con ella… Conozco, conozco tu arte.
¡Nunca vas por donde quisieras ir!
Como puedes más que nadie sobre mí, te callas. Me dejas
mis regalos con descuido juguetón… Conozco, conozco tu arte.
¡Nunca aceptas lo que quisieras aceptar!

Frases
La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido.

Tengo mi propia versión del optimismo. Si no puedo cruzar una puerta, cruzaré otra o haré otra puerta. Algo maravilloso vendrá, no importa lo oscuro que esté el presente

R.Tagore, (Calcuta 1861-1941)

sábado, 20 de julio de 2013

Amor Eterno: Rabindranath Tagore

 
 
Amor eterno.
 
Te amé de tantas maneras y de tantas formas,
de vida en vida, de época en época,
Siempre…
 
Mi corazón hechizado,
hizo una y otra vez un collar de canciones
que tomaste como un regalo
y usaste alrededor de tu cuello,
a tu modo y de tantas formas,
de vida en vida, de época en época,
Siempre…
 
Donde quiera que escucho
las viejas historias de amor,
su antiguo dolor y ese viejo cuento
de estar juntos o separados,
me detengo y una y otra vez
miro al pasado y al final de todo,
emerges TÚ,
revestida con la luz de una estrella polar,
traspasando la oscuridad del tiempo,
y te conviertes en una imágen
que recordaré por siempre.
 
Tú y yo flotamos aquí,
en la corriente de un corazón lleno de amor
de uno por el otro.
Jugamos al amor
al lado de millones de amantes,
hemos compartido la tímida dulzura
del primer encuentro,
las mismas lágrimas de angustia
en cada despedida.
 
El viejo amor,
el que se renueva una y otra vez,
Siempre…
Hoy, este amor está a tus pies,
encontró su morada en tí.
Ese amor,
el amor cotidiano de todos los hombres,
el amor del pasado, el amor de siempre,
el regocijo universal, la pena universal,
la Vida misma,
la memoria de todos los hombres,
las canciones de todos los poetas
del pasado y de siempre,
se funden en este Amor,
que es el Nuestro.
 
Rabindranath Tagore.
 

martes, 19 de febrero de 2013

Rabindranath Tagore (1861-1941)

Ya el sol se había puesto entre el enredo del bosque sobre los ríos.

Los niños de la ermita habían vuelto con el ganado y estaban sentados al fuego, oyendo a su maestro Gautama, cuando llegó un niño desconocido y lo saludó con flores y frutos. Luego, tras una profunda reverencia, le dijo con voz de pájaro:

"Señor Gautama, vengo a que me guíes por el Sendero de la Verdad.

Me llamo Satyakama"

"Bendito seas -dijo el Maestro- ¿Y de qué casta eres, hijo mío? Porque sólo un brahmín puede aspirar a la suprema sabiduría".

Contestó el niño:

"No sé de qué casta soy, Maestro; pero voy a preguntárselo a mi madre".

Se despidió Satyakama, cruzó el río por lo más estrecho, y volvió a la choza de su madre, que estaba al fin de un arenal, fuera de la aldea ya dormida.

La lámpara iluminaba débilmente la puerta, y la madre estaba fuera, de pie en la sombra, esperando la vuelta de su hijo.


Lo cogió contra su pecho, lo besó en la cabeza y le preguntó qué le había dicho el Maestro.

"¿Cómo se llama mi padre? -dijo el niño- Porque me ha dicho el Señor Gautama que sólo un brahmín puede aspirar a la suprema sabiduría".

La mujer bajó los ojos y le habló dulcemente: "Cuando joven yo era pobre y conocí muchos amos. Sólo puedo decirte que tú viniste a los brazos de tu madre Jabala, que no tuvo marido".

Los primeros rayos del sol ardían en la copa de los árboles de la ermita del bosque. Los niños, aún mojado el revuelto pelo del baño de la mañana, estaban sentados ante su Maestro, bajo un árbol viejo.

Llegó Satyakan, le hizo una profunda reverencia al Maestro y se quedó de pie en silencio.

"Dime -le preguntó el Maestro- ¿Sabes ya de qué casta eres?"

"Señor -contestó Satyakama-, no sé. Mi madre me dijo: Yo conocí muchos amos cuando joven, y tú viniste a los brazos de tu madre Jabala, que no tuvo marido".

Entonces se levantó un rumor como el zumbido iracundo de las abejas hostigadas en su colmena. Y los estudiantes murmuraban entre dientes de la desvergonzada insolencia del niño sin padre.

Pero el Maestro Gautama se levantó, trajo al niño con sus brazos hasta su pecho, y le dijo:

"Tú eres el mejor de todos los brahmines, hijo mío; porque tienes la herencia más noble, que es de la verdad".
Rabindranat Tagore
(1861-1941)

lunes, 7 de enero de 2013

Regalos de Navidad

La poesía es el eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos. R. Tagore
 
 

Poema Te Amo, Perdóname Mi Amor de Rabindranath Tagore


Te amo, sí ¡Perdóname mi amor!
Pajarito que yerras tu camino, como tú, estoy cazada.
Cuando mi corazón se estremeció de dicha,
perdió su velo y se quedó desnudo.
Cúbrelo tú de piedad, ¡y perdóname mi amor!
Si no puedes amarme, ¡perdóname mi pena!
¡Pero no me mires así, desde tan lejos!
Me arrastraré callada a mi rincón
y me sentaré en la sombra, tapando con mis dos manos
la vergüenza desnuda. No me mires , no me mires,
¡y perdóname mi pena!
Si me amas, ¡perdóname mi alegría!
No te rías de mi descuido porque ves que mi corazón
se me va en este mar de ventura.
Cuando me siente yo en mi trono,
y reine sobre ti, tirana de mi amor;
cuando, como una diosa, yo te conceda mis favores,
sé tú indulgente con mi orgullo,
¡y perdóname mi alegría!
 
Juguetes

¡Qué feliz eres, niño, sentado en el polvo,
divirtiéndote toda la mañana con una ramita rota!
Sonrío al verte jugar con este trocito de madera.
Estoy ocupado haciendo cuentas,
y me paso horas y horas sumando cifras.
Tal vez me miras con el rabillo del ojo y piensas:
«¡Qué necesidad perder la tarde con un juego como ese!»

Niño, los bastones y las tortas de barro
ya no me divierten; he olvidado tu arte.
Persigo entretenimientos costosos
y amontono oro y plata.
Tú juegas con el corazón alegre con todo cuanto encuentras.
Yo dedico mis fuerzas y mi tiempo
a la conquista de cosas que nunca podré obtener.
En mi frágil esquife pretendo cruzar el mar de la ambición,
y llego a olvidar que también mi trabajo es sólo un juego.
 
Me Parece Amor Mío...

Me parece, amor mío, que antes de rayar el día de la vida
tú estabas en pie bajo una cascada de felices sueños,
llenando con su líquida turbulencia tu sangre.
O, tal vez, tu senda iba por el jardín de los dioses,
y la alegre multitud de los jazmines, los lirios y las adelfas
caía en tus brazos a montones y, entrándose en tu corazón,
se hacía algarada allí.
Tu risa es una canción, cuyas palabras se ahogan
en el gritar de las melodías; un rapto del olor de unas flores
no vistas; es como la luz de la luna que rompiera a través
de la ventana de tus labios, cuando la luna está escondiéndose
en tu corazón. No quiero más razones; olvido el motivo.
Solo sé que tu risa es el tumulto de la vida en rebelión.


lunes, 31 de diciembre de 2012

El valor de la familia

El amor, la paciencia y la flexibilidad son algunos de los pilares que permiten que una familia se construya y proyecte en el tiempo.

[...] Tantas veces hemos escuchado desde tantos rincones que el modelo de familia está caduco, que el matrimonio como fue diseñado en su momento es anacrónico, que las necesidades de las personas no se corresponden con las estructuras vinculares disponibles... Pero ¿por qué no ha surgido nada mejor? La respuesta es desalentadora y auspiciosa al mismo tiempo. Con sus fallos y limitaciones, la familia cumple su función mejor que ninguna otra instancia, tanto en la formación y el crecimiento de las personas como en la función de célula fundacional de las sociedades equilibradas.

Reducida con espíritu simplista y generalizador a su mínima expresión, la palabra designa a una pareja conformada por dos seres que se unen en la decisión de pasar juntos el resto de su vida, apoyándose, acompañándose, por amor y por interés mutuo, materializando su trascendencia en la llegada de los hijos. Si bien esta descripción no es siquiera habitual en nuestros días, sigue siendo la imagen automática que nos aparece cuando pensamos en la familia.

Hay que educar a los jóvenes para que sean padres con autoridad, pero sin autoritarismos; para que dialoguen, pero no por inseguridad.

Me pregunto si sería posible o deseable hacer una lista de todas esas pequeñas cosas que suceden en el entorno familiar, que son fundacionales, que dejan huella, que alivian y orientan la vida. ¿Cómo podemos lograr familias que garanticen un mundo mejor? Mencionemos aunque sea el amor, la generosidad, el cuidado, la paciencia, las pautas claras, la flexibilidad, la dedicación, el interés hacia los demás, las normas, la apertura, el compromiso, la responsabilidad, la comunicación...

La ausencia de afecto, valoración o reconocimiento del entorno más cercano empuja a los niños a buscar emociones más o menos compensatorias.

Lo bueno y lo malo de todo esto es que si somos parte del problema, también podemos ser parte de la solución. No se trata solo de grandes cambios educativos y morales, sino de reconocer el peso y el valor social que tiene la preservación y el desarrollo de esos pequeños gestos que hacen a la diferencia. Como escribió Rabindranath Tagore:

Cuando abrazo tu cara de jazmín y canela para hacerte sonreír, mi niñito querido,
comprendo la dicha que se extiende por el cielo
límpido de la mañana
y comprendo la delicia con que la brisa de verano envuelve mi cuerpo
y comprendo también la danza del trigal al mediodía:
...cuando te abrazo para que sonrías, lo comprendo todo.

martes, 1 de diciembre de 2009

Gautama. El maestro de oriente: Tagore

Ya el sol se había puesto entre el enredo del bosque sobre los ríos.

Los niños de la ermita habían vuelto con el ganado y estaban sentados al fuego, oyendo a su maestro Gautama, cuando llegó un niño desconocido y lo saludó con flores y frutos. Luego, tras una profunda reverencia, le dijo con voz de pájaro:

"Señor Gautama, vengo a que me guíes por el Sendero de la Verdad.

Me llamo Satyakama"

"Bendito seas -dijo el Maestro- ¿Y de qué casta eres, hijo mío? Porque sólo un brahmín puede aspirar a la suprema sabiduría".

Contestó el niño:

"No sé de qué casta soy, Maestro; pero voy a preguntárselo a mi madre".

Se despidió Satyakama, cruzó el río por lo más estrecho, y volvió a la choza de su madre, que estaba al fin de un arenal, fuera de la aldea ya dormida.

La lámpara iluminaba débilmente la puerta, y la madre estaba fuera, de pie en la sombra, esperando la vuelta de su hijo.



Lo cogió contra su pecho, lo besó en la cabeza y le preguntó qué le había dicho el Maestro.

"¿Cómo se llama mi padre? -dijo el niño- Porque me ha dicho el Señor Gautama que sólo un brahmín puede aspirar a la suprema sabiduría".

La mujer bajó los ojos y le habló dulcemente: "Cuando joven yo era pobre y conocí muchos amos. Sólo puedo decirte que tú viniste a los brazos de tu madre Jabala, que no tuvo marido".

Los primeros rayos del sol ardían en la copa de los árboles de la ermita del bosque. Los niños, aún mojado el revuelto pelo del baño de la mañana, estaban sentados ante su Maestro, bajo un árbol viejo.

Llegó Satyakan, le hizo una profunda reverencia al Maestro y se quedó de pie en silencio.

"Dime -le preguntó el Maestro- ¿Sabes ya de qué casta eres?"

"Señor -contestó Satyakama-, no sé. Mi madre me dijo: Yo conocí muchos amos cuando joven, y tú viniste a los brazos de tu madre Jabala, que no tuvo marido".

Entonces se levantó un rumor como el zumbido iracundo de las abejas hostigadas en su colmena. Y los estudiantes murmuraban entre dientes de la desvergonzada insolencia del niño sin padre.

Pero el Maestro Gautama se levantó, trajo al niño con sus brazos hasta su pecho, y le dijo:

"Tú eres el mejor de todos los brahmines, hijo mío; porque tienes la herencia más noble, que es de la verdad".

Rabindranath Tagore

(1861-1941)

lunes, 28 de septiembre de 2009

Tagore: El Último Trato

Poema El Último Trato de Rabindranath Tagore

Una mañana iba yo por la pedregosa carretera,
cuando espada en mano, llegó el Rey en su carroza.
“¡Me vendo!”, grité. el Rey me cogió de la mano y me dijo:
“Soy poderoso, puedo comprarte.” Pero de nada le valió su poderío
y se volvió sin mí en su carroza.

Las casas estaban cerradas en el sol del mediodía
y yo vagaba por el callejón retorcido
cuando un viejo cargado con un saco de oro me salió al encuentro.
Dudó un momento, y me dijo: “Soy rico, puedo comprarte.”
Una a una ponderó sus monedas. Pero yo le volví la espalda y me fui.

Anochecía y el seto del jardín estaba todo en flor.
Una muchacha gentil apareció delante de mí, y me dijo:
“Te compro con mi sonrisa.” Pero su sonrisa palideció
y se borró en sus lágrimas. Y se volvió sola otra vez a la sombra.

El sol relucía en la arena y las olas del mar rompían caprichosamente.
Un niño estaba sentado en la playa jugando con las conchas.
Levantó la cabeza y, como si me conociera, me dijo:
“Puedo comprarte con nada.” Desde que hice este trato jugando, soy libre.

domingo, 6 de septiembre de 2009

El Vuelo

Ojos cerrados procurando un plácido reposo
ojos semiabiertos en mirada escrutadora
vuelas alto en mirada siempre fija
deseando volar
pero no por ir emprenderás el vuelo
porque el vuelo no está lejos, el vuelo está cerca
el vuelo no está fuera
el vuelo está en ti
y si el plácido descanso y los consejos te llevan fuera
piensa que el vuelo se remonta desde dentro
porque volar libre es otra cosa
es sentir que eres dueño de tu vida
de lo que te rodea
que no tienes miedos
que no tienes inhibiciones
que la confianza te permite volar con otro
por eso vuela.

Dedicado. RCS



Reseña biográfica

Poeta, filósofo y pintor indio nacido en Calcuta en 1861.
Hijo de un líder Brahmo Samaj, fue el menor de catorce hermanos. Recibió la educación básica en casa donde existió un gran ambiente intelectual.
A los diecisiete años fue enviado a Inglaterra para completar su educación; sin embargo, interrumpió los estudios cuando asistía a University College de Londres y regresó a su país para matricularse en escuela experimental en Shantiniketan. La primera parte de su obra está contenida en "Carta de un viajero en Europa" 1881, "Canciones del atardecer" 1882 y "El despertar de la fuente" 1882. Después de su matrimonio en 1883, continuó su larga carrera literaria, destacándose especialmente como poeta, con obras como "Gitanjali" 1912, "El Jardinero" 1913, "Luna Creciente" 1913, "Punashcha" 1932, "Shes Saptak" 1935, y "Patraput" 1936.
En 1912 regresó a Londres, en 1913 recibió el Premio Nobel de Literatura y en 1915 fue nombrado Caballero por el Rey Jorge V.
Falleció el 7 de agosto de 1941.

Pájaros perdidos

1
Pájaros perdidos de verano vienen a mi ventana, cantan,
y se van volando.
Y hojas amarillas de otoño, que no saben cantar,
aletean y caen en ella, en un suspiro.

2
Vagabundillos del universo, tropel de seres pequeñitos,
¡dejad la huella de vuestros pies en mis palabras!

3
Para quien lo sabe amar, el mundo se quita su careta de
infinito. Se hace tan pequeño como una canción, como un
beso de lo eterno.

4
Las lágrimas de la tierra le tienen siempre en flor
su sonrisa.

5
El desierto terrible arde todo por el amor de una yerbecita;
y ella le dice que no con la cabeza, y se ríe, y se va
volando...

6
Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán
ver las estrellas.

7
En tu camino, agua bailarina, la arena te pordiosea
tu canción y tu fuga.
¿No quieres tú cargarte con la coja?

8
Tu cara anhelante persigue mis sueños como la lluvia por
la noche.

9
Una vez, soñamos los dos que no nos conocíamos. Y nos
conocíamos. Y nos despertamos a ver si era verdad que nos
amábamos.

10
Como el anochecer entre los árboles silenciosos, mi pena,
callándose, callándose, se va haciendo paz en mi corazón.

11
No sé qué dedos invisibles sacan de mi corazón, como una
brisa ociosa, la música de las ondas.

12
-Mar, ¿qué estás hablando?
-Una pregunta eterna.
-Tú, cielo, ¿qué respondes?
-El eterno silencio.

13
¡Oye, corazón mío, los suspiros del mundo, que está
queriendo amarte!

14
El misterio de la vida es tan grande como la sombra en
la noche. La ilusión de la sabiduría es como la niebla del
amanecer.

15
No te dejes tu amor sobre el precipicio.

16
Me he sentado, esta mañana, en mi balcón, para ver el
mundo. Y él, caminante, se detiene un punto, me saluda y
se va.

17
Menudos pensamientos míos, ¡con qué rumor de hojas
suspiráis vuestra alegría en mi imaginación!

18
Tú no ves lo que eres, sino su sombra.

19
¡Qué necios estos deseos míos, Señor, que están turbando
con sus gritos sus canciones! ¡Haz Tú que solo sepa yo
escuchar!

20
No soy yo quien escoge lo mejor, que ello me escoge a mí.

21
Si me está negado el amor, ¿por qué, entonces, amanece;
¿por qué susurra el viento del sur entre las hojas recién nacidas?
Si me está negado el amor, ¿por qué, entonces,
la medianoche entristece con nostálgico silencio a las estrellas?

22
Sé que esta vida, aunque no madure el amor, no está perdida del todo.

23
¡No sea yo tan cobarde, Señor, que quiera tu misericordia en mi triunfo,
sino tu mano apretada en mi fracaso!


martes, 4 de agosto de 2009

Tagore pide una mano

No me dejes pedir protección ante los peligros,
sino valor para afrontarlos.
No me dejes suplicar que se calme mi dolor,
sino que tenga ánimo para dominarlo.
No me dejes buscar aliados en el campo de batalla
de la vida, como no sea mi propia fuerza.
No me dejes anhelar la salvación lleno de miedo e inquietud, sino desear la paciencia necesaria para conquistar mi libertad.
Concédeme no ser un cobarde
experimentar tu misericordia sólo en mi éxito;
pero dájame sentir que tu mano me sostiene
en mi fracaso.

RABINDRANATH TAGORE
Recolección de fruta