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domingo, 6 de abril de 2014

Donald Winnicott: "Squiggle Game"


El “Squiggle Game” o mejor conocido en español como “El Juego del Garabato” fue utilizado por Donald Woods Winnicott en su consulta para favorecer el contacto y la comunicación terapéutica, preferentemente con niños, pero también se puede utilizar con adultos.
Vale la pena mencionar que Winnicott crea y desarrolla esta técnica, de modo equivalente al método de asociación libre, descrito por el padre del psicoanálisis Sigmund Freud a sus pacientes en la terapia psicoanalítica, después de abandonar las técnicas hipnóticas. Donald empieza a desarrollar esta técnica en los años cincuenta cuando realiza uno de sus más importantes trabajos: “Los objetos y fenómenos transicionales”, donde implementa el concepto de espacio transicional, porque considera que la consulta terapéutica se da en una zona que no es ni externa, ni interna. Entonces, se trata de una zona potencial de desarrollo o tercera zona que tiene la capacidad para la creatividad y sobre todo la espontaneidad.
D. W.  Winnicott:
Es en el juego y sólo en el juego que el niño o el adulto como individuos son capaces de ser creativos y de usar la totalidad de su personalidad y sólo al ser creativo el individuo se descubre a sí mismo.
Para continuar me parece fundamental repasar algunos conceptos winnicottianos como:
Espacio transicional: es una zona intermedia o neutral entre la subjetividad y la objetividad, necesaria para el inicio de una relación entre el bebé y el mundo exterior y se da gracias a una madre suficientemente buena. En esta zona se dan los fenómenos u objetos transicionales.
Objeto transicional: es la primera posesión descrita por Winnicott “no-yo”del bebé. El objeto transicional representa el pecho materno, o el objeto de la primera relación. Porque el objeto transicional puede cobrar más importancia que la madre, pero a su vez la incluye.
Fenómenos transicionales: son el conjunto de conductas y circunstancias que rodean al objeto transicional (acariciar el pecho, salivar o balbucear).
El objeto transicional es un precursor simbólico, el uso de este objeto es lo que permite la transición de lo subjetivo a lo objetivo, dando paso a los procesos de diferenciación y semejanzaS. Después no habrá un objeto como tal, pero queda esa zona intermedia, y es allí donde se da el juego, la creatividad, el aprendizaje, el arte, la cultura y la religión.
Algunos autores plantean que es en esta zona intermedia o espacio transicional donde se puede ubicar al psicoanálisis y también al psicodrama.
Entonces retomando el tema el “Squiggle Game”, se utiliza preferiblemente en la consulta que consiste en una o varias entrevistas, se hace de forma transferencial y terapéutica, donde se utiliza la capacidad de creer (en el terapeuta/psicólogo) del paciente. Partiendo de esto, al trabajar con el “self” (sí mismo) se influye en la totalidad del niño o adolescente.
21664_528369097243594_306303734_nEjemplo número: 1, publicado en el artículo: El Juego del Garabato (de Winnicott)
El sentido del juego para Winnicott está en conocer los límites del espacio transicional, con lo que también se le puede dar un componente diagnóstico, donde se puede conocer el grado de rigidez o flexibilidad de las defensas.
Recordemos que este autor planteaba que su proceso terapéutico se adaptaba a las necesidades del paciente, como la madre se adaptaba a las de su hijo. Además, él consideró al “Squiggle Game” como diagnóstico y a su vez terapéutico por razones técnicas y por la necesidad del paciente.
¿Por qué la necesidad del paciente y por qué en una o más entrevistas? Sencillo, Winnicot desarrolló su consulta terapéutica en el Hospital Paddington Green Children’s al cual llamaba “Psychiatric Snack Bar (cafetería psiquiátrica)”, con el fin de aprovechar la primera entrevista o entrevistas, porque para algunos de sus pacientes por diversas situaciones no era recomendable un tratamiento psicoanalítico.
Winnicott afirma que las personas que vienen a nuestra consulta esperan algo más que un diagnóstico, quiere ser ayudado, por lo menos en algún aspecto puntual de su dificultad o conflicto, y desea que el encuentro produzca un cambio favorable en él. Entonces dice que, cuando se trata de un niño, la hipótesis plantea que si él “… se halla atrapado en un punto de su desarrollo emocional, la entrevista tiene como efecto una liberación de las ataduras y un paso adelante en el proceso del desarrollo”.[1]
Es importante conocer que Winnicott sólo aplica este tipo de tratamiento si el niño se encuentra en una “familia en funcionamiento o al menos una situación familiar” (estructura que implica grados de interdependencia y permanencia entre los miembros de un grupo que convive con uno o más niños de modo que sea confiable para que el niño pueda sacar provecho). “La mayoría de los padres comete errores y al tratar de enmendarlos, suele ser suficiente, argumenta el teórico”.
En su artículo titulado “El juego del garabato”, expresa: “Al realizar esta tarea, que yo llamo consulta terapéutica, con un niño (o con un adulto, lo mismo da), es preciso ser capaz de usar con provecho el limitado tiempo disponible, y tener listas las técnicas, por flexibles que ellas sean. Hay que dar por sentado que en muchos de estos casos, lo que no se logra en la consulta no se logrará en ningún otro lado. La primera consulta puede repetirse, pero si el niño tiene que ver al consultor varias veces, se vuelve indispensable el trabajo en equipo dentro de una institución, y es muy posible que deba derivarse al niño para un tratamiento psicoterapéutico prolongado.”[2]
Podemos mencionar que el “Squiggle Game” es una técnica gráfica sin reglas (porque Winnicott se opone a formalizar la técnica ante el riesgo de perder su espontaneidad, dinamismo e interactividad) en la que el terapeuta y el paciente alternativamente realizan sus garabatos, que son transformados por el otro miembro del juego.
El terapeuta le dice al niño que van a jugar a un juego que a él le gusta, escoge unas hojas del escritorio o mesita que está entre él y el niño y rasga una sin darle mucha importancia, brindándole al niño la impresión de libertad en el juego. Luego toma una hoja y le dice este juego no tiene reglas, simplemente tomo el papel y hago esto, se cierran los ojos y se hace un primer garabato, después se invita al niño a decir qué le parece o también se le dice que puede convertirlo en algo; luego se lo invita a hacer lo mismo y el terapeuta ve si puede hacer algo con lo del niño.
A partir de esta premisa o consigna se establece una relación de igualdad entre el niño y el terapeuta sobre la creatividad y la flexibilidad, ya que se mostraba dispuesto a jugar o realizar alguna actividad placentera para el niño.
Recordemos que el juego es uno de los modos de acceso al inconsciente, mientras lo pueden acompañar la palabra, el chiste, los dibujos y los gestos.
Winnicott se encontró que algunos preadolescentes o adolescentes trataban de jugar a cruz y cero, pero durante la sesión o sesiones se amoldaban al “Squiggle Game”.
En muchas ocasiones, durante una sesión se pueden tener varias hojas con garabatos y su significación se va haciendo cada vez más profunda, y el niño la siente como parte de una comunicación importante.
Durante el recorrido, se acelera el proceso de la transferencia y los objetos subjetivos del individuo se plasman en la hoja o papel.
Con adultos es importante mencionarles que no se trata de un tipo de test, sino sencillamente de un espacio compartido donde se pueden plasmar las imágenes mentales y representaciones de la psiquis. En este espacio se pueden desarrollar los requisitos para una relación, un vínculo emocional donde se han representado elementos muy íntimos que empezarán a cobrar significación en el encuadre y trabajo terapéuticos.
Usos del “Squiggle Game”:
  • Es una técnica importante para el trabajo con niños y adolescentes.
  • Además puede ser un preludio para la terapia más profunda.
  • Durante la entrevista se puede dar una movilización de las fallas del desarrollo emocional del niño.
  • Puede tener como objetivo que el paciente comunique a través de los juegos su conflicto.
  • El juego permite encontrar el self del paciente. Es un encuentro que se da por las significaciones que ofrece el paciente y son interpretadas por el terapeuta.
969616_528903643856806_665115022_nEjemplo número: 2, publicado en el artículo: El Juego del Garabato (de Winnicott)

En lo fundamental interpreto para que el paciente conozca los límites de mi comprensión[3]
La interpretación, no deja de ser un “Squiggle” (garabato), que requiere para su construcción de la participación de ambos protagonistas (terapeuta y paciente).
Entonces, durante el “Juego del Garabato” (el proceso de asociación libre que se desarrolla en el relato que se realiza sobre los dibujos) puede desarrollarse una transferencia particular y es donde se permite o facilita la comunicación de la problemática inconsciente que aqueja al paciente. Esta transferencia se apoya sobre la confianza, facilita el proceso de reconocimiento del modo de falla ocurrida durante el desarrollo emocional del niño, brindándole al garabato un carácter terapéutico, teniendo como sostén al terapeuta en esta particular transferencia regresiva.
Es importante tener en cuenta que el terapeuta no debe abandonar su identidad terapéutica, aunque para jugar lo hace con su verdadero self, mientras que simultáneamente, no es necesario que deba abandonar sus identificaciones. Porque estas mismas identificaciones serán las que le ayudaran a conocer al individuo, además de permitirle, sin dejar de ser el mismo, identificarse con el paciente.
Con esto último podemos decir que es de suma importancia que el terapeuta que aplica la técnica esté en un proceso de formación psicoterapéutica o ya tenga la formación propiamente dicha.
Cuando el terapeuta no está preparado para el juego, puede utilizar las reglas proyectivas ante un inconsciente que se muestra, pero recordemos que puede ser una lectura defensiva de protección del propio terapeuta para no mostrar su propio self en el juego y es uno de los bloques de la transferencia.
Bibliografía
[1] Winnicott, D. W. (1993). “Clínica Psicoanalítica Infantil”. Bs. As., Paidós, p. 13.
[2] Winnicott, Donald: Exploraciones psicoanalíticas II, Paidós, Buenos Aires, 1991, p. 25.
[3] Winnicott; Donald (1971): Realidad y Juego. Gedisa, Barcelona, pág. 118.
Además les recomiendo leer el artículo:
El Juego del Garabato (de Winnicott)
(Amalgama de dos artículos: uno inédito, escrito en 1964, y el otro publicado en 1968) publicado en Voices: The Art and Science of Psychotherapy, vol. 4, Nº1 (1968).

jueves, 6 de enero de 2011

"Squiggle Game"

Los juegos de garabatos en Winnicott, son herramientas para ser empleadas en la Consulta Terapéutica, teniendo por objetivo principal, hacer una consulta de forma transferencial, y terapéutica.


Los “juegos de garabatos”, o squiggles games fueron creados inicialmente por Donald Winnicott, para ser usados en la consulta terapéutica, como forma de superar la escasez de horarios, la urgencia del diagnóstico, y la derivación del caso.



Para Winnicott el objetivo principal de la primera entrevista con un paciente, es realizar una consulta de modo transferencial, y por incluir un juego es también terapéutica, al mismo tiempo es diagnostica.



La consulta y los garabatos:

Winnicott define a la Consulta Terapéutica como una extensión del psicoanálisis, cuyo desarrollo responde a las variantes de la consulta hospitalaria.

El juego es una potencialidad del niño que es básica para la capacidad de crear y usar símbolos, según describe el autor, y el juego tiene un valor significativo, es heredero del objeto transicional y del espacio transicional, mientras que su desarrollo se da en una zona que no pertenece ni al mundo interno ni al externo de una persona. Es una zona potencial de desarrollo o tercera zona, básica para la capacidad creativa.



Este es el punto de encuentro entre el paciente y el terapeuta, y obliga al segundo a realizar una doble tarea, la de crear y ser espontáneo, sin agobiar al paciente. El juego de garabatos resume estos conceptos en la experiencia misma, pues reúne a ambos en una zona de juego tiene como función la comunicación, al igual que el síntoma, pero buscando la simbolización de éste. Por eso su finalidad es diagnóstica y terapéutica.



Winnicott prefiere los dibujos en estado natural, sin consignas, de modo que sean diferenciables de los dibujos proyectivos.



En resumen:



• El juego permite el contacto con el niño o el adulto.

• Se emplea para resolver situaciones de terapias de contenido psicoanalítico, breves o de objetivos limitados, sobre todo por las dificultades que pueda haber en el mantenimiento de la frecuencia.

• No es una técnica proyectiva, el niño y el terapeuta participan de la creación, o sea del juego mismo.

• Es importante la capacidad del terapeuta para jugar en un espacio de creatividad.



El uso de este juego puede ser:



• Un preludio para terapia más profunda.

• En la misma entrevista puede darse un efecto de liberación de ataduras en el proceso de desarrollo.





La función terapéutica de los juegos de garabatos:



Es una herramienta invaluable para el trabajo con niños y adolescentes, porque compromete al paciente y al terapeuta en una interacción fluida y continua, donde la autenticidad facilita múltiples abordajes terapéuticos.

La intención es que el paciente comunique a través de los juegos su problema. Tiene un rol movilizador de efectos subjetivos.

El juego es único e irrepetible, y permite encontrar el self del paciente. Es un encuentro a través de las significaciones que van surgiendo, dadas por el paciente, e interpretadas por el terapeuta.



El espacio transicional:



El espacio de los primeros juegos con la madre, configura lo que Winnicott llamó, zona del espacio transicional, o tercera zona, que ubica entre el mundo interno y el externo. Esta zona se reinstala durante los garabatos, basada en la confianza desencadenada por la autenticidad del paciente y el terapeuta.

El terapeuta puede en ocasiones, representar una función de oposición, de límite, y representar un encuentro con el mundo externo que el paciente rechaza. Esta oposición contribuye a la diferenciación yo-no yo, en las etapas tempranas del bebé.

La Consulta Terapéutica y los garabatos, facilitan una función diagnóstica y una terapéutica. Para hacer un buen diagnóstico debe conocerse la historia viviente del paciente, conocer el entorno del paciente y la capacidad de cambio de las personas que viven con él.



La transferencia:



Las transferencia inicial de los garabatos, dada en la Consulta Terapéutica, es una improvisación con los pocos datos que paciente y terapeuta puedan tener en esta primera entrevista. Será en el proceso de asociaciones libres a través del relato sobre los garabatos, que se da una transferencia que facilita el reconocimiento del momento y modo de falla ocurrida durante el desarrollo emocional del niño.



El juego es uno de los modos de acceso al inconsciente, puede acompañarse de palabras, chistes, dibujos, gestos. El terapeuta es usado como objeto subjetivo, para sostener el proceso. El terapeuta no abandona su self durante el juego, aunque mantenga una identidad terapéutica. En los garabatos, algo nace a partir del gesto creativo, y el significado es revelado en el juego.

martes, 14 de julio de 2009

El Juego del Garabato


Frente a la precisión y el argumento bien armado de otras comunicaciones sobre Winnicott, aquí busco abrir un abanico al pensamiento de este autor. Hoy retornaba sobre la "Consulta Terapéutica" de Winnicott. En su práctica atendía durante uno, dos o cinco días a un niño y utilizaba con él la técnica del squiggle, , juego del garabato. Recomienda que se emplee en la primera entrevista o acaso en dos-tres. Él nos señala que no se trata de una técnica proyectiva tipo TAT porque esas pruebas de personalidad pueden ser vividas con cierta violencia. Y desde luego que así es adentrados en un psicoterapia psicoanalítica donde la transferencia es la clave. En estas consultas, aplicadas, porque no, a adultos, el analista "superpone dos áreas de juego, la del analista y la del paciente". Con niños explica las reglas del squiggle y comienza garabateando en un papel que corta en dos pedazos para transmitir que no se trata de algo solemne o demasiado serio. Un juego.
El niño sigue completando e iniciando otros garabatos hasta que poco a poco se va tratando en la fantasía compartida las fantasías que tienen que ver con la consulta. Se van perfilando figuras, imágenes, "iconos".
Me ha sorprendido gratamente un señalamiento de DWW, un día un muchacho se mostró callado, reservado y desconfiado. Winnicott allí, esta vez sí, interpretó, algo así como lo siguiente: "parece que estás callado, como si ocultaras algo (sic)".
Tras la entrevista el muchacho le dijo a la madre, una vez en casa, que en el parque alguien le había intentado violar, al poco tiempo volvió a consultar al Dr. Winnicott y se trabajaron las angustias de tipo homosexual y lo relacionado con ese suceso traumático. La madre le había dicho "¿por qué no se lo habías dicho al Dr. Winnicott?". Winnicott nos explica que éste se lo comunicó en su actitud de recelo. Él lo interpretó certeramente.
En general durante las consultas terapéuticas prefería reservarse las interpretaciones y que el niño fuera explicando lo que dibujaban en ese juego compartido. En el espacio transicional.
Winnicott nos explica que una consulta terapéutica o unas cuantas puede ser suficiente en un número importante de casos, en otros dar pie a una psicoterapia psicoanalítica o una derivación a la asistente social psiquiátrica. Es bueno destacar que estas consultas terapéuticas no son psicoanálisis pero se nutren de la teoría y la técnica, esto lo remarca Winnicott.
Winnicott empleó el juego como lo hubiera leído en "Psicoanálisis de niños" de Melanie Klein, escrito que le fascinó. Ahora bien, el continuó la obra proponiendo esta modalidad ajustada a su atención como psiquiatra de niños con personas que venían de muy lejos, que asistían al hospital o que no podían permitirse los honorarios, por citar unos ejemplos.
Así pues, de soslayo instala una modalidad de "consulta" que permite abrir el campo de la fantasía, conectar con el niño (o el adulto) y poder dar salida a lo subyacente a la angustia.
Y es meritorio que en esa época donde el dogma era tan pueril pudiera tener la osadía de situar nuevos horizontes para la clínica, clínica que hoy por hoy se ajusta más a las consultas en los servicios públicos de salud mental.
Winnicott continuaba tras estas "consultas terapéuticas" el contacto con el caso y la comunicación con la familia a través de cartas con los servicios que le habían hecho la derivación y con los propios padres, quienes le indicaban los avances dados por su intervención.