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Paz y Ciencia

domingo, 22 de enero de 2012

"Aflorismos" de Carlos Castilla del Pino

Competir con uno mismo: ser más y ser mejor de lo que se fue.
La sabiduría está en el buen uso de lo que se sabe, no en la cuantía.
Vivir sin conflicto es imposible; como pretensión, una estupidez. Hay que convertir el conflicto en experiencia que añadir a nuestra construcción biográfica y no en algo que la destruya.
La felicidad no es el sosiego estupidizante sino el desasosiego controlado.
Los verdaderos libros son los que nos forman en alguna etapa de nuestra existencia. Los que se constituyen en componentes de nuestro quién. Tras su lectura puedo decir: quien soy es distinto a quien hasta entonces era.
Cultura es construcción de nuestro ser, hasta entonces mero material.
El amor es una realidad verbal: no existe amor si no se declara.

sábado, 21 de enero de 2012

La naturaleza de una buena relación terapéutica

"La libertad es la capacidad del hombre de tomar parte en su propio desarrollo. Es nuestra capacidad de moldearnos a nosotros mismos".
"Si no expresas tus ideas originales, si no escuchas a tu propio ser, te habrás traicionado a ti mismo".
Rollo May



Recuerdo cuando comencé a trabajar que me basaba en pre-textos. Esto es, en teorías y seminarios, básicamente en libros y artículos de teoría y técnica psicoanalítica. Esto gratificaba a mi supervisora, que veía como me conducía según los dictámenes de la Asociación Psicoanalítica Internacional. Pero yo me sentía incómodo conmigo mismo. Sentía que la relación con los pacientes era algo así como mecánica. Si fuera psiquiatra, casi me podría haber limitado a prescribir un fármaco e irme. En lugar de interpretar, señalar, confrontar, etc. Poco a poco fui aprendiendo de los pacientes, un buen amigo me dijo un día, sabedor de que había devorado "miles" de artículos y libros de psicoterapia, "deja de leer tanto". Ese mismo amigo poco después me dijo, "tú no necesitas supervisión". Cierto es que llevaba unos cuantos años realizando esa labor propia de quien quiere ser psicoanalista.
Pasó el tiempo y me propuse ser fiel a mí mismo y eso suponía ayudar de corazón a los pacientes, por citar un ejemplo, una de mis primeras pacientes quiso darme un beso, la supervisora lo interpretó como una transferencia erótica. Yo, hice un pequeño movimiento evasivo y ella se sintió mal y no continuó el tratamiento.
Experiencias como esa dentro y fuera del encuadre analítico me han hecho variar el enfoque de mi trabajo, la perspectiva e incluso el modelo. Recientemente, una paciente argentina que ha tenido varias experiencias analíticas en Argentina me dijo: "siento que este es mi espacio", circunstancia que parece un buen indicador, sin duda. Considerando que ella había sido tratada siguiendo los preceptos del psicoanálisis ortodoxo hay que hacer una lectura, cada terapeuta funciona mejor con un tipo de paciente. Por ejemplo, un paciente masoquista puede sentirse más cómodo con un terapeuta rígido, un paciente con carencia de padre puede sentirse con un terapeuta paternalista, un paciente caótico puede sentirse con un terapeuta que permite el caos organizado; es lo que Liberman llamaba "Estilos Complementarios", él no armó una teoría organizada sino que dejó abiertas sus ideas como si de una poesía se tratara. Hugo Bleichmar dijo algo en un seminario en la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid que resulta comprensible pero cuestionable porque resta naturalidad y espontaneidad al paciente, viene a colación de la comunicación entre terapeuta y paciente: Bleichmar, también en su obra "Avances en Psicoterapia Psicoanalítica" sostiene que a los pacientes deprimidos hay que hablarles con fuerza y a los pacientes maníacos con un tono más bajo, de forma que sirva como contrapunto. Comento esto porque es tal la precisión que se trata de investigar y transmitir en las investigaciones que se deja de lado la espontaneidad del psicoterapeuta.
Si el terapeuta se tiene que mimetizar para "caer bien" al paciente se está desgastando y lo que es peor está tomando el pelo al paciente. El terapeuta tiene que ser como es, joven, viejo, expresarse como se suele expresar en el trabajo, eso sí, adecuar el lenguaje al interlocutor, que es una señal de cultura, otra cosa sería una pedantería y mostrar naturalmente su interés por ayudar a esa persona a crecer mentalmente. Yo trato de transmitir a los pacientes que son libres y responsables pero que eso también pasa por mantener un contrato terapéutico o mejor expresado, encuadre, que está diseñado para poder ayudarles de una manera eficaz. Entender de verdad, esto es, profundamente a una persona lleva tiempo, la intimidad es algo que muchas personas guardan con extremado recelo, tenemos el ejemplo de grandes científicos como Castilla del Pino que así lo manifiestan en sus "Escritos Póstumos", incluso en el código deontológico se pide respetar una cuota considerable de respeto a la intimidad de la persona.
Cuando transcurre el tiempo y la relación se fortalece, a veces no hace falta tanto tiempo, la persona va abriendo los aspectos de su mundo interno y a partir de allí el papel de la psicoterapia es más eficaz, otras veces, la persona, por miedo o por lo que fuere se mantiene enrocada en una línea de flotación superficial. Hay que respetar a la persona y no pretender curar en poco tiempo, el furor curandis que transmitió Freud con precisión.
Otra cuestión importante es tratar de alimentarse teórica y técnicamente de las orientaciones que mejor encajen con la personalidad del terapeuta, esto es una cuestión de años y experiencia.

Fairbairn

Fairbairn, Ronald Médico y psicoanalista escocés, destacado precursor y artífice de la teoría de las relaciones de objeto. En Estudios psicoanalíticos de la personalidad (1952) compila buena parte de su pensamiento, donde destaca su estudio de los fenómenos esquizoides. Fairbairn se desvincula de la teoría estructural de Freud, la segunda tópica, a favor de una estructura endopsíquica donde lo primordial es la relación de objeto. Su aportación principal es que la libido busca el objeto, y no el placer o la descarga como plantea Freud. Aunque las teorizaciones de Fairbairn y Winnicott presentan ciertos puntos de contacto, su relación es escasa y ninguno de los dos aborda la comunicación directa o el intercambio teórico de sus ideas; Winnicott comparte los conceptos de búsqueda del objeto y de sentirse real de Fairbairn.
Apunte biográfico
Fairbairn nace el 11 de agosto de 1889 en Edimburgo, donde estudia Teología y Filosofía, antes de orientarse hacia la medicina y el psicoanálisis. Una vez licenciado, trabaja en la clínica hospitalaria y como docente universitario en la Facultad de Medicina de Edimburgo. En 1952 publica Psycoanalytic Studies of the Personality (Estudios psicoanalíticos de la personalidad), donde expone su pensamiento. A partir de 1954 se dedica exclusivamente al psicoanálisis, siendo el único miembro de la Sociedad Británica de Psicoanálisis que ejerce en la capital escocesa. Al permanecer parcialmente aislado, sus novedosas ideas no cristalizan en una escuela de pensamiento. Tras una primera aproximación a Melanie Klein, desarrolla su propio ideario, lo que genera la reticencia del grupo kleiniano. Cuando el 18 de junio de 1958 Fairbairn expone su trabajo On the Nature and Aims of Psycho-Analytical Treatment, donde cuestiona la validez universal del uso de diván y el tiempo fijo de la sesión analítica, Klein abandona la sala junto a sus partidarios y gruñendo: "Psicoanálisis... ¡ja!". Más tarde se incorpora como independiente al middle-group o grupo intermedio, hasta su fallecimiento el 31 de diciembre de 1964.
La aportación decisiva de Fairbairn es su teoría de las relaciones objetales, en la que modifica la metapsicología freudiana al desplazar la sexualidad por las relaciones de objeto. Con este nuevo marco teórico lo central del desarrollo emocional del bebé es la construcción del self. Para Freud, la libido busca el placer o la descarga; para Fairbairn, el yo libidinal busca el objeto, el contacto con otro ser humano. Fairbairn destaca la importancia de que el bebé sea aceptado por los padres –y, por extensión, el paciente por el terapeuta–, para el desarrollo de su autoestima. En cambio, para Winnicott, lo determinante es el factor ambiental: el mundo interno se estructura a partir de la relación primaria de objeto, de la relación del bebé con su madre. El Yo soy (como persona total) es el que busca el objeto. Un concepto esencial de Fairbairn es el de estructura endopsíquica (frente al aparato psíquico de Freud: yo, ello y superyó), en tanto que admite un yo rudimentario en el bebé; y también el de posición esquizoide, cuyo mecanismo predominante es la escisión (del yo y del objeto), que inspira la posición esquizo-paranoide de Melanie Klein. Asimismo, rechaza el término fantasía y propone reemplazarlo por el de realidad psíquica u objeto interno:
En mi opinión, ha llegado para nosotros el momento de remplazar el concepto de fantasía por el concepto de realidad interior poblada por el yo y sus objetos internos. Debiera considerarse tales objetos internos como provistos de una estructura organizada, una identidad propia, una entidad endopsíquica y una actividad tan real dentro del mundo interior como la de cualquier objeto del mundo exterior. A algunos puede parecerles alarmante que se atribuyan tales rasgos a los objetos internos pero, después de todo, no son sino rasgos que Freud ya había atribuido al superyó. La evidencia actual es simplemente que el superyó no es el único objeto interno… [Phyllis Grosskurh, Melanie Klein, Paidós, Barcelona, 1990, p. 259]. En 1941 Fairbairn establece tres tipos de yoes: un yo central y dos periféricos: el yo libidinal y el yo antilibidinal o "saboteador interno", que se unen a los tres tipos de objeto que surgen en relación a la experiencia con la madre (gratificante, seductora o deprivativa): el objeto ideal, el objeto excitante y el objeto rechazante. Reseña de Estudios psicoanalíticos de la personalidad En 1952 Fairbairn publica Psycoanalytic Studies of the Personality (Estudios psicoanalíticos de la personalidad), un libro que compila en orden cronológico diversos trabajos escritos a partir de su experiencia clínica y en el que expone su teoría personal sobre el psiquismo humano. Al año siguiente, Winnicott escribe en colaboración con Masud R. Khan una reseña en el International Journal of Psycho-Analysis sobre el libro de Fairbairn, en la que vierten una crítica acerba por su osadía de considerar su obra más importante que la de Freud y Klein.
Al reseñar esta obra, uno se encuentra en una posición menos afortunada que el lector corriente, ya que Fairbairn formula una afirmación muy definida –que su teoría puede suplantar a la de Freud–, y lo que debe evaluarse y criticarse es esta afirmación. Si Fairbairn está en lo cierto, lo que debemos enseñar a nuestros alumnos no es Freud sino Fairbairn. Si fuera posible dejar de lado esta pretensión, se disfrutaría de los escritos de un analista que cuestiona todo, da prioridad a las pruebas clínicas y no a la teoría aceptada, y no se presenta como un devoto ante el altar. Pero la pretensión existe. Dicho sea de paso, Fairbairn escribe como si aparte de Freud, Abraham y Klein no existiera prácticamente ningún otro teórico del psicoanálisis; para ser completa, la reseña debería incluir, pues, citas de otros autores de los que él parece haber prescindido. No obstante, no será ése nuestro modo de proceder [EP II, 149-150]. Para la dupla crítica, el primer texto, titulado "Factores esquizoides en la personalidad" (1940), es tal vez el más estimulante y gratificante del libro. En su teoría, Fairbairn otorga un lugar central a lo esquizoide ya que en su criterio abarca casi todas las facetas del ser humano: "El fenómeno esquizoide fundamental es la presencia de escisiones en el yo" dice, lo que acredita por el estudio de la estructura formal de los sueños. En su opinión, "el sueño representa, por lo tanto, un fenómeno esquizoide universal". En su nosología establece la siguiente clasificación: Esquizofrenia; personalidad psicopática de tipo esquizoide; carácter esquizoide; y estado esquizoide o episodio esquizoide transitorio.
En otro de los artículos del libro, "El análisis de un paciente con una anormalidad genital" (1931), Fairbairn estudia el fenómeno de la personificación en los sueños del paciente. El camino metodológico que emprende va de las personificaciones a los objetos internos, y de estos a las estructuras endopsíquicas. Apoyándose en Freud, Bleuler y Abraham, considera que si la clínica esquizoide tiene un punto de fijación en la etapa oral, debe haber una íntima conexión entre la escisión del yo y una actitud libidinal de incorporación oral. En la citada recensión, Winnicott y Khan escriben: "Como en muchos otros casos, aquí nos queda la impresión de que el sentido clínico e intuitivo de Fairbairn lo hace avanzar, en tanto que su teoría queda empantanada varios kilómetros atrás" [EP II, 157]. La crítica de Winnicott y Khan a la obra de Fairbairn se resume en los siguientes puntos: uno, la ausencia de una teoría sobre la creatividad primaria y su consideración de que esta no es una propiedad humana sino el resultado del interjuego de introyecciones y proyecciones según el modelo de Melanie Klein; dos, su falta de contacto clínico con bebés y parejas de crianza; y tres, su natural inclinación a permanecer aislado de los grupos psicoanalíticos, lo que debilita su obra al no integrarse con el cuerpo general de la teoría psicoanalítica. Suplantar a Freud y a Klein En el verano de 1954, un año después de la reseña del libro de Fairbairn, Donald Winnicott y Harry Guntrip intercambian misivas a tenor de su interés por relacionar la obra de Fairbairn con otras ideas. En ambas cartas Winnicott le insta a seguir su propio ideario y, aunque reconoce la aportación teórica de su analista, incide en su crítica sobre la inclinación de este a suplantar a Freud y a Klein. En la segunda carta que Winnicott envía a Harry Guntrip, fechada el 13 de agosto de 1954, comenta:
Es verdaderamente notable que Fairbairn se las haya ingeniado para efectuar su positiva contribución manteniéndose desconectado del cuerpo principal de analistas, a raíz de vivir en Edimburgo. Por mi parte, pienso que la desventaja de que se haya mantenido desconectado es que no pudo ver hasta qué punto él desempeña un papel en el desarrollo de la teoría, un proceso que está en curso permanentemente en la Sociedad, pero que se incorpora a la bibliografía diez años después [GE, 145-146]. En la citada reseña, Winnicott y Khan también se muestran muy críticos con su forma de conducirse con la obra de Klein. (Dicho sea de paso, parece vano tratar de correlacionar estas enunciaciones con la obra de Melanie Klein, ya que esta fue expuesta con gran claridad, en tanto que los descubrimientos de Fairbairn parecen entrecruzarse con los de Klein. Sería fácil pedirle a Fairbairn que estudie más detenidamente la obra de Klein antes de citarla, pero por otro lado debemos conceder a cualquier colega el derecho de expresar sus opiniones a su manera, aun cuando su obra corra paralela a la que se lleva a cabo en otras partes. Es una lástima, sin embargo, que se utilicen aquí términos que sugieren la familiaridad con una obra como la de Klein, con respecto a lo que ella denominó las posiciones del desarrollo emocional: la depresiva, la paranoide y la esquizoide, respectivamente) [EP II, 155]. Reconocimiento de Fairbairn Años después, Winnicott modifica su opinión sobre el trabajo de Fairbairn. Harry Guntrip, discípulo de Ronald Fairbairn y analizado por él –y después por Donald Winnicott–, en "Mi experiencia analítica con Fairbairn y Winnicott>" (1975), evoca que Winnicott le facilita una copia de su artículo "La ubicación de la experiencia cultural" (1967) tras escribirlo. Y comenta: "Dijo: “Me doy cuenta de que me encuentro en el territorio del concepto de Fairbairn [1941] sobre la búsqueda del objeto (en oposición a la búsqueda de satisfacción)”. Sentí, entonces, que Winnicott y Fairbairn habían unido sus fuerzas para neutralizar los traumas de mis primeros años". En la conferencia "Posfacio: D.W.W. sobre D.W.W." (1967), reconoce su importante aportación teórica al Psicoanálisis y la deuda de su influencia: Esto me llevaba a la dependencia y a las teorías sobre la adaptación. Me parece interesante que encontrase cada vez más difícil las excavaciones retrospectivas de M. Klein, quien se remontaba más y más hasta los conflictos y procesos del bebé individual. Fue entonces cuando Fairbairn vino una noche a darnos una charla, y fue una clase de velada que trasciende mi comprensión pero que sin duda tuvo tremenda importancia. La cuestión era si la primera introyección es de un objeto bueno o de un objeto malo –la clase de cuestiones para las que yo no sirvo–. Por entonces no entendía qué nos estaba diciendo Fairbairn; más tarde vi que era algo muy importante, relacionado con trascender las satisfacciones y las gratificaciones instintivas para llegar a la idea de búsqueda del objeto. Él y M. Klein tenían mucho en común. Durante años y años yo no me di cuenta [EP II, 341-342]. Al final de su charla, dice: "Ahora sé que Fairbairn ha hecho un aporte tremendo, aunque solo tomemos de él dos cosas. Una es la búsqueda del objeto, que corresponde al ámbito de los fenómenos transicionales, etc., y la otra es eso de sentirse real, en lugar de sentirse irreal" [EP II, 344-345]. Vid. creatividad primaria, Guntrip (Harry), objeto, sentirse real.
Escrito realizado por el colega Javier Lacruz Navas; autor de Winnicott: Vocabulario Esencial. Editor de la Revista Digital El Gesto Espontáneo.

La mente patriarcal, una reflexión de Claudio Naranjo

La mente patriarcal es responsable de la inequidad, de guerras, de injusticias, de genocidios.
Claudio Naranjo. Doctor en medicina, psiquiatra y autor de más de veinte libros, Claudio Naranjo, que también estudio música, ha profundizado en distintos campos del saber tales como la psicología, la filosofía, la sociología, la antropología y la pedagogía. Sucesor de Fritz Perls, padre de la terapia Gestalt, ha creado el programa SAT de desarrollo personal y profesional a través del autoconocimiento, inicialmente pensado para psicoterapeutas, luego extendido a educadores y recientemente al mundo de la empresa.

viernes, 20 de enero de 2012

Locura-Salud entrañables amigos

http://www.youtube.com/watch?v=HyzoXweaPEE Canción "Lithium" de Nirvana subtitulada. Litio.
El verdadero equilibrio para tener una salud fuerte es la transición creativa entre la locura sana y la salud mental. Esto resulta paradójico, así nos lo dice Castilla del Pino, así nos lo decía Winnicott, así nos lo han dicho otros, yo estoy de acuerdo. La vida sin una locura creativa y sana se convierte en tediosa, rutinaria, aburrida, fútil y por tanto angustiosa y mortífera. La locura sin preámbulos es angustia, desolación y muerte, así lo decía, por ejemplo, y lo sabía muy bien, como otros muchos a los que no se les da nombre más que en las consultas, Kurt Cobain. Cobain como Janis Joplin se convierten en iconos para estas personas que sufren de problemas psíquicos, de la índole que sean. Buscando alguien en quien identificarse como el lector que lee para nadar entre los personajes.
La transición entre locura y cordura es un movimiento sano, produce una vida viva, siempre que no se lleguen a extremos, sabemos que el aburrimiento de la vida estandarizada puede producir mucho malestar, tanto o más que el dolor de la locura. La locura, dicho sea de paso, es un concepto que utilizo de manera descriptiva. Les invito a leer aunque sea diagonalmente el trabajo sobre la locura de Foucault, las notas al pie y la erudición del autor pueden resultar muy densos, además de la extensión del trabajo. Dos compañeros están preparando un trabajo sobre la Teoría de la Locura. La locura es un concepto que para mí no entraña nada demoníaco ni enfermo, a no ser que nos circunscribamos a un polo médico que no me interesa. Recuerdo a una inteligente adolescente que tal vez haya comentado, que un buen día venía enfadada con una amiga y me dijo cuando le comenté de darle "el alta" que ella no estaba enferma. Esto se puede leer de muchas maneras y les dejo el trabajo a los psicoanalistas y a los lectores legos también. Pero en una primera lectura, sin hacer interpretaciones profundas e inteligentes le dije que ese vocablo es herencia de la medicina, que la psicología es una disciplina joven y que ella no estaba enferma.
Sin embargo hay tantas personas que sufren y no pueden disfrutar de su locura, es allí donde cobra sentido el término trastorno, terrible. Fruto de una industria de laboratorio y de la medicina que se ha erigido en una posición de poder que ha construido unos límites para decir quien está sano y quien no y claro está que hay falsos positivos y falsos negativos. Las personas tienen derecho a elegir libremente su tratamiento. Esto no es "Alguien voló sobre el nido del cuco", película que sensibilizó a la Antipsiquiatría.
Pero bien, seamos un poco sensatos, existen muchas personas que no se medican, otras que ni tan siquiera van al psicoterapeuta y pasan por la vida con una engorrosa existencia o a veces no. No es tajante la aseveración, pero lo más normal es que haya una cuota de sufrimiento. Estos días estoy hablando un poco de Kurt Cobain, padre del Grunge, un hombre que si no recuerdo mal si suicidó con un tiro en la cabeza y que tenía antecedentes en la familia de problemas psíquicos. Él es un icono, se han escrito biografías, muchas jóvenes y muchos jóvenes le han idolatrado, me han contado que hubo mucha gente que lloró el día de su fallecimiento. Lo mismo que con Janis Joplin o con la reciente Amy Winehouse.
Kurt Cobain tenía un Trastorno Bipolar, es una enfermedad que es un auténtico incordio, no hay paz, sobre todo si se trata de un ciclador rápido como he podido leer. Oscilando entre la manía y la depresión rápidamente, si a esto le sumamos las drogas combinamos un cóctel deastroso para la estabilidad de Kurt Cobain. El resultado ya lo hemos mencionado.
Pero el resultado no solo es ese, también dejó un buen legado de pensamientos profundos, de canciones, de aforismos contundentes y en definitiva fue una persona creativa.
Con esto enlazo el tema de la locura y la salud, probablemente si Kurt Cobain hubiera tomado su "Lithium" y no hubiera tomado drogas, hubiera llevado una vida ordenada, dormido sus horas, la música le hubiera ayudado a sacar esa angustia que se traduce en sus letras como vital y existencial. Y es que no hay ansiedad sin angustia vital. El cuerpo es un correlato de lo que el sujeto vive en el mundo.

Verdadero y falso self según algunas ideas

Sobre Winnicott: el self verdadero se manifiesta en el gesto espontáneo y la idea personal. Es primario, mientras que el self falso es reactivo a los estímulos externos. Los individuos regidos por un self falso necesitan ser atacados por la realidad externa para poder llenar su vida con las reacciones ante tales ataques.

Decía Kurt Cobain: "Si tratas de ser alguien que no eres serás un desperdicio de la persona que eres"
Decía Carlos Castilla del Pino en su actual "Aflorismos": "No nos esforcemos por no ser locos. Somos y dejamos de serlo, muchas veces en la vida. Lo que hemos de evitar es instalarnos en la locura o en la normalidad".

Claudio Naranjo, Entrevista

Les dejo un artículo de una entrevista a Claudio Naranjo, discípulo de Fritz Perls y revolucionario de la educación. Un tipo intrigante e interesante.

Patrocinado por
Claudio Naranjo, médico y doctor en EducaciónVictor-M Amela, Ima Sanchís, Lluís Amiguet
"Ocúpate del reino del corazón, y lo demás te llegará"
17/01/2012 - 01:03

Foto: Àlex García
Víctor - M. Amela



Es un señor plácido de cándidas barbas y verbo cálido que ha dedicado su vida a estudiar la anatomía de la psique. Eso lo llevó a ser el pionero de la integración psicoespiritual mediante el Instituto SAT, que aplica el eneagrama para profundizar en el autoconocimiento de la personalidad. Lo que, a su vez, le ha llevado a promover una educación transformadora desde la Fundación Claudio Naranjo (fundacionclaudionaranjo.com), con propuestas convergentes con las que formula el filósofo y profesor José Antonio Marina. También publica libros como El eneagrama de la sociedad.Males del mundo, males del alma (La Llave) y da charlas (como este jueves en Granollers: www.espaipertu.com).

Qué es el eneagrama?

Una herramienta de autoconocimiento, la más completa.



¿En qué consiste?

Es un mapa de las nueve pasiones que conforman tu personalidad: te ayuda a conocerlas, y así identificar cuál de ellas te domina.



¿Cuáles son esas nueve pasiones?

Ira, orgullo, vanidad, envidia, avaricia, cobardía, gula, lujuria y pereza.



Suenan a los pecados capitales.

Los griegos ya enumeraron casi todas esas pasiones, llamadas luego pecados por el cristianismo, y que son a su vez los nueve eneatipos del eneagrama.



¿Y una de esas pasiones me domina?

Siempre hay una dominante sobre las demás: identifica cuál es la tuya, y así podrás trabajarte para equilibrarla con las demás.



¿Con qué fin?

Dejar de actuar reactivamente, con automatismos, como una máquina: ante cada situación serás capaz de actuar con conciencia.



¿Cuál es su pasión dominante?

La avaricia.



¿Sí?

He temido siempre quedarme sin nada: temeroso de la precariedad de mis recursos, me ha costado invertir en mis capacidades, he desconfiado de mí... Y eso me ha dejado en el filo del vivir, una vida por vivir.



¿No ha podido dominar esa avaricia?

Ya sí, pero ha sido difícil. Ya lo dijo Churchill: "El hombre se tropieza con la verdad..., pero se levanta y sigue su camino".



¿De dónde proviene el eneagrama?

De un esoterismo cristiano de Asia Central, que divulgó por Europa una especie de Sócrates ruso de principios del siglo XX, Gurdjieff. Y de él lo aprendió Óscar Ichazo, que me lo enseñó en el desierto de Arica.



¿Cómo fue usted a parar al desierto?

Era 1970, y yo pasaba el peor momento de mi vida... Y me retiré durante seis meses.



¿Qué le había sucedido?

Mi segunda esposa tuvo un accidente de automóvil y murió mi hijo de once años.



Sobreponerse debió de ser duro...

Yo tenía 37 años y me tendía en su camita y pasaba horas y horas llorando. Un día entendí que era llanto por lo que no había podido quererle. Sentí su presencia y dejé de llorar.



¿Y qué aprendió en el desierto?

Yo era médico psiquiatra. Vi que la medicina farmacológica abordaba síntomas, pero no la raíz del problema del paciente: la dejé para ejercer como psicoterapeuta.



¿Es muy malo que mande una pasión?

Lo malo es que en ese caso tu vida será más pequeña, automatizada, dilapidarás energías..., pudiendo vivir más plenamente.



¿Qué automatismo le hizo ser médico?

A los seis años vi la luna llena y le pregunté a mi madre qué era eso. Me dijo que era un cuerpo celeste, como lo eran las estrellas, los planetas..., y me habló de la gravedad... y experimenté un intenso placer ante ese vislumbre de conocimiento... Y ya busqué repetir ese gozo, y eso me llevó a la ciencia.



Pero luego dejó la ciencia.

Cuando sentí que la filosofía y la psicología afrontaban mejor el dolor de la infelicidad.



¿Cuál ha sido su momento más feliz?

A los 20 años tuve una relación erótica con una conocida de 40 años, y sentí tanta alegría... ¡El mundo era bello! Sentí la alegría normal del vivir, y ahí fui consciente de que yo no había estado vivo hasta entonces.



¿Ha llegado a conocerse perfectamente a sí mismo?

En el centro de la cebolla, si vas quitando capas y capas, no hay semilla, ¡no hay nada!



¿Qué significa esto?

Que lo único que hay son los demás. Antes yo me recluía en mi torre de marfil, pero hoy veo los problemas del mundo...



¿Cuáles son?

Todos derivan de una estructura patriarcal profunda, de modo que todos se diluirían si educásemos a los niños de otra manera.



¿Cómo, exactamente?

Integrando intelecto, cuerpo, emociones y espíritu, para ser más amorosos, más libres: más sabios. Pero para eso es decisivo primero que eduquemos a los educadores.



¿Tenemos una educación no amorosa?

Demasiado intelectual, institucional, individualista, patriarcal y poco humanística. Nuestra sociedad sigue siendo machista y depredadora. Ya decía Cicerón: "Cada senador es sabio..., pero el Senado es un idiota".



¿Solución?

Integrar intelecto, amor e instinto, nuestros tres cerebros. Abrazarlos a los tres de verdad: por ahora, el intelecto ha eclipsado el amor y ha demonizado el instinto.



¿Debo dejarme llevar por mi instinto?

Si te arrastra, no eres libre: se trata de aliarte con tu instinto.



¿Qué pasión domina hoy al mundo?

La vanidad. Se expresa en la pulsión por el éxito económico, la supremacía tecnológica, la confusión entre valor y precio...



¿Hacia dónde se encamina el mundo?

Muchos son los llamados..., pero muchos son también los sordos. Hay una pulsión de transformación cierta, pero pasa por encender la luz y ver en tu propia oscuridad.



Y si lograse encenderla, ¿qué veré?

Sabrás que todo es pulsátil, que todo late... Si buscas el yo, acabarás topándote con la ausencia de yo: lo transformador es sentir el ser. Si eso sucede, tendrás días peores o mejores..., pero recordarás el sabor del ser.



¿Un consejo definitivo?

Ocúpate del reino del corazón, y el resto te llegará por añadidura.