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jueves, 25 de noviembre de 2010
El Juego de Ender
"El Juego de Ender", es un libro de ciencia ficción de Orson Scott Card. Fue primero Nebula 1985 y Premio Hugo 1986. En la portada pone "La formación de la personalidad de un líder". En él hay un mundo amenazado, donde han existido dos guerras contra los insectores, una especie de extraterrestres en forma de insectos. Bien, unos cuantos niños de cada familia, los "terceros" son implantados con un método de control por el F.I. un soberano ojo que mira y detecta los movimientos del niño. Son escogidos entre familias con una gran dotación intelectual y destreza. Ender, es el protagonista, le eligen de entre sus tres hermanos por ser el más capacitado según lo que se ha estudiado de ellos. Buscan vocación de líder y desde el principio hay altas miras para él. Rápidamente asciende en su campaña militar donde se realizan juegos de guerra, los reclutas tienen 6 años y los comandantes no menos de 11, a esa edad llega Ender a ser comandante tras vivir la presión ejercida por esa especie de Gran Hermano Militar que quiere formar las personalidades de niños que sean capaces de tomar soluciones rápidas y creativas. Él se suele sentir solo, acomplejado por ser distinto o que los demás le vean como superior. Su vida se transforma en esos años donde continuamente están realizando simulaciones de combate en un área donde hay unos contrincantes que congelan los trajes "refulgentes" del equipo rival, quien menos inhabilitados tiene o congelados vence el juego. Ender siempre gana y siempre ocupa el primer lugar. Eso hace que le sometan a más presión y él se crece ante esa violencia del medio ambiente, consiguiendo que su equipo sea casi invencible. No creo que lo lea entero porque me interesaba este aspecto que os he narrado, cómo se pueden destruir las ilusiones de un niño y modificarlo al estilo Walden Dos de Skinner sin considerar su vertiente emocional. Esto le destruye como persona y sólo aprende a vivir en la guerra y el combate, las aspiraciones y los esquemas de este muchacho son troquelados desde niño para ser un líder y un gran guerrero.
A otro nivel, a otros niños se les exige esto o aquello, perdiendo prominencia el lugar para lo emotivo, estos niños que ahora pueden tener 50 años han aprendido que lo que deben hacer en la vida es trabajar y trabajar. Ganar dinero perdiendo parte de su compromiso con los otros y perdiendo su mismidad entre esa amalgama de mensajes transmitidos verbalmente y que se reactualizan con el carácter rígido de los padres de los 30-40. La Guerra Civil española, como aseveró Carlos Castilla del Pino ha dejado una impronta en el carácter de varias generaciones. El famoso efecto "péndulo" ha llegado y en el otro lado están los padres que dejan hacer a sus hijos, sin límites, sin contención y sin un apoyo instrumental y emocional. Hijos a la deriva que acaban drogándose o desarrollando problemas de personalidad. Tanto la dureza emocional como la hiperprotección son factores que producen problemas en el niño, el niño debe aprender a caer y levantarse, así como deb tener también un sostén emocional. Este libro, citado antes, forma a un líder para la guerra pero deja atrás la biografía de un niño que quería mucho a su hermana y que era un gran estudiante para obsesionarse en la guerra. Al final del libro dice a su hermana Valentine que le pide que se vayan a buscar paz: "He vivido demasiado tiempo con el dolor. Sin él, no sabré quién soy".
sábado, 23 de octubre de 2010
El Juego de Ender
-Vámonos-dijo un día Valentine-. Volemos y vivamos por siempre.
-No podemos-Dijo Valentine-. Hay milagros que ni siquiera la relatividad puede hacer, Ender.
-Tenemos que irnos. Aquí soy casi feliz.
-Quédate entonces.
-He vivido demasiado tiempo con el dolor. Sin él, no sabré quién soy.
Se embarcaron en una astronave y fueron de mundo en mundo. Allá donde paraban, él era siempre Andrew Wiggin, portavoz itinerante de los muertos, y ella era siempre Valentine, historiadora errante, que escribía las historias de los seres vivos mientras Ender narraba las historias de los muertos. Y Ender llevaba siempre consigo un capullo blanco y seco, en busca del mundo donde la Reina-Colmena pudiera despertar y desarrollarse en paz. Buscó durante mucho tiempo.
"El juego de Ender" Orson Scott Card.
-No podemos-Dijo Valentine-. Hay milagros que ni siquiera la relatividad puede hacer, Ender.
-Tenemos que irnos. Aquí soy casi feliz.
-Quédate entonces.
-He vivido demasiado tiempo con el dolor. Sin él, no sabré quién soy.
Se embarcaron en una astronave y fueron de mundo en mundo. Allá donde paraban, él era siempre Andrew Wiggin, portavoz itinerante de los muertos, y ella era siempre Valentine, historiadora errante, que escribía las historias de los seres vivos mientras Ender narraba las historias de los muertos. Y Ender llevaba siempre consigo un capullo blanco y seco, en busca del mundo donde la Reina-Colmena pudiera despertar y desarrollarse en paz. Buscó durante mucho tiempo.
"El juego de Ender" Orson Scott Card.
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