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Paz y Ciencia
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domingo, 16 de septiembre de 2012

Peldaños hacia el Cielo


Las escaleras parten de abajo y de arriba y se retuercen trepando. Se adelgazan como cabellos, dan un ligero reposo, se tornan verticales. Se marean. Se precipitan. Se alargan. Retroceden. No terminan jamás.
Cuántas escaleras? Cuántos peldaños de escaleras? Cuántos pies en los peldaños? Cuántos siglos de pasos, de bajar y subir con el libro, con los tomates, con el pescado, con las botellas, con el pan? Cuántos miles de horas que desgastaron las gradas hasta hacerlas canales por donde circula la lluvia jugando y llorando?
Escaleras!
Ninguna ciudad las derramó, las deshojó en su historia, en su rostro, las aventó y las reunió, como Valparaíso. Ningún rostro de ciudad tuvo estos surcos por los que van y vienen las vidas, como si siempre estuvieran bajando, a la creación. Escaleras que a medio camino dieron nacimiento a un cardo de flores purpúreas! Escaleras que subió el marinero que volvía del Asia y que encontró en su casa una nueva sonrisa o una terrible ausencia! Escaleras por las que bajó como un meteoro negro un borracho que caía! Escaleras por donde sube el sol para dar amor a las colinas!
Si caminamos todas las escaleras de Valparaíso habremos dado la vuelta al mundo.

Pablo Neruda: "Confieso que he Vivido". Austral, 2010, Barcelona.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Antología Poética de Neruda. La dulce mirada de Alberti


 
ALGUNAS BREVES IMÁGENES DE PABLO NERUDA

Como cenizas, como mares poblándose...

Yo quiero traer aquí, en esta primavera madrileña y como introducción a la presente ANTOLOGÍA POÉTICA de Pablo Neruda, algunas de sus imágenes, tanto de nuestra amistad como de su poesía, aquel inmenso arrebatado mar de su poesía, bamboleado por lluvias y huracanes de sus altas montañas andinas, sacudidas por fuertes arenales invasores, agitada de bosques ensoñadores y crujientes, estremecida de latigazos sísmicos, de tanta luz nevada, de extraño territorio y minerales, repartidas islas, voces, soles, flores, rayos y sombras, toda ella, como contenida en aquel verso inicial de su primera Residencia en la Tierra.

Como cenizas, como mares poblándose...

Y así también su imagen, que hoy, digo, quiero traer aquí, sacándola de entre los soles alegres, los vivos, claros, oscuros y dramáticos años de nuestra amistad.
Cuánto he sufrido, Pablo, por no haber estado contigo, acompañándote, cuando aullaban todas las furias sueltas que aquellas recién engalonadas panteras de tu país soltaron alrededor del vigilado lecho en el lenta, desesperada y angustiosamente agonizabas hasta morirte, pocos días después de asesinado el presidente de todos los chilenos, tu gran amigo, Salvador Allende. Pero yo quiero imaginar que tú no has estado solo, que a tu cabecera y a tanta distancia de tu alcoba, acompañaban tu agonía, al lado de Matilde, tu ejemplar compañera, aquellos grandes que igual que tú sufrieron desvelados por sus pueblos, como Whalt Whitman, Maiakovski, Machado, García Lorca, César Vallejo, Paul Eluard, Quasimodo, Miguel Hernández, entre los muertos o sacrificados, y también tantas voces líricas vivientes e inmensas multitudes que te amaban, que admiraron en ti tu conducta, tu fe, tu grandeza de poeta en aquel trance supremo de tu vida.

Tu vida, Pablo, aquella otra, la alegre, la optimista, cuando llegaste, apareciste por vez primera en Madrid, el día menos pensado, subiendo a aquella terraza mía en Marqués de Urquijo, desde donde la sierra guadarrameña me saludaba al fondo con sus níveos azules transparentes. Aunque yo nunca entonces te había visto y llegabas sin avisar, comprendí rápidamente que eras tú, aquel mismo que me escribía cartas desesperadas desde su consulado chileno en Batavia (Java), sintiéndose muy solo, tan distanciado del mundo y de su propio idioma. Y eso que ya tú eras el inmenso poeta que había escrito Residencia en la tierra, cuyo manuscrito llegué a conocer por un amigo tuyo, secretario de la Embajada de Chile en Madrid. Desde su primera lectura me sorprendieron y admiraron aquellos poemas, tan lejos del acento y el clima de nuestra poesía. E intenté que se publicara. Tan extraordinaria revelación tenía que aparecer en España. Lo propuse a los pocos editores amigos. Fracaso. Entonces se lo di a Pedro Salinas para que él mismo tanteara a la Revista de Occidente. Pero Salinas también fracasó, logrando tan solo -menos mal- que la revista publicase algunos ejemplos de tu libro. Aumenté entonces mi correspondencia contigo. Tus respuestas eran cada vez más angustiosas, llegándome a pedirme en una de tus cartas disculpas por los errores gramaticales que pudiese encontrar en ellas [...]


 
PERMANENCIA DE PABLO NERUDA
 
En el mar, en la tierra,
en los pueblos perdidos,
en las grandes ciudades,
en las naciones,
siempre tu nombre, tú,
tu estrella inextinguible,
tu fulgurante ejemplo.
Es dulce y es alegre y amargo hasta las lágrimas
encontrarte,
saber que tu presencia es más fuerte que todo,
que habla por ti tu verso,
su sondear infinito,
prendiendo el corazón,
arrebatándolo
a altas cimas de paz
o sacudiéndolo hasta dura coraza indeclinable.
No,
tú no tienes, hermano,
que retornar, tu ida,
a pesar de la sangre por las calles,
en medio de tu muerte,
no se cumplió, jamás
saliste de tu cuerpo
y es tu cuerpo, su voz,
es tu encendido espacio el que cae cada día,
cada alba del viento,
en el mar, en la tierra,
en los pueblos perdidos,
en las grandes ciudades,
en las naciones...
 
RAFAEL ALBERTI
 
 
 
Pablo Neruda.
Antología poética.
Selección y prólogo de Rafael Alberti.
Austral. Espasa. Madrid, 2009.
 
 
 
 
 

miércoles, 29 de agosto de 2012

Historias para el "cerebro cardíaco"

 
 
 
 
 
LA LIBERACIÓN

Un día, un maestro del Talmud, se encontró con el profeta Elías y le preguntó:

-¿Cuándo vendrás a anunciar la Liberación, Elías?
- Hoy mismo, si escucháis Su voz.

La Liberación está por todas partes, si se sabe oír Su voz. Sucede que algo está allí, a tu alcance, para ayudarte a que te liberes de un problema, pero tú no escuchas la voz, no tomas conciencia de que la solución está tan próxima.
No siempre se está dispuesto a aceptar la solución propuesta. Para recibir un mensaje, hay que prestar oídos.

OTRA MANERA DE VER

Érase una vez un rabino que era un verdadero santo. Esrte rabino tenía un ayudante. Cierto día, una mujer vino a verle y le dijo:

- Mi marido me ha abandonado. ¿Volverá?
Manteniendo los ojos cerrados, el santo varón respondió:

- Regresa a tu casa, tu marido va a volver.
El ayudante, que acompañó a la mujer hasta la puerta, le susurró:

- Tu marido no volverá.
- ¿Por qué me dices una cosa semejante cuando el rabino me ha dicho todo lo contrario?
- Durante vuestra entrevista, el maestro tenía los ojos vueltos hacia el interior. No te ha visto. ¡Pero yo sí!

He aquí un chiste "inspirado" pero malvado.
Sin embargo, visto desde otro ángulo, el que se equivoca no es el rabino sino el ayudante, que no ve a los seres más que de forma superficial. El verdadero santo, por su parte, los percibe en su corazón. Ve la perla y los valores ocultos en el interior de esta mujer. Por eso es por que le dice: "Tu marido no volverá".
 
LAS MIL PUERTAS

Un rey se hizo construir un magnífico palacio, compuesto de innumerables habitaciones, en el que no se podía entrar más que por una única portezuela. Las personas que quisieron ver a su soberano, tras haber penetrado en el edificio, vieron abrirse por todos lados puertas que daban a auténticos laberintos. No pudieron encontrar al rey.
Cuando el príncipe se dirigió a palacio para ver a su padre, penetró por la portezuela de entrada y reparó de inmediato en que todas las siguientes no eran sino el reflejo de una sola. La abrió y encontró a su padre, sentado delante de él.

Esta leyenda, atribuida a Baal Shem Tov, es contada por Martin Buber en un libro.
Me recuerda una historia sobre las vidas chinas de Buda.

LOS MIL BUDAS

Transcurridos cinco años desde que Buda abandonara a su mujer, esta trae al mundo a un hijo y afirma que es de su esposo. Dos años más tarde, cuando Buda regresa, tras siete años de ausencia, todo el mundo ríe para sus adentros: la gente no cree en absoluto en esta paternidad fuera de lo normal. Solo un milagro explicaría un acontecimiento semejante. Buda dice entonces:

- Se trata, efectivamente, de un milagro. Este niño es mío y os lo voy a probar.
Quitándose su sortija, le dice a su esposa:

- ¡Entrega esta sortija al niño para que venga a devolverla en propia mano!
Buda transforma entonces a todas las personas presentes a su imagen y semejanza. La sala se encuentra de repente llena de dos mil Budas, todos idénticos.
Cuando el niño entra en palacio, no se siente engañado ni por un instante por esta ilusión. Va derecho hacia su padre a quien devuelve el anillo.

Es exactamente la misma historia que la de Baal Shem Tov.
Cuando eres un buen hijo, es decir, una persona llena de fidelidad y de fe, en el interior de ti mismo, te será muy fácil encontrarte a ti mismo, encontrar a tu rey, a tu Buda interior. Por el contrario, sin fe y buscando cosas exteriores, no te encontrarás a ti mismo.

Historias judías, comentadas y recopiladas por Alejandro Jodorowsky en el libro "La Sabiduría de los Cuentos".



http://youtu.be/ABnEVQDAZKo Kase-O&Jazz Magnetism; Hip Hop de Zaragoza en Sinergia con Jazz. Kase-O.
"Billete de ida hacia la tristeza"
http://youtu.be/QJIpXhsF7ZI Poema 18 Pablo Neruda -Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada-

martes, 2 de marzo de 2010

Chile y Verónica

Eres tú, esa persona que vive en España
en estos tiempos sientes quién vive a tu lado
quién te quiere y te respeta, quién lucha por ti y te aprecia
eres luchadora incansable, muchas batallas has tenido en tu vida,
ahora el miedo te hace recordar con nostalgia tu patria.
Chile, azotada por la naturaleza, un terror incomprensible e injusto
una fuerza que ha dejado tu país devastado.
Tú tienes un gran corazón, dispuesto a ayudar,
pero antes, tal vez, habita el espacio que tienes para recuperar
el dolor que te dejó agotada, el susto que erizó tus pelos y el recuerdo del amor
que emana lentamente por los poros de tu piel abrazando a las víctimas y ciudadanos de un país que se siempre estuvo en ti y ahora rememoras con profundo abatimiento
porque nadie como tú sabe lo que es amar, y tu patria, tus recuerdos y los tuyos
son motivos más que suficientes para estar colapsada por la impotencia y la desgracia.
Eres un manantial de energías y afectos, eres una cascada del pensar, tú y aquellos cercanos puede ser suficiente para sentirte más amparada, dejando los ojos abiertos, como tú haces, a la realidad que terriblemente se desliza a través de las ondas.
Estoy contigo, cerca y afectuoso.