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Paz y Ciencia
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miércoles, 3 de abril de 2013

Carl R. Rogers



El encuadre psicoterapéutico de Rogers se caracteriza por atender un aspecto de la experiencia humana que rebasa las nosologías tradicionales y por alterar el rol del terapeuta, al cual, en lugar de encargarle curar-a-alguien-que-está-enfermo, le asigna la tarea de comprender-al-otro, de ser el espejo de la expresión total de la vida de "el cliente", convirtiendo a este en su "asesor" y a la relación terapéutica en "asesoramiento" o "consejo".

La obra de Carl Rogers es prolífica y diversa. Desde que publicó su primer libro en 1939 hasta su muerte en 1987, sus ideas cambiaron y se ampliaron constantemente, aunque siempre se mantuvo fiel a su tema central: las relaciones humanas. Rogers fue un hombre valiente. En una época en la que solo se sabía lo que sucedía en las sesiones de psicoterapia a través de lo que relataba el propio terapeuta, él rompió el tabú del secreto, permitiéndose filmar y publicar sus entrevistas. De este modo, no solo introdujo uno de los métodos más valiosos para la enseñanza de la psicoterapia, sino que se puso a sí mismo bajo el microscopio para ser analizado por amigos y enemigos.

"Incluso en un periodo breve de tiempo el terapeuta puede ofrecer un tipo de ayuda de importancia definitiva y esclarecedora para el cliente. Carl R. Rogers

http://youtu.be/XJ6giOruT0Q Entrevista real de Carl Rogers filmada.

miércoles, 9 de enero de 2013

Más allá de las palabras

El terapeuta no se limita a la comprensión racional de las palabras exageradas; antes bien, está abierto a los significados presentes inmediatamente por debajo de las palabras pronunciadas, en las "zonas de penumbra" del flujo subyacente de movimiento. Y no entiendo por significados las interpretaciones, sino los significados sentidos, vividos, es decir, vivos, que están por debajo de las palabras: sentimientos que afloran, de los que el cliente todavía no es consciente o apenas lo es; emociones latentes, caos, miedos, confusión, intensidad emocional en potencia, presente en el lenguaje corporal, y que pueden ser preludio de un "momento de movimiento". Los "significados" pueden ser también impresiones difusas, estados del ser, que a veces solo son recuperables en forma de imágenes.

Es preciso saber que las palabras que expresa el cliente no son más que una leve superficie de las cosas, por comparación con la inmensidad de lo que se vive y se significa por debajo de las palabras. Las palabras intentan decir; pero, de hecho, son muros, pantallas que cubren una realidad, un significante, que se presenta, que es propia de la persona, y que no se encuadra en ninguna categoría lógica conocida de antemano. Se percibe la presencia de esta "realidad" que está por debajo de las palabras, pero flota en esa zona subterránea de vivencias más o menos difusas, todavía no concienzadas, en esa zona donde se rozan lo inconsciente y lo no consciente. Frecuentando este espacio frágil y móvil es como nacen los momentos de movimiento más profundos, la irrupción de lo no consciente en lo consciente.

"Actuar" es sentir la "carga" emocional o energética de las palabras. Captar las zonas de fisuras lógicas, de confusión en las vivencias y sentimientos, las zonas de titubeo en el sentimiento o en el habla, las asociacionesm los cambios de tono y de ritmo. La decisión de reflejarlos o de esperar es un cuestión de arte e intuición. La empatía no consiste únicamente en comprender las palabras, sino en escuchar su música, en percibir las palabras "cargadas" (aunque no se sepa de qué). Esto se capta al nivel vibratorio, y no al nivel deductivo y lógico.

"Actuar" es captar el lenguaje corporal. Se trata de esos signos minúsculos que emite el cliente sin ser consciente de ello. La modulación de la voz, una mirada turbia o huidiza, una sombra que le recorre el rostro, el temblor de un labio, la manera de retroceder de pronto hasta el fondo de su butaca....

jueves, 5 de julio de 2012

Una concepción de la Naturaleza Humana



El texto clásico, mítico y trascendente. Abrió paso a un nuevo paradigma, junto al trabajo de Abraham Maslow. Más que técnicas concretas, transmite una forma de relación, una ética y un modelo para entender al otro. Desde el respeto, la posición de equilibrio entre lo profesional y lo humanístico. La aceptación incondicional. Algo que a muchos les resulta sumamente difícil porque somos Humanos, demasiado Humanos. Permitan que entrelace a Rogers con Nietzsche, ambos rompieron moldes. Fueron figuras claves de su época, uno estadounidense, el otro alemán. Rogers fue reconocido en su época, Nietzsche fue considerado como enfermo mayoritariamente. El "Filósofo del Martillo", es, cada día que pasa, como Rogers, más comprendido e inspira a muchos desde su veta más cálida, dentro de ese caleidoscopio que era su mundo interno y que se proyectaba con vehemencia en sus obras. Auténtico, demasiado Auténtico podría haber titulado a la obra. Ahora con Rogers, de la obra "EL PROCESO DE CONVERTIRSE EN PERSONA". Epígrafe: Una concepción de la conducta humana. Hay que matizar que la traducción al español: "Cliente" tiene una connotación años luz del fundamento de Rogers, su idea era entender a la persona como alguien que pide ayuda a un ser humano, una persona y que de manera cercana y cálida pueden encontrarse y entenderse. Decir que es una terapia no directiva. Disfruten. Rodrigo Córdoba Sanz.

Una concepción del control de la conducta humana: Psicoterapia Centrada en el Cliente.

No hay duda de que el punto de vista que intento expresar se opone radicalmente a la concepción habitual de la relación antes mencionada entre las ciencias de la conducta y el control del comportamiento humano. Para destacar aun más el contraste, enunciaré esta posibilidad que describí:
1. Podemos asignar valor al hombre como proceso autorrealizador de llegar a ser y valorar igualmente la creatividad y el proceso mediante el cual el conocimiento trasciende sus propios límites.
2. Podemos utilizar los métodos dela ciencia para descubrir las condiciones que necesariamente preceden a estos procesos, y mediante una experimentación continua, descubrir maneras más adecuadas de lograr estos propósitos.
3. Los individuos y los grupos pueden establecer estas condiciones con un mínimo de poder o control. Según los conocimientos actuales, la única autoridad necesaria es la que resulta imprescindible para asignar ciertas cualidades a la relación personal.7
4. Los conocimientos actuales indican también que, en estas circunstancias, los individuos se vuelven más responsables, se acrecienta su autorrealización, se tornan más flexibles, más originales y variados, más adaptados creativamente.
5. Una elección inicial de esta naturaleza daría comienzo a un sistema social o a un subsistema donde continuamente cambiarían y trascenderían los valores, los conocimientos, las capacidades adaptativas y aun el concepto de la ciencia, y donde se atribuiría especial importancia al hombre como proceso de llegar a ser.

Por supuesto, el punto de vista que propongo no conduce a ninguna utopía, y su resultado final no se puede vaticinar. Implica un desarrollo gradual basado en una elección subjetiva y constante de propósitos instrumentados por las ciencias de la conducta. Los individuos solo pueden ser responsables de sus decisiones personales en una "sociedad abierta" -según el término definido por Popper- y opuesto por completo a su concepto de la sociedad cerrada, de la que Walden Dos (Skinner) sería un ejemplo.
También deseo que quede claro que lo más importante es el proceso, no los resultados estáticos. Opino que solo podremos hallar el camino hacia una sociedad abierta si decidimos atribuir valor a ciertos elementos cualitativos del proceso de llegar a ser.



http://los-valores.galeon.com/carlrogers.htm Apuntes biográficos que dan sentido a sus aportes, pensamiento, filosofía y clínica.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Sobre Carl Rogers y El Proceso de Convertirse en Persona

Carl R. Rogers. EL PROCESO DE CONVERTIRSE EN PERSONA. Paidós. 1972. Compilado en 1962 Se trata de una selección de textos escritos previamente y reelaborados a los que añade otros de brillante terminación.

Quinta Parte: "En busca de hechos. La importancia de la investigación en el ámbito de la Psicoterapia".

Dice el autor:
He procurado verificar mi experiencia clínica con la realidad, no sin cierta perplejidad filosófica acerca de cuál es la "realidad" más válida.


Quisiera destacar el siguiente fragmento del epígrafe LA ESENCIA DE LA PSICOTERAPIA EN FUNCIÓN DE SU EXPERIENCIA, dice así:

...A Medida que la terapia avanza, el cliente descubre que se atreve a convertirse en sí mismo, a pesar de las duras consecuencias que sin duda deberá sobrellevar en cuanto lo haga. ¿Qué significa que disminuye el temor a las propias reacciones organísmicas irreflexivas y aumenta la confianza y aun el afecto que despierta la diversidad de sentimientos y tendencias, complejos y ricos en el nivel orgánico u organísmico del individuo. En lugar de actuar como el guardián de un conjunto de impulsos peligrosos e impredecibles, de los cuales sólo unos pocos emergen a la superficie, la conciencia se convierte en cómodo albergue de un rica variedad de impulsos, sentimientos y pensamientos, que demuestran ser capaces de autogobernarse muy satisfactoriamente cuando no existe una vigilancia temerosa o autoritaria.
Este proceso de llegar a ser uno mismo implica una profunda experiencia de elección personal. El individuo advierte que puede escoger entre seguir ocultándose bajo un disfraz o arriesgarse a ser él mismo; descubre que es un agente libre, dotado del poder de destruir a otro o a sí mismo, pero también de la capacidad de mejorarse y mejorar a los demás. Ante esta disyuntiva, que le presenta la realidad de manera descarnada y le exige adoptar una decisión, el individuo elige moverse en la dirección de ser él mismo.
Pero el hecho de ser él mismo no "resuelve problemas". Simplemente inicia una nueva manera de vivir, donde los sentimientos se esperimentan con mayor profundidad, y de manera más intensa. El individuo se siente más original, y por consiguiente más solo, pero gracias al mayor realismo que ha adquirido, elimina el elemento artificial de sus relaciones con los demás y, en consecuencia, éstas se tornan más profundas y satisfactorias, puesto que logra incluir en ellas los aspectos más reales de la otra persona.