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Paz y Ciencia

martes, 6 de noviembre de 2007

Una mente maravillosa. La película.


Russell Crowe refleja con penetrante sensibilidad y eficacia los efectos devastadores de la esquizofrenia paranoide, los síntomas asociados a dicho trastorno que más claramente se muestran son: las distorsiones perceptivas (alucinaciones), los cambios de afecto(embotado, lábil), el deterioro del sentido de sí mismo( incapacidad para distinguir la realidad interna de la externa), el deterioro del funcionamiento interpersonal(retraimiento social, desapego emocional, agresividad), el cambio del comportamiento psicomotor( agitación vs retraimiento, muecas, posturas...) y autismo.

Y Pasaré a analizar lo que se expresa en la película mediante imágenes y palabras:

Cuando John Nash discute con su imaginario compañero de piso Charles Hermann le comenta que una profesora de primaria le definía como niño con “dos raciones de cerebro y media de corazón”, es una sencilla descripción de la personalidad esquizoide de Nash, frío y replegado en sus pensamientos. Nash dice estar en un “ensueño cognitivo”, que podemos analizar como fantasía autista.

En el contenido de su delirio se encuentran elementos característicos como la pasión por descifrar códigos para el departamento de defensa, su perspectiva de ser elegido para la salvación de su nación, la posterior persecución de los rusos y la traición final de quienes le rodean en el momento de su ingreso hospitalario. Como síntoma, cabe decir que se trata de un delirio crónico que se gesta durante los primeros años de universidad, que es coherente con respecto a la situación belicosa de su país y que satisface sus deseos y pulsiones, es decir, la salvación y la resolución de los conflictos mediante el empleo de las matemáticas. Así pues, en la red de su delirio se tejen tres temáticas distintas, el delirio de persecución (creencia falsa de que uno es maltratado, perseguido o estafado), delirio de grandeza (creencia falsa que implica un exagerado concepto de uno mismo) y delirio de referencia ( creencia falsa de que los otros, los eventos o los objetos se refieren a uno).

En una escena, tras conocer a su futura esposa, ambos descansan y hablan en un hermoso paraje arbolado, Nash le dice: “pulir mis interacciones para que sean sociales requiere esfuerzo, tiendo a acelerar el flujo de información siendo demasiado directo”. Aquí, Nash le explica su dificultad para expresar los sentimientos y la forma en que racionaliza los elementos afectivos. También puede sugerir un trastorno formal del pensamiento, ideofugaz.

Después de que se desencadene el primer episodio psicótico en su más florida expresión, Alicia se refiere a sus sentimientos con respecto a Nash: obligación, ira y culpa por querer abandonarle. Esta frustación es normal en los familiares durante los primeros momentos siguientes al diagnóstico de esquizofrenia.

Alicia tuvo un papel fundamental, clave en la recuperación y reincorporación laboral de su esposo. Su tarea fue convertir ese “medio corazón” de su esposo en aliado para combatir la enfermedad.

John Nash tenía una capacidad extraordinaria para aprender, de esta forma aprendió a ignorar sus alucinaciones y, de esta forma, dejaron de interferir en su conducta. Dejó de admitirlas: “no quiero satisfacer ese apetito”.

Existe una estrecha relación entre el contenido del delirio y el significado que se les da a las alucinaciones psíquicas, tuvo tres amigos “alucinantes”, su compañero de piso y su sobrina y el agente del servicio secreto, William Parcher. Cada uno proyectaba facetas distintas de su personalidad y simbolizan objetos que anhelaba: 1. el Nash descifrador de códigos; 2. Nash dócil, cariñoso y cercano y 3. el Nash más primario, amante de la fiesta, apreciado y valorado por sus amigos.

Durante la ceremonia de los Premios Nobel en Estocolmo (Suecia) revela su convicción ciega en los “números, las ecuaciones y la lógica para llegar a la razón”. En partir “de lo físico a lo metafísico, a lo delirante...” Termina agradeciendo a su esposa el apoyo y sus enseñanzas sobre el significado del amor, verdadera razón de su éxito. La moraleja coincide con la intervención que se propone en psicología, desde el enfoque bio-psico-social y con los principios intrínsecos de la psicología humanista.

Recientemente J.F. Nash [en prensa (ABC)] ofreció una conferencia en la Clínica López-Ibor enseñando a psicólogos y psiquiatras que ha superado la enfermedad reprogramando el software de su mente. Una perspectiva de la joven neurociencia y el cognitivismo.

Psicobiografía: J.F. Nash (Una mente Maravillosa)

“El amor y la locura son los motores que hacen andar la vida”.

Marguerite Youcenar

Un neurótico es un hombre que construye un castillo en el aire.

Un psicótico es un hombre que vive en él.

Un psiquiatra es el que cobra el alquiler.

Jerome Lawrence.


John Forber Nash senior era, según su hija Martha: “respetable, trabajador y muy serio: un hombre conservador en todos los aspectos”, ingeniero de profesión. Virginia era una maestra, de espíritu más libre y menos rígido que su marido, y constituyó una presencia mucho más activa en la vida de su hijo.

Nash junior nació el trece de junio de 1928, casi exactamente 4 años después del matrimonio de sus padres. No existen datos de que hubiera problemas perinatales que pudieran explicar la enfermedad que desarrolló. Le pusieron el nombre de su padre, aunque todo el mundo le llamaría Johny.

Nash fue un niño excéntrico, solitario e introvertido. Tenía una personalidad esquizoide (aislado, retraído, plegado sobre sí mismo), prefería leer revistas científicas que le daba su padre antes que jugar con los niños como lo hacía su hermana pequeña. Tampoco se puede decir categoricamente que la educación de sus padres fuera la responsable de su carácter, su madre era maestra y disfrutaba enseñando a sus hijos y promovía sus interacciones sociales apuntándole a campamentos de boy scouts, en sesiones bíblicas de los domingos, lecciones de baile y el ingreso en la Sociedad John Aldens, organización dedicada a la mejora de la conducta de sus miembros.

Cuando Johny tenía siete u ocho años, sus tías ya habían empezado a notar que tenía demasiado interés por los libros y que era un poco extraño, paseando mientras soñaba despierto.

Aunque no fue un niño prodigio, Johny era un muchacho despierto y curioso, y su madre, que siempre fue la persona con quien tuvo mayor proximidad, reaccionó haciendo de la educación del chico uno de los objetivos principales de su considerable energía. Un vecino recuerda que su padre se dirigía a sus hijos como si fueran adultos:

Nunca le dio a Johny un libro para colorear, siempre le daba libros sobre ciencia.En los primeros años de Escuela destacó más por su inmadurez, rebeldía y dificultad para relacionarse que por su talento intelectual. Los maestros le describían como un muchacho que no sacaba todo el fruto posible de sus capacidades. Fantaseaba o hablaba constantemente, y le costaba obedecer, lo cual provocó algún conflicto entre él y su madre.

Su gran pasión era experimentar, hacia los doce años ya había convertido su habitación en un laboratorio, reparaba radios, realizaba experimentos químicos y manipuló el teléfono para que sonara con el auricular descolgado.

Aunque no tenía amigos íntimos, disfrutaba exhibiéndose ante otros niños, queriendo demostrar que era más inteligente, más fuerte y más valiente. Su extraño carácter, su vocación científica y su dificultad para las relaciones sociales hicieron que los niños le llamaran “Sabelotodo” y se rieran de él.

Los Nash promovían las actividades sociales de Johny con tanta energía como sus estudios, pero sólo tuvo efecto en sus escarceos científicos. La primera señal de su aptitud matemática se dio a los trece o catorce años, leyó el extraordinario libro de

E.T. Bell, titulado “Men of Mathematics”, una experiencia que marcó su trayectoria. El texto de Bell que capturó la atención de Nash fue el dedicado a Fermat, uno de los mayores matemáticos de todos los tiempos. El hecho de ser capaz de demostrar el llamado teorema de Fermat sobre los números primos, esos misteriosos enteros que sólo se pueden dividir por sí mismos o por uno, produjo en Nash una especie de epifanía. Otros genios matemáticos como Albert Einstein y Bertrand Russell relatan revelaciones similares al inicio de la adolescencia.

El ataque japonés del 7 de diciembre de 1941 a la base naval de Pearl Harbor, en Hawai, se produjo cuando Johny estaba en la mitad de su primer curso en el instituto. Johny se obsesionó por inventar códigos secretos que consistían en pequeños y extraños jeroglíficos que representaban animales y seres humanos, a veces adornados con frases bíblicas: “En verdad os digo que, aunque el rico sea magnífico y esté lleno de pompa y esplendor, yo no lo envidio”.

La adolescencia no fue fácil para un muchacho intelectualmente precoz, con poca facilidad para las relaciones sociales. En lugar de estos entretenimientos, cuando tenía quince años, él y otros muchachos empezaron a juguetear con explosivos de fabricación casera. Fueron los primeros indicios de rasgos antisociales de su personalidad, como dirían los más fieles a los criterios de los manuales diagnósticos. Después de esto vendría la tortura de animales, circunstancia que experimentaba con gran excitación y alguna broma pesada como conectar a la red eléctrica la silla de su hermana Martha.

Cuando se le pidió que redactara un texto sobre sus aspiraciones profesionales, Johny escribió que esperaba ser ingeniero como su padre. Entre los dos escribieron un artículo que explicaba un método mejorado para calcular las tensiones adecuadas de los cables e hilos eléctricos. Johny participó en el concurso George Westinghouse para la escuela de ingenieros y consiguió una beca de estudios completa, de las diez que se concedían en todo el país. Johny fue admitido en el Instituto Tecnológico Carnegie. Aproximadamente al cabo de un año, cuando ya había adquirido la reputación de genio, empezó a reunir un auditorio en el edificio Skibo, el centro estudiantil. Se sentaba en una silla y desafiaba a los demás estudiantes a plantearle problemas para que los resolviera. Era una estrella pero también un marginado.

Sus fantasías de gloria inmediata se derrumbaron: el Concurso Matemático William Lowell Putnam era una prestigiosa competición nacional para estudiantes no licenciados. Actualmente convoca a dos mil participantes, entonces participaban unos ciento veinte, pero ya en aquel entonces constituía la primera oportunidad de hacerse un lugar en el mundo de las matemáticas, también era el primer paso para conseguir una cierta notoriedad. John Nash, en su nota autobiográfica tras ganar el premio Nobel de Economía recuerda con resquemor aquel

acontecimiento, que consideró un fracaso en su carrera.

A Nash le gustaban los problemas de carácter muy general, y no era tan hábil en la resolución de enigmas pequeños. Era sobre todo un soñador. Dedicaba mucho tiempo a pensar, a veces se le podía ver paseando ensimismado mientras otros estaban sentados, con la nariz metida en un libro.

Para Nash, Harvard era la universidad número uno, y allí estudiaría su hijo, pero se decantó por Princeton porque le ofreció una beca mejor en términos económicos y mostró un mayor interés. Nash siempre asignó mucho valor al dinero. En realidad, lo único que sabía de Princeton era que allí estaba Albert Einstein y John von Neuman, sin embargo, el ambiente políglota de matemáticos (extranjeros, judíos, izquierdistas) seguía pareciéndole una alternativa manifiestamente inferior.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Sexto Fantasma: Frágil vuelo al cielo

“La realidad puede ir más allá de la imaginación de un novelista” Mario Vargas Llosa.


En el horizonte se divisa un universo de viva luz, sonrisas y vibrante emoción, hasta ahí un laberinto sobre el cielo gris, nubarrones que indican tormenta, cuervos acechantes, buitres e insanas almas vagan cubiertas de vendas al tedioso ritmo de la música infernal. Suelo resbaladizo por las lágrimas vertidas, pedregoso, serpenteante, aristas que se clavan en los pies y arena que salta agrediendo la epidermis.

Los animales, cautivos, entonan una melodía estruendosa que afecta los nervios auditivos e irrita el cerebro. Animales con dientes afilados, garras aguzadas donde se reflejan los pocos rayos de luz que huyen del espeso manto. Sus ojos inyectados en sangre, su piel incolora, su rostro inerte, su cuerpo famélico, tembloroso, inhibido. Almas absortas, ridiculizadas, como esponja seca. Una vida fútil ante dicho paraje de cadáveres vivientes, de sanguinarios depredadores vampíricos, de hijos del inframundo, de bosques sin aire, de agua sedienta.

Lo definitivo es la llegada, lo perenne el camino, lo increíble lo real de ese mundo externo, lo doloroso los ecos del interior. El poema de la vida esquiva. Ambiente contagioso, disociado, sin sentido aparente pero con curiosa semejanza entre pedazos de una estructura temblorosa, cuadro impropio de la naturaleza humana, injusto en su recorrido, insensata huella de fábrica de un hacedor maldito, profano y anticristo.

Vergüenza ajena, cautiverio moribundo, encierro sádico y eliminación de cualquier atisbo de vida, alegría, esperanza, alegría o amor. Negación omnipresente, sinfonía de destrucción, obertura trágica a la vida. Camino huidizo pero único en el territorio. Clavos que profundizan el tejido del acto creativo, sangrante y débil, olor a podrido. Tiranía de la guadaña, negro y rojo, alma enclaustrada y emanaciones de la sangría reparadora en tinta china.

Tormentas estruendosas con disparos de agudos y afilados azotes de luz, ciclo de la vida, camino invertido de la muerte a la vida en un fantástico mundo paradojal. Enfermedad verbal, relacional, ausencia de criterios, principios éticos y mutualidad, intención malvada, error del alma. Producto vivo: Culpa abrigando desde lo latente su destino fatal, figura ideal con uñas y dientes, identificación carente de estabilidad.

A lo lejos escaleras, el ojo se cierra primero, luego se abre la ventana hacia la esperanza, los peldaños que conducen al cielo, la evitación del dolor. Primer peldaño hacia el placer, enigma utópico y denegado, falacia envolvente que atrae la ingenuidad del humano, fatigado, hastiado. Demasiado equipaje, coraza útil para su integridad. ¿Es necesario el ataque? Pregunta darwiniana en tiempos mecanicistas, frívolos, hijos del dolor, del holocausto, de la hipocondría y la guerra. Ventana y puerta. Mobiliario para recoger al humano que aun queda por rescatar de la guarida de la insensatez.

De la embriaguez a la lucidez, de las garras del halcón al suave tacto del tierno infante en aras del amor. De la muerte hacia la fuente de la vida. Terra incógnita.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Freud, Klein y Winnicott: Playing and reality

Lo natural es el juego y el fenómeno altamente refinado del siglo XX es el psicoanálisis. Al psicoanalista tiene que resultarle valioso que se le recuerde a cada instante, no sólo lo que se le debe a Freud, sino también a esa cosa natural y universal que llamamos juego
Winnicott D. W.


En “La observación de niños en una situación fija”(1941) alude de manera curiosa a lo que Freud indica en “Más allá del principio del placer” (1920) sobre el juego de su nieto:
Si bien siempre he conocido la descripción freudiana del juego con el carrete de algodón y siempre me he sentido estimulado por él a realizar una observancia detallada de os juegos infantiles, sólo hace pocos años advertí la íntima relación entre mi tercera fase y los comentarios de Freud.
Ahora me parece que mis observaciones podrían considerarse como una extensión retroactiva de este comentario de Freud”.

Freud en “Dostoievski y el parricidio” (1928), artículo por el cual recibió algunas críticas, señala que:
El vicio del onanismo es sustituido por la manía del juego, deprivación ésta que se trasluce en la insistencia sobre la apasionada actividad de las manos.
Real y efectivamente, la furia del juego es un equivalente de la antigua compulsión onanista y en la crianza de los niños no se usa otro término que el de “jugar” para nombrar el quehacer de las manos en los genitales
”.
En “El Creador Literario y el fantaseo” (1908) Freud escribe:


No olviden ustedes que la insistencia, acaso sorprendente, sobre el recuerdo infantil en la vida del poeta, deriva en última instancia de la premisa según la cual la creación poética, como el sueño diurno, es continuación y sustituto de los antiguos juegos del niño”.

Winnicott reconoce a Melanie Klein el haber hecho posible el análisis con niños, a la vez que avanza en el establecimiento de una diferencia que considera esencial: “entre el sustantivo ´juego´ y el verbo sustantivado ´el jugar´”.

Todo lo que diga sobre el jugar de los niños también rige, en verdad, para los adultos, sólo que el asunto se hace de más difícil descripción cuando el material del paciente aparece principalmente en términos de comunicación verbal…”

"Cuando el juego no es reconocido, el personaje, la máscara se pega a la piel y son entonces los aspectos aterradores del jugar los que se apoderan del juego”.

Referencias: Realidad y Juego, Editorial Gedisa, 1986, Buenos Aires.
Lecturas de Winnicott. Lugar Editorial, 1996, Buenos Aires.

Ascetismo Deslustrado (Sobre la ciencia deshumanizada)

Empezaremos con un recorrido lingüístico por esta combinación disparatada de términos. El propósito de este texto es 1. Compartir con el lector el malestar generado por algunas obras científicas, por su casposidad, su frialdad y su omnisciente aura. 2. En su segunda acepción vendría a describir la actitud de profesionales con fuertes e inamovibles convicciones deliroides o en el mejor de los casos de tipo dogmático y lejano del contacto humano. 3. En su tercera acepción, más laxa, describe la forma de organización mecanizada, jerarquizada y estandarizada.

Recorramos el legado de la DRAE:

- Asceta: (del latín y griego: profesional, atleta). Persona que hace vida ascética.
- Ascética: Dicho de una persona que se dedica particularmente a la práctica y ejercicio de la perfección espiritual.
- Ascetismo: Doctrina de la vida ascética.
- Ilustrado: Dicho de una persona culta e instruida. Perteneciente o relativo a la - Ilustración (movimiento filosófico y cultural del siglo XVIII que acentúa el predominio de la razón humana y la creencia en el progreso humano).
- Lustrar: Dar lustre y brillantez a algo como metales y piedras. Dicho de los gentiles: Purificar, purgar con sacrificios, ritos y ceremonias las cosas que creían impuras. Adular (o decir lo que se cree que puede agradar). Andar, peregrinar por un país o comarca.

Todos los sufrientes de estas manos tediosas henchidas de pomposidad y magnanimidad sienten un escozor por sus entrañas al leer, oír, oler, registrar de alguna manera, una manera de enseñar, de hablar, de intervenir, de educar, de hacer colmada de impostura. Por poner un ejemplo, leyendo un libro de Psiquiatría sobre Trastornos Afectivos: Ansiedad y Depresión, compilado por algún representante del ascetismo deslustrado de cuyo nombre no quiero acordarme (Psicopatología de la lectura cotidiana). Nuestro querido Vieta (el chamán de todo buen bipolar, distímico y ciclotímico) cerraba así su exposición sobre la terapia electroconvulsiva: “no existen criterios científicos para haber abandonado esta línea de tratamiento”. Dicho así suena contundente, nostálgico y reivindicativo. Debo decir que no conozco a esta persona a pesar de haber leído varios trabajos suyos entre los que destaco un manual ilustrado de los sinsabores del bipolar y sus dislates oscilatorios. También recuerdo otro querido texto sobre Psicología Clínica en el que dibuja una imaginativa “artista” a un esquizofrénico en una cuerda floja, el texto al final tiene unas preguntas de evaluación, mis colegas psicólogos saben a qué editorial me refiero, el texto se titula “Esquizofrenia” y el libro es amarillo y de tipo bolsillo. El DSM sería un objeto de burla poco sofisticado al vernos, por el imperio gonadal, impelidos inexorablemente al uso de este manual diagnóstico pero podemos disfrutar del ascetismo deslustrado en el capítulo de trastornos somatomorfos/formes. Los manuales de preparación PIR han sido cuidadosamente investigados por el aquí sufriente viéndome a veces a recordar la profética lectura de Meltzer sobre el pecho-inodoro, esto fue cortesía de una supervisora. En la preparación PIR, no apta para humanistas, podemos hacer un repaso sobre el conductismo prestando menos atención a las primeras psicoterapias que el propio B. Skinner, gentil caballero, hijo de su patria y de su tiempo, un genio de la investigación y de la preparación de perros para su uso en guerra.
Otro ejemplo serían las librerías comerciales, poco a poco llevadas por nosequé mandato divino dejan de traer libros de psicoterapia, acumulando unos pocos de terapia sistémica y alguno de psicoanalistas enfadados con Freud. Cuando se le quiere pedir un libro fundamental como el de Etchegoyen, socio fundador del ascetismo deslustrado, se tiene que decir (ese fue mi caso) que el tipo es de la universidad del País Vasco.
Pero también hay argentinos con esta enfermedad cognitiva, aquellos que se reúnen para la lucha de egos, para ver quién ha fumado más en pipa o quién es capaz de citar más veces a Lacan y además entender lo que están diciendo. Como nos contaba un conocido, hay alguno capaz de olvidar una supervisión por ver al Boca Juniors. Otros pretenden hacer terapeutas con su molde de acero forjado en La Argentina.

Pero esto no es todo, la enfermedad puede ser benigna pero la clínica, el establishment y las agrupaciones pueden hacer proliferar un retrovirus latente que se difunde por la pluma y el verbo como vectores principales. El psicoanálisis es clásicamente un trabajo de judíos, de personas con un elevado status y con una excelente formación médica y cultural. Con el tiempo se fue empapando de otras perspectivas que luchan como el P.O.U.M. con el P.C.E. por la supremacía de su doctrina. Muchas veces contemplamos la convergencia de conceptos con nominativos diferentes. Luchando los autores por la autoría de la genial idea. En la mayor parte de los casos me atrevería a decir que el que crea y construye la ciencia es el paciente, quien transmite sus experiencias, sus percepciones, su realidad, su manera de relacionarse, de soñar, de pensar y sentir a un confundido terapeuta que lucha por no encasquetar sus propios fantasmas, prejuicios y teorías. Al menos esta es mi experiencia como psicoterapeuta.

En mi interés está una concepción de nuestro trabajo como científica y artística, científica por aquello del consenso y artística por describir y reparar mediante símbolos, comunicar también sin palabras. El ascetismo sin lustre, busca la esquematización, los cuadros patológicos y la intervención menos costosa económicamente. Al no ser un tapón en el oído los resultados son devastadores. El ascetismo deslustrado esquiva la creatividad por pensarla una majadería patrimonio de “místicos” o alienados y eleva la palabra de su admirado sobre la de su paciente.

Así pues, alzo el puño de cuero negro como un litigante y exaltado asceta para compartir el disgusto generado por algunas lecturas, seminarios y actitudes que no sólo no invitan a pensar, sino que desean por su propia supervivencia adherencias inoperables. Mi énfasis está en seguir contándonos las lecturas y aventuras donde hayamos podido identificar el virus del “ascetismo deslustrado” para identificar la cepa, el funcionamiento y no caer nosotros también en imponer al paciente. Cuentan que la vacuna se consigue con humildad, sufrimiento, empatía, introspección y capacidad para tolerar lo absurdo, lo paradójico, el lenguaje del inconsciente. Quizás los más jóvenes tengan un psiquesoma más propicio para que las células proliferen con rapidez. Para terminar este borbotón-borrón la ingeniosa y manida frase de Groucho Marx: Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Evanescence - My inmortal

I'm so tired of being here
Suppressed by all my childish fears
And if you have to leave
I wish that you would just leave
'Cause your presence still lingers here
And it won't leave me alone

These wounds won't seem to heal
This pain is just too real
There's just too much that time cannot erase

When you cried I'd wipe away all of your tears
When you'd scream I'd fight away all of your fears
I held your hand through all of these years
But you still have
All of me

You used to captivate me
By your resonating life
Now I'm bound by the life you left behind
Your face it haunts
My once pleasant dreams
Your voice it chased away
All the sanity in me

These wounds won't seem to heal
This pain is just too real
There's just too much that time cannot erase

When you cried I'd wipe away all of your tears
When you'd scream
I'd fight away all of your fearsI held your hand through all of these years
But you still have
All of me

I've tried so hard to tell myself that you're gone
But though you're still with me
I've been alone all along

When you cried
I'd wipe away all of your tears
When you'd scream
I'd fight away all of your fears
I held your hand through all of these years
But you still have
All of me


Excurso Dinámico sobre lo Borderline (Artículo de Fenomenología del Psicoanálisis)

Me gusta que me hable de experiencia y no de experimento que es una palabra que yo detesto con respecto a la literatura.
Una entrevista a Guillermo Cabrera Infante.

RESUMEN

En el trabajo se navega por el terreno Borderline como fenómeno transicional, lo que paso a ser un “cajón de sastre” representa dificultades universales en cuanto a la percepción-reacción del terapeuta. Alude en la clínica al espacio que no corresponde ni a la realidad interna ni a la realidad externa, situación que se crea entre dos en el análisis o que se co-construye si se prefiere. Durante décadas el término borderline estuvo teñido del vector diagnosticador-consultante, mostrando incertidumbre durante el proceso, quizás ahora retomando a Winnicott podemos dar un lugar, un tiempo para jugar con el otro y encontrar un sentido, un significado a las experiencias de este tipo de pacientes que se ubicaban entre dos estructuras, la psicosis y la neurosis, ahora se busca cosificar esta patología tan permeable o si prefieren, polimorfa con fines nosográficos, esto es “científicos”. Retomar la tópica winnicottiana puede aportar una perspectiva bien diferente que es de agradecer para el devenir en la clínica y el reconocimiento desde la creatividad de las brillantes aptitudes de muchos de estos consultantes. En el transcurso de estas líneas les sugiero naufragar en una revisión crítica de Borderland, como territorio ignoto y finalmente, salir del remolino de la mercadotecnia de la mano de Winnicott y otras propuestas que podemos considerar afines. Prepárense para la singladura.
Palabras Clave: Borderline, Fenómenos transicionales, Contratransferencia.

Cuando buscamos registros en la biografía del consultante esperamos entender, constituir un corpus teórico según lo que éste nos expresa con sus actos y a través de su historia.
Si prestamos atención a la evolución teórica del concepto borderline vemos influencias de la psiquiatría (Kraepelin, Bleuler, Schneider, Kretschmer). Entre tanto, de manera paralela, trabajando a veces al unísono y otras de reojo, el influjo del psicoanálisis ha tratado de explicar el fenómeno desde su prisma, Escuela Inglesa, Francesa y Americana. Corpúsculos con un lenguaje propio. El fantasma de Freud, genial investigador y creador es siempre objeto de homenaje y culto por el grupo de psicoanalistas y psicoterapeutas dinámicos. Este señor parecía tener graves problemas para distinguir el fenómeno Borderland[1] de la histeria, en “El hombre de las ratas” y en el caso “Anna O.” el creador del psicoanálisis presentó dificultades con estas estructuras tan amplias, ricas y generosas en sintomatología y patoplastia. Borderland es un territorio enigmático, evanescente, crepuscular y excesivo. Esto contribuyó afortunadamente a edificar el edificio de la transferencia y la contratransferencia, pilares fundamentales en la terapéutica de los pacientes imbuidos en Borderland.

Los concepto de esquizofrenia latente (Bleuler, 1911; Federn, 1947), el carácter impulsivo (Wilhelm Reich, 1925), la personalidad as if-como si (Helene Deutch, 1942), conflicto esquizoide (Fairbairn, 1942) y contribuciones como la de, Ch. Odier en 1948, donde describió el miedo a la soledad que encontró en algunos pacientes, llamando a este síndrome neurosis de abandono (“névrose d’abandon”). Luego serían los abandónicos (les abandonniques), de la psicóloga suiza formada con Piaget, Germaine Guex.
Estos son sólo unos ejemplos del rico campo borderland que ha ido transitando hacia borderline para acabar en el infiel Trastorno Límite. La primera vez que aparece el término borderline es en 1884. En ese año, Hughes (psiquiatra inglés) designa así a los estados borderline de la locura. Los define como “personas que pasaron toda su vida de uno a otro lado de la línea”.Rose los diagnosticaba cuando había síntomas neuróticos graves. Para aquel entonces ya apuntaba a crear incertidumbre nosológica y perplejidad operativa en el terapeuta.
Como en el lecho de Procrusto, psiquiatras, psicoanalistas, esto es, “bandidos” trataban de profundizar y crear una nueva entrada que diera cabida a los heterodoxos borderlines. Continuaron la búsqueda. La esquizofrenia latente (Paul Federn, 1947) y la esquizofrenia seudoneurótica (P. Hoch y Ph. Polatin en 1949) seguían en esa línea queriendo encontrar explicación a las micro-psicosis que presentaban sus pacientes.

La investigación y la dedicación especializada en lo borderland y con esto quiero expresar todo el espectro de lo límite ha avanzado mucho a partir de entonces. Otto Kernberg en su célebre libro de 1976 “Desórdenes Fronterizos y Narcisismo Patológico” cambia la perspectiva psicoanalítica para comprender, sostener y tratar a estos pacientes tratando de enfatizar el aquí y ahora adaptando el setting psicoanalítico. Kernberg desea construir un espacio en el que el paciente de borderland pueda sentirse seguro sin provocar regresiones, por esto se cambia el encuadre y propone una entidad clínica diferente, en este momento se habla de organización borderline. Millon & Davis (1996) remarcan la noción de círculo vicioso en la teoría de Wolberg en relación con la dinámica en la que se ve atrapado el niño futuro borderline[2]. Además se añade el aspecto bio-psico-social, la influencia que tiene para el sujeto el ser atravesado por nuevos discursos sociales con el capitalismo como paradigma y la arquitectura genotípica.
Posteriormente en Estados Unidos empiezan a cobrar fuerza los postulados de la Psicología del Yo, con Heinz Hartmann, figura conspicua. Según las tres instancias de la segunda tópica freudiana se intenta dar más luz al objeto de estudio haciendo formulaciones como la siguiente de la mano de Knight, en sus artículos sobre Estados fronterizos y Tratamiento y psicoterapia del paciente esquizofrénico fronterizo (1953):
En ellos, algunas funciones yoicas han resultado gravemente dañadas, como la integración, la formación de conceptos, el juicio, el planeamiento realista y la defensa contra la irrupción de los impulsos del ello.
El creciente interés en estos pacientes culmina con la celebración, en 1954, del Panel sobre ‘El caso Borderline’, organizado por la American Psychoanalytic Association y cuyo resumen se publicó en 1955 en The Annual Survey of Psychoanalysis (citado en C. Paz, 1976).
Un aporte clave fue el de E. Erikson, autor bien avenido, aunque no se centró en el estudio de la patología borderline, contribuyó enormemente al suministrar claves para el estudio de esta patología. Se trata del concepto de identidad y su contrapartida, la difusión de la identidad, que se convertiría en ítem clave para el diagnóstico fronterizo, adoptado por Kernberg como eje de su formulación y con claras influencias de autores como Stern (1938) y H. Deutsch (1942).
Herbert Rosenfeld prefiere hablar de estados borderline o psicosis borderline porque el término no parecía satisfacerle. A partir de entonces es la Escuela Inglesa de Relaciones Objetales la que sin dirigir su esfuerzo específicamente a este trastorno trató de entenderlo según los postulados de Melanie Klein, procurando situarlo, como venía siendo, entre dos posiciones, en este caso la esquizo-paranoide y la depresiva. Aquí existe una fecunda y sofisticada teoría en torno a objetos parciales y pulsión de muerte. La privación sugiere conflicto instintual, voracidad y ansiedad persecutoria, elementos presentes durante los primeros meses de vida que describirián, según su percepción e interpretación, los mecanismos psicológicos del paciente borderline.
...estos conjuntos de ansiedades y defensas, aunque aparecen inicialmente durante las fases más precoces, no se limitan a este período, sino que resurgen durante los primeros años de la infancia y ulteriormente bajo determinadas condiciones.
Un yo que posee ciertos rudimentos de integración y cohesión y progresa constantemente en esa dirección. También realiza desde el comienzo de la vida postnatal algunas funciones fundamentales; por ejemplo usa los procesos de escisión y la inhibición de deseos instintivos como algunas de sus defensas contra la ansiedad persecutoria, vivenciada por el yo a partir del nacimiento.
Donald W. Winnicott, de brillante praxis pediátrica y psicoanalítica procuró introducir el aspecto de la creatividad dentro de los fenómenos transicionales[3]. La tarea consiste en crear un espacio de seguridad en el que se puedan corregir las fallas ambientales. Se trata de otra versión de mamá-bebé más optimista, dando al psicoterapeuta o al pediatra una posibilidad de tejer entre los dos un espacio intermedio para pensar, sentir y crear. Un espacio transicional es un lugar creado y compartido “no-yo” y no-tú, sino nosotros. Su tesis se apoya en una concepción del juego, esa capacidad de crear un espacio intermedio entre lo que está afuera y lo que está adentro que no se vale de juegos regulados, adquiridos como fantasías o rituales, sino que se sitúa en el origen de la experiencia cultural. Se enuncia así una nueva teoría de los lugares psíquicos -una nueva tópica- profundamente original y distinguible frente a las aportaciones de Freud y Melanie Klein. Un “pensar entre dos” para los teóricos del psicoanálisis vincular (Janine Puget, Isidoro Berenstein). I. Berenstein (2007) nos aporta su particular mirada a “El Apego” de Bowlby: “Vínculo era, y en parte sigue siendo, un término poco específico en tanto la relación analítica individual y se hace depender, en el análisis, del deseo inconsciente y del mundo representacional o del objeto de la pulsión, del mundo interno y las relaciones de objeto puestas en juego en la relación con el analista, allí donde éste se ofrece a su paciente para su despliegue en la transferencia”.

El trabajo winnicottiano y la perspectiva vincular desde la que parte a nuestro modo de entender puede que sea una de las versiones del psicoanálisis más potentes y asumidas por profesionales de otra orientación ideológica.
Espero que el lector no permanezca inerme ante la polivalente teoría acerca de lo límite. Ha quedado demostrado que constituyen reacciones íntimas de cada teórico con el interés de proyectar la teoría que le encaja en su relación con el paciente borderline. Estamos hablando de un fenómeno de la psico(pato)logía[4] que ha sido teñido no tanto por la psiquiatría o el psicoanálisis sino por la ideología del psiquiatra, psicoterapeuta o psicoanalista. Aguardemos la resolución de esta revolución científica para el beneficio del paciente con trastorno límite de personalidad[5].
Cada vez más se está introduciendo en la terapéutica el factor diádico, lo relacional, lo vincular, lo intersubjetivo cobrando importancia:
1. El papel del terapeuta o psiquiatra en el proceso psicoterápico, en la escucha, en las intervenciones y en el manejo del monto de angustia, propio y del otro. La contratransferencia[6] entendida como las reacciones del terapeuta ante la puesta en escena del paciente, esto se da en diferentes planos pero lo importante aquí es destacar la importancia del hábil manejo y control de estos cambios actitudinales y emocionales para utilizarlos a favor. Una mirada psiconalítica diría tal vez que se trata de la implicación subjetiva del analista en la “puesta en acto de la realidad del inconsciente” que es la transferencia.
2. El papel de leer el sistema de relaciones según un modelo familiar-sistémico que preste atención a la Comunicación y a la Estructura Familiar. Aquí Salvador Minuchin, y la Escuela de Palo Alto (Bateson, Jackson, Watlawick, Haley, Nardone) prestan importantes y útiles estudios.
Mientras estas facetas fundamentales no calen hondo entre los profesionales siempre habrá escotomas que interrumpan el progreso. Por tanto creo que el reto de la Psiquiatría, la Psicología Clínica y la Psicoterapia está en integrar herramientas para entender esta entidad en toda su plenitud, en evitar cristalizar un fluido, aplacar una “existencia real” y en introducir en esa membrana tan selectiva que es la burocracia sentido práctico. Toda una proeza.

BIBLIOGRAFÍA

- Bleichmar N. M., Lieberman C. de Bleichmar y Wikinski S. El Psicoanálisis después de Freud. Paidós. 1997, México.
- Coderch, J. Psiquiatría Dinámica. Herder. 1982. Barcelona
- Coderch, J. Teoría y Técnica de la Psicoterapia Psicoanalítica. Paidós, 1987. Barcelona.
- Etchegoyen. H. Los Fundamentos de la Técnica Psicoanalítica. Amorrortu, 1986. Buenos Aires.
- Freud, S. El Hombre de las Ratas (1909). Amorrortu. Vol. X. 1980, Buenos Aires,
- Freud, S. Estudios sobre la histeria (1893-1895). Amorrortu. Vol. II. 1988, Buenos Aires.
- Kernberg. O. Desórdenes Fronterizos y Narcisismo Patológico. Paidós. 1976, México.
- Millon, T (1995): Trastornos de la personalidad . Mas allá del DSM-IV . Masson. 1998, Barcelona.
- Millon, T & Davis, R. Trastornos de Personalidad en la Vida Moderna. Masson. 2001, Barcelona.
- Rubio V., Urdaniz. P. Trastornos de la Personalidad. Elsevier. 2003, Madrid.
- Winnicott, D. Realidad y Juego. Gedisa, 1997, México.
[1] Medina Eguía, 1992.

[2] Dra. María José Fernandez Guerrero. Universidad Pontificia de Salamanca “Estudio histórico-crítico y dinámico del Trastorno Límite de la Personalidad”. 2005


[3] Realidad y Juego. Donald Winnicott. 1997. México. El título original es “Playing and Reality”. Nace del artículo clásico dedicado a los “objetos transicionales”.
[4] El psiquiatra Carlos Castilla del Pino introduce este término en su obra para dar cuenta del continuum entre patología y psicología, resulta pertinente por ahondar en fenómenos polimorfos y plásticos.
[5] El Jefe Médico de la UTP de Zaragoza, Vicente Rubio Larrosa ha propuesto otras denominaciones como Trastorno global de la personalidad, Trastorno generalizado de la personalidad, Trastorno mórbido de la personalidad o trastorno deteriorante de la personalidad.
[6] Me sumo a la visión de la contratransferencia no como un fastidio sino como un instrumento eficaz con el que el terapeuta tiene que conectar para utilizarlo de manera que potencie la intervención y la comprensión de la patología. Esta dialéctica ha estado presente desde que Freud introdujo el término allá por 1909.