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Paz y Ciencia
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martes, 10 de febrero de 2015

Cómo interpretar los dibujos de los niños


Según los psicólogos de la Unidad de Desarrollo psicológico y Educativo de San Salvador, por ética, solo una persona especializada, como algunos psicólogos, puede interpretar los dibujos siguiendo protocolos establecidos para ese fin. El especialista debe tener en cuenta la condición biográfica y familiar de la persona que dibujó, así como su historia personal, que servirá de marco de referencia desde el cual está haciendo el dibujo.
Aparte de eso, es necesario tener en cuenta que un dibujo es importante pero no define todo. Es una expresión de sentimientos y deseos que pueden ayudar a saber, por ejemplo, cómo se siente el niño respecto a su familia, su escuela, etc. A través de los dibujos de los niños se pueden observar detalles que a una persona mayor le puede pasar inadvertidos. Así, el dibujo puede ser, en la infancia, un canal de comunicación entre el niño y su mundo exterior, la primera puerta que el pequeño abra a su interior.

Pautas de interpretación del dibujo infantil

Dibujo de un niño
Existen algunas pistas que pueden orientar a los padres acerca de lo que dice el dibujo de su hijo. Sin embargo, no hay que olvidar que son pautas puramente orientativas. Según la especialista canadiense Nicole Bédard, el dibujo dice muchas cosas, como por ejemplo:
Posición del dibujo. Todo lo que dibuja el niño en la parte superior del papel está relacionado con la cabeza, el intelecto, laimaginación, la curiosidad y el deseo de descubrir cosas nuevas. La parte inferior del papel nos informa sobre las necesidades físicas y materiales que pueda tener el niño. El lado izquierdo indica pensamientos que giran en torno al pasado, mientras el lado derecho al futuro. Si el dibujo se sitúa en el centro del papel representa el momento actual.
Dimensiones del dibujo. Los dibujos con formas grandes muestran cierta seguridad, mientras los de formas pequeñas suelen estar hechos por niños que normalmente necesitan de poco espacio para expresarse, pero también pueden mostrar a un niño reflexivo o con falta de confianza.
Trazos del dibujo. Los continuos, sin interrupciones, suelen denotar un espíritu dócil, mientras el borrado o cortado puede revelar a un niño algo inseguro e impulsivo.
La presión del manejo. Una buena presión indica entusiasmo y voluntad. Cuanto más fuerte sea, más agresividad existirá, mientras cuanto más superficiales sean demuestra falta de voluntad o fatiga física.
Los colores del dibujo. El rojo representa la vida, el ardor, el activo; el amarillo, curiosidad y alegría de vivir; el naranja, necesidad de contacto social y público e impaciencia; el azul, la paz y la tranquilidad; el verde, cierta madurez, sensibilidad e intuición; el negro representa el inconsciente; el marrón, la seguridad y planificación. Es necesario añadir que el dibujo de un solo color puede denotar pereza o falta de motivación.
Esas pautas son simplemente unas pinceladas dentro del gran mundo que es el dibujo infantil. No debemos generalizarlas. Cada niño es un mundo, así como las reglas de interpretación del dibujo infantil. Si algo te preocupa en tu hijo, coméntalo al pediatra y, si es necesario, busca un especialista.

domingo, 16 de marzo de 2014

Dibujos: descifrar la mente infantil

Dibujos: Descifrar la mente infantil

Fuente: Journal of Biological Education
Fecha: Octubre 2013

Los más pequeños encuentran en la hoja en blanco un medio de aprender y expresar lo que les gusta y les preocupa pero también es un medio para conocer al ser humano.
Un estudio de la Universidad del País Vasco sienta las bases científicas para tener en consideración los dibujos de los niños pequeños como un recurso útil a la hora de evaluar su desarrollo conceptual en la primera infancia. El trabajo, publicado en la revista ‘Journal of Biological Education’, relaciona la madurez conceptual infantil con la producción pictórica.
José Domingo Villarroel y Guillermo Infante, profesores de las Escuelas de Magisterio de Bilbao y Vitoria, analizaron los dibujos sobre la vida de las plantas de 118 niñas y niños con edades entre los 4 y los 7 años. Los resultados de su estudio muestran que quienes tienen un conocimiento más preciso de los seres vivos dibujan con mayor frecuencia aspectos clave como el sol, la lluvia y las nubes, representaciones que no son meramente decorativas para los niños.
Según Villaroel e Infante, el sol que aparece en los dibujos infantiles en relación con las plantas no es un elemento estético sino la consecuencia de conocer que las plantas necesitan luz solar para sobrevivir.
Expertos como Sergi Banús, psicólogo clínico infantil, consideran que el dibujo es una herramienta de gran utilidad en la evaluación psicológica de los niños, sobre todo, a partir de los 5 años. En este sentido, señala que el dibujo refleja la forma particular en la que el niño ve y vive su mundo, además de suponer un reflejo de sus cambios madurativos.
En concreto existen indicadores gráficos para rasgos psicológicos como desobediencia, ansiedad, egocentrismo, motivación para el aprendizaje, inseguridad, perseverancia, autoestima o problemas de relación social. Sin embargo, los expertos advierten que la interpretación de un dibujo infantil debería basarse en aproximaciones estadísticas que asocian la presencia de una determinada característica del dibujo con una elevada probabilidad de presentar un rasgo de personalidad. Además hay que tener en cuenta que pueden ser rasgos que aparezcan en momentos puntuales de la vida del niño.
Existen así pruebas específicas basadas en diferentes tipos de dibujo que ayudan a psicólogos y educadores a detectar posibles problemas o potencialidades en los niños. Dos de los más utilizados son los de la familia y el de la casa-árbol-persona. Por ejemplo, en el dibujo de la familia se evalúan características como el tamaño, el tipo de trazo, el orden en el que se han pintado los personajes y la distancia entre ellos o la omisión de alguna de las figuras (el padre, la madre o un hermano), incluso la negativa a dibujar.
SEÑALES DE ALERTA EN EL DIBUJO
Judit Cueto, psicóloga e impulsora del portal ‘Garabatos y dibujos’, señala que a determinadas edades los niños no pueden explicar con palabras qué les pasa y cómo se sienten y que para ellos la manera natural de hacerlo puede ser a través del dibujo. Cueto apunta 8 aspectos que desde el dibujo pueden ayudar a los padres a detectar de forma precoz si existe algún problema:
1. Evolución de las formas y las figuras: cada etapa se corresponde con un nivel de evolución del dibujo. Así, alrededor de los 4 a 5 años, las formas deben ser mínimamente reconocibles ya que el niño está en proceso de elaborar los esquemas de cada cosa.
2. Presión: hay que observar los desajustes, si los trazos son tan fuertes que pueden romper el papel o tan suaves que casi no se perfila el dibujo.
3. Elementos del dibujo: si el niño añade muchos detalles a un elemento o parte del dibujo o en cambio los omite cuando debería incluirlos.
4. El tamaño o espacio utilizado: las desproporciones de una figura o de sus elementos. Se pueden encontrar también tamaños muy grandes que incluso excedan el espacio de la hoja o muy pequeños.
5. Organización de formas y figuras: si se aprecia confusión en el orden de los elementos o por el contrario todo está tan colocado y organizado y da la impresión de rigidez o de dibujo estático.
6. El trazado de las líneas: hay que fijarse si las líneas son discontinuas o entrecortadas o se concentran formando una especie de ovillo ennegrecido, o si son muy angulosas.
7. Los colores: a partir de los 4 años se elige el color por una cuestión emocional. Será un signo de alerta que el niño utilice un único color repetidamente, o si predomina el negro y el rojo en sus dibujos.
8. Las tachaduras y correcciones: hay que observar si hay muchos tachones, o si necesita borrar muchas veces lo que dibuja para luego repetirlo.
Cueto recomienda que si los padres creen que su hijo pasa por un momento difícil y pueden detectar en sus dibujos aspectos llamativos acudan a un profesional cualificado que les inspire confianza y sobre todo “que conecte con tu hijo desde la primera visita”.