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viernes, 25 de diciembre de 2020

Ecologistas freelance

 

Ciudadanos anónimos que intentan salvar el planeta (ante la torpeza de quienes deberían hacerlo)

La falta de acción de los Gobiernos para frenar el cambio climático ha impulsado iniciativas individuales y locales en busca de una solución. Exploramos cuatro




Todos sabemos desde hace años que el cambio climático representa la mayor amenaza para nuestra existencia. Para desesperación de muchos, los Gobiernos de todo el mundo han tropezado y tartamudeado a la hora de poner en práctica la acción climática. Su falta de medidas ha acelerado una oleada de movimientos impulsados por los ciudadanos que tienen como objetivo dar solución a la crisis del clima. En este artículo exploramos cuatro movimientos de este tipo, cada uno de los cuales tiene su propia estrategia.

Construirse una casa modesta

El Movimiento de la Casita Holandesa, fundado por Marjolein Jonkers, no para de crecer. Cada vez más personas están adoptando una vida más simple, más independiente y modesta. Especialmente en Países Bajos, donde la tierra es limitada y cara. “El factor ambiental estaba ciertamente en nuestras mentes y ha influido en la decisión, pero también queríamos vivir la experiencia de construir nuestra propia casa”, señalan Jasmijn Twilt y Jurre Antonisse, una pareja que reside con su hijo en una comunidad de residencias reducidas en Delft. Su historia es similar a la de otros que han optado por un estilo de vida más austero. La combinación de incentivos financieros, ambientales y creativos finalmente los persuadió para seguir adelante.

“Somos parte de una generación que tiene el privilegio en muchos casos de cuestionar los valores tradicionales de la vivienda grande, el trabajo de nueve a cinco, etcétera”, explica Elvie Kromwijk, que vive con su pareja Abel en la misma comunidad de Delft. “Nunca tuve el sueño de construirla, pero lo hicimos debido a las circunstancias, como son los precios desorbitados en Amsterdam”, añade.

Pero cambiar el estilo de vida no es una solución para todos, puntualizan Twilt y Antonisse, que lo ven como un experimento del que aprender. “Queremos inspirar a las personas para que aíslen mejor sus viviendas y utilicen la tecnología y el conocimiento disponibles para tomar mejores decisiones. Y ya que los constructores somo nosotros y trabajamos a pequeña escala, realmente podemos ser innovadores”. Antonisse, que es ingeniero informático, pone un ejemplo histórico: “Realmente quería una casa pasiva que necesitara casi cero energía gracias al aislamiento y a un buen diseño. Las casas pasivas se desarrollaron en la década de 1970 durante la crisis del petróleo, para que entendiéramos que es posible construir hogares que no consuman energía. El concepto fue desarrollado por ingenieros alemanes, canadienses y estadounidenses, y se ha convertido en la norma”.

Este tipo de innovación es solo una de las tendencias que este movimiento ha impulsado. Estos pioneros han empezado a abrir camino para otros y han conseguido que los municipios adopten sus normativas relativas a la construcción para adaptarse al nuevo estilo de vida. Hoy en día muchas más autoridades en Países Bajos ofrecen permisos de uso de suelo permanentes o de larga duración a los propietarios de estas casas pequeñas...

Al otro lado del Mar del Norte se está extendiendo otro movimiento, pero el planteamiento es totalmente diferente. En Reino Unido, BirthStrike [huelga de nacimientos] pretende elevar el listón de la acción climática. “Se trata de dar la alarma, no de control de la población”, afirma su fundadora, Bythe Pepino. La activista explica que la iniciativa tiene su origen en la ansiedad provocada por el problema del clima. Un argumento convincente, sin duda, aunque los escépticos suelen tildarlo de proaborto o centrado únicamente en reducir la población.

Sin embargo, si escuchamos a los que han hecho tal promesa y renuncia de procreación, surge una historia diferente. Nathan Nuckir, un trabajador social de 27 años, expresa su deseo de ser padre y lo difícil que ha sido para él decidirse y comprometerse. “Siempre quise ser papá, es la única cosa en la que deseaba ser bueno”. Pero ante la lentitud de los Gobiernos a la hora de tomar medidas contra la crisis climática, Nuckir cree que convertirse en padre ahora está fuera de lugar. Y eso le ha permitido reevaluar su futuro. “Ahora que no tengo que hacer planes para un hijo, soy más libre para luchar y dedicar mi tiempo a causas en las que creo”.

Para cualquier persona, convertirse en un BirthStriker puede llegar a ser una opción difícil y todavía más, por todo lo que está en juego, para aquellos en la treintena. Adam Ley-Lange y Jessica Johannesson son una de esas parejas. Acababan de decidirse a tener hijos cuando fue publicado el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Clima (IPCC por sus siglas en inglés). “El informe examina las desastrosas consecuencias del calentamiento global... Se avecina un desastre climático”, explica Jessica, de 34 años. “Antes de que se lanzara esta publicación, el cambio climático era algo abstracto y lejano para mí. [Ahora] El miedo al futuro es demasiado grande para traer a un niño al mundo en la actual crisis ecológica”, asegura.

“BirthStrike no pretende ser la salvación, pero confiamos en ser una de las muchas piezas de dominó que irán cayendo para impulsar el cambio necesario”, señala Pepino. Todos los BirthStrikers con los que hablamos compartían este sentimiento y tenían un mensaje claro. “La parte de huelga o renuncia es vital. Los maestros hacen huelga para protestar por las condiciones o el salario, no porque la enseñanza en sí sea mala. Una huelga de nacimientos es lo mismo; se protesta por las condiciones, no por el acto en sí”.

Huertos urbanos y árboles en Berlín


En Alemania encontramos otro movimiento impulsado por los ciudadanos, aunque sus raíces son bien conocidas en el continente. Las huertas urbanas, o huertos alquilados, disfrutan de una nueva oleada de popularidad en la capital alemana; unen a los barrios, mejoran la biodiversidad y proporcionan frutas y verduras orgánicas al tiempo que reducen la cadena de suministro.

“Está muy de moda en Berlín esto de disfrutar aquí bebiendo una cerveza en un entorno verde, mientras cultivas tus propias verduras en cajas”, afirma Ameli Stieg, del huerto Himmelbeet, en el noroeste de Berlín. Descubrimos que su popularidad está siendo impulsada por una serie de factores, y en concreto el ecologismo y el deseo de conectar con la naturaleza y con los vecinos.

“La mayoría de la gente no tiene un jardín o un balcón en casa. Utiliza nuestros espacios para sembrar verduras que luego cosecha. Y además, la gente disfruta del sentimiento de comunidad”, señala Stieg, que tiene un máster en Ciencias Geológicas. Explica el impacto ambiental de los huertos y añade: " El tener un buen sistema ecológico en la ciudad es muy importante para la diversidad de insectos. Además, cada vez hace más calor y las plantas ayudan a tener una temperatura más baja".

Uno de los huertos más conocidos de Berlín, en Prinzessinnengarten [en peligro por presión inmobiliaria], se ha completado con otro en un cementerio (St. Jacobi, en Neukölln). “En los últimos 30 años el número de funerales ha disminuido y también la cultura de ser enterrado, por lo que hay más espacios abiertos”, afirma Hanna Burckhardt, una de las organizadoras del huerto. Este inusual lugar se convirtió en una opción después de que el propio sacerdote se pusiera en contacto con los creadores del proyecto. “Es interesante convertirlo en un lugar para disfrutar de la naturaleza. El espacio para los huertos urbanos es escaso en la ciudad y a menudo las grandes promotoras se quedan con los terrenos. En este caso hay menos probabilidad de que se venda y nos obliguen a mudarnos”, sostiene con regocijo Burckhardt.

Si bien estos proyectos tienen mucho que ofrecer al medio ambiente, su propósito principal es interactuar con los vecinos. “El sentimiento de comunidad y el intercambio de experiencias son aspectos importantes”, remacha Burckhardt. Y añade: “El huerto tiene visitantes muy diferentes, familias jóvenes, gente mayor y joven, nuevos residentes... El principal aspecto ambiental es la educación y crear conciencia a través de esto”.

Mientras que los huertos urbanos de Berlín conectan a los residentes y educan sobre cuestiones ambientales, hay otro proyecto que funciona en toda la ciudad para salvar sus árboles.

El City Lab (laboratorio urbano) financiado por el Ayuntamiento ha desarrollado una aplicación que permite a sus habitantes adoptar los árboles de la ciudad (Riega tu barrio, se llama). “Se nos ocurrió crear una aplicación innovadora, en la que los berlineses puedan cuidar un árbol, regarlo”, explica Julia Zimmerman. Y fue creada en respuesta a los veranos cada vez más secos. Los árboles actúan como importantes equilibradores climáticos, sobre todo en las ciudades; filtran el aire, aumentan la biodiversidad y enfrían la temperatura. Por lo tanto, protegerlos es vital para cualquier entorno urbano. Utilizan el registro de árboles y los informes meteorológicos para calcular medidas precisas para guiar a los usuarios, y se ha desarrollado utilizando códigos abiertos. “Es genial tener esta herramienta porque es un esfuerzo de colaboración con los ciudadanos y transferible a otras ciudades. Leipzig ya ha clonado el código y está creando su propia versión”

Jurre Antonisse y Jasmijn Twilt viven con su hijo Ole en una casa pequeña en Delft, Holanda. Su elección de este estilo de vida está impulsada por razones ecológicas.
Jurre Antonisse y Jasmijn Twilt viven con su hijo Ole en una casa pequeña en Delft, Holanda. Su elección de este estilo de vida está impulsada por razones ecológicas.SANNE DERKS / EL PAÍS

Todos sabemos desde hace años que el cambio climático representa la mayor amenaza para nuestra existencia. Para desesperación de muchos, los Gobiernos de todo el mundo han tropezado y tartamudeado a la hora de poner en práctica la acción climática. Su falta de medidas ha acelerado una oleada de movimientos impulsados por los ciudadanos que tienen como objetivo dar solución a la crisis del clima. En este artículo exploramos cuatro movimientos de este tipo, cada uno de los cuales tiene su propia estrilo para proteger el planeta.

El Movimiento de la Casita Holandesa, fundado por Marjolein Jonkers, no para de crecer. Cada vez más personas están adoptando una vida más simple, más independiente y modesta. Especialmente en Países Bajos, donde la tierra es limitada y cara. “El factor ambiental estaba ciertamente en nuestras mentes y ha influido en la decisión, pero también queríamos vivir la experiencia de construir nuestra propia casa”, señalan Jasmijn Twilt y Jurre Antonisse, una pareja que reside con su hijo en una comunidad de residencias reducidas en Delft. Su historia es similar a la de otros que han optado por un estilo de vida más austero. La combinación de incentivos financieros, ambientales y creativos finalmente los persuadió para seguir adelante.

“Somos parte de una generación que tiene el privilegio en muchos casos de cuestionar los valores tradicionales de la vivienda grande, el trabajo de nueve a cinco, etcétera”, explica Elvie Kromwijk, que vive con su pareja Abel en la misma comunidad de Delft. “Nunca tuve el sueño de construirla, pero lo hicimos debido a las circunstancias, como son los precios desorbitados en Amsterdam”, añade.

Pero cambiar el estilo de vida no es una solución para todos, puntualizan Twilt y Antonisse, que lo ven como un experimento del que aprender. “Queremos inspirar a las personas para que aíslen mejor sus viviendas y utilicen la tecnología y el conocimiento disponibles para tomar mejores decisiones. Y ya que los constructores somo nosotros y trabajamos a pequeña escala, realmente podemos ser innovadores”. Antonisse, que es ingeniero informático, pone un ejemplo histórico: “Realmente quería una casa pasiva que necesitara casi cero energía gracias al aislamiento y a un buen diseño. Las casas pasivas se desarrollaron en la década de 1970 durante la crisis del petróleo, para que entendiéramos que es posible construir hogares que no consuman energía. El concepto fue desarrollado por ingenieros alemanes, canadienses y estadounidenses, y se ha convertido en la norma”.

Este tipo de innovación es solo una de las tendencias que este movimiento ha impulsado. Estos pioneros han empezado a abrir camino para otros y han conseguido que los municipios adopten sus normativas relativas a la construcción para adaptarse al nuevo estilo de vida. Hoy en día muchas más autoridades en Países Bajos ofrecen permisos de uso de suelo permanentes o de larga duración a los propietarios de estas casas pequeñas...

Huelga de nacimientos en Reino Unido

Nathan Nuckir, de 27 años, se ha unido al movimiento BirthStrike: renunciar a tener hijos. Pinche en la imagen para ver la fotogalería completa.
Nathan Nuckir, de 27 años, se ha unido al movimiento BirthStrike: renunciar a tener hijos. Pinche en la imagen para ver la fotogalería completa.SANNE DERKS

Al otro lado del Mar del Norte se está extendiendo otro movimiento, pero el planteamiento es totalmente diferente. En Reino Unido, BirthStrike [huelga de nacimientos] pretende elevar el listón de la acción climática. “Se trata de dar la alarma, no de control de la población”, afirma su fundadora, Bythe Pepino. La activista explica que la iniciativa tiene su origen en la ansiedad provocada por el problema del clima. Un argumento convincente, sin duda, aunque los escépticos suelen tildarlo de proaborto o centrado únicamente en reducir la población.

Sin embargo, si escuchamos a los que han hecho tal promesa y renuncia de procreación, surge una historia diferente. Nathan Nuckir, un trabajador social de 27 años, expresa su deseo de ser padre y lo difícil que ha sido para él decidirse y comprometerse. “Siempre quise ser papá, es la única cosa en la que deseaba ser bueno”. Pero ante la lentitud de los Gobiernos a la hora de tomar medidas contra la crisis climática, Nuckir cree que convertirse en padre ahora está fuera de lugar. Y eso le ha permitido reevaluar su futuro. “Ahora que no tengo que hacer planes para un hijo, soy más libre para luchar y dedicar mi tiempo a causas en las que creo”.

Para cualquier persona, convertirse en un BirthStriker puede llegar a ser una opción difícil y todavía más, por todo lo que está en juego, para aquellos en la treintena. Adam Ley-Lange y Jessica Johannesson son una de esas parejas. Acababan de decidirse a tener hijos cuando fue publicado el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Clima (IPCC por sus siglas en inglés). “El informe examina las desastrosas consecuencias del calentamiento global... Se avecina un desastre climático”, explica Jessica, de 34 años. “Antes de que se lanzara esta publicación, el cambio climático era algo abstracto y lejano para mí. [Ahora] El miedo al futuro es demasiado grande para traer a un niño al mundo en la actual crisis ecológica”, asegura.

“BirthStrike no pretende ser la salvación, pero confiamos en ser una de las muchas piezas de dominó que irán cayendo para impulsar el cambio necesario”, señala Pepino. Todos los BirthStrikers con los que hablamos compartían este sentimiento y tenían un mensaje claro. “La parte de huelga o renuncia es vital. Los maestros hacen huelga para protestar por las condiciones o el salario, no porque la enseñanza en sí sea mala. Una huelga de nacimientos es lo mismo; se protesta por las condiciones, no por el acto en sí”.

Huertos urbanos y árboles en Berlín

Hanna Burckhardt es la coordinadora de las actividades educativas; realiza visitas guiadas y talleres y ayuda con eventos y comunicaciones en el Prinzessinnengarten de Berlín.  Pinche en la imagen para ver la fotogalería completa.
Hanna Burckhardt es la coordinadora de las actividades educativas; realiza visitas guiadas y talleres y ayuda con eventos y comunicaciones en el Prinzessinnengarten de Berlín. Pinche en la imagen para ver la fotogalería completa.SANNE DERKS

En Alemania encontramos otro movimiento impulsado por los ciudadanos, aunque sus raíces son bien conocidas en el continente. Las huertas urbanas, o huertos alquilados, disfrutan de una nueva oleada de popularidad en la capital alemana; unen a los barrios, mejoran la biodiversidad y proporcionan frutas y verduras orgánicas al tiempo que reducen la cadena de suministro.

“Está muy de moda en Berlín esto de disfrutar aquí bebiendo una cerveza en un entorno verde, mientras cultivas tus propias verduras en cajas”, afirma Ameli Stieg, del huerto Himmelbeet, en el noroeste de Berlín. Descubrimos que su popularidad está siendo impulsada por una serie de factores, y en concreto el ecologismo y el deseo de conectar con la naturaleza y con los vecinos.

“La mayoría de la gente no tiene un jardín o un balcón en casa. Utiliza nuestros espacios para sembrar verduras que luego cosecha. Y además, la gente disfruta del sentimiento de comunidad”, señala Stieg, que tiene un máster en Ciencias Geológicas. Explica el impacto ambiental de los huertos y añade: " El tener un buen sistema ecológico en la ciudad es muy importante para la diversidad de insectos. Además, cada vez hace más calor y las plantas ayudan a tener una temperatura más baja".

Uno de los huertos más conocidos de Berlín, en Prinzessinnengarten [en peligro por presión inmobiliaria], se ha completado con otro en un cementerio (St. Jacobi, en Neukölln). “En los últimos 30 años el número de funerales ha disminuido y también la cultura de ser enterrado, por lo que hay más espacios abiertos”, afirma Hanna Burckhardt, una de las organizadoras del huerto. Este inusual lugar se convirtió en una opción después de que el propio sacerdote se pusiera en contacto con los creadores del proyecto. “Es interesante convertirlo en un lugar para disfrutar de la naturaleza. El espacio para los huertos urbanos es escaso en la ciudad y a menudo las grandes promotoras se quedan con los terrenos. En este caso hay menos probabilidad de que se venda y nos obliguen a mudarnos”, sostiene con regocijo Burckhardt.

Si bien estos proyectos tienen mucho que ofrecer al medio ambiente, su propósito principal es interactuar con los vecinos. “El sentimiento de comunidad y el intercambio de experiencias son aspectos importantes”, remacha Burckhardt. Y añade: “El huerto tiene visitantes muy diferentes, familias jóvenes, gente mayor y joven, nuevos residentes... El principal aspecto ambiental es la educación y crear conciencia a través de esto”.

Mientras que los huertos urbanos de Berlín conectan a los residentes y educan sobre cuestiones ambientales, hay otro proyecto que funciona en toda la ciudad para salvar sus árboles.

El City Lab (laboratorio urbano) financiado por el Ayuntamiento ha desarrollado una aplicación que permite a sus habitantes adoptar los árboles de la ciudad (Riega tu barrio, se llama). “Se nos ocurrió crear una aplicación innovadora, en la que los berlineses puedan cuidar un árbol, regarlo”, explica Julia Zimmerman. Y fue creada en respuesta a los veranos cada vez más secos. Los árboles actúan como importantes equilibradores climáticos, sobre todo en las ciudades; filtran el aire, aumentan la biodiversidad y enfrían la temperatura. Por lo tanto, protegerlos es vital para cualquier entorno urbano. Utilizan el registro de árboles y los informes meteorológicos para calcular medidas precisas para guiar a los usuarios, y se ha desarrollado utilizando códigos abiertos. “Es genial tener esta herramienta porque es un esfuerzo de colaboración con los ciudadanos y transferible a otras ciudades. Leipzig ya ha clonado el código y está creando su propia versión”.

Ecoaldeas catalanas

Didac Costa es un sociólogo, activista y escritor catalán, que ha fundado Ecovila Amat, una ecoaldea en construcción. Pinche en la imagen para ver la fotogalería completa.
Didac Costa es un sociólogo, activista y escritor catalán, que ha fundado Ecovila Amat, una ecoaldea en construcción. Pinche en la imagen para ver la fotogalería completa.SANNE DERKS

La última parada es en Cataluña, en España. Allí se está explorando la idea de repoblar pueblos abandonados con sustitutos ecológicos. “Las ecoaldeas pueden ofrecer una alternativa a las ciudades, especialmente en tiempos de la covid-19. Irse de la ciudad puede proporcionar una vida más limpia y saludable”, afirma Didac Costa, fundador de la ecoaldea Ecovila Amat.

Al igual que muchos otros países europeos, España tiene una oportunidad única en este sentido. Solo aquí había más de tres millones de viviendas vacías o sin terminar después de la crisis financiera de 2008. Costa piensa que soluciones como su ecoaldea ofrecen más que un estilo de vida más saludable y consciente con el entorno. “El objetivo es ser lo más sostenibles posible para que no dependamos del Gobierno y podamos ser independientes”.

Si bien unos de los objetivos clave son esta independencia y sostenibilidad, Costa también quiere difundir la idea a escala mundial. “El propósito es conseguir un estilo de vida más accesible. Pretendemos crear otras ecoaldeas en todo el mundo. Utilizamos herramientas como el wifi para establecer redes globales y crear alternativas a la situación actual”. 

Cuatro iniciativas distintas, en cuatro países diferentes, que abordan la cuestión del cambio climático de maneras muy diversas pero con una tendencia clara que el propio Costa resume: “Después de años de conferencias y seminarios, por fin estamos creando. Estamos sustituyendo las palabras por acciones”.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Clínico.         N° A-1324 Zaragoza. Teléfono: 653 379 269.      Experto en ansiedad, depresión, trastornos de personalidad y terapia de parejas.                          Instagram: @psicoletrazaragoza                            Página Web: Psicólogo Zaragoza Trastornos de Personalidad      





Oda a la Pachamama

 


La destrucción del mar es otra pandemia.          El principal culpable de la destrucción acelerada de los peces y otras formas de vida en el mar es el exceso de pesca crónico y sin control practicado por un sector de la actividad económica sistemáticamente criminal.


¿Cómo podemos ir preparándonos para poder gestionar adecuadamente los fondos que llegarán vinculados a la rehabilitación y regeneración urbanas?

Piedras en el riñón, falta de energía, pérdida de peso... los motivos por los que famosos que abrazaron el veganismo abandonaron esta dieta, a análisis...

¿Es realmente posible seguir una alimentación sin productos animales sin que repercuta sobre la salud?

“Muchos de los beneficios del nuevo Chapultepec no se verán hasta dentro de 20 años”

Gabriel Orozco detalla a El PAÍS los avances de la remodelación de las 800 hectáreas del pulmón verde de México, el mayor proyecto cultural del sexenio.

El buceador que saca basura del fondo del mar. Antonio Márquez es buceador, realizador audiovisual y presidente de Oceánidas, una asociación que trabaja por la conservación del medio marino y la divulgación de su biodiversidad.

Las amenazas de la última frontera de la humanidad en la Tierra. Un grupo de científicos alerta de los riesgos de explotar la ‘Twilight Zone’ del mar, el último recurso salvaje del planeta, sin investigar las consecuencias.

El sociecólogo Ramon Folch gana el Premi Nat de ciencias naturales

Se le galardona por su tarea de investigación, divulgación y defensa de la biodiversidad.


El sociecólogo Ramon Folch (Barcelona, 1946) ha recibido esta tarde el Premi Nat que otorga el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, en su tercera edición. La microbióloga Lynn Margulis ha sido premiada a título póstumo con la Menció d’Honor Nat. El Premi Nat es una distinción honorífica que galardona a personas o instituciones que han aportado una nueva mirada a la divulgación de las ciencias naturales.

El jurado ha considerado merecedor del Premi Nat a Folch “por su tarea de investigación, divulgación y defensa de la biodiversidad y el medio ambiente en nuestro país y en el ámbito internacional, por la creación de herramientas científicas y educativas innovadoras al servicio de naturalistas y ecólogos, y por el impacto que su labor ha tenido en muchos ámbitos profesionales y en la sensibilización de la sociedad hacia la cultura”.

El premio se ha entregado en una ceremonia virtual con intervenciones de la alcaldesa Ada Colau y la directora del museo, Anna Omedes, y con una conferencia de Folch en la que ha reivindicado a Daniel Defoe, Kant y Faraday como singulares e inesperados divulgadores científicos y ha expresado su optimista opinión de que pese a encontrarnos frente a la sexta extinción, la única, ha dicho, provocada por una especie que participa del fenómeno, “casi todo se puede reparar todavía”.

El investigador ha recalado que no basta con un diagnóstico y que una terapia “también es necesaria en el medio ambiente”. Y ha considerado que “tenemos la capacidad tecnológica, económica y comunicativa para arreglar las cosas”.

Rodrigo Córdoba Sanz.      Psicólogo Clínico y Psicoterapeuta. Zaragoza        N° Col.: A-1324 Gran Vía 32, 3I Teléfono: 653 379 269.          Instagram@psicoletrazaragozaPágina Web: Psicólogo Zaragoza Trastornos de Personalidad


viernes, 18 de diciembre de 2020

Cambio Climático y COVID-19


Uno de los estudios financiados por la NASA para relacionar el medio ambiente y la Covid-19 monitoriza por satélite el número y estado de los cultivos clave en el mundo. Esta es una imagen de los cultivos alrededor del río Misisipí.

 NASA Landsat

¿Hay relación entre el medio ambiente y la Covid-19?


8 ESTUDIOS EN MARCHA

La NASA financia proyectos que exploran las conexiones entre cómo las medidas de confinamiento están afectando el medio ambiente y cómo el medio ambiente puede influir en la propagación del virus



Durante los meses que se decretó un confinamiento estricto en casi todo el mundo debido a la pandemia de la Covid-19, los estudios científicos quedaron paralizados, pero los satélites continuaron observando la Tierra en órbita y enviaron imágenes y datos que podrían revelar muchas conexiones entre la pandemia y el medio ambiente.

Los satélites recopilan datos todo el tiempo y no requieren que vayamos a ningún lado”

Hannah KernerProfesora asistente de investigación de la Universidad de Maryland (EEUU)

“Los satélites recopilan datos todo el tiempo y no requieren que vayamos a ningún lado”, dijo Hannah Kerner, profesora asistente de investigación de la Universidad de Maryland (EEUU).

Por ello la NASA decidió financiar ocho investigadores para conseguir un proyecto de respuesta rápida y determinar, mientras exploran sus campos, cómo las medidas de confinamiento de la Covid-19 están afectando el medio ambiente y cómo el medio ambiente puede afectar la forma en que se propaga el virus.

Un grupo de 6 proyectos buscan imágenes de satélite para ayudar a revelar cómo las medidas de confinamiento han afectado la seguridad alimentaria, la ecología del fuego, el calor de la superficie urbana, las nubes y el calentamiento, la contaminación y las precipitaciones del aire y la calidad del agua y los ecosistemas acuáticos.

Por otro lado, dos proyectos están explorando cómo el medio ambiente podría afectar la forma en que se propaga el virus al monitorear el polvo y el clima.

La División de Ciencias de la Tierra de la NASA gestiona estos proyectos que encuentran nuevas formas de utilizar los datos de observación de la Tierra para comprender mejor los impactos ambientales, económicos y sociales de la pandemia de la Covid-19 a nivel regional y mundial.

Pablo Méndez-Lázaro, profesor de la Universidad de Puerto Rico en San Juan, está examinando cómo el medio ambiente podría afectar la propagación del coronavirus. Más específicamente, quiere saber si el polvo africano estacional que viaja al Caribe entre mayo y agosto cada año tendrá un impacto significativo en la salud y la mortalidad asociadas con el virus.

El polvo africano viaja desde el desierto del Sahara, a través del Océano Atlántico, hasta Puerto Rico y el Caribe. Los microorganismos en las partículas de polvo pueden estar relacionados con enfermedades infecciosas.

Méndez-Lázaro y su equipo están trabajando con epidemiólogos, entre muchos especialistas más, para comprender mejor cómo el polvo africano afecta la salud de los ciudadanos.

Creemos que podría haber una exacerbación de los pacientes con Covid-19 en el Caribe durante los eventos de polvo africano”

Méndez-LázaroProfesor de la Universidad de Puerto Rico en San Juan

“Vemos esto como un cubo de Rubik”, dijo Méndez-Lázaro, para demostrar cómo su investigación es una de varias partes móviles para comprender un tema más amplio. “Cada cubo diminuto de color es una parte diferente del rompecabezas, enfocado en la investigación epidemiológica, estudios sociales, estudios clínicos, investigación de vacunas y trabajo ambiental”, dijo Méndez-Lázaro.

“Creemos que podría haber una exacerbación de los pacientes con Covid-19 en el Caribe durante los eventos de polvo africano”, dijo Méndez-Lázaro, como el evento “Godzilla” en junio.

Clima, calidad del aire y COVID-19

Yulia R. Gel, profesora de la Universidad de Texas en Dallas, y Huikyo Lee, científica del Laboratorio de Propulsión de la NASA en Pasadena, California (EEUU), junto con otros colaboradores, quieren esclarecer qué factores ambientales podrían afectar para sufrir una segunda ola de la Covid-19 y predecir la intensidad de esta segunda ola.

Su equipo interdisciplinario está estudiando si la temperatura y la humedad del aire de la superficie están afectando las tasas de transmisión y, si es así, cómo lo están haciendo. También está desentrañando un vínculo potencial entre los aerosoles y la gravedad y mortalidad del virus.

Rastrean patrones de transmisión, por ejemplo, por diferentes características de la población, como edad, género, etnia e ingresos. así como factores ambientales”

Gel y sus colaboradores están usando datos meteorológicos del Atmospheric InfraRed Sounder en el satélite Aqua y Cross-track Infrared Sounder en el satélite Suomi NPP. El equipo obtendrá datos de aerosoles del espectrorradiómetro de imágenes de ángulos múltiples y MODIS y utilizará algoritmos de aprendizaje automático y análisis avanzados para rastrear la dinámica de la propagación del virus y su tasa de mortalidad en el espacio y el tiempo.

Más específicamente, su equipo está utilizando algoritmos geométricos de aprendizaje profundo, junto con análisis de datos topológicos, que le permiten rastrear patrones de transmisión, por ejemplo, por diferentes características de la población, como edad, género, etnia e ingresos. así como factores ambientales. Las herramientas avanzadas permiten al equipo considerar factores a los que no se puede acceder utilizando enfoques convencionales basados en la proximidad geográfica.

El estudio tiene como objetivo proporcionar una poderosa herramienta de software para ayudar a predecir la progresión estacional del virus de escala regional a global”

Gel tiene como objetivo proporcionar una poderosa herramienta de software para ayudar a predecir la progresión estacional del virus de escala regional a global, al tiempo que cuantifica una amplia gama de incertidumbres asociadas.

Encontrar una huella humana en la calidad del agua

Robert Griffin, profesor de la Universidad de Alabama en Huntsville, estaba trabajando en un proyecto de la NASA para estudiar la salud del arrecife en Belice cuando empezaron las medidas de confinamiento. “La pandemia creó un experimento natural para comprender mejor cómo los contaminantes urbanos afectan la calidad del agua y la salud de los arrecifes de coral”, dijo Griffin.

La zona costera de Belice incluye la barrera de coral más grande del hemisferio norte, atolones en alta mar, varios cientos de cayos de arena, bosques de manglares, lagunas costeras y estuarios. Es uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad del Atlántico y alberga peces de colores y tortugas marinas juguetonas, muchas de las cuales están en peligro de extinción.

Imagen de la barrera de coral de Belice. Los siete sitios del sistema son un hábitat importante para las especies amenazadas, incluidas las tortugas marinas, los manatíes y el cocodrilo marino americano.

Imagen de la barrera de coral de Belice. Los siete sitios del sistema son un hábitat importante para las especies amenazadas, incluidas las tortugas marinas, los manatíes y el cocodrilo marino americano.

 Wouter Naert, Unsplash

Griffin y su equipo están estudiando cómo la disminución del turismo está afectando las fuentes de contaminantes urbanos y agrícolas, como el nitrógeno y el fósforo, en la calidad del agua frente a las costas de Belice.

Esta investigación podría proporcionar una guía para planificar el uso de la tierra a medida que determinan cómo lidiar con las fuentes de contaminación urbanas, como nutrientes y sedimentos, que terminan en el agua e impactan los sistemas de arrecifes de coral”

Robert GriffinProfesor de la Universidad de Alabama en Huntsville

Además de los datos sobre el terreno, el equipo está utilizando imágenes Landsat para observar cómo la pandemia está afectando los cambios en el uso de la tierra, lo que afecta la cantidad de contaminantes que se producen y pueden llegar a los cuerpos de agua y ecosistemas. Griffin también está usando datos de MODIS y VIIRS para monitorear la calidad del agua.

”Esta investigación podría proporcionar una guía para planificar el uso de la tierra a medida que determinan cómo lidiar con las fuentes de contaminación urbanas, como nutrientes y sedimentos, que terminan en el agua e impactan los sistemas de arrecifes de coral”, dijo Griffin.

Menos contaminación del aire puede significar menos lluvia

Gabriele Villarini, profesora de la Universidad de Iowa, y Wei Zhang, científica del mismo instituto, quieren comprender la conexión entre la reducción de la contaminación del aire durante la pandemia y la fuerte disminución de las precipitaciones en el oeste de Estados Unidos.

La humedad en la atmósfera se condensa alrededor de aerosoles, o partículas como polvo, y cae a la Tierra en forma de lluvia y nieve. Menos aerosoles durante la pandemia pueden haber sido responsables de la reducción de las precipitaciones entre febrero y marzo de 2020 en todo el oeste de EEUU. Esta zona registró un 50% menos de precipitaciones en comparación con otros años. Comprender cómo la disminución de la precipitación se relaciona con la reducción de aerosoles podría ser valioso para los administradores de recursos hídricos.

Lightning forks over the San Francisco-Oakland Bay Bridge as a storm passes over Oakland, Calif., Sunday, Aug. 16, 2020. Numerous lightning strikes early Sunday sparked brush fires throughout the region. (AP Photo/Noah Berger)

Las tormentas eléctricas en San Francisco y la Bahía de Monterey en agosto, con una combinación de rayos secos y fuertes vientos, desencadenaron incendios forestales en toda la región.

 Noah Berger / AP

Villarini tiene como objetivo utilizar los datos satelitales de la NASA sobre vapor de agua, precipitación y aerosoles, así como un modelo climático integral que puede combinar condiciones atmosféricas como la humedad y la temperatura con propiedades químicas y procesos que tienen lugar en la atmósfera. El modelo ayudará a su equipo a determinar en qué medida la reducción de aerosoles es responsable de la disminución de las precipitaciones en contraposición a la variabilidad natural del sistema climático.

Este proyecto nos ayudará a comprender cómo la Covid-19 está impactando en el medio ambiente natural”

Gabriele Villariniprofesora de la Universidad de Iowa

“Este proyecto nos ayudará a comprender cómo la Covid-19 está impactando en el medio ambiente natural”, dijo Villarini.

Contando cultivos durante COVID

Este año parecía ser un año completamente normal para los cultivos hasta que ocurriera la pandemia y las políticas de confinamiento asociadas.

La reducción de los viajes aéreos y terrestres hizo que la demanda de etanol se desplomara, lo que provocó que los precios del maíz cayeran. Las políticas de cierre también dificultaron que los funcionarios del Departamento de Agricultura de EEUU(USDA) hicieran sus inspecciones a las granjas para recopilar información sobre la siembra, el progreso y las condiciones de los cultivos.

Estamos utilizando datos satelitales y aprendizaje automático para mapear dónde y qué cultivos están creciendo”

Hannah KernerUniversity of Maryland

La subsiguiente falta de información pública sobre los cultivos provocó incertidumbre y volatilidad en los mercados agrícolas y los precios a medida que avanzaban las temporadas de cultivo. “Los mercados quieren saber cuánto esperar de un tipo específico de cultivo”, dijo Hannah Kerner, de la University of Maryland y autora principal de la investigación.

”Estamos utilizando datos satelitales y aprendizaje automático para mapear dónde y qué cultivos están creciendo”, dijo Kerner. Específicamente, están monitoreando cultivos básicos clave, que son el maíz y la soja en los EEUU. Y el trigo de invierno en Rusia.

Iniciar y detener incendios durante el confinamiento

Hay muchos menos incendios controlados, los que se provocan con el objetivo de impulsar la biodiversidad y reducir las cargas de combustible en las zona boscosas.

Cuando entraron en vigor los confinamientos, el Servicio Forestal de EEUU suspendió temporalmente todas sus quemas controladas.

Comparativa de la cantidad de fuegos controlados en los estados del sureste de los Estados Unidos en 2012 y 2020.

Comparativa de la cantidad de fuegos controlados en los estados del sureste de los Estados Unidos en 2012 y 2020.

 NASA

Ben Poulter, un científico investigador del Goddard Space Flight Center de la NASA en Greenbelt, Maryland, está utilizando VIIRS, en el satélite Suomi NPP de la NASA y NOAA, así como datos de MODIS, para rastrear incendios en todo el país y comprender mejor cómo las políticas de distanciamiento social, como las restricciones federales de viaje, han afectado esta ausencia de quemas controladas en la intensidad de los incendios forestales.

El equipo también está analizando cómo el número total de incendios en todo el país podría afectar la química atmosférica. Trabajará con científicos de la calidad del aire para determinar si habrá un aumento o una disminución general en el dióxido de carbono total, entre otros contaminantes, de los incendios forestales en California y la falta de incendios controlados en el país.

Menos coches pueden significar superficies más calientes

Christopher Potter, un científico investigador del Centro de Investigación Ames de la NASA en Silicon Valley de California, está analizando cómo el confinamiento en lugares como la Área de la Bahía de San Francisco en California ha reducido la cantidad de automóviles en la carretera y ha cambiado la forma en que los aparcamientos, las carreteras, y las superficies de los grandes edificios industriales absorben la luz solar y reflejan el calor infrarrojo.

Esta imagen muestra las variaciones de temperatura de la superficie terrestre de ECOSTRESS medidas el 22 de mayo de 2020, durante el período de confinamiento en un área de Milpitas, California (EEUU). Los tonos rojizos oscuros muestran las temperaturas más altas en los aparcamientos y carreteras de asfalto, y los tonos amarillo verdosos indican temperaturas más bajas en los parques y áreas con vegetación.

Esta imagen muestra las variaciones de temperatura de la superficie terrestre de ECOSTRESS medidas el 22 de mayo de 2020, durante el período de confinamiento en un área de Milpitas, California (EEUU). Los tonos rojizos oscuros muestran las temperaturas más altas en los aparcamientos y carreteras de asfalto, y los tonos amarillo verdosos indican temperaturas más bajas en los parques y áreas con vegetación.

 Christopher Potter, Centro de Investigación Ames de la NASA

”De repente se puso tan silencioso”, dijo Potter, “No había tráfico en ninguna parte a finales de marzo y abril”.

Potter y su equipo quieren saber cómo ha cambiado el flujo de calor urbano de toda el Área de la Bahía durante la pandemia, y cómo ese cambio ha contribuido a un entorno más o menos saludable para los millones de personas que viven en él.

Menos aviones y menos nubes podrían enfriar las cosas

Cuando miras hacia un cielo azul claro y las condiciones son las adecuadas, es posible que veas un avión volando por encima y dejando un rastro blanco distintivo de nubes.

Esas nubes, o estelas de condensación, son producidas por los gases de los motores de los aviones o por cambios en la presión del aire. William Smith y Dave Duda, investigadores del Centro de Investigación Langley de la NASA en Hampton, Virginia, han estado estudiando las estelas de condensación durante un par de décadas. “Las estelas de vapor son una de las únicas nubes que producimos nosotros mismos”, dijo Duda. Aunque sus efectos varían y son difíciles de cuantificar, su efecto neto general es el calentamiento.

Esta imagen es del satélite GOES-16 el 1 de abril de 2018, cuando hubo muchos vuelos y posteriormente muchas estelas.

Esta imagen es del satélite GOES-16 el 1 de abril de 2018, cuando hubo muchos vuelos y posteriormente muchas estelas.

 William Smith, Centro de Investigación Langley de la NASA

En respuesta a las prohibiciones de viaje y las políticas de confinamiento, estamos volando mucho menos y produciendo menos estelas de condensación. Duda y Smith quieren cuantificar esta disminución para comprender mejor cómo la densidad del tráfico aéreo afecta la formación de estelas. En otras palabras, ¿menos aviones y menos estelas ayudan a enfriar la atmósfera?

El equipo está utilizando un algoritmo de detección de estelas de condensación establecido para estimar la cobertura en los Estados Unidos contiguos y el corredor de tráfico aéreo del Atlántico Norte durante el período de desaceleración de 2020 y compararlo con un período de referencia un par de años antes, cuando el tráfico aéreo no estaba restringido.

Podría ser posible reducir las estelas de condensación y sus efectos haciendo ajustes ocasionales en la altitud de vuelo o en las rutas, como lo hacen ahora las aerolíneas para evitar turbulencias”

William SmithInvestigadores del Centro de Investigación Langley de la NASA

Duda y Smith también están utilizando MODIS para determinar las propiedades ópticas de las estelas para comprender mejor cómo reflejan la luz solar y atrapan la energía de la superficie y la atmósfera debajo de ellas.

Mejorar nuestra comprensión de cómo y cuándo se forman las estelas de condensación podría ayudar a los científicos a informar a las aerolíneas sobre las rutas ideales para volar aviones.

“Podría ser posible reducir las estelas de condensación y sus efectos haciendo ajustes ocasionales en la altitud de vuelo o en las rutas, como lo hacen ahora las aerolíneas para evitar turbulencias”, dijo Smith.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Clínico. Psicoterapeuta. Zaragoza

Teléfono: 653 379 269 Gran Vía 32, 3° izada.