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Paz y Ciencia
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sábado, 13 de junio de 2020

Pema Chödrön: Ternura




"Cuando nos hacemos más intuitivos y compasivos con nuestros enganches, sentimos espontáneamente más ternura por la raza humana. Conociendo nuestra propia confusión estamos más expuestos a mancharnos las manos tratando de aliviar la confusión de los demás. Si no miramos a la esperanza y al miedo, viendo surgir los pensamientos y viendo la reacción en cadena que le sigue, no estamos entrenados a aguantar esa energía sin dejarnos arrastrar por el drama, entonces siempre tendremos miedo. El mundo en que vivimos, la gente que conocemos, los animales que surgen en los pasadizos: todo se volverá cada vez más peligroso.

Por eso empezamos por mirar dentro de nuestras propias mentes y corazones. Probablemente empecemos a mirar porque nos sintamos inadecuados o doloridos y queramos poner nuestro mundo en orden, pero gradualmente nuestra práctica va evolucionando. Empezamos a entender que, como nosotros, mucha otra gente está enganchada en el miedo y la esperanza. Vayamos donde vayamos vemos el dolor y la desgracia que producen la aceptación de los ocho dharmas mundanos*. También se vuelve muy obvio que la gente necesita ayuda y que no hay manera de ayudar a nadie si no empezamos por nosotros mismos. " 

Pema Chodron
Cuando todo se derrumba.
Fragmento: Cap. 8: Los ocho dharmas mundanos.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Zaragoza
N° Col.: A-1324 Psicoterapeuta
Tratamiento Online y Presencial (Gran Vía)
Teléfono: (34) 653 379 269
Instagram: @psicoletrazaragoza
Página Web: www.rcordobasanz.es


jueves, 30 de abril de 2020

La esencia del valor es vivir sin engaños



La esencia del valor es vivir sin engañarnos. Sin embargo, no es fácil observar con sinceridad lo que hacemos. Vernos con claridad es al principio molesto y embarazoso. A medida que aprendemos a vernos con más claridad y a ser leales, empezamos a percibir cosas que preferiríamos negar: nuestra sentenciosidad, mezquindad y arrogancia. No se trata de pecados sino de hábitos temporales de la mente que pueden desaparecer. Cuanto más los conozcamos, más débiles se volverán. Así es como llegamos a confiar en que nuestra naturaleza básica es extremadamente sencilla y carece de la lucha entre el bien y el mal.

Un bodhisattva empieza a hacerse responsable de la dirección que toma su vida. Es como si lleváramos a cuestas un equipaje innecesario. Las enseñanzas nos animan a abrir las maletas y a observar atentamente lo que hemos metido en ellas. Al hacerlo empezamos a comprender que muchas cosas que llevamos ya no las necesitamos.

Hay unas enseñanzas tradicionales que nos apoyan en este proceso: los enemigos cercanos y lejanos de las cuatro cualidades ilimitadas. El enemigo cercano es algo similar a una de estas cuatro cualidades. Sin embargo, en lugar de liberarnos, nos carga más aún. El enemigo lejano es lo opuesto a la cualidad, algo que se interpone en nuestro camino.

El enemigo cercano de la bondad incondicional es el apego. Hay una palabra tibetana, lhenchak, que lo define bien. "Lhenchak" nos indica cómo el amor que fluye libremente puede extraviarse y estancarse. Se enseña que el lhenchak más intenso se da en las tres relaciones siguientes: entre padres e hijos, entre amantes y entre maestros espirituales y discípulos. El Lhenchak se caracteriza por el aferramiento y el sentimentalismo. Es como encerrarnos en la telaraña de nuestras neurosis compartidas. Por naturaleza, inhibe el crecimiento humano. Una relación lhenchak acaba inevitablemente siendo una fuente de irritación y ceguera.

La bondad incondicional es distinta del lhenchak porque no se basa en la necesidad, sino que es un genuino aprecio e interés por el bienestar de otra persona, un respeto por su valor. Amamos a alguien no porque se lo merezca o no, ni porque sea afectuoso con nosotros o deje de serlo, sino por su propio bien. Este amor va más allá de las relaciones que mantenemos con los demás. Cuando amamos incluso a una flor sin caer en el Lhenchak, la percibimos con más claridad y sentimos más ternura por su perfección intríneca.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta.
Nº Col.: A-1324
Teléfono: (34) 653 379 269
Instagram: @psicoletrazaragoza
Página Web: www.rcordobasanz.es


viernes, 24 de abril de 2020

Activar la Bondad incondicional y la Compasión



En la alegría y en el pesar todos somos iguales, por eso protege a los demás como lo harías contigo mismo.
Santideva

El tonglen, o el cambiarnos por los demás, es otra práctica de la bodhichitta concebida para activar la bondad incondicional y la compasión. En tibetano la palabra tonglen significa literalmente "enviar y tomar". Se refiere a desear tomar tanto el dolor y el sufrimiento nuestro como el de los demás, y a enviar felicidad a todos los seres. Las enseñanzas de la bodichita que Atisa llevó al Tíbet incluían la práctica del tonglen.

Aunque haya muchas formas de abordar el tonglen, la esencia de la práctica siempre es la misma. Inspiramos aquello que es doloroso e indeseado con el sincero deseo de que nosotros y los demás nos liberemos del sufrimiento. Mientras lo hacemos, abandonamos el discurso que va unido al dolor y sentimos la energía subyacente en él. Abrimos completamente el corazón y la mente a sea lo que sea que surja. Y exhalando, enviamos una sensación de alivio, con la intención de que nosotros y los demás seamos felices.

Rodrigo Córdoba Sanz
Psicólogo. N° Col.: A-1324
Psicoterapeuta. Videollamadas y Consulta en Zaragoza.
Teléfono: (+34) 653 379 269
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