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sábado, 5 de noviembre de 2016

Acoso y Violencia contra las mujeres. Esto puede salvar tu vida



Algunos datos que se conocen actualmente sobre el acoso en su relación con la violencia son las siguientes:

1. Las personas que acosan tienen una mayor probabilidad de presentar en su historia de vida los siguientes factores de riesgo: son varones, abusan del alcohol o las drogas, tienen patologías psiquiátricas, han vivido muchos fracasos amorosos, no suelen tener pareja cuando inicial el acoso, y poseen una inteligencia superior comparada con el resto de delincuentes.

2. En conjunto, en la literatura especializada muestra una violencia que afecta entre el 3% y el 36% de los acosadores.
Es decir, dependiendo de los estudios, tan pocos poco 3 por ciento o tantos como 36 por ciento acosadores evaluados, recurrían a la violencia, en la mayor parte de los casos sin emplear armas. Hoy se cree que un valor promedio se situaría en el 25% de los acosadores como ejecutores de actos de violencia.

3. Los acosadores más violentos son los obsesivos enamorados (Apasionamiento mórbido), que son quienes han tenido una relación sentimental previa con sus víctimas. La tasa de homicidio viene a ser del 2%: dos de cada cien amantes matarán su objeto amado como promedio. No obstante, existe un perfil de psicópatas cuya probabilidad de ejecutar un homicidio es mayor.

4. Todavía no hay muchos estudios científicos sobre la predicción de la violencia entre acosadores, aunque ya hay ciertos factores que tienden a asociarse con agredir a la persona acosada. Tales factores son los mismos que surgen en la predicción de la delincuencia violenta tales como sexo varón, delitos violentos previos, uso de armas, abuso de sustancias o alcohol y antecedentes psiquiátricos.

5. La motivación primaria para el acoso no es sexual, sino la hostilidad hacia la víctima. La motivación percibida más común entre las víctimas es el control, es decir, las víctimas sienten que lo que quiere el acosador, por encima de todo, es someterla a su dominio.

6. La hostilidad, como se ha comentado, es la respuesta del acosador a la negativa de la mujer a ser u pareja. ¿Cómo es que hay personas que reaccionan con tanta rabia, invirtiendo mucho de su tiempo y seguir a su "gran amor"? Lo primero que hay que considerar es que es un acosador, generalmente, es un fracasado personal y social, alguien sin éxito, con un gran narcisismo (adoración de su propia persona) precisamente desarrollado para defenderse de su fracaso en su mundo real. Ellos ponen su esperanza en dominar a la pareja porque, en realidad, es lo único que pueden llegar a poseer: la voluntad de otra persona. Cuando ven que la mujer, o no quiere iniciar con él una relación, o no quiere continuarla, estallan en cólera porque es una  su propia autoestima.

7. Aunque la mayoría de los estudios apoya la idea de que las órdenes de alejamiento son efectivas en la protección de las víctimas, se trata generalmente de investigaciones realizadas en el contexto de la violencia doméstica, sin un adecuado seguimiento. Contrariamente, las víctimas de acoso aseguran que los acosadores violan esa medida.

8. La mayoría de las víctimas sufren graves repercusiones psicológicas, incluyendo ansiedad, depresión, cambios importantes en el estilo de vida, pérdida del apetito, trastorno del sueño, imágene recurrentes que producen temor, etc.

Vicente Garrido: "Amores que matan"

viernes, 4 de noviembre de 2016

Lecciones de un psicópata. Sin conciencia



"Te escogeré de entre la multitud, te desarmará con sus palabras y te controlará con su presencia. A ti te encantarán su ingenio y sus planes. Te lo hará pasar bien, pero piensa que después te pasará factura. Te sonreirá y te engañará y, luego, te atemorizará con su mirada. Y cuando haya acabado contigo, y ten por seguro que lo hará, te abandonará llevándose contigo, y ten por seguro que lo hará, te abandonará llevándose consigo tu inocencia y tu orgullo. Te dejará más triste, pero no más sabio, y durante mucho tiempo te preguntarás qué pasó y qué hiciste mal. Y, después, si otra persona así llama a tu puerta,   ¿abrirás?

De un escrito firmado por un "Psicópata en la cárcel".

En el clásico libro "Sin Conciencia" de Robert Hare
Rodrigo Córdoba Sanz: Experto en Trastornos de Personalidad

lunes, 7 de octubre de 2013

Trastorno Antisocial Aprendido

 
 
DESMONTANDO CORAZAS. EL TRASTORNO ANTISOCIAL APRENDIDO: Un mecanismo de defensa extremo

La expresión de sentimientos intensos y/o la aparente insensibilidad y los comportamientos mal orientados y aprendidos se transmiten en forma de conductas desadaptativas y antisociales que pueden hacer que asalten dudas al profesional a la hora de diagnosticar y discernir un tema tan complejo y cada vez con más incidencia en consulta como son los diferentes trastornos de personalidad.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Desmontando corazas: Dolores Mosquera

 
 
Dolores Mosquera es una clínica y escritora brillante, sus textos pueden ser "científicos" o más divulgadores, en cualquier caso, su aporte es fundamental. Porque aporta una mirada que muchos tenemos y la lanza para que podamos elegir el camino a seguir, con una hoja de ruta, en muchos casos, distinta a lo que se suele pensar y decir acerca del Trastorno Antisocial de la Personalidad.
Ella se centra en el Trastorno Antisocial Aprendido. Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta
 
[...] la persona cuyos comportamientos tienen origen en un aprendizaje previo y que piensa y está convencida de que es mala por naturaleza, al no ser consciente ni conocer realmente la vida cómo es, ni tener recursos para adaptar sus respuestas a las expectativas sociales. Cuando una persona se defiende y "necesita demostrar quién es" o lo que "es capaz de hacer", es importante considerar la posibilidad de estar ante alguien con conductas aprendidas, porque el tratamiento o la posibilidad de obtener resultados puede variar considerablemente.

jueves, 15 de agosto de 2013

Trastorno Antisocial de la Personalidad

TRASTORNO ANTISOCIAL DE LA PERSONALIDAD

La característica principal del trastorno antisocial de la personalidad es la conducta irresponsable ante la sociedad, la violación por los derechos de otras personas, reglas y normas, sociales, individuales y morales. Otra característica esencial en el “antisocial”, es la alta capacidad para manipular mediante la mentira, hipersensibilidad para la agresividad, irritabilidad, es impulsivo, testarudo, necio, así como una incapacidad para anticipar o visualizar consecuencias a largo plazo de sus conductas y planificar su futuro.
En el bloque de las relaciones personales, el “antisocial” posee la incapacidad para fecundar relaciones intimas, profundas y vínculos estables. Su tendencia a manipular y utilizar al otro para su beneficio, impide la estructuración de vínculos sólidos, concretos y reales. Indiferencia por los demás y carencia de remordimientos en la negatividad de sus actos justifican su libertad para interactuar en un hábitat sin culpa.
Busca continuamente sensaciones nuevas y estimulación y es incapaz de aprender de la propia experiencia, se podría decir que no “escarmienta”. Pueden llegar a arriesgar su bienestar y el de los demás.

Se dice que la personalidad antisocial posee un nivel por arriba de lo normal en inteligencia, debido a que es manipulador de las situaciones, llegando a controlar un mundo subjetivo como es la precepción de los demás, utiliza su inteligencia para representarse ante los demás como una persona inteligente, simpática, mesurada y responsable, convenciendo con ella a los demás y al mismo tiempo logrando sus objetivos.
La persona con trastorno antisocial, presenta un historial de conflictos desde su infancia, de niños y adolescentes mienten, pelean física y verbalmente, roban, se escapan de casa y su comportamiento no se corrige con los castigos, sino que se estimula y fecunda la lucha interna con figuras de poder (normas, leyes, padres, escuela, maestros, etc.)




El trastorno antisocial de la personalidad forma parte, junto con los trastornos histriónicos, límite de la personalidad y narcisista de la personalidad, del denominado grupo dramático de los trastornos de la personalidad, también conocido como “impulsivo” o “emocional”. Frecuentemente aparece asociado a depresión y abuso de alcohol u otras drogas.

Ahora veamos la descripción del trastorno antosocial de la personalidad según el DSM-IV-TR (MANUAL DIAGNÓSTICO Y ESTADÍSTICO DE LOS TRASTORNOS MENTALES) Y EL CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades, décima de edición, apartado de psiquiatría, recogido por la Organización Mundial de la Salud)

1) DSM-IV-TR
Criterios para el diagnóstico de
F60.2 Trastorno antisocial de la personalidad (301.7)

A. Un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás que se presenta desde la edad de 15 años, como lo indican tres (o más) de los siguientes ítems:
1. fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, como lo indica el perpetrar repetidamente actos que son motivo de detención
2. deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer
3. impulsividad o incapacidad para planificar el futuro
4. irritabilidad y agresividad, indicados por peleas físicas repetidas o agresiones
5. despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás
6. irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones económicas
7. falta de remordimientos, como lo indica la indiferencia o la justificación del haber dañado, maltratado o robado a otros

B. El sujeto tiene al menos 18 años.
C. Existen pruebas de un trastorno disocial que comienza antes de la edad de 15 años.
D. El comportamiento antisocial no aparece exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia o un episodio maníaco.


2) CIE-10
F60.2 Trastorno disocial de la personalidad (según CIE-10)
Se trata de un trastorno de personalidad que, normalmente, llama la atención debido a la gran disparidad entre las normas sociales prevalecientes y su comportamiento; está caracterizado por:
a) Cruel despreocupación por los sentimientos de los demás y falta de capacidad de empatía.
b) Actitud marcada y persistente de irresponsabilidad y despreocupación por las normas, reglas y obligaciones sociales.
c) Incapacidad para mantener relaciones personales duraderas.
d) Muy baja tolerancia a la frustración o bajo umbral para descargas de agresividad, dando incluso lugar a un comportamiento violento.
e) Incapacidad para sentir culpa y para aprender de la experiencia, en particular del castigo.
f) Marcada predisposición a culpar a los demás o a ofrecer racionalizaciones verosímiles del comportamiento conflictivo.
Puede presentarse también irritabilidad persistente. La presencia de un trastorno disocial durante la infancia y adolescencia puede apoyar el diagnóstico, aunque no tiene por qué haberse presentado siempre.
Incluye:
Trastorno de personalidad sociopática.
Trastorno de personalidad amoral.
Trastorno de personalidad asocial.
Trastorno de personalidad antisocial.
Trastorno de personalidad psicopática.
Excluye:
Trastornos disociales (F91.-).
Trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad (F60.3).



http://icientificasypsicoterapia.blogspot.com.es/2009/12/trastorno-antisocial-de-la-personalidad.html

jueves, 27 de junio de 2013

Carácter Fálico-Narcisista



Carácter Fálico-Narcisista (Wilhelm Reich) El carácter fálico -narcisista típico, es seguro de sí mismo,
a menudo arrogante, elástico, vigoroso y con frecuencia
dominador. Cuanto más neurótico el mecanismo interior,
tanto más saltan a la vista estos modos de conducta.

En cuando al tipo corporal, la expresión facial muestra por lo común rasgos duros,
marcados, masculinos, mas con no poca frecuencia también femeninos, como de niña,
pese al porte atlético. La conducta cotidiana es por lo común altanera, quizá fría y
reservada, quizá agresiva o "erizada de púas". En el comportamiento en relación con el
objeto, incluido el objeto amoroso, siempre domina el elemento narcisista sobre el
elemento libidinal objetal, y existe siempre una mezcla de rasgos sádicos más o menos
disfrazados.
Estas personas se anticipan por lo general a cualquier ataque esperado, con un ataque de
parte de ellos. Muy a menudo la agresión se expresa no tanto en lo que dicen o hacen,
sino en la manera en que lo dicen o hacen. Aparecen como agresivos o provocativos ante
personas que no disponen de su propia agresión. Los tipos francos tienden a lograr
posiciones rectoras en la vida y se rebelan contra la subordinación ejerciendo su dominio
sobre otros situados en peldaños más bajos de la escala jerárquica. Si sienten su vanidad
herida, reaccionan con fría reserva, con profunda depresión o con vivaz agresión.
A diferencia de otros caracteres, su narcisismo no se expresa de manera infantil, sino en la
exagerada ostentación de confianza en sí mismos, de dignidad y superioridad, pese a que
la base de su carácter no es menos infantil que la de los demás.
Los hombres fálico narcisistas (FN) muestran una gran potencia erectiva, si bien son
orgásmicamente impotentes. Las relaciones con mujeres se ven perturbadas por el
deprecio que sienten hacia el sexo femenino, deprecio rara vez ausente en estas
estructuras. Pese a ello son objetos sexuales altamente deseados, pues su aspecto
exterior ostenta todos los rasgos de la masculinidad. En las mujeres, el carácter FN se
presenta con mucha menor frecuencia. Las formas decididamente neuróticas se
caracterizan por una homosexualidad activa y por una sexualidad clitorídea; las mujeres
genitalmente más sanas, se caracterizan por una gran confianza en sí mismas, basada en
el vigor físico y en la belleza.
La historia infantil revela casi siempre serias decepciones en el objeto del otro sexo,
decepciones que ocurrieron precisamente en momentos en que se hacían intentos de
conquistar ese objeto mediante la exhibición fálica. En los hombres, encontramos a
menudo que la madre era la más fuerte de los dos progenitores, o que el padre había
muerto prematuramente o había desaparecido de alguna manera del cuadro familiar.
La frustración de la actividad exhibicionista genital en la cúspide de su desarrollo, por la misma
persona hacia la cual se manifestara el interés genital, resulta en una identificación con
esa persona en el nivel genital. Es decir, el muchacho renunciará al objeto femenino, lo
introyectará y se volverá hacia el padre en un papel homosexual activo (por ser fálico),
mientras conserva a la madre como un objeto, con actitudes solamente narcisistas e
impulsos de venganza sádica.
En tales hombres, el acto sexual tiene el significado inconsciente de demostrar a la mujer, una
y otra vez, su potencia; al mismo tiempo, significa desgarrar o destrozar a la mujer y, en
una capa más superficial, degradarla. A la inversa, en las mujeres fálico-narcisistas el
motivo rector es el de vengarse del hombre, de castrarlo durante el acto sexual, de
tornarle impotente o de hacerle parecer impotente. Esto no contradice en manera alguna
la marcada atracción sexual que estos caracteres acentuadamente eróticos ejercen sobre
el otro sexo.
Nos habla Erich Fromm de la violencia reactiva, que es la que se emplea en la defensa de la
vida, de la libertad, de la dignidad, de la propiedad, ya sea de uno o de otros. Tiene sus
raíces en el miedo, este puede ser real o imaginario, consciente o inconsciente. Es un tipo
de violencia al servicio de la vida, no de la muerte, su finalidad es la conservación, no la
destrucción, implica cierta proporcionalidad entre fines y medios.
Otro tipo de violencia reactiva es la que se produce por frustración, cuando se frustra un
deseo o necesidad. Es un intento para conseguir el fin fallido mediante el uso de la
violencia, no es una agresión por el gusto de la destrucción, esta reacción provoca envidia
y celos, y se produce con odio y hostilidad, la historia de Caín y Abel, o de José y sus
hermanos son versiones clásicas de envidia y celos.
Otro tipo de violencia es la vengativa, esta es la de evitar el daño que amenaza y sirve a la
función biológica de supervivencia, la función de esta violencia es la de anular
mágicamente el daño recibido, es el "ojo por ojo" y corresponde a la persona neurótica
que encuentra dificultades para vivir en independencia y con plenitud, y en psicopatología
grave la venganza se convierte en el fin predominante de la vida, ya que sin venganza
amenazan hundirse, no sólo en la estimación del sí mismo sino del sentido del yo y de la
identidad.
Junto a la violencia vengativa está la debida al quebrantamiento de la fe, que tiene lugar en la
vida del niño. El niño comienza la vida con fe en la bondad, en el amor, en la justicia, tiene
fe en el sentido materno o paterno, en la solicitud de ambos para abrigarlo, para aliviarlo,
podemos expresarlo como fe en Dios. Esta fe se puede quebrantar en edad temprana, el
niño oye mentir, se siente desgraciado y temeroso, y ninguno de los padres lo advierte, no
le prestan atención, se va quebrantando la fe original en el amor, en la veracidad, en la
justicia de los padres, y en la vida, es la posibilidad de confiar en ella la que se quebranta.
Otra reacción importante es el ambiente de violencia, el niño profundamente desengañado y
desilusionado puede también empezar a odiar la vida. Si no hay nadie en quien creer, si la
fe en la bondad y la justicia no fue más que una ilusión, si la vida la gobierna el diablo y no
Dios, entonces, la vida se hace odiosa, ya no puede sentir uno el dolor del desengaño. Lo
que se desea demostrar es que la vida es mala, que los hombres son malos, que uno
mismo es malo, el niño se convertirá en un cínico y un destructor, es la destructividad de
la desesperación, el desengaño de la vida condujo al odio a la vida, y esto puede
constituirse en el leit-motiv de la vida de la persona.
Cuando el niño vive la indefensión absoluta, la incapacidad posible de reacción ante el medio
en el que le tocó desenvolverse, necesita actos compensatorios, para Fromm esta es la
violencia compensadora, aquella que surge desde la impotencia. El niño se siente
impulsado a dejar su huella en el mundo, a transformar y cambiar, desde su impotencia el
niño busca apoyo en una persona o grupo a quien otorga su poder de cambio y con quien
se identifica, se hace la ilusión de actuar cuando en realidad no hace sino someterse a los
que actúan y convertirse en una parte de ellos, su acto creativo se convierte en un acto
destructivo, y esto requiere la cualidad de la fuerza, el niño impotente puede trascender
la vida destruyéndola en otros o en sí mismo, así se venga de la vida porque ésta se le niega.
Estas formas de violencia que nos presenta Fromm nos sirve para traer el trastorno disocial, no
se hace fácil entender como niños muy pequeños pueden asumir un comportamiento
destructivo. Ya vimos los diferentes tipos de violencia que pueden ser asumidos por un
niño en desarrollo, tal vez su propio carácter, falta de atención e hiperactividad en sus
diferentes tipos, promueva el odio o la irritabilidad parental, o el desinterés en su cuidado
y educación, lo que se traslada a la escuela, donde el niño es visto como alguien que
necesita educación especial y es separado de la aceptación de su entorno.
Tal vez las condiciones relatadas por Fromm se den en la estructura familiar, una familia
desestructurada, y esto origine que el niño pierda la fe y el amor por la vida y se
transforme en un niño humillado, que se siente perseguido, y acabe por odiar la vida, y
sentir que todo lo que en ella hay es malo, y merece de actos de maldad como
compensación a su sufrimiento. Tal vez al niño le tocó desde muy pequeño ser atendido
en centros asistenciales donde no pudo sentir el amor a la vida y tuvo que defenderse
como pudo de la agresión ambiental que sintió, el caso es que existe el trastorno disocial,
está conceptualizado como tal en los manuales de diagnóstico, y es precursor y antesala
del trastorno antisocial de la personalidad, que se define como patrón de abuso y
atropello de los derechos de los demás.


http://youtu.be/0wCXMsB2CW0 Parte de mí -Saratoga-
http://institutoananda.es/antisocial/

miércoles, 26 de junio de 2013

Trastorno Antisocial de la Personalidad



Trastorno Antisocial de la personalidad

¿Es el hombre fundamentalmente malo y corrompido,
o es fundamentalmente bueno y perfectible?
El Antiguo Testamento no toma posición de la corrupción fundamental
del hombre. La desobediencia de Adán y de Eva a Dios no se llama pecado;
en ningún lugar hay indicio de que esa desobediencia hay corrompido
al hombre. Por el contrario, la desobediencia es la condición para el
conocimiento de sí mismo por parte del hombre, por su capacidad de elegir,
ese primer acto de desobediencia es el primer paso del hombre hacia la libertad.
El Antiguo Testamento ofrece por lo menos tantos ejemplos de hacer el mal como de hacer el
bien, su posición es que el hombre tiene las dos capacidades, la del bien y la del mal, entre
la vida y la muerte. Dios no interviene en su elección; presta ayuda enviando a sus
mensajeros a enseñar las normas que conducen a distinguir la bondad, a identificar el mal,
y a amonestar y protestar. Pero hecho eso, se le deja solo al hombre con sus dos fuerzas,
la fuerza del bien, y la fuerza para el mal, y la decisión es suya únicamente.
Realmente sería difícil, para quien haya tenido una larga experiencia como psicoanalista,
subestimar las fuerzas destructoras que hay en el hombre, en pacientes enfermos ve
funcionar esas fuerzas y experimenta la enorme dificultad de detenerlas o de canalizar su
energía en direcciones constructivas, mas, la intensidad de estas fuerzas no implica de
ninguna manera que sean invencibles, o ni aun dominantes. (E. Fromm 1966).
Conducta Antisocial Reglas que rigen en un momento dado, y que conforman un sistema de reglas que definen y
controlan las conductas posibles en situaciones determinadas, regulando las actividades
de las personas. Reglas que son dictadas por la costumbre, las conveniencias sociales y las
tradiciones de la sociedad donde se desempeñan. Son las normas, implícitas y explícitas
que se constituyen como una forma permisible de comportamiento en cuanto a las
explícitas, y una forma deseable en cuanto a las implícitas, y que se convierten en
creencias y prácticas habituales de los miembros de la comunidad en las que se inscriben.
Sin estas reglas, leyes de cumplimiento, y normas sociales, no podrían ser identificados como
antisociales o desviados, actos o conductas que conforman la personalidad psicopática, la
psicopatía o el trastorno antisocial.
Como visión conductual el acto antisocial en sí mismo se debe a la existencia de una serie
de circunstancias situacionales que lo posibilitan, para la psicología de la personalidad la
disposición para cometer actos antisociales se debe a varios rasgos de personalidad que
coexisten en la persona, que se infieren de la observación, que se mantienen estables en
el trascurso del tiempo, y que se repiten en distintas conductas instrumentadas por la misma persona.
Psicopatía "Incapacidad para aprender ciertas formas de conducta necesarias para una actuación eficaz en lo social"
Ya Pinel a principios del siglo pasado se refirió a la conducta que entra en conflicto con la
sociedad, se le ha aplicado diversos nombres en el transcurrir del tiempo, siendo
Birnbaum el primero en acuñar el término psicopático, personalidad que Schneider llama
"explosiva"; desobedientes y desafiantes son aquellos que a la menor provocación se
ponen rabiosos e incluso violentos sin guardar la menor consideración.
Este término fue adoptado en Inglaterra como "insania moral", que era un tipo de
personalidad desajustado de las normas sociales, y presentaban casos que hoy conocemos
como comportamientos psicopáticos, lo delincuente era una deficiencia del "sentido
moral". Scholtz define la "anestesia moral" como la de aquellos que conocen
perfectamente bien las leyes morales, pero no las sienten, y a causa de ello no subordinan
a ellas su comportamiento". En lenguaje popular psicópata es igual a conducta antisocial,
aunque es necesario precisar que aunque si es habitual encontrar psicopatías en los actos
delictivos, hay personalidades psicopáticas que no son en absoluto delincuentes.
El psicópata no puede sentir realmente, no le es posible experimentar plenamente el
componente emocional en sus conductas, "demencia semántica" lo llamó Clekley, lo que
le lleva a no experimentar un interés por los demás, a quienes manipula, pudiendo
simular estados emocionales. Sus dos connotaciones específicas son la incapacidad de
amar y la falta de culpabilidad, no pueden situarse en el lugar del otro.
" No tiene capacidad para adquirir un condicionamiento al miedo, es decir, no aprende las
conductas para evitar los castigos que originen un miedo anticipatorio y refuercen la
conducta de evitación, el psicópata no anticipa en sentido emocional la consecuencia
desagradable de su comportamiento.
La conducta de recompensa está más determinada por las necesidades inmediatas, ante
estas necesidades los psicópatas tiene respuesta excesiva, ya que no pueden desarrollar o
mantener las representaciones mentales abstractas necesarias para iniciar formas de
conducta superiores, y así obtener la recompensa, los psicópatas necesitan de señales
externas que les indiquen si pierden o ganan, que les ayuden a regular su conducta de
manera efectiva, al igual que las personas normales hacen con sus mecanismos
reguladores internos". (Jarne, A. y Talarn,A. 2005)
El carácter sádico y la lujuria El trastorno antisocial de la personalidad es un extremo patológico de este carácter descrito
por Claudio Naranjo. Lujuria es una pasión por el exceso, pasión que busca la intensidad
en todo tipo de estímulos, y que evita la interioridad, nos dice Claudio que el ansia de
estar siempre vivo es un intento de ocultar una falta de viveza, que busca a través de la
acción la sensibilidad emocional, carácter hiper-masculino e insensible, extra-punitivo y osado.
Está apasionadamente a favor de la lujuria como forma de vida, esta propia pasión denota una
actitud defensiva, necesita demostrarse y demostrarnos que lo que todos llaman malo en
realidad no lo es, en la lujuria hay placer en reafirmar la satisfacción de los impulsos,
placer por lo prohibido, placer de luchar por el placer y la intensidad.
Otros rasgos asociados al carácter son los de ser intimidador, humillante y frustrante, es el más
airado y el menos intimidado por la ira, es vengativo, pero a largo plazo, se toma la justicia
por su mano como respuesta a lo sentido en la infancia, siente, después de haber sufrido
humillación, que ahora es el momento de tomarse la justicia por su propia mano, de
obtener placer, aunque esto ocasione dolor en otros, este proceso sádico de humillar al
otro lo podemos considerar como una transformación de tener que vivir con la de uno mismo.
La característica antisocial y la rebeldía en la que se apoya es una reacción de enfado ante
el mundo, y por tanto una manifestación de castigo vengativo.
Se esfuerza en mantener una asertividad y una agresividad excesivas para evitar una posición
de indefensión que implicaría sumisión a las constricciones sociales y una renuncia a los
propios impulsos, pone en marcha un proceso de negación de la culpa, vergüenza y falta
de valor que implica su desconsideración hacia los otros, y una represión del superego
más que del ello, hay un rechazo de la autoridad internalizada y de sus valores. C. Naranjo
habla en este caso de una "contraintroyección" como el lujurioso está presto a vomitar lo
que no encaje en sus deseos. Mecanismo significante de este carácter es la
desensibilización, un encallecimiento, un desistir de las expectativas de amor de los
demás y un volverse contra los valores de la sociedad.
Hay una pérdida de totalidad, pérdida de Ser, en su impaciencia por la satisfacción, desplaza su
objetivo hacia una noción excesivamente concreta de placer, riqueza, triunfo… sólo para
descubrir que este logro, sustituto del ser, le deja para siempre insatisfecho, anhelante de
intensidad, el sobredesarrollo de la acción al servicio de la lucha en un mundo peligroso
en el que no se puede confiar es el paradigma existencial de este carácter.

http://institutoananda.es/antisocial/