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Paz y Ciencia
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miércoles, 2 de mayo de 2012

Yoga y otros ejercicios con conciencia plena

"El maestro se oculta en aquello que menos nos gusta" "Yo simplemente estoy compartiendo mi visión, mi alegría. Y estoy disfrutando con ello. Y cualquiera que quiera disfrutarla conmigo, es bienvenido". Osho.
Algunas personas llaman yoga a este tipo de ejercicios de flexibilidad o estiramiento. El término yoga en sánscrito significa "yugo" e implica la unificación y conexión del cuerpo con la mente. El yoga es una forma de meditación y, cuando se practica reggularmente, esd una excelente disciplina para aquellas personas que desean alcanzar un nivel mayor de salud. Normalmente el yoga se asocia a una serie de ejercicios denominados asanas, que son posturas que producen efectos muy beneficiosos para la salud. Tal vez quiera, o esté pensando, en la posibilidad de apuntarse a algún grupo donde el profesor le pueda introducir mejor en la técnica. Es posible que ya practique, o quizás ha practicado yoga en el pasado y lo que necesita es una razón para volver a ello. Otras personas practican el taichí, que es también muy beneficioso, o van a nadar a la piscina, corren, van en bicicleta, juegan al tenis o se entrenan en un gimnasio. A todas estas actividades se les puede añadir valor si se hacen con conciencia plena. Uniendo mente y cuerpo hacemos yoga, al nadar o al correr por al asfalto; lo que añade valor al ejercicio es la actitud de vivir esa experiencia con conciencia plena. Para ello es importante que, cuando practique algún ejercicio, mantenga la atención en la respiración y en las sensaciones del cuerpo, dando vacaciones a esa parte de su mente que se ocupa de los pensamientos, es decir, manteniendo el enfoque mental en el presente, momento a momento, y en el cuerpo. Busque la forma de desconectar de sus preocupaciones y evite utilizar ese tiempo para planificar, reflexionar o alimentar fantasías. Si está con un grupo, evite la necesidad de hablar solo por no estar callado y concéntrese en el ejercicio uniendo su mente, es decir, su atención, al cuerpo. Manteniendo la conciencia, el cuerpo desarrollará mejor el ejercicio que haga, evitará lesiones y se esforzará más. Además, al liberarse de los pensamientos, permitirá que descanse la mente y reducirá el estrés de forma más efectiva. La conciencia plena en el ejercicio implica la exploración de sus límites, llegando hasta ahí, pero sin sobrepasarlos para no forzar. Esforzándose, usted permanece dentro de estos límites, respirando. Esta práctica requiere que usted honre su cuerpo y esté atento a los mensajes que este le da, para determinar cuándo debe parar o evitar alguna posición que le puede causar una lesión. Cuando termine el ejercicio que haya realizado, no se apresure hacia su siguiente tarea del día. Después de las sesiones de yoga suelen tomarse unos minutos para hacer una relajación en el suelo, tumbado boca arriba. Si usted ha hecho otro ejercicio, intente algún tipo de relajación. Intente por unos instantes conectar con su ser profundo, respire unos minutos relajado, con conciencia plena, deje que su cuerpo exprese cómo se siente ahora. Fecicítese por haberse dedicado este tiempo para cuidar su cuerpo y dejar descansar su mente. Por haber decidido apartarse de la corriente actividad, o de la compañía de otros, para poder estar así consigo mismo. Recuerde que la práctica regular de ejercicio físico con conciencia plena le ayudará a mejorar su salud tanto física como mental, y así poder disfrutar más de la vida.

lunes, 23 de abril de 2012

Las Prioridades en la Vida

"Intención sin acción es pura ilusión". Andrés Martín Asuero.
Un componente de la personalidad resistente al estrés es el control. Ello requiere saber administrar el tiempo, conocer las limitaciones personales y saber decir que no de forma asertiva. Otro elemento de la personalidad resistente al estrés es que nuestra actividad tenga un sentido en la vida, siendo conscientes de qué hacemos y por qué lo hacemos. Podemos construir un tríangulo donde figure el Yo, las relaciones y el trabajo, el triángulo equilátero se relaciona con el equilibrio. Si una de estas áreas aumenta será a costa de las otras. Esta idea de reparto de actividades no debe tomarse de forma estricta; es una referencia para reflexionar sobre cómo reparte uno su tiempo y cómo le gustaría hacerlo. Ello no impide que haya momentos en la vida con desequilibrio, como cuando uno empieza un trabajo nuevo y tiene que dedicarle mucho tiempo, o cuando los hijos son pequeños y consumen todo el tiempo del yo. Este último caso es lo que Winnicott diría que la madre profundiza en una enfermedad esquizoide normal, es decir, el que la madre esté pendiente de su hijo con auténtica devoción y trabajo. Esto es algo común y corriente, que este pediatra y psicoanalista detectó en su trabajo tanto en el hospital como, después en su consulta de psicoanalista. Una vida dedicada solo al trabajo puede ser muy satisfactoria, pero deje que ello sea el resultado de una decisión consciente, no una reacción inconsciente a las circunstancias. Sobre todo recuerde que debe cuidar sus relaciones personales y su salud si quiere evitar el estrés. De la misma forma, una vida donde las necesidades laborales y las necesidades de su familia consuman todo el tiempo puede ser razonable cuando los niños son pequeños, pero si se mantiene a la larga, usted puede llegar al agotamiento por o atender sus propias necesidades. Si cree que hay algunas cosas que debería cambiar en su vida, considérelo, no se precipite, pero déjese guiar por su corazón. No piense en cambios radicales; son muy difíciles y costosos y no siempre salen bien. Es mejor los cambios graduales, en los que se va consolidando el terreno mientras se avanza. Elija algún aspecto de su vida que le gustaría cambiar, siempre que tenga oportunidad y necesidad de hacerlo. No tome lo más difícil; valore sus posibilidades y seleccione algo en lo que crea que, si se aplica a ello, puede tener éxito. Aplíquese con constancia, paciencia y motivación y siga trabajando en pulir esas aristas de modo sucesivo.
"Sea lo que sea que puedas hacer, empiézalo. La audacia contiene genio, poder y magia". Goethe.

sábado, 21 de abril de 2012

Estrés y gestión del tiempo

"La calidad de la vida está en la actitud, no en los resultados". Andrés Martín Asuero, "Con Rumbo Propio".
Los problemas del tiempo son un asunto del reloj, vivimos en una sociedad donde impera la productividad, la urgencia, la velocidad, la presión y la ambición por lograr metas que a veces pueden resultar un obstáculo para nuestro bienestar. Escribió Mark Twain una frase que se puede traducir como: "A medida que perdemos de vista los objetivos, redoblamos nuestros esfuerzos". Si no tengo claro adónde quiero llegar, avanzar siempre me costará más trabajo. Hay tantas cosas que uno quiere tener, en esta sociedad de la abundancia, que nunca habrá tiempo suficiente para conseguirlas todas. Por eso, en vez de intentar abarcar más de lo que podemos obtener y estresarnos en el intento, podemos revisar las estrategias personales y enfocarlo desde otro punto de vista: ¿qué es lo que de verdad importa? La gestión del tiempo por objetivos obedece a la siguiente regla: primero se den acometer las tareas cruciales, y después lo menos importante. Una vez definido el grado de importancia de cada tarea, veamos cómo les afecta el factor tiempo, que es la segunda dimensión del problema. De forma sencilla, si aplico dos niveles, tanto en importancia como en urgencia, puedo clasificar mis tareas del siguiente modo: 1. importante y urgente; 2. importante sin urgencia; 3. urgente sin importancia; 4. ni urgente ni importante. La prisa nos suele llevar a dar prioridad a aquello que es urgente. Esta actitud supone dejar para más tarde los asuntos importantes que aún no son urgentes. El problema de este planteamiento es que entonces uno resuelve siempre los asuntos según el grado de urgencia, es decir, con prisa, lo que resulta muy estresante. Desgraciadamente el estrés no es una buena ayuda para encontrar soluciones innovadoras, ya que facilita los ciclos reactivos y las soluciones habituales, que muchas veces reproducen los problemas. Para enfrentarnos a un asunto importante, necesitamos tiempo, no prisa; necesitamos poder darle varias vueltas y descubrir las distintas perspectivas y enfoques. Esto es muy difícil si se vuelve urgente. Desde un punto de vista de reducción de estrés, lo que nos agobia no es el trabajo qu estamos haciendo, sino el que queda por hacer, y cuánto más importante sea este, mayor será el estrés. Por ello la gestión del tiempo es más efectiva y menos estresante cuando se consigue tratar los asuntos importantes antes de que se vuelvan urgentes. Aprender a decir que no, sin sentirse mal, delegar o renunciar, son algunas formas de deshacerse de la tensión emocional de tener que afrontar un asunto no importante. Sin embargo, hay tres obstáculos habituales en este proceso de establecer prioridades que conviene superar: las inteferencias emocionales, las interrupciones y los imprevistos. a) Las interferencias emocionales hacen que la atención se destine a lo que nos gusta y evite lo que no nos gusta o es aburrido, dejándolo para más tarde; lo que suele dificultarlo. Una gestión del tiempo por gustos puede ser divertida, y una gestión por miedo puede parecer tranquilizante, pero quizá no sea muy eficaz. b) Las interrupciones se dan cuando otras personas intentan orientar nuestra atención hacia sus tareas o problemas. No me refiero aquí a urgencias o requerimientos de un superior, que son de obligado cumplimiento, sino a interrupciones sencillas de colegas o subordinados. c) Los imprevistos son asuntos que se cuelan en la lista de prioridades y aparecen de improviso. A diferencia de las interrupciones, forman parte de la tarea y no se pueden posponer fácilmente. Aunque puedan suscitar cierto rechazo, esconden una oportunidad para el cambio, para mejorar algo o demostrar la competencia. La mejor fórmula para tratar esas incidencias es disponer de algún tiempo extra para afrontarlas; así evitamos que un imprevisto nos amargue el día. Otra fuente de estrés en relación con la gestión del tiempo es la dificultad de delegar. Vigile esa tendencia que muchos tenemos a pensar que la forma de trabajar propia es la más adecuada. Es una buena sugerencia el hecho de trabajar la "apertura mental", esto es, abrirse a nuevas formas de trabajo, de entender la vida y esto ampliará los recursos, no solo para gestionar el tiempo sino también para crecer como persona, la conciencia plena invita a ser conscientes de lo que hacemos, de lo que vivimos. Les dejo con una buena música para relajarse y gozar mientras leen; "Las Cuatro Estaciones de Vivaldi": http://www.youtube.com/watch?v=vI1-MrAR9WU&feature=colike