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sábado, 18 de diciembre de 2021

TLP Borderline. Tratamientos

 




El trastorno límite de la personalidad (TLP) o borderline es un problema de salud mental encuadrado dentro del grupo B o clúster B de los trastornos de la personalidad, junto al trastorno de la personalidad antisocial, el trastorno histriónico de la personalidad, y el trastorno narcisista de la personalidad.

El trastorno límite de la personalidad se caracteriza por la dificultad en la regulación de las emociones. Esta dificultad provoca cambios acusados en el estado de ánimo, impulsividad e inestabilidad, problemas de autoimagen y relaciones interpersonales inestables. Pueden darse intentos frenéticos para evitar situaciones de abandono real o imaginario. El resultado combinado puede manifestarse en conductas destructivas, como las autolesiones o los intentos de suicidio.

Se estima que el 1,6% de la población adulta padece TLP, pero puede llegar al 5,9%. Casi un 75% de las personas diagnosticadas son mujeres, pero investigaciones recientes sugieren que el porcentaje de hombres afectados puede igualar al de las mujeres. En el pasado, los hombres con TLP eran a menudo mal diagnosticados con trastorno de estrés postraumático o depresión.

Síntomas

Los síntomas del trastorno límite de la personalidad pueden incluir:

  • Esfuerzos frenéticos para evitar el abandono real o imaginario.
  • Relaciones interpersonales inestables que alternan entre la idealización - "¡Estoy tan enamorado!" - y la devaluación - "la odio".
  • Autoimagen distorsionada e inestable, que afecta al estado de ánimo, valores, opiniones, metas y relaciones.
  • Conductas impulsivas que pueden tener resultados peligrosos, tales como gasto excesivo, sexo no seguro, abuso de sustancias o conducción temeraria.
  • Comportamiento suicida y autolesiones.
  • Períodos de intenso estado de ánimo depresivo, irritabilidad o ansiedad, que duran unas pocas horas o unos pocos días.
  • Sentimientos crónicos de aburrimiento o vacío.
  • Ira inapropiada, intensa o incontrolable, a menudo seguido de vergüenza y culpa.
  • Síntomas disociativos: desconectarse de los pensamientos o sentimiento de identidad, o tener sensación de estar "fuera del cuerpo", e ideación paranoide relacionada con el estrés. Los casos graves de estrés también pueden provocar episodios psicóticos breves.

El TLP se caracteriza, en última instancia, por la agitación emocional que provoca. Sienten las emociones intensamente y durante largos períodos de tiempo, y es más difícil para ellos volver a una base estable después de un episodio emocionalmente intenso. Las amenazas y los intentos de suicidio son muy comunes en estas personas. Actos de autolesión, como cortarse o quemarse, también son comunes.

Causas

Las causas del trastorno límite de la personalidad no se conocen completamente, pero los científicos coinciden en que es el resultado de una combinación de factores:

  • La genética. Si bien no se ha demostrado que ningún gen específico causa directamente el TLP, los estudios en gemelos sugieren que este trastorno tiene fuertes vínculos hereditarios. El trastorno límite de la personalidad es aproximadamente cinco veces más común entre las personas que tienen un familiar de primer grado con el trastorno.
  • Los factores ambientales. Las personas que experimentan acontecimientos traumáticos en su vida tales como abuso físico o sexual durante la infancia, o negligencia y separación de los padres, tienen mayor riesgo de desarrollar trastorno límite de la personalidad.
  • La función del cerebro. La forma en la que funciona el cerebro es a menudo diferente en las personas con trastorno límite de la personalidad, lo que sugiere que existe una base neurológica para algunos de los síntomas. Específicamente, las porciones del cerebro que controlan las emociones y la toma de decisiones / juicio pueden no comunicarse bien entre sí.

Diagnóstico

No existe ninguna prueba médica para el diagnóstico del trastorno límite de la personalidad, y un diagnóstico no se basa en un síntoma. Debe ser diagnosticado por un profesional de la salud mental tras una entrevista psiquiátrica minuciosa, puede incluir hablar con profesionales previos, evaluaciones médicas y, cuando sea apropiado, entrevistas con familiares y amigos. Para llegar al diagnosticado se deben cumplir al menos 5 de los 9 síntomas indicados anteriormente. 

Tratamiento

Un plan de tratamiento típico y completo incluye psicoterapia, medicación y apoyo familiar.

Psicoterapia:

La psicoterapia es la piedra angular para el tratamiento del trastorno límite de la personalidad. Además de la terapia dialéctica conductual (TDC), que fue creada específicamente para el tratamiento del TLP, existen otros tipos de psicoterapia que son eficaces.

  • La terapia dialéctica conductual (TDC, DBT en inglés) se centra en la enseñanza de habilidades de habilidades de afrontamiento para combatir impulsos destructivos, regular las emociones y mejorar las relaciones mientras añaden validación. Incluyendo trabajo individual y de grupo, la TDC fomenta la práctica de técnicas de mindfulness. Se ha demostrado que la TDC es eficaz para reducir el comportamiento suicida, la hospitalización psiquiátrica, el abandono del tratamiento, el abuso de sustancias, la ira y las dificultades interpersonales.
  • La terapia cognitiva conductual (TCC) ayuda a cambiar el pensamiento negativo y el comportamiento asociado al trastorno límite de la personalidad. El objetivo de esta terapia es reconocer pensamientos negativos y enseñar estrategias de afrontamiento.
  • La terapia basada en la mentalización (MBT) es un enfoque terapéutico desarrollado por Fonagy y Bateman. La capacidad de mentalizar es el proceso mediante el cual entendemos la propia mente y la de los otros, a partir de estados mentales (intenciones, sentimientos, pensamientos, deseos y creencias) con la finalidad de dar sentido y anticipar las acciones de cada uno.  La mentalización (o función reflexiva) implica la capacidad de contener, regular, experimentar y dar sentido a las emociones y sentimientos. La terapia basada en la mentalización persigue entender mejor las propias emociones y las de los demás. A través de esta mayor conexión entre sentimientos y pensamientos se consigue un comportamiento propio más adecuado así como unas relaciones más satisfactorias con los demás.
  • Medicación:
No existe medicación específica para el tratamiento de síntomas como el vacío, el sentimiento de abandono y la alteración de la identidad, pero puede ser útil para el tratamiento de otros síntomas como la ira, la depresión y la ansiedad. Esta medicación puede incluir estabilizadores del estado de ánimo, antipsicóticos, antidepresivos y ansiolíticos.

Hospitalización:

Cuando la psicoterapia y la medicación no son suficientes, puede ser necesaria la hospitalización. Un hospital puede proporcionar un ambiente seguro para una persona con TLP que se autolesiona o tiene pensamientos suicidas. 

Trastornos adicionales

Una persona con trastorno límite de la personalidad puede tener trastornos adicionales que deben tratarse conjuntamente, como pueden ser:

Trastornos de ansiedad, como el trastorno de estrés postraumático.
Trastorno bipolar.
Depresión.
Trastornos de la conducta alimentaria, especialmente bulimia nerviosa.
Otros trastornos de la personalidad.
Abuso de sustancias.
 

Fuente NAMI (The National Alliance on Mental Illness).

domingo, 10 de junio de 2012

La personalidad psicopática




Si nos desplazamos a lo largo del espectro del narcisismo, al acercarnos a la personalidad psicopática se podría esperar encontrar un grado todavía mayor de fantasías de grandeza en estas personas, ya sea manifiesta o latente. Todas las personalidades psicopáticas se consideran a sí mismo individuos superiores a los demás y muestran un grado de arrogancia que raya en el desprecio por los seres humanos corrientes. Al igual que otros narcisistas, niegan sus sentimientos. Una característica específica de la personalidad psicopática es la tendencia a actuar siguiendo sus impulsos, a menudo de manera antisocial. Mienten, engañan, roban, incluso matan, sin que se vea en ellos signo alguno de culpabilidad o remordimiento. Esta falta extrema de empatía hace muy difícil el tratamiento de las personalidades psicopáticas.
Utilizo aquí el término "exteriorizar los impulsos" para describir un tipo de conducta que ignora los sentimientos de las demás personas, y que es generalmente destructiva para el bien del yo. El impulso que subyace bajo esta conducta procede de las experiencias de la infancia, que fueron tan traumáticas y tan aplastantes que el niño no pudo integrarlas en el ego que se estaba desarrollando. Como resultado, los sentimientos asociados con aquellos impulsos están más allá de la percepción del ego. Se actúa entonces sin sentimientos conscientes. El asesinato a sangre fría es un ejemplo extremo de la actuación psicopática. Pero actuar impulsivamente de por sí no es algo limitado a la conducta antisocial. El alcoholismo, la drogadicción y la conducta sexual promiscua se pueden también considerar formas de conducta impulsiva.
Actuar impulsivamente no es exclusivo de la personalidad psicopática. Masterson reconoce que el carácter narcisista y la personalidad límite también lo hacen. Pero hay una diferencia. Dicho con sus palabras: "La actuación impulsiva del psicópata, comparada con la del (carácter) narcisista o con la de una personalidad límite es más a menudo antisocial y habitualmente de larga duración".
Una vez más, vemos que las diferencias son una cuestión de grado más que de tipo.
Debido a que la personalidad psicopática representa un extremo, proporciona mucha información respecto a la naturaleza del narcisismo. No solo es un nítido retrato de la tendencia a la conducta impulsiva de los narcisistas (que, en otros casos, es menos antisocial), sino que además arroja luz sobre la idea de grandiosidad que subyace bajo el narcisismo. Es significativo que, por ejemplo, el carácter narcisista y la personalidad psicopática muestren una necesidad de gratificación inmediata, una incapacidad para contener el deseo o para tolerar la frustración. Se podría considerar esta debilidad como una expresión del infantilismo de la personalidad, pero creo que tiene un significado y un origen distintos, que reflejan un sentido del yo deficiente. Hay que recordar que en otros aspectos -a saber, en su capacidad para manipular a las personas, urdir planes y atraer seguidores- el carácter narcisista y la personalidad psicopática son cualquier cosa menos infantiles.
Al decir esto debo añadir que los individuos con una personalidad psicopática no son necesariamente lo que la sociedad llaman "perdedores". Según Alan Harrington, que ha llevado a cabo un estudio sobre este tipo de personalidad, hay psicópatas con mucho éxito: "Son brillantes, no tienen remordimientos, su inteligencia es fría como el hielo, son incapaces de sentir amor o culpabilidad, y tienen malas intenciones con respecto al resto del mundo". Un individuo así puede ser un abogado competente, un ejecutivo o un político. "En lugar de asesinar personas", comenta Harrington, este tipo de individuo "puede llegar a ser presidente de una empresa que despide a la gente en lugar de matarla y corta a trozos sus funciones en lugar de su cuerpo". Irónicamente, la clave de este tipo de "éxito" es la falta de sentimientos de la persona -que es a su vez la clave de todos los trastornos narcisistas-. Como hemos visto, cuanto más niega sus sentimientos, más narcisista es el individuo que sufre el trastorno.

Alexander Lowen: "El Narcisismo. La enfermedad de nuestro tiempo". Paídós, 2010, Barcelona. Pp.: 39-41