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miércoles, 16 de diciembre de 2020

Para detectar el TLP (Borderline)

 


El trastorno límite de la personalidad (TLP) es una patología psiquiátrica grave e incapacitante que afecta aproximadamente al 2% de la población general adulta. Se caracteriza por 4 grupos de síntomas: impulsividad extrema, inestabilidad del humor, problemas interpersonales, y alteraciones de la identidad.

Así lo afirma en una entrevista con Infosalus el psicólogo clínico y doctor en Psicología Álvaro Frías, quien añade que esta patología mental limita la vida de la persona que la padece.

En concreto, sobre los cuatro grupos de síntomas de las personas con TLP este experto describe que la alta impulsividad puede estar relacionada con autolesiones, agresividad hacia otros, o compras compulsivas, por ejemplo; mientras que la inestabilidad emocional se caracteriza porque son personas con vivencias de montaña rusa, donde pueden cambiar en cuestión de segundos de estado emocional, muchas veces conectando con circunstancias vitales de la vida, o con cambios en estados mentales internos.


18 DE MARZO DE 2020

Los 4 signos que pueden hacer sospechar de un trastorno límite de la personalidad

Los 4 signos que pueden hacer sospechar de un trastorno límite de la personalidad
Trastorno bipolar - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / SHARON DOMINICK

MADRID, 18 Mar. (EDIZIONES) -

El trastorno límite de la personalidad (TLP) es una patología psiquiátrica grave e incapacitante que afecta aproximadamente al 2% de la población general adulta. Se caracteriza por 4 grupos de síntomas: impulsividad extrema, inestabilidad del humor, problemas interpersonales, y alteraciones de la identidad.

Así lo afirma en una entrevista con Infosalus el psicólogo clínico y doctor en Psicología Álvaro Frías, quien añade que esta patología mental limita la vida de la persona que la padece.

En concreto, sobre los cuatro grupos de síntomas de las personas con TLP este experto describe que la alta impulsividad puede estar relacionada con autolesiones, agresividad hacia otros, o compras compulsivas, por ejemplo; mientras que la inestabilidad emocional se caracteriza porque son personas con vivencias de montaña rusa, donde pueden cambiar en cuestión de segundos de estado emocional, muchas veces conectando con circunstancias vitales de la vida, o con cambios en estados mentales internos.

En tercer lugar, dice que se encontrarían las alteraciones de la identidad, sobre las que Frías acaba de publicar 'Alteraciones de la identidad en personas con trastorno límite de la personalidad' (Desclée de Brouwer), otro grupo de síntomas relacionados con un gran vacío existencial, con una mala relación consigo mismos, una baja autoestima, o el hecho de que sean camaleónicos socialmente, sean personas con gran poder de autocrítica, muchos directamente no saben lo que son, tienen sentimientos de soledad, dejan de sentir sus emociones de manera protectora, y dejan de conectar con su ser muchos de ellos.

El cuarto de los signos de TLP está relacionado con las dificultades que estas personas tienen para mantener las relaciones íntimas y también a nivel superficial, y que están muy relacionadas con el miedo al rechazo, a la ansiedad social, o con la desconfianza.

"En general todos ellos en cada persona pueden tener más o menos peso. El TLP es una patología mental muy heterogénea, y personas muy diferentes pueden cumplir criterios para este diagnóstico", aprecia el especialista.

En principio, Frías señala que ya se dan algunas manifestaciones durante la adolescencia, "pero no estrictamente desde el concepto del TLP, sino de comorbilidades como trastornos de conducta, abuso de drogas, trastornos de alimentación"; lo que no quiere decir, según aclara, que todas las personas que durante la adolescencia presenten trastornos de conducta, alimentación o abusen de las drogas vayan a desarrollar TLP.

A nivel de género, el psicólogo clínico pide diferenciar entre las muestras clínicas y las comunitarias. En concreto, a nivel de consultas en salud mental cita que acuden más mujeres que hombres. "Esto se debe generalmente a que las mujeres piden más ayuda que los hombres, y después porque muchos varones con TLP están en prisión, dada esa impulsividad y riesgo de antecedentes penales que en los hombres es muy elevado. Esto ayudaría a entender por qué en las muestras clínicas se recogen que hay unas 3-4 mujeres con TLP frente a 1 hombre. Pero si se hace el recuento en población comunitaria, por ejemplo, si se tocaran una a una las puertas de cada casa, no hay diferencia de género", valora.

A su vez, el doctor Frías señala que el género determina cómo se manifiestan dentro de la heterogeneidad los síntomas, siendo los hombres más impulsivos y con más riesgo de cometer actos antisociales, mientras que en la mujer, en principio, hay una mayor dificultad en relación a los vínculos, estos son más ambivalentes, más de amor odio.

En este contexto, el psicólogo clínico destaca que se sospecha que la prevalencia de TLP ha aumentado generación tras generación en Occidente desde hace unos 40 años por una cuestión cultural, y es que, según explica, se ha pasado de un sistema de valores rígido pero marcado, "a un valor postmoderno" donde se prima la individualidad, el que cada uno se construya a sí mismo, "una bomba para quien esté predispuesto a TLP".

En cuanto a si es curable, Frías opina que con el concepto de TLP se puede vivir toda la vida, si bien llama la atención sobre la alta discrepancia a este respecto entre científicos y clínicos. "Los estudios empíricos, con periodos observación de 10 a 15 años, marcan que en torno a un tercio deja de cumplir los criterios diagnósticos al cabo de este tiempo, y con un tratamiento específico de al menos dos años. En cambio, muchos clínicos no tienen esa opinión a pesar de la ciencia empírica, y creo que con el concepto TLP se vive toda la vida", remarca.

A su juicio, lo que hace un buen tratamiento específico, prolongado, y precoz en un tercio de los pacientes es que esos síntomas bajen en intensidad, se flexibilicen, y la calidad de vida sea mayor, la persona con TLP sufra menos.

Aquí resalta que existe una predisposición genética a tener trastorno límite de la personalidad, y en concreto, puntualiza que el factor genético supone una de las principales causas de TLP en un 30-40% de pacientes. "Los síntomas son heterogéneos y también la etiología o causas multifactoriales, pero los genes en el TLP, lo que heredamos a través de las familias es un temperamento, una predisposición biológica a tener cierto carácter a nivel de base. Si uno tiene un temperamento más sensible o irritable, junto con determinados factores psicosociales, corre el riesgo en el futuro de tenerlo", agrega.

De hecho, el doctor en Psicología subraya que en un cuarto de los pacientes se ha visto que, si esos niños ya contaban con un temperamento sensible, y después se han criado en ambientes normativos, con cierto matiz sobreprotector, esto ha supuesto para ellos una "combinación altamente peligrosa" que ayuda a explicar un cuarto de los casos de TLP. "Cuando están en el mundo real, en la adolescencia avanzada y fuera de casa deben enfrentarse a situaciones normativas se descompensan", añade.

El diagnóstico en los casos de TLP es longitudinal y clínico, en consulta, donde se evalúan, muchas veces con la ayuda de terceros, sus síntomas. Estos tienen que aparecer de manera persistente, y fluctuante durante la adultez, y con algunas manifestaciones previas en la adolescencia, según precisa el experto. "Hay que estudiar en muchos casos también si existe comorbilidad con el trastorno bipolar y con el TDAH, que a veces van de la mano", precisa Álvaro Frías.

El tratamiento, según recomienda, debe rondar los 3-5 años, y debe consistir en terapia individual, asimismo dice que es recomendable la terapia grupal, así como el tratamiento farmacológico, además de un asesoramiento por trabajo social, en temas legales por si hay que dar la minusvalía a estas personas, o bien un empleo protegido.

Rodrigo Córdoba. Psicólogo Clínico.    Psicoterapeuta. Zaragoza.                  N° Col: A-1324 Gran Vía 32, 3° Izqda.    Instagram: @psicoletrazaragoza.          Página: Psicólogo Zaragoza   


domingo, 9 de octubre de 2016

Psicopatología del TLP. Borderline. Inestabilidad Emocional.




Como es bien sabido por las personas informdas con TLP, que son la mayoría, el rasgo esencial es un patrón arraigado de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y los afectos, y de, una marcada impulsividad que empieza al final de la adolescencia, principios de la adultez.
Estas personas hacen esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado. La percepción de una separación o rechazo inminente puede provocar cambios profundos de la autoimagen (self), el afecto, la cognición y la conducta. Reaccionan con rabia inapropiada aún cuando se enfrentan a .separaciones breves. Creen que este "abandono" implica que son "malos". Tienen intolerancia a estar solos y necesitan estar acompañados.

Sus relaciones interpersonales son inestables e intensas. Idealizan a los amigos o parejas potenciales en el primer o segundo encuentro; les demandan cercanía por períodos prolongados y muy pronto abren su intimidad. Sin embargo, la idealización cambia hacia una súbita devaluación cuando sienten que el otro no se interesa por ellas, no les da lo que están esperando recibir. Pueden empatizar y dar afecto a otros pero sólo para que "estén" a su disposición cuando lo pidan. Son propensas a tener cambios dramáticos y súbitos en su visión de los otros, por ejemplo, de protectores a cruelmente maltratadores.

Tienen una alteración de la identidad caracterizada por una notable y persistente inestabilidad en la autoimagen o en el sentido de sí mismos. Hay cambios súbitos y dramáticos en las metas, valores y aspiraciones vocacionales; en opiniones y planes de sus carreras; y en la identidad sexual y el tipo de amigos. Cambian de repente sus actitudes suplicantes a ser vengativos por los maltratos sufridos.
Aunque su autoimagen dominante es de ser malas, a veces pueden sentir que no existen. Esto ocurre cuando carecen de relaciones significativas de protección y apoyo.



Son impulsivas en áreas potencialmente peligrosas para ellos mismos como apostar, ganar dinero en forma irresponsable, darse atracones de comida, abusar de sustancias, involucrarse en prácticas sexuales no seguras o conducir automóviles de modo temerario. Esto ocurre cuando carecen de relaciones significativas de protección y apoyo. Con frecuencia realizan amenazas, gestos, intentos suicidas, cortes en la piel, mordeduras en la piel, mordeduras en los puños o golpes en la cara.
La conducta autodestructiva puede ocurrir durante episodios disociativos y a menudo les sirve para reafirmar la capacidad de sentir o para expiar sus sentimientos de maldad.

La afectividad es muy inestable por una marcada reactividad del estado de ánimo (disforia episódica intensa, irritabilidad o ansiedad que duran unas horas o unos pocos días). El estado de ánimo disfórico básico se acompaña de periodos de rabia, pánico o desesperación, rara vez se sienten bien o  y nunca tienen euforia o irritabilidad todo el día, por muchos días.

Otra situación a destacar es el sentimiento crónico de vacío. Se aburren fácilmente y están en una constante búsqueda de algo qué hacer. Con frecuencia tienen expresiones inapropiadas e intensas de ira que no pueden controlar. Pueden mostrarse muy sarcásticos, con amargura y agresiones.verbales.
La ira aparece cuando un amigo se comporta de manera egoísta.

En períodos de estrés extremos pueden tener síntomas disociativos breves que son de poca severidad, pueden remitir en minutos, horas si logran que regrese la persona abandonadora.

Pueden tener un patrón de fracaso ante el éxito, como dejar la Universidad justo antes de graduarse.
Algunos presentan síntomas micropsicóticos con alucinaciones, distorsiones de la imagen corporal e ideas de referencia, provocadas por el estrés. Se sienten más seguras con objetos transicionales como mascotas u objetos materiales que con las relaciones interpersonales. A veces presentan discapacidades a consecuencia de los intentos de suicidio fallidos o llamadas de ateción, quehay que prestar mucha atención, valga la paradoja. Como grito desesperado. Pierden con frecuencia el trabajo, las oportunidades de estudio y a sus parejas por divorcio.

Rodrigo Córdoba Sanz. Experto en Trastornos de Personalidad.