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Paz y Ciencia

domingo, 4 de mayo de 2008

Citas, Proverbios...

Saber es relativamente fácil. Querer y obrar de acuerdo a lo que uno quisiera es siempre más duro. Aldoux Huxley (1894-1963), escritor inglés.
Una de las lecciones más claras de la historia, incluida la historia reciente, es que los derechos no son graciosamente concedidos, sino conquistados. Noam Chomsky (nacido en 1928), lingüista estadounidense
Nadie es dueño de la multitud aunque crea tenerla dominada. Eugène Ionesco (1912-1994), dramaturgo francés.
Correré como un negro para vivir como un blanco. Samuel Eto’o (nacido en 1981), futbolista del Club de Fútbol Barcelona.
Un hombre tiene que tener el nivel de la dignidad por encima del nivel del miedo. Eduardo Chillida (1924-2002), escultor español.
La mejor vida no es la más larga, sino la más rica en buenas acciones. Marie Curie (1867-1934), científica francesa, Nobel de Física.
Ser bisexual duplica las oportunidades de conseguir una cita el sábado por la noche. Woody Allen (nacido en 1935), director de cine estadounidense.
Condenar la televisión sería tan ridículo como excomulgar la electricidad o la teoría de la gravedad. Federico Fellini (1920-1993), cineasta italiano.
Hay que intentar ser el mejor, pero nunca creerse el mejor. Juan Manuel Fangio (1911-1995), piloto de Fórmula 1.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada. Viejo refrán chino.
Si la ayuda y la salvación han de llegar, sólo puede ser a través de los niños, porque los niños son los creadores de la humanidad. Maria Montessori (1870-1952), educadora, filósofa, psicóloga, y humanista italiana.
Antes las distancias eran mayores que hoy porque el espacio se mide por el tiempo. Jorge Luis Borges (1898-1987), autor argentino.
Nadie llega muy lejos sin el amor de otros. Nadie llega a ningún lado olvidándose de los que ama. Jorge Bucay, Médico y Psicoterapeuta.
Nos quejamos de los amigos porque exigimos de ellos más de lo que pueden dar. Santiago Ramón y Cajal. Médico Oscense (1852-1934).
Nunca es largo el camino que conduce a la casa de un amigo. Juvenal. Poeta latino.
La amistad es un alma que habita en dos cuerpos, un corazón que habita en dos almas. Aristoteles. Filósofo Griego (384-322 AC).
No dejes crecer a hierba en el camino de la amistad. Platón. Filósofo Griego. 347 AC.
Sabed que cuando uno es amigo de sí mismo, lo es también de todo el mundo. Séneca. Filósofo Hispanolatino (4AC-65)

sábado, 3 de mayo de 2008

La Niña de los Sueños XXVI

Y se hizo la luz el séptimo día. De su guarida salió la Princesa, la muchacha de los sueños. Esa dulce jovencita que paseaba por el pueblo y se enamoró de un muchacho sin más pertenencias que su forma genuina de ser. La joven, al salir de casa pensó en el poeta: "nunca es largo el camino que conduce a la casa de un amigo". Se notaba ligera, ágil, con un andar desenfadado, dispuesta a comprobar que le iba a ofrecer hoy esa noche mágica. Al acercarse escuchó el sonido de las gentes del pueblo, una algarabía se había reunido cerca de la atalaya. Sin embargo, pudo escrutar entre las ramas, estaban quietos esperando a esa aparición que tanto había dado que hablar. De repente tuvo un sobresalto, alguien le tapó la boca a su espalda. Era el muchacho quien le colocó el índice sobre los labios alertándole del peligro de su misión. Se apartaron un poco, hasta el claro donde se cayera su antifaz, allí el muchacho le susurró que la guardia Real había acudido al lugar para controlar el tumulto, varios hombres y mujeres habían arrojado alimentos podridos sobre los jinetes y se habían realizado detenciones. La muchacha, muy triste por verse la causante de tal agresividad, sollozó, viéndose consolada por el gran abrazo que le ofreció su querido muchacho. Así pasaron los minutos, abrazados, en silencio, sólo el ruido de los cascos de los caballos interfirieron un verdadero gesto de amor, al borde del peligro.

domingo, 27 de abril de 2008

La Niña de los Sueños XXV

Empezaba a dudar de la previsibilidad referente a sus actuaciones en la atalaya. Tenía todos los instrumentos que necesitaba para la gran noche. El antifaz, su flauta, el vestido y las botas de montar. Por alguna extraña razón se había acostumbrada a realizar sus incursiones nocturnas con este atuendo y le proporcionaba seguridad independientemente de la temperatura. Qué frío pasó la última vez y, sin embargo, cuanto abrigo encontró en el muchacho. Tenía el estómago vacío, probablemente ahora esa carencia se hacía más notoria. Decidió resolver el problema, pensando en el muchacho, quien debía luchar con sus apetitos día tras día.
Estaban todos en la cama, se escuchaba sólo un ligero sonido de ultratumba, el ronquido de su padre, aficionado a las pipas y los tabacos exóticos. Se preparó un pequeño plato que devoró con rapidez. Satisfecha y con el tiempo persiguiéndole se preparó. Esta vez decidió salir por la puerta, como las personas normales. Se miró en el espejo y se sorprendió del aspecto cómico que daba su vestido fino lila con las botas de montar a caballo, el contraste le gustaba y le inspiraba alegría y risa. Colocó bien ajustada la flauta en el cinto y partió hacia el muro que debía sortear para alcanzar el camino de piedra blanca. Rumbo al pueblo.

miércoles, 23 de abril de 2008

La Niña de los Sueños XXIV

Entre papeles. Alguna partitura, libros, esto es, sus propias ensoñaciones Juegos de adulto había oído de los más sesudos alquimistas y alienistas. Seres enigmáticos, de vida errática, resultaban interesantes y otras un tanto traviesos. Aquellos dedicados al orden y el poder, como el Gran Jefe y otros colegas suyos veían con malos ojos los trabajos científicos de esos seres de reputación cuestionada. Ella mantenía cierta amistad con uno de ellos, que resultó ejercer como consejero de la familia, ahora sus visitas eran más esporádicas pero ambos se habían entendido muy bien siempre.
Se asomó a la ventana y le pareció ver a lo lejos, encaramado a la verja, al muchacho del Mundo Aparte. Parecía mover su brazo de un lado a otro,le hacía algún tipo de señal. Menudo lío, musitó la muchacha acongojada y emocionada sutilmente por la extravagancia y el atrevimiento. Se calzó nerviosa los zapatos, eran unos molestos zapatos rígidos, de cuero negro con un resalte en la parte del talón, le recordaban a aquella mujer que vivía cerca del Mercado, la que llamaban la Bruja, siempre rodeada de gatos, con las puertas y ventanas cerradas. Cuenta la leyenda que una vez ella tuvo mucho poder en la región de tal forma que ahora había heredado esa enorme casa, en relación a las que le rodeaban, que bastante hacían con poder dormir apiñados.
Se escurrió bajando las escaleras, presa del miedo sudaba, le latía el corazón muy rápido, tenía como un bolo en la garganta. Tenía que sortear a la Institutriz y poder alcanzar el jardín sin tener que dar explicaciones o pararse al desayuno Real y demás diligencias pertenecientes a su condición y naturaleza.
Corriendo salió de la escalera, atravesó el primer salón donde una enorme mesa reflejaba el color de una enorme araña colgada en el techo. Llegó al umbral de la puerta, en la habitación colindante podía escuchar a su padre con el señor que asesoraba sobre las empresas económicas del gobierno. Se quitó los zapatos y abrió despacito, en un instante infinito, el pomo. Y bien, siguió descalza corriendo... Se perdió entre los árboles y llegó al lugar donde el muchacho, risueño y despreocupado, le esperaba con el antifaz en la cara. Juguetón y alegre por la presencia de su pincesa dio un grito de júbilo y extendió sus brazos sobre la verja en señal de abrazo. La princesa, asustada por lo que estaba sintiendo, se dirigió a él y cerró el abrazo previamente planteado. Se juntaron sus mejillas, momento en que él se separó, le dio la prenda, alimento del enigma y se marchó corriendo tras despedirse con la mano.
La princesa pudo regresar a la habitación siguiendo el camino silencioso que le llevó al encuentro con el muchacho y el rescate del antifaz. Esa mañana fue de una sensación jubilosa, rayando la euforia y la inquietud, un rubor que de no haberlo mantenido en silencio pudiera haber temido como depravado. Sigilosamente pasó el día aprovechando la semana de huelga.

martes, 22 de abril de 2008

La Niña de los Sueños XXIII

Se dio cuenta de manera súbita, como si se cayera y rompiera en pedazos uno de esos vasos de cristal hermoso, decorado por un dorado quemado con las iniciales de la familia.
Y allí quedó cegada por el Sol que se colaba por el ventanal, era un día espléndido, su habitación le saludó completamente iluminada. Era temprano, no se oía apenas ruido, se intuía bien abajo el trajín de la cocina y la lavandería, ellos trabajaban mucho antes. Sin ellos, su hermanos, su padre y ella no podrían disfrutar de la comodidad, a veces insoportable. Llegó el día, la semana había sido aburrida, ensimismada andaba paseando por los jardines despistada procurando visualizar el momento en que volviera a subir a la atalaya para desenmascararse con la mantilla de su madre o el antifaz que diseñara ella misma. Le habían sido prohibidos los paseos a caballo. En opinión de Palacio el pueblo parecía muy alborotado y existía posibilidad de revuelta. Por esa razón tuvo que esperar pacientemente, con el único soplo de aquella noche donde el agua había cubierto el lecho de hierbas que hospedara una semana antes al muchacho del mercado y a ella misma. Meditabunda procuró sortear todo aquello que le entristecía, hizo una huelga de comida y dejó de hablar con su familia. Los otros, acostumbrados a estos repentinos e inexplicables cambios de comportamiento se lo tomaron a guasa, ella siguió dibujando en su mundo interno todo aquello que no podía ser entre esas murallas. Las rejas quedaban saltadas por su imaginación, sin embargo un profundo dolor le separaba del camino de fina piedra blanca. Parecía una hendidura, en ocasiones podía imaginar, despierta o no, quizá no hubiera demasiadas diferencias, que tras las piedras del muro había un hondo hueco, lleno de agua pútrida y animales en descomposición, con restos de animales y cuerpos humanos. Esa barrera era el límite entre una realidad que se antojaba anhelada y otra repudiada. Mientras bebía té se sentó a leer, cansada se dio cuenta que toda la inteligencia que elogiaban sus hermanos era un acicate de escepticismo y dificultad para el disfrute. Un goce tanático.

(feliz día de san jorge)

lunes, 21 de abril de 2008

Locurarte por J. Hold

LOCURARTE

La augusta icnita de Monterroso. Al insigne escritor de brevedades Augusto Monterroso le gustaban el orden y las clasificaciones, tal es así que no tiró un solo papel en su vida, por lo que su legado ocupa cinco toneladas. El creador de El dinosaurio, el célebre relato de siete palabras, (“Cuando despertó el dinosaurio todavía estaba allí”), terminó con su apacible humor considerándolo una novela. Sobre la literatura dijo: “Un libro es una conversación; un buen libro, una conversación educada”. Juan Cruz recuerda que al escritor todos sus amigos le llamaban Tito, y que en una cena le preguntó: Tito, ¿y a ti por qué te llaman Tito? Y contestó: “Es que a mis padres les daba apuro llamarme Monterroso”.

Y también cuenta que sin su mujer, Bárbara, era otro. Era un hombre melancólico, cuya tristeza trocaba en miedo ante su ausencia, ante el desamparo. Escribe: “Con ella Monterroso esperaba milagros; sin ella esperaba desastres, los temía, los vislumbraba y los contaba. Ella era su felicidad; él sólo era la amenaza de una tragedia que se ocultaba a sí mismo, detrás de unos ojos chispeantes que sobresalían de su cara oronda y como feliz..., si estaba ella”.

(Hablando de que el bebé no existe, sino la pareja de crianza, de la esposa suficientemente buena, del sostén, de sentirse vivo... de Augusto Monterroso.)

sábado, 12 de abril de 2008

Sujeto Entrañable Analista

Sujeto Entrañable Analista (SEA)

Jacques Lacan nos trajo un concepto hermoso, el Sujeto Supuesto Saber (SsS), véase por ejemplo a Jacques-Alain Miller: http://www.elp-debates.com/e-textos/nuestroSsS-JAMiller.prn.pdf

Wilfred Bion habló de trabajar “sin memoria ni deseo”, olvidar los encuentros anteriores, las estructuras latentes, los conocimientos previos. Una neutralidad ya no sólo técnica sino referente a la percepción del analista. Esto significa, en un plano más mundano y/o real, recibir la demanda percibida del paciente sin las interferencias del deseo y conocimiento del analista. A menudo vastas y bastas.

Estos son aproximaciones intelectuales a un hecho poco frecuente, que el analista-terapeuta abandone sus prejuicios y el incómodo conocimiento que supone a veces al colocar o hacer depositario de diagnósticos y, en otro orden, fantasías. Esto último entraría en aquello llamado por DWW “interpretaciones inteligentes”, interpretaciones teóricamente y técnicamente correctas (siguiendo a un modelo excluyente concreto) pero humanamente imposibles.

En la naturaleza humana cobra valor, sentido y significado el Sujeto Entrañable Analista (SEA), dicho de otra manera, con un guiño cariñoso al genial y bizarro francés: Sujeto Supuesto Sabor. Un analista que pueda ser paladeado por el analizando como un objeto bueno, que supla las fallas narcisistas. Claro que aquí estaríamos hablando seguramente de un perfil concreto de pacientes, que cubren la inmensa mayoría de la clínica, aquellos que no son sólo neuróticos ad hoc.

El Sujeto Entrañable Analista (SEA) o Sujeto Supuesto Sabor es un analista abierto, cálido, cariñoso, mece al analizando-paciente, acuna su verbo, reposa sus afectos y revierte la perspectiva lastimera. Es un analista sin estandarizar, o estandarizado pero sin normalizar dentro de un enfoque operativo distante y estrictamente intelectual.
El SEA es un analista natural y espontáneo en términos winnicottianos.

El modelo de analista estándar es, dicho en términos winnicottianos, un falso self en beneficio del verdadero self del paciente-analizando (R. Córdoba, 2007). Un sujeto engolado, como dice la RAE: 2. adj. Dicho del habla: Afectadamente grave o enfática.3. adj. Dicho de una persona: Fatua, engreída, altanera.

El SEA o Sujeto Supuesto Sabor es una persona que sabe, que siente, conoce e intenta analizar y ayudar a entender desde lo emocional hasta lo racional. Heinz Kohut habla de la idealización transmutativa, según el Analista del Self, su trabajo con pacientes narcisistas, con organización límite para Kernberg, consistiría básicamente en que introyectaran el objeto bueno del analista para suplir esa “falta básica”, tal y como diría M. Balint. Por tanto es una mirada desde el vínculo, desde la relación entre dos personas más allá de los postulados de Freud referentes a la pulsión y el énfasis kleiniano de la agresividad y la envidia como fuentes de patología.

La psicología humanista habla de la aceptación, la autenticidad, la empatía y la congruencia. Todo ello genera una atmósfera para poder pensar y sentir. El psicoanálisis elabora constantemente un modelo de trabajo para entender más allá de la relación humana. Sin embargo, tan feroces preceptos técnicos sitúan al analizando en un falso self, una forma forzada de presentación de objetos, de mostrarse ante ese otro que porta un saber que no es suficiente. Para ser un analista hay que tener una flema muy especial, un carácter analítico, moldeado en Institutos Psicoanalíticos por supervisores y analistas. Pueden recordar aquí a Charles Chaplin en Tiempos Modernos, con el trabajo en cadena. En este psicoanálisis estándar el trabajo en cadena genera analistas en serie, aquello que Sándor Ferenczi reivindica en su trabajo “La Elasticidad de la Técnica”.

El Sujeto Entrañable Analista (SEA), es una persona que se ocupa del analizando en este orden: entender, ayudar (raíz etimológica de terapia), sostener-apoyar, ser usado (que no utilizado). Mostrar los fenómenos inconscientes al analizando-paciente, que desconoce o, las más veces, desplaza de su conciencia por diversos mecanismos los contenidos frustrantes, los recuerdos.

El SEA es alguien que puede amar y ser amado, es un analista, es un terapeuta y un ciudadano libre de opinar. Es compatible la neutralidad técnica dentro de un margen de sentido común, al que hay que convocar más a menudo para el trabajo analítico. Digo esto porque la mayor parte de los pacientes que acuden en el Siglo XXI a nuestras consultas no conocen los pormenores del psicoanálisis y si lo conocen, muchas veces no lo respaldan. Avanzar es la única forma de ser una ciencia, es absurdo que la Sociedad avance en una línea y esta ciencia Médica y Humana lo haga en un sentido retroactivo, para rendir culto y homenaje a Ilustres o Figuras Relevantes en la vida formativa del analista.

El SEA es un analista desenfadado, sin complejos, sin excesiva inseguridad, desenvuelto, cómodo en su trabajo, feliz por lo que hace, realizado con su forma de ser y trabajar. Puede que esté analizado. Esto es captado por el paciente, capturado en su aparato psíquico e introyectado. Las intervenciones se hacen de inconsciente a inconsciente. También se ayuda a integrar aspectos de su discurso, de sus relaciones objetales. El instrumento es la palabra, lo frecuente (cada vez menos) es hacerlo desde un supremo intelecto SsS autoengañado hasta el Sujeto Engañado, el paciente. Esto, por mucho que nos pese es sugestión o hipnosis. En el peor de los casos persuasión.

El SEA es, el SsS es un falso self, una quimera, el analista estandarizado que no ha encontrado su forma de vivir y de analizar es un falso self, pero no la vertiente sana que todos tenemos sino potencialmente peligroso. Apurado por sus Contratransferencia Complementaria (Racker) y su Contraidentificación Proyectiva (Grinberg). Las fuentes que nutren este falso self profesional en beneficio del verdadero self del paciente son las siguientes:
Uno, la arquitectura de su deseo (J.A. Marina); dos, la relación con el mundo, la motivación que le conecta por el gusto por el trabajo analítico-psiquiátrico-psicológico (de poder, de afiliación, etc) y tres, la formación como terapeuta.