Se trata de conceptos que auparon más si cabe al psicoanálisis francés, de manos de Lagache, autor de profundos y sesudos ensayos y trabajos teóricos.
Vamos a tratar de delimitar qué se entiende por yo ideal y qué se entiende por ideal del yo, ya que Freud no lo dejó claro y los analistas estuvieron años quemándose las pestañas para averiguar la diferencia.
Para dar una idea de que el yo ideal pensemos como ve el enamorado a su objeto de amor, lo ve como la imagen de la perfección, es tan hermoso/a, todo lo que hace está bien, es ingenioso/a, etc. Lo interesante es que estas cosas, el objeto de amor es para el enamorado una imagen de perfección, como que una persona en sí misma englobaría la perfección, como se suele decir es la representación de la completud, como si no le faltara nada, no es el enamorado que dice me gusta físicamente pero intelectualmente no, o al revés, es decir, cuando alguien está enamorado como dice Freud, se suspende el juicio crítico y la totalidad de la persona es perfecta. El yo ideal no es una única determinada representación que se tiene de la persona, sino el conjunto de representaciones que se va haciendo respecto a alguien que el discurso va construyendo impulsado por la idealización.
Entonces la característica esencial del yo ideal, es que resulta de un discurso pasional, de una necesidad afectiva, o sea de una necesidad narcisista, como dice Freud que se constituye al yo ideal para recuperar el narcisismo perdido.
Lo que se opone al yo ideal desde el pensamiento conceptual y así ha sido trabajado en la teoría psicoanalítica, a partir de los trabajos de Lagache y después del psicoanálisis francés, es el concepto del ideal del yo. Mientras que el yo ideal es una imagen global, total, de perfección, el ideal del yo es una condición que una persona debe cumplir, que debe satisfacer para ser considerada valiosa, o sea, por ejemplo supongamos que uno quiere decir que una persona es buena, hay alguien que tiene el ideal de la bondad, significa que se examinará la conducta de la persona viendo si cumple o no con el ideal de la bondad, significa que se examinará la conducta de la persona viendo si cumple o no con el ideal de la bondad, de igual manera un cierto ideal, puede ser un ideal de tipo estético, cierto nivel de belleza, cualquiera sea, pero entonces el ideal es una norma, el término es impreciso, ya lo voy a corregir, pero para dar una idea, es una unidad de medida, un estándar con el cual se compara a la persona y en esa comparación la persona podrá ajustarse o no a ese ideal. Si se ajusta a ese ideal, la persona podrá ser valorizada, el ideal del yo es una condición que la persona debe cumplir, es un atributo externo a la persona, es una abstracción, a diferencia del yo ideal que es la persona en sí misma, que es hermosa, que es perfecta, etc.
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sábado, 24 de diciembre de 2011
martes, 23 de septiembre de 2008
Superyó, Yo Ideal e Ideal del Yo
La terminología de Freud en relación al concepto de Superyó, Ideal del Yo (das ichideal) y Yo Ideal (das idealich):
En Introducción al narcisismo (1914) el Ideal del Yo tiene su origen en la convergencia den narcisismo primario y las identificaciones con los padres, con sus sustitutos y con los ideales colectivos; sus funciones son esencialmente la conciencia moral, la autoobservación, la censura; la regulación del sentimiento del valor personal, depende, en proporciones variables, del narcisismo, del Ideal del Yo, y del aporte de las relaciones objetales.
En el El Yo y el Ello (1923), Freud introduce un término nuevo das Überich (Superyó), sin renunciar al Yo Ideal y al Ideal del Yo. Es difícil extraer del los textos una diferencia de sentido. La naturaleza estructural del concepto de Superyó está claramente afirmada.
Las Nuevas Conferencias (1933) dejan subsistir la confusión terminológica, con una precisión: Freud habla del Ideal del Yo como de una función del Superyó, situándolo así sobre el mismo plano que la censura y la instrospección, sin hacer de el una estructura diferente del Superyó.
La terminología de Nunberg es más precisa. El Yo Ideal es introducido como una formación cronológica y genéticamente anterior al Superyó:"el Yo aún inorganizado, que se siente unido al Ello, corresponde a una condición ideal, y es por lo que se llama Yo ideal. El propio Yo es probablemente el ideal del pequeño infante, hasta el momento en que se encuentra con la primera oposición a la satisfacción de sus necesidades".
Algunos han propuesto distinguir entre Ideal del Yo, modelo de lo que uno querría ser y Superyó, potencia que amenaza, prohíbe y castiga; pero, objeta Fenichel, Freud mostró en El Yo y el Ello, la intrincación de estos dos aspectos. Otros como Fromm distinguen entre el ideal verdadero, aceptado por la personalidad en su totalidad, y el ideal falso, impuesto por una autoridad exterior o interiorizada; pero Fenichel hace notar que hasta el ideal más auténtico puede también ser el fruto de la introyección.
En el modelo personológico, el Superyó corresponde a la autoridad, y el Ideal del Yo a la forma en que el sujeto debe comportarse para responder a lo esperado por la autoridad, el Yo-Sujeto se identifica al Superyó, es decir, a la autoridad, y el Yo-Objeto aparece ante él como conforme o no al Ideal del Yo. En otros términos, comprendemos el Superyó y el Ideal del Yo como formando un sistema que reproduce, "en el interior de la personalidad", la relación autoritaria Padre-Niño.
págs. 90-95 Psicoanálisis y Estructura de la Personalidad. Daniel Lagache. La Lucerna ENSAYOS.
En Introducción al narcisismo (1914) el Ideal del Yo tiene su origen en la convergencia den narcisismo primario y las identificaciones con los padres, con sus sustitutos y con los ideales colectivos; sus funciones son esencialmente la conciencia moral, la autoobservación, la censura; la regulación del sentimiento del valor personal, depende, en proporciones variables, del narcisismo, del Ideal del Yo, y del aporte de las relaciones objetales.
En el El Yo y el Ello (1923), Freud introduce un término nuevo das Überich (Superyó), sin renunciar al Yo Ideal y al Ideal del Yo. Es difícil extraer del los textos una diferencia de sentido. La naturaleza estructural del concepto de Superyó está claramente afirmada.
Las Nuevas Conferencias (1933) dejan subsistir la confusión terminológica, con una precisión: Freud habla del Ideal del Yo como de una función del Superyó, situándolo así sobre el mismo plano que la censura y la instrospección, sin hacer de el una estructura diferente del Superyó.
La terminología de Nunberg es más precisa. El Yo Ideal es introducido como una formación cronológica y genéticamente anterior al Superyó:"el Yo aún inorganizado, que se siente unido al Ello, corresponde a una condición ideal, y es por lo que se llama Yo ideal. El propio Yo es probablemente el ideal del pequeño infante, hasta el momento en que se encuentra con la primera oposición a la satisfacción de sus necesidades".
Algunos han propuesto distinguir entre Ideal del Yo, modelo de lo que uno querría ser y Superyó, potencia que amenaza, prohíbe y castiga; pero, objeta Fenichel, Freud mostró en El Yo y el Ello, la intrincación de estos dos aspectos. Otros como Fromm distinguen entre el ideal verdadero, aceptado por la personalidad en su totalidad, y el ideal falso, impuesto por una autoridad exterior o interiorizada; pero Fenichel hace notar que hasta el ideal más auténtico puede también ser el fruto de la introyección.
En el modelo personológico, el Superyó corresponde a la autoridad, y el Ideal del Yo a la forma en que el sujeto debe comportarse para responder a lo esperado por la autoridad, el Yo-Sujeto se identifica al Superyó, es decir, a la autoridad, y el Yo-Objeto aparece ante él como conforme o no al Ideal del Yo. En otros términos, comprendemos el Superyó y el Ideal del Yo como formando un sistema que reproduce, "en el interior de la personalidad", la relación autoritaria Padre-Niño.
págs. 90-95 Psicoanálisis y Estructura de la Personalidad. Daniel Lagache. La Lucerna ENSAYOS.
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Superyó,
Yo ideal
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