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Paz y Ciencia
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viernes, 18 de julio de 2014

"El uso de un objeto"

Espero haber puesto en claro que, desde mi punto de vista, la asistencia en internados puede ser un acto de terapia muy deliberado, hecho por profesionales en un medio profesional. Puede ser una manera de manifestar cariño, pero a menudo debe parecer una forma de odio, y la palabra clave no es "tratamiento" o "cura", sino más bien "supervivencia". Si ustedes sobreviven, el niño tiene una posibilidad de crecer y transformarse en algo parecido a la persona que habría sido si el derrumbe no hubiese acarreado el desastre. 

Wiinnicott

Winnicott y Clare Britton

Un niño que no ha experimentado cuidados en términos de sostén y manipulación -confiabilidad humana- es un niño deprivado. Lo único que por lógica puede hacerse por él es prodigarle amor: amor en términos de sostén y manipulación. Hacerlo en un periodo posterior de su vida es difícil, pero siempre podemos intentarlo.

Donald Woods Winnicott
"Deprivación y delincuencia"

sábado, 15 de junio de 2013

Tendencia Antisocial (Winnicott)

 
 
Tendencia antisocial (antisocial tendency)
 
Donald Winnicott acuña el concepto de tendencia antisocial, con el que estudia y describe diversos tipos de conductas antisociales, y que diferencia del de delincuencia. El término tendencia antisocial no es un diagnóstico psicopatológico, ya que puede darse en distintos cuadros clínicos. Y no toda conducta antisocial implica necesariamente una conducta delictiva. Los trastornos de conducta, los denominados trastornos de carácter, son la manifestación clínica de la tendencia antisocial. Son una reacción ante una pérdida: la consecuencia de una desposesión. De algo que el individuo considera que le pertenece y se le ha quitado (la madre, el padre, el hogar, el lugar en la familia, etcétera). La tendencia antisocial obedece a una falla reiterada o prolongada del ambiente facilitador en la época de la dependencia relativa. Winnicott plantea que la destructividad de la conducta antisocial del niño obedece a la restricción del espacio de juego y su reemplazo por el acting out. Y concibe la conducta antisocial como una demanda de ayuda a la sociedad, como una "señal de esperanza".
 
 
Equipo de trabajo de General Sueiro 27, 2ºC y Cesáreo Alierta 16. Años detrás de un autor tan fácil de leer como difícil de descifrar su esencia. Disfruten. Rodrigo Córdoba Sanz.

domingo, 16 de enero de 2011

Lo bueno de lo "malo"

La distancia entre el yo real y el yo ideal es la fuerza que produce malestar en el ser humano, algunas personas con tintes obsesivas jamás están satisfechas con cómo o quiénes son, quieren proyectar una imagen de sí mismos más segura, más capaz, más creativa, distinta, no se aceptan y esto último es desgarrador para el bienestar emocional.
Toda psicoterapia tiene como fin que el paciente resuelva sus conflictos emocionales, vinculares, laborales, sociales y que diluya la manera estricta de verse y valorarse. Incluso los pacientes con tendencia antisocial sienten un profundo dolor debido a ese superyó que les hace distintos y que les provoca el maldecir a los que le rodean y aman.
Las personas son buenas por naturaleza, esto contrasta con la opinión de algunos criminólogos y expertos en psicología forense, con la opinión de algunos médicos y con la de algunos psiquiatras biológicos.
Cualquiera que se asome con humildad a la vida, en su sentido más amplio, de una persona, un niño, adolescente o joven rebelde, antisocial (por sus actos) puede descubrir que una trayectoria vital, una biografía le ha llevado hasta allí. También, en otro polo, está la anomia social, y la falta de normas y leyes por parte de los padres de tal manera que los chavales se erigen en emperadores que marcan las normas y hacen lo que les dan la gana. Encima suelen reirle las gracias. Conocí a una familia en el que el padre estaba absorbido, anulado y sin voz ni voto, cada vez que hablaba la madre y el hijo se reían, el padre no tenía ningún hándicap, quizá el no haberse metido tan de lleno en la educación de su hijo como su madre y no hacer un ejercicio de compadreo con el niño, estaba fagocitado y humillado, no existía la ley paterna. La madre le estaba haciendo un flaco favor al hijo que abusaba de las drogas y no estudiaba con 14 años. Hacía lo que le apetecía en el momento que quería y simplemente si no le daban dinero trapicheaba para obtener droga y dinero. El entorno en el que se desenvolvía este muchacho era de familias anómicas, de toxicómanos en muchos casos y de chavales mayores que él.
En el Centro de Educación e Internamiento por Medida Judicial de Juslibol, antes llamado "refor" y ubicado en un colegio de Valdefierro; ahora como un módulo de una cárcel se han logrado grandes cosas, por ejemplo aumentar la reinserción y dar una contención educativa, psicológica y psiquiátrica más especializada. Sin embargo los recortes educativos llegan a un lugar donde se trabaja con "material muy sensible" y esto dice mucho y muy poco bueno de los burócratas que han decidido realizar ese movimiento.
Decía y lo defiendo que el papel de un terapeuta o un educador es sacar el potencial de salud del niño, realizar una entrevista y observación, acompañamiento y trabajo de documentación para saber la situación de ese muchacho. Con frecuencia nos encontramos con problemas de relación, trastornos psiquiátricos en los padres, problemas socioeconómicos y otra suerte de impedimentos para un crecimiento armónico. Hay que decir por mi experiencia que estos educadores hacen un trabajo muy duro y muy valioso para levantar e informar la situación de desdicha de estos chavales, cuyos padres no siempre son lo colaboradores que desearíamos.
Pero si seguimos indagando encontramos en muchas personas con actos delictivos en sus carreras que tienen un profundo corazón, capacidades y recursos para salir de esa situación. Como decía Winnicott la tendencia antisocial es una señal de esperanza, ya que el niño aún cuenta con que le vayan a asistir por hacer algo malo, que alguien le vaya a tratar bien. De hecho durante la segunda guerra mundial Anna Freud, Winnicott, Bowlby y otros se encargaron de trabajar con estos desposeídos para entender las raíces de la delincuencia que situaron cercana a la negligencia familiar.
Un psicoterapeuta, un psiquiatra o un educador tienen que tratar de rescatar a la parte sana del joven y potenciar esos valores humanos, de forma que a pesar del sufrimiento que pase o haya pasado tenga un sostén emocional, una contención y un apoyo donde sentirse protegido y entendido. Estos son trabajos que desgastan sin lugar a dudas. Son luchas diarias, a veces contracorriente para rescatar a un niño de las raíces de la delincuencia. Garrido, un psicólogo valenciano ha escrito libros como "El síndrome del emperador", en el que viene a decir que hay un componente genético que es indiferente al trato con la madre y padre. En algún caso puede resultar más resistido el cambio, pero desde la Universidad y a través de la observación poco se puede saber de los cambios que un muchacho con tendencia antisocial puede realizar.

martes, 3 de agosto de 2010

Conceptos winnicottianos IV

Cuando el infans no ha tenido un adecuado sostén, manejo y presentación de objetos es cuando surge problemas en el bebé, es lo que Winnicott llama "madre caótica". Es una madre angustiada, preocupada de otras cosas distintas a su hijo, interfiriendo en un maternaje apropiado.
Si existen fallas excesivas en esta fase es cuando se produce la desintegración psicótica en el infante.
Cuando más adelante, después de que se haya superado la fase de "dependencia absoluta", en una dependencia relativa aparecen problemas, son de tipo antisocial, lo que Winnicott llama tendencia antisocial. Se refiere a pequeños hurtos hechos abiertamente de forma que los padres se enteran, para denunciar una situación de deprivación emocional y para tomar lo que es suyo, lo que le falta, la carencia y falta. Los problemas en esta fase están relacionados con la delincuencia en adolescentes.
Winnicott considera que esos hurtos son una señal de esperanza, un pedido de auxilio más allá de la llamada de atención, es un tomar simbólicamente lo que es suyo.
Dice el libro Winnicott para principiantes (un excelente libro de Winnicott ilustrado y escrito por dos maravillosos conocedores del autor como Smalinsky y Ripesi):
No necesariamente la conducta antisocial implica una conducta delictiva. El niño busca con el acto antisocial recuperar una estabilidad y confianza en el marco hogareño a partir de episodios como enuresis, pequeños robos o mentiras, romper cosas, etc. La reacción del medio ambiente, que sólo busca sancionar "moralmente" al desafío planteado por la tendencia antisocial, no permite averiguar cuál es la verdadera "respuesta" que la conducta está forzando. [Ponen en boca de Winnicott lo siguiente; Esa niña (que está robando en el bolso de su madre), de manera inconsciente, está intentando hacer "justicia"; está tomando por sus propios medios lo que siente que debería dársele. Al mismo tiempo lo hace de una manera lo suficientemente descuidada como para que su madre pueda darse cuenta de que algo está sucediendo prestando una mínima atención].
Por supuesto, una respuesta contemplativa o meramente "comprensiva" también es ineficaz y con frecuencia empeora las cosas obligando al niño a redoblar sus impulsos antisociales. Si la provocación del niño es desatendida por el entorno, a la larga, la conducta antisocial sí se convierte en una actividad compulsiva que pierde su motivación inicial y que empieza a buscar beneficios secundarios de estricto orden delictivo (ventajas y beneficios que anulan por completo la original búsqueda de una respuesta de contención firme que brinde seguridad al niño antisocial). Llegados a este punto se hace inútil emprender una psicoterapia, y es la sociedad, con sus recursos asistenciales, legales, etc., quien debe hacerse cargo de la situación.

martes, 18 de mayo de 2010

Manejo en Tendencia Antisocial

Sobre el tratamiento, Winnicott dice: "Comprender que el acto antisocial es una expresión de esperanza constituye un requisito vital para tratar a los niños con tendencia antisocial manifiesta. Una y otra vez vemos cómo se desperdicia o arruina ese momento de esperanza a causa de su mal manejo o de la intolerancia. Es otro modo de decir que el tratamiento adecuado para la tendencia antisocial no es el Psicoanálisis, sino el manejo: debemos ir al encuentro de ese momento de esperanza y estar a la altura de él"