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Paz y Ciencia
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sábado, 27 de mayo de 2017

Paranoia La irracionalidad malsana



"Cada vez que usted me habla de curarme, Sr. Ferdière, -le escribe Artaud a su psiquiatra el 13 de agosto de 1943-, es como si recibiese una puñalada en pleno centro de mi corazón y mi conciencia"

Debemos huir de la idea de que el delirante paranoico vive en dos mundos, uno morboso, ajeno al sentido común y las circunstancias del entorno, y otro compatible con la realidad y las tareas sociales de la ciudad. Sucede más bien que todo conspira hacia un único núcleo central, que irradias ideas de perjuicio por los cuatro costados como primera elaboración de su energía vital. De tal modo que, incluso cuando se dedica con naturalidad a las labores del trato social, el paranoico mantiene, el paranoico mantiene una reserva significativa. De tal modo que, cuando se dedica con naturalidad a las labores del trato social, el paranoico mantiene una reserva significativa y prudente que proviene de su oscura convicción personal. 

Por eso, el mundo adaptado a la realidad, del que decimos simplificando las cosas que el paranoico participa como cualquier otra persona, es en el fondo un mundo en suspenso al que procura no contaminar con sus ideas paranoicas, pero al precio de mantenerlo aislado -suprimido- del resto de la conciencia [...] 

Esto nos recuerda que aliarnos con la parte sana de los enfermos, despreciando la alienada, concluye pronto en una ambición educativa por nuestra parte que choca con las ideas delirantes de los enfermos y agudiza su malestar. Conviene enloquecer con los psicóticos, al menos si queremos comprenderles. No para creerles y darles la razón, pues hay que renunciar a entenderles, pero para aceptar su punto de vista de la más completa estupidez.

Fernando Colina. Jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital Río Hortega de Valladolidad.
Este libro es un ensayo de psicopatología que intenta volver la clínica a sus fuentes humanistas. Entronca su discurso en la tradición de la gran psiquiatría clásica, y mediante la fenomenología, la hermenéutica, el psicoanálisis y la historia, aspira a combatir el reduccionismo biológico que hoy se ha apoderado de la teoría.

Fernando Colina. Melancolía y Paranoia, Ed. Síntesis. pág. 117


martes, 26 de enero de 2016

Los Alienistas del Pisuerga










Este nombre comenzó como una broma en el Hospital Psiquiátrico de Valladolid.
Un grupo de psiquiatras y psicólogos cultivados, con tres cabezas pensantes sobre pensadores dentro de su contexto histórico y psicopatológico. Es una propuesta interesante, puesto que nos acerca a las bases, a las fuentes de aquellos que condujeron los primeros pensamientos acerca de la locura.
Y no hay que tener miedo de la locura. Los "locos" pueden ser muy razonantes como dice un texto compilado de este grupo. Hay razón en la locura y locura en la razón. Como decía el propio Nietzsche: "Hay una poco de amor en la locura, pero también locura en el amor".
Estas iniciativas son fundamentales para psicólogos y psiquiatras. Ir a las propias fuentes nos aporta mucho saber, un saber contrastado que está perfilado dentro de su contexto histórico.
Tengo la suerte de conocer a un compañero, Mariano San Juan, que se formó con dichos caballeros andantes-errantes y la verdad es que la formación es verdaderamente sutil, precisa y delicada. Con fidelidad y lealtad a sus majestades los primeros "alienistas" de la historia, de donde surge este nombre: "Los Alienistas del Pisuerga". Tal vez lo expliquen ellos mejor. Os dejo con un vídeo de sus orígenes:
Alienistas del Pisuerga
Fernando Colina -Melancolía y Paranoia-

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Para ser un buen psicólogo hay que leer otras disciplinas como las ciencias sociales y la filosofía; Hegel, Foucault, Schopenhauer, Nietzsche, Albert Camus, etc-

lunes, 8 de junio de 2015

Melancolía

Algunos entienden la melancolía como el fenómeno más primitivo y arcaico, el bajo fondo de toda psicosis.
Como psicosis del del deseo, la psicosis blanca, el desierto original, la mudez más honda, la forma más extrema de alienación y soledad.

domingo, 7 de junio de 2015

Obsesion y Melancolía

La depresión es el aliviadero de los males de la sociedad.

Todos los elementos propios del obsesivo pueden aparecer en la melancolía. El orden, la escrupulosidad, la constancia meticulosa, la intolerancia a las interrupciones, el rigor ético, los excesos del recuerdo, el malestar ante la deuda o la facilidad para transformar su angustia propia, de abandono, separación y pérdida.
Cabe decirse que cualquier depresión debe siempre someterse simultáneamente desde cuatro puntos de vista:
Intensidad y duración, endogeneidad o reactividad, importancia del problema cualitativo o cuantitativo y, finalmente, por su ubicación entre neurosis y psicosis.

Fernando Colina

viernes, 5 de junio de 2015

Nosología ridícula

El trastorno bipolar es uno de los ejemplos más absurdos de la nosología.
No se sabe bien a qué cuadro clínico representa, hay solapamientos.
Es un campo enorme que se extiende desde la psicosis maníaco-depresiva a cualquier manifestación de la tristeza, despreciando los mil matices de la clínica.
Texto inspirado en "Melancolía y Paranoia", de Fernando Colina

domingo, 31 de mayo de 2015

Melancolía y Paranoia



"El síntoma universal, el síntoma por excelencia del gran circuito melancólico, es la tristeza, como la desconfianza lo es del eje de la paranoia. El origen de esa tristeza, irremediable y natural, no es otro que la propia condición del deseo, su llanto, su sollozo. Todo deseo concluye en placer pero también en insatisfacción y pérdida. Sin el lastre de la tristeza el barco queda mal estibado y se escora con facilidad. Observada desde este ángulo, la tristeza puede entenderse como la respiración del deseo, la expiración e inspiración con las que se alternan el placer y el dolor. El melancólico, siguiendo este razonamiento, tanto puede representar al hombre fracasado en el deseo como a su héroe y vencedor más audaz."
 Fernando Colina, Melancolía y paranoia