"Una de las cien mejores novelas de ciencia ficción de toda la historia".
"Todo acto de habla es predicado del hablante"
En un futuro no muy lejano, lo único que hace soportable la vida a los seres humanos son las drogas. Obligados a huir de un planeta Tierra casi inhabitable, los colonos de Marte viven bajo el dominio de Leo Bulero, propietario de Equipos P.P., la compañía que fabrica las miniaturas y administra el alucinógeno ilegal (Can-Di) que les permite evadirse a universos y cuerpos de muñecos tipo Barbie.
El monopolio de Bulero se ve gravemente amenazado cuando Palmer Eldriht regresa de un largo viaje trayendo consigo una nueva droga y legal (Chew-Zi) que anuncia bajo el lema "Dios promete la vida eterna. Nosotros la proporcionamos". El antihéroe de esta novela, Barney Mayerson empleado de Equipos P.P., se verá inmerso en una trepidante intriga que le enfrentará a conflictos de lealtad, justicia y amor. A su vez, se acercará al núcleo de un misterio: ¿qué pretende Palmer Eldricht? Ya no parece humano, ¿qué clase de metamorfosis ha sufrido? ¿Se ha convertido en una divinidad o en un ser infernal? Esta es una novela absorbente donde se despliegan motivos constantes en la narrativa de Dick: la mezcla de drogas y religión, el malestar psicólogico de los personajes, el poder y la locura, la presencia de un demiurgo cruel y, sobre todo, la multiplicidad de niveles de la realidad y la difusa frontera entre esta y la ilusión.
"El mundo novelesco de P.K.Dick es una nítida proyección de su errático y apasionante mundo interno". Rodrigo Córdoba Sanz
"Lo que necesita la humanidad es más empatía" Éste es uno de los aforismos del texto de Philip K. Dick titulado "¡Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" En un mundo "ciberpunk" dicen algunos, futurista un investigador contratado por el gobierno trata de hacer pruebas administrando cuestionarios para comprobar el grado de empatía de las máquinas. Dándole una vuelta de tuerca, probablemente en la dirección del deseo de Dick, quien cultivó el gusto al psicoanálisis y las psicosis, la ausencia de empatía es indicativo de una sociedad en declive. Y Harrison Ford en la película trata de capturar a estos replicantes cada vez más sofisticados, capaces de driblar, como pasa en la clínica cotidiana, las respuestas a los test. Éstos replicantes sabían que debían contestar para parecer humanos, los "consultantes" conocen que deben contestar para parecer normales. Muchas veces lo son, otras veces no contestan porque no tienen conciencia de tener ciertos rasgos. No obstante como en el libro, esas pruebas resultan un pelín persecutorias aunque necesarias para peritaciones y diagnósticos oficiales. No tienen cabida en una psicoterapia. El titulo de la novela es porque existe una oveja eléctrica que uno de los personajes quiere cambiar por una normal, la tecnología va cambiando la naturaleza y se presenta como otra distopía más. Genial aunque escrito en el estilo Dick, algo críptico. Fusiono estas líneas con una reflexión sobre un texto de Thomas Szasz: "Nuestro derecho a las drogas", allí con documentos históricos de políticos, sociólogos, legisladores y sanitarios desde antes de 1907, cuando un negro era "tres quintas partes de una persona". Habla del mercado, del socialismo, de lo libertario y de lo liberal, esto último en el sentido americano, de alguien con tendencias de izquierdas, socialista. Él es un liberal que no confía en el Estado Paternalista para legislar las libertades personales y se caracteriza por decir rotundas e incómodas verdades. No obstante, como Dick, salvando las distancias, es trágico en sus augurios y algo cínico tal vez. La humanidad tiene empatía pero se da más valor al tener que al ser, y eso es atravesado como discurso estándar por la psique de todo bicho viviente occidental. Szasz ilustra su argumento de los contrasentidos de la historia de las drogas en Estados Unidos, por ejemplo la hipocresía de la Ley Seca, la participación de Roosevelt y otros presidentes antes y después. Es un libro para estimular a la reflexión. Savater dice sobre Szasz: "Pienso sinceramente que dejarnos inspirar durante todo un año por las ideas del Dr. Thomas Szasz puede resultar sumamente beneficioso para individuos e instituciones". EL PAIS. 10-1-1985 Cerrarse sobre el discurso de Szasz es empobrecer la realidad, como así es no cuestionar lo que él critica y analiza, el Estado Teraéutico como paternalista, sin confiar en la voluntad y libertad del sujeto. Cuestión que le alarma y le quema. Sin embargo muchos sujetos toxicómanos sufren mucho y hacen sufrir a otros, este sufrimiento hay que tratarlo aunque sea con medidas que él repele, por ejemplo el Antabús para el alcoholismo o el Colme. A veces la clínica no es tan poética y hermosa como pudiéramos imaginar, ni tan siquiera según el discurso de tan preciado psiquiatra, psicoanalista. En fin, quizá tengan el común Szasz y Dick el pensar que el futuro de la humanidad está en la empatía y que en su ausencia residen muchos de los problemas humanos actuales, también las mal llamadas según Szasz "enfermedades mentales" ("El mito de la enfermedad mental"). Ambos son revolucionarios, uno falleció, el otro, Szasz sigue trabajando duro. La prosa, los versos, el cine y la vida forman parte de un todo, como reza una sentencia de "Monte Miseria" (Samuel Shem-pseudónimo-): La psicoterapia es parte de la vida, y viceversa.
Así reza una frase de Ubik, libro de Philik K. Dick, americano que intentaremos esbozar en estas líneas, personaje de abigarrada condición. Glenn Runciter escribe en un baño esas líneas para que Joe Chip lo lea, Joe se considera vivo y entiende a Runciter como muerto. El tiempo revela que lo que vive Joe es una ilusión creada por Jury, una especie de deus ex machina o el maligno Dios de Descartes que se esconde enseñándonos una realidad ilusoria. La realidad del texto es que Joe Chip está en una semivaina (semivivo) y Runciter lleva a su atractiva esposa a ayudarle. Deus ex machina es una expresión latina, traducción de la locución griega απó μηχαυης Θεóς (apo mikhanis theos), que significa un dios surgido como por arte de magia, como se conocía en el teatro clásico la súbita aparición en escena de una deidad, que venía literalmente volando a rescatar prodigiosamente a los protagonistas de alguna situación desesperada. Dioses (Deus), que aparecían desde fuera (ex) de la acción teatral accionados por poleas (machina). Porque en el género de la ciencia-ficción se manejaba este escritor llamado PK Dick, un señor que fue seguidor de las realidades paralelas, del cristianismo, de las drogas y los fármacos y del psicoanálisis, en particular de Jung. Otras fueron sus obsesiones pero cito las más lúdicas. También arrastró "traumas", así se expresa el biógrafo Enmanuelle Carrere, aparece la muerte de una hermana por inanición. Recuerda a lo disociativo del psicoanalista Harry Guntrip por ver en el regazo de su madre a su hermana muerta. La biografía es muy interesante ya que navega en la realidad intermedia de la ciencia-ficción y la realidad empírica, la vida de Dick tuvo como leitmotiv buscar un sentido a lo que era y a lo que vivía, encontrar significado y buscar la verdad le llevó a trepidantes interpretaciones de la realidad, muy interesantes para aquellos que leyeron sus personajes en la extensísima obra sazonada de anfetaminas. El biógrafo hace una biografía novelada mitómana en la que deja bien claro la imagen ensalzada de este buen hombre que además queda con la portada de un buen dibujante de cómics que le muestra como una especie de visionario con los ojos perdidos. Nubes que queda en el horizonte, psicótico o genio, tal vez las dos cosas. Escribió sobre las psicosis, maestro de la paranoia se creía perseguido por la CIA, con la droga y el aislamiento su vida errante le llevó a la desorganización y perdió parte de esa chispa que cautivaba al público. Tenía un sentido especial para persuadir, cuenta el biógrafo que consiguió que el psiquiatra de pareja internara a una de sus numerosas esposas (Anne) en un hospital psiquiátrico. Su vida es tanto o más fascinante que el género que el alimentó cuidadosamente. Antes de las recomendaciones echar un vistazo al título de la biografía, que cita a Runciter. El pudo referir estar en un estado de supraconsciencia que le permitía acceder a registros que otros obvian, la inteligencia paranoide que tiende a buscar más allá de lo aparente, a buscar detrás de las puertas, a ver cámaras, vigilancia, control y persecución, a buscar el futuro, a perseguir el destino último, a descubrir la verdadera realidad, a olfatear los aromas definitivos de lo que acontece, a tener un sexto sentido. Así fue Dick y por eso pudo estar vivo y los demás muertos, no obstante murió con la duda de si el muerto era él o no, si era Dios, un profeta o un esquizofrénico. Recomendar "Ubik", "Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos", "Los clanes de la luna Alfana", "El Hombre en el Castillo", "Los tres estigmas de Palmer Edritch", "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?-Blade Runner-", sus "Cuentos Completos" tienen una intensidad especial. http://www.philipkdick.com/