lunes, 18 de mayo de 2020
Transformación sutil
lunes, 31 de diciembre de 2018
El terapeuta debe acudir a terapia
La diversidad de enfoques evita el sectarismo y puede apreciar la eficacia de los distintos enfoques psicoterapéuticos. Creo que no hay un modo mejor de aprender acerca de un determinado enfoque terapéutico que entrando en él como paciente. De ahí que haya considerado un período de malestar en mi vida para explorar lo que los distintos enfoques tienen para ofrecer. Naturalmente, el tipo particular de malestar tiene que coincidir con el método; por ejemplo, la terapia conductista se adecua mejor para tratar un síntoma concreto, por esa razón he recurrido a este tipo de terapia para tratar el insomnio que padecía cuando viajaba a dar conferencias o talleres.
En segundo lugar, empecé terapia en muchas etapas distintas de mi vida. Más allá de que uno pueda llevar a cabo una terapia excelente y extensa al inicio de la carrera, en diferentes momentos del ciclo de la vida podrá aparecer todo un conjunto distinto de temas. Cuando comencé a trabajar más de lleno con pacientes terminales (en mi cuarta década), empecé a experimentar una ansiedad explícita y considerable ante la muerte. A nadie le agrada la ansiedad -y a mí menos que nadie-, pero acepté de buena gana esa oportunidad para explorar este territorio interior con un buen terapeuta.
El don de la terapia. Págs. 69-71. Autor Irvin Yalom. Ed. Destino. 2018. Barcelona.
Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza (Zona Centro).
Teléfono Citaciones: 653 379 269
Página Web Rodrigo Córdoba Sanz
miércoles, 21 de marzo de 2018
Laura Gutman Los seres humanos nacemos buenos
Los seres humanos nacemos buenos
Para hacer el bien, necesitamos empezar por una acción muy sencilla: pensar con benevolencia hacia alguien concreto: nuestra pareja, nuestro hijo, nuestro amigo, nuestro vecino, nuestro alumno, nuestro enemigo, nuestra suegra. Pensar positivamente en el otro y sobre todo desearle permanentemente algo bueno.
El pensamiento es una energía muy poderosa, por lo tanto es indispensable que nuestra inteligencia tenga la firme intención de hacer el bien ya que esas sentencias se van a convertir en realidad, indefectiblemente.
Si hemos perdido la brújula al observarnos y constatar que no surgen de nuestro interior pensamientos bondadosos hacia los demás, es urgente que nos relacionemos con niños pequeños. Si tenemos hijos pequeños, estamos en el corazón de una oportunidad excepcional. Los niños pequeños sólo piensan con benevolencia, no se les ocurre otra cosa, ya que viven en un eterno ahora. Los niños respiran sumergidos en su propia felicidad, siempre y cuando obtengan la satisfacción de sus necesidades básicas.
Insisto, los niños nacemos todos buenos. Para poder desplegar esa bondad, solo precisamos ser suficientemente amparados -de modo tal de no tener que desviar nuestra energía para cuidarnos ya que los adultos nos protegen- y consagrarnos al juego. Sabemos que los niños –hasta los siete años de edad- tenemos la capacidad de estar en contacto permanente con los universos sutiles. Nos relacionamos espontáneamente con los dioses, con los ángeles, con los amigos imaginarios, con otras dimensiones y con otros tiempos. Permanecemos en contacto con nuestra propia sabiduría humana, ya que aún no hemos sido arrastrados por fuera de nuestro propio paraíso.
¿Por qué hemos olvidado esos talentos? Por varias razones. En primer lugar, porque al no haber sido sentidos, complacidos y percibidos por nuestra madre –que a su vez atravesó una infancia espantosa cargada de abandonos y violencia- tuvimos que desviar nuestra inteligencia para ponerla al servicio de la auto protección. Si pasamos nuestra primera infancia intentando sobrevivir, nos veremos obligados a reducir nuestra disponibilidad para entretenernos despreocupadamente, suprimiendo el contacto con otras dimensiones.
Laura Gutman
lunes, 26 de febrero de 2018
Sonrisa
Cuando el psicólogo sonríe le está aplicando, a veces sin ser consciente de ello, un tratamiento eficaz y sencillo. El enfermo se reconforta y se tranquiliza. La confianza en el psicólogo aumenta, y con toda seguridad el resultado de la intervención será con toda seguridad más positiva y favorable. Aunque cueste creerlo, es absolutamente cierto. La risa es un excelente remedio hasta para las dolencias más graves.
La sonrisa expande los órganos, ayuda a nuestro corazón y reduce el consumo de pastillas de forma notable.
Claro que lo más importante y también lo más difícil de conseguir es saberse reír de uno mismo. Este es un ejercicio que deberíamos hacer todos los días al levantarnos. Reírnos de nosotros mismos, no como muestra de frivolidad y desdén, sino como una manera de demostrar lo relativo, nimio, baladí y superficial que parece nuestro ecosistema afectivo.
La mejor forma de vivir, no lo duden, es hacerlo con humor. Con humor, los hechos, las cosas, se ven de otra manera. Intentemos tomarnos las cosas siempre con humor y sonriamos mucho. Tenga por seguro que por sonreír, por reírse, sobre todo de uno mismo, nunca ha estado contraindicado. Es un manantial de amor.
miércoles, 4 de octubre de 2017
Foucault y su sujeto
<<Quisiera decir en primer lugar cuál ha sido la finalidad de mi trabajo durante estos últimos veinte años. No ha sido analizar los fenómenos de poder, ni sentar las bases para tal análisis. Busco más bien producir una historia de los diferentes modos de subjetivación de los seres humanos en nuestra cultura; he tratado desde esta óptica, de los tres modos de objetivación que transforman al ser humano en sujetos. Primeramente, están los diferentes modos de investigación que buscan acceder al estatuto de ciencia: pienso, por ejemplo, en la objetivación del sujeto que habla en la gramática general, filología y lingüística. O bien, y siempre en este primer modo, la objetivación del sujeto productivo, del sujeto que trabaja, en la economía y análisis de las riquezas. O también, para dar un tercer ejemplo, la objetivación por el mero hecho de ser un ser vivo, en historia natural o biología. En la segunda parte de mi trabajo, he estudiado la objetivación del sujeto en lo que llamaré las prácticas escindientes. El sujeto es divido en el interior de sí mismo o dividido de los otros. Este proceso hace de él un objeto. La participación entre loco y hombre juicioso, enfermo e individuo sano, criminal y "buen chico", ilustra esta tendencia. Finalmente, he buscado estudiar -y éste es mi trabajo en curso- el modo en que el ser humano ha aprendido a reconocerse como sujeto de una "sexualidad".>>
Michel Foucault: <<Tecnologías del yo>> Paidós, Barcelona, 2015
Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo.
Un libro muy recomendable para conocer a fondo a Foucault







