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martes, 22 de diciembre de 2020

Aldous Huxley: Psicología Perenne

 



UN VIAJE POR LA PSICODELIA

aldous huxley y su distopía feliz

El autor de "Un mundo feliz" ha sido considerado un visionario del siglo XX. Huxley concibió ideas proféticas sobre los riesgos de la tecnología e influyó en generaciones posteriores, estando muy en línea con la contracultura de la década de 1960


UN VIAJE POR LA PSICODELIA

aldous huxley y su distopía feliz

El autor de "Un mundo feliz" ha sido considerado un visionario del siglo XX. Huxley concibió ideas proféticas sobre los riesgos de la tecnología e influyó en generaciones posteriores, estando muy en línea con la contracultura de la década de 1960

El escritor británico Aldous Huxley vino al mundo en la ciudad residencial de Godalming el 26 de julio de 1894, y aunque algunos consideran que su fama es menor que la de George Orwell, la obra de Huxley es igual de importante que la del creador de 1984, incluso se podría argumentar que Huxley anticipó correctamente muchas más cosas. La figura de Aldous Huxley ha perdurado como una de las mentes más visionarias de principios del siglo XX, con audaces opiniones sobre del uso de las drogas, así como sobre la democracia y la religión. Huxley concibió, asimismo, un amplio abanico de ideas proféticas acerca de los riesgos que podría conllevar para la humanidad el uso descontrolado de la tecnología.

DISTÓPICAMENTE CREATIVO

En 1932, y en apenas cuatro meses, Huxley escribió Un mundo feliz, que a la postre sería la obra a la que debería gran parte de su fama. En ella, Huxley muestra una sociedad distópica, es decir una sociedad imaginaria gobernada por un poder totalitario, que funciona como si fuera una dictadura sin que los ciudadanos lo aprecien. Todos están condicionados genéticamente y disfrutan sin medida del sexo y de las drogas, por lo que no se dan cuenta de la ausencia de libertad. Esta sociedad, dirigida por un gobierno mundial situado en un momento indeterminado del futuro, controla a la población mediante un sistema de castas determinadas genéticamente mediante reproducción artificial. El gobierno les induce a un consumismo planificado de "soma", una droga suministrada para incentivar la necesidad de tomarla en caso de que se vieran asaltados por el inconformismo, la angustia o la ansiedad.

Esta novela ha sido interpretada por muchos como un adelanto visionario de la actual sociedad de consumo y como una profecía que se acercaría mucho más a la realidad occidental que la famosa obra de Orwell. Si en 1984 la dictadura se ejerce mediante la imposición del sufrimiento, en el relato de Huxley se consigue el mismo objetivo, pero a través del hedonismo.

El gobierno induce a los ciudadanos al consumo de "soma", una droga suministrada para incentivar la necesidad de tomarla en caso de de que se vieran asaltados por el inconformismo, la angustia o la ansiedad.

A principios de los años cuarenta, el escritor Christopher Isherwood, amigo de Huxley, lo introdujo en la literatura mística hindú. Huxley desarrolló una enorme fascinación por la India y se sumergió en la lectura de antiguos textos hindúes y en la práctica de la meditación. En 1942, Huxley abandonó Los Ángeles, tras haberse instalado allí antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, y se trasladó a vivir cerca del desierto de Mojave. Aquellos fueron tiempos de meditación y lectura, que el escritor aprovechó para escribir El tiempo debe detenerse en 1944. En esta novela ya se manifiesta una clara influencia en su obra de la filosofía oriental y más en concreto del Libro tibetano de los muertos. De hecho, si nos adentramos un poco más en la obra de Huxley encontramos el ensayo, escrito en 1945, Filosofía Perenne, donde el autor investiga acerca del fenómeno del misticismo y presenta constantes que sobrepasan barreras históricas y culturales, algo en lo que Huxley coincide con el teólogo y filósofo Maestro Eckhart: "Los teólogos pueden pelear, pero los místicos del mundo hablan el mismo idioma".

PSICODELIA Y ESPIRITUALIDAD

Huxley abocaría gran parte de su producción a explorar los efectos que provocaban los estupefacientes, justificando su consumo de forma científica. Su curiosidad intelectual lo llevó a probar drogas psicodélicas como la mescalina, el principio activo del cactus del peyote, lo que le inspiraría el ensayo Las puertas de la percepción, escrito en 1954 (nombre que más tarde haría suyo la banda de rock The Doors). También consumió LSD y psilocibina para escribir en 1956 otro ensayo titulado Cielo e infiernoLa ingestión de sustancias psicodélicas por parte del autor provocó una liberación de su conciencia y le impulsó a navegar por un mar de sentimientos negativos, hecho que determinó el carácter dual de su obra.

La ingestión de sustancias psicodélicas por parte del autor provocó una liberación de su conciencia y le impulsó a navegar por en un mar de sentimientos negativos, hecho que determinó el carácter dual de su obra.

Rodrigo Córdoba. Psicólogo Clínico. Psicoterapeuta. Zaragoza. Tfno : 653 379 269

Instagram: @psicoletrazaragoza

Página Web: Psicólogo Zaragoza


lunes, 13 de enero de 2014

Ken Wilber sin fronteras

KEN WILBER SIN FRONTERAS - Introducción Ken Wilber es, quizá, el representante más destacado de la psicología transpersonal y también de la psicología perenne. El ego nos da separaciones, con respecto a nuestros semejantes y con respecto a la naturaleza. Además nos separa de lo Divino, lo unitivo. Otra frontera, es la línea que nos separa de lo transpersonal. ¿Cuál es la parte transpersonal de cada uno? La parte transpersonal de cada uno es la parte capaz de la percepción extrasensorial, del viaje astral, de la consciencia de unidad con el Cosmos experimentada por los grandes místicos de todas las religiones. - El espectro de la conciencia Existen diversos niveles de identidad, existe un espectro de la consciencia. Hemos visto que para autodefinirnos y delimitarnos no nos sirve ni el DNI ni siquiera la piel. Veamos pues cuáles son las posibilidades de indetificación. Estas fronteras, dice Ken Wilber que son como líneas de batalla, precisamente por su conflictividad. En este espectro de identificación veremos la evolución de la consciencia desde la vida uterina hasta llegar a la sabiduría mística. En esta sucesión de estadios propios del espectro de la consciencia que describe Ken Wilber, el primero de todos es el pleroma o estado oceánico. Se trata del feto cuando aún está en el útero y también del recién nacido. No existen la separación yo-no yo. El segundo estado de consciencia y de identificación es el llamado uroboros alimentario. Pronto el niño aprende algo, aprende que existe un mundo objetivo independiente de sí mismo. El tercer estadio es el yo corporal. El niño siente por fin e identifica el fuerpo físico como algo distinto del medio. El cuarto estadio de este espectro de la consciencia es el yo social. Aparece a partir de los dos años. Cuando emerge el lenguaje, emerge el pensamiento verbal y lógico, se aprende una descripción determinada del mundo a través del lenguaje, de la gramática y de la sintaxis. El niño pasa del pensamiento prelógico al lógico. El quinto estadio de este espectro es el yo mental egoico. Este es muy importante porque para muchas psicologías y para muchas personas, es ya el estadio máximo. A partir de aquella evolución verbal lógica que acabamos de comentar en el estadio anterior, entre los 4 y 7 años aparece el ego mental coherente, y un pensamiento operacional, pensamiento capaz de de operaciones coherentes e inteligentes. Y entre los 7 y los 21 años aparece el ego y la persona como etapa superior. En este estadio han existido y existen muchos, la mayoria, de estudios. Desde el psicoanálisis al conductismo. A la siguiente etapa podemos llamarla transhumanista también. El sexto estadio de la consciencia es el yo centáurico, y resulta de la integración del cuerpo, la persona, la sombra y el ego. O sea, todo lo anterior están integradas en estapa superior. Este yo centáurico es una integración, una autorrealización, una forma de hacerse autónomo. Centauro viene de hombre-caballo. Es una buena imagen de mente-cuerpo integrados. El centauro es el ideal de las terapias humanistas existenciales. En el existencialismo pasa a primer plano la propia existencia. En el existencialismo pasa a primer plano la existencia. Aquí empieza el "arco interno". Hasta ahora, los estadios correspondían al "arco externo". Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta

One Taste: Ken Wilber

Qué es trascender el Ego - Ken Wilber Precisamente porque el ego, el alma y el Yo (Self) pueden estar presentes al mismo tiempo, no será difícil comprender el sentido verdadero de ausencia del ego – expresión que viene causando inmensa confusión. Ausencia del ego no significa ausencia de un yo (self) funcional (lo cual sería propio de un psicótico y no de un sabio); significa que ya no estamos identificados exclusivamente con aquel yo. Uno de los muchos motivos de no saber lidiar con la noción de ausencia del ego es que deseamos que nuestros sabios en ego satisfagan nuestras fantasías relativas a santidad o espiritualidad, lo cual, habitualmente, significa que esas personas estén muertas del cuello para abajo, libres de los apetitos o deseos de la carne, eternamente sonrientes. Deseamos que esos santos no pasen por todas las cosas que nos incomodan – dinero, comida, sexo, relaciones, deseos. Los sabios en ego están por encima de todo eso – así lo deseamos. Queremos cabezas que hablen. Consideramos que la religión bastará para librarlos de todos los instintos básicos, de todas las formas de relación, considerando a la religión, no como una orientación para vivir la vida con entusiasmo, sino como guía para evitarla, reprimirla, negarla, huir de ella. En otras palabras, el hombre típico espera que el sabio espiritual sea menos que una persona, de algún modo liberto de los impulsos confusos, difusos, complejos, pulsantes, compulsivos, que guían a la mayor parte de los seres humanos. Esperamos que nuestros sabios sean la ausencia de todo cuanto nos impulsa. Queremos que no sean siquiera tocados por todas las cosas que nos atemorizan, que nos confunden, que nos atormentan, que nos aturden. Y a esa ausencia, a esa falta, a ese menos que una persona es a lo que frecuentemente denominamos sin ego. Sin embargo, sin ego no significa menos que una persona; significa más que una persona. No persona menos, sino persona más – es decir, todas las cualidades normales de la persona, más algunas transpersonales. Pensemos en los grandes yoghis, santos y sabios – desde Moisés a Cristo, a Padmasambhava. No fueron unos amanerados sin fibra, sino dinámicos e instigadores – desde el episodio de los vendedores del Templo hasta la imposición de nuevos rumbos a naciones enteras. Han lidiado con el mundo en sus propios términos, no en términos de una piedad melosa; muchos de ellos han provocado revoluciones sociales significativas, que se han extendido por miles de años. Y así lo hicieron, no porque hubiesen evitado las dimensiones físicas, emocionales y mentales de la humanidad – tampoco al ego, que es el vehículo de todas ellas – sino porque las han asumido con tal garra e intensidad que han sacudido los propios fundamentos del mundo. Indiscutiblemente, estaban además íntimamente conectados con el alma (el psiquismo más profundo) y el espíritu (el Yo informe) – fuente última de su fuerza – pero han expresado esa fuerza y supieron obtener de ella resultados concretos, exactamente por haber asumido, decididamente, las dimensiones menores mediante las cuales ella podría expresarse de modo a ser sentida por todas las personas. Esos grandes agentes de movilización y cambio no fueron egos pequeños; fueron grandes egos, en la más completa acepción del término, precisamente porque el ego (vehículo funcional del dominio de la mente) puede existir y de hecho existe con el alma (vehículo de lo sutil) y con el Yo (vehículo de lo causal). En la misma medida en que esos grandes maestros han movilizado el dominio de la mente, han movilizado el propio ego, porque el ego es el vehículo de ese reino. No obstante, no se identificaban meramente con su ego (eso sería narcisismo); simplemente lo han percibido conectado a una fuente Cósmica radiante. Los grandes yoghis, santos y sabios han conseguido tanto, precisamente porque no han sido tímidos aduladores, sino grandes egos conectados con su Yo superior, animados por el puro Atman (el puro Yo – yo) que es uno con Brahmán; abrieron la boca y el mundo se estremeció, cayó de rodillas y pudo ver cara a cara al Dios radioso. Santa Teresa ¿no fue una gran contemplativa? Sí, y Santa Teresa fue la única mujer que reformó una tradición monástica entera (pensemos en esto). Gautama Buda sacudió a la India en sus propios fundamentos. Rumi, Plotino, Bodhidharma, Lady Tsogyal, Lao Tsé, Platón, el Baal Shem Tov – estos hombres y mujeres iniciaron revoluciones en el mundo que han durado cientos, a veces miles de años – cosa que ni Marx, ni Lenin, ni Locke, ni Jefferson, podrían afirmar haber conseguido. Y no procedieron así porque estuviesen muertos del cuello para abajo. No, ellos eran fantásticamente, divinamente grandes egos, ligados profundamente a lo psíquico, que estaba directamente ligado a Dios. Hay cierta verdad en la noción de trascender el ego: no significa destruir el ego, sino conectarlo a algo más grande. Tal como afirma Nagarjuna, en el mundo relativo, atman es real; en lo absoluto, ni atman ni anatman son reales. Así, en ningún caso annatta corresponde a una descripción correcta de la realidad. El pequeño ego no se evapora; permanece como centro funcional de la actividad en el dominio convencional. Tal como he dicho, perder ese ego significa tornarse un psicótico, no un sabio. Trascender el ego significa, pues, en verdad trascenderlo, pero incluirlo en una implicación más profunda y más elevada, primeramente en el alma o psiquismo más profundo, después en el Testigo o Yo superior y, entonces, tras la absorción en los niveles precedentes, implicarse, incluirse y abrazarse en la radiación del Uno Sabor. Y esto no significa, por tanto, librarse del pequeño ego, sino, al contrario, habitar en él plenamente, vivirlo con entusiasmo, usarlo como vehículo necesario, a través del cual puedan ser transmitidas las grandes verdades. Alma y espíritu incluyen el cuerpo, las emociones y la mente; no los eliminan. Toscamente, podemos decir que el ego no es una obstrucción para el Espíritu, sino una radiosa manifestación del Espíritu. Todas las Formas no son sino el Vacío, inclusive la forma del propio ego. No es necesario librarse del ego, sino, simplemente, vivirlo con cierta intensidad. Cuando la identificación desborda el ego en el Cosmos en general, el ego descubre que el Atman individual es, de hecho, de la misma especie de Brahmán. El Yo superior no es, en verdad, un pequeño ego, y así, en el caso de que estemos presos a nuestro pequeño ego, la muerte y la trascendencia son necesarias. Los narcisistas son, simplemente, personas cuyos egos no son aún lo suficientemente grandes para abrazar el Cosmos entero y, para compensar, intentan convertirse en el propio centro del Cosmos. No queremos que nuestros sabios tengan grandes egos; ni siquiera deseamos que exhiban cualquier característica evidente. Siempre que un sabio se muestra humano – respecto del dinero, la comida, el sexo, las relaciones – nos sentimos perplejos, porque estamos planeando huir enteramente de la vida, y el sabio que vive la vida nos ofende. Queremos estar fuera, queremos ascender, queremos escapar, y el sabio que asume la vida con placer, la vive totalmente, sube a cada ola de la vida y surfea en ella hasta el final – nos perturba y nos asusta intensamente, profundamente, porque significa que nosotros, también, deberíamos asumir la vida con placer, a todos los niveles, y no simplemente escapar de ella en una nube etérea, luminosa. No queremos que nuestros sabios tengan cuerpo, ego, impulsos, vitalidad, sexo, dinero, relaciones o vida, porque esas son cosas que habitualmente nos torturan y queremos verlas lejos de nosotros. No queremos surfear en las olas de la vida, queremos que las olas desaparezcan. Queremos una espiritualidad formada de humo. El sabio completo, el sabio no-dual está aquí para demostrarnos lo contrario. Generalmente conocidos como “tántricos”, estos sabios insisten en trascender la vida, viviéndola. Insisten en buscar la liberación en el envolverse, encontrando el nirvana en medio del samsara, hallando la liberación total a través de la completa inmersión. Pasan de manera consciente por los nueve círculos del infierno, seguros de que en ningún otro lugar encontrarían los nueve círculos del cielo. Nada les es extraño porque nada existe que no sea Uno Sabor. En verdad, el secreto consiste en estar enteramente a gusto en el cuerpo y con sus deseos, con la mente y sus ideas, con el espíritu y su luz. Asumirlos enteramente, plenamente, simultáneamente, puesto que todos sin igualmente manifestaciones de lo Uno y Único Sabor. Vivenciar la pasión y verla funcionar; penetrar en las ideas y acompañar su brillo; ser absorbido por el Espíritu y despertar para la gloria que el tiempo ha olvidado nombrar. Cuerpo, mente y espíritu, totalmente contenidos, igualmente contenidos, en la conciencia eterna que es la esencia de todo el espectáculo. En la quietud de la noche, la Diosa susurra. En la luminosidad del día, Dios amado brama. La vida pulsa, la mente imagina, las emociones ondulan, los pensamientos vagan. Qué son todas estas cosas, sino movimientos sin fin de lo Uno Sabor, eternamente jugando con sus propias manifestaciones, susurrando mansamente a quien quiera oírlo: ¿esto no eres tú mismo? Cuando ruge el trueno, ¿no oyes a tu Yo? Cuando irrumpe el rayo, ¿no ves a tu Yo? Cuando las nubes se deslizan mansamente en el cielo, ¿no es tu propio Ser ilimitado, que está haciéndote señas? Del libro "One Taste", de Ken Wilber Traducción y notas de Ari Raynsford

domingo, 12 de enero de 2014

Carl Gustav Jung

Aportaciones de Jung: - La Energía Psíquica: Jung no se circunscribe a la líbido propia de las teorías freudianas. Disidente de Freud y habla de la energía psíquica de una forma mucho más amplia, de una forma que es plenamente válida ya para una psicología transpersonal o perenne. - El Inconsciente Colectivo y los Arquetipos: Jung ve la necesidad de que el inconsciente personal está conectado al inconsciente colectivo. El inconsciente lo divide en dos partes: un inconsciente personal, que incluye los aspectos biográficos, y un inconsciente colectivo, que conecta con el inconsciente de toda la humanidad. Se trata de un concepto muy profundo que cada cual lo ha interpretado a su manera. Los arquetipos son contenidos del inconsciente colectivo, son unidades o partes del mismo. Realmente, podemos afirmar que el inconsciente colectivo así como el concepto de arqutipo, encajan a la perfección con una psicología transpersonal. - La sincronicidad: La base de este concepto es la "acausalidad". Significa que, en ocasiones se dan relaciones o asociaciones entre fenómenos que van más allá de la lógica, de la razón. Por ejemplo, una paciente soñaba con un escarabajo dorado, Jung escuchaba. Un día se posó en la ventana este inusual ejemplar. Jung lo tomó entre sus manos y lo enseñó a su paciente. Sirvió para desbloquear el tratamiento. - El concepto de individuación: Implica un desarrollo personal que contempla, entre otro aspecto, el inconsciente colectivo y la voz de los arquetipos. O sea, la individuación, pero incluyendo estos conceptos transpersonales que son el inconsciente colectivo y los arqutipos. - COnsiderar a la religión y a la espiritualidad como parte fundamental de la psicología. Un claro adentrarse en la psicología perenne, significa integrar la sabiduría religiosa y la espiritualidad de la psicología.

jueves, 9 de enero de 2014

La capacidad intuitiva de los psicóticos

En los psicóticos encontramos un tipo de sentimiento mágico de que todo es posible: Volar, transmitir el pensamiento, ser como Dios. En toda esta evidente irracionalidad veo, sin embargo, una cierta intuición de las leyes de la otra dimensión. Y en el necesario equilibrio razón-intuición veo un predominio de una intuición en detrimento de la razón. En esta cuestión abunda muy elocuentemente Stanislav Grof cuando describe el choque de dos tipos de autovivencias que coexisten en cada uno de nosotros: la consciencia hilotrópica y la consciencia holotrópica. La consciencia hilotrópica expresa el pensamiento lógico-racional, lineal y de causa-efecto: lo material y lo que se palpa, el espacio tridimensional y el tiempo lineal, las leyes de la física tridimensional y el tiempo lineal, las leyes de la física tridimensional de forma axiomática y exclusiva. Lo que se puede percibir y medir, lo que es lógico y comprobable. La consciencia holotrópica expresa el polo opuesto a lo racional. Es la irracionalidad propia de los sueños y de las vivencias de los estados alterados de la consciencia. Ofrece alternativa al espacio y tiempo convencionales (holotrópicos). La solidez es una ilusión, el mismo espacio puede ser ocupado a la vez por muchos objetos al mismo tiempo, pasado y futuro coexisten en el presente, la forma y el vacío son intercambiables, la parte y el todo son compatibles. Explica Stanislav Grof que la máxima normalidad consiste en integrar armónicamente los dos tipso de consciencia. El choque disarmónico causa los trastornos psicopatológicos. La forma leve de estos choques ocasionará las neurosis y los trastornos psicosomáticos. La forma más grave será precisamente las psicosis, con un predominio del pensamiento holotrópico. Basado en el texto de Ramón Marqués, disponible en pdf: "Psicología Perenne"

viernes, 3 de enero de 2014

Emergencias Espirituales

Emergencias Espirituales. Dr. Raúl J. Usandivaras
Stanislav y Christina grof (1989 y 1990) han sido de los pioneros en estudiar estos estados que han llamado "Emergencias espirituales". En inglés "spiritual emergency" tiene el doble significado de algo que "emerge" y al mismo tiempo, el de "emergencia" como lo que requiere auxilio inmediato. De esta manera el término expresa tanto una crisis que requiere ayuda, como una oportunidad para que emerja un nuevo nivel de conciencia. Pero para que fuera posible plantearse el problema de que un estado de alteración psiquica sea la manifestación de una crisis espiritual en lugar del comienzo de una enfermedad mental, fue necesario que se produjera todo un cambiio de mentalidad. Que se ampliara la visión de lo psicológico y que más allá de las pulsiones instintivas y de los procesos bioquímicos cerebrales, se volviera a tomar en cuenta la dimensión de lo espiritual en la conducta humana. Este cambio de paradigma se fue haciendo paulatinamente con los aportes de distintas fuentes. La revaloración de los rituales, los mitos y las creencias religiosas que hicieron Mircea Eliade y Yoseph Campbell, mostraron el valor de la dimensión espirtitual en todas las épocas y las culturas, tarea que ya habían iniciado con trabajos de campo Margaret Mead y Franz Boas. Contemporáneamente filósofos como Ernst Cassirer y Susanne K. Langer se ocuparon desde la perspectiva filosófica del mito y los símbolos.
Por otro lado estuvo el aporte de los psicólogos que enriquecieron el psicoanálisis freudiano, incorporando el inconsciente colectivo como Carl G. Jung o las potencialidades de la personalidad creadora como Abraham Maslow.
Finalmente Ken Wilber, Charles Tart, Stanislav Grof, Roger Walsh y Frances Vaughan, entre otros, crean la Psicología Transpersonal, que va más allá del ego, y considera al hombre como un ser trascendente dentro del Cosmos. También la influencia de la espiritualidad de Oriente ha sido muy grande y ha contribuido a reubicar el misticismo dentro de las manifestaciones espirituales más elevadas.
Un físico, Fritjof Capra, con su libro "El Tao de la Física", que en pocos años se ha convertido en un clásico, muestra la concordancia del pensamiento de los místicos con las más recientes teorías de la física atómica.
Creo que sin los cambios que todas estas ideas introdujeron en el concepto de mente, cuerpo y espíritu, nunca hubiéramos llegado a plantearnos lo que los Grof distinguen y particularizan en su concepto de emergencia espiritual.
Emergencias Espirituales. Buenos Aires, 1992

martes, 31 de diciembre de 2013

¿Qué es la psicología perenne?



Aunque Dios está presente en todas las cosas, sin embargo solo es presente a ti la parte más honda y central de tu alma.
Una Naturaleza, perfecta y penetrante, circula en todas las naturalezas; una realidad, que todo abraca contiene en sí todas las realidades.
La psicología perenne realiza un análisis y posterior integración de las corrientes esotéricas para su posterior forma con la psicología. La psicología perenne procede de la filosofía perenne. El primero que acuñó dicho concepto fue Aldous Huxley.
Luego han sido otros que han realizado ese trabajo de integración como Ken Wilber, personaje brillante free-lance.
Son muchos los que han contribuido al desarrollo de esta psicología que tiene conexiones con Jung y la psicología transpersonal que lidera Stanislav Grof.
Se trata de una forma de hacer un ejercicio para ensamblar Occidente y Oriente.

Rodrigo Córdoba Sanz, Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza.

domingo, 29 de diciembre de 2013

El Desarrollo Espiritual: Ken Wilber

 
El Desarrollo Espiritual
por Ken Wilber

Existen cuatro estadios o fases del desarrollo espiritual, la creencia, la fe, la experiencia directa y la adaptación permanente; dicho de otro modo; uno puede creer en el Espíritu, uno puede tener fe en el Espíritu, uno puede experimentar directamente el Espíritu y uno puede devenir Espíritu. 1.La creencia es el primer (y, por consiguiente, el más común) de los estadios del desarrollo espiritual. La creencia requiere imágenes, símbolos y conceptos y, en consecuencia, suele originarse en el nivel mental. Pero el desarrollo de la mente atraviesa distintas fases -mágica, mítica, racional y visión-lógica-, cada una de las cuales sirve de fundamento a un tipo (y a un estadio) de creencia religiosa o espiritual. El estadio de las creencias mágicas (ejemplificado por el vudú y los conjuros mágicos) es egocéntrico y se da tal fusión entre el sujeto y el objeto que aquél cree que la fuerza de su deseo puede llegar a operar sobre el mun­do físico y sobre los demás. La creencia mítica, por su parte, suele ser so­ciocéntrica y etnocéntrica, lo cual significa que diferentes grupos sostienen mitos diferentes habitualmente exclusivos (es decir, si uno cree, por ejem­plo, que Jesús es el salvador de la humanidad, no queda lugar alguno para Krishna), y proyecta sus intuiciones espirituales sobre uno o más dioses o diosas físicamente desencarnados que tienen el poder de influir sobre las ac­ciones humanas. La creencia racional, que constituye una decisión racio­nal, no representa a Dios o la Diosa de un modo antropomórfico, sino en tanto que el Fundamento Ultimo del Ser y, en ese sentido, desmitologiza la religión. Se trata de una modalidad que alcanza su cúspide en la creencia vi­sión-lógica y que explica el Fundamento del Ser en tanto que Gran Sistema Holístico, Gaia, la Divinidad, una especie de Eco-Espíritu, la «red-de-la­vida», etcétera, recurriendo a ciencias como la teoría sistémica. Todas estas creencias mentales suelen ir acompañadas de sentimientos o sensaciones emocionales muy intensas que no necesariamente son experien­cias directas de las realidades espirituales supramentales. En ese sentido, se trata de diferentes modalidades de traslación que pueden ser abrazadas sin transformar en lo más mínimo el propio nivel de conciencia. Pero, cuando la traslación comienza a madurar y la emergencia directa de los dominios supe­riores comienza a presionar al yo, la creencia acaba desembocando en la fe. 2. La fe comienza allí donde la creencia pierde su poder. Porque el hecho es que llega un momento en que todas las creencias mentales -precisamen­te por el hecho de ser mentales y no supramentales o espirituales- pierden su fuerza, pierden su poder sobre la conciencia y comienzan a palidecer por­que, a fin de cuentas (por más que uno crea en el Espíritu como «red-de-la-­vida», por ejemplo), uno no deja de sentirse como un ego separado, aislado y lleno de miedos. De poco servirá, en tal caso, esforzarse en seguir creyen­do, porque la creencia habrá dejado ya de funcionar. Es entonces cuando va tornándose dolorosamente evidente que, si bien la mera creencia puede pro­porcionar algún sentido traslativo, no comporta, no obstante, la menor transformación verdadera. (Y las cosas pueden ser todavía peores en el caso de que uno sustente creencias mágicas o míticas, puesto que tales creencias no sólo no son transformadoras, sino que operan como una fuerza regresiva que aleja a la conciencia de los dominios transracionales.) Pero también hay que decir que, detrás de la creencia mental en Gaia o en la «red-de-la-vida», suele ocultarse una auténtica intuición de los domi­nios espirituales y transmentales, es decir, una intuición de la Unidad de la Vida. Pero esa intuición no podría ser plenamente comprendida mientras nuestra conciencia permanezca atrapada en la creencia porque, en última instancia, todas las creencias, tanto las analíticas como las holísticas, son dualistas y sólo cobran sentido en presencia de sus opuestos. De lo que se trata no es tanto de pensar en la Totalidad como de devenir la Totalidad, algo que sólo podrá ocurrir cuando uno deje de aferrarse a creencias sobre la Totalidad. Las creencias no son más que un sustituto del alimento para el alma, calorías espiritualmente vacías que más pronto o más tarde dejarán de fascinarnos y develarán su verdadero rostro. La fe suele ser el paso intermedio que nos permite dar el salto que con­duce desde la pérdida de la creencia hasta la experiencia directa. Quizás, por ejemplo, la creencia en la Unidad ya no ofrezca un gran consuelo, pero la persona todavía tiene fe en ella. Cuando las creencias se tornan insoste­nibles aparece la fe, la llamada débil pero clara de una realidad superior -el Espíritu, Dios, la Diosa, la Unidad, etcétera- que trasciende la creen­cia y se encuentra más allá de la mente. La fe constituye la puerta de acce­so a la experiencia inmediata de lo supramental y de lo transracional. En ausencia de creencias dogmáticas desaparece la convicción, y a falta toda­vía de experiencia directa, uno carece de toda certidumbre. La fe es, pues, una tierra de nadie -atestada de preguntas y de ninguna respuesta- que se caracteriza por la determinación (estimulada por una intuición oculta) a en­contrar nuestra auténtica morada espiritual en la experiencia directa. 3. La experiencia directa responde a todas las dudas inherentes a la fe. Se trata de un estadio caracterizado par la presencia de dos fases diferen­tes: Las «experiencias cumbre» y las «experiencias meseta». Las experiencias cumbre suelen ser intensas, breves, espontáneas y su­mamente transformadoras. Las verdaderas «experiencias cumbre» nos per­miten vislumbrar nuestros potenciales transpersonales y supramentales más elevados. Existen varios tipos de «experiencias cumbre», entre las cuales cabe destacar las «experiencias cumbre» del nivel psíquico, propias del misticismo natural (el tipo de unidad característico del nivel ordinario), las «experiencias cumbre» del nivel sutil, propias del misticismo teísta (el tipo de unidad característico del nivel sutil), las «experiencias cumbre» del nivel causal, que nos permiten atisbar la Vacuidad (la unidad propia del ni­vel causal) y las «experiencias cumbre» no duales, que nos abren las puertas a Un Solo Sabor. Resulta evidente, como Roger Walsh ha señalado, que cuanto más elevado es el nivel de la experiencia, más infrecuente es. (Éste es el motivo por el cual la mayor parte de experiencias de 'consciencia cósmica' son las propias del misticismo natural (o unidad del nivel ordinario), el más bajo de los dominios místicos. Desafortunadamente, sin embargo, son muchas las personas que consideran equivocadamente que este nivel es Un Solo Sabor, una confusión que adquiere visos de epidemia entre los teóricos eco). La mayor parte de las personas se hallan, comprensiblemente, en el estadio de la creencia o de la fe (y, ocasionalmente en el de la magia o del mito). De tanto en tanto, sin embargo, algunos individuos pueden tener una «experiencia cumbre» de un dominio realmente transpersonal que les sacuda muy profundamente (a menudo para mejor, aunque también hay decir que, en ocasiones, para peor). En cualquiera de los casos, sin embargo, ya no se trata de creencias que hayan leído en un libro o de meras habladurías traslativas, sino de una experiencia real de un dominio superior después de la cual el individuo ya no vuelve nunca a ser el mismo. (Digamos, a modo de corta disgresión, que las consecuencias de este tipo de experiencia no siempre son positivas. Porque puede darse perfectamente el caso de que una persona que se halle en el nivel mítico literal-concreto, por ejemplo, tenga una 'experiencia cumbre' del nivel sutil que reactive sus mitos concretos y provoque la aparición de un fundamentalismo según el cual su dios mítico particular es el único que puede salvar al mundo, no dudando entonces en sacrificar los cuerpos de quienes se le opongan en aras de la supuesta salvación de su alma. También puede ocurrir, por ejemplo, que alguien que se halle en el nivel visión-lógico, tenga una experiencia cumbre» del nivel psíquico, en cuyo caso su nuevo eco-paradigma» se convierte en el único que puede salvar al planeta y tampoco dudará en imponer una suerte de ecofascismo para salvarle. Este tipo de fanatismo religioso (que constituye una confusa mezcolanza de verdades superiores con ilusiones inferiores) resulta casi imposible de desarticular. Es cierto que las «experiencias cumbre» nos permiten acceder provisionalmente a verdades superiores, pero también lo es que esa brevedad puede ir seguida de un retroceso a un nivel inferior y acabar sirviendo de justificación para las más espantosas creencias) Pero si  bien las «experiencias cumbre» son de poca duración -desde unos pocos minutos hasta unas pocas horas-, las experiencias meseta, por su parte, son más estables y duraderas y tienden a la adaptación permanente. Las «experiencias cumbre» suelen presentarse de manera espontánea pero, para convertir una experiencia cumbre en una experiencia meseta -para transformar un breve estado alterado en un rasgo duradero-, se requiere una práctica prolongada. Casi todo el mundo, en algún momento de su vida, puede tener una breve experiencia cumbre y sé incluso de algunos casos en os que, sin necesidad de práctica sostenida, ha terminado convirtiéndose en una experiencia meseta. Así pues, la creencia y la fe constituyen las modalidades de orientación espiritual prevalente, mientras que las «experiencias cumbre», por su parte (raras pero auténticas experiencias espirituales), sólo suelen darse en quienes están comprometidos con una práctica espiritual sostenida, intensa, prolongada y profunda.  Al igual que decíamos con respecto a las «experiencias cumbre», las «experiencias meseta» pueden darse en los dominios psíquico, sutil , causal y no dual. Veamos un ejemplo, tomado del zen, que abarca estos cuatro dominios. Es frecuente que quienes emprendan la práctica de la meditación zen comiencen contando respiraciones, de uno a diez y vuelta a empezar. Cuando el sujeto puede hacer eso durante media hora sin perder la cuenta, suele recibir un koan como el de mu, por ejemplo (que, por cierto, fue mi primer koan). Así, en los próximos tres o cuatro años, el sujeto se enfrasca durante varias horas al día en esta práctica, concentrándose de continuo en el sonido mu, al tiempo que se pregunta: ¿cuál es el significado de mu? o ¿quién está concentrándose en mu?. Durante ese estadio, el sujeto suele asistir a sesshnis de siete días de práctica muy intensa, en donde practica durante el día y la noche.             La primera experiencia meseta importante tiene lugar cuando el sujeto puede mantenerse de manera literalmente ininterrumpida en mu durante la mayor parte de las horas de vigilia, en cuyo caso mu pasa a convertirse en parte de su conciencia, hasta el punto de que bien podría decirse que uno se torna en mu, o dicho en otras palabras, que el Testigo se mantiene de manera constante durante el estado de vigilia ordinaria. Entonces es cuando se le dice que, para penetrar realmente en mu, debe trabajar también en ese koan durante el estado de sueño.  (Cuando escuché esto por vez primera creí que se trataba de un chiste, de ese tipo de bromas tan característicos de los ritos cuarteleros de iniciación machista, del tipo: '¡quien quiera formar parte del primer batallón de infantería deberá comerse tres serpientes vivas!'. Yo creía que estaban tratando de asustarme, cuando lo cierto es que simplemente estaban tratando de ayudarme.) Tras otros dos o tres años más de práctica, el sujeto logra mantener una concentración sutil en mu durante el estado de sueño, de modo que la conciencia testigo permanece también de manera constante durante el estado del sueño sutil (1) El estado de sueño es sólo uno de los muchos tipos de fenómenos propios del reino sutil; el típico estado sutil es el savilkalpa samadhi, 'la absorción no dual en la forma' que nos permite permanecer abiertos al dominio sutil mientras despertamos. Según se dice, el estado de sueño es una subclase del nivel sutil en el que no hay fenómenos materiales ordinarios (sólo imágenes y formas). Es por ello que el hecho de entrar conscientemente en el sueño se ha comparado siempre al savikalpa samadhi, ya que ambos evidencia la presencia simultánea de ondas alfa (despertar) y de ondas beta (sueño). Además, el efecto de la evolución de la conciencia es semejante en ambos casos ya que, en cierto modo, uno objetiva el nivel sutil (viéndolo conscientemente como un objeto mientras despierta) y luego pierde su poder, lo trasciende y comienza a adentrarse en el dominio causal. El nirvikalpa samadhi es el estado típico de la consciencia causal, la cesación pura, sin forma y sin manifestación (un tipo de vacuidad) que nos permite adentrarnos en el dominio causal mientras estamos despiertos (nirvikalpa madura en jnana samadhi, la ausencia de forma radicalmente pura y, en algunas tradiciones, en nirodh, la extinción de todo tipo de objetos). Del mismo modo que el savikalpa y sueño diáfano son análogos, el hecho de mantener la consciencia durante el estado de sueño profundo sin sueños y el nirvikalpa son también análogos, porque tanto en uno como en otro, alfa (vigilia) y delta (lo sin forma) se hallan simultáneamente presentes, de modo que uno puede llevar la conciencia hasta el reino de lo sin forma y abrirse a los no dual. De este modo se trasciende lo causal y el nirvikalpa/jnana (gnosis) da lugar al sahaja, la omnipresencia espontánea de Un Solo Sabor. Pero este proceso no debe pasar necesariamente por el sueño diáfano ni por el sueño diáfano con sueños, ya que el savikalpa samadhi y el nirvikalpa samadhi pueden ser alcanzados durante el estado de vigilia. Cuando el practicante logra una cierta competencia en el savikalpa, suele presentarse el sueño diáfano, precisamente porque ambos son análogos. Del mismo modo, el dominio del nirvikalpa suele verse acompañado del sueño diáfano y lo mismo suele ocurrir en sentido contrario, es decir, que el hecho de seguir meditando durante el estado de sueño y de sueño profundo constituye una forma muy eficaz de entrar en savikalpa y en nirvikalpa y también favorece la apertura a sahaja. No olvidemos que siempre se ha dicho que el yoga del sueño es uno de los métodos más eficaces para alcanzar una experiencia meseta en los dominios sutil y causal que abre la puerta a la adaptación estable (y por tanto a la trascendencia) de esos dominios. A estas alturas, y en la medida en que el discípulo se aproxima al dominio causal no manifiesto (el nivel de la absorción pura), va acercándose también a esa explosión conocida con el nombre de satori, el descubrimiento del hielo congelado de la absorción causal pura en la Gran Liberación de Un Solo Sabor, una experiencia que también comienza como una experiencia cumbre que, con la práctica, acaba convirtiéndose en una experiencia meseta y finalmente en una adaptación permanente.(2) Los tres o cuatro estadios diferentes de adaptación que conducen desde el nivel causal/nirvikalpa/nirvana hasta Un Solo Sabor son conocidos con el nombre de estadios postnirvánicos. Existen muchas versiones de estos estadios, pero todas ellas giran en torno a la conciencia constante o el acceso ininterrumpido a la conciencia testigo en los tres estados (primero en forma de experiencia meseta y luego como adaptación estable) que culminan en la desaparición del testigo en Un Solo Sabor no dual (primero en forma de experiencia cumbre, después como experiencia meseta y finalmente como adaptación estable.) Una vez que se ha consolidado de manera estable la adaptación a Un Solo Sabor, se despliegan los estadios postiluminados. Según se dice, estos estadios concluyen en bhava samadhi, la traslación corporal completa de lo humano a lo divino o, en otras palabras, 'la extinción completa de todas las cosas en el dharmadtu' o, dicho de otro modo, el logro de un cuerpo de luz permanente. (Ver El Ojo del Espíritu para una discusión más detallada sobre los estadios evolutivos postnirvánicos y postiluminados.) Los estadios postnirvánicos (la esencia del Mahayana y del Vajrayana, que no solo abrazan lo sin forma (el nirvana) sino que lo integran con el mundo de la forma (el samsara) siempre ha tenido mucho sentido para mí y, basándome en mi propia experiencia, puedo certificar la realidad de la experiencia ininterrumpida de la conciencia constante y de Un Solo Sabor durante veinticuatro o incluso treinta y seis horas (y hasta, en una sola ocasión, durante once días y once noches). En ninguno de estos casos se trató de una adaptación permanente, pero conozco a varios maestros que, en mi opinión, están ahí y la literatura al respecto está llena de ejemplos a este respecto. Y si digo que los estadios postnirvánicos tienen sentido para mi es porque son, después de todo, simples estadios de adaptación de la no dualidad (los estadios de integración entre el nirvana y el samsara, entre el Espíritu y sus manifestaciones, entre la Vacuidad y la Forma.) Además, los resultados de las investigaciones electroencefalográficas realizadas en este sentido por Alexander y otros parecen corroborar su existencia.       Pero no puedo decir lo mismo de los estados postiluminados, que ni tienen mucho sentido, ni tampoco he conocido a nadie que plausiblemente se hallara en ellos. Se trata de estadios cuya descripción suele evocar vestigios de la visión mágica del mundo, porque se refieren a cuestiones tales como la transformación del cuerpo en luz, la capacidad de realizar milagros, etc., ninguno de los cuales dispone de evidencia creíble y reproducible. La 'extinción de todas las cosas en dharmadatu', por su parte, me parece indistinguible de jnana o nirodh o, dicho de otro modo, una regresión de Un Solo Sabor, no un desarrollo hacia él. Y entiéndase que con ello no estoy afirmando su inexistencia, sino tan solo que, comparados con los estadios de los que habla tradición (hasta llegar a los postnirvánicos que anteriormente he bosquejado), existen muchos menos datos sobre los estadios postiluminados, quizás porque son muy raros o tal vez porque realmente no existan. 4. El término adaptación se refiere simplemente al acceso constante y permanente a un determinado nivel de conciencia. La mayor parte de nosotros ya nos hemos adaptado (o, dicho de otro modo, ya hemos evolucionado) a la materia, el cuerpo y la mente (y por ello podemos acceder a esos niveles siempre que queramos). También hay personas que han tenido «experiencias cumbre» de los niveles transpersonales (psíquico, sutil, causal y no dual). Pero la práctica puede permitirnos evolucionar hasta las «experiencias meseta» de esos reinos superiores que, con la práctica, acaban convirtiéndose en adaptaciones permanentes que nos permiten acceder de manera constante a los niveles psíquico (misticismo natural), sutil (misticismo teista), causal (misticismo sin forma) y n dual (misticismo integral) de un modo tan habitual como hoy en día lo es, para la mayor parte de nosotros, el acceso a la materia, el cuerpo y la mente. Y esto se manifiesta de un modo palpable en la presencia de una conciencia constante (sahaja) que perdura a través de los tres estados de vigilia, sueño (savikalpa samadhi) y sueño sin sueños (nirvikalpa samadhi). Entonces resulta evidente porqué "lo que no está presente en estado de sueño profundo sin sueños no es real". Lo Real debe hallarse presente en los tres estadios, incluyendo el sueño profundo sin sueños, y la Conciencia pura es lo único que se halla presente en los tres. Este hecho resulta perfectamente evidente cuando uno descansa en tanto que conciencia pura, vacía y sin forma y "contempla" la aparición, permanencia y desaparición de los tres estados, mientras permanece como lo inamovible, lo Inmutable, lo No Nacido, liberado en la Vacuidad pura de la que emana toda Forma y en la Totalidad resplandeciente de Un Solo Sabor.  Estas son algunas de las fases por las que atraviesa el camino de adaptación a los niveles superiores de nuestra naturaleza espiritual: creencia (mágica, mítica, racional y holística); fe (que no es tanto una experiencia directa como una intuición de los dominios superiores); experiencia cumbre (de los niveles psíquico, sutil, causal y no dual, aunque no en un orden concreto, porque suelen tratarse de situaciones muy puntuales); experiencias meseta (de los niveles psíquico, sutil, causal y no dual, casi siempre en este orden,  porque para alcanzar un determinado estadio suele ser necesario el estadio anterior) y adaptación permanente (a lo sutil, lo causal y lo no dual, también en ese orden y por la misma razón). Concluiremos ahora subrayando varios puntos importantes: Uno puede hallarse en un nivel relativamente elevado del desarrollo espiritual y permanecer todavía en un nivel relativamente bajo en otras líneas (el nivel psíquico profundo, por ejemplo, puede estar muy avanzado, mientras que el frontal permanece relativamente estancado). Todos conocemos a personas espiritualmente desarrolladas que, no obstante, son bastante inmaduras en el ámbito sexual, en el de la salud física, en la capacidad de establecer relaciones emocionalmente profundas, etcétera. De modo que el acceso constante a Un Solo Sabor no va necesariamente acompañado del desarrollo muscular, ni tampoco le proporcionará un nuevo trabajo, ni una pareja ni tampoco le curará de sus neurosis. Los contenidos profundos de la sombra no desaparecen con la meditación y el acceso a los estadios superiores de la práctica espiritual porque, contrariamente a lo que sostiene la creencia popular, la meditación no es una técnica de descubrimiento. Si lo fuera, la mayor parte de los maestros de meditación no necesitarían psicoterapia, cuando lo cierto es que la necesitan tanto como los demás. La meditación no apunta tanto a desvelar el material inconsciente reprimido como a posibilitar la emergencia de dominios más elevados, con lo cual los dominios inferiores siguen siéndolo y tal vez se hallen ahora aún más reprimidos. No estaría, pues, de más combinar la práctica espiritual con una buena psicoterapia y lo mismo podríamos decir con respecto al ejercicio del cuerpo físico (incluyendo, por ejemplo, el levantamiento de pesas), el cuerpo pránico (t'ai chi chuan), el trabajo con el grupo o la comunidad, etcétera, etcétera. El único modo sano y equilibrado de proceder con el desarrollo superior consiste, obviamente, en emprender una práctica realmente integral. Esto resulta especialmente importante porque la religión civil centrada en la persona (y el "paradigma 415") está fundamentalmente anclado en el estadio de la creencia holística. Para que la mayor parte de las personas vayan más allá de estas traducciones mentales es necesario emprender una auténtica práctica transformadora y la práctica integral es, muy probablemente, la más eficaz porque no solo subraya la transformación del yo, sino también del resto de los cuadrantes -en el Gran Tres del 'yo', el 'nosotros' y el 'ello'- prácticas transformadoras del yo, de las relaciones, de la comunidad y de la naturaleza, no sólo como un cambio en el tipo de creencia sino en el nivel de la conciencia.  Aunque haya señalado que el acceso a ciertos niveles requiere de cinco o seis años de dura práctica (y a otros todavía superiores un tiempo cinco veces superior) no se preocupe por ser solo un principiante. Emprenda la práctica, tenga en cuenta que cinco o seis años pasan en un abrir y cerrar de ojos ya que la recompensa bien merece la pena. Si durante ese tiempo, por otra parte, no hace más que escuchar a maestros que le hablan de creencias (ya sean mágicas, míticas, racionales u holísticas) sólo será cinco o seis años mayor. (Las creencias holísticas están muy bien -y son muy adecuadas- en el dominio mental, pero no olvide que la espiritualidad tiene que ver con el dominio transmental y que la traslación mental nunca le ayudará a trascender la mente, y la religión civil centrada en la persona tampoco le liberará de sí mismo.) Le recomiendo, pues, que asuma una práctica contemplativa, transpersonal y supramental. Poco importa lo dura que le parezca la práctica, simplemente empiece. Recuerde el viejo chiste: ¿Cómo puede uno comerse un elefante? de bocado a bocado. El hecho es que, unos pocos bocados después, usted ya habrá logrado considerables beneficios. Tal vez pudiera empezar, por ejemplo, con veinte minutos al día con el tipo de oración de centramiento que enseña el padre Thomas Keating, una práctica cuyos efectos son casi inmediatos (serenidad, apertura, respeto, escucha, etcétera). Practique zikr durante una media hora, vipassana durante cuarenta minutos, ejercicios de yoga dos veces al día, visualización tántrica, oración del corazón o cuenteo de las respiraciones durante quince minutos cada mañana antes de levantarse de la cama. Cualquiera de estos abordajes es adecuado, el asunto es que organice su práctica del modo que más le guste, pero que no tarde en dar los primeros bocados... Es cierto que tenemos que ser amables con nosotros mismos, pero no lo es menos que también debemos ser firmes. Deje de lado la "compasión idiota", trátese a sí mismo con auténtica compasión y comprométase seriamente con la práctica. La permanencia en estas prácticas acabará evidenciándole la necesidad de asistir a un retiro intensivo de varios días al año, lo que le permitirá comenzar a convertir las pequeñas «experiencias cumbre» en las experiencias meseta iniciales de la práctica. los años pasarán, pero usted estará madurando e irá trascendiendo de un modo lento pero seguro los aspectos inferiores de sí mismo y abriéndose a los superiores. Entonces llegará un día en que mirará hacia atrás y se dará cuenta del sueño (porque realmente es un sueño) del que está a punto de despertar. El asunto es muy sencillo: Si usted está interesado en una espiritualidad aunténticamente transformadora busque un maestro espiritual y comprométase con una práctica. Sin práctica jamás pasará de la fase de la creencia, de la fe o de las «experiencias cumbre» esporádicas, nunca evolucionará a las «experiencias meseta» y mucho menos a la adaptación permanente. En el mejor de los casos, será un visitante ocasional en el territorio de sus estados superiores, un turista en su verdadero Yo.

Filosofía y Psicología Perenne

Como bien afirma Roger Walsh, - profesor de Psiquiatría, Filosofía y Antropología de la Unicersidad de California, Irvine - estamos tan inmersos en nosotros mismos que tendemos a olvidar los tiempos extraodinarios que vivimos y que quizá por primera vez en la historia tenemos a nuestra disposición todas las tradiciones espirituales, y que bajo la superficie de estas impresionantes teologías, filosofías y creencias, existe una filosofía perenne y una psicología perenne que nos situan en la Sabiduría Perenne.

Filosofía Perenne
Podemos establecer al menos cuatro consideraciones para entender lo perenne:
El mundo físico en el que vivimos, no configura toda la realidad y que lo que subyace, - de hecho su naturaleza esencial - para entendernos, es un mundo sagrado, un mundo de la conciencia o espiritual,  o Mente - por denominarla de alguna manera-, Universal.
En segundo lugar, nosotros como seres humanos, formamos parte de esta Realidad. Evidentemente, estamos en este mundo que vemos, tocamos, experimentamos, pero en lo profundo de nuestro Ser, està la experiencia de lo sublime, de lo que formamos parte, y que ello somos.
El tercer aspecto, nos indica que tenemos la capacidad de conocer este estado. Si entrenamos y desarrollamos nuestra mente adecuadamente, nuestra atención, refinamos nuestra percepción, es entonces cuando podemos llegar a conocer y a experimentar esta Realidad. Esto tiene gran signifiicado, ya que diferencia la filosofía perenne del dogma.
El cuarto aspecto nos indica que al llegar a reconocer esta Realidad sagrada en nosotros, es el mayor bien y la meta más elevada de la existencia humana, siendo el medio que mejor sirve a cada uno de nosotros, así como a los demás.

Psicología Perenne
Acompañando a la sabiduría perenne, podemos encontrarnos con la psicología perenne que trata de comprender la naturaleza de la mente, ya que nuestro estado mental habitual, todavía no está plenamente desarrollado. La psicología perenne, nos da a entender, que motivado a un estado de nuestra mente todavía inmaduro, no percibimos las cosas tal y como son; nuestras creencias distorsionan; nuestro entendimiento es limitado; no reconocemos nuestra verdadera naturaleza.
 Afirma la psicología perenne, que es posible un proceso de crecimiento, un movimiento hacia el despertar y ofrece mapas y medios a fin de poder realizarlo; ya bien sea a través del Yoga, el Taoísmo, el Budismo, Hinduismo o los estados contemplativos de cualquier tradición, podemos encontrar en todos ellos, un conjunto de prácticas y métodos para entrenar nuestra mente hacia esa meta.
Quizá, entre las prácticas que podemos denominar perennes y que son comunes a todas las filosofías buscadoras de dimensiones de realidades que ahora se nos escapan, se encuentran algunas que menciono, y que son elementos de gran ayuda para potenciarnos y reconocer nuestra identidad verdadera:
Motivación, transformación de las emociones, vivir éticamente, desarrollo de la concentración y atención, refinamiento de la conciencia, cultivo del amor y sabiduría, y la contribución hacia los demás con un espíritu de servicio.
Bien decía el gran historiador Arnold Tonybee, que uno debe estar en el ciclo de interiorización y de retorno, es decir; entramos en nosotros para salir más efectiva y afectuosamente hacia el mundo, y al mismo tiempo, salimos hacia el mundo, para penetrar más profundamente en nuestro interior. Es esta la expresión del amor y el despertar a la conclusión que llegó Tonybee, que así son las características de las vidas de grandes personajes que más han favorecido el desarrollo de la civilización y el bienestar del ser humano.
 Son muchos los que han contribuido a lo transpersonal en diferentes campos del conocimiento y como referentes menciono a Roberto Assagioli, psiquiatra italiano, creador de la psiconsíntesis, basada en aceptar la vida como un continuo proceso de autoexploración, de crecimiento personal y la realización  de un potencial en nosotros todavía por descubrir. Con visiones distintas e interpretaciones dignas de ser tenidas en cuenta, ahí se encuentran en este territorio personalidades como Jung, Aldous Huxley. John Rowan, Claudio Naranjo, Fritjof Capra, David Bohm, R. Shaldrake, A. Grof, Charles Tart, Frances Vaughan, Roger Walsh, Ramdas y tantos más.
 Creo recordar que el término de Philosophia Perennis, fué acuñado por el filósofo alemán Leibnitz (1646-1716) - aunque a través de la Teodicea, disciplina filosófica y teológica- tratase de conciliar la existencia de Dios con la presencia del mal en el mundo, es a él a quien se le atribuye la denominación de Filosofía Perenne.
La Filosofía Perenne viene a ser la búsqueda a la Realidad inherente en todo y lo que en realidad es nuestra verdadera Naturaleza.
 Termino con tres reflexiones, que aunque corresponden a épocas distintas, su visión de la Realidad Última, queda bien plasmado.

"Ve sólo Uno en todas las cosas; es el segundo el que te descarría".  KABIR

" Habla todo lo que desees sobre filosofía, adora a tantos dioses como quieras, observa todas las ceremonias y rituales, canta devotas alabanzas. Así, la Liberación no llegara jamás ni al final de un centenar de edades, sin que llegues a darte cuenta que existe la Unidad del YO".             SHANKARACHARYA

"La práctica puede cambiar nuestro horizonte teórico, y puede hacerlo de doble manera; puede conducir a nuevos mundos y suscitar nuevos poderes. El conocimiento que nunca lograríamos permaneciendo lo que somos, acaso sea alcanzable en consecuencias de poderes más altos y una vida superior, que podemos lograr moralmente".      WILLIAM JAMES

sábado, 28 de diciembre de 2013

Entrevista a Ken Wilber



Entrevista a Ken Wilber realizada por Frank Visser, el 15 de julio de 1995.

¿Cuál es en tu opinión el estado actual de los estudios transpersonales? ¿Ha madurado el terreno? ¿Va camino de algún sitio? ¿Está estancado?

El campo de lo transpersonal ciertamente ha madurado, aunque es aún una disciplina relativamente joven. Pero debo confesar que pensé que se estancó definitivamente durante una década más o menos. Se habían hecho muy buenos trabajos y existían teóricos excelentes realizando estudios magistrales, pero no existía nada realmente nuevo en el horizonte, o al menos a mí me lo parecía. El problema, creo, era que este campo estaba buscando un camino para hacer que la psicología transpersonal fuera relevante a una escala mayor. La psicología transpersonal estaba en proceso de expandirse hacia los estudios transpersonales.

Esto es muy engañoso, ya sabes, porque la "psicología transpersonal" es casi una contradicción de términos. Es como decir "personal transpersonal" o "psicología trans-psicología". En la tradición de la sabiduría ancestral siempre se ha hecho una distinción entre la psique -- la mente individual o el sí-mismo -- y el pneuma -- el espíritu trans-individual. Y la psicología transpersonal ha estado siempre en la delicada posición de ser un estudio lógico de la psique que incluye de hecho al pneuma, si ves lo que quiero decir.

Así, muchos de nosotros empezamos a sentir que el núcleo real de la psicología transpersonal se movió más allá de algo que podía ser llamado comodamente psicología y apuntó hacia disciplinas tales como la filosofía espiritual, ontología, epistemología -- todos aquellos mundos "metafísicos" los cuales desprecian aquellos que se consideran filósofos profesionales.

Era una fuerza que empujaba a la psicología transpersonal a expandirse a un campo más amplio de los estudios transpersonales.

Sí, así es. Otra fuerza o presión fue esta: el estudio de la psicología lleva inevitablemente a la sociología, que inevitablemente lleva a la antropología, que lleva a la filosofía. Y entonces, de manera extraña, eso lleva a la política.

Funciona así: una rama importante de la psicología es la psicoterapia. Todas las versiones de la psicoterapia se basan en el hecho de que la gente no es feliz. La psicoterapia intenta localizar la causa de su infelicidad en la mente humana (o la conducta). Alguien que tiene una "enfermedad mental" o una "neurosis" o un "comportamiento aprendido de mala adaptación" -- o como se le quiera llamar -- no está "bien ajustado" a la realidad. Todos estamos de acuerdo en esto.

Pero, ¿qué es la realidad? Como dijo la comediante Lily Tomlin, "¿Qué es la realidad? Nada más que una alucinación colectiva". En otras palabras, ¿no es lo que llamamos "realidad" en gran medida algo construido socialmente? ¿Cómo podemos decir que alguien no está bien ajustado sin saber a qué se supone que se tiene que ajustar? ¿Qué pasa si "no estás ajustado" a vivir en la sociedad Nazi? ¿No es eso un signo de salud mental, no de enfermedad?

Y así, de repente, si quieres definir la "enfermedad mental" tienes que definir lo que es una sociedad "sana". ¡No existe otra forma de determinar actualmente qué es una mala adaptación! ¿Mal adaptado con respecto a qué? ¿"Enfermo" con respecto a qué definición de salud?

Entonces, como teórico, tienes que empezar a observar diferentes sociedades y culturas en un intento de entender cómo los seres humanos en diferentes momentos y lugares han definido la "salud" o la "normalidad" o incluso la "realidad". Y esto te lleva rápidamente a la antropología, o el estudio del desarrollo de la especie humana a gran escala.

Así, vuelves a la historia y la prehistoria, intentando dar sentido a todo, intentando encontrar lo que significa ser "normal", porque de otra manera no tienes forma de definir lo que quiere decir "anormal" o "enfermo"; y por consiguiente -- si eres honesto -- no tienes precisamente nada que puedas recomendar a tus pacientes. ¿Cómo los puedes "curar" si ni siquiera puedes definir la "salud"?

Y -- odio divulgar el secreto de la antropología, pero no hay respuestas en la antropología. Todo lo que encuentras es que los seres humanos aparecen hace, digamos, unos 400.000 años. Y entonces una desconcertante variedad de culturas y sociedades empieza a florecer, y miles de diferentes normas, reglas, creencias, prácticas, ideas, artes y todo lo imaginable simplemente explota en la escena.

Así, muy pronto te das cuenta de que no puedes dar sentido a todo esto sin tener en cuenta algún tipo de categorías mentales que te ayuden a clasificar y organizar este lío diferenciado. ¿Qué es útil y qué no? ¿Qué es bueno y qué es malo? ¿Qué merece la pena y qué no? ¿Qué es verdadero y qué falso? Y de repente, te conviertes en filósofo.

¡Oh no! No puedes ni siquiera empezar a dar sentido a la condición humana sin mirar profundamente dentro de los asuntos filosóficos. ¡Incluso aquellos que rechazan totalmente la importancia o validez de la filosofía dan razones filosóficas para el rechazo!. En otras palabras, te guste o no, ser humano es ser filósofo y tu única elección es ser uno bueno o uno malo.

Y así, una vez que decides que quieres intentar ser un buen filósofo, entonces suele ocurrir: si, como filósofo, te permites decidir que tienes conclusiones actuales -- acerca de la naturaleza de la realidad, de los seres humanos, del espíritu, de lo bueno, lo verdadero y lo hermoso -- entonces te das cuenta rápidamente que es absolutamente obligatorio intentar hacer de la sociedad un lugar en el que el mayor número de gente posible sea libre de ir detrás de lo bueno, lo verdadero y lo hermoso. Eso se convierte en un imperativo categórico y hace mella en tu alma con su imparable demanda moral.

Como apuntó Focault, una de las muchas cosas grandes de Kant es que fue el primer filósofo moderno en hacer la pregunta crucial, ¿Qué significa para la sociedad ser un iluminado (en el ensayo de Kant "Qué es la Iluminación")? En otras palabras, no sólo "iluminación" para ti o para mí, ¡sino para la sociedad en conjunto! O Karl Marx: los filósofos del pasado han intentado meramente entender la realidad, mientras que la tarea real es cambiarla. ¡Para estar socialmente comprometido! Y así, como filósofo moderno, te encuentras de repente en el amplio campo de la teoría política. Te das cuenta de que los Bodhisattvas se van a convertir en políticos, por raro que inicialmente pueda sonar.

¿Y eso está ocurriendo con la psicología transpersonal?

Sí, la psicología transpersonal ha pasado por todas esas fases. Empezó con Abraham Maslow y Anthony Sutich y un puñado de los que fueron, en su mayor parte, psicólogos profesionales. Desde esta robusta y sólida base, rapidamente se ramificó en numerosos sub-campos, tal y como Roger Walsh y Frances Vaughan (en Paths Beyond Ego - Trascender el Ego) han apuntado: sociología transpersonal, antropología transpersonal, ecología transpersonal, ética transpersonal, trabajo transpersonal, filosofía transpersonal, política transpersonal, transformación transpersonal (como en el monumental The Future of the Body - El Futuro del Cuerpo de Michael Murphy) -- por nombrar sólo unos pocos. Y todo esto, como Michael Washburn ha apuntado, es referido como estudios transpersonales.

Y esto es muy, muy excitante. Como punto de referencia, recordar que el psicoanálisis tuvo gran parte de su impacto en campos que estaban fuera de la psicología. Tuvo enorme y profunda influencia en la literatura, en la teoría literaria, en la teoría y discurso políticos (la enorme influencia de la escuela de Frankfurt de Teoría Crítica -- Horkheimer, Adorno, Erich Fromm, Herbert Marcuse, Jürgen Habermas -- fue un intento directo de integrar las ideas de Marx y Freud), en el arte y sus teorías, incluso en la práctica artística (los Surrealistas, por ejemplo) y en la educación y sus teorías y prácticas. Porque el psicoanálisis estaba de hecho conectado a verdades muy importantes (aunque limitadas), se probó a sí mismo explotando y saliendose de los estrechos confines de la psicología y teniendo un impacto extraordinario en otros campos.

Y creo que estamos ahora en el borde de algo similar con lo que está ocurriendo en los estudios transpersonales, quizás no como algo muy extendido, pero al menos bastante similar. Su impacto se mueve rápidamente más allá del campo de la psicología. Y muchos de nosotros hemos estado trabajando en este campo de los estudios transpersonales, y eso incluye mi trabajo más reciente.

¿Cómo definirías tu trabajo? ¿Cómo caracterizarías tu enfoque de lo transpersonal?

Bien, mi acercamiento ha ido conforme a ese patrón básico, desde la psicología a la sociología y la antropología, a la filosofía y a la teoría política. Puedes ver mis libros: The Spectrum of Conciousness (El Espectro de la Consciencia), No Boundary (La Consciencia sin Fronteras) y The Atman Project (El Proyecto Atman), mis tres primeros libros, y todos ellos son claramente libros de psicología en un amplio sentido. Entonces Up from Eden (Después del Edén) y A Sociable God (Un Dios Sociable), que hablan de antropología y sociología. Luego Eye to Eye (Los tres Ojos del Conocimiento), un trabajo muy filosófico. Y después mis más recientes trabajos que son algo difícil de describir porque lo cubren todo.

¿Todo?

Bien, me encuentro en proceso de escribir una serie de tres volúmenes llamada Kosmos que intenta al menos catalogar todos los grandes campos del conocimiento humano. El primer volumen ha sido publicado en inglés, se llama Sex, Ecology, Spirituality: the Spirit of Evolution (Sexo, Ecología, Espiritualidad: el Espíritu de la Evolución). Es un libro extremadamente largo (más de 800 páginas) y de traducción limitada, pero una versión popular -- llamada A Brief History of Everything (Breve Historia de Todas las Cosas) -- se está traduciendo al holandés, alemán, francés, italiano y otros idiomas europeos, así podrás ver lo que estoy haciendo.

¿Pero ese "todo" siginifica realmente todo?

Esto es a lo que nos enfrentamos: si la orientación transpersonal tiene alguna validez, se debe aplicar literalmente a cada aspecto de la conducta humana. Debe de haber algo interesante que decir acerca de todo, desde la física a la psicología, desde la filosofía a la política, desde la cosmología a la consciencia. Pero no puedes hacer eso de manera ecléctica, o cómo un conglomerado de observaciones sin relación entre sí. Tiene que haber algo que se parezca a la coherencia y la capacidad de integración. La orientación transpersonal debe ser capaz de unir un enorme número de disciplinas en una visión lo suficientemente completa, coherente, plausible y creíble.

Obviamente, ahora queda por ver si esto se puede hacer. Podría ser algo imposible por muchas razones. Pero "los locos saltan de cabeza donde los ángeles temen pisar" y este loco ha saltado. Esto es lo que intenta la trilogía del Kosmos -- integrar un gran número de disciplinas del conocimiento. Si tendrá éxito o no eso definitivamente está por ver. Pero al menos, creo que ayudará a la gente a elevar sus propias visiones a una escala mayor y más inclusiva.

¿Ha evolucionado tu visión con el tiempo? ¿Qué ha permanecido? ¿Qué se ha rechazado?

Sí, ciertamente mi visión ha evolucionado. Confío en la maravillosa cita de Erich Jantsch: "La evolución es auto-desarrollo a través de la auto-trascendencia". Creo que me he desarrollado y espero que haya trascendido. En otras palabras, evolucionado.

Pero debo decir que probablemente soy la persona viva más afortunada en relación a mis pasadas publicaciones en el sentido de que me encuentro muy cómodo con casi todo lo que he escrito. He expandido mucho el campo de mis escritos, pero mis primeros trabajos son aún, según creo, muy sólidos.

Esto me pasó recientemente por una serie de interesantes coincidencias. Tres de mis primeros libros se están publicando en nuevas ediciones en inglés y en una semana me vi envuelto en la escritura de los prefacios de los tres. Usualmente cuando un autor escribe un prefacio de una obra escrita hace una década o dos explica por qué no cree en lo que escribió entonces: "Oh, he cambiado mi forma de pensar, esto tan solo fue un interesante primer intento, otros pueden aprender de mis fallos. Ahora ha cambiado mi punto de vista" -- así suele ser. Estoy feliz de comprobar de que aún puedo sinceramente recomendar mis primeros libros.

Así que he "trascendido e incluído" mi propio trabajo. He retenido casi cada uno de los más importantes conceptos del principio. Cuando escribí esos libros creía que sus ideas básicas eran ciertas: y lo creo, con pequeñas modificaciones, aún son muy ciertas (después de todo reflejaban la filosofía perenne, lo que no es una aportación grandiosa por mi parte). Pero sí que he expandido el alcance de mi trabajo. Estoy intentando -- intentando, de todas formas -- acercar la orientación transpersonal a todos los campos del conocimiento humano. Me gustaría que mi trabajo fuera un ejempo de una genuina "filosofía del mundo" que honre e incluya a Oriente y Occidente, Norte y Sur. Pero eso, sin duda, lo tienen que decidir otros

¿Ha tropezado tu trabajo con algún tipo de crítica considerable -- desde dentro del campo transpersonal?

Sí, por supuesto. Y estas críticas son importantes, creo, y las tomo muy en serio. Al mismo tiempo, tendría que decir que creo que mi postura tiene más evidencia. Creo que mi posición tiene lo que Habermas llama "la contundencia sin esfuerzo del mejor argumento." Pero obviamente esto también lo decidirán otros.

Los principales enfoques alternativos al suyo parecen ser los de Grof y Washburn. Ambos tienen una visión regresiva del espíritu: tenemos que retornar a lo que perdimos (en nuestra biografía personal) ¿Algún comentario?

Respeto mucho a Stan Grof. Es simplemente un individuo extraordinario y estoy orgulloso de poder llamarle amigo. Siempre me han impresionado sus escritos y los he recomendado intensamente. De Michael Washburn, a pesar de la intensa naturaleza de nuestra discusión, he sido un fan de su trabajo desde el principio. De hecho, cuando yo era editor en jefe de ReVision Journal, luché mucho para que se publicaran sus trabajos. Aunque no esté de acuerdo con mi trabajo, siempre he encontrado sus ideas clara y enérgicamente articuladas. Siempre he sido un defensor de que sus trabajos se publiquen, así la gente puede tener concepciones alternativas y forjar sus propias ideas.

Pero tú piensas que existen ciertos fallos en sus ideas.

Sí, definitivamente creo que existen algunas limitaciones en sus enfoques, sobre todo en la linea que tú sugieres: en el análisis final sus acercamientos son regresivos. Hay que mencionar aquí dos puntos importantes.

De ninguna manera niego que los primeros niveles del desarrollo puedan ser reprimidos, oprimidos, distorsionados, alienados; y la "salud psicológica" por consiguiente requiere que estemos en contacto con los aspectos reprimidos o alienados de nuestro ser. Desde los tiempos de Freud, la modernidad ha aceptado totalmente esta noción y yo también la acepto.

El problema es que no podemos definir el desarrollo en términos de represión. Si el desarrollo humano estuviera de hecho conducido por la represión simplemente no habría razón para evolucionar. Si pisas una planta, para de crecer, punto. Incluso si requeando continúa creciendo, eso es exactamente lo que ocurre: sigue creciendo.

En otras palabras, el principio más importante es el crecimiento, o la auto-actualización, o el desarrollo, o la evolución. Eso es primordial. Y después, sin duda, durante el curso de ese crecimiento y evolución, ciertas capacidades y potencialidades pueden ser reprimidas. Pero ese no es el funcionamiento del desarrollo: eso es algo que puede ir mal en él. Washburn, en particular, malinterpreta estas simples nociones.

Con respecto a Stan, él es mucho más cuidadoso y sofisticado y nunca diría que el espíritu es simplemente algo recapturado de lo que se perdió en otro momento de la vida. Pero se puede apreciar que muchas veces parece que está diciendo exactamente eso. Extraigo esto de sus escritos, y por la forma en que hiciste la pregunta tú también piensas lo mismo. Si es así, debemos sugirir que Stan defina esto de una manera más clara.

¿Existe algún significado para esta noción de la "pérdida del espíritu"? ¿Y de los seres humanos "retornando al espíritu"?

Por supuesto. Definitivamente. ¡Pero no es algo que se pierda a la edad de uno, dos o tres años! Las tradiciones de la sabiduría universalmente hablan de la creación del universo como de una "caída" desde el Espíritu o la Divinidad -- o el término que prefieras. Esta "caída" o "vaciado" (por ejemplo, el Abfall de Hegel, o la quenosis de los místicos cristianos -- ¡existen muchos ejemplos!) no es de por sí "malo" -- más bien es superabundancia del Espíritu, la plenitud del Espíritu, las maneras del Espíritu y el modo de la creación. Pero nosotros los humanos -- con nuestras faltas -- quedamos atrapados en esta fenomenal exhibición tan intensamente que lo tomamos como algo real. Creemos en los fenómenos, no en el neuma. Y así sufrimos. De esta forma nos introducimos en las matemáticas del dolor y en el mecanismo de tortura llamado "ego".

Pero esa "caída" no ocurre durante el proceso biológico del nacimiento, o durante el primer año de vida o algo parecido. Ocurre con el Big Bang que el samsara empieza a existir como una maravillosa expresión de la jovial creación del Espíritu, pero una creación a través de la que se debe ver su origen de manera transparente. Y el infante mayormente no está vivo a ese origen. Esta es una noción horriblemente confusa.

Más bien el infante debe crecer y desarrollarse -- como el resto de la evolución -- de lo pre-personal hasta lo trans-personal, de lo subconsciente pasando por lo auto-consciente hasta lo superconsciente, del instinto al ego y al espíritu -- para allí dentro redescubrir su suprema identidad. Pero, como se puede ver, esto no tiene nada que ver con el nacimiento desde la madre biológica.

Un reciente artículo en la revista americana New Age afirmaba: "A pesar de lo cálido y comprensivo que pueda ser en el nivel personal, Wilber es un guerrero samurai que no captura prisioneros" ¿Algún comentario?

Todos los que nos movemos en el campo de lo transpersonal -- no tengo ni que decirlo -- somos considerados por los teóricos convencionales como majaras, desplazados, locos. Estamos considerados como los frenólogos del universo. Bien intencionados, pero totalmente locos.

Así, he intentado ser muy crítico en mis escritos, discriminativo, agudo e intenso. Si lo quieres llamar "samurai" o "guerrero" es cosa tuya. No me importa. Pero el asunto es que realmente se puede presentar un punto de vista muy místico y transpersonal que no sea para nada desquiciado. Kierkegaard apuntó que la verdad se revela sólo si te acercas a ella con una intensidad maniática -- ¡no tomes prisioneros! -- y yo pertenezco a esa tradición.

Lamento que, sin embargo, algunas personas estén molestas con este apasionado estilo y punto de vista. Emocionalmente no me encuentro cómodo con asuntos en los que haya confrontación -- quiero que todo el mundo se lleve bien. Pero es una pena que la búsqueda de la verdad genere enemigos. Quizás esté totalmente equivocado en mis opiniones, o a lo mejor estoy en lo cierto. Pero sea como sea, eso crea enemigos y he tenido que aprender a aceptar esa situación.

Lo divertido es que cuando New Age usa esa frase -- "un guerrero Samurai" -- casi todo el mundo en los círculos transpersonales americanos está a favor de "ser guerrero". La gente ha escrito montones de libros sobre este tema -- todo el mundo en América quiere ser un "guerrero": todos quieren elogiar al guerrero; todos quieren aplaudir al guerrero. Pero casi nadie, según parece, quiere encontrarse con uno. Cuando lo hacen se enojan.

¿Soy yo actualmente un guerrero? No tengo ni idea. No pienso en mí de esa forma. Me temo que serás tú quién tenga que decidirlo. Simplemente pienso en mí como alguien comprometido apasionadamente con la causa transpersonal, y debido a la intensidad de ese compromiso encuentro necesario atacar de vez en cuando. Desearía que fuera de otra manera.[...]

viernes, 27 de diciembre de 2013

Ken Wilber: Espiritualidad



Ken Wilber: Sobre espiritualidad integral
Uno de los autores que actualmente se encuentran desarrollando interesantes perspectivas dentro del campo de la psicología transpersonal es Ken Wilber, autor de varios libros en los que trata temas relacionados con el desarrollo psicológico y espiritual del ser humano, dentro de un marco epistemológico integral. Su modelo tiene sustento en la Filosofía Perenne, la cual es representada gráficamente por Wilber en lo que se ha llamado La Gran Cadena del Ser.
Su modo de comprender la experiencia y el desarrollo de la espiritualidad, en tanto que núcleo esencial de toda religión más allá de las formas, nace a partir de lo que él ha llamado el modelo AQAL (o modelo integral), el que no es sino un mapa sobre el desarrollo de todo cuanto existe que intenta integrar la mayor cantidad de dimensiones de existencia posible. En este modelo, tanto lo cuantitativo como lo cualitativo tiene un lugar, sin que se tenga que optar necesariamente por una forma de indagar sobre la realidad. Todo cuanto existe se presenta en la realidad de distintas maneras, con diversas facetas que han de ser tomadas en cuenta si no se quiere caer en reduccionismos o sesgos que no hacen más que entorpecer la vía del conocimiento. Y la espiritualidad, en sus más diversas formas, es uno de esos "objetos" de los que se hace cargo la teoría integral.
En su esfuerzo por promover la investigación sobre espiritualidad y religiones, así como por inculcar en las personas un interés por desarrollar verdaderamente su espiritualidad, Wilber y su equipo han fundado el Integral Spiritual Center (Centro de Espiritualidad Integral), como uno de los componentes del Integral Institute (Instituto Integral) que busca aplicar el modelo integral al ámbito de la espiritualidad humana. El siguiente video muestra a Ken Wilber junto al Padre Thomas Keating, un monje benedictino que forma parte del staff que trabaja en el Integral Spirituality Center, en una de las reuniones del Instituto en 2006. El autor expone algunos conceptos clave de su teoría integral aplicada a la espiritualidad, tal y como se ha desarrollado gracias a los esfuerzos de todo su equipo conformado por personas provenientes de todo el mundo, pertenecientes a las más variadas disciplinas tanto académicas y científicas como espirituales.