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Paz y Ciencia

sábado, 26 de septiembre de 2015

¿Qué es un hombre?

¿Qué es un hombre?: intelectuales y psicoanalistas analizan la nueva virilidad

Intelectuales como Georges Vigarello, Jean-Jacques Courtine y Alain Corbin aseguran que la virilidad es un “atributo” en decadencia. La pregunta freudiana ¿qué quiere una mujer? parece haber cambiado por ¿qué es un hombre? Algunas reflexiones de psicoanalistas y del escritor francés Philippe Sollers al respecto.

POR PABLO E. CHACÓN


En 1998, el sociólogo Pierre Bourdieu escribió una frase lapidaria: “La virilidad, entendida como capacidad reproductiva, sexual y social pero también como aptitud para el combate y el ejercicio de la violencia es, ante todo, un peso”. Sin caer en una sociología “feminista” que elogia la empatía, la capacidad de emprendimiento y la autonomía económica y formación intelectual de las mujeres, es cierto que el peso específico de los hombres en la dirección de la cultura contemporánea ya no tambalea sino que cayó por su propio peso. Los efectos son múltiples (y siempre singulares) aunque ciertas correlaciones destacan –entre los antiguos amos– un aumento de las depresiones, poca resistencia para soportar la equivalencia o la prescindencia, así como el disparatado protagonismo que tienen en los episodios de violencia de género, cada vez más habituales, en los países industrializados y en los otros.
La psicoanalista (y codirectora de la revista Registros, cuyo último número está dedicado a los hombres), Gabriela Grinbaum, es clara: “Lo vemos, es fenoménico. Los hombres hoy corren a las mujeres del espejo para mirarse ellos. ¿Qué pasó? Cuando nos encontrábamos en el régimen del Nombre del Padre, cuando el Otro contaba con una consistencia tal que no requería de la multiplicidad de identificaciones para responder a la pregunta ¿qué es un hombre?, la cosa era más clara. Hoy los medios dictaminan líneas identificatorias. Estamos en la “hipermodernidad”, como dijo Jacques-Alain Miller tomando a (Gilles) Lipovetsky. La igualdad laboral, incluso el dominio de las mujeres en las empresas, en el mundo, las mujeres presidentas, todo eso modificó el lazo entre unos y otras. Hay algo amenazador para muchos hombres que se enfrentan con estas mujeres, “las nuevas patronas”, como las bautizó Ernesto Sinatra. Estas mujeres que intimidan a los hombres invitándolos a sus departamentos, a tener sexo... Es un rasgo de la época. En ese sentido, existe una cierta inversión: el hombre es tomado como objeto sexual. Y muchos no lo soportan”.
Carlos Gustavo Motta, psicoanalista y docente arriesga que “la época cambia. Sabemos que el significante Nombre del Padre se encuentra devaluado y eso, traducido a lo cotidiano, muestra la dificultad del hombre por insertarse en la dimensión simbólica. Hasta el superhéroe muestra sus estigmas cuando declara, como Linterna Verde, que es gay. Y en el film de Steve McQueen, ‘Shame’, el protagonista sólo confiesa sus debilidades y muestra su fuerza en la cama, hasta que se enamora y este afecto, cual kriptonita para Superman, lo vuelve impotente”.
También psicoanalista, Adriana Rubistein constata algunos “problemas” que obsesionan a los hombres contemporáneos: “Se podría hablar de una virilidad en el plano identificatorio, en donde cada época ofrece una combinación simbólico-imaginaria de los atributos masculinos. Pero no puede confundirse la virilidad sólo con eso y mucho menos confundir la virilidad con el machismo, que de hecho funciona como una impostura. Tener que demostrar que se es muy macho hace sospechar una fragilidad de la virilidad. La virilidad en un plano más real pone en juego el problema de cómo un hombre se las arregla con el otro sexo partiendo del hecho de que ‘no hay nada escrito sobre la relación sexual’, que hay un imposible, que es necesario inventar. La relación del hombre con el falo, con el objeto y con el Otro sexo permite entender las distintas soluciones que pueden encontrarse. Para acercarse a una mujer es necesario que el hombre apueste, juegue su castración, y esta época se caracteriza por un rechazo de la castración que afecta la posición viril (del hombre) y su relación con las mujeres. Pero es una época en que también hay una caída del Nombre del Padre, una pluralización y una pérdida de las referencias que hacían que la virilidad pudiera sostenerse. La virilidad, en esta perspectiva, está ligada al Nombre del Padre, y su crisis da lugar a una feminización. ¿Qué vemos? Que los hombres parecen haber perdido los sostenes imaginario-simbólicos que les aseguraban virilidad, que pierden la iniciativa frente al encuentro sexual y esperan que las mujeres lo hagan por ellos”.
Y Motta insiste: “Presenciamos el auge de lo que Lacan llamó ‘la ética del soltero’, de la que el propio Kant prescribió la exclusión de la mujer, estrategia de erradicación de lo femenino y acrecentamiento del concepto Uno (ese que atraviesa el Seminario ‘…o peor’): una mujer es Otra para un hombre. Un hombre, en su encuentro con una mujer, la pone a trabajar de lo Uno, sea por su propia soledad, ya que lo Uno no se anuda con nada de lo que parezca el Otro sexual”. El ejemplo ayuda: “Una nota en Clarín, del 24 de junio de 2012, responde en parte a este interrogante: la ola del autismo (y no de aquel que los laboratorios medicinales recomiendan medicalizar) se instala en  las llamadas Silent Sounds, fiestas silenciosas que son top en Nueva York y amenazan su aterrizaje por estas tierras ajenas a su folklore, a su música popular, a su tango. Fiestas donde cada uno tiene su auricular y baila con otro, quizás no sabiendo cuál es la armonía de su compañero. En el ambiente no se escucha música. Y por otro lado, aquello que era marginal y oprobioso ya no lo es. La homosexualidad se ha puesto a la par que la heterosexualidad: la bisexualidad se enuncia para aquellos que aún no han decidido mantener relaciones con su mismo sexo de manera franca. Las prácticas SM tienen sus boliches particulares, así como los swingers gozan de sus intercambios sin mencionar otras prácticas sexuales privadas o públicas compartidas, sectorizadas, aprobadas sólo por algunos en clubes de categoría, como muestra Kubrick enOjos bien cerrados, basada en la novela de Arthur Schnitzler”.
Rubistein da otro paso: “En esta época, efectivamente, todos parecen ‘más libres’, cada uno goza a su manera, pero es tiempo de grandes soledades. El goce auto-erótico, el paso de un partenaire a otro, supuestamente un triunfo de la libertad, es engañoso, deja expuestos a hombres y mujeres a un goce peligroso. El matrimonio, con todos sus embrollos, da un marco de estabilización y acotamiento del goce que cuando no funciona produce angustia, propia de este momento, igual que las soledades del Uno a las que estamos expuestos”.
¿El buey solo bien se lame? No está tan claro. En Shame, Brandon, el protagonista, un puritano que no puede evitar los imperativos que lo empujan por más sexo y nada de amor, es uno de los ejemplos actuales de la “ética del soltero” que Lacan supo definir cuando habló del escritor Henri de Montherlant en 1974.
Lo explica Grinbaum: “Lacan se refirió en Televisión a la ética del soltero para referirse al goce solitario, al goce idiota de la masturbación. Es cierto que hoy es más fácil satisfacer la pulsión sin tener que pasar por el partenaire sexual. Hay una oferta cibernética a ese nivel: la cosa marcha sin demasiado esfuerzo. Y es bien cierto que el hombre se las arregla solo mucho mejor que la mujer. Se las arregla con su órgano. En la actualidad vemos más hombres solos que conviven con un zapping de relaciones esporádicas pero también están aquellos que buscan el matrimonio. Es el hombre el que retrocede. Está turbado, se feminiza, empujado por las mujeres. Pero eso no responde a la pregunta por la virilidad. La virilidad, como dice Graciela Brodsky, no es la imaginaria de la barba o la campera de cuero. La verdadera virilidad implica creer que una mujer puede revelarle algo al hombre que le es absolutamente desconocido”.
Sobre la soledad, tiene sus dudas: “Yo no estoy segura que la diversificación de la oferta sexual acentúe la soledad. La soledad de la que en general hablan las mujeres, la sufren, se quejan, la sufren en relación al amor. Esto –creo– no sólo tiene que ver con su actual devaluación, aunque el amor contemporáneo consuena con la liquidez, como dice Zygmunt Bauman. Y cuando finalmente se asoma, la rapidez con la que se va está de la mano con la velocidad de la época”.
Rubistein es más clásica: “Lacan no habla del soltero como una categoría clínica, habla de una ética del soltero encarnada por Montherlant, uno de cuyos libros se titula, justamente,Los solteros, y es de 1934. Pero él se caracterizaba por su rechazo de lo femenino. Era homosexual y pedófilo. Su alegría era no haberse casado”.
Entonces, ¿cómo entender que Lacan hable de ética?
“Bueno, frente al exilio de los sexos, frente a la no inscripción de la relación sexual, cada uno encuentra o inventa algún modo de relación o no con el Otro. El soltero decide no casarse, es una ética. Pero más allá de su estado civil, la ética del soltero es el goce del idiota, el goce masturbatorio, el predominio de un goce auto-erótico. En el seminario 17 Lacan toma la frase de (Marcel) Duchamp, ‘el soltero se hace sólo el chocolate’. Hay un rechazo de lo Otro”.
Y ¿qué diferencia puede encontrarse entre el soltero de aquella época y el de ésta?
“Quizá no haya una respuesta única. Pero es posible que entones el Nombre del Padre marcara de manera más clara ciertos caminos. Ahora, con la caída del Nombre del Padre y el predominio del Uno, del Uno solo, se alienta el autoerotismo. Y muchos hombres disfrutan del goce fálico eludiendo la relación amorosa, que requiere un paso al cuerpo del Otro que el goce auto-erótico rechaza. Las adicciones están en la misma dirección: eludir el encuentro con el otro sexo. Pero el tema no es unívoco, las posiciones entre los sexos presentan singularidades. No conviene generalizar sino  localizar la singularidad, la modalidad de goce”.
“Es cierto”, dice Motta, “el psicoanálisis tiene una respuesta singular, y la época actual la escabulle por falta de tiempo, de dinero, excusas que como señala Freud son mojigaterías que implican alejarse del compromiso con la palabra y que pueden neutralizar la percepción de la manera que cada uno es afectado por la soledad. En el horizonte se encuentra el interrogante: algo que es un embrollo pero que encierra la angustia de no saber hacer”.
Debora Rabinovich, codirectora, con Grinbaum, de Registros, dice no saber si la virilidad, pero “sí que los hombres han entrado en una época en la que parecen tomados por los semblantes femeninos”; y también que “el matrimonio fundado en el amor es un derecho que la época ha otorgado, y esto se extiende a la diversificación de parejas posibles, tanto hetero como homosexuales”. Pero siempre hay un pero: “Ni esta posibilidad, ni las múltiples ofertas sexuales, pueden suplir el agujero que existe por estructura, aquello que Lacan nombró diciendo ‘no hay relación sexual’”.
Philippe Sollers es ese escritor que parece saberlo casi todo de las mujeres. Así se llama uno de sus libros, Mujeres. Y desde hace años sostiene que el mundo está en manos femeninas. “Yo escribo Les zóms… no quiere decir nada, porque hay de todos los tipos, en cada continente. Es una abstracción, no podemos hablar de los hombres en general. Hay que hablar de tal o cual hombre en particular. Y no es necesario abundar. Para ser preciso, el tema de la sexualidad masculina no anda bien. Esto es porque ha sido despojada de su función reproductora, al menos en los países occidentales desarrollados. Despojada por la técnica. En ese sentido, las mujeres fueron despojadas de otra forma, pero todavía conservan el privilegio del embarazo. Nos estamos acercando al útero artificial. Si se está en el mundo occidental, el privilegio de ser el agente de la reproducción ya no es el mismo. ¿Qué es un hombre? Es un portador de reserva espermática. Es una reserva de esperma”, dice sin dudar quien fuera íntimo amigo de Jaques Lacan y hoy lo es de su yerno, Miller.
Sólo eso, y con suerte. Lo que resta es un personaje un tanto patético, atado a sus componentes de tribu, identitarios, básicos, sin funciones económicas, políticas o sexuales clave (todo eso puede reemplazarse); con la excepción, quizá, de cierto dandismo un tanto anacrónico, como el héroe de los récords, la inteligencia anormal, cierto estilo de femineidad animal o el monje que de vuelta al tabernáculo prescinde de otra compañía que no sea la del tiempo, el espacio y los animales, tal cual sucede en el último Don DeLillo.-

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Fritz Perls, la izquierda del psicoanálisis freudiano

Fritz Perls, la izquierda del psicoanálisis freudiano


Gestalt. El libro de Bocian retrata los años berlineses del terapeuta que pensó el individuo como un “todo orgánico” en “un campo ambiental” que compartir

Bernd Bocian, en su libro Fritz Perls en Berlín 1893-1933 , (Editorial del Nuevo Extremo) sostiene una tesis muy interesante para plantear su concepción de las raíces o fundamentos de la terapia gestáltica, en el contexto histórico social de la época en que surgió. Para este autor, hay una relación de esencia entre lo que él denomina, en la República de Weimar, “los outsiders sociales y los pioneros de la modernidad”, en su mayoría individuos que experimentaron más conscientemente y sufrieron más intensamente el proceso de modernización que se producía en Alemania.
A estos outsiders, Bocian, los localiza en tres grupos de gran influencia cultural y que de algún modo se sintetizan o son representados en la figura de Fritz Perls, uno de los fundadores de la terapia gestáltica: los judío alemanes, los expresionistas y los pioneros de dicha terapia.
Es en este sentido y en esta lectura que para el autor, la terapia gestáltica es “un intento de responder a las amenazas y oportunidades que surgieron a partir de un continuo proceso de cambio psicosocial” y que, ofrece a este panorama de disolución de los lazos sociales y familiares, una utopía de totalidad y una experiencia que puede contener las amenazas de la disrupción, disociación y de la propia identidad.
Tal vez sea ilustrativo del modo de trabajo de Bocian, la manera en que introduce y elabora la idea de totalidad tan importante en la teoría gestáltica de Perls, encarándola como una categoría que permite conectarse a una idea de unidad para enfrentar la inseguridad que producía la crisis social que expulsaba al individuo al vacío. Así anota que este concepto, durante los últimos años de la República de Weimar, era necesario tanto al ideario comunista en el cual se expresaba como la posibilidad del colectivo socialista y la integración en el partido como en la derecha que a través de consignas como “un pueblo, un imperio, un líder” llamaba a la asimilación al todo.
Ese todo que para Fritz Perls se entiende en tanto que el organismo individual siempre existe dentro de un campo ambiental, lo que lo lleva a concluir que “todo el campo organismo/ambiente es una unidad dialécticamente diferenciada. Se diferencia biológicamente en organismo y ambiente, psicológicamente en self (sí mismo) y otro, moralmente en egoísmo y altruismo, científicamente en subjetivo y objetivo, etcétera”.
Por otra parte, al localizar a Fritz Perls como participante de la rama de izquierda del psicoanálisis freudiano, junto a Wilhelm Reich, Otto Fenichel, Erich Fromm y Ernst Simmel, que intentó integrar la psicología, la sociología y desarrollar nuevas técnicas terapéuticas, Bocian se interna en una crítica del freudismo ortodoxo.
Según su lectura, el psicoanálisis ortodoxo tenía una deuda importante en el campo de sus teorías de la percepción y la conciencia que terminaron siendo el centro de la psicología gestalt. De este modo ubica la nueva escuela como un intento de mediación y complementación en el campo de lo psicoterapéutico y una síntesis de contacto y psicología profunda. En esta línea de pensamiento retoma la psicología “individual” de Alfred Adler, como la consideración del ser humano como un todo orgánico, e incluye su afirmación de que la gestalt es “la única escuela que se acerca a la perspectiva holística de la psicología individual”.
La trayectoria de vida de Fritz Perls en Berlín, para Bocian, se basa en las experiencias de vida y de supervivencia de los exiliados europeos alemanes que fueron incorporadas a sus contribuciones terapeúticas.
Según el autor, en los años de Weimar se produjo una genuina alianza entre los alemanes y judíos que sostuvo una revuelta cultural y social. Esta alianza operaba casi con exclusividad en el medio de los intelectuales inconformistas, independientemente de la calidad o impacto de su trabajo.
Hay en el planteo de Bocian una idea rectora a partir de la cual va enhebrando los hechos culturales e históricos que darían, o mejor dicho, dan cuenta de la aparición de todos los fenómenos que nos legó la cultura vanguardista alemano-judía en los planos del arte, del pensamiento y de la terapéutica.
Fritz Perls en Berlín es un libro muy trabajado en los textos y las fuentes que permite adentrarse e investigar en el origen y la gestación de varias manifestaciones, que van más allá de la historiografía del nacimiento de la gestalt o de la biografía de uno de sus fundadores.

domingo, 20 de septiembre de 2015

“Los tristes tienen dos motivos para estarlo: ignoran o esperan” (Albert Camus. El donjuanismo)


“Los tristes tienen dos motivos para estarlo: ignoran o esperan” (Albert Camus. El donjuanismo)
La innovación farmacológica y tecnológica -gracias al debilitamiento del entramado ético, político, legal, investigador, académico, profesional y comercial que tenía que establecer sus reglas de funcionamiento- se ha convertido en un gran fracaso social. La medicina como institución está en riesgo de convertirse también en un gran fracaso si no es capaz de tomar el timón. Las industrias farmacéuticas, respondiendo únicamente a su imperativo comercial y olvidando la alianza moral en la que se fundamenta la institución médica, han priorizado el beneficio económico sobre cualquier otra consideración, incluso sobre la salud y seguridad de los pacientes.
Los fines de las organizaciones dedicadas al desarrollo de nuevos medicamentos y tecnologías ya no coinciden con los fines de la medicina pero la inmensa mayoría de las instituciones y profesionales sanitarios siguen irresponsablemente ajenos a esta aplastante realidad y “no ven el elefante en la habitación”. Las industrias farmacéuticas con la suicida apuesta por fundamentar su negocio en el marketing y no en las necesidades, han introducido de manera masiva incentivos y sesgos que atentan contra el interés primordial de la institución y de la sociedad, corrompiendo y manipulando en el camino los procesos de generación, difusión, síntesis y aplicación del conocimiento médico.
La pasada semana se publicó en la revista Actualización en Medicina de Familia (AMF) el artículo “Salvaguardas, deriva institucional e industria farmacéuticas”  (Salvaguardas pdf AMF) en el que el actual presidente de NoGracias (Abel Novoa) y dos de sus fundadores (Juan Gérvas y Carlos Ponte) analizan la gravísima situación en la que este “cambio climático” ha dejado a la medicina. El texto intenta señalar responsabilidades y no buscar culpables aportando algunas claves para superar la crisis desde los valores que deben presidir las instituciones democráticas (transparencia, rendición de cuentas y declaración de conflictos de interés) y sanitarias (compromiso con los pacientes y la sociedad, ayudar, no hacer daño y distribuir de manera equitativa los bienes clínicos que son un común o pro-común).
Parafraseando a Camus, la derrota de una institución no juzga las circunstancias sino a ella misma.
- See more at: http://www.nogracias.eu/2014/07/30/salvaguardas-deriva-institucional-e-industrias-farmaceuticas/#sthash.Jt7GIzUQ.dpuf

Psiquiatría mortal y negación organizada

Psiquiatría mortal y negación organizada (De Peter C. Gøtzsche)

by nmurcia
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Peter C. Gøtzsche acaba de publicar su libro Dealdly Psychiatry and Organised Denial, En su blog ha hecho accesible el primer capítulo en el que desgrana el contenido del libro; merece la pena comentarlo, por su extraordinaria contundencia.
El Profesor Peter C. Gøtzsche no es un autor cualquiera: se graduó como Master of Science en biología y química en 1974 y como médico en 1984. Es especialista en medicina interna; trabajó con la industria farmacéutica de 1975 a 1983, y en los hospitales de Copenhagen de 1984 a 1995. Con otros 80 compañeros, ayudó a fundar The Cochrane Colaboration en 1993 junto a Sir Iain Chalmers, y estableció The Nordic Cochrane Centerel mismo año. En el 2010 fue nombrado profesor deClinical Research Design and Analysis en la universidad de Copenhagen. Ha publicado más de 70 estudios en las cinco revistas científicas médicas más importantes del mundo, las "big five", -BMJ, Lances, JAMA, Annals of Internal Medicine y New England Journal of Medicine- y sus trabajos han sido citados más de 15.000 veces. Es uno de los metodólogos científicos más influyentes del mundo al ser co-autor de los protocolos más relevantes para acreditar los artículos médicos: CONSORT para los estudios aleatorizados (www.consort-statement.org), STROBE para los estudios observacionales (www.strobe-statement.org), PRISMA para las revisiones sistemáticas y metaanálisis (www.prisma-statement.org) y SPIRIT para protocolos de estudios (www.spirit-statement.org). Además es autor de tres libros fundamentales en medicina: Deadly medicines and organised crime: How big pharma has corrupted healthcare. London: Radcliffe Publishing; 2013 (Traducido al castellano); Mammography screening: truth, lies and controversy. London: Radcliffe Publishing; 2012; y Rational diagnosis and treatment: evidence-based clinical decision-making. 4th ed. Chichester: Wiley; 2007. 
Comienza el primer capítulo señalando los objetivos de su libro:
"La psiquiatría no es una especialidad fácil. Necesita de mucha paciencia y comprensión, y existen muchas frustraciones. Estoy seguro que los psiquiatras en algunas ocasiones se frustran con los pacientes que siguen con la destrucción de sus vidas, rechazando el propósito de atender los buenos consejos que se les ofrece sobre cómo podrían mejorar su actitud frente a los diferentes problemas de la vida.
Sin embargo, este libro no trata sobre los problemas de los psiquiatras. Su tema gira entorno a por qué la psiquiatría ha fracasado en ayudar a los pacientes y cuáles son las consecuencias de su focalización en el uso de fármacos dañinos de cuestionable beneficio."
El primer titular aparece pronto:
"Los fármacos psiquiátricos son tan dañinos que matan a más de medio millón de personas, mayores de 65 años, cada año, en los Estados Unidos y Europa"
Gøtzsche ataca algunas de las ideas, hasta ahora, más indiscutidas de la psiquiatría con frases como "el ingreso involuntario es inmoral y tendría que ser prohibido" o que "los fármacos psiquiátricos no sólo aumentan la mortalidad total sino que también el riesgo de suicidio y de homicidios"
En este primer capítulo, el profesor denuncia los peligros del sobrediagnóstico y su perverso mecanismo en el caso de los síntomas psicológicos:
"Hay un tremendo sobrediagnóstico de los trastornos mentales; en el momento que una persona recibe un diagnóstico psiquiátrico, todo lo que hace o dice se vuelve sospechoso; pasa a estar bajo observación, lo cual significa que ese diagnóstico, quizás inicialmente tentativo, se vuelve fácilmente una profecía auto-cumplida"
El segundo y tercer titulares aparecen enseguida:
"Creo que podríamos reducir nuestro uso actual de psicofármacos en un 98% y al mismo tiempo mejorar la salud mental de la gente y su supervivencia"
Además, señala inmediatamente, como Cosgrove y Whitaker en la obra que estamos analizando en las últimas entradas "Psychiatry Under the Influence: Institutional Corruption, Social Injury, and Prescriptions for Reforms", a la psiquiatría organizada:
"La razón más importante para el actual desastre farmacológico es que los líderes de la psiquiatría han permitido que la industria farmacéutica corrompa su disciplina académica y les corrompa a ellos mismos"
Dos son los públicos para los que prioritariamente ha escrito este libro: "los pacientes, particularmente para los que han querido desesperadamente cesar su consumo de psicofármacos pero se han encontrado con reacciones hostiles y arrogantes por parte de sus médicos" y "para los psiquiatras jóvenes, con la esperanza de que les pueda inspirar para revolucionar su especialidad, lo cual es una necesidad urgente"
Silverbacks
A los líderes de la psiquiatría organizada los llama "silverbacks", médicos "que sufren de una negación colectiva y organizada" y "están unidos por un número de mitos y concepciones erróneas ... muy dañinos para los pacientes".
Algunos de los peores, y que el autor desacreditará en el libro, son:
  • Los diagnósticos psiquiátricos son fiables;
  • Se reduce la estigmatización si se facilita a la gente una explicación genética o biológica para su trastorno mental;
  • El uso de los fármacos psiquiátricos refleja el número de personas con trastornos mentales
  • La gente con trastornos mentales tiene un disbalance químico en su cerebro y los psiquiatras pueden repararlo con fármacos, al igual que los endocrinos usan insulina para la diabetes;
  • Los tratamientos a largo plazo con fármacos psiquiátricos son buenos y previenen la recurrencia de la enfermedad;
  • El tratamiento con antidepresivos no conduce a dependencia;
  • El tratamiento de los niños y adolescentes con antidepresivos los protege del suicido
  • La depresión, el trastorno por hiperactividad y déficit de atención y la esquizofrenia conducen al daño cerebral; y
  • Los fármacos pueden prevenir el daño cerebral
El cuarto titular, es especialmente relevante ya que proviene de un reconocido experto en examinar el rigor de las investigaciones médicas:
"La investigación psiquiátrica es predominantemente pseudociencia"
La utilización de medicamentos psiquiátricos se ha vuelto problemática por su sobreuso:
"Algunos fármacos pueden ser útiles eventualmente para algunos pacientes, particularmente en las fases agudas, donde el paciente puede estar tan atormentado por el pánico o los delirios que puede ser de ayuda “enfriar” (dampen) las emociones con un tranquilizante. No obstante, a menos que los médicos se vuelvan más expertos en la forma en que usan los fármacos psiquiátricos -lo que querría decir usarlos muy pocas veces, en pequeñas dosis, y siempre con un plan para des-prescribirlos (tapering them off)- nuestros ciudadanos estarían claramente mejor si suprimiéramos todos los fármacos psicotrópicos del mercado"
El autor, explica, la frecuencia con la que sus polémicos libros y artículos son criticados por la medicina institucionalizada, mediante una estrategia tramposa, el ataque ad hominem (se critica la persona y no los argumentos).
La psiquiatría no iba a ser una excepción y por eso detalla la polémica ocurrida tras su conferencia inaugural en el años 2014, en el encuentro público de laCouncil for Evidence-based Psychiatry en la House of Lords, titulada “Por qué el uso de los fármacos psiquiátricos pueden estar haciendo más daño que bien”.
Tres meses después del evento, el psiquiatra David Nutt y cuatro compañeros masculinos (a los que se refiere como colectivo o grupo DN) lo atacaron en la publicación principal de una nueva revista, Lancet Psychiatry.
En este texto, el colectivo de DN escribió:
"La psiquiatría está acostumbrada a ser atacada por grupos externos con agendas antidiagnósticas y antitratamiento”.
Gøtzsche denuncia como "los silverbacks normalmente dicen que los que vienen de otra tribu (“grupos externos”) no tienen permiso para criticarles" y que esa es una "actitud arrogante".
Según Gøtzsche, los titulares aparecidos en la prensa tras la reunión científica -como “Los antidepresivos hacen más daño que bien, dicen los investigadores”, enThe Times y The Guardian- hicieron especialmente daño a los "silverbacks" británicos "siendo yo un co-fundador de la Cochrane Collaboration, una iniciativa construida para proveer la mejor evidencia para los profesionales de la medicina"
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El autor ya publicó su réplica en su momento (aquíaccesible) pero, en este apartado del primer capítulo, desmenuza con más espacio los argumentos utilizados por estos reputados psiquiatras para responder a sus declaraciones. Por ejemplo cuando afirman que “la depresión es un trastorno serio y recurrente que es actualmente la mayor causa de discapacidad en Europa y se prevé que sea la principal causa de mortalidad en los países ricos para 2030”, Gøtzsche contesta:
"no hay una manera fiable de contabilizar el número de personas con depresión. El criterio para el diagnóstico es arbitrario y basado en consensos, de manera que una gran parte de la población sana puede haber sido diagnosticada".
Por eso,
"es engañoso decir que la depresión es un trastorno serio. La mayoría de las personas tienen síntomas leves causados por el estrés diario... ; muy pocas están seriamente deprimidas."
Y, peor aún,
"el incremento dramático de la morbilidad relacionado con la depresión, del que el grupo DN habla, ha sido causado por los mismos psiquiatras. Los fármacos que usan no curan la depresión pero convierten muchos episodios auto-limitados en crónicos... Esto no está ayudando a los pacientes; pero sí está sirviendo a los intereses de la industria farmacéutica y psiquiátrica."
El grupo de DN argumentó en el texto que contesta Gøtzsche, que los antidepresivos son de los fármacos más efectivos que hemos tenido en toda la historia de la medicina y mencionan su “impresionante habilidad para prevenir la recurrencia de la depresión, con un número necesario a tratar (N.N.T; Number Needed to Treat) alrededor de tres pacientes tratados para prevenir una recurrencia”.
El profesor danés no está de acuerdo:
"Ciertamente parece impresionante pero no es verdad. Los estudios que han mostrado esos efectos... (confunden) el “cold turkey” (síntomas de abstinencia debidos a la adaptación del cerebro al antidepresivo), que pueden mimetizar la depresión".
Y termina:
"Es bastante probable que (los antidepresivos) no tengan ningún efecto en absoluto".
El grupo de DN menciona que mucha gente que no consume antidepresivos se suicida, sosteniendo que una “condena general de los antidepresivos por grupos de presión y compañeros puede incrementar de forma peligrosa esa proporción”.
Este argumento es denominado por Gøtzsche, "el argumento tú estás matando a mis pacientes".
Y continua:
"Los que lanzan preguntas incómodas sobre intervenciones populares son acusados de ser responsables de la muerte de muchas personas. Pero vamos a pensar. Si generalizamos este argumento, a fin de convertirlo en un estándar ético común, los investigadores nunca podrían cuestionar ninguna intervención si se creyese que salva vidas. Por lo tanto, probablemente aún estaríamos realizando sangrías en nuestros hospitales para cualquier tipo de enfermedades, incluso para el cólera, donde este tratamiento era mortal. Más importante aún, el punto crucial del argumento es erróneo. Los antidepresivos no protegen a las personas contra el suicidio".
La hipérbole se intensifica, según Gøtzsche, hacia el final del artículo de DN:
"(El grupo DN) Nos ha contado que los ISRS son uno de los fármacos más seguros jamás creados y que sus efectos adversos en extrañas ocasiones son severos o mortales. Los hechos son que los ISRS matan una de cada 28 personas por encima de los 65 años tratadas cada año; que la mitad de los pacientes padecen efectos secundarios sexuales; y que la mitad de los pacientes tienen dificultades para detener el consumo de antidepresivos porque desarrollan dependencia"
Y remata:
"Cuando los psiquiatras silverback clasifican los ISRS como uno de los fármacos más seguros jamás inventados, creo que es justo decir que es inseguro, para las personas que sufren de algo que pueda ser tratado con un ISRS, consultar con un psiquiatra"
Los silverbacks del grupo DN terminan con un ataque ad hominem (nada mejor para deslegitimar a un contrincante en un debate científico que acusarlo de ideológicamente sesgado):
“El movimiento anti-psiquiatría ha revivido con la reciente teoría de la conspiración de que la industria farmacéutica, en organización con los psiquiatras, traman la creación de enfermedades y manufacturan fármacos no mejores que el placebo. El condimento anti-capitalista de esta creencia resuena junto con ideas anti-psiquiátricas, ambas, visiones políticas extremas o alternativas”.
Gøtzsche, señala:
“Este es un lenguaje de personas que andan cortas de argumentos"
y no es muy creíble cuando proviene de médicos que
"han declarado, conjuntamente, 22 conflictos de interés en relación con las compañías farmacéuticas"
El libro en castellano, probablemente, pueda estar publicado en un año.
Algo importante está pasando en la psiquiatría.
Los asombrosos textos de Cosgrove y Whitaker o este de Gøtzsche están contribuyendo de una manera formidable a reconstruir la reciente historia de la psiquiatría que, con seguridad, será recordada como una de las páginas más negras de la medicina.


Gracias a Marc Casañas por su contribución a esta entrada mediante la traducción del texto en inglés 

lunes, 14 de septiembre de 2015

Nuestro lado oscuro; por Elisabeth Roudinesco



Así como Freud pudo describir la histeria a partir de una serie de pacientes características, Elisabeth Roudinesco realiza el análisis de la perversión a partir de los personajes que la han representado a lo largo de la historia. Este análisis, ecléctico en su espíritu, ya que excede el mero estudio de la misma como estructura psíquica, comienza en la edad media, donde repasa algunas vicisitudes religiosas implicadas en el tema, para continuar con la letra sadiana, y finalizar en la legalización del mundo perverso, en el contexto de los excesos de Auschwitz. En este caso, no ahorra en mencionar particularidades, puntualizando y personalizando, una vez más, en los personajes que hicieron posible el acto perverso. Es que es esto lo que quizás redunda en todo el texto, no hay perversión posible, sin perverso que la efectivice. La organización del libro, además, sigue cierta cronología y no es casual, ya que le permite historizar los cambios en las formas sociales y clínicas de las perversiones, expresadas de acuerdo a las características de la época. Y a partir de esta cuestión epocal es que se pregunta, en el contexto actual de una sociedad globalizada y posmoderna, donde predomina a través del discurso científico y el ecológico cierta negación del concepto de perversión; ¿Quiénes encarnan hoy a los personajes que podían delinearse con mayor claridad en otras épocas? ¿Quiénes representan hoy a la perversidad? ¿Los que transgreden la norma, o quiénes censuran estas transgresiones?
En palabras de la autora: “Si la sociedad industrial y tecnológica de hoy tiende a devenir perversa unas veces por la fetichización pornográfica de los cuerpos, otras a través del discurso médico puritano que anula la noción de perversión, y otras, en fin, por la elaboración de tesis insensatas sobre la relación del hombre con el animal, queda por identificar quiénes son ahora los perversos, dónde comienza la perversión y cuáles son los grandes componentes del discurso perverso actual”
“…parecería que en la actualidad el discurso perverso procede no de rebeldes surgidos de la raza maldita y capaces de desafiar la ley, sino de quienes quieren prohibir a los antiguos invertidos el acceso a un nuevo status legal”
Finalmente, en las últimas páginas, Roudinesco aprovecha este análisis psicosocial para transparentar la idea que nos desea transmitir, cuanto más intensa la anulación de la noción de perversión, cuando menos capaces seamos de nombrarla, mayor será la medida en que nos encontremos con nuestro lado oscuro.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Sugerencia: Qué es Gestalt Transpersonal


Existe en la temprana infancia un período en que somos inocentes, puros, felices, radiantes. Una situación extática de dicha y de gracia. La pérdida de esa inocencia representa la salida de la unidad, la construcción de la primera barrera: la que separa el yo del no yo -la piel-, lo extraño frente a mí, la controversia desgarradora entre un mundo de conflictos y la indefensión del ser separado y solo.
La segunda barrera es la que trazamos al escindirnos de nuestro organismo total y separarnos en dos entidades separadas, mente y cuerpo. Cuando negamos ciertas facetas desagradables de nuestra psique y las tornamos sombra bajamos una tercera barrera.
Qué es Gestalt Transpersonal es un peregrinaje en busca de esa unidad "cuerpo-mente-emociones-espíritu" perdida. Se vale de la Gestalt como técnica para pasar de la mera intelectualidad a la vivencia real de las cosas como son, liberarnos de mandatos y condicionamientos y desarrollar nuestras potencialidades. El enfoque transpersonal permite avanzar "luego" -no antes- hacia niveles de conciencia expandidos y percibir que la puerta hacia la conciencia de Unidad vuelve a abrírsenos.

Elisabeth Roudinesco: Michel Onfray


Entrevista a Elisabeth Roudinesco sobre el libro de Michel Onfray


Proyectaría sus propios fantasmas en Freud
Ya el 19 de enero de 2013 nos alertaba el doctor en filosofía y crítico literario, Inaki Urdanibia en un artículo en Kaos en la red “La historia de la filosofía según Onfray”, que “Los dos tomos que ahora han visto la luz: VIII. Les freudiens hérétiques y IX. Les consciences réfractaires sirven bien para detectar ciertos resentimientos y unas fobias que no suenan a novedad, pues tales tonalidades ya asomaban sin disimulo en algunas obras anteriores. Simplemente diré cómo sus trabajos sobre Freud y sobre Camus han sido construidos de manera nada rigurosa, ni ejemplar desde luego”.
Mismo defecto, falta de rigurosidad de Michel Onfray en sus trabajos, aparecía ya denunciado en una entrevista de la catedrática Ingrid Galster a la doctora psicoanalítica Elisabeth Roudinesco, doctora en historia, aparecida en el periódico “Neue Zürcher Zeitung” el 26 de abril de 2011:
Elisabeth Roudinesco, usted en abril de 2010, cuando apareció en Francia el libro de Michel Onfray, protestó vehementemente. ¿Por qué?
- Como usted sabe yo colaboro en el suplemento semanal de literatura de “Le Monde” y reseño entre otras cosas libros que hablan sobre Freud y el freudismo. Por tanto era normal que comentase este escrito incendiario. No se trata de una “protesta” sino de un trabajo normal. Claro está, aquí hablamos de un autor que desde años escribe sobre todo y todos y que está en contra de todo: un rebelde profesional. Michel Onfray ve por doquier conspiraciones. Cree que se le echa en cara su vida privada, algo que en realidad a nadie interesa, y cree que él es el único que dice la verdad sobre todo: sobre la filosofía, la religión, la literatura y ahora sobre Freud y el psicoanálisis. Lo hace con gesto maniqueo: aquí el bien, allí el mal… Y todo ello resulta cómico. No soy la primera que lo dice. Con cada uno de sus libros pone a todos los especialistas de la materia, que trata, en contra suya. Y se entiende el porqué: Presupone ser el primero que ha descubierto a los materialistas de la antigüedad –que en realidad se los estudia en todas partes-; afirma que Platon y Kant fueron pre-nazis, que Sade fue también un precursor del nazismo, al igual que también el judaísmo, el cristianismo, el Islam… Si se le critica a él asume la actitud de un mártir, de una víctima de los conformistas. Pero con su anti-Freud se ha pasado tres pueblos, porque hacer de Freud un nazi, alguien conducido por el incesto, un enemigo de los homosexuales, un violador, un misógino, un bellaco, un mentiroso, un drogodependiente... es algo que no se puede admitir. Él no ha puesto en su contra a la “milicia de los freudianos” sino a la opinión pública: a los medios escritos desde la derecha a la izquierda, desde el “Figaro” al “Humanité”, a los profesores, a los intelectuales sin hablar de los analíticos y pacientes. No se puede olvidar que en Francia, según datos oficiales, sufren problemas psíquicos de cinco a ocho millones de personas. Onfray ha estigmatizado con su libro todo tipo de terapias y no sólo la psicología, y afirma fundar una nueva escuela terapéutica, cuya cabeza quiere ser él. La extrema derecha le ha apoyado por haber rehabilitado la tesis del médico Pierre Debray-Ritzen (1922-1993), un miembro activo de la Nouvelle Droite, de la nueva derecha.
Ya en 2005 apareció en Francia el “Livre noir de la psychanalyse” –el Libro negro del psicoanálisis-. También entonces usted se expresó en un libro. ¿Quizá Onfray ha aportado nuevos argumentos?
- No, ningún argumento nuevo, pero este libro es distinto a aquel libro negro en el que se manifestaban cuarenta autores, entre los que había antifreudianos radicales y terapeutas pertenecientes a la psicología cognitiva.
El libro de Onfray, al igual que otros suyos editados, se mantuvo durante semanas en la lista de libros más vendidos. No considero exagerado hablar en Francia de un “fenómeno Onfray” –como si de un modo latente se necesitasen sus libros “desmitologizadores”. ¿Cómo se explica esto?
- De hecho numerosos libros de Onfray son bestseller. Es un autor populista, que resulta interesante para determinados medios audiovisuales necesitados de una alta cuota de pantalla y a los que les agrada su anti-inlelectualismo y su arte de estigmatizar a “los grandes de este mundo”, al saber universitario y a los profesores, contraponiendo las supuestas virtudes de la provincia a la decadencia de los supuestos parisinos. Conocemos el tema. Y existe la fascinación, que alguien practica, de quien hable de lo que hable siempre lo hace con gran seguridad ubicando a todo quisque a derecha e izquierda. Es algo que siempre funciona. ¿Pero hasta cuándo va a durar? Onfray ha dejado su editorial, Grasset, porque no le apoyaba lo suficiente, que fue la que lanzó al mercado su anti-Freud con numerosos errores garrafales. Veremos si tales errores se corrigen en la edición alemana. Recuerdo algunos de los más cómicos y obscenos: Freud embaraza a su nuera (cuñada?), teniendo ésta 58 años. Freud está en Berlín en 1935 y colabora con los nazis (se confunde con Ernest Jones). Las hermanas de Freud son deportadas a Auschwitz y se encuentran con Rudolf Höss; cuando la realidad es que fueron asesinadas en Treblinka y Maly Trostenets. Freud apoya a Mussolini porque él en 1933 a petición de Eduardo Weiss escribió una dedicatoria humorística en su libro “¿Por qué guerra?”. Y, finalmente, Onfray evalúa equivocadamente a la izquierda freudiana porque la defiende sin saber de lo qué habla. La izquierda freudiana –desde Reich a Marcuse, Fromm y Fenichel- era crítica con Freud y a menudo marxista pero no antifreudiana.
Usted misma ha escrito numerosas obras en el ámbito del psicoanálisis, ¿corrige o modifica la teoría de Freud? ¿No está como todas marcada por la huella de su época?
- Para mí ése no es el problema. En la historia del psicoanálisis desde hace tiempo se han sometido las teorías de Freud a una revisión y han sido criticadas con razón. Hoy en la historia del pos-freudismo hay numerosas corrientes divergentes. El verdadero problema está en que los psicoanalíticos sólo ejercen y apenas se interesan por la historia de su disciplina y menos por Freud. Por eso impresiona su dificultad a la hora de defender su disciplina o a la hora de intervenir en un debate como el presente si no es porque se sientes ultrajados. Hoy conocemos todo sobre la vida de Freud, no se encubre nada, y si sigue habiendo psicoanalíticos que creen en leyendas áureas no quiere decir que ahora haya que inventarse tramas negras.