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Paz y Ciencia
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martes, 11 de mayo de 2010

Reflexiones de Castilla sobre el Quijote y Cervantes.

Para Cervantes el loco convierte su fantasía en imaginación y, como tal, susceptible de volcarse en la realidad. Concebida así, la locura es la realización del máximo deseo de todo ser humano: ser quien desearía ser. Por eso la locura es, para Cervantes, una forma de vida, como de manera opuesta lo es la cordura, una forma de vida en el caso de la locura, desdichadamente errónea. El delirio, que es la forma de locura que interesa a Cervantes, es un error existencialmente necesario, pero que da sentido a la vida del delirante. La locura da al loco la plena identidad de que en la cordura carece. De aquí que el regreso a la cordura, vuelto de nuevo el antes loco a su inanidad, le entristezca definitivamente.
Cervantes llega más en su deseo de hacer moraleja en su fábula. Al considerar la locura como la irreal realización del deseo, ¿no hay alguna semejanza entre ella y los afanes en que en ocasiones se obstinan los cuerdos? ¿No es el amor una suerte de locura que recrece nuestra identidad desmesuradamente por la fantástica posesión del objeto amado -un objeto intrínsecamente inapropiable-, y, contrariamente, los celos, el miedo a que el abandono del objeto amado nos suma en la inanidad?
pág. 79 Carlos Castilla del Pino. "Cordura y Locura en Cervantes". Ed. Península.

lunes, 18 de mayo de 2009

La Biografía de Carlos Castilla del Pino

Carlos Castilla del Pino reinvindicó el papel de sujeto dentro de un entramado psicosocial, con una biografía, una trayectoria vital. Estudió el discurso, siendo un referente en semiología y semiótica. Análisis del discurso del sujeto, en un sentido denotativo para el estudio de la psico(pato)logía, porque plantea un continuum entre psiquiatría, psicopatología y psicología, un todo con transacciones y mutuos enriquecimientos. Escribió ensayos, premio Jovellanos de Ensayo, militante del PCE, hijo predilecto de Andalucia en 1995, Catedrático de la Universidad de Córdoba y casi fundador de la Asociación Española de Neuropsiquiatría. Fue un erudito, pensador de las ciencias sociales, por las que fue nominado al Príncipe de Asturias. Pero tuvo un grave problema, su carácter le acercó a los libros y le alejó de sus hijos, le aproximó a las ideas y la teoría y le separó del afecto y el amor de los suyos. Tuvo seguidores y acólitos pero no tuvo hijos felices de tener un padre entregado en sus labores paternas. No quiso ser padre, reconoce ser mal educador. Y de allí lo que reclama un Anónimo que hace un comentario sobre este dato. Un psiquiatra que como educador falló. Un absurdo común y corriente.
Algunos familiares, cuentan, rehusaron el acudir a la ceremonia civil de su funeral, por lo visto no se prodigó en las distancias cortas, teniendo dificultad para mostrar sus sentimientos y sentirse en confianza quizá fue demasiado severo y distante con sus hijos, tal vez ausente y replegado en ese mundo libresco enciclopédico.
Por ello hay que tomar buena nota de ese dato y prestar cariño desde los horarios de trabajo dilatados y dedicar al estudio el tiempo suficiente como para no robar horas de juego y amor a los niños, para que ellos también puedan crear y no caigan en esa espiral de repetición y muerte que lleva consigo la droga. Una forma de morir, como el suicidio harto significativa y es que la trágica muerte de sus hijos es un rumor de la "salsa rosa" que da que hablar a aquellos más escépticos. Fue un genio, pero frio y distante, aislado aunque rodeado de admiradores vagó por el mundo ensimismado con un sólo proyecto: crear una escuela y pasar a la posteridad, eso lo consiguió a costa de su salud y lo que es peor, de los que menos recursos tenían para sostenerse.

Espero valga la reflexión sin restar ni un poquito del mérito de este genial investigador.