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Paz y Ciencia

martes, 12 de septiembre de 2017

Bipolar: sentirse incomprendidos

Como otros pacientes, quizá más, los bipolares tienen la sensación de sentirse incomprendidos.

Los que llegan no me encuentran. Los que espero no existen. Alejandría Pizarnik

La razón de la creencia de que no puedan entender "el desastre de sus vidas" se debe, en parte, al hecho de que ellos mismos ignoran sus causas, seguramente por su manifiesta dificultad para bucear en los repliegues de su intimidad.
Esta vivencia de no tener interlocutores fiables les hace abandonar, muchas veces, la esfera social. Como decía Camilo José Cela: puede llevarnos a extremos congelados. La vivencia es de desarraigo, desazón y desconexión.

El sentirse incomprendidos conduce al aislamiento, también puede llevarlo a la indiscriminación de sus conductas, pero el resultado es semejante en ambas reacciones: soledad, incomprensión.

Hay otro problema, y es que la percepción de la realidad del paciente la ve como evidente y no siempre tiene los pies arraigados, como dice Claudio Naranjo es un saltarín, no tiene los pies en el suelo.
Esto corresponde al Eneatipo 7.

Pessoa, con belleza dice: Albergo en el pecho, como a un enemigo que temo ofender, un corazón exageradamente espontáneo que siente todo lo que sueño como si fuese real, que acompasa con el  pie la melodía de las canciones que mi pensamiento canta, canciones tristes, como las calles estrechas cuando llueve.

Téngase en cuenta que lo que ellos "ven" como algo real es -para quienes le rodean- el atisbo de una sombra que no pueden llegar a representar.

Rodrigo Córdoba Sanz: Experto en Trastorno Límite y Bipolaridad.
Zaragoza 653 379 269

lunes, 11 de septiembre de 2017

Ibone Olza: El parto

El parto es un "evento neurohormonal". Lo dirigen hormonas que se liberan tanto en el cerebro de la madre como en el del bebé, hasta producir un escenario único en la vida, irrepetible: todo lo que entonces sucede queda profundamente grabado. Es bonito comprender cómo la naturaleza ha priorizado que el primer encuentro madre bebé sea amoroso y gozoso.

Cuando escuchamos a las madres que han vivido un parto fisiológico, encontramos que para la mayoría el parto es un viaje muy intenso hacia las profundidades del ser... Se caracteriza por un estado alterado de conciencia durante la dilatación. Cuando el parto es respetado, las mujeres salen del mismo sintiéndose poderosas, capaces de cualquier cosa, listas para criar a sus bebés con fuerza y seguridad en sí mismas.

La separación del bebé de su madre es, seguramente, lo más dramático para el bebé y su madre. Esto es lo que se acostumbra a hacer. Supone un estrés inmenso, que es mayor cuanto más tiempo dure la separación, que puede alterar la respuesta del bebé de por vida... Inclusive en su vida adulta.

Para que el parto no se complique es importante cuidar las emociones de la madre.

Ibone Olza. Psiquiatra infantil y perinatal. Profesora de la Universidad de Alcalá de Henares. Autora de los libros: ¿Nacer por cesárea?, Lactivista y recientemente Parir: el poder del parto.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza.
653 379 269.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Encendido bipolar y estados alterados de la conciencia

Este encendido se acompaña de una alteración de la conciencia habitual y puede deslizarse en diversas manifestaciones de la enfermedad.
Deriva en un Estado Alterado de la Conciencia (EAC).

En términos generales, un estado alterado de la conciencia puede definirse como una condición del organismo, como un estado diferente del estado normal de la conciencia; por variaciones psicológicas o límites del umbral de conciencia de alerta. Implica el traspaso de los límites de funcionamiento habitual de la conciencia y el Yo.

Algunos de estos estados son de reducción de la conciencia (coma, letargia, estupor, etc). Pero en otros casos hay una amplificación masiva de la misma, como sucede en los estados de hiperalerta, trance, experiencia mística, conciencia expandida y un nivel de alerta superior que puede derivar en ideas de autorreferencia.

:: En el caso de la manía nos encontramos con un Estado Alterado de la Conciencia expandido; por el contrario, en la melancolía hacemos frente a un estrechamiento significativo. Tanto en uno u otro polo, todo el universo perceptual-afecto-cognitivo se trastoca y los compromisos psico-neuro-endocrinos son muy palpables.

:: Descubriendo dones

Más allá de estos territorios de transformación mencionados -espectro y encendido bipolar-, donde el efecto de cambio puede tener a corto plazo relaciones decisivas sobre el modo en que se concibe y trata la bipolaridad, el descubrimiento de los dones que se esconden detrás de la inestabilidad emocional como fin de todo tratamiento y la admitir que la bipolaridad es un modo de ser en el mundo, constituyen pasos sobre los cuales se está montando la revolución clínica en torno de la bipolaridad.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza.
www rcordobasanz eses

Especialista en el tratamiento del trastorno bipolar (psicosis maníacos depresiva)

Recomiendo leer los textos de Eduardo Grecco: "¿Quién se ha subido a mi hamaca?" y "Constelaciones Familiares y Bipolaridad".

Salud

sábado, 9 de septiembre de 2017

Laura Gutman: Por qué es tan importante que seamos tiernos con los niños




Por qué es tan importante que seamos tiernos con los niños

Todo anhelo de felicidad depende de nuestras experiencias primarias. Aquello que hemos sentido siendo niños –cuando el bienestar y el placer deberían ser recibidos por parte del adulto que nos cuidaba porque no lo podíamos generar por nuestros propios medios- va a condicionar la calidad de todo nuestro abanico de percepciones.  Durante la niñez se organizan las sensaciones básicas, que luego van a ser el soporte de toda nuestra organización psíquica posterior: nuestras creencias, opiniones, pensamientos, órdenes amorosos, sexualidad, seguridad interior, libertad y despliegue. En efecto, aún no alcanzamos a vislumbrar el impacto que tienen -sobre la totalidad de cada vida humana- las experiencias amorosas durante la niñez, o bien las experiencias de soledad o distancia emocional respecto de nuestras madres.

Cuando devenimos madres o padres y estamos inundados por la exigencia cotidiana en la crianza de los niños pequeños, perdemos de vista el alcance que tiene para la humanidad entera, que ese niño que es nuestro hijo se sienta bien tratado, atendido, percibido y satisfecho. Lamentablemente –sin un proceso de indagación personal y sin conciencia de nuestros recursos dormidos- perpetuamos en una cadena trans-generacional- la ignorancia que mantenemos sobre la perfección exquisita del ser humano.

Por eso reitero la importancia que tiene para cada uno de nosotros, abordar nuestra propia biografía humana. ¿Qué nos puede aportar este sistema de indagación? Una mirada honesta, amplia, abierta y verdadera sobre el sometimiento que hemos padecido durante nuestra propia infancia y sobre los mecanismos de supervivencia que hemos utilizado para atravesar una niñez injusta, siempre desde el punto de vista del niño que hemos sido. El primer requisito para llevar una vida más consciente, es abordar con ojos bien abiertos nuestra propia infancia. ¿Nos da pereza? Sí, claro. Pero sobre todo nos da miedo, porque intuimos que vamos a encontrar más dolor y desarraigo afectivo de lo que sospechábamos. ¿Es grave? No, lo más grave ya pasó. Ahora somos personas grandes. Pero si no asumimos el laborioso proceso de revisar nuestra propia historia, luego -por más que pongamos buena voluntad- no lograremos cambiar a favor de nuestro prójimo. ¿Por qué? porque ante cada desafío vital, se disparan nuestros “automáticos”, que son los mecanismos que hemos utilizado desde tiempos remotos y con los cuales estamos acostumbrados a relacionarnos.

Si estamos de acuerdo en que cada niño debería recibir absolutamente todo lo que necesita en calidad de cuidado, protección, percepción, contacto corporal, disponibilidad afectiva y resguardo, entonces tenemos la obligación de conocer al detalle desde qué realidad emocional partimos cada uno de nosotros, para poder –en serio- ofrecer a cada niño el bienestar que merece.

Solo si volvemos a poner al cada niño en el centro de la escena, nuestra civilización tiene oportunidades de paz y prosperidad.



Laura Gutman

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. 653379269 Zaragoza
Sugiero los textos de Laura Gutman "La Biografía Humana" y "¿Qué nos pasó cuando éramos niños y qué hicimos con ello?

domingo, 3 de septiembre de 2017

Pasado, presente y futuro

Quien no quiere saber nada de su pasado está "condenado" a vivirlo otra vez. Lo pasado le alcanza de nuevo. Una y otra vez pone en escena sus historias no resueltas, que siguen influyendo en él como imágenes interiores, hasta que, por una vez, las contempla con "seriedad lúcida". En esta mirada reside un asentir, una aceptación de lo que ha sido. En el fondo es de este movimiento interior de lo que hablamos cuando nos referimos al perdón. Sólo entonces se apaciguan nuestras viejas historias. No desaparecen, pero han encontrado su lugar adecuado en nosotros.

viernes, 1 de septiembre de 2017

El desencanto y fracaso de los estudiantes de psicología

"Los alumnos, ilusionados, se inscriben en la Facultad de Psicología con la tópica pretensión de conocerse a sí mismos y a los demás. Pronto fueron convencidos, sin la menor resistencia, de que la Psicología es la ciencia de la conducta, y ocupados en actividades presuntamente científicas como la estadística, la biología o la psicología del aprendizaje. En poco tiempo es tal la cantidad de prejuicios que han acumulado, que están incapacitados para el conocimiento de cualquier fenómeno humano. (...) Los profesionales de la Psicología suelen distanciarse de la corriente cientificista académica y, gracias a ello, están en condiciones de aplicar su sano juicio a la resolución de problemas psicológicos; eso si su paso por las facultades de psicología no les incapacitó ya, de por vida, para enfrentar cualquier temática de índole psicológica".

Carmelo Monedero, catedrático de Psicopatología en la Universidad Autónoma de Madrid.
"Antropología y Psicología". Ediciones Pirámide, Madrid 1995, p. 10

Heridas consteladas

La grandeza de un oficio consiste tal vez ante todo en que une a los hombres. Sólo hay una verdadera alegría: la relación con los demás.

- Antoine de Saint-Exupéry

A menudo hay más de una clase de heridas. En algunas personas pueden juntarse diferentes -y a la vez parecidas- dinámicas y reforzarse mutuamente. Por ejemplo, si un niño fue dejado por sus padres con los abuelos durante largo tiempo, es muy probable que desarrolle un trauma de apego.
Si su madre sufrió un aborto, o el padre tuvo padres severos.
Ambos traumas tienen que ver con el tema del abandono, lo que abre una nueva y más amplia dimensión sistémica.
Es preciso tener presente en el proceso psicoterapéutico tanto la situación actual como la situación de la infancia y también la historia familiar.

Peter Bourquin: "El arte de la terapia"

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo. Zaragoza. 653 379 269