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Paz y Ciencia

jueves, 23 de marzo de 2017

Cansancio Vital

Esto que técnicamente llamamos anhedonia -dificultad para experimentar placer- o abulia -el no tener ganas de pasar a la acción- bien podríamos denominarlo cansancio existencial.
Cuando la vida deja de tener un por qué, un cómo y un para qué, vivir es sólo un tránsito sin principio ni final. Pasear sin pisar la tierra, dejando que la vida pase de largo y mirando el reloj sin fuerzas ni ganas, ni motivaciones, ni razones para vivir.
Es una pandemia que, si no antes, empieza en la escuela. Lugar donde se instruye, se mecaniza sin considerar lo que existe del cuello hacia arriba.
Son los primeros pasos por la vida que el sujeto introyecta como su deber: los papás trabajan, tú deber es estudiar. El juego, la creatividad que el niño despliega espontáneamente es caldo de cultivo para un crecimiento global (holístico, completo). Sólo a través del juego se despliega el potencial y la creatividad como fuerza motriz para vivir, para encontrar regocijo y sentido en la escuela, para plantar la semilla que evite ser "varada" por la realidad.
Vivir puede ser sencillo o difícil, en ocasiones surgen patologías reactivas o fruto de una toxicidad en el transcurso de la vida.
Nuestra esperanza y la de nuestros hijos depende, en gran medida en construir un espacio donde se haya permitido jugar con cariño y sensatez. Esto lo percibirán los papás, que tienen que hacer un esfuerzo que para los pequeños la vida no sea una rutina.
Por favor, lo académico Es el futuro, sin alegría no hay forma de conquistar la felicidad ni el éxito académico.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza

domingo, 19 de marzo de 2017

El Papá

Hoy es un hermoso día donde afloran los sentimientos. En muchos casos, la mayoría, si partimos del tópico, es un excelente momento para la reunión familiar. Personalmente, el regalo más hermoso y satisfactorio es el de mi inocente niña. Un trofeo a cuatro manos entre ella y su profesora Ana. El mismo nombre que mi pareja. Escuchar su voz risueña y el momento en que me dijo con el regalo: "te quiero papá", es mucho más importante que grandes comidas y pasteles.
Es curioso que la verdadera "esencia" de una pequeña criatura, se vea mancillada, poquito a poquito, por todo aquello a lo que se tiene que adaptar. Un crecimiento que convierte a los nenes en "personitas". Se les dice dónde y cómo jugar. Se les dice qué es lo que tienen que hacer. Me refiero tanto en la educación de los padres, que repiten: "tú ya eres mayor"...
No existen apenas lugares amplios para jugar en parvulario y los kinder parecen desaparecer, haciendo más énfasis en la doctrina que el gesto espontáneo del juego.
El día del Padre puede ser hermoso, no cabe duda.
La realidad de papás ausentes, negligentes, etcétera me hace tomar conciencia, y así lo comparto, que muchas personas sufren en este día.
Abrazos y Besos a los Papás y sus Familias. Disfruten.
Pueden contar conmigo.

Rodrigo Córdoba Sanz
Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza
Zona Centro
Un beso

El Falo de Lacan

Falo Materno.
Si el deseo es un proceso de deformación, una fuerza que actúa sobre los signicantes, ¿cómo puede hablarse de un objeto de deseo? Al contrario, parecería que el deseo no podría tener un objeto. Lacan réplica que este objeto es de un tipo muy particular: es un objeto ausente. Y no cualquier objeto ausente, sino uno muy preciso para Lacan a esta altura de su obra: el falo materno.
Freud y sus discípulos, pese a sus numerosas discrepancias, siempre destacaron el papel central del complejo de castración. La clave no es tanto que el sujeto posea o no un falo, sino que la madre lo tenga o no.
Si uno piensa que podría perder el pene y que otra gente no posee este órgano, la idea de la pérdida se liga al órgano en cuestión. Ya nunca será un pene, sino un pene más la idea de su ausencia en la teoría freudiana. Entonces lo que uno busca en la madre no puede verse: ¿cómo es posible ver algo que no está ahí?
El falo no es lo mismo que el pene: es el pene más la idea de la falta.

domingo, 12 de marzo de 2017

Laura Gutman




Extracto del libro Adicciones y violencias invisibles
El maternaje depende fundamentalmente de la capacidad de contacto emocional que las mujeres estemos en condiciones de desplegar en el vínculo con el niño pequeño durante las horas que efectivamente estamos en casa. Si la comunicación, el amparo, la vibración perceptiva, la sincronicidad de tiempos y de emociones se plasman con facilidad en la relación, el niño puede esperarnos durante las horas de ausencia. De todas maneras, las madres fusionalmente conectadas dejaremos a nuestro hijo en manos de alguien que perciba el clima sutil que mantenemos y que sea capaz de respetar el ritmo y la cadencia que nos envuelve.
Esas horas de encuentro llenarán de gozo y de leche las necesidades de ambos; nos fundiremos entre sensaciones oníricas y dormiremos abrazados sin desperdiciar un instante de intercambio y de ternura. Las madre sabremos regalarles a nuestro bebé, palabras suaves que expliquen dónde estaremos durante nuestras ausencias y cuánto lo extrañamos cuando no estamos juntos. Por su parte, el niño confirmará cada día que regresamos llenas de entusiasmo ofreciéndole nuestro cuerpo caliente para nutrirlo sin pausa. Un niño íntimamente amparado sabe que estamos siempre cerca, que solo tiene que esperar un rato. Que en breve lo compensaremos.
Por eso el problema no es trabajar. El único problema para el niño pequeño es la distancia emocional y el miedo que las madres tenemos respecto a nuestro propio despertar. A veces el trabajo es una excelente coartada para no tener que confrontar con nuestros demonios internos, ni tener que acercarnos a nuestra dura realidad interior. El trabajo no lastima nuestra capacidad para fusionarnos con el bebé. Solo nos obliga a ser más prolijas para lograr un mejor rendimiento de las horas del día.
Cuando creemos enloquecer, cuando las imágenes de unión con el cosmos se presentan, cuando las percepciones se agudizan al punto de escuchar realidades paralelas, podemos aferrarnos a ese lugar tan seguro que es nuestra oficina. No está mal si las mujeres tomamos esta decisión, que probablemente sea la mejor para muchas de nosotras. Pero queda claro que esta también es una determinación: alejarnos del mundo sombrío y deleitarnos con la luz. En cualquier caso, no es el trabajo el que determina nuestra cuota de fusión, sino que –por el contrario– es nuestra capacidad o incapacidad de fusión la que determina cómo, cuándo, cuánto y dónde elegimos trabajar.

Laura Gutman

viernes, 3 de marzo de 2017

Rûmi

Fue considerado el mayor poeta místico del Islam. Su obra expresa la esencia del sufismo y está consagrada por entero a "la nostalgia de lo divino", a la celebración de un amor terrenal porque en realidad es una "hipóstasis de lo divino".
Rûmi fue el fundador de la famosa cofradía sufí de los derviches  danzantes con sede en Konya (Turquía), que hoy sigue plenamente activa.
Recomiendo Rûmi: El canto del sol

jueves, 2 de marzo de 2017

Claudio Naranjo Eneatipo 1

Aunque el E1 corresponde al tipo irascible o iracundo, este nombre no resulta del todo adecuado. Hablar de alguien airado o resentido no sugiere el tipo de persona  limpia, honesta, esforzada, respetuosa con las normas sociales y compulsivamente responsable.
Dada la inseparabilidad del perfeccionismo y el mecanismo de formación reactiva, la ira es,  de todas las pasiones, la más efectivamente disfrazada: así como la sed de poder se manifiesta a veces como dominación secreta, la ira queda enmascarada por la benevolencia y la conmiseración.
Correspondería a la patología obsesiva. Parece más apropiado hablar de perfeccionismo. Concepto de Karen Horney. Yo le llamé puritano.

Claudio Naranjo Autoconocimiento Transformador

Vacío Existencial

En la entrada anterior escribía sobre la insatisfacción vital. Víctor Frankl empleó el término vacío existencial, vacío de sentido.
A mitad de camino entre las terapias humanísticas y el psicoanálisis existencial, Frankl un sabio prolijo luchó por reivindicar el estar-en-el-mundo.
En ocasiones no existe una psico(pato)logía de fondo sino una incomodidad muy acentuada de vivir por motivos de ensamblaje entre las demandas externas y el potencial humano. Pongamos por caso un ingeniero industrial que tiene que vender perfumes en una tienda porque no encuentra nada más (muy propio de la crisis española), y él ha tenido suerte de encontrar trabajo...
En todo caso, después pueden desarrollarse patologías, por ejemplo, la depresión.
Víctor Frankl demostró con métodos estadísticos el dolor profundo de los jóvenes.
Otro ejemplo, es elegir la carrera de "tus padres" y no la vocacional. Esto responde al narcisismo de los padres, la indulgencia y sumisión del hijo. Resultados muy pobres y tristes por lo general, a no ser que haya una sobreadaptación del hijo por diversas razones.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta Zaragoza