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Paz y Ciencia
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miércoles, 26 de julio de 2023

HIMNO A LA BELLEZA

 


'Himno a la belleza', un poema de Charles Baudelaire

¿Vienes del hondo cielo o del abismo sales,
Belleza? Tu mirar, infernal y divino, 
vierte confusamente beneficios y crímenes,
por lo que se te puede comparar con el vino.

Tus dos ojos contienen el poniente y la aurora;
esparces más perfumes que un ocaso tormentoso.
Tus besos son un filtro y tu boca es un ánfora
que hacen cobarde al héroe y al niño valeroso.

¿Sales del negro abismo o bajas de los astros?
Como un perro, el Destino sigue ciego tu falda...
Al azar vas sembrando la dicha y los desastres,
y todo lo gobiernas sin responder nada.

¡Caminas sobre muertos, y te burlas, Belleza!
El Horror, de tus broches no es el menos precioso,
y el Crimen, que se cuenta entre tus caros dijes,
danza amorosamente en tu vientre orgulloso.

Deslumbrado, el insecto vuela hacia ti, candela.
Crepita, estalla y dice: "¡Bendigamos la antorcha!".
El amante jadeando sobre su bella amada,
parece un moribundo que acaricia su fosa.

¿Qué importa así del cielo vengas o del infierno
Belleza, monstruo enorme, ingenuo y atrevido,
si tu mirar, tu pie, tu faz me abren la puerta
de un Infinito que amo y nunca he conocido?

De Satán o Dios, ¿qué importa? Ángel, Sirena,
¿qué importa, si me vuelves, -¡hada de ojos sedantes,
ritmo, perfume, luz, ¡oh tú, mi única reina!-
manos odioso el mundo más cortos los infantes?

*Baudelaire, Charles, Las flores del mal, Traducción Nydia Lamarque, 4.ta ed., Ed. Losada, Buenos Aires, 1965, p. 63.

miércoles, 9 de febrero de 2022

OBSESIÓN

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza. Gran Vía 32, 3° I Y Online.

Instagram: @psicoletrazaragoza

Página Web: www.rcordobasanz.es

Obsesión

En este poema sobresale la mirada subjetiva del poeta, y, ante todo, su emotividad y sensibilidad: "me amedrentáis", "te odio", "me gustarías". Su mirada da un nuevo significado a la naturaleza del bosque, los océanos y la noche.

Cabe resaltar la imagen que se adelanta al surrealismo desarrollado hasta el siglo XX y que muestra la última estrofa: "(...)las tinieblas son también ellas lienzos/ donde viven, brotando de mis ojos a miles,/ seres desaparecidos de miradas familiares(...)".

Vosotros, altos bosques, me amedrentáis como catedrales;
aulláis igual que el órgano; y en nuestros corazones malditos,
cámaras de duelo eterno donde resuenan antiguos estertores,
se repiten los ecos de vuestros De profundis.
¡Océano, te odio! Tus brincos y tumultos
los encuentra mi espíritu en sí; la risa amarga
del hombre derrotado, llena de sollozos y de insultos,
yo la escucho en la risa tremenda de la mar.
¡Cómo me gustarías, oh noche, sin esas estrellas
cuya luz habla un lenguaje consabido!
¡Pues yo busco el vacío, y lo negro, y lo desnudo!
Pero las tinieblas son también ellas lienzos
donde viven, brotando de mis ojos a miles,
seres desaparecidos de miradas familiares.

viernes, 22 de mayo de 2015

Las Flores del Mal



EPÍGRAFE PARA UN LIBRO CONDENADO 

Lector apacible y bucólico, 
Ingenuo y sobrio hombre de bien, 
Tira este libro saturniano, 
Melancólico y orgiástico. 

Si no cursaste tu retórica 
Con Satán, el decano astuto, 
¡Tíralo! nada entenderás 
O me juzgarás histérico. 

Mas si de hechizos a salvo, 
Tu mirar tienta el abismo, 
Léeme y sabrás amarme; 

Alma curiosa que padeces 
Y en pos vas de tu paraíso, 
¡Compadéceme!... ¡O te maldigo! 



https://youtu.be/YKD5hCW3ygM Las Flores del Mal, Barón Rojo

viernes, 26 de octubre de 2012

Charles Baudelaire: al lector




La estulticia, el error, la ruindad y el pecado nos habitan el alma y nos roen el cuerpo, y el amable dolor de pecar sustentamos al igual que mendigos que alimentan sus piojos.
Los pecados de terceros, el pesar inconstante, exigimos buen precio por decir nuestras culpas, y gozosos volvemos al camino enfangado con vil llanto creyendo lavar todas las manchas.
En la almohada del mar Trigemisto Satán sin cesar mece el alma hechizada por él, y ese noble metal que es materia de nuestra voluntad, como sabio alquimista evapora [...]

¡Es el TEDIO Con llanto maquinal en los ojos, imagina patíbulos mientras fuma su pipa.
Ya conoces, lector, a ese monstruo sensible,
¡oh tú hipócrita, igual a mì mismo, mi hermano!

Charles de Baudelaire (1811-1872)