PEACE

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Paz y Ciencia

jueves, 14 de febrero de 2008

Gibran Khalil Gibran. "El Profeta"

Este pensador nace el 6 de enero de 1883 en Bicharre, en las montañas del Líbano. Emigra a Bostony regresa a su tierra para completar estudios de árabe en Beirut. Años después viaja a París donde se dedica a la pintura. Desde 1910 hasta el día de su muerte, el 10 de abril de 1931, se establece en Nueva York. Otras obras son: "El Loco" y "El Vagabundo".

Dice así en un fragmento inolvidable.

Y una mujer que llevaba un niño en los brazos dijo:
Háblanos de los Hijos:
Y dijo él:
Vuestros hijos no son vuestros hijos.
Son los hijos y las hijas del ansia de la Vida por sí misma.
Vienen a través vuestro, pero no son vuestros.
Y aunque vivan con vosotros, no os pertenecen.

Podéis darle vuestro amor, pero no vuestros pensamientos, porque ellos tienen sus propios pensamientos.
Podéis abrigar sus cuerpos, pero no sus almas,
pues sus almas habitan en la mansión del mañana,
que vosotros no podéis visitar, ni siquiera en sueños.
Podéis esforzaros en ser como ellos, pero no intentéis hacerlos a ellos como vosotros.
Ya que la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer.
Sois los arcos con los que vuestros niños, cual flechas vivas, son lanzados.
El Arquero ve el blanco en el camino del infinito, y Él, con Su Poder, os tenderá, para que Sus flechas puedan volar rápidas y lejos.
Que la tensión que os causa la mano del Arquero sea vuestro gozo,
ya que así como Él ama la flecha que vuela, ama también el arco que permanece inmóvil.

miércoles, 13 de febrero de 2008

La Niña de los Sueños XIV

Nada hay bajo el Sol que no tenga solución, nunca una noche venció a un amanecer, canturrea la despistada joven. Cubierta de ramitas y hojas liadas con los ropajes de la Institutriz. Con vigor y decisión se dirige a la muralla, una vez sorteado el círculo de protección de sus vericuetos. Una vez en el camino de claras piedras deja de ver ojos que le miran, deja de sentir que le escuchan, deja de notar que le espían, deja de ocuparse en la mirada de otros. A su alrededor un cielo y un halo de esperanzas vírgenes. Cuantas horas has pasado escuchándome hablar, relatando mis proyectos y mi forma de pensar, no creas que no agradezco lo que tú has hecho por mí, porque tú me has hecho feliz... Sigue cantando: en este mundo de locos tú eres mi salvación, tú eres la cima del mundo que existe a mi alrededor, sólo un día me pediste que te hiciera una canción y hoy, por fin, tu deseo se cumplió. Mientras tanto juega con la flauta, a la que procura mimar, como una prolongación de su existencia, de su ser, de la verdadera Niña. Amor, sé que tú eres para mí esa chispa de vida que me ayuda a seguir, me ayuda a luchar junto a ti...
Delante de ella el pueblo se abre, se coloca el antifaz, al que tiene que hacer unos agujeros con una rama picuda. Nunca pensó en que tendría que esconderse para poder expresarse con naturalidad.

domingo, 10 de febrero de 2008

La Niña de los Sueños XIII

De noche, salta por la ventana ayudándose de una enredadera y del soporte que le ofrece la estructura metálica pegada al muro. Con una agilidad olvidada intenta a tientas buscar un lugar seguro donde colocar el pie, sobre ella negro y plata. Esa noche la luna está en menguante. Una tenue luz ilumina el extenso jardín. Oye el rumor del agua caer en la fuente. Unos pequeños perros custodian la periferia del jardín, ella, armada y precavida, blandiendo unos pedazos de carne cruda, usurpados para tal fin de las reservas de la Gran Cocina de Palacio. Trémulo el vibrar de los árboles por el viento, frío el que siente por su nuca, a su alrededor todo dispuesto. Sólo falta saltar el muro que separa al pueblo del Gran Jefe y poder dejar volar de nuevo y a hurtadillas sus sueños. Sentirse de nuevo en lo alto de la fortificación le excita, verse libre, rodeado por esas gentes, no por necesidad sino por amor, es algo que le atrae. Para ello, una flauta cogida con un cinto y unas botas de montar para poder caminar y no pasar frío. Encima, un vestido negro de seda cubierto por un abrigo de regalo de algún gobernante extranjero. En el bolsillo del abrigo su antifaz. Con él, el anonimato y por tanto, la libertad, una libertad condicionada a la que las normas de Palacio disponen. La realeza tiene estas cosas.

Conceptos de Winnicott sobre delincuencia infantil

D.W. WINNICOTT.
ALGUNOS ASPECTOS PSICOLÓGICOS DE LA DELINCUENCIA JUVENIL
(1946)
Conferencia pronunciada ante magistrados, por invitación.

En este texto, Winnicott, como nos tiene acostumbrados, expone de manera sencilla una manera revolucionaria pero nada amarga, de una manera profunda pero cercana, de una manera técnica pero sencilla, de aspectos que nos conciernen a todos pero con cariño.
Ha tenido gran impacto para mi después de mi breve paso por el antiguo centro de Reforma San Jorge, ahora Centro de Educación e Internamiento por Medida Judicial.
Apuntaré algunas de sus palabras a modo de aforismos para ir nutriendo el Vocabulario y acercando un texto hermano de Deprivación y Delincuencia y de Conozca a su niño.

DWW en escena, capítulo VIII del libro El Niño y su Mundo Externo [págs. 185-191], editado por Hormé S.A.E., 1993. Buenos Aires. Título Original: The Child and Outside World, editado por Tavistock Publications Ltd.

- Freud contribuyó con algo que resulta verdaderamente útil aquí. Demostró que si utilizamos el sentimiento en lugar de la reflexión, no podemos excluir el inconsciente sin cometer serios errores; de hecho, sin hacer el papel de tontos. El inconsciente puede ser un estorbo para quienes gustan de las cosas claras y simples, pero decididamente resulta imposible que quienes planean y meditan no lo tengan en cuenta.
- Todo magistrado tiene plena conciencia de que los ladrones tienen motivos inconscientes. En primer lugar, sin embargo, quiero manifestar y acentuar una aplicación muy distinta de este mismo principio. Quiero sugerir que se considere el inconsciente en su relación con la tarea judicial, que consiste en aplicar la ley.
- El delito provoca sentimientos públicos de venganza. La venganza pública podría significar algo muy peligroso si no fuera por la ley y por quienes la aplican. Particularmente cuando actúan en los tribunales, los jueces dan expresión a los sentimientos públicos de venganza, y sólo en esa forma es posible que se establezcan las bases para un tratamiento humanitario del delincuente.
- Ustedes saben que al examinar a los diversos alumnos de una escuela correccional, el diagnóstico puede oscilar desde niños normales (o sanos) hasta esquizofrénicos. Sin embargo, algo liga a todos los delincuentes. ¿Qué es?
- (…) El hecho es que las primeras etapas del desarrollo emocional están llenas de conflicto y desintegración potenciales. La relación con la realidad externa todavía no está firmemente arraigada; la personalidad aún no está del todo integrada; el amor primitivo tiene una finalidad destructiva, y el niño pequeño no ha aprendido todavía a tolerar y manejar los instintos. Puede llegar a manejar estas cosas, y muchas más, si lo que le rodea es estable y personal. Al comienzo, necesita indispensablemente vivir en un círculo de amor y fortaleza (con la consiguiente tolerancia) para que no experimente demasiado temor frente a sus propios sentimientos y sus fantasías y pueda progresar en su desarrollo emocional. (Las cursivas son de R. Hold).
- Ahora bien, ¿qué ocurre si el hogar no proporciona todo esto a un niño antes de que haya establecido la idea de un marco como parte de su propia naturaleza? La opinión corriente es que, al encontrarse “libre” procede a disfrutar de esa situación. Esto está muy lejos de la verdad. Al ver destruido el marco de su vida, ya no se siente libre. Se torna ansioso, y si tiene esperanzas, comienza a buscar un marco fuera del hogar. El niño cuyo hogar no logra darle un sentimiento de seguridad, busca las cuatro paredes fuera de su hogar; todavía abriga esperanzas, y apela a los abuelos, tíos y tías, amigos de la familia, la escuela. Busca una estabilidad externa sin la cual puede perder la razón. Si alguien se la proporciona en el momento adecuado, esa estabilidad puede crecer en el niño como los huesos de su cuerpo, de modo que gradualmente, en el curso de los primeros meses y años de su vida, pueda pasar de la dependencia y de la necesidad de ser manejado a la independencia. A menudo, el niño obtiene de sus parientes y de la escuela lo que no ha conseguido en su propio hogar.
- (El niño antisocial simplemente busca un poco más lejos, apela a la sociedad en lugar de recurrir a su propia familia o a la escuela, para que le proporcione la estabilidad que necesita a fin de superar las primeras y muy esenciales etapas de su crecimiento emocional).

{Winnicott con voz melosa}

- Cuando un niño roba fuera de su hogar, también busca a su madre, pero ahora con un mayor sentimiento de frustración, y con una necesidad cada vez mayor de encontrar, al mismo tiempo, la autoridad paterna que ponga un límite al efecto concreto de su conducta impulsiva, y a la actuación de las ideas que surgen en su mente cuando está excitado. En la delincuencia manifiesta nos resulta difícil, como observadores, porque lo que encontramos es la necesidad aguda que tiene el niño de un padre estricto, que proteja a la madre cuando aquél la encuentre. El padre estricto que el niño evoca también puede ser afectuoso, pero en primer lugar debe mostrarse estricto y fuerte. Sólo cuando la figura paterna estricta y fuerte se pone en evidencia, el niño puede recuperar sus impulsos primitivos de amor, su sentimiento de culpa y su deseo de reparar.

{En estos casos particulares vendríamos a ser imagos paternas en el sentido junguiano, somos lo que ellos nunca han podido vivir, y mostrarnos fuertes, firmes y proporcionar ese marco carente es suficientemente bueno para que creen sus propias interpretaciones e integraciones, se trata de resolver la falta básica (M. Balint)}

- (…) el sentimiento de seguridad no se estableció suficientemente en los primeros años de la vida del niño como para que éste lo incorpore a sus creencias. Un niño antisocial puede mejorar aparentemente bajo un manejo firme, pero si se le otorga libertad no tarda en sentir la amenaza de la locura. De modo que vuelve a atacar a la sociedad (sin saber qué está haciendo) a fin de reestablecer el control exterior.
- El niño normal (…) desarrolla lo que a veces se denomina “un ambiente interno” con una tendencia a encontrar buenos ambientes. El niño antisocial, enfermo, que no ha tenido la oportunidad de desarrollar un buen “ambiente interno” necesita absolutamente un control exterior para sentirse feliz, para poder jugar o trabajar.

{Winnicott, ahora, expone la historia de la guerra, donde se crearon albergues y centros para intervenir con niños enfermos, dice así, como resumen: Todos conocemos el excelente trabajo realizado en algunas escuelas correccionales, pero el hecho de que la mayoría de sus alumnos hayan sido condenados en un tribunal contribuye a crear dificultades. Por tanto propone que sean los cauces Sanitarios y no tanto lo Judicial lo que enmarque la conducta antisocial, cada cosa en su contexto}

- Volvamos ahora al tema de los niños carentes de vida hogareña. Aparte del descuido (en cuyo caso llegan a los tribunales de menores como delincuentes), es posible manejarlos en dos formas. Se les puede hacer psicoterapia personal, o bien proporcionarles un ambiente firme y estable con cuidado y amor personales, y aumentar gradualmente las dosis de libertad. En realidad, sin esto último, no es probable que la psicoterapia personal tenga éxito. Y con la provisión de un sustituto hogareño adecuado, la psicoterapia puede tornarse innecesaria, lo cual es afortunado porque prácticamente nunca se puede contar con ella. Pasarán años antes de que se disponga, incluso, de unos pocos psicoanalistas adecuadamente adiestrados para ofrecer los tratamientos personales que tan urgentemente se necesitan en muchos casos.
- (…) Cuanto más pensamos en estas cosas, más comprendemos por qué los bebés y los niños pequeños necesitan absolutamente el marco de su propia familia y, de ser posible, una estabilidad del ambiente físico también; y de tales consideraciones deducimos que a los niños carentes de vida hogareña hay que proporcionarles algo personal y estable cuando todavía son bastante pequeños como para utilizarlo en cierta medida, o bien nos obligarán más tarde a proporcionar estabilidad en la forma de un reformatorio o, como último recurso, de las cuatro paredes de una celda carcelaria.

{Winnicott sale de escena y entran un grupo de niños rumanos, marroquíes, gitanos y algún español de nacimiento. Detrás suyo una ordalía}

{Termina con un gran banquete entre Winnicott, unos educadores sociales y los propios niños y adolescentes comiendo juntos roscón}



Rodrigo Hold, 29 de Enero. 2008. Día de San Valero.

La Niña de los Sueños XII

En Palacio, en su habitación, la Sala de la Princesa. La doncella de turbulenta estancia real se agita la máscara. Sembrado ha quedado, atrás, la sombra de lo que ensayó en secreto. Su canto y el sonido de la flauta. Los campesinos vivían unos días de luminosidad, de esperanza. La presencia de aquella mágica figura esbelta les había hecho pensar que detrás de toda esa inmundicia, avaricia y otros vicios escolásticos había una ingenua e inquietante presencia ajena al devenir de una Ciudad poblada de penurias. El muchacho hacía sus conjeturas, pensaba en quién podría ser esa imagen divina. No era el único, de hecho el fenómeno se había adueñado de las conversaciones, desde las tascas hasta la Biblioteca Real, lugar poco frecuentado hasta el momento. Ahora unos pocos curiosos se agolpaban buscando pergaminos sobre Leyendas relacionados con el suceso de aquella noche.
La Institutriz miraba con ojos rasgados a "su señora". Esta confidente del Rey contestaba a las preguntas avasalladoras de un Jefe de Gobierno enfadado por tal algarabía. El Monarca acostumbrado a un permanente desequilibrio económico y a ver a sus súbditos a su antojo sin más ilusión que agradar, sentía descontrol. Eso le molestaba, le enojaba, le entristecía.
Mientras tanto la muchacha, cuidadosamente, con cariño y sin demasiada práctica intentaba tejer una suerte de antifaz para no ser descubierto. De ser así, acabaría con sus singladuras nocturnas y con el amor que había catalizado en los campesinos. Cuando terminó a mitad de noche de hacer el último remiendo, dobló la tela fina y sedosa y la escondió en su baúl, sólo donde sabía que nunca mirarían, entre sus ropas antiguas. Le gustaba ser dueña de sus recuerdos.
Inspirado por JC.R.C.

jueves, 7 de febrero de 2008

La Chaqueta Metálica Vol. 1. 1987.

LA COMPAÑÍA

La película empieza con el Sargento Hartman, un instructor de la Marina que se define como “duro”, gracioso eufemismo. Aparece en escena impoluto, meticulosamente planchado y arreglado. Con una pasión ardiente y aplastante por “su” pelotón de marines.

Pasando revista, regala apodos y provoca la ira de “sus”reclutas, les humilla diciendo que son “basura”, “nenas”, “que no tienen huevos” y se ensaña especialmente con el transcurrir de un comienzo francamente brutal y estremecedor.

Dos de los reclutas son el Recluta Patoso y El Recluta Bufón. El Sargento Hartman, después de poner a prueba el valor y la osadía del Recluta Patoso, decide relegar al Recluta Copo de Nieve, un recluta negro y alzar al primer puesto del pelotón al Recluta Bufón, obligándole a dedicarse para hacer del Recluta Patoso un marine y “enseñarle”. Para ello deben dormir y pasar el día uno al lado del otro. El Recluta Patoso parece aliviado.

- El fusil es una herramienta, lo que mata es un corazón de piedra.
- A los marines no se les deja morir sin permiso.
- Mi cuerpo, vuestro cuerpo, nuestro cuerpo. Marines Americanos.
- Eres un asqueroso y repugnante gordinflón.
- Siempre que el recluta patoso la cague no lo castigaré a él sino a todos vostros.

Mientras hace flexiones el resto de la Compañía, el Recluta Patoso se come el donuts que provoca al enfado del Sgto. Hartman.
Hasta el minuto 25 de la película sólo habla el Sargento, no existe diálogo, sólo una relación de poder, de vejación, autoritaria y sin escrúpulos. Un carácter obsesivo, una expresión anal-sádica (Abraham).

Finalmente, tras recibir varios castigos por los descuidos del Recluta Patoso le pagan todos y cada uno de los miembros de La Compañía con un jabón enrollado en una toalla. Para no dejar marcas. El recluta patoso, amordazado gime y llora de dolor. Sobretodo porque su hasta entonces amigo y único apoyo, el Recluta Bufón, le pega con saña.

- A Dios se le pone dura con los marines.
- Leonard habla con su rifle, me parece que ya no aguanta más.
- Hoy habéis dejado de ser capullos, ya sois marines.

El Recluta Bufón está de “imaginaria”, haciendo guardia por la noche. Descubre que hay alguien en el baño. Allí sentado con la mirada perdida, el Recluta Patoso acaricia dulcemente a su querida Marlene, su fusil.
- ¿Es munición de guerra?
- 7,62 milímetros, con camisa metálica
.
El Recluta Bufón se asusta mientras el Recluta Bufón corea la proclama que les enseñó el Sargento: Este es mi fusil, hay otros muchos pero éste es el mío…
Entra en escena el Sargento, quien intenta primero con pies de plomo que deje el arma, el Recluta no cede. El Sargento cambia la estrategia y le comienza a humillar de nuevo: “No te hacían caso tu papá y tu mamá cuando eras niño”, entonces recibe un balazo a la derecha del corazón. Posteriormente, tras hacer las maniobras propias de un miembro de infantería se sienta en la tapa del inodoro y presiona el gatillo de su fusil, con la mirilla apuntando a su encéfalo.
Probablemente los cuarenta y cinco minutos más intensos que haya dado una película bélica. Cómo se destruye a una persona con un yo débil. La destrucción de su voluble narcisismo, ya mellado de antemano. La traición de quien consideraba su amigo, la crudeza de la instrucción militar en el cuerpo de marines, lo destructivo que puede llegar a ser para los que rodean a una persona con carácter obsesivo. Una condensación de valores humanos universales en una obra de Stanley Kubrick, agudo y perspicaz lector de la mente humana.

lunes, 4 de febrero de 2008

Apego. Por Óscar Hold; trabajando a Pía Vernengo

Apego

Definición

El comportamiento de apego se define como toda conducta por la cual un individuo mantiene o busca proximidad con otra persona considerada como más fuerte. Se caracteriza también por la tendencia a utilizar al cuidador principal como una base segura, desde la cual explorar los entornos desconocidos, y hacia la cual retornar como refugio en momentos de alarma.

La amenaza de pérdida despierta ansiedad, y la pérdida ocasiona pena, tristeza, rabia e ira. El mantenimiento de estos vínculos de apego es considerado como una fuente de seguridad que permite tolerar esos sentimientos. El apego es claramente observable en la preocupación intensa que los niños pequeños muestran, con respecto a la localización exacta de las figuras parentales, cuando se encuentran en entornos poco familiares.

Origen, historia y desarrollo del concepto

Según John Bowlby, gran exponente y fundador de la teoría del apego, existe una necesidad humana universal para formar vínculos afectivos estrechos.

Bowlby se interesó en el tema a partir de la observación de las diferentes perturbaciones emocionales en niños separados de sus familias. Sus investigaciones lo llevaron a sostener que la necesidad de entablar vínculos estables con los cuidadores o personas significativas es una necesidad primaria en la especie humana. Tomó aportes de diversas disciplinas. Su contacto con los trabajos de Lorenz sobre la conducta instintiva de patos y gansos en 1951, fue clave. A partir de las observaciones de primates no humanos, se evidencia que el comportamiento de apego se da en las crías de casi todas las especies de mamíferos. La regla general es el mantenimiento de la proximidad por parte de un animal inmaduro a un adulto preferido, casi siempre la madre. Tal comportamiento, según los etólogos, tiene gran valor para la supervivencia, ya que brinda protección contra los depredadores. Para Bowlby, es concebido como una clase particular de comportamiento, distinto del nutricio y del sexual. Centrado en estos estudios, entre 1969 y 1980 desarrolló la teoría de apego y pérdida.

El punto central de la teoría está dado en la postulación de una relación causal entre las experiencias de un individuo con las figuras significativas (los padres generalmente), y su posterior capacidad para establecer vínculos afectivos. Nociones como ansiedad de separación y disposición básica del ser humano ante la amenaza de pérdida, tienen especial relevancia.

Sus observaciones de situaciones de separación prolongada, le permitieron clasificar la reacción de los niños en sucesivas etapas: 1) etapa inicial de protesta, caracterizada por una preocupación marcada acerca de la ubicación de la figura de apego, que se expresaba en llamadas esperanzadas y llanto. 2) Al cabo de unos días, los niños que continuaban separados atravesaban una fase de desesperación; aparentemente todavía preocupados por el progenitor perdido; mostraban llanto débil y paulatinamente más desesperanza. 3) Etapa de desapego: con el transcurrir del tiempo los niños se volvían apáticos y retiraban todo interés aparente por el entorno. Comenzaban, igualmente, a fijarse en el entorno inmediato, incluyendo las enfermeras y los otros niños. Los niños que llegaban a este estado, ignoraban y evitaban activamente la figura de apego primaria al llegar el momento de un eventual reencuentro, y algunos parecían no poder recordarla.

La teoría incluye conceptos del psicoanálisis, tales como el de medio ambiente facilitador de Winnicott. También incorporó conceptos de la psicología cognitiva; en el sentido que el individuo desarrolla dentro de sí modelos prácticos que representan rasgos del mundo y de sí. Buscaba así diferenciarse de conceptos como "objeto interiorizado", al que consideraba ambiguo. Sostenía que la modalidad de apego influye tanto en la forma de vincularse, como en los tipos de pensamientos, sentimientos y recuerdos.

En el desarrollo de la personalidad se consideran dos tipos de influencias: el primero se relaciona con la presencia o ausencia de una figura confiable quien proporciona la base segura al niño; y el segundo se refiere a la capacidad del individuo de reconocer cuando otra persona es digna de confianza (factores internos). Un buen apego incluye dos aspectos: base segura y exploración. La principal variable se concentra sobre la capacidad de los padres para proporcionar al niño una base segura, y la de animarlo a explorar a partir de ellos.

El ser humano no nace con la capacidad de regular sus reacciones emocionales. Necesita de un sistema regulador diádico, en el que las señales del niño sobre sus estados sean entendidas y respondidas por sus figuras significativas, lo que le permitirá alcanzar así la regulación de esos estados. Sus experiencias pasadas con la madre, por ejemplo, son incorporadas en sus modelos representacionales, a los cuales Bowlby (1973) denominó Modelos de Funcionamiento Interno (internal working modelos).

En esta teoría, un concepto clave es el de sistema conductual, el cual supone una organización homeostática para asegurar que una determinada medida se mantenga dentro de límites adecuados. Es decir, la conducta de apego se organiza por medio de un sistema de control, análogo a los sistemas de control fisiológico que mantienen dentro de ciertos limites las medidas fisiológicas (como la presión sanguínea). Así, el sistema de control del apego mantiene el equilibrio entre cercanía-distancia respecto de la figura de apego.

El sistema de apego, cuyo objetivo es la experiencia de seguridad, es un regulador de la experiencia emocional. Para Bowlby, la presencia de un sistema de control del apego y su conexión con los modelos operantes del sí mismo, modelos de funcionamiento interno, y de las figuras de apego, constituyen características centrales del funcionamiento de la personalidad.

La salud estará relacionada con la capacidad del individuo de reconocer figuras adecuadas para darle una base segura, y su capacidad para colaborar en el establecimiento de una relación mutuamente gratificante.

Los trabajos de Mary Ainsworth (1978) tuvieron un papel central en el desarrollo de la investigación del apego. Sus observaciones e investigaciones sobre la interacción entre la madre y el infante en los hogares de Kampala, Uganda, y de Baltimore, Maryland, le permitieron diseñar el procedimiento de laboratorio conocido como la situación extraña, donde se observaban las respuestas del infante frente a separaciones muy breves de uno de los padres, y sus posteriores reuniones. Identificó así tres patrones organizados de respuestas infantiles: seguro, ansioso/evitativo, y ansioso/resistente (ambivalente), los cuales se relacionan con diferentes tipos de apego.

El apego seguro se caracteriza porque aparece ansiedad frente a la separación, y reaseguramiento al volver a encontrarse con la madre. Supone un modelo de funcionamiento interno de confianza en el cuidador. El apego ansioso/evitativo muestra poca ansiedad durante la separación y un claro desinterés en el posterior reencuentro con la madre; se relaciona con una desconfianza en la disponibilidad del cuidador. En la categoría ansioso/resistente, el niño muestra ansiedad de separación, pero no se tranquiliza al reunirse con la madre. Son niños que muestran limitada exploración y juego, tienden a ser altamente perturbados por la separación, y tienen dificultad en reponerse después. La presencia de la madre y sus intentos de calmarlo fracasan en reasegurarlo, y la ansiedad del infante y la rabia parecen impedir que obtengan alivio con la proximidad de la madre.

Se encontró que la organización segura guardaba relación con la sensibilidad de la madre a las señales del infante, mientras que las dos formas de organización de apego inseguro/indiferente-evitativo y el abiertamente ansioso ambivalente/resistente estaban relacionadas, respectivamente, con rechazo materno y falta de predictibilidad de la madre.

Para Bowlby, los patrones de apego se mantienen a lo largo del tiempo, es decir que los "modelos de funcionamiento interno" del self y de los otros proveen prototipos para todas las relaciones ulteriores, siendo relativamente estables a lo largo del ciclo vital.

Los trabajos de Mary Main (1985) se ocuparon posteriormente en correlacionar la conducta del niño en la Situación Extraña con el discurso de los padres. Desarrolló mediciones y construcciones teóricas, basándose en las narrativas de padres y madres sobre sus experiencias relacionales. Main describió tres tipos de apego del adulto: seguro/autónomo, inseguro/desentendido (despreocupado) e inseguro/preocupado. La clasificación del apego se basó en la cualidad de los relatos parentales, dando más importancia a los patrones de pensamiento, recuerdos y relatos acerca de relaciones pasadas, que a sus contenidos específicos. Mientras que las personas clasificadas como seguras integran coherentemente sus recuerdos en una narración con sentido, las personas inseguras presentan dificultades en integrar las memorias de las experiencias con el significado de las mismas; y los desentendidos tienden a negar recuerdos, idealizando o minimizándolos.

Poniendo el énfasis en el concepto de Bowlby de "modelos internos de funcionamiento" de las figuras de apego, Main estableció que la adquisición de la capacidad de mentalizar es parte de un proceso intersubjetivo entre el infante y sus figuras significativas. Éstos pueden facilitar la creación de modelos mentalizantes. Un cuidador reflexivo incrementa la probabilidad del apego seguro del niño, el cual, a su vez, facilita el desarrollo de la capacidad de mentalizar. Es decir, considera que la armonía en la relación madre-niño contribuye a la emergencia del pensamiento simbólico.

En la Entrevista de Apego del Adulto (AAI), elaborada por Main, se busca, sobre todo, clasificar el estado mental del sujeto en cuanto a sus vínculos. Los resultados han mostrado que la calidad de la descripción narrativa de una madre sobre sus propias experiencias de apego temprano está fuertemente asociada con la clasificación de apego de su hijo.

Esto dio pie a numerosas investigaciones. Entre ellas, las de Peter Fonagy, quien ha centrado sus investigaciones y desarrollos en la relación entre apego seguro y capacidad de mentalización o función reflexiva. Fonagy describe la mentalización como la capacidad para la representación mental del funcionamiento psicológico del self y del otro, en términos de estados mentales. Diversas investigaciones empíricas han correlacionado un apego seguro con la función reflexiva, o sea, que es necesaria la presencia de una figura parental que pueda pensar sobre la experiencia mental del niño.

Para Fonagy (1998), la función reflexiva es un logro intrapsíquico e interpersonal, la cual surge en el contexto de una relación de apego seguro. El reconocimiento materno de los deseos del niño, de sus sentimientos e intenciones, le permitirá luego a éste dar sentido a los propios sentimientos y conductas, así como a las de los otros. Es de esta forma que se logra regular la propia experiencia afectiva y se llega a conocer lo que ocurre en la mente de los otros. La capacidad de una madre para la función reflexiva guarda relación con su capacidad para regular, modular y simbolizar la experiencia afectiva, lo cual le permitirá a su vez contener y vincularse con la expresión afectiva de su hijo. Los fallos maternos en delimitar y contener la experiencia afectiva del niño acarrean en éste fallas de regulación e integración, que tienen consecuencias en la formación de su self.

El apego seguro incrementa el desarrollo de la seguridad interna, de la autovalía y de la autonomía.

Teoría del apego y psicoanálisis

La intención de Bowlby fue desarrollar una variante de la teoría de las relaciones objetales. En su momento, tanto los discípulos de Melanie Klein como los de Anna Freud lo criticaron pues consideraban su teoría como no dinámica y reduccionista por privilegiar los aspectos evolutivos a los simbólicos.

Tanto el psicoanálisis como la teoría del apego sostienen que la sensibilidad materna desempeña un papel decisivo en el desarrollo de la psique. Algunas de las diferencias fueron señaladas por el mismo Bowlby. Entre éstas, la importancia que él le da al entorno familiar-extraño. La teoría del apego subraya el papel del ambiente en el origen de enfermedades mentales. Encontramos como pieza fundamental el papel desempañado por los progenitores o cuidadores. Estos planteos coinciden con las teorizaciones de varios autores como Winnicott y Bion acerca de la función materna. Encontramos similitudes con otros conceptos como madre suficientemente buena (Winnicott), dependencia madura (Fairbain), introyección de objeto bueno (Klein), confianza básica (Erikson).

R. Spitz (1965) realizó grandes aportes acerca de las consecuencias de la deprivación materna (depresión anaclítica y marasmo), en sus estudios sobre el primer año de vida, basados en la observación directa de infantes.

También cobran interés en esta línea los conceptos de instinto de aferramiento y de unidad dual, elaborados ya en los años cuarenta por Imre Hermann, discípulo de Ferenczi, los cuales hacen referencia a la relación madre-hijo y a su papel en la estructuración psíquica, en los primeros tiempos de la vida.

Para Bowlby, la tendencia a vincularse a otro es primaria, y no una pulsión secundaria, constituida a partir de la satisfacción de las necesidades orales. Las teorías más tradicionales sostienen que un niño entabla una relación estrecha con su madre porque ésta lo alimenta. También busca diferenciarse, al sustituir los conceptos de dependencia por los de apego, confianza y autoconfianza, ya que considera que el término "dependencia" tiene connotación negativa, y está más ligado al objeto.

Quizás las mayores diferencias con los enfoques más tradicionales del psicoanálisis estribe en que Bowlby no tomó los conceptos de etapas psicosexuales y de fijación, utilizando conceptos tales como sistema de control y vía evolutiva, términos éstos más comunes en las ciencias biológicas. Y además se apoyó en los conceptos de la teoría de la mente (de la psicología cognitiva) con el propósito de aportar precisión a los procesos internos descriptos por el psicoanálisis.

La teoría del apego ha seguido una tradición próxima a la psicología experimental, lo que ha llevado quizás a marcar cierta diferencia en la construcción de las conceptualizaciones. Ya que no es hecho a partir de la reconstrucción retrospectiva con un paciente, sino a través de la observación directa de niños en determinadas situaciones. Esto quizás ha contribuido en la impresión de que los teóricos del apego consideran las categorías de apego sin tener en cuenta los procesos psíquicos que subyacen a dichos comportamientos. Por partir de la observación de la conducta, algunos teóricos lo han emparentado con el conductismo. Bowlby considera que la inclusión de modelos de representación del sí mismo y de las figuras de apego, los cuales implican modelos de funcionamiento interno, semejantes a los postulados por la teoría psicoanalítica, diferencia claramente esta teoría del conductismo.

Stern (1990), en sus investigaciones y desarrollos en primera infancia, ha tomado los aportes de la teoría del apego poniendo énfasis principalmente en que el apego constituye también un modo de ver la experiencia subjetiva del infante en relación con un modelo de vínculo con la madre, acentuando en sus conceptualizaciones el sentido subjetivo del sí mismo como principio organizador del desarrollo.

La clínica desde la teoría del apego

La clínica desde esta teoría apunta a que el paciente revise sus experiencias de apego, buscando en primer lugar detectar el patrón típico de apego del paciente, cómo se relaciona en general y con el terapeuta. Se examinan también los sucesos importantes de su vida, sobre todo las separaciones y los encuentros, los duelos.

Bowlby clasifica las funciones del analista de la siguiente manera:

- Proporcionar una base segura a partir de la cual el paciente pueda explorarse a sí mismo y sus relaciones. Es decir, establecer un vínculo confiable.

- Realizar con el paciente las exploraciones sobre sus relaciones interpersonales.

- Señalar la manera en que éste tiende a "construir" sus sentimientos, sus expectativas en los vínculos, predicciones y consecuencias de las mismas.

- Relacionar sus modos de vincularse, incluso con el terapeuta, con experiencia de la vida real que tuvo con figuras de apego, y así arrojar comprensión sobre sus relaciones actuales.

- En la práctica, todas estas funciones se realizan simultáneamente.

El vínculo terapeuta-paciente, como confiable, tiene un papel central en el proceso terapéutico. Bowlby considera que la actitud empática del terapeuta puede producir modificaciones en los Modelos de Funcionamiento Interno. El objetivo central es ayudar a revisar al paciente los modelos representacionales de sí mismo y de sus figuras de apego, los cuales rigen actualmente sus percepciones, predicciones y actos.

Esto es concordante con gran parte de los objetivos terapéuticos psicoanalíticos. Se puede decir que, en cierta forma, analizar los patrones de apego va ligado a un análisis de la transferencia, ya que los modelos de apego se reflejarán en ésta.

El análisis minucioso sobre los primeros años de vida aportado por los teóricos del apego ha sido de gran valor a los clínicos, tanto en el trabajo con niños como con adultos. En las últimas décadas, diversos autores se han dedicado a reflejar los puntos en común y de enriquecimiento entre los conceptos psicoanalíticos básicos y la teoría del apego.