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jueves, 11 de agosto de 2016

Fantasma

Me voy a apoyar en el diccionario de Laplanche y Pontalis, coordinado por Lagache. Voy a tratar el tema del "fantasma" muy sucintamente. Rodrigo Córdoba Sanz.

Imagen mental o representación imaginaria que, en psicología clásica, designa el producto de una actividad interior, consciente o inconsciente.
Susan Isaacs propone adoptar las dos grafías: fantasy y phanthasy ( en francés, fantasme y phantasme), la primera equivaldría a una representación consciente, la segunda a representación inconsciente).
Está actividad, que podemos llamar "mundo imaginario" - phanthasy y phantasme), debemos entrelazarlo con el deseo inconsciente: la satisfacción imaginaria.
La palabra "fantasma" presenta en primer lugar el interés de deslindar la situación analítica de la palabra "imagen" en psicología.
Al colocar el sueño y el delirio en la prolongación de estos fantasmas.
Freud dice al respecto: "derivados de recuerdos reprimidos a los que la resistencia impide presentarse a la conciencia  Bajo sus rasgos verdaderos, pero que son embargo lo logran a costa de las modificaciones que la resistencia de la censura les imprime".
Y añade: "Una vez establecido ese compromisos, esos recuerdos dr transforman en fantasmas, fácilmente desconocidos por lo consciente, es decir; que pueden ser comprendidos en el sentido de la corriente psíquica dominante" [...]

lunes, 27 de agosto de 2012

FANTASÍA / FANTASMA

 
 
FANTASÍA Y FANTASMA: Irma Morosini

Fantasía

Definición



Jean Laplanche y Jean – Bertrand Pontalis (1967) definen a la Fantasía como:

"guión imaginario en el que se halla presente el sujeto y que representa, en forma más o menos deformada por los procesos defensivos, la realización de un deseo, y en último término, de un deseo inconsciente". "La fantasía, se presenta bajo distintas modalidades: fantasías conscientes o sueños diurnos, fantasías inconscientes que descubre el análisis como estructuras subyacentes a un contenido manifiesto, y fantasías originarias". (Alemán: Phantasie, Francés: Fantasme, Inglés Fantasy o Phantasy)




Escribe E. Roudinesco (1997) que Freud utiliza en principio el término en alemán como fantasía o imaginación (uso corriente del término) y es en 1897 cuando le da un desarrollo más específico, al apartarse de la teoría de la seducción para validar la idea de realidad psíquica. La vida imaginaria cobra importancia y el sujeto se representa su propia historia y la de sus orígenes. Los traductores de Freud al francés utilizan la palabra Fantasme otorgándole el sentido de aparición.



El concepto de Fantasía - Fantasma es importante en psicoanálisis y particularmente para los terapeutas de familia y pareja, ya que uno de los procesos claves con los que se trabaja psicoanalíticamente, es el de la interfantasmatización. Sobre este punto volveré a referirme más adelante.



Históricamente el término fantasía adquiere una connotación que va más allá de la popular. Los aportes de Freud acerca de la interpretación de los síntomas de sus pacientes histéricas, muestran sus observaciones acerca de las alteraciones que se producen en el cuerpo, cuando éste experimenta el pasaje por una seducción específicamente portadora de ciertos significados. Freud en un principio relaciona las alteraciones con una realidad efectiva, para comprender posteriormente que no era necesaria esta condición, ya que formaba parte de la realidad todo lo que fuera vivido como tal. Así Freud acuña el concepto de Realidad Psíquica.



Toda fantasía parte, y a la vez se aparta, de lo perceptual. Es en este sentido que Laplanche y Pontalis (1967) destacan lo que Freud escribe en “Formulaciones sobre los dos principios del funcionamiento psíquico” en el cual contrapone el peso que tiene la ilusión para el mundo interno en la búsqueda de satisfacciones, mientras que es el sistema perceptivo acorde con el principio de realidad, lo que rige para la interacción con el mundo exterior.





Freud señala que parte de las fantasías inconscientes fueron siempre inconscientes: fantasías originarias o primordiales (Urphantasien), inscriptas por acción de la represión primaria (Urverdrämgung).

Algunas fantasías fueron en otro tiempo conscientes como así también los considerados sueños diurnos. Éstos fueron posteriormente “olvidados por acción del tiempo, así como, intencionalmente y por puesta en acto de la represión, llegaron a ser inconscientes.



Las fantasías secundarias, determinadas por la represión secundaria son inscriptas con posterioridad a nivel inconsciente o también consciente (sueños diurnos).

Las fantasías originarias, señalan Laplanche y Pontalis (1967), son "estructuras fantaseadas (vida intrauterina, escena originaria, castración, seducción) que el psicoanálisis reconoce como organizadoras de la vida de la fantasía y que entiende como típicas, por su condición de repetitivas cualesquiera que sean las experiencias personales de los individuos».



Para Freud aquellas experiencias traumáticas que atravesaba la persona desde niño, se configuraban en forma de escenas cuyo contenido emergía en los síntomas que daban carácter bizarro a su conducta. Éstas estaban intrínsecamente ligadas a su pasado real. Con el estudio de casos, Freud observa que ciertas fantasías son comunes a las diversas personas con sus historias particulares, ante lo cual comprende que las mismas no estaban ligadas necesariamente a la experiencia.

Así estas Fantasías Originarias (Urphantasien) conforman una especie de estructura previa a la subjetivación, cada una de ellas con un contenido específico: fantasías de seducción, de escena primaria y de castración.

Por esta cualidad de universales, más allá de lo vivido individualmente por el sujeto, Freud piensa en una explicación filogenética, remitiéndose a escenas de los primeros tiempos del ser humano, en tiempos de la horda primitiva. Estas escenas primitivas darían lugar a las Fantasías Originarias.

Freud relacionó la problemática de sus pacientes con hechos reales de índole sexual efectivamente sucedidos en la vida de los mismos. Sus investigaciones posteriores le mostraron que no necesariamente se trataba de sucesos traumáticos de la vida real, sino de actividad de la fantasía, la que sí revestía carácter de realidad psíquica, por lo que no habría que pensar necesariamente en recuerdos reprimidos de experiencias sexuales durante la infancia.

La fantasía actúa como un articulador inconsciente de la excitación generada en un tiempo en que aún el niño no puede significarla, ubicando espacios y procesándola a posteriori (aprés–coup) por medio de un entramado histórico. En el tiempo del autoerotismo puede separar la pulsión del deseo y la necesidad. Por medio de la fantasía escenifica el deseo, procesa su pérdida y encara formas de reencontrar el objeto perdido. La fantasía también es movilizada a partir de las acciones –caricias, besos, acunamiento– del otro (generalmente la madre) sobre el cuerpo del niño, generando en el psiquismo de éste la producción de fantasías. El registro se establece como tal con la constitución subjetiva del infante.

La recuperación del objeto perdido se logra por la actividad de la fantasía, así objeto buscado y objeto hallado se articulan en el psiquismo. Hay una dinámica en el movimiento psíquico que lleva al niño desde la pérdida a la sustitución.




La cualidad universal de las fantasías y cómo se elabora la realidad psíquica del sujeto, es propio del desprendimiento gradual que el niño debe realizar desde la vida intrauterina a la extrauterina, la discontinuidad, el desamparo originario, y el auxilio que reciba a través del vínculo con el otro. Reencontrar los patrones sensoriales del otro significativo, será para el bebé la piedra angular de la constitución de ese vínculo.

A partir entonces de lo que experimente, repita y signifique, se establecerá la coyuntura entre estructura y contenido.

Las fantasías se ligan, evolucionan, se complejizan y adquieren nuevas significaciones con las sucesivas experiencias, atravesadas por el pensamiento, los sentimientos, las circunstancias.

Para Laplanche y Pontalis,(1967) las Fantasías Originarias intervienen en la formación del inconsciente de cada sujeto, pero al mismo tiempo por ser comunes (universales) a todos los sujetos tienen una pertenencia colectiva.



L. Edelman y D. Kordon (1992) diferencian entre Protofantasías (fantasías originarias) y Fantasías de los Orígenes, referidas a las Teorías sexuales infantiles, en las que el niño construye su propia teoría acerca de su origen.



La fantasía en el uso corriente del término, es el trabajo que produce la imaginación al crear un guión con las imágenes e impresiones que devienen de los sentidos. Este guión puede representarse como escenas en la mente de quien fantasea. Tiene su núcleo en aquello que desea que se cumpla, o bien se liga con algún sentimiento que estampa su huella ante algo vivido.

Para Freud es un “guión imaginario” en el que operan deseos inconscientes y procesos defensivos (fantasías conscientes o sueños diurnos, fantasías inconscientes y fantasías originarias).

Las fantasías son movilizadas por las pulsiones que no hallan su descarga satisfactoria, para lo cual propone, por la vía psíquica, un modo y forma de obtención de esa satisfacción: juegos – ensoñación – creación artística – producción onírica y su elaboración secundaria. También subyace en la formación de síntomas.



D. Winnicott (1971) destaca la importancia de un desempeño materno adecuado (madre suficientemente buena), o por el contrario el de una madre con marcadas dificultades en la atención del bebé, (descuido, ausencia, desinterés y actitud desafectiva).

El fantaseo como actividad psíquica es un modo de modular la ausencia de la madre (no totalmente confiable). El bebé rememora momentos de buena relación con su madre y los disocia de los no buenos. La fantasía es un modo de recuperar el objeto, de reencontrarse con él.

Para la escuela inglesa de psicoanálisis la fantasía inconsciente es la representación mental del instinto (S. Isaac) Si el bebé tiene hambre fantasea el pecho que lo alimenta. A medida que el niño crece y su yo se organiza, la capacidad de fantasear se amplía en tanto función yoica y así, va articulando y modulando sus fantasías con la realidad objetiva, de la cual suele defenderse cuando la vive como persecutoria u hostil, oponiéndole fantasías que lo satisfagan y a su vez lo calmen.




Fantasma (Fantôme)



Fantasme en francés equivale a fantasía en tanto guión imaginario que produce una compensación satisfactoria de los límites que opone la realidad, mientras que fantôme es aquello que reviste una condición espectral, (el aparecido) algo del orden de lo impensado que aparece y provoca temor por tener una cierta conexión con la realidad.

J. Lacan (1973) habla del “fantasma fundamental”, se aparta del concepto de phantasy kleiniano para el cual la madre o bien es objeto bueno (madre que brinda satisfacción) o es objeto malo (madre frustrante que prohíbe). Si bien reconoce este doble registro es necesario incluir en el eje de lo imaginario, el eje simbólico que lo transforma. Para Lacan lo simbólico se presenta tempranamente en la vida del niño a través de la palabra de la madre (parlêtre), en una relación signada y significada por el lenguaje circulante entre ellos. Para Jacques-Alain Miller (2006) tanto lo imaginario, como lo simbólico y lo real están implícitos en el fantasma (fantasme) según Lacan.

Para Nicolás Abraham (1978) el bebé merced a sus introyecciones primarias en la relación con su madre, accede a la lengua materna y a sus particulares significados y sentidos; éstos anclan en el preconsciente con sus dos caras (una hacia lo inconsciente y otra hacia lo consciente), generando así las representaciones de cosa y sus correspondientes ligámenes afectivos. Este proceso denota la riqueza de una actividad psíquica compartida desde el inicio de la relación con su madre.

El trabajo de los psicoanalistas Nicolás Abraham y María Torok (1959) los llevó a observar en el material clínico de ciertos pacientes, que éstos llevaban a cabo acciones de las que no comprendían su sentido, analizando los bloqueos que lograban dificultar la simbolización. Ante la repetición de estos contenidos en los diversos materiales clínicos, se detuvieron en un análisis más pormenorizado de las historias de vida de estos pacientes y la de sus ancestros encontrando allí claves que permitían explicar esas extrañas conductas y síntomas a través de los que parecían actuar como si fueran otros. Se inició así el trabajo en psicoanálisis de la transmisión transgeneracional y comprendida en ella lo que denominaron la “teoría del fantasma”.

El fantasma (fantôme) es aquello que no pudo ser dicho, que no pudo ser simbolizado por un proceso de pensamiento acorde, que no pudo ser procesado ni individual ni grupalmente pero que está allí con su peso traumático, ya que refiere a hechos y circunstancias dolorosas y complejas en la vida de algún antepasado y que con el tiempo intentaron sepultarlo (encriptar) pero su huella aparece como marca en sus descendientes. Generalmente se trata de un acto vergonzante, algo que debe ser ocultado, de lo que no se habla; algunos familiares que saben del suceso, lo mantienen como secreto dejando translucir algún indicio, mediante un discurso esquivo, con un dolor acallado, emoción de impotencia y sentimiento de vergüenza. Esta “herencia” opera en el psiquismo de la familia, como si buscara al miembro adecuado para que aquello que quedó sepultado, “olvidado”, pueda emerger.

Lo que se transmite son contenidos que circulan de un psiquismo a otro entre sujetos especialmente vinculados como sucede en una familia, donde las investiduras que operan en reciprocidad, erigen lugares especiales para los seres destinados a recibir legados. Esos lugares cuentan con un soporte identificatorio, que otorga y retiene en esa cualidad del transmitir y el recibir. La transmisión opera acorde a procesos y con determinados mecanismos psíquicos.

Algo debe ser ocultado porque salpica de oprobio a la familia: un miembro de ella ha cometido un acto repudiable, ha faltado al honor. La condición común es el sentimiento de vergüenza que causa en los demás miembros de la familia y la necesidad de ocultamiento ante la sociedad.

Ocultar, silenciar, disimular una realidad, tiene un costo emocional; las relaciones intersubjetivas se ven afectadas, generando situaciones de tensión. Para quienes están involucrados implica cuestiones del orden de la pérdida, de un lugar, reconocimiento, contacto, y esta afrenta afecta a la persona y a la familia. Es un hecho que imprime una marca, una huella y constituye por una parte fantasmas psíquicos que rondan las emociones de todos en un clima envolvente, pero también constituye la herencia de un fantasma (fantôme), que es lo encriptado que vuelve adoptando formas bizarras que generan extrañeza.

Son esos otros que habitan en un miembro de la familia y se valen de él para emerger. En ciertos duelos los sobrevivientes o alguno de ellos no puede soportar la realidad de esa pérdida y transfiere esa necesidad de existencia en otro ser, como se observa en el caso de los niños de reemplazo, por ejemplo ante la muerte de un hijo, otro ocupará su lugar, portará su nombre, vestirá sus ropas y se lo hará depositario de darle nuevamente vida al hermano fallecido.

En estos casos no se trata de una transmisión por la palabra hablada, discurso claro que enuncia y denuncia historias del pasado. Se trata de una transmisión traumática, por la cual el niño no puede apropiar lo que recibe, decodificarlo, representarlo mediante un trabajo psíquico de elaboración. La transmisión que atraviesa los sujetos implicados –transmisión transubjetiva – circula lo negativo, como el negativo de una fotografía cuyas imágenes contiene pero no se ven. Esos “incorporos(A. Ciccone 1999), recibidos en bruto, constituyen el tema de los sueños del paciente y de la familia, que son con los que trabaja el analista familiar para investigar y posteriormente traducir su contenido para su procesamiento en ideas, emociones, reacciones. Comprender, alivia y desdibuja los fantasmas.



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Psicoanálisis e Intersubjetividad

sábado, 26 de marzo de 2011

Mentira y Fantasía en la Adolescencia

El mundo secreto de los adolescentes y los niños gotea con un fervoroso ingrediente de fantasía, la "mentira" es más cómoda que la verdad. El mundo de la fantasía de un adolescente sirve como refugio donde transitar de las frustraciones de la vida real. Un adolescente puede introducirse en ese mundo que aparentemente se observa como ocultaciones y mentiras y esto deberse a una situación, por ejemplo, en el colegio, adversa.
La mentira tiene rasgos infantiles que hay que diferenciar de otro tipo de mentiras que se dan en sociópatas y psicóticos. Mentiras, estas últimas que son fáciles de distinguir porque las primeras tienen el objeto de dar una imagen de sí como el barón de Münchausen, que contaba grandezas del pasado y el psicótico que miente para que la realidad corresponda con su fantasía/delirio.
El adolescente es un proyecto de adulto con un componente de niño que tiene mucho que aprender.
Recuerdo a una inteligente y sensible adolescente que al decirle "ya estás crecidita" en un contexto amplio, e contestó: "cuando oigo cosas así me doy cuenta de todo lo que tengo por vivir y aprender". Un adolescente, como este, puede dar "lecciones" de madurez, aunque luego a vistas de su madre "mienta". Eludir un mundo caótico e imprevisible y sus consecuencias es mejor llevarlo con lo que la madre entiende como "mentira", que es un corolario de la fantasía en su sentido más puro.
Freud decía que los niños mienten para imitar las mentiras de los adultos. La mentira es un recurso mágico que en ocasiones puede significar ciertos retazos de esquizoidía del adolescente, un encierro en sí mismo y una protección contra el exterior. Hay que respetar las fantasías de los adolescentes, se pueden confrontar pero su mundo se verá derrumbado. No obstante para el avance de una psicoterapia con un adolescente es interesante distinguir el componente de fantasía o mentira para los padres y el componente de realidad externa y compartida.
Un adolescente todavía no ha desarrollado las funciones del yo de un adulto, la tolerancia a la frustración, el principio de realidad les supone un duro trago.
Considero que hay que dar cobertura a la narración de esas fantasías y poder comprenderlas, así como darles un sentido dentro del contexto en el que se desenvuelve el adolescente, sabemos que el adolescente tiene una dependencia relativa de sus padres y cuidadores y que necesita mucho afecto y reconocimiento ya que los moldes de su identidad pasan por el grupo de pertenencia.
Un snippet o viñeta clínica:
Un adolescente que ha perdido a sus amigos en el colegio con 14 años. Su rendimiento escolar ha disminuido notablemente. En consulta se presenta con un mundo de ensoñaciones, timorato y callado. No reconoce su problema, como defensa inconsciente construye una fantasía que transmite al terapeuta y el padre. El padre comunica al terapeuta quue su hijo "miente", su fantasía forma parte de un modo de supervivencia, cambiar el mundo interno desangelado y su desvinculación es compensado con un discurso de ensueño. El padre considera "mala fe", como decía Sartre, pero en el fondo lo que existe es una gran necesidad de afecto y una carencia en el colegio de desarrollar una red de soporte social.
Las causas de esta separación pueden ser de tipo caracterial, el adolescente vive un vacío, dice que "no le hablan, no le miran", "pasan de él", aquellos que antes eran amigos y salían los fines de semana juntos.
Este es un ejemplo en el que la fantasía opera como sistema defensivo inconsciente para buscar un mundo menos hostil. Con ello hay una co-ocurrencia de un estado de ánimo deprimido y una rabia que expresa al padre. Sus demandas son cambiarse de colegio y empezar de nuevo. Cuestión que hay que estudiar seriamente.
Finalmente, la fantasía es la puerta a otro mundo, distinto del que vivimos y que sirve para vivir mágicamente unas experiencias distintas con el mundo externo, el dolor será el motivo que impulsará a construir este mecanismo de defensa. En este tipo de experiencias terapéuticas nos vemos algo presionados  por la familia quien legítimamente quiere un cambio actitudinal/cognitivo en su hijo. Esto puede llevar tiempo y consiste, en un primer tiempo en ayudar a metabolizar la pérdida de esas amistades al adolescente. Como pueden entender ahí no puede quedarse la intervención que debe ir más allá para ayudar al adolescente a desarrollar un estado de mayor maduración emocional, mayor integración y un amarre al principio de realidad, esto desde luego que dependerá mucho del ambiente.


domingo, 16 de mayo de 2010

Relación fantasía con objetos

Desde dentro del mundo de la fantasía se pueden ver muchos objetos. Muchos de estos son internos, otros son externos. La facilidad y posibilidad de discernir cuando corresponde a un objeto interno y cuando lo es a un objeto externo es lo que representa una psique capaz de diferenciar fantasía de realidad. En el caso en que se viva con objetos internos, esto es connotativos, como objetos externos, se está proyectando el mundo interno en el mundo externo. Fenómeno corriente en las psicosis. El deformar la realidad externa en función de la significación de los objetos internos y su valor subjetivo-connotativo es lo que Winnicott llamaba fantaseo. Para este autor la fantasía es una fuente de creatividad, de vida, de vigor, de fortaleza, de salud y bienestar. Sin embargo el fantaseo, corresponde a la enfermedad porque no hay una tolerancia de la realidad externa y se intenta eludir el contacto con la realidad construyendo una imagen de esta más acorde con el deseo del sujeto. Este deseo tiene un aspecto actitudinal, diría Castilla del Pino, este módulo actitudinal es afectivo-emocional y deriva de fuentes inagotables de subjetividad, de fantasías, de anhelos, de vivencias y de una biografía que troquela el psiquismo del individuo marcándole y generando huellas mnémicas que determinarán el devenir de su psiquismo.
Para deformar la realidad externa vale con que uno se ciña de manera tajante a su saber, como una creencia férrea, sin contrastar con la realidad empírica, aquí lo que vale es el imperio de la certeza. Eso es la psicosis, el derrumbe de la persona, el "breakdown" que llamaba Winnicott, la ruptura biográfica generada que se revierte analizando (punto uno) y punto dos, realizando una labor de síntesis por parte del sujeto de esos fragmentos del objeto escindidos. Un mecanismo común es la identificación proyectiva, una parte del sujeto es proyectada en el objeto de forma que se idealiza o devalúa, que se le tiene amor u odio, pero el sujeto se desprende de ella como mágicamente para colocarla fuera, el yo se empobrece dirían Melanie Klein o Bion. El destino es convertir los objetos subjetivos en objetos objetivos.

domingo, 9 de mayo de 2010

Fantasía y fantaseo

Despertar de un sueño puede ser difícil para aquellos que prefieren vivir en el recodo de su mundo interno. Allí se mora plácidamente hasta el efecto permanente de la realidad que confronta con la fantasía. Winnicott llamaba fantaseo al acto de la fantasía que no construye que no crea, que no acepta la realidad, que deforma esta en función de un deseo, de una creencia o de una ideología. El límite entre esa fantasía que hace plácida la existencia pero que genera una "neurosis" al no aceptar la realidad es difuso con el fantaseo, la forma de distorsionar la realidad. Estas personas viven refugiadas evitando las frustraciones del mundo externo con su propia realidad, enfrascadas en su mundo interno, soñando despiertas, las que están acogidas al fantaseo no pueden vivir en su mundo interno porque este es el que refleja la relación con el mundo externo, se trata de un mundo que puede ser hostil, persecutorio, donde moran objetos en colisión y conflicto.
Una forma de fantasía es "neurótica", la otra podría ser "psicótica" en cuanto las perepciones, interpretaciones y miradas de la realidad se ven trastocadas por el efecto poderoso del mundo interno. Una forma es un refugio para eludir la realidad, la otra (el fantaseo) es una deformación de la realidad en función del imperativo de este mundo interno que revuelve al sujeto dejándole en una situación precaria en cuanto a la lectura de la realidad. Son dos maneras, que en definitiva no aceptan la realidad, no la quieren como es, no les agrada y una, replegándose para dentro se vive en un ensueño diurno y la otra transforma en función de lo que dentro de su fuero interno se cuaja la realidad. Fantasía y fantaseo, tan distintas y sin embargo una fantasía que no encaje o no acepte la realidad puede devenir en un disloque de la realidad. Los motivos son intrincados y un análisis minucioso puede revelar estos argumentos, en el caso de que la persona conecte las emociones, las conductas y esa vivencia peculiar de su mundo interno estaremos trabajando adecuadamente para el ajuste a la realidad empírica. Una realidad que no siempre es deliciosa a efectos prácticos.

jueves, 18 de junio de 2009

Sobre la Fantasía

La libertad de la fantasía no es ninguna huida a la irrealidad; es creación y osadía.
Eugene Ionesco
Al principio vienen necesariamente a la mente la fantasía y la fábula. Desfilan después lo cálculos matemáticos, y sólo al final la realización corona el pensamiento.
Konstantín Eduardovich Tsiolkovski
Sólo la fantasía permanece siempre joven; lo que no ha ocurrido jamás no envejece nunca.
Johann Christoph Friedrich von Schiller
La fantasía no es otra cosa que un modo de memoria emancipado del orden del tiempo.
Samuel Taylor Coleridge
La fantasía, aislada de la razón, sólo produce monstruos imposibles. Unida a ella, en cambio, es la madre del arte y fuente de sus deseos.
Francisco de Goya

¿Quién sabe si quizá todo el amor mío no fue más que un engaño de los sentidos, de la fantasía?.
Fiodor Mijailovich Dostoievski
Cuando examino mis métodos de pensamiento, llego a la conclusión de que el don de la fantasía me ha significado más que mi talento para absorber el conocimiento positivo.
Albert Einstein
Sin jugar con la fantasía nunca a nacido ningún trabajo creativo. La deuda que tenemos a la obra de la imaginación es incalculable.
Carl Jung
Sólo en las regiones de la fantasía es dado crear; crear es la misión del genio.
José María Vargas Vila
Quienquiera que cultive la fantasía en el arte está un poco loco. Su problema estriba en hacer interesante esa locura.
François Truffaut
Verdaderamente intento leer muchos libros, especialmente de ciencia-ficción o fantasía. Pero casi nunca encuentro un libro moderno que me llame la atención.
John Ronald Reuel Tolkien
Todas las obras del hombre tienen su origen en la fantasía creadora. ¿Qué derecho tenemos entonces a la amortización de la imaginación?.
Carl Jung
En el majestuoso conjunto de la creacion, nada hay que me conmueva tan hondamente, que acaricie mi espiritu y dé vuelo desusado a mi fantasia como la luz apacible y desmayada de la luna.
Gustavo Adolfo Bécquer

En el trabajo psicoterápico el instrumento que engarza la razón con la vida y organiza un proyecto existencial para el individuo es la fantasía. La herramienta que orienta la fantasía hacia la creatividad es la intersubjetividad y aquello no será nunca capaz de ser reducido.
Rodrigo Córdoba Sanz

domingo, 11 de enero de 2009

FANTASÍA

La fantasía es un refugio y a la vez un fértil campo para vivir y relacionarnos. La fantasía es el lugar desde donde vivimos. Es la manera en la que "experienciamos" nuestro propio cuerpo, nuestra relación con el mundo y con nosotros mismos. Es desde donde parten nuestras relaciones de objeto. Se trata de un lugar ignoto, donde reside una parte consciente y otra inconsciente para entender la realidad. La fantasía es lo real. Lo que para otros es la realidad para nosotros puede no serlos porque nuestra realidad viene dada por la fantasía, esa es nuestra realidad, lo real, la realidad psíquica. Y eso es para todo el mundo, desde el ingeniero de caminos, el mecánico o el poeta. Ponernos en contacto con nuestra fantasía es lo que se hace, entre otras cosas, en el trabajo psicoterápico. Podemos pensar que somos malos, y eso es la realidad, y punto. No importa que para los otros no seamos malos, si nos vivimos malos lo determinante es esto. Podemos pensar que los pájaros son asesinos de personas, y si lo vivimos así no importa cuánto sepamos de ellos. Lo único que puede hacer la información al respecto es refrendar nuestra fantasía y reforzar la fobia. Por ejemplo aquello de las "ratas voladoras infectas".
Podemos pensar que tenemos una grave dolencia y no importará cuantos médicos o psicólogos visitemos, es la fantasía el mundo donde vivimos. La expresión "mundo interno" se refiere al cobijo de la fantasía donde nuestros sentimientos configuran un sistema de relaciones. Si vivimos la realidad como amenazante sufriremos, tendremos miedo, nos sentiremos perseguidos o vigilados, sentiremos perjuicio. Es la fantasía desde donde nos deprimimos. Si pensamos que hemos hecho algo mal, que somos culpables de algo, si nos sentimos responsables de la muerte de un otro.
Nuestra relación con otro es de base fantástica, la fantasmática, si lo decimos así, se refiere a las líneas imaginarias envolventes entre dos personas. La conducta de nosotros irá dada por la fantasía, esta se asiente en sustratos biológicos, psicológicos, sociales...históricos. Nuestra narrativa puede troquelar nuestra fantasía, aunque hay unos sentimientos primarios, dicho en términos biológicos congénitos o innatos. Nuestra relación con el mundo parte de esa fantasía consciente e inconsciente que construye la realidad. La fantasía es la que nos da herramientas para lo binocular, es el vidrio de nuestras gafas, es nuestras manos, nuestra creatividad o destructividad, la fantasía es lo que hace que imagines lo que escribo, lo que te invita a asociar un sitio web con otro. Lo que te hace construir una imagen de mí. La fantasía es vivir o no.
El debate está entre quienes son más deterministas de lo innato y quienes piensan más en el mundo externo como configurador de la forma e ímpetu de la fantasía.
Unos piensan que la propia dotación modela el entorno. Otros piensan que la realidad vivida efectivamente, de forma empírica va, por introyección, en base de frustraciones y gratificaciones construyendo un modo u otro de imagen de sí mismo y de la realidad. Probablemente los "ismos" en psicología no son muy científicos y la evidencia (Medicina-Psicología basada en la evidencia) nos invita a pensar en que existe una transacción donde la fantasía es el engranaje que se mueve hacia dentro y hacia fuera del "self". La gramática de la fantasía se compone, dicen unos, por elementos biológicos, otros por experiencias y otros por la misma dotación innata de la fantasía, los sentimientos primarios. Esto último está muy elaborado en la obra de Klein, que trata de aproximarse a lo emocional del ser humano en base a fases evolutivas del bebé. Tratando de hacer un paralelismo con regresiones en el adulto.
La psicología puede ser algo fascinante si lo entendemos en estos términos, si lo despojamos de este elemento subjetivo estamos despersonalizando al individuo y entendiéndolo como no-portador de una "caja negra". Claro que implica hacer conjeturas pero llegados a este momento del recorrido de esta ciencia (las "psi") es para pensar que ya sabemos suficiente para hacer pronósticos y diagnósticos, así como tratamientos. La fantasía es difícil de aprehender, probablemente lo más laborioso y acaso interminable. Es bueno manejar así el término para poder asociar esta ciencia a otras disciplinas humanas, no sólo como un reducto de la medicina que se basa en conjeturas. Es algo más característico del humano que la propia gripe, hablamos tal vez de la propia existencia y su significado individual.

Buenas noches príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterrra. Las normas de la casa de la sidra.1999

lunes, 24 de noviembre de 2008

Desafío Borderline


Interesante es sin duda pensar en las contribuciones de la ciencia médica y la psicoterapia, rama filósofica de la salud a juicio de muchos. En práctica modo científico de acercarse a los problemas humanos, señalo aquí humanos por diferenciar de ciencias derivadas de la etología como la modificación de conducta. Son perspectivas diferentes. En la psicoterapia existe lo mental, lo subjetivo, lo intersubjetivo, la trasferencia, la contratrasferencia, la fantasía, los sueños como contenidos latentes, la angustia, la vida, la creatividad, el dolor, la agresión... En modificación de conducta sólo hay conductas, lo medible y cuantificable. El cognitivismo, dicho de forma esquemática se sitúa en medio como una psicoterapia.
He puesto primero el título, las contribuciones humildes en este sitio web son variopintas, recuerdo una escritora que explicaba cómo escribir, hablaba del caso de García Márquez en Cien Años de Soledad, donde una frase (la primera) dio origen a todo lo demás, otros hacen un esquema de lo que va a contener el texto y después se disparan a crear. Son métodos que probablemente no sean puros. Yo diría que no. En todo caso pueden ser hábitos del oficio de escritor.
Se preguntarán por qué este título, no lo tengo claro, no obstante pensar durante estos días en esta patología me hace disfrutar mucho del trabajo donde se presentan estas estructuras con cierta frecuencia. Lo borderline no tiene porque coincidir con los diagnósticos TLP, inestabilidad emocional, etc. En psicoanálisis es otra cosa y hablo desde allí, no sólo de/desde allí, insisto en este espacio sobre ampliar el marco de referencia para no caer en sectarismos, dogmatismos y rigideces humanas, luego prácticas y asistenciales.
Creo que esta estructura está bien definida por Otto Kernberg y muy bien perfilada por Marsha Linehan para un tratamiento. Una vez, un buen día, un señor que tiene mi cariño dijo: "Hay que pensar el TLP como Kernberg y actuar como Linehan". Cada paciente necesita un trabajo específico.
Lo borderline resulta ser una enseñanza que me hace recordar el agradecimiento de Winnicott en Realidad y Juego: Gracias a mis pacientes que pagaron por enseñarme. Otro compañero, en comunicación también personal decía que los pacientes (los borderline en particular) nos pagan para aprenderlos. Para aprehenderlos. Para ayudarles a pensar y entender aquel caos informe que supone la polifonía de síntomas y la constelación de pensamientos, conductas y sentimientos que convierten las relaciones en abrumadores ejemplos de intensidad desorganizada.
Mi trabajo conlleva el análisis de la estructura de personalidad del consultante y después, si acaso teorizo y diseño un tratamiento de forma COMPARTIDA. El desafío está en: 1) Aguantar la tormenta borderline; 2) Aceptar que pueden tener razón en sus quejas hacia el terapeuta y 3) Lidiar con el environment. Kernberg y Linehan tienen éxito con estas personas porque son sólidos, serios, rigurosos pero cercanos, saben poner límites y tienen un método relativamente directivo. La técnica analítica se desarrolló para neurosis, nunca para psicosis o lo límite. Esto parece negarlo mucha gente del ambiente psicoanalítico. Kernberg fue presidente de la IPA.
El terapeuta es una autoridad, sin duda, sin embargo, algo que me divierte especialmente es el anarquismo espiritual que actúa el paciente borderline en consulta. Algunos pensarán en el narcisismo inherente a estas estructuras como obstáculo para eso de "ni tú ni nadie me puede ayudar", otros pensarán en la impulsividad, quizás otros en el yo débil de estas personas, otros en su más que notable inteligencia generalmente. Sin embargo, comentando a un filósofo español Jose Antonio Marina, autor de La Inteligencia Fracasada, los módulos afectivos interfieren en la inteligencia práctica. El borderline, así como otras estructuras es particularmente inteligente y al mismo tiempo "torpe" para poder vivir asintomáticos, con "inteligencia práctica" o como dice el psicólogo americano populoso: inteligencia emocional. Esto me resulta fascinante, en consulta pueden ser los más astutos, cuestionar, dudar, pensar y enlazar, sin embargo fuera (y dentro) hay una enorme dificultad para integrar los contenidos de sus procesos psíquicos, apabullantemente conscientes de su inconsciente pero sin sintetizar dichos elementos. Resulta una especie de sueño y eso les permite con mayor facilidad acceder a los registros de la creatividad cuando están suficientemente estabilizados. En fin, es inagotable este tema, particularmente creo que facilita la inmersión en la psicopatología por las transacciones hacia patologías de amplio espectro, desde obsesiones, fobias, adicciones y otras.
Como diría Cancrini en su obra: Océano Borderline, corremos el riesgo, como apuntaba un lector de caer en un cajón de sastre, recordemos que hablamos aquí de una estructura no de un trastorno específico tipificado oficialmente. Buenas noches. R. C. S.