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miércoles, 27 de mayo de 2015
Las fases mixtas: deprimido y maníaco a la vez
Uno de los estados que, según reflejan los pacientes, es más incómodo, ingobernable, desolador e imprevisible es el estado mixto. Hay una coexistencia de síntomas de la depresión (pensamientos negativos, ideas de muerte, llanto) con síntomas maníacos ( inquietud, dificultad para dormir, irritabilidad, aceleración del pensamiento, etc.). La ansiedad y la irritabilidad son muy características de esta fase y la hacen muy peligrosa.
El tratamiento médico es muy similar a la manía. Aunque existan síntomas depresivos no procede bajo ningún concepto prescribir antidepresivos por el posible viraje a la manía. Cuando los psiquiatras retiran el antidepresivo la cara de perplejidad del paciente y su familia es un poema.
Actualmente, se utilizan neurolépticos atípicos con eutimizantes del tipo del Depakine y el refuerzo del Rivotril. Suelen ser protocolos de intervención muy estandarizados porque hay que ir con pies de plomo en este problema.
La información de este texto que he escrito la he extraído de un libro titulado "El Trastorno Bipolar", de Eduard Vieta y Francesc Colom. Toda la información sobre los estados mixtos llega apenas a diez líneas. Y eso me preocupa.
Rodrigo Córdoba Sanz, Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza
Teléfono: 653 379 269
martes, 25 de septiembre de 2012
Bipolaridad desde lo personal y lo teórico
"Las teorías nunca coinciden con las personas". Rodrigo Córdoba Sanz
DESDE LA
BIPOLARIDADpor Carles
Cornejo
LOS ASPECTOS POSITIVOS DE LA
BIPOLARIDAD
Después de recorrer un largo camino de más de quince años con
una mochila a mis espaldas hoy llamada “bipolaridad”, me ha llegado la hora de
sacar a la luz mis conclusiones al respecto.
En un primer momento todo el mundo puede asustarse ante esta enfermedad, por un desconocimiento general de lo que conlleva vivir con este tipo de trastorno. La gente tiende a esconder estos estados por considerarlos vergonzosos o por creer que son mal vistos por un amplio espectro de la sociedad, que incluso puede llevar a la estigmatitación, pero yo he querido hacer “de tripas corazón” y me propongo en este escrito hablar de los aspectos positivos de esta forma de ser , ya que los negativos son obvios.
En primer lugar tengo que decir que la bipolaridad trae consigo una especial sensibilidad, se tiene un espectro afectivo mucho más amplio que la mayoría de la población. Este potencial hace que se pueda sintonizar mejor con un el mundo menos material, un mundo al que, de acuerdo con Ramon Marquès, llamaré “ideático”, donde la persona se ve más expuesta a todo aquello que no se puede experimentar directamente, como las intuiciones y la atracción hacia el desarrollo de la creatividad. En el lenguaje de C.J. Jung diríamos que hay una marcada receptividad a los arquetipos, entendiendo como tales a “los elementos estructurales y primordiales de la psique humana” y, en palabras de Ramon Marquès, podríamos decir que existe una hiperactividad de la “función ideática”; Stanislav Grof hablaría de la “consciencia holotrópica”.
El concepto expuesto con anterioridad podría parecer que cae dentro de la filosofía e incluso del esoterismo, pero mis últimas averiguaciones me han llevado a la conclusión de que existen unas bases biológicas de la personalidad ideática, que en palabras del Dr. Javier Álvarez se llama “hiperia”. La hiperia sería una actividad que parece derivada de la capacidad fisiológica que poseen las neuronas de determinadas áreas cerebrales para funcionar de forma hipersincrónica, es decir, para encenderse en gran número y al unísono La hiperia nos llevaría a una excesividad, que sería la forma de contacto con los ya mencionados arquetipos. Un símil a esta función es cuando sintonizamos las ondas hertzianas con una radio.
Expuestos los anteriores puntos, viene para mi la parte más importante, la de explicar los aspectos positivos de la bipolaridad. Considero que pueden haber aspectos positivos siempre que se sepa sincronizar con lo bueno, lo bello y lo justo. Si este potencial del que se dispone nos lleva a un crecimiento como personas debido a que quedan amplificadas todas las ideas y, si éstas son positivas, es evidente que existe una ventaja con respecto al resto de los mortales, ya que se puede llegar a unos niveles de autorrealización muy elevados y es aquí donde encontramos el aspecto positivo. Pero no debemos olvidar que existe la ley de los opuestos y que cada moneda tiene su reverso; con ello quiero prevenir a los que sintonicen con ideas negativas, pues ello les puede llevar directo a la autodestrucción. Sin embargo, entiendo que son nuestros valores los que deciden a qué lado nos inclinamos.
En un primer momento todo el mundo puede asustarse ante esta enfermedad, por un desconocimiento general de lo que conlleva vivir con este tipo de trastorno. La gente tiende a esconder estos estados por considerarlos vergonzosos o por creer que son mal vistos por un amplio espectro de la sociedad, que incluso puede llevar a la estigmatitación, pero yo he querido hacer “de tripas corazón” y me propongo en este escrito hablar de los aspectos positivos de esta forma de ser , ya que los negativos son obvios.
En primer lugar tengo que decir que la bipolaridad trae consigo una especial sensibilidad, se tiene un espectro afectivo mucho más amplio que la mayoría de la población. Este potencial hace que se pueda sintonizar mejor con un el mundo menos material, un mundo al que, de acuerdo con Ramon Marquès, llamaré “ideático”, donde la persona se ve más expuesta a todo aquello que no se puede experimentar directamente, como las intuiciones y la atracción hacia el desarrollo de la creatividad. En el lenguaje de C.J. Jung diríamos que hay una marcada receptividad a los arquetipos, entendiendo como tales a “los elementos estructurales y primordiales de la psique humana” y, en palabras de Ramon Marquès, podríamos decir que existe una hiperactividad de la “función ideática”; Stanislav Grof hablaría de la “consciencia holotrópica”.
El concepto expuesto con anterioridad podría parecer que cae dentro de la filosofía e incluso del esoterismo, pero mis últimas averiguaciones me han llevado a la conclusión de que existen unas bases biológicas de la personalidad ideática, que en palabras del Dr. Javier Álvarez se llama “hiperia”. La hiperia sería una actividad que parece derivada de la capacidad fisiológica que poseen las neuronas de determinadas áreas cerebrales para funcionar de forma hipersincrónica, es decir, para encenderse en gran número y al unísono La hiperia nos llevaría a una excesividad, que sería la forma de contacto con los ya mencionados arquetipos. Un símil a esta función es cuando sintonizamos las ondas hertzianas con una radio.
Expuestos los anteriores puntos, viene para mi la parte más importante, la de explicar los aspectos positivos de la bipolaridad. Considero que pueden haber aspectos positivos siempre que se sepa sincronizar con lo bueno, lo bello y lo justo. Si este potencial del que se dispone nos lleva a un crecimiento como personas debido a que quedan amplificadas todas las ideas y, si éstas son positivas, es evidente que existe una ventaja con respecto al resto de los mortales, ya que se puede llegar a unos niveles de autorrealización muy elevados y es aquí donde encontramos el aspecto positivo. Pero no debemos olvidar que existe la ley de los opuestos y que cada moneda tiene su reverso; con ello quiero prevenir a los que sintonicen con ideas negativas, pues ello les puede llevar directo a la autodestrucción. Sin embargo, entiendo que son nuestros valores los que deciden a qué lado nos inclinamos.
AL OTRO LADO DEL
ESPEJO
- La dopamina en concentraciones elevadas es responsable
de las capacidades artísticas, de la fantasía, de lo absurdo, lo extraordinario,
es una molécula potenciadora de la locura. Para estimular la dopamina, se
debería dejar volar la imaginación y los sentimientos.
- Las fases de manía se caracterizan por un exceso de la
dopamina, aparte de otros neurotransmisores.
- Las tradiciones ascéticas ancestrales de todas las
religiones han utilizado técnicas muy concretas para elevar las concentraciones
de dopamina, técnicas tales como el ayuno, la fijación en un punto luminoso (una
vela), la repetición monótona de un mantra, las postraciones, el aislamiento
sensorial, la danza, la música, el esfuerzo físico, la meditación , la
contemplación, el sexo, las drogas, etc. En todas estas técnicas se intenta el
encendido dopaminérgico del celebro, que nos conduce a experiencias fuera de lo
normal, en las que las ideas se suceden en cascada y que en el caso de un
bipolar, éste no sabe o no puede controlar sin ayuda de
medicación.
- En la alerta hipomaniaca, nos damos cuenta de lo que
va a suceder, y no podemos dejar arrastrarnos por el arquetipo que más nos
llama, pues si se hace con nosotros, para la vuelta a la vigilia normal, seguro
que tendremos que pasar por un ingreso. En ese instante de emergencia todo puede
parecer maravilloso, y las sincronicidades se suceden, es el momento en que el
artista puede hacer sus grandes obras, el poeta crea sus más fantásticos
escritos, el místico conecta con la trascendencia, pero no se puede pasar el
límite, se ha de saber recurrir en ese momento a los neurolépticos y a las
urgencias psiquiátricas.
- Cuando se entra en estado de manía la conciencia
humana se abre al mundo de las ideas, es el “ábrete sésamo” al mundo de los
arquetipos. Este tipo de conciencia ha sido definido por el psiquiatra Stanislav
Grof como conciencia holotrópica, en contraposición a la conciencia hilotrópica
del mundo tangible y material. Ramon Marquès diría que es “un exceso ideático”.
En la conciencia holótropica o ideática se entra en un mundo donde parece que
todo sea posible y que las leyes materiales hayan perdido su validez, no se
diferencia bien entre realidad y ficción.
- La consciencia ideática está más cercana a los que
sufren enfermedad psíquica, son más receptivos, sintonizan mejor y están más
empujados por ella.
- Una de las características que nos hacen pensar que se
empieza a entrar en la espiral de la consciencia ideática es cuando se producen
sincronicidades como la telepatía. Éstas siempre preceden a la aparición de una
crisis psicótica.
- Pero cuando se abre el “molde”, es decir al inundar el
inconsciente al consciente, cada persona tiende a sintonizar con lo que le es
más similar, por ello puede contactar
con patrones terribles o sublimes. Todo depende de los valores adquiridos
en la propia evolución personal.
- La medicación neuroléptica es una solución de
emergencia, pero sólo tendría que ser utilizada para tapar la herida, luego ésta
tiene que ir cicatrizando al permitir una integración del inconsciente y de la
consciencia de vigilia. Si tan sólo se decide ir tapando la herida y no hay un
trabajo más profundo de realización, el problema siempre volverá a salir y con
más intensidad.
- La psiquiatría académica y oficial sólo tiene tiempo
para ir conteniendo los síntomas psicóticos, pero no indaga en las
profundidades, para resolver problemas de fondo que, a medida que se van
integrando y la persona madura, tendrían que minimizarse. El Estado no tiene
recursos para dar una psicoterapia pública, y sólo se puede dedicar a contener
los síntomas.
- La persona que ha accedido “Al otro lado del espejo”
vive una realidad que para ella es verdadera, pero está en discordancia con la
conciencia de vigilia por todos compartida, en el otro lado es cuando se
manifiestan de una forma intensa y fehaciente las frustraciones y desilusiones
de la persona afectada, pues conecta con lo más intimo de si
mismo.
- Existen místicos y chamanes de todas las épocas que
saben entrar y salir “del otro lado” sin problemas, pero el psicótico se pierde,
es como un barco a la deriva hipnotizado por las ideas que le absorben en ese
momento, y el lugar donde acaban es en el hospital
psiquiátrico.
- Pero si se atraviesa al “otro lado de espejo” ¿qué
ocurre? Mi experiencia me dice, que allí hay unas leyes del espacio y del tiempo
diferentes a las de la vigilia, se navega a la deriva, pero tu estas convencido
de las ideas que te poseen, que no son compatibles con las del resto de los
mortales. Se pueden tener experiencias de dejà vu, de precognición, de ráfagas
telepáticas, de psicocinesias; la parapsicología “al otro lado del espejo” campa
a sus anchas. Pero ese estado sino es bajo control, está en discordia con la
sociedad real de la calle. Se ha de volver pasando por un ingreso. Pero yo me
pregunto ¿Por qué la psiquiatría académica no va más allá del delirio e intenta
descubrir sus leyes? ¿Por qué sólo se intenta borrar la situación y no se
comprende lo que el viajero del “otro lado del espejo” nos cuenta? Tal vez en
esos delirios esté la llave para que no vuelvan a suceder, pues yo veo en ellos
más bien una crisis psicoespiritual que una enfermedad. El encendido
dopaminérgico es algo totalmente fisiológico, creo que no es una enfermedad,
pero ésta se puede engendrar cuando no se sabe integrar bien todo lo que se “ha
visto y vivido al otro lado”. Si no se produce un crecimiento personal, el
simple proceso fisiológico puede acabar en una grave patología
mental.
- Estamos en un momento muy importante para el mundo de
la psiquiatría, ya que los nuevos medicamentos neurolépticos y antiepilépticos
te permiten estar con los pies en tierra, pero dejan abierto un pequeño canal a
la consciencia ideática, que puede proporcionar grandes creadores, pues la
persona no cae en los síntomas parkinsonianos tan nefastos, tan duros, y sin
embargo su creatividad puede materializarse. Con un conocimiento profundo de uno
mismo y a través de los nuevos medicamentos se puede abrir y cerrar la llave que
da paso a lo que hay entre “el cielo y la tierra”, aunque a veces para llegar al
cielo se tenga que atravesar el infierno o el purgatorio de una depresión, que
es la otra cara de la moneda.
-
Siempre se ha sabido sobre la relación entre "genio y locura", si
supiésemos encauzar la enorme energía de la
manía correctamente, a través de las artes, la filosofía o las ciencias, estoy
seguro que la balanza se inclinaría hacia la "genialidad", ya que cuando no se
puede encarrilar esta fuerza se forma la tormenta de la
psicosis.
-
Si la humanidad supiera aprovechar la fuerza creativa de la manía en
lugar de estigmatizar a las personas que la
padecen, creo que nos veríamos alimentados por gran numero de genialidades, que
ya denotan personajes famosos que consiguieron grandes obras, por lo cual
propongo que toda empresa tendría que tener trabajando en su plantilla a un
bipolar, pues sus estados emocionales y de creatividad seguro que revertirían en
la productividad de la empresa, arriesgándose ésta a aceptar los momentos en los
que la enfermedad pueda incapacitar temporalmente a la
persona.
Urgencia por escribir para conseguir relajarme
Siento la fuerza del
“otro lado del espejo”, estoy con acatisia y fumando mucho, pues no puedo
canalizar bien toda la energía que me llega, no estoy psicótico, no tengo
delirios, pero me desespero pues esa fuerza me arrastra ha hacer algo que no se
lo que es.
Esta tarde voy a
pintura y luego a ver al Dr. Carles Llusà pero, mientras llega el momento de ir
a comer a casa de mis padres, voy dando vueltas por el piso y fumando
continuamente. He subido la dosis de Rivotril a (1-1-2), pero lo cortés no quita
lo valiente y la solución esta en saber canalizar esta enorme energía en algo
tridimensional, así cuando estoy absorbido, desaparece la acatisia y me
encuentro más relajado, como pasa en estos momentos que escribo estas líneas.
¡Aquí está la genialidad! en saber reconducir ésta inmensa fuerza en algo
práctico que me absorba completamente, sino lo hago, me encuentro mal. No
siempre puedo estar organizando cosas de la asociación. Busco desesperadamente
ese algo que me absorba y me deje en paz y tranquilo.
Ernest Hemingway
superaba esta situación escribiendo. Pero yo no se si tengo dones de escritor,
tal vez la poesía es lo que se me da mejor.
Neutralizar la fuerza
que viene del “otro lado del espejo” con una actividad que me absorba y que de
unos resultados prácticos es mi misión. Siento un empuje ha hacer algo grande
por los demás, por ello estoy implicado en diversas asociaciones, pero no puedo
estar todo el día dedicado a telefonear y escribir cartas.
Ahora después de
escribir éstas líneas, ya me siento mejor, ha desaparecido la compulsión de
fumar y mis ideas van tomando sentido. Puede que la idea de organizar una
conferencia, de prepararla, haga que se cristalice la fuerza que me invade, que
por otro lado no está en fase hipomaniaca, ya que tengo controlado los gastos, y
no me siento hiperactivo. Pero esa fuerza está ¡hay!, empujándome a hacer algo,
precipitándome a no quedarme parado y a actuar, a crear, en el acto de crear es
donde me siento en plena forma, relajado.
El impulso que más me
llega a mi consciente es de tipo mesiánico, hacer algo por el resto de la
humanidad, pero tendría que sintonizar con otros tipos de arquetipos que también
me pueden colmar, uno de ellos es el de la paternidad, que la puedo aplicar
específicamente en Guillem, el hijo de Àngels. Tendría que dedicarme a
preocuparme más por él. Otro impulso que también me llega con fuerza es el de la
relación de pareja. Puede que una tendencia algo olvidada es dedicarme más a mis
padres y hermanos. Tengo que encontrar vías de salida, si no el destino es la
psicosis, el delirio, por no poder integrar bien los patrones que me llegan de
“la otra dimensión”.
Después de comer voy a
intentar hacer la siesta y luego ir a pintura.
http://www.asociacionideatica.com/Revista/desde_la_bipolaridad.htm
Trastorno bipolar: La enfermedad de los genios
Transitar cíclicamente por depresiones y euforias no implica sólo un problema psicológico, sino también un desbalance neuroquímico. Cerca del 2% de la población es bipolar
La Nación Revista
Domingo 21 de Enero de 2007
Domingo 21 de Enero de 2007
Qué tuvieron en común Edgar Allan Poe, Miguel Angel, Virginia Wolf, Piotr Tchaikovsky, Cary Grant y Vincent Van Gogh? Su talento, es cierto. Sin embargo, cada uno de estos genios sufría una alteración que obraba como disparador de su creatividad, y quizá nunca lo supieron: el trastorno bipolar, más conocido como enfermedad maníaco-depresiva. Se dice que el famoso cuadro de Edvard Munch El grito podría haber estado inspirado en una de las cíclicas crisis del atormentado pintor.
Si se habla de bipolaridad lo más frecuente es pensar en una persona deprimida que no sale de la cama y que, en su etapa maníaca, compra autos de manera compulsiva. Y algo de ello hay, pero esta enfermedad tiene muchos más matices –y no siempre negativos– por descubrir.
Se trata de un problema del sistema nervioso que afecta las sustancias especializadas del cerebro (neurotransmisores) reguladoras del estado de ánimo. Quienes lo sufren pasan alternativamente de la euforia a la depresión, proceso que puede ocurrir en cuestión de horas, días, semanas, meses o años.
¿Cómo se desencadena?, ¿es sólo una deficiencia neuroquímica?, ¿un factor genético?, ¿o tiene que ver con el contexto familiar?
“Es una cadena de acontecimientos –explica el doctor Alejandro Lagomarsino, creador de la Fundación de Bipolares Argentina (Fubipa) y presidente honorario del Capítulo de Psicofarmacología de la Asociación de Psiquiatras Argentinos–. Hay predisposición genética, pero los genes que predisponen se activan en situaciones de estrés.” En ese punto está de acuerdo el doctor Marcelo Cetkovich-Bakmas, responsable de la Unidad de Trastornos del Animo del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco): “Los factores estresantes, como las pérdidas, afectan la capacidad de autorreparación del cerebro, la lentifican”.
Entre ciclos
“El carácter ciclotímico es una variante normal del humor: todos tenemos días malos y días buenos”, aclara Cetkovich-Bakmas, que es, además, jefe del Departamento de Psiquiatría del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro.
Pero las cosas cambian cuando esos ciclos se hacen más marcados. Si una persona tiene etapas de tristeza, se encierra en sí misma, tiene trastornos del apetito y el sueño, seguramente está deprimida. Pero si luego mejora notablemente, se acelera, está contenta, exaltada, quizás irritable, comienza a entusiasmarse por un trabajo o un nuevo amor, y en los casos más graves delira, seguramente está transitando una etapa de euforia.
Hasta hace sólo 20 años se conocía muy poco sobre esta enfermedad. “Pero ahora hemos descubierto que hay muchas más personas de lo que se creía con este problema”, dice Cetkovich-Bakmas. En este sentido, se sabe que afecta a cerca del 2% de la población (y no al 1%, como se suponía), que es más frecuente entre las mujeres y aparece en la adolescencia o en los primeros años de la adultez.
¿Es posible afirmar en la primera consulta que alguien es bipolar? Según los especialistas, no es tan sencillo: puede tardarse hasta 10 años en dar un diagnóstico certero. “A los enfermos bipolares se los confunde con esquizofrénicos, depresivos unipolares, ansiosos... Y se los somete a tratamientos que no ayudan. A veces, los empeoran”, dice Cetkovich-Bakmas.
En su etapa eufórica, las personas difícilmente piden ayuda: no pueden reconocer que algo malo les pasa porque se sienten bien.
Por eso recomiendan la primera entrevista cuando la familia las encuentra deprimidas. “Si se sienten mal, es más fácil ayudarlas”, aclara Lagomarsino.
Hay tres pilares terapéuticos: la medicación, la psicoterapia y la psicoeducación. “Los bipolares sufren un deterioro cognitivo que si no se trata puede ser mayor, ya que la depresión es muy tóxica para el cerebro, así que recomendamos tratarlos lo antes posible”, agrega Cetkovich-Bakmas, al tiempo que señala que la medicación tiene como objetivo, básicamente, mantener bajo control las alteraciones del ánimo. El carbonato de litio se usa hace 50 años y sigue siendo aun hoy el más recetado.
La psicoterapia es otra herramienta esencial. Ayuda a cambiar aspectos de la vida y a mantener el tratamiento. “El problema es que la mayoría de ellos sienten que cuando están estabilizados pierden creatividad. Es que, en su etapa de euforia, experimentan una sensación ‘primaveral’, intensa, que no perciben cuando toman la medicación –explica Lagomarsino–. Pero dejar los remedios puede empeorar las cosas. Hay evidencia de que, si se interrumpe el tratamiento, puede haber una recaída y, luego, al volver a utilizar el litio, el cuerpo ya no responde”.
La psicoeducación es el tercer elemento: permite que la persona esté informada, que sepa lo que le va a ocurrir. “Son métodos que ayudan al paciente a convertirse en actor de su propio tratamiento”, piensa Cetkovich-Bakmas. Por eso los grupos de autoayuda son útiles para pacientes y familiares. Son organizaciones de ayuda mutua, gratuitas, coordinadas por un enfermo recuperado o un pariente. “Nadie va a entender mejor que ellos mismos lo que les está ocurriendo –reflexiona Lagomarsino–. Es alguien que pasó por lo mismo y pudo superarlo. Se lo dice un par, no un médico que lo señala con el dedo.”
Por Paula Halperin paulahalperin@lanacion.com. ar
Para saber más:
# Fundación de bipolares argentina: www.fubipa.org.ar
# Fundación mundo bipolar : www.mundobipolar.org
# Instituto nacional de psicopatologia: www.inapsi.com.ar
Una luz en el infierno
"… el trastorno bipolar es una condición humana fascinante y la vez trágica... Mientras la mayoría de los pacientes bipolares psicóticos no son líderes ni creadores, constituyen el reservorio de los genes que, en una forma diluida, podrían ser las semillas de la genialidad” (Hagop S. Akiskal en: Akiskal, Cetkovich-Bakmas, García Bonetto, Strejilevich y Vázquez: Trastornos bipolares. Conceptos clínicos, neurobiológicos y terapéuticos. Panamericana, Buenos Aires, 2006). Gente exitosa, políticos, artistas reconocidos, músicos, actores... Hay una característica particular que suele ser bastante común entre los bipolares: “Es reconocido que estas personas son más creativas y capaces”, afirma Lagomarsino.
Eduardo Greco, psicoanalista, dice en su libro La bipolaridad como don: “Al perderse los bordes, las restricciones y hasta las inhibiciones, el maníaco hace crecer la fuerza de todas sus funciones, rendimientos y actividades.” Se dice que Schumann llegó a escribir alrededor de 40 sinfonías en un año. Según Eduardo Greco, la oscilación emocional va acompañada de una serie de talentos que, al no ser desarrollados, se convierten en afección.
Los síntomas
Etapa maníaca: euforia con excesivo optimismo, alegría y vitalidad. Marcada disminución del sueño. Aumento del interés sexual, a veces con conductas inapropiadas. Alto nivel de energía y actividad, locuacidad excesiva. Extrema irritabilidad, inquietud, agresividad. Desmesurada valoración de sí mismo (grandiosidad). Cambios emocionales rápidos e imprevisibles. Conductas riesgosas sin tener en cuenta las consecuencias. Gastos excesivos.
Etapa depresiva: sentimientos exagerados o inapropiados, de tristeza, desesperanza, ansiedad, desgano y/o pesimismo. Pérdida de energía y motivación. Apetito disminuido o exagerado. Sueño disminuido o exagerado. Pérdida de interés o placer en las actividades usuales. Perturbaciones en la concentración y la memoria. Ideas recurrentes de muerte, de suicidio.
http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/suplementos/revista/nota.asp?nota_id=875748http://weblog.maimonides.edu/gerontologia2007/2007/01/trastorno_bipolar_la_enfermeda.html
Recomiendo leer los documentos de los doctores Vieta y Colom. Tienen trabajos técnicos, divugativos y también de autoayuda, o, mejor dicho, de manejo y control de la tempestad bipolar. También recomiendo, desde una pespectiva psicoanalítica el fundamental trabajo de Melanie Klein "La Psicosis Maníaco-Depresiva" y desde la Psicología Transpersonal, las obras de Eduardo Grecco. Rodrigo Córdoba Sanz
Si se habla de bipolaridad lo más frecuente es pensar en una persona deprimida que no sale de la cama y que, en su etapa maníaca, compra autos de manera compulsiva. Y algo de ello hay, pero esta enfermedad tiene muchos más matices –y no siempre negativos– por descubrir.
Se trata de un problema del sistema nervioso que afecta las sustancias especializadas del cerebro (neurotransmisores) reguladoras del estado de ánimo. Quienes lo sufren pasan alternativamente de la euforia a la depresión, proceso que puede ocurrir en cuestión de horas, días, semanas, meses o años.
¿Cómo se desencadena?, ¿es sólo una deficiencia neuroquímica?, ¿un factor genético?, ¿o tiene que ver con el contexto familiar?
“Es una cadena de acontecimientos –explica el doctor Alejandro Lagomarsino, creador de la Fundación de Bipolares Argentina (Fubipa) y presidente honorario del Capítulo de Psicofarmacología de la Asociación de Psiquiatras Argentinos–. Hay predisposición genética, pero los genes que predisponen se activan en situaciones de estrés.” En ese punto está de acuerdo el doctor Marcelo Cetkovich-Bakmas, responsable de la Unidad de Trastornos del Animo del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco): “Los factores estresantes, como las pérdidas, afectan la capacidad de autorreparación del cerebro, la lentifican”.
Entre ciclos
“El carácter ciclotímico es una variante normal del humor: todos tenemos días malos y días buenos”, aclara Cetkovich-Bakmas, que es, además, jefe del Departamento de Psiquiatría del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro.
Pero las cosas cambian cuando esos ciclos se hacen más marcados. Si una persona tiene etapas de tristeza, se encierra en sí misma, tiene trastornos del apetito y el sueño, seguramente está deprimida. Pero si luego mejora notablemente, se acelera, está contenta, exaltada, quizás irritable, comienza a entusiasmarse por un trabajo o un nuevo amor, y en los casos más graves delira, seguramente está transitando una etapa de euforia.
Hasta hace sólo 20 años se conocía muy poco sobre esta enfermedad. “Pero ahora hemos descubierto que hay muchas más personas de lo que se creía con este problema”, dice Cetkovich-Bakmas. En este sentido, se sabe que afecta a cerca del 2% de la población (y no al 1%, como se suponía), que es más frecuente entre las mujeres y aparece en la adolescencia o en los primeros años de la adultez.
¿Es posible afirmar en la primera consulta que alguien es bipolar? Según los especialistas, no es tan sencillo: puede tardarse hasta 10 años en dar un diagnóstico certero. “A los enfermos bipolares se los confunde con esquizofrénicos, depresivos unipolares, ansiosos... Y se los somete a tratamientos que no ayudan. A veces, los empeoran”, dice Cetkovich-Bakmas.
En su etapa eufórica, las personas difícilmente piden ayuda: no pueden reconocer que algo malo les pasa porque se sienten bien.
Por eso recomiendan la primera entrevista cuando la familia las encuentra deprimidas. “Si se sienten mal, es más fácil ayudarlas”, aclara Lagomarsino.
Hay tres pilares terapéuticos: la medicación, la psicoterapia y la psicoeducación. “Los bipolares sufren un deterioro cognitivo que si no se trata puede ser mayor, ya que la depresión es muy tóxica para el cerebro, así que recomendamos tratarlos lo antes posible”, agrega Cetkovich-Bakmas, al tiempo que señala que la medicación tiene como objetivo, básicamente, mantener bajo control las alteraciones del ánimo. El carbonato de litio se usa hace 50 años y sigue siendo aun hoy el más recetado.
La psicoterapia es otra herramienta esencial. Ayuda a cambiar aspectos de la vida y a mantener el tratamiento. “El problema es que la mayoría de ellos sienten que cuando están estabilizados pierden creatividad. Es que, en su etapa de euforia, experimentan una sensación ‘primaveral’, intensa, que no perciben cuando toman la medicación –explica Lagomarsino–. Pero dejar los remedios puede empeorar las cosas. Hay evidencia de que, si se interrumpe el tratamiento, puede haber una recaída y, luego, al volver a utilizar el litio, el cuerpo ya no responde”.
La psicoeducación es el tercer elemento: permite que la persona esté informada, que sepa lo que le va a ocurrir. “Son métodos que ayudan al paciente a convertirse en actor de su propio tratamiento”, piensa Cetkovich-Bakmas. Por eso los grupos de autoayuda son útiles para pacientes y familiares. Son organizaciones de ayuda mutua, gratuitas, coordinadas por un enfermo recuperado o un pariente. “Nadie va a entender mejor que ellos mismos lo que les está ocurriendo –reflexiona Lagomarsino–. Es alguien que pasó por lo mismo y pudo superarlo. Se lo dice un par, no un médico que lo señala con el dedo.”
Por Paula Halperin paulahalperin@lanacion.com. ar
Para saber más:
# Fundación de bipolares argentina: www.fubipa.org.ar
# Fundación mundo bipolar : www.mundobipolar.org
# Instituto nacional de psicopatologia: www.inapsi.com.ar
Una luz en el infierno
"… el trastorno bipolar es una condición humana fascinante y la vez trágica... Mientras la mayoría de los pacientes bipolares psicóticos no son líderes ni creadores, constituyen el reservorio de los genes que, en una forma diluida, podrían ser las semillas de la genialidad” (Hagop S. Akiskal en: Akiskal, Cetkovich-Bakmas, García Bonetto, Strejilevich y Vázquez: Trastornos bipolares. Conceptos clínicos, neurobiológicos y terapéuticos. Panamericana, Buenos Aires, 2006). Gente exitosa, políticos, artistas reconocidos, músicos, actores... Hay una característica particular que suele ser bastante común entre los bipolares: “Es reconocido que estas personas son más creativas y capaces”, afirma Lagomarsino.
Eduardo Greco, psicoanalista, dice en su libro La bipolaridad como don: “Al perderse los bordes, las restricciones y hasta las inhibiciones, el maníaco hace crecer la fuerza de todas sus funciones, rendimientos y actividades.” Se dice que Schumann llegó a escribir alrededor de 40 sinfonías en un año. Según Eduardo Greco, la oscilación emocional va acompañada de una serie de talentos que, al no ser desarrollados, se convierten en afección.
Los síntomas
Etapa maníaca: euforia con excesivo optimismo, alegría y vitalidad. Marcada disminución del sueño. Aumento del interés sexual, a veces con conductas inapropiadas. Alto nivel de energía y actividad, locuacidad excesiva. Extrema irritabilidad, inquietud, agresividad. Desmesurada valoración de sí mismo (grandiosidad). Cambios emocionales rápidos e imprevisibles. Conductas riesgosas sin tener en cuenta las consecuencias. Gastos excesivos.
Etapa depresiva: sentimientos exagerados o inapropiados, de tristeza, desesperanza, ansiedad, desgano y/o pesimismo. Pérdida de energía y motivación. Apetito disminuido o exagerado. Sueño disminuido o exagerado. Pérdida de interés o placer en las actividades usuales. Perturbaciones en la concentración y la memoria. Ideas recurrentes de muerte, de suicidio.
http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/suplementos/revista/nota.asp?nota_id=875748http://weblog.maimonides.edu/gerontologia2007/2007/01/trastorno_bipolar_la_enfermeda.html
Recomiendo leer los documentos de los doctores Vieta y Colom. Tienen trabajos técnicos, divugativos y también de autoayuda, o, mejor dicho, de manejo y control de la tempestad bipolar. También recomiendo, desde una pespectiva psicoanalítica el fundamental trabajo de Melanie Klein "La Psicosis Maníaco-Depresiva" y desde la Psicología Transpersonal, las obras de Eduardo Grecco. Rodrigo Córdoba Sanz
sábado, 14 de julio de 2012
Psicosis Afectivas: Emil Kraepelin
DISCORDIA
Cuando la existencia me impone su desmesurado yugo,
hueste de relumbrantes destellos asoma ante mí:
es un tornasol tropel de rutilantes sueños y anhelos
que ferazmente florece y me embarga del todo.
Sin embargo, el día en que yo acabe cediendo jamás llega:
sujeto estoy, no lo ignoro, por mil férreos grilletes.
Lucho por la luz, busco gozoso albedrío
pero ocultas fuerzas en perpetua pugna me confinan.
¿Algún tiene significado esta discordia?
¡Cómo rebosa de hiel el caliz de la vida ante mí!
Y sin embargo mi ser más auténtico ama esta agonía
Sin esta rebelión interior me odiaría a mí mismo
¿Cómo disiparse la grisura de los días podría
sino a través de los redivivos anhelos de mi corazón?
Emil Kraepelin
SOLEDAD
Suavemente a este rincón descienden las sombras del ocaso
Hundiéndose en profundo gris el día va
Leve escalofrío el corazón sobresalta
El tañir de la campana al fin de la jornada
Negro el firmamento pero niebla de plata lo hilvana
Entre las finas ramas desnudas de los árboles
Mientras la gigantesca metrópoli ruge muy cerca
Sus luces y flamas relumbrando cual fiesta
En el alma la querencia anhelos enciende
Dónde está el acogedor refugio que añoro
Al invadirme alivio de día concluido
La muchedumbre y su rumor me circundan
Cual borrasca tonante que ulula y que brama
Un forastero soy en medio de esta tormenta
Una muralla de brillantes ventanas mudas en torno
Y la marea de lágrimas me asedia súbitamente
Como un autómata me sorprendo errabundo
Entre los moribundos cisnes del espacio y el tiempo
Cual el sol exangüe y yertas también sus alas
Así pesadamente baja envolviéndome
La terrible soledad.
Emil Kraepelin
El miedo al futuro, como la mayoría de los miedos, no solo es aprendido sino que se puede desaprender. Jose Antonio Marina. Filósofo, Educador y Escritor.
Tratad a vuestro juicio y a vuestros apetitos como a dos huéspedes queridos. No deberéis honrar más a uno que a otro, porque quien tal hace pierde el amor y la confianza de ambos. Khalil Gibrán. Poeta
http://www.psicoletra.blogspot.com.es/2012/07/vinculos-bipolares.html Les pongo este enlace para que contrasten perspectivas. Esta que voy a compartir con ustedes es de Emil Kraepelin. Eminente Psiquiatra que acuñó el término demencia precoz, un tanto desafortunada. Aunque forma parte del nihilismo terapéutico que impregna y colorea el modelo oficial, particularmente biológico, de la Psiquiatría y su querida Industria Farmacéutica, con el vínculo del DSM y la CIE. El DSM también se llama la Biblia, aunque el Génesis parte de la premisa de que Dios dijo que todos estamos enfermos y que tenemos que liberarnos de la cárcel de los prejuicios, pretextos y aspectos ideológicos, morales y otros introyectos que no dejan ver la luz de la libertad. Por otro lado, el presente y el futuro que nos impulsa a la evolución en el sentido común y la práctica es el enfoque DIMENSIONAL, Kraepelin, fue padre de la Psiquiatría desde lo Categorial. Hay relaciones entre patologías, que tienen un núcleo común, que se exploran en una terapia dinámica pero no hay entidades nosológicas, siempre, independientes, parece sensato, dada la riqueza de la Naturaleza Humana. Rodrigo Córdoba Sanz.
PSICOSIS AFECTIVAS: EMIL KRAEPELIN
Criterios:
i. Criterio Etiológico: "Su aparición no está relacionada generalmente con circunstancias externas y por tanto es endógena"
ii. Criterios Sintomatológicos:
Estados Maníacos: Fuga de Ideas; Elevación del Humor; Aumento de la Actividad
Estados Depresivos: Humor Triste o Ansioso; Pensamiento Enlentecido; Disminución de la Actividad
iii. Formas Mixtas:
"En las que aparecen simultáneamente signos de manía y de melancolía, de forma que en los cuadros se suceden rasgos que corresponden a ambas enfermedades..., sin que puedan clasificarse ninguna de ellas".
iv. Curso de la Enfermedad:
"Como regla general... (consiste en) crisis independientes más o menos delimitables las unas de las otras y del estado normal de salud":
episódico
con remisiones
eventualmente con recaídas
"que pueden o no parecerse las unas a las otras; de hecho, a menudo representa cuadros totalmente antitéticos": monopolar, bipolar
Se puede concluir que el diagnóstico es tanto más seguro cuanto más se aproxima el cuadro a los síntomas y el curso típicos, ya que no se ofrecen criterios formales para la decisión.
Comentario:
El propósito básico de Kraepelin es "delimitar enfermedades que tengán en común la causa, la sintomatología, el curso y la evolución" de entre todo el conjunto de cuadros que forman las enfermedades mentales. Por lo que se refiere a las enfermedades endógenas, este empeño se centró en las psicosis afectivas mayores ("locura maníaco-depresiva") y en la demencia precoz. En la 8ª Edición de su tratado de Psiquiatría, 1913, la última que escribió el propio Kraepelin, el onceavo capítulo lo dedica a la locura maníaco-depresiva, la demencia endógena, conocida hoy en día como esquizofrenia, y también a la locura epiléptica que incluye los trastornos convulsivos. Lo que se expone a continuación está extraído del trabajo llevado a cabo por Kraepelin, tal como él lo presentó en la 8ª Edición de su Tratado.
Basándose parcialmente en experiencias previas, alemanas y francesas, pero, sobre todo, apoyándose en sus descripciones, resultado de una observación completa y continuada, el trabajo de Kraepelin unió bajo el concepto general de locura maníaco-depresiva "por un lado todos los tipos de locura períodica y circular, y por otro, la manía no complicada, la mayoría de entidades patológicas consideradas como "melancolía" y también una cantidad no despreciable de casos de "amencia", y además "ciertas modificaciones morbidas del humor, leves o muy leves, a veces períodicas y a veces crónicas, que por un lado se consideran como estadios preliminares de trastornos más graes y, por otro lado, como pertenecientes a los dominios de la naturaleza individual".
Fenomenológicamente, Kraepelin distinguía esos estados básicos que acabamos de mencionar, de los estados maníacos, melancólicos/depresivos, y maníaco-depresivos mixtos típicos. Sin embargo los unía por la cuatro siguiente razones:
1. La experiencia demuestra "que a pesar de las numerosas diferencias externas encontradas en todos los cuadros clínicos presentados, no obstante, se repiten los rasgos básicos". Nos encontramos "ante un grupo preciso y limitado de alteraciones... en todas las formas de locura maníaco-depresiva. Sin ser indicativas de las enfermedad al tomarlas individualmente, vistas en su conjunto ofrecen una notable impresión de unidad dentro de la multitud de formas que toman los cuadros clínicos".
2. Las diversas formas de la enfermedad se entremezclan sin que puedan reconocerse las fronteras entre ellas y se suceden unas a otras en el mismo paciente. Las enfermedades pueden parecerse unas a otras transversalmente y, sin embargo, sus cursos pueden ser marcadamente diferentes.
3. "Otro aspecto que tiene en común... es su pronóstico uniforme" Resulta "chocante desde la experiencia general, que las crisis de locura maníaco-depresiva nunca conducen a una demencia notable,... en lugar de esto, la regla general es la resolución completa de todas las manifestaciones mórbidas. Cuando, excepcionalmente, no es este el caso, una astenia global es lo peor que suele aparecer, lo cual resulta tan característico de esta enfermedad, como no lo es de las demencias que surgen de distintos trastornos".
4. Se señalaba por último que "Aparentemente, las distintas formas..., también pueden reemplazarse en cuanto a sus influencias genéticas"
[...]
Kraepelin desarrolló su concepto de locura maníaco-depresiva de la misma forma que el de demencia precoz. Al aplicar una teoría general de la enfermedad en sus observaciones, logró crear un sistema clínico de clasificación psiquiátrica que sigue siendo válido. Además identificó y valoró críticamente los principales temas que habrian de tomar parte en el debate aún vigente sobre la enfermedad maníaco-depresiva. Su concepto de locura maníaco-depresiva, que abarca un amplio espectro de cuadros clínicos, es extenso y acaba allí donde empieza el concepto de demencia precoz. Los conceptos de Kraepelin siguen influyendo en todos los sistemas diagnósticos.
Texto de la World Psychiatric Association. Espaxs. Publicaciones Médicas. Barcelona.
- Brink L, Jelliffe SE. Emil Kraepelin, psychiatrist and poet. J Nerv Ment Dis 1933; 77: 274-282.
- http://www.whonamedit.com/doctor.cfm/615.html
Otros enlaces relacionados:
- 'Lehrbuch der Psychiatrie', de Emil Kraepelin.
http://youtu.be/KbNisrJMWUg Derdian -Black Rose- Grupo Italiano de Heavy Melódico que se ha puesto en contacto conmigo.
http://youtu.be/vljFUCmaEDQ John Lennon -Reflexiones-
http://youtu.be/zDCPm-STX0U John Lennon -God-
https://network23.org/madsisterhood/2012/05/27/el-engano-de-los-ansioliticos/ Texto Crítico con la Psiquiatría, fuente del dibujo que aparece encima de nuestras líneas.
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