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domingo, 22 de enero de 2012

Psicoanálisis y Existencialismo

El existencialismo y el Psicoanálisis surgieron de la misma situación cultural. Ambos buscan entender la ansiedad, desesperación y enajenación que las personas sienten por sí mismas y por la sociedad.
Durante la última mitad del siglo XIX hubo una tendencia fuerte a darle prioridad a la máquina sobre la persona, pensando en los individuos en términos del sistema industrial para el que trabajaban. Esta segmentación de la cultura tuvo una contraparte psicológica en la represión extrema dentro del individuo. Fue la gran habilidad de Freud la que habló del problema de la represión y ayudó a curarlo. Sin embargo, el asunto era más profundo que la represión neurótica en el individuo. Kierkegaard, Nietzsche y otros precursores de la perspectiva existencialista previeron que las fuerzas de la desintegración estaban destruyendo forma gradual la vida emocional y espiritual internas de la persona y conduciendo a la desesperación y enajenación últimas del yo y de la sociedad.
Ansiedad
Una vez, Freud dijo: "la vida no es fácil".
El Yo está justo en el centro de grandes fuerzas; la realidad, la sociedad, está representada por el Superyó; la biología está representada por el Ello. Cuando estas dos instancias establecen un conflicto sobre el pobre Yo, es comprensible que uno se sienta amenazado, abrumado y en una situación que parece que se le va a caer el cielo encima. Este sentimiento es llamado ansiedad y se considera como una señal del Yo que traduce sobrevivencia y cuando concierne a todo el cuerpo se considera como una señal de que el mismo está en peligro.
Freud habló de tres tipos de ansiedades: la primera es la ansiedad de realidad, la cual puede llamarse en términos coloquiales como miedo. De hecho, Freud habló específicamente de la palabra miedo, pero sus traductores consideraron la palabra como muy mundana. Podríamos entonces decir que si uno está en un pozo lleno de serpientes venenosas, uno experimentará una ansiedad de realidad.
La segunda es la ansiedad moral y se refiere a lo que sentimos cuando el peligro no proviene del mundo externo, sino del mundo social interiorizado del Superyó. Es otra terminología para hablar de la culpa, vergüenza y el miedo al castigo.
La última es la ansiedad neurótica. Esta consiste en el miedo a sentirse abrumado por los impulsos del Ello. Si en alguna ocasión usted ha sentido como si fuésemos a perder el control, su raciocinio o incluso su mente, está experimentando este tipo de ansiedad.
"Neurótico" es la traducción literal del latín que significa nervioso, por tanto podríamos llamar a este tipo de ansiedad, ansiedad nerviosa. Es este el tipo de ansiedad que más interesó a Freud y nosotros le llamamos simple y llanamente ansiedad.

Ahora veamos la corriente filosófica que abriga a este trabajo investigador:

EL EXISTENCIALISMO
El nombre existencialismo proviene del latín exsistere, que significa "sobresalir" o "surgir", y el enfoque existencial se centra en el ser humano, en la forma en que está surgiendo y transformándose.
Movimiento filosófico que resalta el papel crucial de la existencia, de la libertad y la elección individual, que gozó de gran influencia en distintos escritores de los siglos XIX y XX.
Debido a la diversidad de posiciones que se asocian al existencialismo, el término no puede ser definido con precisión. Se pueden identificar, sin embargo, algunos temas comunes a todos los escritores existencialistas. El término en sí mismo sugiere un tema principal: el énfasis puesto en la existencia individual concreta y, en consecuencia, en la subjetividad, la libertad individual y los conflictos de la elección.
La mayoría de los filósofos desde Platón han mantenido que el bien ético más elevado es el mismo para todos: en la medida en que uno se acerca de la perfección moral, se parece a los demás individuos perfectos en el plano moral. El filósofo danés del siglo XIX Sören Kierkegaard, el primer escritor que se calificó de existencialista, reaccionó contra esta tradición al insistir en que el bien más elevado para el individuo es encontrar su propia y única vocación. Como escribió en su diario: "Tengo que encontrar una verdad que sea verdadera para mí… la idea por la que pueda vivir o morir".
Otros escritores existencialistas se han hecho eco de la creencia de Kierkegaard de que uno ha de elegir el camino propio sin la ayuda de modelos universales, objetivos. En contra de la idea tradicional de que la elección moral implica un juicio objetivo sobre el bien y el mal, los existencialistas han afirmado que no se puede encontrar ninguna base objetiva, racional, para defender las decisiones morales. El filósofo alemán del siglo XIX Friedrich Nietzsche sostuvo que el individuo tiene que decidir qué situaciones deben ser consideradas como situaciones morales.
Todos los existencialistas han seguido a Kierkegaard al resaltar la importancia de la acción individual apasionada al decidir sobre la moral y la verdad. Han insistido, por tanto, en que la experiencia personal y actuar según las convicciones propias son factores esenciales para llegar a la verdad. Así, la comprensión de una situación por parte de alguien que está comprometido en esa situación es más alta que la del observador indiferente, (objetivo). Este énfasis puesto en la perspectiva del agente individual ha hecho que los existencialistas sean "suspicaces" respecto al razonamiento sistemático. Kierkegaard, Nietzsche y otros escritores existencialistas fueron, de un modo intencionado, no sistemáticos en la exposición de sus filosofías y prefirieron expresarse mediante aforismos, diálogos, parábolas y otras formas literarias. A pesar de su posición antirracionalista de partida, no se puede decir que la mayoría de los existencialistas fueran irracionales en el sentido de negar toda validez al pensamiento racional. Han mantenido que la claridad racional es deseable allí donde sea posible, pero que las materias más importantes de la vida no son accesibles a la razón o a la ciencia. Además, han sostenido que incluso la ciencia no es tan racional como se supone. Nietzsche, por ejemplo, afirmó que la visión científica de un universo ordenado es para la mayoría una ficción práctica, una entelequia.
Tal vez el tema más destacado en la filosofía existencialista es el de la elección. La primera característica del ser humano, según la mayoría de los existencialistas, es la libertad para elegir. Los existencialistas mantienen que los seres humanos no tienen una naturaleza inmutable, o esencia, como tienen otros animales o plantas; cada ser humano hace elecciones que conforman su propia naturaleza. Según la formulación del filósofo francés del siglo XX Jean-Paul Sartre, la existencia precede a la esencia. La elección es, por lo tanto, fundamental en la existencia humana y es ineludible; incluso la negativa a elegir implica ya una elección. La libertad de elección conlleva compromiso y responsabilidad. Los existencialistas han mantenido que, como los individuos son libres de escoger su propio camino, tienen que aceptar el riesgo y la responsabilidad de seguir su compromiso dondequiera que les lleve.
Kierkegaard mantenía que es crucial para el espíritu reconocer que uno tiene miedo no sólo de objetos específicos sino también un sentimiento de aprehensión general, que llamó temor. Lo interpretó como la forma que tenía Dios de pedir a cada individuo un compromiso para adoptar un tipo de vida personal válido. La palabra angustia posee un papel decisivo similar en el trabajo del filósofo alemán del siglo XX Martin Heidegger; la angustia lleva a la confrontación del individuo con la nada y con la imposibilidad de encontrar una justificación última para la elección que la persona tiene que hacer. En la filosofía de Sartre, la palabra náusea se utiliza para el reconocimiento que realiza el individuo de la contingencia del universo, y la palabra angustia para el reconocimiento de la libertad total de elección a la que hace frente el hombre en cada momento.

La actitud Existencial
En el pasado, la filosofía occidental ha buscado por tradición la esencia del ser, los principios y leyes inmutables que se cree gobiernan la existencia. Las matemáticas son la forma más pura de este enfoque. En al Psicología, la actitud esencialista se expresa en el esfuerzo por entender a los seres humanos en términos de fuerzas, impulsos, respeto y libertad. Los existencialistas sostienen que una ley puede ser escrita y aún así no ser real. "Dos unicornios más otros dos unicornio es igual a cuatro unicornios" es una afirmación lógica verdadera pero no habla de nada que sea real.
El existencialismo busca salvar la brecha entre lo que es cierto de manera abstracta y lo que es real de modo existencial.
La actitud existencial puede ser una postura desconcertante que desafía una definición simple.
Los existencialistas sugieren que no hay verdad o realidad para nosotros como seres humanos excepto en la medida en que participamos en ella, somos conscientes de ella y tenemos alguna relación con esta realidad.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Más que un lunes


Hemos hablado alguna vez del oscurantismo referente a la palabra lunes, una expresión casi demoníaca que altera el equilibrio de algunas personas asentadas en el fin de semana y el placer. La continuidad de la vida nos propone integrar facetas del fin de semana entre la semana, salvando los horarios de trabajo, claro está. Por ejemplo, podemos leer un libro antes de echarnos a la cama, o en el tranvía, o en el autobús, o en el metro, o viajando en tren, o en avión. Podemos escribir en nuestros ordenadores, cada vez más sofisticados, recuerdo una película nueva española en la que un joven le enseñaba a una niña las piezas suspendidas en el aire del robot y le decía "Esto es el orgullo", la niña le contestaba: "Es demasiado pequeño para ser el orgullo". Bellísimo.
La "naurosis de hastío" de la que hablan existencialistas como Frankl tiene conexión con esa falta de contacto vivo con la vida, una asepsia en relación a las actividades cotidianas, una vida mecánica, rutinaria y sin espacio para la creatividad o con la creatividad ya constreñida por los límites impuestos por la institución, no siempre es por responsabilidad de la persona...
En todo caso, enfocar una semana con interés y vocación de transformar ese tedio vital, popularmente llamado depresión, que lleva a estar en la cama, no tener ganas de hacer cosas, no disfrutar con actividades con las que antes disfrutaba la persona, desgana, cansancio, pereza, etc. Son un corolario de un síndrome de desvitalización que trasciende la psico(pato)logía y que remite a la existencia del ser humano.
Victor Frankl, un terapeuta existencialista junto a Binswanger estudió casos desde su propia experiencia personas en Auschwitz y Dachau, allí perdió muchos camaradas. Ambos psicoanalistas (al menos en origen, luego Frakl creo su propia escuela) se centraron en el sentido y significado último del ser humano, en su propósito, sus intereres, su libertad, su responsabilidad. Con dos enfoques distintos abarcaron una obra magnífica y les invito a que lean libros como "El hombre en busca de sentido" o "Psicoanálisis y Existencia" [http://books.google.es/books?hl=es&lr=&id=QgeZKiOTT7wC&oi=fnd&pg=PP1&dq=psicoanalisis+y+existencialismo&ots=MDB01g4qcb&sig=piPgcNtdOZHk_goiNp7i0nvxQ94#v=onepage&q=psicoanalisis%20y%20existencialismo&f=false], entre otros. Binswanger es más popular, al menos para mí, aunque tengo su biografía por la minuciosa y didáctica explicación del "mundo esquizofrénico"[http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/binswanger.htm], una forma muy especial de acercarse a aquellas personas que habían sido entendidas hasta Kraepelin como signos y síntomas. Un revolucionario también. Disfruten con sus lecturas y propónganse realizar una pequeña revolución en su puesto de trabajo, no hace falta que hagan como en el anuncio de Coca-Cola, irse engominado con tupé al jefe y cantarle una canción de desprecio. Solo disfruten del momento, el pasado no se puede cambiar, se puede reinterpretar, el presente hay que degustarlo y el futuro está por construir y depende de usted. Eso que llamamos proyecto vital o proyecto existencial. Para muchos pasa por tener un BMV, una TV que no quepa en el mueble y otros objetos materiales, pero en esta sociedad y cultura estamos olvidando los valores humanos. Afortunadamente con frecuencia me lo recuerdan los pacientes y mis colegas.
PD.: mi tele es una birria, no tengo aparato de música y mi coche es un utilitario para ir por ciudad que se pone a mil cuando salimos a carretera.