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viernes, 16 de octubre de 2015

Confluencia

La confluencia

Excitación, awareness, fondo-figura, proceso de contacto.
"Confluencia: En hidrología, reunión en uno solo de dos o más cursos de agua, glaciares, o corrientes marinas, así como el punto donde esto ocurre.''
Definición de Wikipedia
La confluencia  es uno de los conceptos que aparecen más a menudo en la teoría del Self. El PHG la define como ``la condición de no--contacto (no hay frontera del self).'' [PHG, II, 15, 4] En la confluencia no hay awareness de aquello con lo que se confluye. Es un concepto tan importante porque todos necesitamos continuamente enormes dosis deconfluencia para poder funcionar. No podríamos ir por la vida conscientes absolutamente de todo lo que pasa: todo lo que vemos, todo lo que oímos, la sensación de nuestra piel rozando con la ropa, los latidos del corazón, la salivación, los pensamientos flotantes, el picor en el cuero cabelludo... No podemos ser conscientes, estar aware, de todo esto al mismo tiempo. Normalmente casi todo está en el fondo: estamos ``en confluencia'' con ello. Está, pero en el fondo. 

La confluencia es en gran medida lo contrario de la excitación. En el proceso de contacto comenzamos estando en confluencia: todo está en el fondo, aún no ha surgido una figura. Según va apareciendo una necesidad que se va haciendo figura, la excitación aumenta y la confluencia disminuye. O mejor dicho, la figura pasa a primer plano por la excitación y todo lo demás pasa a segundo plano mediante confluencia. Cuando llegamos al contacto final, confluímos con la figura, nos ``fundimos'' con aquello con lo que contactamos. La asimilación del postcontacto es una vuelta a la confluencia: baja la excitación y lo asimilado pasa a ser parte de nosotros, de manera que confluímos con ello. 
Es decir, que la confluencia es el hecho de que haya gran parte de la experiencia en el fondo, en segundo plano, y por tanto es un mecanismo que está en marcha contínuamente. Es como el mar de donde salen las figuras y a donde van a morir. En palabras de Jean Marie Robine, la confluencia es la ``argamasa de la experiencia'', el pegamento que todo lo une.
En la confluencia sana uno puede hacer figura lo que está en el fondo. Hay flexibilidad. Por ejemplo, estoy en confluencia con mi lengua materna de manera que hablo sin pensar en sus características. Hablo sin más. Sin embargo, puedo hacerla figura y fijarme en ella: los verbos, las construcciones, los significados. Puedo jugar con ella y distorsionarla. 
Sin embargo, la confluencia también puede ser una modalidad de interrupción del contacto (ver cap. Las interrupciones del contacto). En la confluencia patológica perdemos la posibilidad de hacer figura lo que está en el fondo. La excitación no sube, la figura no se forma, el deseo no se siente. La persona en confluencia responde ``no sé''. ¿Qué sientes? No sé. ¿Qué deseas? No sé. ¿Cómo estás? Bien, normal. Hay como una nube que lo envuelve todo, un adormilamiento que impide distinguir nada con claridad, una pérdida de fronteras, incluso las del propio cuerpo.
http://gestaltnet.net/documentos/la-confluencia#sthash.fxBb7BPi.dpuf

martes, 2 de septiembre de 2014

Confluencia


La confluencia  es uno de los conceptos que aparecen más a menudo en la teoría del Self. El PHG la define como ``la condición de no--contacto (no hay frontera del self).'' [PHG, II, 15, 4] En la confluencia no hay awareness de aquello con lo que se confluye. Es un concepto tan importante porque todos necesitamos continuamente enormes dosis de confluencia para poder funcionar. No podríamos ir por la vida conscientes absolutamente de todo lo que pasa: todo lo que vemos, todo lo que oímos, la sensación de nuestra piel rozando con la ropa, los latidos del corazón, la salivación, los pensamientos flotantes, el picor en el cuero cabelludo... No podemos ser conscientes, estar aware, de todo esto al mismo tiempo. Normalmente casi todo está en el fondo: estamos ``en confluencia'' con ello. Está, pero en el fondo. 
La confluencia es en gran medida lo contrario de la excitación. En el proceso de contacto comenzamos estando en confluencia: todo está en el fondo, aún no ha surgido una figura. Según va apareciendo una necesidad que se va haciendo figura, la excitación aumenta y la confluencia disminuye. O mejor dicho, la figura pasa a primer plano por la excitación y todo lo demás pasa a segundo plano mediante confluencia. Cuando llegamos al contacto final, confluímos con la figura, nos ``fundimos'' con aquello con lo que contactamos. La asimilación del postcontacto es una vuelta a la confluencia: baja la excitación y lo asimilado pasa a ser parte de nosotros, de manera que confluímos con ello. 
Es decir, que la confluencia es el hecho de que haya gran parte de la experiencia en el fondo, en segundo plano, y por tanto es un mecanismo que está en marcha contínuamente. Es como el mar de donde salen las figuras y a donde van a morir. En palabras de Jean Marie Robine, la confluencia es la ``argamasa de la experiencia'', el pegamento que todo lo une.
En la confluencia sana uno puede hacer figura lo que está en el fondo. Hay flexibilidad. Por ejemplo, estoy en confluencia con mi lengua materna de manera que hablo sin pensar en sus características. Hablo sin más. Sin embargo, puedo hacerla figura y fijarme en ella: los verbos, las construcciones, los significados. Puedo jugar con ella y distorsionarla. 
Sin embargo, la confluencia también puede ser una modalidad de interrupción del contacto (ver cap. Las interrupciones del contacto). En la confluencia patológica perdemos la posibilidad de hacer figura lo que está en el fondo. La excitación no sube, la figura no se forma, el deseo no se siente. La persona en confluencia responde ``no sé''. ¿Qué sientes? No sé. ¿Qué deseas? No sé. ¿Cómo estás? Bien, normal. Hay como una nube que lo envuelve todo, un adormilamiento que impide distinguir nada con claridad, una pérdida de fronteras, incluso las del propio cuerpo.
Es la primera posible interrupción del contacto: ni siquiera llego a sentir el deseo. Esto es diferente a que el deseo no exista. En la confluencia patológica el deseo está en el fondo pero no aflora a la consciencia. Se manifiesta a través de un embotamiento, producido por el esfuerzo del Self para mantener la excitación a raya e impedir que suba.
La confluencia, en tanto que ``argamasa de la experiencia'', está también presente en otras interrupciones: estamos en confluencia con nuestros introyectos y con nuestras proyecciones. Los damos por hecho. Mientras confluímos con ellos no hacen figura, están en el fondo y no podemos revisarlos, destruirlos y transformarlos. El awareness aparece cuando se reduce la confluencia con ellos y permite reelaborarlos para encontrar otras soluciones. ``Yo daba por supuesto que las cosas tenían que ser así [confluencia con un introyecto]. Cuando me dí cuenta de que esto lo había estado dando por sentado [salida de la confluencia] vi que no tenía por qué ser así [destrucción de la figura] y que en realidad yo prefería hacer las cosas de otra manera [ajuste creativo].''
 

En terapia

La confluencia está omnipresente en la terapia. Puede ser un tema difícil de trabajar precisamente por la ausencia de tema: no hay nada de que hablar, no hay excitación, todo está bien, aquí no pasa nada. Según Margherita Spagnuolo la confuencia neurótica está relacionada con una ``fobia a la autonomía''. La define como ``la falta de diferenciación del organismo -o de partes del organismo- respecto de su entorno.'' [Margherita Spagnuolo Lobb, Un apoyo específico para cada interrupción del contacto] El apoyo que propone es fomentar la diferenciación de la persona y permitirle experimentar la excitación de la transgresión, de la ruptura de la simbiosis. 
El miedo a la excitación y al cambio hace que el paciente muy a menudo haga una ``demanda de confluencia'' al terapeuta. Esta demanda puede tener una u otra forma, pero viene a decir: ``Señor terapeuta, por favor, no me haga consciente de nada, no me haga ver nada que yo no quiera ver.'' 
 Confluencia-Gestaltnet-

martes, 30 de julio de 2013

Perls: Introyectos y Confluencia



Perls se opone a la asimilación; lo que ha sido introyectado permanece en el interior del individuo sin que lo digiera. Para que haya asimilación es necesaria una masticación previa. El material introyectado permanece extraño al organismo, "es vivido, como su nombre indica, como algo extraño al self". Perls se opone aquí a la concepción freudiana que reconoce únicamente la introyección total como patológica: "Con referencia a la introyección, disiento de Freud que la reconocía como fenómeno patológico únicamente en la introyección total y que consideraba la introyección parcial como etapa de un proceso sano constituyendo las piedras constructivas del ego. Mi propia convicción es que todo el organismo. Solo la destrucción completa en tanto que preparación a la asimilación contribuirá al mantenimiento y al desarrollo del organismo". Aquí, el fenómeno de la introyección no está considerado únicamente como acontecimiento de frontera-contacto organismo/entorno, permitiendo la introducción en el organismo de algo del entorno. Perls lo considera también en su parte intraorganísmica y habla de la introyección en tanto que introyecto.

"La absorción del mundo supone tres fases diferentes: la introyección total, la introyección parcial y la asimilación correspondiente a las fases de pecho, de "mordisqueador" y de "masticador" (estadios predentales, incisivos y morales)". El estadio predental por lo tanto es la fuente de la introyección total y de la confluencia".

Brigitte Lapeyronnie: "La Confluencia".

sábado, 27 de julio de 2013

Confluencia: Gestalt



En latín, confluere tiene dos sentidos: el primero es el de "correr juntos", "unir sus aguas", y en este sentido es como será considerado por Perls en la obra pionera de la Terapia Gestalt. El segundo es el de "llegar en masa, afluir, encontrarse en muchedumbre en un sitio". La confluencia no es afluencia, en Terapia Gestalt.

En la confluencia existe la idea de indistinción de partes que forman un nuevo todo. Por ejemplo, Littre dice que, en medicina, se habla de pequeñas viruelas confluyentes cuando los botones están tan juntos que se tocan y se confunden, o en botánica que las partes confluyentes son las partes que se juntan o se confunden. Gordon Wheleer da la definición de Exner que data de 1984: "La impresión de un todo producida por una imagen que se proyecta en la retina está creada por la excitación de fibras innumerables y funcionalmente diferentes. A pesar de lo cual, el hecho que formamos es un impresión unitaria, en la que la sensación de separación no se nota, a esto se debe el que lo llame el Principio de Confluencia Central".

Hay que resaltar que en ningún texto de Terapia Gestalt, de Perls o de Goodman, la confluencia se opone a la difluencia. Esta corresponde a la separación de los elementos a partir de una unidad. La confluencia se opone solamente al contacto. La confluencia parece estar más en relación con una homogeneidad del campo tal y como la describe Koffka: "Al principio, tu campo era, de hecho, homogéneo y mantenías con él una relación de equilibrio. Ninguna acción, ninguna tensión. En tal estado, que incluso la diferenciación de uno mismo y de su entorno tiende a difuminarse: yo soy parte integrante del paisaje y este es parte integrante de mí, todo cambia cuando el grito percibido, desgarrador, viene a turbar la serenidad del silencio. Hace un instante, todas las direcciones tenían una dinámica semejante, ahora no queda más que una hacia la que te sientes atraído. Esta dirección está cargada de fuerza, el entorno parece contraerse, como si un surco se acabara de formar en una superficie plana y tú te precipitaras hacia el fondo. Simultáneamente se produce una diferenciación neta entre yo y la voz, un alto grado de tensión nace en el conjunto del campo".

martes, 21 de mayo de 2013

Confluencia


CONFLUENCIA
HA PERDIDO COMPLETAMENTE EL SENTIDO DEL LÍMITE
 
 
Cuando el individuo no siente ningún límite entre él mismo y el ambiente que lo rodea, cuando siente que es uno con él, se dice que está en confluencia con el ambiente. Las partes y el todo se hacen indistinguibles entre sí. Los niños recién nacidos viven en confluencia; no tienen ningún sentido de distinción entre dentro y fuera, entre ellos mismos y el otro. En momentos de éxtasis o concentración y vivencia enriquecida es que normalmente sentimos en forma bastante aguda el límite entre el yo-mismo y el otro, y su disolución temporal es experimentada como algo muy importante. Pero cuando este sentido de identificación total es crónico y el individuo es incapaz de ver la diferencia entre él mismo y el resto del mundo, está psicológicamente enfermo. No puede vivenciarse a sí mismo pues ha perdido todo sentido de sí mismo.
La persona en la cual la confluencia es un estado patológico no nos puede decir qué es ella ni puede decirnos lo que son los demás. No se da cuenta del límite entre sí mismo y los demás, no nos puede decir qué es ella ni puede decirnos lo que son los demás. No se da cuenta del límite entre sí mismo y los demás, no puede hacer un buen contacto con ellos. Tampoco puede retirarse de ellos. De verdad, ni siquiera puede contactarse consigo mismo.
La confluencia patológica tiene también serias consecuencias sociales. En la confluencia, se exige similitud y se niega la tolerancia de las diferencias. A menudo encontramos esto en padres que consideran a sus hijos como meras extensiones de ellos mismos. Tales padres carecen de la noción de que sus hijos están destinados a ser destinados a ser distintos a ser distintos a ellos mismos en al menos algunos aspectos. Y si los hijos no son confluyentes y no se identifican con las exigencias de sus padres, se encontrarán con rechazo y alienación. "Tú no eres hijo mío", "Yo no quiero a un niño tan travieso".

Fritz Perls: <>