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Paz y Ciencia
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sábado, 28 de abril de 2018

No tener dónde agarrarse



:: Hay algo tierno y palpitante en la sensación de no tener dónde agarrarse.

:: Es una especie de prueba, el tipo de prueba que necesitan los guerreros espirituales para despertar sus corazones. A veces nos encontramos en ese lugar a causa de una enfermedad o de una muerte, y experimentamos una sensación de pérdida: pérdida de nuestros seres queridos, pérdida de nuestra juventud, pérdida de nuestra vida.
:: Tengo un amigo que se está muriendo de SIDA. Antes de que me fuera de viaje, estuvimos hablando y me dijo: "Yo no quería que me sucediera esto, lo odié y me dejó aterrorizado. Pero esta enfermedad ha terminado siendo el mayor regalo". Y continuó: "Ahora cada momento es precioso para mí. Toda mi vida significa mucho para mí".
:: Algo había cambiado realmente y se sentía preparado para morir: algo horroroso y pavoroso se había convertido en un regalo.

Pema Chödrön: Cuando todo se derrumba.
Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta.
Tfno.: 653 379 269
email: rcordobasanz@gmail.com
web: www.rcordobasanz.es

jueves, 23 de noviembre de 2017

El punto ciego. Daniel Goleman

Un penetrante de las diversas formas en que los seres humanos nos autoengañamos para protegernos de la ansiedad, el fracaso y el dolor, desde la actividad mental individual a la dinámica de toda la sociedad. Así entendido, el autoengaño ha de considerarse un mecanismo psicológico de defensa contra los dolorosos embates del mundo exterior.
El cerebro humano es capaz de filtrar la información que recibe selectivamente la información que recibe, y de esa manera, disminuir la conciencia de la memoria y las percepciones negativas. Este mecanismo crea un punto ciego que bloquea la atención y disminuye el impacto de las decepciones. Pero aunque el autoengaño es, en la mayoría de las ocasiones, beneficioso para la estabilidad psíquica y emocional, ya que su función es precisamente preservarla, a veces puede ser peligroso y perjudicial, tanto a nivel individual como social.

El punto ciego. Daniel Goleman.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo. Zaragoza.
653 379 269

jueves, 28 de septiembre de 2017

Algo importante para compartir contigo. Bipolaridad y Trastorno Límite

Hace unos días hablaba del Trastorno Bipolar y su comorbilidad con el Trastorno Límite, sabéis que en la Clasificación Internacional de las Enfermedades esto se llama Trastorno de Inestabilidad Emocional, con dos subtipos: Límite e Impulsivo.
He encontrado en un libro muy recomendable del Dr. Eduardo H. Grecco, titulado "Constelaciones Familiares y Bipolaridad". En este texto explica de manera cercana y certera unas vivencias que aquellos que sienten un vacío emocional, están desorientados, despistados, disociados, deprimidos o han perdido la esperanza puede servirle para reflexionar y, quizá, servir de espejo donde poder encontrarse y servirse de herramientas para poder seguir adelante con más firmeza. 
Es un texto hermoso.
Eduardo H. Grecco. "Constelaciones Familiares y Bipolaridad". Ediciones Continente. 2015. Buenos Aires. Argentina.

ESPACIO BIPOLAR



"Es frecuente que las personas bipolares se sientan aparte, incluso aisladas, del mundo. No sólo por el eterno y doloroso aspecto de sentirse incomprendidos, sino a raíz de una sensación recóndita, subterránea y oscura de no pertenecer a ningún sitio y, a veces, de no habitar un cuerpo, de no anidar en ninguna familia y de no arraigar en ninguna identidad.
Esto hace que, para la mirada exterior, parezcan sentirse especiales, diferentes, desiguales. Dentro del estigma social, los bipolares aún se viven como diversos y, en extremo como "extranjeros expatriados".
En la intimidad de su mundo personal, quien perdura en la dualidad oscilante se considera parte de un género de seres humanos que permanecen al margen del universo, al cual, en verdad, pertenecen. No ponen su mirada exclusivamente en los grupos y círculos de los cuales son una fracción, sino también en todo el territorio que es ajeno.
Este sentir tiene un punto de inflexión curioso: por momentos es como si no habitaran en ninguna parte, ni en la tierra ni en el cielo. Les resulta distante creer en algo divino, tanto como tener fe en lo humano. Ni el alma ni el cuerpo satisfacen su clamor de saciedad. Pareciera que no fueran de aquí ni de allá, y que vivieran en un espacio que profetizan pero en el cual no moran, dando la imagen de nunca sentirse en casa, en el sosiego hogareño. De ese modo, radican pero no conviven, consumen pero no se alimentan, hablan pero no expresan.
El efecto de la constancia de este movimiento emocional, paradójico, arduo de comprender para quien es ajeno a este sentir es, a pesar de que parece lo contrario, una secuencia psíquica coherente y sin grietas. Este modo de ser revela la originalidad de un recurso cognitivo que esconde atajos del conocimiento creativo, algo que una persona forastera del trascurso bipolar jamás recorrería.
Al intentar revelar la complejidad de la "creación bipolar" se deriva una consecuencia misteriosa: la presencia de un cierto anacronismo totalmente vinculado a la condición existencial de nuestro momento histórico, pleno de paradojas y melancolías, de autodestrucción y contrasentidos.
De alguna manera, brota de un modo natural la idea de que la "creación bipolar" es un desgarrador testimonio de nuestros tiempos, que intenta trascenderlos, ambicionando vivir fuera de ellos, pero, a la vez, narrando con su ruina las ruinas que vive la humanidad".



Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo. Zaragoza. Terapia psicológica


martes, 26 de septiembre de 2017

Ibone Olza: "La primera tienda roja"

La primera tienda roja

por I.O.
Faltaban pocos días para que cumpliera los once años cuando tuve mi primera regla. La verdad es que me hizo poca gracia. Mi madre dijo que había que celebrarlo y nos llevó a mi hermana y a mi a merendar a una chocolatería. Recuerdo que yo estaba algo enfurruñada: no me apetecía celebrarlo ni hablar del tema, no quería contárselo a nadie. Tardé muchos años en comprender lo rompedor que había sido el detalle de mi madre ofreciéndome una celebración. Ahora pienso que no he sabido agradecérselo todo lo suficiente. En aquellos inicios de los años ochenta celebrar la primera menstruación debía de ser algo inédito. Y sí, mamá: me hiciste un regalo enorme (este y muchísimos otros).
Afortunadamente ha dejado de ser un rareza y cada vez son más las mujeres que deciden celebrar la primera menstruación de sus hijas de una u otra manera. Este sábado tuve la suerte de poder participar en una de estas celebraciones: la primera tienda roja de Sofía, que con once años acaba de recibir su menstruación.
Su madre, mi querida amiga Claudia, lo preparó con cuidado y amor. Un espacio acogedor cubierto por una tela roja con forma de vulva, un círculo de niñas y mujeres donde pudimos compartir nuestras historias en torno a la primera regla y, sobre todo, CELEBRAR todo lo bueno que tiene ser mujer y ser cíclica.
La preciosa Sofía nos leyó su relato en primera persona. Me impresionó su facilidad pasmosa para describir el torbellino emocional que le habían supuesto esos primeros días y me emocionó su bienestar con la transición, ¡qué bien preparada estaba!.
Sus palabras al finalizar (después de ver la deliciosa película Monthlies: la luna en ti para adolescentes) fueron estas:
¡ojalá todas las niñas puedan tener una fiesta así al tener la regla!
Me hizo sonreír. Hace unos pocos años, cuando mi propia hija tuvo su regla, me llevé un buen disgusto: no me lo dijo hasta que no lo averigué yo misma. Según ella: "¡no te lo dije porque sabía que me ibas a hacer una fiesta y yo no quería!" Aunque ahora nos reímos al recordarlo juntas, confieso que me costó digerirlo, no podía dejar de pensar que algo debía haber hecho yo mal...
Así es la vida. Creo que aunque vayamos siendo mucho más abiertas en todo lo referente a nuestros cuerpos, siempre  seguirá habiendo niñas listas para celebrarlo desde el primer día por todo lo alto y otras que necesiten que pase un tiempo antes de poder compartirlo. Todas somos diferentes, y todas somos cíclicas. ¡Qué sigamos encontrandonos en  las tiendas rojas!

IBONE OLZA. Psiquiatra Infantil y Perinatal. Sensible y ávida de conocimiento sobre el conocimiento, la relación y la curación de bebés y sus madres. Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo