PEACE

PEACE
Paz y Ciencia
Mostrando entradas con la etiqueta Tibet. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tibet. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de enero de 2015

Dalai Lama: el porqué de su bienestar físico


El médico del Dalai Lama explica las claves del bienestar físico

 La medicina tibetana sostiene que las enfermedades se manifiestan cuando el aspecto físico, emocional o espiritual están en desequilibrio.

ATLANTA (CNN) — Una jovencita se atrevió a hacer una pregunta al médico del Dalai Lama, y recibió una respuesta inusual.
Tsweang Tamdin, experto en medicina tibetana y de renombre mundial, visitó el lunes la Universidad Emory en Atlanta como parte de sus esfuerzos por llegar a más médicos estadounidenses. Quiere desarrollar proyectos de medicina occidental en colaboración con el sistema de medicina tibetana que tiene más de 2,500 años de antigüedad.
La niña le dijo a Tamdin que tenía asma. Quería saber si la medicina tibetana tenía algo que pudiera ayudarle a mejorar. Tamdin, quien recurrió a los servicios de un intérprete durante la hora que duró la conferencia, de inmediato habló en inglés. En un tono gentil, casi demasiado suave, le explicó que le podía ayudar.
Dijo que los inhaladores que los médicos recetan funcionan bien, y le aconsejó seguirlos usando si ya lo estaba haciendo. Sin embargo, el inhalador sólo trata los síntomas. Explicó que la práctica médica tibetana intenta llegar a la raíz del problema.
“Mientras que otras personas consideran a la medicina holística tibetana como medicina alternativa o una especie de disciplina auxiliar, me gustaría que las personas ajenas a nuestro sistema consideraran al sistema curativo tibetano como una sanación integral”, dijo Tamdin. “El saber de la medicina tibetana tiene un tremendo potencial que agregar a la medicina moderna”.
La medicina tibetana sostiene que la gente se enferma cuando el bienestar físico, psicológico y espiritual está en desequilibrio. Para recuperarlo, Tamdin recomendó a la niña que hiciera cambios en su dieta y su régimen de ejercicios.
La animó a descansar y a hacer ejercicios que favorecieran la respiración profunda, como saltar o andar en bicicleta. También sugirió que comiera tres o cuatro pasas blancas al día, pues dijo que esta fruta tiene una propiedad que ayuda a la respiración. Finalmente dijo que el mayor sacrificio que podía recomendar a un niño era evitar los alimentos fríos, en particular el helado.
Tamdin relató que otro paciente que acudió a él con síntomas de asma obtuvo un diagnóstico muy diferente. La enfermedad se trata de forma diferente de un paciente a otro. Eso se debe en gran parte a que la medicina tibetana tradicional se basa en la filosofía budista. En su preparación como médico, Tamdin también estudió tradición budista y astrología.
Los médicos estadounidenses y tibetanos tienen métodos en común. Tamdin dijo que si examinara más profundamente a la niña, le haría exámenes de diagnóstico conocidos. Examinaría una muestra de orina y le tomaría el pulso, pero también le preguntaría cosas que corresponderían más a un psicólogo. Trataría de descubrir si la persona está enojada o ansiosa o si alguien se está volviendo demasiado egoísta.
“Los tibetanos creemos en nuestra interconexión”, dijo Geshe Lobsang Negi, un exmonje que ahora dirige la sociedad Emory-Tibet. “Cuando perdemos esa perspectiva —de que somos una especie de punto que se conecta infinitamente con el resto del mundo— cuando nos vemos como el centro sólido, fijo y más importante del universo, a eso le llamamos ignorancia y eso significa que somos vulnerables a las enfermedades”.
Este enfoque de la persona integral de la medicina tibetana está siendo analizado en varios estudios a lo largo de Estados Unidos. En un estudio patrocinado por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH por sus siglas en inglés) se examina el efecto que puede tener la meditación de la compasión para aliviar la depresión.
La meditación de la compasión es un entrenamiento mental tibetano budista en el que se le pide a la persona que examine por qué se siente de cierta forma acerca de alguien y entonces desarrolle sentimientos de amor y empatía por una determinada cantidad de personas que aumentará conforme se adquiera experiencia hasta incluir alguien que normalmente le desagrada.
Los estudios han demostrado la efectividad general de la meditación. En un  estudio realizado en 2003 sobre la meditación basada en la conciencia se demostró que después de recibir la vacuna contra la gripe la producción de anticuerpos aumentaba.
En otro estudio realizado ese mismo año se descubrió que los enfermos de cáncer que tenían preparación en la reducción del estrés basada en la conciencia presentaron un fortalecimiento de su sistema inmunológico. Además, un estudio realizado este año por la Universidad Carnegie Mellon demostró que la meditación basada en la conciencia tiene una influencia profunda en la salud psicológica y física. La conciencia implica estar presente y en el momento, observando sin juzgar.
El estudio que Negi realizó en 2008 acerca de la meditación de la compasión demostró una reducción de las respuestas inmunológicas y conductuales inducidas por estrés. En varios estudios más que se están llevando a cabo se analiza el efecto de los tratamientos tibetanos en ciertas enfermedades virales y hepatitis.
Tamdin cree que la ignorancia es la causa principal de todas las enfermedades.
“Tiene sentido si lo piensas”, dijo Negi. “Por ejemplo, si crees que eres el centro del universo y que alguien tiene algo que tú quieres, puedes sentirte celoso y creer que te mereces eso que la otra persona tiene”.
“Puedes llegar a sentirte tan celoso”, agregó, “que no dormirás en toda la noche y te sentirás estresado. Las pruebas clínicas han demostrado que se da un cambio bioquímico en tu cuerpo, desencadenado por una hormona del estrés. En la medicina tibetana, es importante reconocer el papel que la mente puede jugar en tu propio bienestar físico”.
Tamdin dijo que la medicina moderna trata los síntomas, pero dijo que un paciente nunca mejorará si no atiende sus problemas psicológicos. “Si uno no alcanza el entendimiento del altruismo no podrá derrotar a su ignorancia”, dijo. “Una forma de verlo es observar al ave y a su sombra. Puede volar y volar muy alto en el cielo, pero sigue proyectando una sombra en la superficie terrestre. Mientras en tu interior haya ignorancia, aunque goces de buena salud, siempre te acechará la sombra de la enfermedad. De esta ignorancia surgen tres venenos mentales: el apego, el odio y el engaño”. Todos los cuales afectan la energía, dijo.
Además de la medicina tradicional y los cambios en la dieta, un médico tibetano podría recetarle a un paciente que demuestre más gentileza y compasión hacia los demás o que practique más meditación de la compasión.
La medicina occidental se muestra renuente a aceptar la idea de la medicina tibetana de que algunas enfermedades inexplicables pueden ser causadas por el karma de una persona o los malos espíritus. El lenguaje que los médicos tibetanos usan para insinuar que la buena salud se basa en el equilibrio de la bilis, la flema y el viento puede parecer demasiado ajeno para quienes practican la medicina moderna.
Sin embargo, el enfoque holístico sobre la salud del paciente –tratamientos que contemplan la dieta, el comportamiento, medicamentos y ejercicios contemplativos— podría seguir atrayendo a los médicos una vez que se les demuestre que estas terapias funcionan.
“La tradición tibetana ha evolucionado a lo largo de 2,500 años”, dijo Negi. “Tiene una rica tradición que ha ayudado a la salud de las personas durante muchos, muchos años. Su Santidad el Dalai Lama fue el primero en decir que esas cosas que creemos deberían someterse a las herramientas científicas para que pudiéramos entender mejor la condición humana en general y ayudarnos a lidiar con nuestro propio bienestar”.

sábado, 2 de febrero de 2013

Dalai Lama

monjes tibetanos

¿Qué es lo que más le sorprende de la humanidad?
A lo que él respondió:
Que se aburren de ser niños y quieren crecer rápido, para después desear ser niños otra vez. Que desperdician la salud para hacer dinero y luego pierden el dinero para recuperar la salud. Que ansían el futuro y olvidan el presente y así no viven ni el presente ni el futuro. Que viven como si nunca fuesen a morir y mueren como si nunca hubieran vivido…….



Quedé en silencio un rato y le dije: Pero, ¿cuáles son las lecciones de vida que debemos aprender?
Y con una sonrisa respondió: Que no pueden hacer que nadie los ame, sino dejarse amar, que lo más valioso en la vida no es lo que tenemos, sino a quien tenemos, que una persona rica no es quien tiene más, sino quien necesita menos y que el dinero puede comprar todo menos la felicidad. Que el físico atrae pero la personalidad enamora. Que quien NO valora lo que tiene, algún día se lamentará por haberlo perdido, y que quien hace mal algún día recibirá su merecido. Si quieres ser feliz, haz feliz a alguien.
Si quieres recibir, da un poco de ti, rodéate de buenas personas y sé una de ellas. Recuerda, a veces a quien menos esperas es quien te hará vivir buenas experiencias. Nunca arruines tu presente por un pasado que no tiene futuro.
Una persona fuerte sabe cómo mantener en órden su vida. Aún con lágrimas en los ojos, se las arregla para decir con una sonrisa: "Estoy bien"

China ocupó violentamente Tíbet en 1959 y desde entonces vive en el exilio de Dharmsala, en las faldas del Himalaya indio. Las negociaciones para una solución pactada con Pekín están rotas desde hace dos años. Él no exige la independencia pero sí una autonomía que mantenga la cultura tibetana y la religión budista sin injerencias de China.

- ¿Hacen los países occidentales lo suficiente para incluir las enseñanzas cívicas del budismo en sus programas educativos?

- Hay enseñanzas como la felicidad, el amor, la tolerancia y la compasión que son comunes a todas las religiones. La educación, en todo caso, ha de ser secular. No debe ser religiosa para que, así, pueda unir a personas de diferentes religiones. Los códigos morales se dan al margen de las religiones. Se basan en el sentido común y también en la ciencia.

- ¿Cómo explica que cada día haya más científicos que se inclinan por el budismo?

- Está demostrado científicamente que la práctica de la compasión beneficia a la salud porque reduce el estrés. No se trata de hablar sobre Dios y la reencarnación, sino de buscar en nuestro interior y ser compasivos. Ayuda a bajar la presión arterial y nuestra salud mejora. Necesitamos un programa educativo, desde la guardería hasta la universidad, que de sobre la importancia de la bondad.

- ¿Como vía hacia la paz?

- Para promover la paz mundial debemos insistir en la bondad porque la paz sólo llegará a través de la paz interior. Hay que enseñar a los jóvenes que los conflictos sólo podrán solucionarlos mediante el diálogo. Esto quiere decir la no violencia. Por eso creo que los gobiernos deben esforzarse más por divulgar la educación de la bondad.

- ¿Existe en Occidente una actitud acomodada respecto a las religiones, de manera que cogemos lo que menos cuesta de cada una?

- Es importante mantener las tradiciones. El budismo pertenece a Asia. Pero ciertas personas occidentales encuentran más interesante el budismo. En general, es preferible que cada individuo mantenga su tradición religiosa. Es posible escoger aspectos de varias religiones a nivel superficial, pero es imposible a un nivel más profundo.

- ¿Es posible retomar las negociaciones con China para solucionar el problema tibetano?

- A pesar de que cada día la situación en el interior de Tíbet es más grave por culpa de la opresión china, nosotros estamos comprometidos con una solución que no comporte la independencia sino una amplia autonomía similar a la que ustedes disfrutan aquí en Catalunya, dentro del marco de la democracia y el Estado de derecho. Depende de ellos. Esperamos que muevan ficha.

- El catolicismo crece en China gracias a un entendimiento de facto entre el Gobierno y el Vaticano. ¿Sería ésta una vía para Tíbet?

- Nuestra situación es diferente. El problema del catolicismo en China es su sometimiento al Vaticano. El problema tibetano no tiene que ver con una institución religiosa. Es un problema histórico. Durante mil años Tíbet y China han tenido nombres diferentes. No existe un nombre para englobar a China y Tíbet. Nosotros, los tibetanos, somos diferentes. Los chinos dicen que Tíbet es parte de China, pero no es cierto. Los tibetanos no nos sentimos chinos. Ahora bien, el pasado está pasado, y lo que ahora importa es el futuro. Estamos de acuerdo en que Tíbet permanezca dentro de la República Popular, pero queremos que nuestros recursos naturales y el desarrollo nos beneficien más. Asimismo, exigimos el respeto a nuestra cultura, nuestra lengua y literatura. El budismo tibetano, además, representa la más rica tradición budista. Por todo ello, debemos tener una autonomía con contenido, no como la que hoy tienen otras provincias chinas. Ésta es la clave, los derechos de seis millones de personas, no el retorno del Dalai Lama. No busco recuperar los títulos que tenía antes de 1959. Sólo soy un simple monje budista.







- Hay países como EE. UU. e instituciones como el Parlamento Europeo que, cuando tienen la oportunidad, manifiestan al Gobierno chino sus preocupaciones sobre Tíbet, especialmente sobre los derechos humanos y la libertad religiosa.

- Usted opina que las Naciones Unidas no hacen lo suficiente para defender a Tíbet.

- A principios de los cincuenta apelamos a la ONU. Volvimos a hacerlo en 1959. Conseguimos apoyos suficientes para pasar tres resoluciones (1959, 1961 y 1965). En los setenta entendimos, sin embargo, que era más práctico tratar directamente con China. Tengo una visión crítica de la ONU.

- ¿Piensa que es inútil para la causa tibetana?

- Inútil es una palabra demasiado fuerte, pero responde a los intereses de los gobiernos. Además, ha pasado tres resoluciones y desde un punto de vista moral tiene cierta responsabilidad.

- ¿Se ha convertido la religión en Iraq en una fuerza violenta?

- Ciertas personas del mundo árabe ven con sospecha y desconfianza la influencia de la modernidad occidental. La principal causa de la guerra de Iraq y de los atentados del 11-S es la desconfianza. El mundo árabe ha estado un poco aislado durante siglos. Al contrario que en India o Indonesia, donde ha habido una larga tradición de convivencia religiosa. Con respecto a Iraq y Afganistán, EE.UU. trató de llevar allí la democracia, pero vio que era demasiado complicado. Frente a este fracaso, los ciudadanos se llenaron de emoción, de demasiada emoción y, es por esto que, en nombre de la religión, chiíes y suníes se matan. Es terrible, pero cuando hay tanta emoción, es muy fácil manipular apelando a la religión.

- ¿Aceptaría el pueblo tibetano una solución impuesta desde fuera?

- Si los chinos imponen la democracia en Tíbet, serán recibidos con los brazos abiertos. La democracia es el futuro de Tíbet. Desde hace seis años tenemos un parlamento y un gobierno en el exilio, con un primer ministro. Desde entonces yo estoy semirretirado.

- ¿Es difícil conciliar ser un hombre de Estado y un hombre de fe?

- En absoluto. Creo en la separación entre la religión y el Estado. Antes estaban unidos en Tíbet, pero no es bueno. La libertad tibetana, sin embargo, está muy vinculada con la religión pues sin libertad no puedes practicar el budismo. La lucha por la libertad de Tíbet forma parte de mi práctica religiosa.

- A medida que envejece, ¿aumenta la nostalgia de Lhasa? ¿No le sabría mal no poder regresar?

- No mucho. De veras. No es tan importante. Lo importante es la libertad.


jueves, 23 de agosto de 2012

El Libro Tibetano de los Muertos: Bardo Thodol




Este libro está dedicado a los valientes y amables pobladores del Tíbet, que han sufrido y sufren una de las tragedias de nuestro tiempo. El mundo mira hacia otro lado, debido al miedo y la codicia, mientras el gobierno chino lleva a cabo su sistemática campaña de genocidio. ¡Que la conciencia de todos grite al unísono! ¡Que el pueblo chino pueda finalmente darse cuenta que ha sido engañado por miembros de su propio gobierno y comprenda que está contraviniendo las leyes de la humanidad y de la naturaleza! Que se ablanden sus corazones y tomen medidas concretas para reparar el gran daño infligido a ese pueblo inocente. ¡Que el pueblo tibetano pueda recuperar la libertad soberana de que disfrutara desde el amanecer de la historia! ¡Y que la luz de la ciencia espiritual tibetana brille de nuevo sobre un mundo más libre!

El llamado "Libro Tibetano de los Muertos" ha sido reconocido durante siglos como un clásico de la sabiduría budista y del pensamiento religioso. Más recientemente, ha alcanzado gran influencia en el mundo occidental por sus penetraciones psicológicas sobre el proceso de la muerte y del morir, y por lo que puede enseñarnos acerca de nuestras vidas. También ha resultado de ayuda en los procesos de duelo de personas que recientemente han perdido a algún ser querido.
Compuesto en el siglo VIII d. de C., su intención es la preparar al Alma para las adversidades y transformaciones del más allá. Su profundo mensaje es que el arte de morir es tan importante como el de vivir. Extraído de las tradiciones espirituales tibetanas, nos muestra los funcionamientos de la mente en sus diversas manifestaciones -aterradoras y tranquilizadoras, iracundas y hermosas-, que aparecen más claramente en la conciencia del difunto. Reconociendo dichas manifestaciones podremos alcanzar el estado de Iluminación, tanto en esta existencia como en la venidera.


 
 DALAI LAMA
 
 
El Bhardo Thodol, conocido en Occidente como El Libro Tibetano de los Muertos, es uno de los libros más importantes producidos por nuestra civilización. Nosotros, los tibetanos, gozamos de la reputación de ser muy espirituales, aunque solemos considerarnos a nosotros mismos como bastante prácticos y realistas. Por ello consideramos nuestro sistemático estudio y análisis del proceso de la muerte humana como una cauta y práctica para la preparación para lo inevitable. Después de todo, no hay uno solo de nosotros que no vaya a morir, más tarde o más temprano. Así que el cómo prepararse para la muerte, el cómo pasar a través del proceso con el menor trauma posible, y lo que viene después de la muerte, son cuestiones de vital importancia para cada uno de nosotros. Sería poco práctico no estudiar estos temas con el sumo cuidado y no desarrollar métodos para tratar con la muerte y el morir de una manera hábil, compasiva y humana.
El Libro de la Liberación Mediante la Comprensión en el Estado Intermedio ha sido muy popular en el Tíbet a lo largo de muchos siglos. Es un manual de útiles instrucciones para las personas que se enfrentan a la muerte, así como para sus familiares y amigos. Guarda relación con una extensa literatura en tibetano que investiga seriamente el fenómeno del morir. La verdad es que la realidad de la muerte siempre ha sido un gran acicate para la acción inteligente y virtuosa en todas las sociedades budistas. Su contemplación no se considera algo mórbido, sino liberadora del miedo, e incluso beneficiosa para la salud de los vivos.
 
 
 
 
http://youtu.be/lVeCx0bM7Xg Zen Garden -Gerald Markoe-

jueves, 21 de junio de 2012

Enajenación, Alienación, Desafección: Experiencia Budista



En mi propio caso, uno de los sentimientos que surgían más frecuentemente durante los retiros de meditación era un profundo anhelo de solo conceptualizar como verdadero amor. Como en estos retiros se presta atención constantemente durante semanas a los pensamientos, sentimientos, acciones físicas, sensaciones, recuerdos, planes y así sucesivamente, tenía mucho tiempo para que el parloteo superficial de mi mente pensante se aquietara y para poder desarrollar algunas de las cualidades de calma y claridad que suelen asociarse con el estado meditativo. Sin embargo, incluso en medio de unos estados mentales tan comparativamente espaciosos, a menudo era consciente de lo parecía ser un anhelo más profundo. Mi situacion era casi análoga a la que describe Freud en sus comentarios sobre la libre asociación. Al seguir la cadena de mis asociaciones libres, como se hace en cierta medida en este tipo de meditaciones, seguía encontrándome con este sentimiento, que probablemente un psicoanalista habría interpretado como un recuerdo preverbal.
En un momento dado, cuando llevaba aproximadamente una semana en uno de mis primeros retiros, de la espaciosidad de la mente surgió el recuerdo repentino de unas sensaciones corporales de la mente surgió el recuerdo repentino de unas sensaciones corporales que había tenido recurrentemente cuando era niño, estando solo por la noche. Durante los próximos veinte minutos mi cuerpo empezó a temblar incontrolablemente sobre el cojín de meditación, una experiencia que a continuación daba lugar a los que podría describir como una gran paz, luz  y amor. Mis profesores de meditación parecían desconcertados por mi experiencia, pero yo la consideré un signo de importancia  que aquella práctica concreta tenía para mí. Mi sentimiento de anhelo, aunque temporalmente amortiguado, no desaparecía. De hecho, pasé buena parte de los retiros siguientes intentando recuperar esa misma experiencia, una empresa notablemente temeraria en el caso de la meditación, aunque es muy común entre los meditadores occidentales que emprenden su práctica con una sensación interna de vacío o alienación.
Muchos años después, cuando tuve la fortuna de casarme con la mujer que amaba, descubrí que incluso aquel amor real y palpable, que tanto había anhelado y que consideraba fuera de mi alcance, no hacía desaparecer la profundidad de mi anhelo. De hecho, parecía sacarlo a la luz más abiertamente. Empecé a tener problemas para dormir, me descubría solicitando insaciablemente la atención de mi nueva esposa, tenía dificultades incluso para separarme momentáneamente de ella, y, cuando dormía, tenía pesadillas y sentía el castañear de los dientes. Había llegado a personificar al estado de los fantasmas hambrientos: tal como ellos son incapaces de tragar el alimento que necesitan por el dolor que les causa, yo era incapaz de recibir el amor que tanto necesitaba por la profundidad de mi anhelo insatisfecho. No hace falta añadir que era el momento de hacer (más) psicoterapia. Cuando me sentía muy presionado, podía hacer uso de mis habilidades meditativas para calmarme, pero la identificación con mis sentimientos de aislamiento inexpugnable era tan intensa que requería la atención específica de un psicoterapeuta. La meditación me había hecho exquisitamente consciente de mi estado, y me había ayudado a recuperar los primeros sentimientos que lo rodeaban, pero aún era incapaz de actuar de un modo qu eno estuviera completamente determinado por mis experiencias del pasado.
La clave de mi recuperación estaba, evidentemente, en esos sueños recurrentes en los que castañeaba los dientes, lo que llegué a considerar una poderosa expresión de la "rabia oral": un violento resentimiento por la falta de disponibilidad de mis padres al principio de mi vida. Estos sueños acabaron dando lugar a otros sobre mi incapacidad de comunicar por teléfono con un ser querido: me olvidaba del número, el teléfono no funcionaba, el dial se desintegraba, la persona no respondía. Estos sueños acabaron cristalizando en un verdadero recuerdo de mis padres dejándome al cargo de mis hermanos pequeños cuando yo tenía cinco años. Ellos se iban a visitar a unos amigos del vecindario, instruyéndome para que les llamara por el intercom si surgía algún problema. Separado prematuramente de mi dependencia infantil, había sido elevado al estatus de ser "responsable". Mi ira no resuelta era el producto de mi agresividad frustrada por no poder corregir la relación con mis padres. Y estoy seguro de que el hecho de que, etuviera cansado o no, a menudo me acostaran a dormir sobre las seis de la tarde, no mejoró mis problemas. De esta manera mis cansados padres podían disfrutar de un poco de tiempo para ellos. Cuando tuve esta comprensión adicional, fui capaz de gestionar mis emociones difíciles con un poco más de gracia y humor. El amor real que encontré en mi matrimonio me obligó a sentir el dolor por la pérdidas sufridas en la infancia.

Mark Epstein: "Pensamientos sin Pensador. Psicoterapia desde una perspectiva Budista". Gaia Ediciones, 2010, Madrid. 194-196.



http://youtu.be/V7EmLfQ6nIY Cuídame (Pedro Guerra&Jorge Drexler) No maltrates nunca mi fragilidad, pisaré la tierra que tú pisas. Cuida de mis manos, cuida de mis dedos, dame la caricia que descansa en ellos. No maltrates nunca mi fragilidad, yo seré la imagen de tu espejo... Yo seré el abrazo que te alivia.
http://youtu.be/rTPcamcDhds Sanar (Jorge Drexler) Nadie nace sabiendo que morir también es ley de vida...los pájaros en bandadas, tu corazón va a sanar, volverás a esperanzarte...